Pan de vida

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,24-35: ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,24-35: ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»
Le replicaron:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy seguimos con el capítulo sexto del Evangelio de San Juan. Después de la multiplicación de los panes, la gente se había puesto a buscar a Jesús. Pero el móvil, parece ser, que no era muy noble, todo lo que deseaban era satisfacer el hambre. Sin embargo, el Señor quería despertar otro tipo de hambre. “Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestra existencia terrena está al final, en la eternidad, está en el encuentro con Él… Si pensamos en este encuentro, en este gran don, los pequeños dones de la vida, también los sufrimientos, las preocupaciones serán iluminadas por la esperanza de este encuentro. “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamas”. Esta es la referencia a la Eucaristía, el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y acoger en nosotros a Jesús, “el pan de vida” nos ha sido dado con un cometido, esto es, para que podamos a su vez saciar el hambre espiritual y material de nuestros hermanos, anunciando el Evangelio por todas partes”. (P. Francisco, ángelus 2 de agosto de 2015).

El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 5 de agosto de 2012 también comenta este pasaje evangélico, y nos dice que: “Jesús quiere ayudar a la gente a ir más allá de la satisfacción inmediata de sus necesidades materiales, por más importantes que sean. Quiere abrir a un horizonte de la existencia que no sea simplemente el de las preocupaciones diarias de comer, de vestir, de la carrera. Jesús habla de un alimento que no perece, que es importante buscar y acoge. Afirma: “Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre”.

Es domingo, día del Señor, día consagrado a nuestro Dios, día para alimentarnos de su Palabra y de su Cuerpo.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

the-daughters-dance-1157952774

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan.

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes:
-Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella.
Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo:
-Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.
El rey lo sintió; pero por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta el martirio de San Juan Bautista, no murió por la edad, ni por enfermedad, fue un testigo excepcional del Señor, por preferir la verdad y proclamar valientemente la ley de Dios que ceder ante las presiones de los mandamases, dícese Herodes y sus enemigos. Prefirió agradar a Dios aunque lo tacharan de extraño o de retrogrado. Podría parecer que perdió la batalla al cortarle la cabeza, sin embargo, nos enseña que la aparente derrota que nos puede venir por intentar vivir conforme al Evangelio, da paso al verdadero triunfo, al que nos alcanza el premio en el cielo. Así estamos llamados a vivir nosotros, como Juan el Bautista, seguros en el Señor, confiados en Él, pendientes más de su juicio que el juicio de los hombres.

El P.Benedicto XVI, en la Audiencia general del 29 de agosto de 2012 da toda una catequesis sobre el martirio de san Juan Bautista, realizaré algunos subrayados de su grandiosa meditación: “… El Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como “el Cordero de Dios” que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar en Jesús al verdadero Enviado de Dios, poniéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como último acto, el Bautista testimonia con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin ceder o retroceder, cumpliendo su misión hasta las últimas consecuencias. San Beda, monje del siglo IX, en sus homilías dice así: “San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad”. Así, al no callar la verdad, murió por Cristo, que es la Verdad. Precisamente por el amor a la Verdad no admitió componendas y no tuvo miedo de dirigir palabras fuertes a quien había perdido el camino de Dios… Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios, en especial el período transcurrido en regiones desiertas… Celebrar el martirio de San Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas. La vida cristiana exige, por decirlo así, el “martirio” de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, la valentía de dejar que Cristo crezca en nosotros, que sea Cristo quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto sólo puede tener lugar en nuestra vida si es sólida la relación con Dios…”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

sam-mateo-13-54-58

EVANGELIO DEL DÍA : Mt 13,54-58: No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

EVANGELIO DEL DÍA :
Mt 13,54-58: No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada:
-¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él.
Jesús les dijo:
-Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.
Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Termina el pasaje del Evangelio de hoy con una afirmación: “No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe”. Aunque Dios tenga el poder de transformarnos no puede actuar si nuestra libertad no se lo permite. Les faltaba fe. La falta de docilidad y de apertura a la gracia imposibilita la acción divina en nuestros corazones. Analicemos cómo va nuestro espíritu de acogida y puesta en obra de la Palabra de Dios, o de las enseñanzas de la Iglesia. Posiblemente nuestra incredulidad no se manifieste abiertamente, como en el caso de los conciudadanos de Jesús. No basta declarar con los labios que tenemos fe. En los detalles de todos los días es donde tenemos que demostrar con las obras que creemos en Jesús.
Confiemos en este Dios que nos ama. No tengamos miedo de creer, de esperar, de amar! Este es el reto de nuestra vida: cumplir en todo la voluntad de Dios, estar disponibles para Dios. Quien vive así, goza de una paz y una alegría desconocida para el resto de los demás, pues no hay felicidad mayor que la de estar en la voluntad de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

mt 13 47-53

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,47-53: El reino de los cielos se parece también a la red.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,47-53: El reino de los cielos se parece también a la red.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron:
-«Sí.»
Él les dijo:
-«Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos habla de la parábola de la red y nos presenta el final de los tiempos. Una vez más acudo a la Audiencia general del P. Francisco del 11 de diciembre de 2013, donde aborda el juicio final: “Cuando pensamos en el regreso de Cristo y en su juicio final, que manifestará, hasta sus últimas consecuencias, el bien que cada uno habrá realizado o habrá omitido realizar durante su vida terrena, percibimos encontrarnos ante un misterio que nos sobrepasa, que no logramos siquiera imaginar. Un misterio que casi instintivamente suscita en nosotros un sentido de temor, y tal vez también de ansia. Sin embargo, si reflexionamos bien sobre esta realidad, ella ensancha el corazón de un cristiano y constituye un gran motivo de consolación y de confianza… En el momento del juicio no estaremos solos… Qué hermoso es saber que en esa circunstancia, además de Cristo, nuestro Paráclito, nuestro Abogado ante el Padre, podremos contar con la intercesión y la benevolencia de muchos hermanos y hermanas nuestros más grandes que nos precedieron en el camino de la fe, que ofrecieron su vida por nosotros y siguen amándonos de modo indescriptible. Los santos ya viven en presencia de Dios, en el esplendor de su gloria intercediendo por nosotros que aún vivimos en la tierra. ¡Cuanto consuelo suscita en nuestro corazón esta certeza!… El juicio final ya está en acción, comienza ahora en el curso de nuestra existencia. Tal juicio se pronuncia en cada instante de la vida, como confirmación de nuestra acogida con fe de la salvación presente y operante en Cristo, o bien de nuestra incredulidad, con la consiguiente cerraron en nosotros mismos. Pero si nos cerramos al amor de Jesús, somos nosotros mismos quienes nos condenamos. La salvación es abrirse a Jesús, y Él nos salva… El amor de Jesús es grande, el amor de Jesús es misericordioso, el amor de Jesús perdona. Pero tú debes abrirte, y abrirse significa arrepentirse, acusarse de las cosas que no son buenas y que hemos hecho. El Señor Jesús se entregó y sigue entregándose a nosotros para colmarnos de toda misericordia y la gracia del Padre…”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Tesoro escondido

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,44-46: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,44-46: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor sigue hablando en parábolas y presentado el Reino de Dios, presenta la del tesoro escondido y la perla preciosa. Una vez más, acudo a la reflexión del P. Francisco, realizada en el Ángelus del 30 de julio de 2017: “En el primer caso se trata de un campesino que casualmente tropieza con un tesoro escondido en el campo donde está trabajando. No siendo el campo de su propiedad debe adquirirlo si quiere poseer el tesoro: por tanto decide arriesgar todos sus bienes para no perder esa ocasión realmente excepcional. En el segundo caso encontramos un mercader de perlas preciosas; él, experto conocedor, ha identificado una perla de gran valor. También él decide apostar todo a esa perla, hasta el punto de vender todas las demás. Estas similitudes destacan dos características respecto a la posesión del Reino de Dios: la búsqueda y el sacrificio. Es verdad que el Reino de Dios es ofrecido a todos – es un don, es un regalo, es una gracia – … requiere dinamismo: se trata de buscar, caminar, trabajar. La actitud de la búsqueda es la condición esencial para encontrar; es necesario que el corazón queme desde el deseo de alcanzar el bien precioso, es decir el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús. Es Él el tesoro escondido, es Él la perla de gran valor. Él es el descubrimiento fundamental, que puede dar un giro decisivo a nuestra vida…La valoración del valor inestimable del tesoro, lleva a una decisión que implica también sacrificio, desapegos y renuncias. Cuando el tesoro y la perla son descubiertos, es decir cuando hemos encontrado al Señor, es necesario no dejar estéril este descubrimiento, sino sacrificar por ello cualquier otra cosa… El discípulo de Cristo no es uno que se ha privado de algo esencial, es uno que ha encontrado mucho más: ha encontrado la alegría plena que solo el Señor puede donar…hoy somos exhortados a contemplar la alegría del campesino y del mercader de las parábolas. Es la alegría de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercanía y la presencia consoladora de Jesús en nuestra vida. Una presencia que transforma el corazón y nos abre a la necesidad y a la acogida de los hermanos, especialmente de aquellos más débiles…”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

trigo

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,36-43: Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,36-43: Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
-«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» Él les contestó:
-«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy tenemos la gran dicha que sea el mismo Señor quien nos explique el significado de la parábola, agradecer a los discípulos su petición: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.».
Nada tenemos que añadir a las palabras de Ntro. Señor. Esta parábola nos hace ver la existencia del mal, que los que colaboran con la siembra del mal se hacen partidarios del Maligno, que tenemos que aprender a convivir con el mal pero no a aprobar el mal, que no nos corresponde a nosotros el juzgar, que tenemos mucho que aprender de la paciencia de Dios, que Dios sigue dándonos oportunidad para cambiar, que confía en que el mal no tiene la última palabra, que sigue esperando, que tiene que reinar en todos, que Él sigue llevando su obra, que necesitamos aprender a amar como somos amados por Él, que sigue siendo una obra de misericordia aceptar los defectos de nuestros prójimos, que esas mismas limitaciones de los que nos rodean se nos brinda para tener una oportunidad para dar lo mejor de nosotros mismos, para dejarnos podar, y que Dios obre en nosotros capacitándonos a amar lo que humanamente no nos atrae.

El Papa Francisco en las homilias diarias de Santa Marta, comentó este pasaje evangélico: “Los cristianos están llamados a ser como Jesús, que vino a nosotros para pacificar y reconciliar. Si una persona, durante su vida, no hace otra cosa que reconciliar y pacificar, se le puede canonizar: esa persona es santa. Pero, debemos crecer en esto, debemos convertirnos: nunca una palabra que sea para dividir, nunca. Nunca una palabra que traiga guerra, pequeñas guerras, nunca las habladurías…Cada vez que me viene a la boca decir algo que sea sembrar cizaña y división y hablar mal de otro…¡morderse la lengua!…”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Mostaza

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,31-35: El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,31-35: El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente:
-«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola:
-«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con dos parábolas: la del grano de mostaza y la levadura en la masa. Comparto la reflexión realizada por el P. Francisco, en el Ángelus , del 14 de junio de 2015: “A través de estas imágenes tomadas del mundo rural, Jesús presenta la eficacia de la Palabra de Dios y las exigencias de su Reino, mostrando las razones de nuestra esperanza…En el lenguaje evangélico, la semilla es símbolo de la Palabra de Dios… como la humilde semilla se desarrolla en la tierra, así la Palabra actúa con el poder de Dios en el corazón de quien la escucha…con la imagen del grano de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta hacerse “más alta que las demás hortalizas”. Y así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes. Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que fermenta toda la masa del mundo y de la historia…”

Dios valora mucho por pequeño que nos pueda parecer, su óptica no es la del mundo, ni su lenguaje es el de la eficacia, lo que lo hace grande es el amor que se ponga y eso si es transformador.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

5-panes-2-peces

EVANGELIO DEL DÍA : Jn 6,1-15: Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados.

EVANGELIO DEL DÍA :
Jn 6,1-15: Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados.

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
– «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó:
– «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
– «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»
Jesús dijo:
– «Decid a la gente que se siente en el suelo.»
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
– «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.»
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
– «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la multiplicación de los panes y los peces. Este pasaje se encuentra cargado de muchos signos, primero tantea a los discípulos –ejemplo de Felipe-, después les invita a que busquen solución, que aporten algo, y con lo poco que aparentemente ofrecen, -cinco panes y dos peces-, poco menos que nada, humanamente imposible saciar, ni siquiera con su aportación pueden llegar a tocar a un trocito por pequeño que fuera. A los discípulos le suscita preguntas: ¿pero que es esto para saciar el hambre de más de cinco mil hombres?. Como muchas veces nos ocurre a nosotros nos quedamos paralizados ante los grandes problemas que nos rodean, vemos nuestra limitación, nos desbordan y miramos para otro lado, decimos no podemos hacer nada, sin embargo, es importante acoger al que te demanda ayuda, ser sensible a sus necesidades y compartir aun lo poco que tenemos, nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestros dones y también nuestro bolsillo, importante compartir para que el Señor haga posible el milagro. El Señor mismo requiere y nos pide nuestra colaboración, aun por pequeña e insignificante que pueda parecer, pero quiere contar con nuestra ayuda. También hoy la gente tiene hambre, y no sólo del pan material (-aunque con esta crisis, son muchas las familias, que se las ven y se las desean para poder comer-), hambre de Palabra y de espíritu, de dignidad y de derechos humanos, de paz , de justicia… “El Señor no nos pide lo que no tenemos, sino que nos hace ver que si cada uno ofrece lo poco que tiene, puede realizarse siempre de nuevo el milagro: Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos participes de su don”. (Benedicto XVI, Ángelus 29 de julio de 2012). Multiplicar el pan para los necesitados de hoy supone hacer primero el milagro de amar.

Los gestos del Señor en la multiplicación de los panes, son idénticos a los de la última cena cuando instituye la Eucaristía: “Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados”. El pan nos hace pensar en la Eucaristía. Necesitamos del Señor, necesitamos alimentarnos de Él, solo Dios puede saciar nuestra hambre de plenitud, de dicha, de felicidad. Sólo el Señor nos sacia.

El Papa Francisco en el Ángelus del 26 de julio de 2015 comenta este mismo pasaje evangélico: “…Jesús pone a prueba a los discípulos…los discípulos razonan con parámetros de “mercado”, pero Jesús sustituye la lógica del comprar con otra lógica, la lógica del dar… por pobres que seamos, todos podemos dar algo…Jesús sacia no sólo el hambre material, sino el más profundo, el hambre de sentido de la vida, el hambre de Dios. Ante el sufrimiento, la soledad, la pobreza y las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros? Lamentarse no resuelve nada, pero podemos ofrecer ese poco que tenemos, como el joven del Evangelio…Si estamos dispuestos a ponerlos en las manos del Señor, bastarían para que en el mundo haya un poco más de amor, de paz, de justicia, y sobre todo, de alegría…”

Es domingo, día del Señor, día de participar en la Santa Misa, de alimentarnos del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

trigal

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,24-30: Dejadlos crecer juntos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,24-30: Dejadlos crecer juntos.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:
-«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Enton­ces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sa­le la cizaña?”
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho.”
Los criados le preguntaron:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”
Pero él les respondió:
“No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el tri­go. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores:
‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'”.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos revela la gran paciencia de Dios para con todos, “Dejadlos crecer juntos hasta la siega”, la paciencia de Dios es nuestra salvación. El Señor en la parábola de la cizaña nos revela el proceder de Dios, sigue esperando la conversión del pecador, nos revela hasta donde es capaz de llegar la paciencia, llega a soportar el daño de la cizaña antes del riesgo de poder destruir algún grano bueno. Se nos invita a imitar el proceder de Dios, a crecer en paciencia, pero nunca, a aliarnos con el mal.

El Papa Francisco en el Ángelus del 20 de julio de 2014 abordó este pasaje evangélico: “La parábola del trigo y la cizaña afrontan el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios…La enseñanza de la parábola es doble. Ante todo dice que el mal que hay en el mundo no proviene de Dios, sino de su enemigo, el Maligno. Es curioso, el maligno va de noche a sembrar la cizaña, en la oscuridad, en la confusión; él va donde no hay luz para sembrar la cizaña. Este enemigo es astuto: ha sembrado el mal en medio del bien, de tal modo que es imposible a nosotros los hombres separarlos claramente; pero Dios, al final, podrá hacerlo.

…segundo tema: la contraposición entre la impaciencia de los servidores y la paciente espera del propietario del campo, que representa a Dios. Nosotros a veces tenemos una gran prisa por juzgar, clasificar, poner de este lado a los buenos y del otro a los malos…Dios en cambio sabe esperar. Él mira el “campo” de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Que hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él. La actitud del propietario es la actitud de la esperanza fundada en la certeza de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra.
… Pero atención: la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; no se puede crear confusión entre el bien y el mal. Ante la cizaña presente en el mundo, el discípulo del Señor está llamado a imitar la paciencia de Dios, alimentar la esperanza con el apoyo de una firme confianza en la victoria final del bien, es decir de Dios…”

Es sábado, día especialmente consagrado a la Bienaventurada Virgen María, nuestra Madre, encomendémonos a Ella para que nos ayude a crecer en paciencia, esperanza y no nos falte la misericordia, que nuestra medida para con los demás sea generosa, y recordemos siempre que la medida que utilicemos con los otros, será la que Dios utilizará con nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

mateo-13-18-23

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,18-23: Oíd lo que significa la parábola del sembrador.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,18-23: Oíd lo que significa la parábola del sembrador.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:
Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la explicación sobre la parábola dada por Ntro. Señor Jesús, Él mismo nos aclara el significado de la parábola, enseña los distintos tipos de terreno, y las dificultades para que la semilla pueda crecer y dar fruto. Que dicha más grande es el mismo Señor el que nos hace la homilía. Nos interpreta y anuncia describiéndonos el sentido.

Para esta meditación acudo al Papa Francisco que en el Ángelus del 16 de julio de 2017, nos comenta este pasaje evangélico, el Sucesor de San Pedro nos ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy : “El sembrador es Jesús. Notamos que, con esta imagen, Él se presenta como uno que no se impone, sino que se propone; no nos atrae conquistándonos, sino donándose: echa la semilla. Él esparce con paciencia y generosidad su Palabra… por ello la parábola se refiere sobre todo a nosotros: habla efectivamente del terreno más que del sembrador. Jesús efectúa, por así decir una “radiografía espiritual” de nuestro corazón, que es el terreno sobre el cual cae la semilla de la Palabra. Nuestro corazón, como un terreno, puede ser bueno y entonces la Palabra da fruto -y mucho- pero puede ser también duro, impermeable. Ello ocurre cuando oímos la Palabra, pero nos es indiferente, precisamente como una calle: no entra. Entre el terreno bueno y la calle, el asfalto (nos encontramos con un margen de posibilidades de terreno) … un terreno pedregoso es un terreno “donde no hay mucha tierra”, por lo que la semilla germina, pero no consigue echar raíces profundas. Así es el corazón superficial, que acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no “despega” nunca. Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien acoge al Señor solo cuando le apetece, no da fruto. Está… el terreno espinoso, lleno de zarzas que asfixian las plantas buenas. ¿Que representan estas zarzas? La preocupación del mundo y la seducción de la riqueza”… las zarzas son los vicios que se pelean con Dios, que asfixian su presencia: sobre todo los Idolos de la riqueza mundana, el vivir ávidamente, para sí mismos, por el tener y el poder. Si cultivamos estas zarzas, asfixiamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer a su pequeñas o grandes zarzas, los vicios que habitan en su corazón… hay que arrancarlos, o la Palabra no dará fruto, la semilla no se desarrollará… Preguntémonos si nuestro corazón está abierto a acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Preguntémonos si nuestras piedras de la pereza son todavía numerosas y grandes; individuemos y llamemos por nombre a las zarzas de los vicios. Encontremos el valor de hacer una buena recuperación del suelo, una bonita recuperación de nuestro corazón, llevando al Señor en la Confesión y en la oración nuestras piedras y nuestras zarzas…”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.