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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el acercamiento del Señor a Zaqueo, el encuentro del Señor con una persona mal considerada entre los suyos, -ya de por sí el oficio de cobrar los impuestos y grabar con chantajes a sus conciudadanos para los extranjeros, era una dificultad añadida para la aceptación, trabajaba para el invasor-, resaltar también, el esfuerzo y la superación de las dificultades propias para poder ver al Señor, tuvo que subirse a un árbol, sin importarle que se pudieran burlar de él.

Para Zaqueo el encuentro con el Señor fue muy importante, le cambio la vida, provocó una transformación, una experiencia inolvidable, oir su nombre en los labios de Jesús y ser llamado por Él, llamado por amor y con respeto, -ya que estaba acostumbrado a que le señalaran con desprecio-. El Señor le manifiesta que quiere hospedarse en su casa, haciendo de ella un lugar de perdón, de compasión que se le ofrece de modo gratuito y desbordante. Es Dios quien lo visita y le da la gracia. El Señor no excluye a nadie de su amistad.

La Buena Nueva del Evangelio que se nos transmite con el pasaje de hoy es que Dios ofrece su gracia al pecador. Zaqueo se vio tocado por tanto amor que decide comenzar por cambiar él, y su cambio se va a ver en la relación con los demás, “si de alguien me he aprovechado le restituiré”, y lo más grande del pasaje que estamos meditando es que para Dios nadie es causa perdida, “he venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. El Señor no pasa de nadie, quiere que tengamos vida y vida en plenitud. Acojamos el amor de Dios como Zaqueo y que nuestra vida comience a irradiar su gracia a los que nos rodean.

También hoy celebramos la memoria de Santa Isabel de Hungria, siendo casi niña se casó con Luis, a quien dio tres hijos, y al quedar viuda, después de sufrir muchas calamidades y siempre inclinada a la meditación de las cosas celestiales, se retiró a la actual Alemania, en un hospital que ella misma había fundado, donde, abrazándose a la pobreza, se dedicó al cuidado de los enfermos y de los pobres hasta el último suspiro de sus vida, que fue a los veinticinco años de edad.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18,35-43: ¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,35-43: ¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez.

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron:
-Pasa Jesús Nazareno.
Entonces gritó:
-¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
-¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
-¿Qué quieres que haga por ti?
El dijo:
-Señor, que vea otra vez.
Jesús le contestó:
-Recobra la vista, tu fe te ha curado.
Enseguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios.
Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos aparece el encuentro de Ntro. Señor con un ciego, con el ciego de Jericó, con Bartimeo, lo primero que podemos plantearnos también cada uno de nosotros es si somos y vivimos como hijos de la luz, o por desgracia para nosotros, nos falta esta luz que ilumine nuestras vidas. Bartimeo se dirige al Señor, hace más intensa su oración, suplica que tenga piedad y misericordia, tuvo que superar los obstáculos, las advertencias que le mandaban callar, que querían impedirle que acudiera al Señor. Sin embargo, el grita más fuerte.

Si hoy el Señor nos dijera: ¿qué quieres que haga por ti?. Que heridas, que enfermedades, que cegueras le plantearías al Señor. ¿Qué es lo que más necesito? ¿De que ando más falto? ¿Qué es esencial para mí?

No dejemos de acudir al Señor, con una oración más intensa cuanto mayor sea los obstáculos interiores o externos que tratan de impedir que nos dirijamos al Señor que siempre esta muy cerca y pasa a nuestro lado. No dejemos de frecuentar su Palabra, sus sacramentos, su cercanía en el hermano, nuestra reunión de grupo, la visita al que nos necesite… y un largo etcétera donde el Señor nos sigue esperando para mostrarnos su gran amor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 13,24-32: El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 13,24-32: El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta genera­ción antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En palabras del Papa Emerito, Benedicto XVI, comentando este pasaje del Evangelio: “Hemos llegado a las últimas dos semanas del año litúrgico. Demos gracias al Señor porque nos ha concedido recorrer , una vez más, este camino de fe —antiguo y siempre nuevo— en la gran familia espiritual de la Iglesia. Es un don inestimable, que nos permite vivir en la historia el misterio de Cristo, acogiendo en los surcos de nuestra existencia personal y comunitaria la semilla de la Palabra de Dios, semilla de eternidad que transforma desde dentro este mundo y lo abre al reino de los cielos.” (Angelus, 15 noviembre 2009).

En el Evangelio de hoy, se nos recuerda nuestra limitación, aquí estamos de paso, nos habla del final de los tiempos, aunque el acento el pasaje no lo quiere poner aquí, puede ser un momento de gracia para que nos detengamos un poco, y ver que es lo esencial, lo importante, por lo que merece la pena vivir, desgastar la existencia. Quiere provocarnos una toma de conciencia, nos hace una llamada a la conversión y nos invita a acoger a Dios en nuestra vida, dejándonos transformar por Él, viviendo la esperanza a la que nos llama, con el lenguaje apocalíptico que utiliza, viene a señalarnos que se podrá bambolearse todo, pero no todo se tambalea, el Señor permanece, el Señor esta cerca, cielo y tierra pasaran pero sus palabras no, el Señor es fiel, cumple sus promesas. Habiendo vivido tan cercano a nosotros el zarpazo del terrorismo, este viernes, en Paris, la gran barbarie de los atentados, es bueno que caigamos en la cuenta que hermanos nuestros siguen sufriéndolos, aunque no sean noticia en los medios de comunicación porque no son del primer mundo, pero debemos poner en la misma balanza todos los atentados terroristas producidos en el lugar del mundo que se produzcan, aunque no sea en Europa, cualquier delito que sobre la vida de cualquier persona se realice -aunque no sea del primer mundo occidental-, toda violencia, crueldad contra la vida humana (incluso del que espera nacer) delata nuestro corazón enfermo y herido. Se nos invita a no perder la esperanza en la posibilidad de transformación del corazón humano, en este pasaje, con el ejemplo de la higuera, nos hace una invitación a una buena noticia, nos espera la plena realización de todas las esperanzas de paz, alegría, amor, verdad y justicia. Al final del tiempo, la realización y consumación de la esperanza. Es misión del cristiano hacer presente este futuro de esperanza. Asumir con ojos de distancia y de futuro la responsabilidad del quehacer de cada día. No tiene que resultarnos extraño que en cada acción -por diminuta que ésta sea- resuene un cierto sabor de futuro. La fe y la esperanza nos aseguran que Dios da futuro al presente.

En este final del año litúrgico, que se acerca, se nos invita a recordar que el tiempo pasa, no para lamentarlo sino para apreciar toda su novedad. Vivamos cada instante de nuestra vida bajo la mirada de Cristo. Al entregarnos su vida, ha dado cumplimiento a todo. Él es nuestra esperanza, pues cada día él introduce nuestra historia en la eternidad.

¡Feliz domingo! A modo de recuerdo hoy celebramos el día de la iglesia diocesana, intenta cooperar en la colecta de tu parroquia, para que pueda seguir llegando tu ayuda a las comunidades más necesitadas. Gracias por entender el gran bien que realizamos y nos hacemos al compartir. Feliz día del Señor. Feliz domingo.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18,1-8: Orar siempre sin desanimarse

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,1-8: Orar siempre sin desanimarse.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:
-Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor respondió:
-Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos invita a orar siempre, a la perseverancia, la insistencia, el no desanimarse. La fe nos asegura que Dios presta oídos a nuestra oración y nos ayuda, aunque a veces no lo veamos. La oración ha de ser siempre esperanza, fe en el poder de Dios, que es amor y no nos abandona. Varias veces nos aparece el Señor escuchando a sus suplicantes, nos muestra cómo escucha la oración de fe de los leprosos, de los ciegos, de la cananea, del buen ladrón, de la hemorroisa que toca su vestido esperando ser curada… El Señor siempre responde a la plegaria del que suplica con fe. No obstante, hay quienes dejan de orar porque piensan que su oración no es escuchada. No seamos así. No oremos exigiendo ver los resultados. Dios no es un medio para conseguir lo que deseamos, es nuestro Padre que nos da aquello que más nos conviene. Él sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros se lo pidamos. Por tanto, no nos aflijamos si no recibimos inmediatamente lo que le pedimos. Quizá Dios quiere sacar un mayor fruto para nuestras almas por medio de la perseverancia en la oración. Si Dios nos ha dado a su Hijo, ¿cómo no nos ha de conceder aquello que más necesitamos? Jesús mismo es quien ora por nosotros, y le presenta al Padre nuestras peticiones desde la cruz. Si nuestra oración se une a la de Jesús, en la confianza, obtendremos todo lo que pidamos en su nombre, y aún más de lo que pedimos: recibiremos al Espíritu Santo.

También celebramos la memoria de un santo, doctor de la iglesia, ponemos nuestra mirada en San Alberto Magno, fue el maestro de Santo Tomás de Aquino. Nació en 1206.Entre los escritos de San Alberto, que forman una colección de treinta y ocho volúmenes, fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia (es decir, química) y biología, fue el iniciador del sistema escolástico, que su discípulo Tomás de Aquino había de perfeccionar. Al mismo tiempo se mantenía humilde y rezaba así: “Señor Jesús pedimos tu ayuda para no dejarnos seducir de las vanas palabras tentadoras sobre la nobleza de la familia, sobre el prestigio de la Orden, sobre lo que la ciencia tiene de atractivo”.

En 1260, el Papa le ordenó obispo de la sede de Regensburgo, la cual, según se le informó, era “un caos, tanto en lo espiritual como en lo material”. San Alberto fue obispo de Regensburgo menos de dos años, pues el Papa Urbano IV aceptó su renuncia, permitiéndole regresar a la vida de comunidad en el convento de Würzburg y a enseñar en Colonia. Pero en ese breve período hizo mucho por remediar los problemas de su diócesis. Su humildad y pobreza eran ejemplares.

Hoy sábado, se nos invita a acudir a la escuela de María, contemplar al Señor con la mirada de su Madre, aprender con Ella y de Ella. Que la Santísima Virgen María nos ayudé en el camino del discípulado, que juntó a Ella sigamos y amemos a su Hijo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,26-37: El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,26-37: El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca entonces llegó el diluvio y acabó con todos.
Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.
Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del Hombre.
Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa que no baje por ellas si uno está en el campo, que no vuelva.
Acordaos de la mujer de Lot.
El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará.
Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán; estarán dos en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán.
Ellos le preguntaron:
–¿Dónde, Señor?
El contestó:
–Donde está el cadáver se reunirán los buitres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, nos habla de la entrega por el Señor y sus cosas. Hoy los hombres vivimos inmersos en las realidades temporales que absorben nuestra atención por completo. Muchas veces vivimos como si Dios no existiera. Corremos el peligro de no escuchar a Dios, pero un día se nos manifestará plena y totalmente. Entonces quedará patente el verdadero valor de la existencia humana y sobre todo, lo que hay en el fondo de cada uno de nosotros. Se revelara nuestra entrega, nuestro amor y se cumplirá “El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará”.

La espera del día del Señor no ha de ser motivo de angustia. “Es bueno esperar en silencio la salvación de Dios” –dice la Sagrada Escritura. Pero tenemos que llevar mucho cuidado de no desembocar en una relajación, no esperemos a mañana para iniciar nuestra conversión, no hay tiempo que perder cuando se trata de alcanzar nuestra salvación.

También hoy celebramos a San Leandro, uno de los cuatro hermanos santos cartageneros. Sus hermanos fueron san Fulgencio, obispo de Écija, y san Isidoro, quien le sucedió en la sede de Sevilla. Tenía también una hermana, santa Florentina. Desde niño, se distinguió Leandro por su elocuencia y su fascinante personalidad. Siendo muy joven, entró en un convento de Sevilla, donde se entregó durante tres años a la oración y el estudio. A la muerte del obispo de Sevilla fue elegido unánimemente para sucederle. En el 589, san Leandro presidió el tercer Concilio de Toledo, que redactó una solemne declaración de la consustancialidad de las tres Personas divinas . Nos queda una carta a su hermana santa Florentina, documento conocido con el nombre de «Regla de la Vida Monástica», tiene por tema principal el desprecio del mundo y la oración. Una de las obras más importantes de san Leandro fue la reforma de la liturgia. San Leandro se vio frecuentemente atacado por las enfermedades, particularmente por la gota. San Leandro murió hacia el año 600. Sus reliquias se conservan en la catedral de Sevilla. La liturgia española celebra la memoria de san Leandro el 13 de noviembre.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,20-25: Antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,20-25: Antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó:
–El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos:
–Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis.
Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás.
Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día.
Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos hace uno de los anuncios de la pasión. “hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios”. No siempre es fácil ser cristiano, encontramos muchas dificultades, incluso tribulaciones. Seguir al Señor y no nuestras ideas, dejarnos transformar, invitar a la conversión, encontraremos muchos obstáculos, y muchas veces el mayor obstáculo seremos nosotros mismos.

No nos dice nada el Señor que Él no haya vivido. Su inmolación en la cruz, es el culmen de toda su vida siempre “donada”. Cristo se ha “expropiado” de sí para mostrar a Dios Amor. La Cruz, es la máxima expresión de su amor redentor. El secreto del Señor consiste en sufrir amando. Él cargo con su cruz, que era la nuestra. La fuerza de la Cruz, procede de la humillación y aniquilamiento, “como el grano de trigo que muere..”. Vivir el sufrimiento transformado en donación. El amor es siempre oblativo, no hay ningún sufrimiento inútil, de todo dolor el Señor lo puede transformar en bien. Ningún sufrimiento sin sentido.

También celebramos hoy la memoria de San Josafat, sus padres eran ortodoxos, se convirtió a la fe católica e ingresó en la orden de San Basilio. Fue sacerdote, al poco tiempo ordenado obispo y meses más tarde arzobispo. Trabajó infatigablemente por la unidad de la iglesia. Perseguido a muerte por sus enemigos, sufrió el martirio. Protomartir de la reunificación de la cristiandad. ¡Que todos sean uno para que el mundo crea!
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,11-19: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,11-19: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
–Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.
Al verlos, les dijo:
–Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.

Este era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo:
–¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?
Y le dijo:
–Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor nos resalta la gratitud, sólo uno de los diez volvió a darle gracias a Dios. Para ser agradecidos necesitamos ser humildes. El que es soberbio cree que todo se le debe, que lo merece todo y no siente la necesidad de dar un “gracias” sincero por los favores que recibe. Para eso, se requiere una gran humildad para sabernos siempre inmerecidos de las gracias de Dios, de los favores y atenciones de los otros. No pequemos contra el amor de Dios. Comencemos por agradecer cada día a Dios sus dones y lo mucho que nos concede. Vivámoslo como un gran regalo cada día que se nos entrega, una oportunidad para crecer amando. A nosotros nos toca agradecer como bien nacidos y responder a Dios amándole a Él y a los que el nos ponga en nuestro camino.

El agradecimiento debe distinguir al cristiano en sus relaciones humanas y también y sobre todo en su relación con Dios. ¿con qué pagaremos el don de una salvación tan grande? Como el leproso agradecido diciéndole al Señor: ¡Gracias, Señor, mil gracias!

Celebramos hoy a San Martín de Tours, obispo. Habiendo recibido el bautismo y renunciando a la milicia, fundó un monasterio en Ligugé (Francia), donde practicó la vida monástica bajo la dirección de san Hilario. Más tarde, fue ordenado sacerdote y elegido obispo de Tours. Fue un modelo de buen pastor y fundó otros monasterios, trabajó en la formación del clero y evangelizo a los pobres.

Que tengas buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,7-10: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,7-10: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.

En aquel tiempo, dijo el Señor:
–Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa?»
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid:
«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos habla de servicio, de un servicio total, servicio de entrega sin reservas y ejercido desde la humildad, “hemos hecho lo que teníamos que hacer”, estas palabras el primero que las cumple es el Señor, Él nos da ejemplo entregándose a sí mismo, se da a sí mismo, se nos da a cada uno. Los creyentes estamos invitados a conocer la voluntad de Dios y hacer lo que Dios quiere de nosotros es el camino de la vida, es la alegría y el privilegio del cristiano. Pero esto no se logra sin contemplar a Cristo que se hizo siervo de todos nosotros para salvarnos. Aceptar y hacer su voluntad es la actitud que debemos tener cada día, en cada momento de nuestra vida. Ante Dios no debemos presentarnos nunca como quien cree haber prestado un servicio y por ello merece una gran recompensa. Tenemos que tener clara conciencia que no hacemos nunca bastante por Dios. “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” El Señor nos amó primero, ha pagado un alto precio por nuestra redención, y yo ¿qué hago por Él?

También hoy celebramos la memoria de San León Magno, papa y doctor de la iglesia. Como indica el apelativo que pronto le atribuyó la tradición, fue verdaderamente uno de los más grandes Pontífices que han honrado la Sede de Roma, contribuyendo en gran medida a reforzar la autoridad y prestigio. Es el primer Papa cuya predicación, dirigida al pueblo que le rodeaba durante las celebraciones, ha llegado hasta nosotros. Vivió en tiempos sumamente difíciles, trabajó intensamente por la integración de la fe, defendió con ardor la unidad de la Iglesia, hizo lo posible por evitar o mitigar las incursiones de los bárbaros.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA : Jn 2,13-22: Él hablaba del templo de su cuerpo.

EVANGELIO DEL DÍA :
Jn 2,13-22: Él hablaba del templo de su cuerpo.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La fiesta que hoy celebramos tiene una especial importancia, la Basílica de Letrán, es la más antigua, es uno de los primeros templos que los cristianos pudieron erigir después de la época de las persecuciones. Fue consagrada el 9 de noviembre del año 324 por el papa Silvestre. Esta fiesta al principio sólo se celebraba en Roma, pasó a ser fiesta universal en el rito romano, como signo de amor y unidad con la Cátedra de San Pedro. Es la primera iglesia bajo la advocación del Salvador, es la catedral del Romano Pontífice.

Hoy conmemoramos el aniversario en que los templos fueron convertidos en lugares destinados al culto. El templo siempre ha sido considerado como lugar de una particular presencia de Yahvé. Ya en el desierto se manifestaba en la tienda del encuentro: allí hablaba Moisés en el Señor, como se habla con un amigo. El templo es lugar donde el cristiano se reúne para escuchar la Palabra de Dios, elevar preces de intercesión y de alabanza a Dios y, principalmente, para celebrar los sagrados misterios, y donde se reserva el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. ¿Cómo no vamos a amar nuestros templos y oratorios, donde Jesús nos espera?

Encomendémonos a la Santísima Virgen María, para que nos ayude a convertirnos, y aprendamos de Ella, a ser “casa de Dios”, templo vivo de su amor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,38-44: Ha echado todo lo que tenía para vivir.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,38-44: Ha echado todo lo que tenía para vivir.

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

-«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pre­texto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigu­rosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:

-«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para el comentario del Evangelio de hoy, recurro al comentario de dos Papas, comienzo con la homilía del Papa Emérito, Benedicto XVI, dada el 8 de noviembre de 2009:

“En el centro de la liturgia de la Palabra de este domingo, trigésimo segundo del tiempo ordinario, encontramos el personaje de la viuda pobre, o más bien, nos encontramos ante el gesto que realiza al echar en el tesoro del templo las últimas monedas que le quedan. Un gesto que, gracias a la mirada atenta de Jesús, se ha convertido en proverbial: “el óbolo de la viuda” es sinónimo de la generosidad de quien da sin reservas lo poco que posee.

…el gesto de una viuda, muy pobre, que echa en el tesoro del templo dos moneditas. También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las “piedras vivas” de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, al igual que la del Antiguo Testamento, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir, y así se da a sí misma.”

Y la del Papa Francisco, tomada de las homilías diarias dadas en Santa Marta, del 25 noviembre de 2013:

“La viuda da todo lo que tenía al tesoro del Templo…la viuda ha arriesgado. En su riesgo ha elegido al Señor, con un corazón grande, sin intereses personales, sin mezquindad.

… También en la historia de la Iglesia se encuentran hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, que hacen esta elección. Cuando nosotros escuchamos la vida de los mártires, cuando nosotros leemos en los periódicos las persecuciones contra los cristianos de hoy, pensamos en estos hermanos y hermanas que en situación limite hacen esta elección. Ellos viven en este tiempo. Ellos son un ejemplo para nosotros y nos animan a dar al tesoro del Templo todo lo que tenemos para vivir”.

Es domingo, día del Señor, hoy la Palabra nos invita a hacer de nuestra vida un don, una entrega total, entender la alegría de dar, del compartir, pero sobre todo, a darnos a nosotros mismos. Hacer de nuestra vida una ofrenda agradable a Dios. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.