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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde hablan comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como se nos presenta la búsqueda del Señor en nuestras vidas. Cual es el móvil que nos lleva a la búsqueda, el Señor corrige a sus contemporáneos porque su búsqueda es interesada. La muchedumbre alimentada por Jesús hasta la saciedad, quería un “dios” que no le complique mucho la vida y que sacie sus necesidades, que sirva a nuestros intereses, observamos como este pueblo busca servirse de la divinidad en vez de servirla y amarla. Sin embargo, el Señor aprovecha esta búsqueda como una oportunidad para proclamar: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”. Que no te muevan los hilos de este mundo, -como dice la canción-. No trabajes, no vivas, no te desgastes, en lo que se acaba. Importante saber distinguir que es iprioritario, qué transciende y qué es caduco. Dios nos regala el don del tiempo, éste es una oportunidad preciosa para hacer el bien, para ganar la vida eterna. Pide luz al Espíritu Santo para que te enseñe a emplear sabiamente tu vida, pregúntale qué hacer con el tiempo que ahora tienes y qué quiere Él para ti, con la porción de vida que el Señor te da. Trabajemos para ganar la vida eterna para nosotros y para muchos más. Eso no significa desentenderse de las realidades temporales, sino más bien transformarlas para que nos ayuden a trabajar por el Reino del Señor y para nosotros crecer en configuración con Él, hasta llegar a tener los mismos sentimientos y el mismo corazón. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21,1-19: En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades .

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,1-19:En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades .

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
-Me voy a pescar.
Ellos contestaban:
-Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
-Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron:
-No.
El les dice:
-Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
-Es el Señor.
Al oir que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
-Vamos, almorzad.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer dice Jesús a Simón Pedro:
-Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
El le contestó:
-Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-Apacienta mis corderos.
Por segunda vez le pregunta:
-Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
El le contesta:
-Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
El le dice:
-Pastorea mis ovejas.
Por tercera vez le pregunta:
-Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
-Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
-Sígueme.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, en una primera parte, nos encontramos con la experiencia vivida por los discípulos “¡hemos estado pescando toda la noche y no hemos obtenido nada! …sin embargo, porque confío en Ti, Señor, en tu nombre echaré las redes” Y así lo hicieron, y vivieron la hermosura de experimentar la respuesta tan grande dada por el Señor a su obediencia, “ya no podían sacar la red” por la pesca tan abundante. El Señor superó las expectativas, la invitación a confiar, Dios siempre nos sorprende, la obediencia a su palabra, la respuesta del Señor suele ser muy generosa y transformadora para el que se deja llevar por ella.

Para la meditación de hoy, acudo a las palabras del Papa Francisco comentando este pasaje del Evangelio en sus homilias diarias de Santa Marta:

«La primera, la mirada de la elección con el entusiasmo de seguir a Jesús; la segunda, la mirada del arrepentimiento en el momento del pecado tan grave de haber negado a Jesús; la tercera mirada es la mirada de la misión: ‘apacienta mis corderos’, ‘alimenta mis ovejas’, ‘alimenta mis ovejas’. Pero no termina ahí, Jesús va adelante y dice a Pedro: Tú haces todo esto por amor, ¿y después? ¿Serás coronado rey? No. Jesús predice a Pedro que también él tendrá que seguirle en el camino de la cruz. Y los invito a preguntarse: ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿Cómo me mira Jesús? ¿Con una llamada? ¿Con un perdón? ¿Con una misión? Estamos todos bajo la mirada de Jesús. Él mira siempre con amor. Nos pide algo y nos da una misión.» (Homilía de S.S. Francisco, 22 de mayo de 2015, en Santa Marta).

Después de ser testigos del actuar grandemente el Señor en sus vidas con la pesca tan multitudinaria, nos encontramos con una segunda parte, viene el examen de amor que según S. Agustin busca sanar la herida de la negación de Pedro, posibilitando que pueda confesar tres veces también: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Es el amor la fuente de nuestro seguimiento, “Permaneced en mi amor…” -nos dice el Señor- es fuente de muchas bendiciones y dichas para el discípulo, para todo seguidor del Señor.
Y después de vivir arraigados a su amor, nos encontramos con la tercera parte, viene la misión: “Apacienta mis ovejas”. Ya que nos recordará S. Pablo con el himno a la caridad que por grandes cosas que realicemos si nos falta el amor, no nos sirve, no nos vale. Toda vocación cristiana, nos debe potenciar, el amar con el mismo amor como somos amados por quién es el Amor con mayúsculas y fuente de todo amor verdadero. La misión nos lleva a amar, como somos amados por Él y se comprende cómo respuesta a su gran amor.
Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 16-21: Vieron a Jesús caminando sobre el lago.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,16-21: Vieron a Jesús caminando sobre el lago.

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo:
– «Soy yo, no temáis.»
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la tormenta en el lago y Jesús que todavía no estaba con ellos , pone el acento en el miedo de los discípulos , también nosotros en nuestra vida diaria podemos tener diversas dificultades y problemas. En esos momentos, a veces parece que Cristo guarda silencio, entonces desfallecemos y perdemos de algún modo la esperanza. Pero como les sucedió a los apóstoles, Cristo se acerca a nosotros, camina siempre a nuestro lado: Él es nuestra fuerza, nuestro alimento, nuestra luz… nos sale a nuestro encuentro y vuelve a decirnos: «Soy yo, no temáis.»

La invitación a vencer nuestros miedos se presenta desde la llamada a la confianza, a aprender a descansar en Dios. Sólo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día en un mundo que por naturaleza es imperfecto. Confiemos en el Señor siempre y recordemos que la verdadera esperanza en Él se contagia a los demás, aunque a veces, no seamos ni conscientes.

Hoy sábado alcemos nuestra mirada a Ntra. Madre la Santísima Virgen María. Aprendamos de Ella a confiar en el plan de Dios. Que tengas un buen día

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 1-15: Cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,1-15: Cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
– «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó:
– «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
– «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»
Jesús dijo:
– «Decid a la gente que se siente en el suelo.»
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
– «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.»
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
– «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor nos da la oportunidad de poder ofrecerle lo poco que tenemos, para que Él continúe obrando, El Señor nos pide primero que pongamos todo lo que está de nuestra parte. Él obra el milagro con los panes que le fueron entregados. Así, el Señor nos invita a compartir lo que tenemos con los demás. Dios se vale de lo poco que le entregamos para hacer grandes cosas. Nada es poco cuando lo estamos entregando todo, aunque sean “cinco panes” y puedan saciar a tan pocos, cuantas veces nuestro lamento es debido a que nos superan los problemas y ¿qué puedo hacer yo con tan poco?. Pues el Señor nos demanda nuestro poco para hacer el milagro, Él no desprecia nuestra limitación, más bien quiere contar con ella, para que no tengamos ninguna duda, para que experimentemos que la fuerza es de Él.

La gente se entusiasmó al ver el milagro. Pero el Señor, sabiendo que querían aclamarlo rey, se retiró. No quiere que la relación sea la de un Dios “tapagujeros”, que nos soluciona nuestros problemas, es verdad, que Él se interesa por nuestras cosas, pero nuestra relación no debe ser interesada. Por eso no quieren que lo aclamen rey, su reinado es muy distinto a como lo entiende el mundo. Ya llegará su momento, cuando lo entendamos en clave de servicio y de entrega, y todo eso por amor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3,31-36: El que cree en el Hijo posee la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,31-36: El que cree en el Hijo posee la vida eterna.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, vemos como sus paisanos se resistían a creer en el Señor. ¿Y nosotros? , otro punto para nuestra oración será el testimonio y también el contar con la dificultad para llevar el mensaje, prever el rechazo y no caer en el desaliento sino crecer en la entrega.

Se nos invita a tener fe, a confiar y descansar en el Señor. Confiemos en Dios que nos ama. No tengamos miedo en dar la cara por el Señor. El testimonio, que no se limita sólo a los labios sino que impregna todo, lo que hablamos y lo que silenciamos, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, lo que vivimos y cómo lo vivimos.

Hasta el mismo Señor sufrió el rechazo: “nadie acepta su testimonio”. Con la dificultad en la aceptación del mensaje debemos de contar y no desanimarnos, al contrario seguir sembrando. El discípulo no es mas que el maestro.

Comentando este mismo texto evangélico, S. Juan Crisóstomo, nos resalta: “Fíjate, te lo ruego, en la amabilidad del Maestro: no les castiga por no escucharle, sino que dice con dulzura: “Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio”. Es Evidente que Jesús se iría triste de allí, pero continuaría rogando para que su palabra salvadora fuera bien recibida en su pueblo, y nosotros tendremos que orar para que la palabra del Señor llegue a aquellos a quienes amamos.”

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2016-04-06 07.56.50

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3, 16-21: El que realiza la verdad se acerca a la luz.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,16-21: El que realiza la verdad se acerca a la luz.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz y para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta el centro de la Revelación. Dios ama a cada hombre hasta el extremo. El Señor nos ama tanto que nos quiere con Él por toda la eternidad. Si recordamos con frecuencia la afirmación evangélica: “Dios ama tanto al mundo…” Dios me ama tanto a mí en lo personal. Esta convicción personal nos daría la fuerza para superarlo todo. Pidamos en esta meditación la gracia de tener la misma certeza de S. Pablo: “Jesús me amó y se entregó por mí”.

Dios tiene por nosotros un amor apasionado y nos envía a Jesús para manifestarnos ese cariño que nos tiene. Repitámoslo: somos muy queridos por Dios. Dios nos ama gratuitamente. Dios nos ha dado la existencia para que podamos gozar de su amistad. ¡No hay mayor dicha que corresponder al amor de Dios!. Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2016-04-04 08.06.25

EVANGELIO DEL DÍA: San Lucas 1, 26-38: Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo.

EVANGELIO DEL DÍA:
San Lucas 1:26-38: Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo.

Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
El ángel le respondió:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios.
Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.»
Dijo María:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y el ángel, dejándola, se fue.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Al coincidir este año la celebración de la Encarnación con el Viernes Santo, se traslado la fiesta, al primer día después de la octava de Pascua, así , que hoy la Iglesia celebra el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios. Esta Solemnidad, es una fiesta del Señor. Sin embargo, los textos hacen referencia especialmente a la Virgen, y durante muchos siglos fue considerada como una fiesta mariana. La Tradición de la Iglesia reconoce un estrecho paralelismo entre Eva, madre de todos los vivientes, por quien con su desobediencia entró el pecado en el mundo, y María -nueva Eva-, Madre de la humanidad redimida, por la que vino la Vida del mundo: Jesucristo nuestro Señor.

El Evangelio de hoy, nos presenta la Anunciación, muchas veces meditado, pero siempre nos sorprende el dialogo del Ángel cuando comunica a la Santísima Virgen: «El Señor está contigo».

Esta se convierte en la razón especifica por la cual la Santísima Virgen María es invitada a la alegría; el inició de la nueva Presencia de Dios es el motivo por el cual el ángel Gabriel la saluda diciendo: «Alégrate Virgen María». Con este saludo y con este alegre anuncio inicia verdaderamente el Evangelio. Su primera palabra es «alegría»: la nueva alegría que viene de Dios, de su irrevocable acción, para nosotros y entre nosotros y más explícitamente es su Ser «el Emanuel», la Comunión divina a la cual se nos ha dado la gracia.

En María y con María, Dios dice a cada uno de nosotros, hoy, todavía una vez y para siempre: «Es bueno que tu existas. Yo te lleno de toda Gracia». La Señal verdadera es Su Hijo entre nosotros. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20, 19-31: Dichosos los que crean

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,19-31: Dichosos los que crean…

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
-Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
-¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Papa San Juan Pablo II, estableció que en toda la iglesia el domingo que sigue a la Pascua, además de Dominica in Albis, se denomina también Domingo de la Misericordia Divina.

Para la meditación tomaremos un comentario a este Evangelio realizado por el Papa Francisco en el Regina Coeli del año pasado, 12 de abril de 2015 :

“Hoy es el octavo día después de Pascua, y el Evangelio de Juan nos documenta las dos apariciones de Jesús resucitado a los Apóstoles reunidos en el Cenáculo…Pero esa tarde faltaba Tomás, el cual no quiso creer en el testimonio de los otros. «Si no veo y no toco sus llagas —dice—, no lo creeré». Ocho días después —precisamente como hoy— Jesús vuelve a presentarse en medio de los suyos y se dirige inmediatamente a Tomás, invitándolo a tocar las heridas de sus manos y de su costado. Va al encuentro de su incredulidad, para que, a través de los signos de la pasión, pueda alcanzar la plenitud de la fe pascual, es decir la fe en la resurrección de Jesús.

Tomás es uno que no se contenta y busca, pretende constatar él mismo, tener una experiencia personal…Jesús lo espera con paciencia y se muestra disponible ante las dificultades e inseguridades del último en llegar. El Señor proclama «bienaventurados» a aquellos que creen sin ver —y la primera de estos es María su Madre—, pero va también al encuentro de la exigencia del discípulo incrédulo: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos…». En el contacto salvífico con las llagas del Resucitado, Tomás manifiesta las propias heridas, las propias llagas, las propias laceraciones, la propia humillación; en la marca de los clavos encuentra la prueba decisiva de que era amado, esperado, entendido. Se encuentra frente a un Mesías lleno de dulzura, de misericordia, de ternura. Era ése el Señor que buscaba, él, en las profundidades secretas del propio ser, porque siempre había sabido que era así. ¡Cuántos de nosotros buscamos en lo profundo del corazón encontrar a Jesús, así como es: dulce, misericordioso, tierno! Porque nosotros sabemos, en lo más hondo, que Él es así. Reencontrado el contacto personal con la amabilidad y la misericordiosa paciencia de Cristo, Tomás comprende el significado profundo de su Resurrección e, íntimamente trasformado, declara su fe plena y total en Él exclamando: «¡Señor mío y Dios mío!». ¡Bonita, bonita expresión, esta de Tomás!

Él ha podido «tocar» el misterio pascual que manifiesta plenamente el amor salvífico de Dios, rico en misericordia. Y como Tomás también todos nosotros: en este segundo domingo de Pascua estamos invitados a contemplar en las llagas del Resucitado la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del mal y del pecado. Un tiempo intenso y prolongado para acoger las inmensas riquezas del amor misericordioso de Dios será el próximo Jubileo extraordinario de la misericordia… La bula comienza con las palabras «Misericordiae vultus»: el rostro de la misericordia es Jesucristo. Dirijamos la mirada a Él, que siempre nos busca, nos espera, nos perdona; tan misericordioso que no se asusta de nuestras miserias. En sus heridas nos cura y perdona todos nuestros pecados. Que la Virgen Madre nos ayude a ser misericordiosos con los demás como Jesús lo es con nosotros.”

Que tengas un feliz domingo, feliz día del Señor. Feliz Pascua de Resurrección. Feliz Domingo de la Misericordia Divina. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2016-04-02 09.21.12

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16, 9-15: Les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,9-15: Les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón.

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
– «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos resalta varias veces la dificultad de los apóstoles para creer, reiterativamente nos dice que después del testimonio de la Magdalena: “al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron”. Aunque varias veces el Señor a la misma vez que les anunciaba su pasión, siempre les decía que resucitaría, los apóstoles mas de una vez nos lo detallan los evangelistas, no llegaron a entender que era eso de la resurrección. Dudaban y se resistían a creer.

Vemos como otra vez es el mismo Señor el que sale al encuentro de los discípulos que ponen pegas para creer, que manifiestan su incredulidad. Para confirmarlos en la fe, con sus apariciones fortalece la fe de los apóstoles. La fe es un gran don del Espíritu Santo que debemos pedir, no es un mérito. La fe no es algo que se impone, sino que se propone – como le gustaba decir al Papa San Juan Pablo II, “La fe se propone, no se impone”- y se testimonia con la vida. Apreciamos como el Señor les pone delante sus resistencias, su incredulidad y su dureza de corazón, y los envía a proclamad el Evangelio a toda la creación. En el Evangelio termina con la gran misión de todo cristiano a ser testigos del Señor. Siendo conscientes que no es obra nuestra, más bien, somos sostenidos con la fuerza del Espíritu Santo. Este tesoro estamos llamados a hacerlo llegar a todos. Hoy, sábado, día especial de la Santísima Virgen, encomiéndate a ella para que te ayude y puedas testimoniar tu amor y tu fe a los que te rodean. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2016-04-01 18.02.51

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21, 1-14: Es el Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,1-14: Es el Señor.

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
-Me voy a pescar.
Ellos contestaban:
-Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
-Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron:
-No.
El les dice:
-Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
-Es el Señor.
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
-Vamos, almorzad.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como los discípulos han pasado toda la noche sin pescar nada, se les apareció el Señor volviendo a invitarles a confiar en su palabra y que echaran las redes de nuevo, que se fiaran de Él. Toda la noche sin pescar nada, cuantas veces podemos experimentar el fracaso, ser probados con la inutilidad, aunque como nos transmitió el cardenal vietnamita, Van Thuan: “el Señor no quiere nuestras cosas, te quiere a ti”. Él lo experimento cuando por motivos de su fe fue encarcelado y en su vida se produjo un cambio de actividad, ahora entre rejas tenia todo el tiempo del mundo, paso de la actividad pastoral a la inactividad casi total, pero el Señor continuo sorprendiéndolo y le mostró que la eficacia o ineficacia no es mirada por el Señor como lo podemos ver nosotros. Así es nuestra vida. Sin Cristo somos como esos pescadores con las redes vacías. Sólo cuando obedecemos al Señor experimentamos lo que es vivir. Toda una noche bregando y nada, sin embargo por Ti, volveré a echar las redes, me fío de tus indicaciones, obedezco y el Señor cumple sus palabras.

Hemos podido ver como el Señor a orillas del lago Tiberíades se hace el encontradizo con los discípulos, y a nosotros, hoy, siempre nos aguardas en el Sagrario, continuamente podremos acercarnos y pasar un ratico junto a quien tanto nos ama. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote