2016-01-04 08.56.06

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,35-42: ¿Qué buscáis?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,35-42: ¿Qué buscáis?

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
– «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
– «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron:
– «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo:
– «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
– «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
– «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para las pistas de meditación del evangelio de hoy, comienzo con el comentario realizado por el Papa Emérito, Benedicto XVI, en el 15 de enero de 2012:

«En el caso de los discípulos de Jesús, la figura de la mediación es la de Juan el Bautista. Ciertamente, Juan tenía un amplio círculo de discípulos, entre quienes
estaban también los hermanos Simón y Andrés, y Santiago y Juan, pescadores de la Galilea. Sólo a dos de ellos el Bautista les señaló a Jesús, un día después de su bautismo en el río Jordán. Se dirigió a ellos diciendo: “¡He ahí el Cordero de Dios”, lo que equivalía a decir: He ahí al Mesías. Y aquellos dos siguieron a Jesús, permanecieron mucho tiempo con él y se convencieron de que era realmente el Cristo. Inmediatamente se lo dijeron a los demás, y así se formó el primer núcleo de lo que se convertiría en el colegio de los Apóstoles. A la luz de estos dos textos, me gustaría subrayar el papel fundamental de un guía espiritual en el camino de la fe y, en particular, en la respuesta a la vocación especial de consagración al servicio de Dios y de su pueblo» -hasta aquí la cita-

Seguimos en este tiempo precioso donde se nos invita a contemplar el misterio de la Encarnación, a profundizar en el Dios con nosotros, a descubrir su presencia y adorarlo, una de las preguntas que el Señor realiza a aquellos que lo seguían, fue: ¿Qué buscáis?. Pregunta crucial para nosotros hoy, ¿cuáles son mis anhelos? ¿mis motivaciones? ¿mis ideales? ¿Cuenta algo Dios en todo lo que tiene importancia hoy para mí? ¿Qué es lo que busco? ¿Dónde esta puesta mi esperanza?, tenemos mucho para la reflexión y para el dialogo personal y también para nuestra conversación con el Señor.

Y otro punto para nuestra meditación, podría ser, el fijarnos en el discípulo Andrés , como comunica su experiencia rapidísimamente, “hemos encontrado al Mesías”, no puede ocultarla, se hace instrumento de encuentro con el Señor, “lo llevo a Jesús”. ¿Qué nos esta pasando a los que hemos tenido la dicha de encontrarnos con el Señor? ¿Dónde esta la pasión de ser vehículo de Buenas Noticias? ¿Nos vemos portadores de un tesoro que necesita el hombre de nuestro tiempo? Todos necesitamos testigos que nos acerquen al Señor, y tú también eres necesario para que muchos otros tengan la dicha de recibir este tesoro.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Volvemos a encontrarnos con el mismo Evangelio del día de Navidad. La Encarnación de Cristo, nos habla del amor de Dios, sabernos amados gratuitamente por Dios, declaración de amor que es la Navidad. Todo un Dios que por amor a nosotros hace todo lo que hace.

En la homilía de la Misa de medianoche del año 2013, del Nacimiento del Señor, el Papa Francisco decía: “…Con ellos (los pastores) nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil.

Que en esta Noche compartamos la alegría del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Como dijeron los ángeles a los pastores: “No teman”. Y también yo les repito a todos: “No teman”. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén.” –hasta aquí las palabras del Papa Francisco-

Se nos permite en este prologo de San Juan adentrarnos en el gran misterio de amor que es la Encarnación de Dios. Y acogerlo, y corresponder a su amor, porque amor con amor se paga. La Palabra que se hace carne para que resuene en nuestros oídos la sabiduría y el amor de Dios. El Dios que se nos revela en Cristo poco tiene que ver con el Dios de los filósofos, nuestro Dios es Padre amoroso, cercano, humano, es Hijo que se entrega, que recorre el camino de la pequeñez, humildad, servicio… Y otro punto para nuestra reflexión en el Evangelio de hoy es nuestra acogida a la Palabra, de forma machacona el prólogo de San Juan nos resalta que prefirieron las tinieblas a la luz, vino a los suyos y no lo recibieron, no lo conocieron, el gran misterio que se nos invita a contemplar junto a San José y la Santísima Virgen María es : “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2015-12-06 12.58.05

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis.

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran:
-«¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas:
-«Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron:
-«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo:
-«No lo soy.»
-«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió:
-«No.»
Y le dijeron:
-«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
El contestó:
-«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
-«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió:
-«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el pasaje del Evangelio de hoy sobresale S. Juan Bautista desde la urgencia a TESTIMONIAR. La Gloria de Juan Bautista fue anunciar al pueblo a Jesucristo. El Mesías esta presente pero no es reconocido. Dar testimonio de Jesucristo, “el desconocido”, en medio de un mundo que lo necesita a gritos. -(aunque a veces, ni él mismo lo sepa)-

Cristo ha venido a vendar los corazones desgarrados. Conocer que Dios está entre nosotros, que Cristo se ha hecho uno de los nuestros, es motivo de gran esperanza para cada uno de nosotros. A un mundo lejos de Dios le hace mucha falta una cura de emergencia y esto va a depender de aquellos que tienen experiencia de la presencia de Dios en sus vidas, pueden ser testigos que Dios esta muy vivo y sigue obrando, y pueden hablar de lo grande que Dios ha estado y sigue estando en sus vidas.

El testimonio siempre interroga, ¿Dónde radica la fuerza que mueve a esta persona? ¿Por qué vive, actúa, se comporta…? Y se puede hacer apetecible cuando en medio de nuestras cruces sobre sale el gozo y la alegría del espíritu, que solo y únicamente la da Nuestro Señor. ¡Animo! Como S. Juan Bautista estas llamado a dar testimonio de lo grande que esta el Señor en ti.

Hoy, sábado día especial mariano, también la Santísima Virgen María nos puede ayudar a buscar la Gloria de Dios, Ella también nos enseña en la oración del Magnificat a proclamar lo grande que ha estado el Señor. En la escuela de María siempre podremos crecer en el seguimiento y en el amor a su Hijo. Que tengas un buen día honrando a Nuestra Madre, María , y proclamando la grandeza de Dios.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

nacimiento

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,16-21: Encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,16-21: Encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Comenzamos el año nuevo civil con la solemnidad de María madre de Dios, se abre con la invitación a contemplar a nuestra madre, la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra. Cuando nace un niño se hace fiesta a la madre. La iglesia nos invita a poner nuestra mirada en aquella que es la mujer nueva la Madre del Señor, la que nos ha dado a Cristo, nuestro Salvador.

Al comenzar un nuevo año de nuestro corazón brota los mejores deseos de bien para todos. En la primera lectura de la celebración litúrgica, veremos la formula de bendición dada por Dios a Moisés, Dios nos bendice y nos protege, nos concede su favor…y nos ofrece su paz… invocaran mi nombre y yo (Dios) los bendeciré. Nos sigue recordando que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, busca nuestro bien.

También hoy celebramos la jornada de la paz. Deseos de paz. Cristo es el príncipe de la paz y también él es nuestra paz. El mal lo vencemos amando la libertad humana bajo el impulso de la gracia, que se orienta firmemente al bien, o sea, en último termino, a Dios.

Que de la mano de la Santísima Virgen María crezcamos en el amor a su Hijo, y nos lleve a forjar nuestra vida en ese mismo amor. Con todos mis mejores deseos para ti, que el Señor te conceda todo lo que la primera lectura de hoy nos presenta, que tengas un feliz y santo 2016.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, San Juan nos puede parecer más filosófico, al querer el autor sagrado responder a sus contemporáneos utilizando un lenguaje poco común , queriendo dejar claro y mostrando que ese niño es Dios y estaba desde el principio actuando en esta historia, historia de salvación, donde en un momento muy concreto irrumpe mostrándonos cuanto nos ama Dios. Y sucede el gran misterio, Dios se abaja para elevar al hombre, el creador se hace criatura para darnos y entregarnos su gran amor y de esa manera dignificar a la criatura.

Os invito en este día, final del año, a sacar un tiempo donde detenernos y hacer un examen de los días que se nos han entregado para crecer en el amor. ¿Qué ha pasado con ellos?, podemos decir que hemos crecido, que el balance ha sido bueno, que aunque ha habido días de todo, pero damos gracias a Dios porque en ningún momento nos ha abandonado, incluso de los días más grises mirados con cierta perspectiva podemos decir que también el Señor nos ha mostrado su amor. No sólo es tiempo de examen, sino también de acción de gracias. Todo es un regalo de la Misericordia.

Que tengas un buen día, y ya aprovecho para felicitarte y desearte mis mejores deseos para este nuevo año que pronto comenzaremos. Un feliz y santo 2016.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,36-40: Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,36-40: Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la profetisa Ana que había vivido muchos años esperando al Salvador con la misma promesa que Simeón de conocerlo antes de morir. Esto nos reafirma el gran deseo de ver al Mesías que tenían muchas personas de ese tiempo, animadas en la certeza de que iba a venir. ¡Ojala!, también nosotros tengamos ese mismo deseo de recibir a Jesús el Salvador, para seguirlo a tal punto que podamos decir como Pablo, “no soy yo quien habita en mí, sino Cristo”.

El Niño que ha nacido de María es el Salvador. Así lo proclama Ana en el templo. La Palabra de Dios que permanece para siempre se ha hecho carne, y sacia las esperanzas de un pueblo. Este pueblo está presente en las palabras de Ana. Al encontrarnos ya cerca del fin de año, pidamos al Señor que nos ayude a comprender que lo que queda al final de la vida es lo que hayamos entregado a Él, no lo que hayamos conservado. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

simeon

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,22-35: Luz para alumbrar a las naciones

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,22-35: Luz para alumbrar a las naciones.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:
– «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la purificación de María Santísima y la presentación del Niño al Templo. No era necesario que María fuese a purificarse, pues fue preservada del pecado, preparada por Dios para la misión encomendada de ser la Madre del Hijo de Dios. También podemos afirmar que no hacía falta presentar al Niño al Templo, parece como más propio que el Templo se presentase ante el mismo Dios hecho hombre. Hay aquí una llamada a aprender de la humildad de la familia de Nazaret. No querían los padres escapar a ningún precepto de la ley de Moisés. Simplemente amaban a Dios con toda el alma y querían darle gusto hasta en los mínimos detalles. No se sentían obligados, obedecían por puro amor.

Otro acento nos lo da la ofrenda realizada. La ley prescribía el sacrificio de un cordero para las familias con recursos económicos, o un par de tórtolas si eran pobres.
La familia de Nazaret presentaba un par de tórtolas o dos pichones, nos esta hablando que se encontraban dentro del grupo de los humildes.

La sencilla acción de los padres de Ntro. Señor tuvo una repercusión trascendental en la vida de Simeón y de Ana. De esta manera cumplió Dios lo que había prometido al justo y piadoso Simeón por una revelación particular del Espíritu Santo por la que “no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor”.

Otro punto, para nuestra meditación, es el bien que puede sacar el Señor cuando intentamos responder a la tradición heredada y las llenamos de espiritualidad, se nos escapa de nuestras previsiones, pero todo bien repercute en la extensión del Reino. Dios siempre saca bien, en la medida que somos fieles a la Palabra, fieles al Señor, fieles a nuestra conciencia podemos ser fuente de bendiciones para los demás. Aunque no sea esa nuestra intención, podemos cambiar la vida de otras personas, con el testimonio, con las buenas acciones de cada día, como le sucedió a Simeón cuando la Virgen y San José acudieron al Templo siendo fieles a la tradición de Moisés, fueron instrumento de Dios para el encuentro con Simeón y la profetisa Ana.

Quiero terminar con la invitación para nuestra oración con la suplica a Dios que nos ayude a aprender de Simeón a recibir a Ntro. Señor con el deseo y la misma intensidad de búsqueda , entregando a Jesucristo, nuestro corazón y entendimiento. Y también, solicitar a nuestra Madre, la Santísima Virgen María, poder llenarnos de su inmensa alegría y rogarle a Ella, que colabore con nosotros, en la tarea de llevar su Hijo a los demás.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

MATANZA DE LOS INOCENTES.-Poussin.-BARROCO

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 2,13-18: Herodes se enfureció tanto que mandó matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 2,13-18: Herodes se enfureció tanto que mandó matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años.

Después que los Magos se fueron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció tanto que mandó matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años, conforme a la información que había recibido de los Magos. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías:
Se ha escuchado en Ramá un clamor, un gran llanto y lamento: es Raquel que llora por sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje del sacrificio de los niños de Belén ordenado por Herodes. Celebramos hoy la fiesta de los santos inocentes. Lo primero que nos suscita es lo difícil que es encajar esta fiesta en el espíritu de la Navidad que nos introduce en la ternura, la bondad y la misericordia de Dios. ¿Dónde poner el sufrimiento?, y mucho menos, cuando hablamos del sufrimiento de niños, cuando el que tiene que sufrir es inocente. El sufrimiento nos suscita siempre multitud de interrogantes, y muchas veces puede ser un motivo para dudar de Dios. ¿Porqué no evita Dios que es todopoderoso tanto dolor aparentemente inútil? ¿Si Él todo lo puede porque permite el sufrimiento del inocente? El dolor es un misterio y, sin embargo, el cristiano no esta hecho de otra carne y puede verse como el Señor en la noche de Getsemaní, clamando: “ aparta de mí este cáliz”. Esta situación me esta llevando al limite, supera mis fuerzas, no sé que querrá el Señor de mí. Sin embargo el verdadero creyente no duda de Dios, sino aprende a confiar en quien tanto lo ama, y como el Señor, también clama: “no se haga lo que yo quiero”, que se haga su voluntad, se sabe en las manos amorosas de Dios. Difícil entender el sufrimiento sin mirar a Cristo en la Cruz, el más grande de los inocentes, aprendió sufriendo a obedecer, el camino de la redención pasa por abrazar la Cruz. Desde entonces el dolor tiene un nuevo sentido, sólo comprensible, junto a Él. El Señor no modificó las leyes de la creación: quiso ser un hombre como nosotros. No se lo evitó a sí mismo. Él quiso pasar hambre, y compartió nuestras fatigas y penas. Su alma experimentó todas la amarguras: la indiferencia, la ingratitud, la traición, la calumnia, la infamante muerte de cruz, y cargó con los pecados de la humanidad.

El dolor –pequeño o grande-, aceptado y ofrecido al Señor, produce paz y serenidad; cuando no se acepta, el alma sufre muchísimo y cae en rebeldía, y se manifiesta en forma de tristeza y mal humor. Que distinto quien se abraza a su Cruz, termina encontrándose con Cristo, y la Cruz deja de ser una carga para ser la escalera para el cielo,-diría Santa Teresa- se transforma en camino de salvación, purifica nuestro ser, nuestra entrega, nuestro amor.

Hoy, en la festividad del día de los santos inocentes, como no traer a la mente a tantos niños inocentes e indefensos que hoy siguen sufriendo. Y a tantos inocentes que fruto del pecado tienen las heridas del dolor en sus vidas. Un recuerdo en nuestras súplicas al Señor para que cambie el corazón del ser humano y también, para ofrecer nuestro dolor, y la colaboración de nuestro tiempo, disponibilidad y servicio para ayudar a paliar el sufrimiento de los que nos rodean.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2015-12-27 08.53.51

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,41-52: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,41-52: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
-«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
-« ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En este primer domingo después de Navidad, mientras estamos aún inmersos en el clima gozoso de la fiesta, la Iglesia nos invita a contemplar a la Sagrada Familia de Nazaret. Nos vamos a introducir en este día de fiesta de la mano de los últimos Papas, comenzamos con unas palabras del Papa emérito, Benedicto XVI en el Ángelus del 30 de diciembre de 2007: “Siguiendo los evangelios de san Mateo y san Lucas, fijamos hoy nuestra mirada en Jesús, María y José, y adoramos el misterio de un Dios que quiso nacer de una mujer, la Virgen santísima, y entrar en este mundo por el camino común a todos los hombres. Al hacerlo así, santificó la realidad de la familia, colmándola de la gracia divina y revelando plenamente su vocación y misión.

A la familia dedicó gran atención el concilio Vaticano II. Los cónyuges —afirma— “son testigos, el uno para el otro y ambos para sus hijos, de la fe y del amor de Cristo” (Lumen gentium, 35). Así la familia cristiana participa de la vocación profética de la Iglesia: con su estilo de vida “proclama en voz alta tanto los valores del reino de Dios ya presentes como la esperanza en la vida eterna” (ib.).

Como repitió incansablemente mi venerado predecesor Juan Pablo II, el bien de la persona y de la sociedad está íntimamente vinculado a la “buena salud” de la familia (cf. Gaudium et spes, 47). Por eso, la Iglesia está comprometida en defender y promover “la dignidad natural y el eximio valor” —son palabras del Concilio— del matrimonio y de la familia (ib.).

… invito a las familias cristianas a experimentar la presencia amorosa del Señor en sus vidas. Asimismo, les aliento a que, inspirándose en el amor de Cristo por los hombres, den testimonio ante el mundo de la belleza del amor humano, del matrimonio y la familia.

…Me dirijo de modo especial a los niños, para que quieran y recen por sus padres y hermanos; a los jóvenes, para que estimulados por el amor de sus padres, sigan con generosidad su propia vocación matrimonial, sacerdotal o religiosa; a los ancianos y enfermos, para que encuentren la ayuda y comprensión necesarias. Y vosotros, queridos esposos, contad siempre con la gracia de Dios, para que vuestro amor sea cada vez más fecundo y fiel. En las manos de María, “que con su “sí” abrió la puerta de nuestro mundo a Dios” (Spe salvi, 49), pongo los frutos de esta celebración. Muchas gracias y ¡felices fiestas!”

Y concluimos con las palabras del Papa Francisco (29 diciembre 2013): “Hoy, nuestra mirada a la Sagrada Familia se deja atraer también por la sencillez de la vida que ella lleva en Nazaret. Es un ejemplo que hace mucho bien a nuestras familias, les ayuda a convertirse cada vez más en una comunidad de amor y de reconciliación, donde se experimenta la ternura, la ayuda mutua y el perdón recíproco. Recordemos las tres palabras clave para vivir en paz y alegría en la familia: permiso, gracias, perdón. Cuando en una familia no se es entrometido y se pide «permiso», cuando en una familia no se es egoísta y se aprende a decir «gracias», y cuando en una familia uno se da cuenta que hizo algo malo y sabe pedir «perdón», en esa familia hay paz y hay alegría”.

Recordaros que el Obispo en la Catedral celebrará el día de la Sagrada Familia a las doce. Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 10,17-22: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 10,17-22: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
– «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la fiesta de S. Esteban, el primero de los mártires. El relato del martirio de S. Esteban hace eco a la pasión y muerte de Cristo. Poco antes de morir apedreado por sus enemigos. Esteban repite casi literalmente su intercesión por aquellos que le están haciendo tanto daño. Él supo orar por sus perseguidores, por eso nos muestra el camino de llegar a amar a nuestros enemigos. “Señor, no les tengas en cuenta esta pecado”. Esta es la novedad del Evangelio hace al hombre capaz de orar y amar a quien los destruye.

En el Evangelio de hoy se nos advierte sobre la persecución. Y la razón es porque “como no sois del mundo, por eso os odia el mundo”. Cuando el mundo es enemigo de Dios es casi lo más normal que el discípulo de Cristo sufra también de esa mal aversión. Si no se diera tal enemistad habría que sospechar que algo esta fallando. También puede ser además de autenticidad, un aviso de fidelidad. “El que persevere hasta el final se salvara”. “Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”. Efectivamente, hay muchas situaciones que se nos presentan y que nos agobian, que pueden quitarnos la tranquilidad interior: incomprensiones, injurias, malentendidos, difamaciones… pero Jesús es categórico: si somos fieles, el Espíritu Santo actuará y vendrá la paz. Mira al Portal, mira a Jesús, conviértete en testigo, y notarás que el Príncipe de la paz te devuelve la paz. La misma paz que en la Nochebuena proclamaba el ángel a los pastores, esa paz que surge al adentramos en la oración y contemplar a Dios en lo más humilde…, esa misma paz que el mundo nunca podrá dar hasta que reconozca a Cristo como su Señor y Rey… Aprenderás también a mirar con más simpatía a Esteban, porque aprenderás de él a ser mártir y ver la gloria de Dios donde otros ven amargura. Es sábado, día mariano, vívelo hoy en la escuela de María. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote