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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 16,1-8: ¿Cuánto debes a …?

EVANGELIO DEL DÍA:


Lc 16,1-8: ¿Cuánto debes a …?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
-¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos:
-¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero:
-¿Cuánto debes a mi amo?
Este respondió:
-Cien barriles de aceite.
El le dijo:
-Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».
Luego dijo a otro:
-Y tú, ¿cuánto debes?
El contestó:
-Cien fanegas de trigo.
Le dijo:
-Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Comienzo con el comentario realizado por el Papa Emérito Benedicto XVI al Evangelio de hoy, “una parábola que suscita en nosotros cierta sorpresa porque en ella se habla de un administrador injusto, al que se alaba, analizando a fondo, el Señor nos da una enseñanza seria y muy saludable. Como siempre, el Señor toma como punto de partida sucesos de la crónica diaria: habla de un administrador que está a punto de ser despedido por gestión fraudulenta de los negocios de su amo y, para asegurarse su futuro, con astucia trata de negociar con los deudores. Ciertamente es injusto, pero astuto: el evangelio no nos lo presenta como modelo a seguir en su injusticia, sino como ejemplo a imitar por su astucia previsora. En efecto, la breve parábola concluye con estas palabras: “El amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido”. Pero, ¿qué es lo que quiere decirnos Jesús con esta parábola, con esta conclusión sorprendente? Inmediatamente después de esta parábola del administrador injusto el evangelista nos presenta una serie de dichos y advertencias sobre la relación que debemos tener con el dinero y con los bienes de esta tierra. Son pequeñas frases que invitan a una opción que supone una decisión radical, una tensión interior constante» (Benedicto XVI, 23 de septiembre de 2007)

En el Evangelio de hoy nos habla de la sagacidad, de la astucia del administrador a la hora de reorganizar la contabilidad. “El amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido”. No nos equivoquemos, el Señor no alaba su mala gestión, pues lo despide precisamente por su injusticia, por el fraude, lo que alaba es su previsión de futuro, es posible que no estafara a su amo, más bien buscara granjearse amigos al reducir la cifra de sus beneficios, renunciando a su propia ganancia, no es la corrupción y la falta de honradez lo que se pone de modelo, sino la sagacidad. ¿Actuamos nosotros también de manera pronta de cara al negocio más importante que tenemos entre manos que es la vida eterna? Todos somos administradores de nuestra vida y de los bienes que nos ha dado el Señor. Si Dios viniera hoy a revisar las cuentas de aquello que nos ha confiado, ¿qué encontraría? Hay un Salmo – 115- que nos invita a vivir nuestra relación con el Señor en respuesta a su gran amor, ¿cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho? En definitiva, caer en la cuenta de la pregunta que nos lanza hoy la Palabra: ¿Cuánto debes a …? Cuánto debes a quien tanto te ama y ¿cómo le correspondes? Hoy celebramos, también , a aquellos mártires del siglo XX que derramaron su sangre, entregaron sus vidas, algunos con gestos de perdón a sus agresores, y todos, alabando y bendiciendo a Dios. En el aniversario de la beatificación en 2007 del grupo de 498 mártires de España en época de la Guerra Civil, se conmemoran litúrgicamente en esta fecha todos los mártires, santos y beatos, que dieron en España, su testimonio de fe.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 15,1-10: Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 15,1-10: Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos:
-Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola:
-Sí uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:
-¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles:
-¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta dos de las “parábolas de la misericordia”. Cuando “habla del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma”. Nos llena de una inmensa alegría saber que Dios siempre está buscándonos, persiguiéndonos con su gracia, adelantándose a nuestras necesidades, cuidándonos como a niños recién nacidos. A veces sufrimos porque nos olvidamos de que Dios es nuestro Padre, el Buen Pastor, el que da la vida para que nos salvemos. Si viviéramos con esta esperanza, habría más confianza y, por tanto, más seguridad en nuestra vida. Enfrentaríamos las dificultades con mayor serenidad, porque sabemos que Dios está con nosotros, y que con Él siempre existen posibilidades de salvación, por más extraviada que parezca nuestra existencia. Su amor es fuerte. Cristo nos lleva sobre sus hombros. ¡Vivamos agarrados al Señor, acercándonos a los sacramentos! Al mismo tiempo, Jesús nos da la responsabilidad de saber llevarnos unos a otros. No seamos indiferentes ante quienes vagan por el desierto de la fe. Como bautizados, hemos de vivir con la sed y la inquietud de que más personas amen a Cristo. Por último, recordemos que Jesús siempre nos perdona, pero la gracia no excluye su justicia. Dejemos que su amistad nos vaya realmente transformando.

Comentando este pasaje del Evangelio el Papa Emérito, Benedicto XVI, dice: «Queridos amigos, ¿como no abrir nuestro corazón a la certeza de que, aunque seamos pecadores, somos amados por Dios? No se cansa nunca de salir a nuestro paso, de ser el primero en recorrer el camino que nos separa de Él. El libro del Éxodo nos muestra cómo Moisés, con una súplica confiada y audaz, logró, por así decir, cambiar a Dios del trono del juicio al trono de la misericordia. El arrepentimiento es la medida de la fe y gracias a él se regresa a la Verdad» (Benedicto XVI, 12 de septiembre de 2010).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,25-33: No puede ser discípulo mío.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,25-33: No puede ser discípulo mío.

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
-Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
«Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se va repitiendo constantemente “no puede ser discípulo mío” , nos encontramos con las condiciones para el seguimiento, una de ellas la renuncia. De este modo nos invita a ser sobrios y a evitar las preocupaciones excesivas de este mundo. ¡Que Dios no nos encuentre distraídos o dedicados a las cosas materiales!. Quien quiera seguir a Cristo de un modo entregado, debe aprender a renunciar de corazón a todo lo que no sea Cristo, aunque sea bueno, poniendo a Él en el centro de su vida, su mensaje, su reino, sus bienaventuranzas. Hasta poder llegar a ser interiormente libre para Dios y para los demás.

El Señor es claro y radical en sus palabras: hay que renunciar a todo, y lo que mas nos cuesta, el darnos a nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestra persona, perdernos a nosotros mismos, somos expropiados, ya no nos pertenecemos. Él nos exige tanto porque a la vez nos ofrece su gran amor de Dios hecho hombre y puede dar sentido pleno a nuestra existencia. No existe otro camino para ser discípulos de Cristo, porque el amor verdadero siempre lo da todo. No esperemos las grandes ocasiones, tomemos la cruz en los detalles de todos los días.Decía la Beata Teresa de Calcuta: “ Tenemos que dar hasta que nos duela”. El amor verdadero se da sin reservas. Se da todo, completamente.

También hoy se nos propone la memoria de San Carlos Borromeo. Era de familia muy rica. Su hermano mayor, a quien correspondía la mayor parte de la herencia, murió repentinamente al caer de un caballo. El consideró la muerte de su hermano como un aviso enviado por el cielo, para estar preparado porque el día menos pensado llega Dios por medio de la muerte a pedirnos cuentas. Renunció a sus riquezas y fue ordenado sacerdote y mas tarde Arzobispo de Milán.

Su escudo de Obispo llevaba una sola palabra: “Humilitas”, humildad. El, siendo noble y riquísimo, vivía cerca del pueblo, prívandose de lujos. Fue llamado con razón “padre de los pobres”. Decía que un obispo demasiado cuidadoso de su salud no consigue llegar a ser santo y que a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder. Para con los necesitados era supremamente comprensivo. Para con sus colaboradores era muy amigable y atento, pero exigente. Y para consigo mismo era exigentísimo y severo.

Fundó seminarios para formar sacerdotes bien preparados, y redactó para esos institutos unos reglamentos tan sabios, que muchos obispos los copiaron para organizar según ellos sus propios seminarios. Murió joven y pobre, habiendo enriquecido enormemente a muchos con la gracia. Murió diciendo: “Ya voy, Señor, ya voy”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,15-24: Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,15-24: Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
-«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó:
-«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado.” Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. ” Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.” Otro dijo: “Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.” El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: “Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.” El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.” Entonces el amo le dijo: “Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.” Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola del gran banquete, donde se nos quiere resaltar que las puertas del Reino se abren a todos, signo del amor gratuito de Dios, se describe como un festín. Según el lenguaje del A.T. en los profetas, en los tiempos mesiánicos el Señor preparará para todos los pueblos en el monte Sión, en la ciudad de Jerusalén, una mesa de manjares suculentos y de vinos de solera (Is 25,6).

Otro de los temas que deberíamos llevar a nuestra reflexión, son el tema de las excusas, de las justificaciones… muchas veces somos nosotros mismos los que nos alejamos con nuestro actuar, nos autoengañamos, nos autoexcluimos de la fiesta por la ceguera de nuestros mezquinos intereses. En el fondo, le estamos dando la negativa a la amistad con Dios. Si el Señor nos invita al banquete de la Eucaristía no es porque seamos dignos, sino porque Dios nos dignifica con su llamada.

También hoy hacemos memoria de San Martín de Porres, Nació en la ciudad de Lima, Perú, el día 9 de diciembre del año 1579. Martín conoció al Fraile Juan de Lorenzana, quien lo invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario. San Martín tiene un sueño que Dios le desbarata: “Pasar desapercibido y ser el último”. Su anhelo más profundo siempre es de seguir a Jesús. Se le confía la limpieza de la casa; por lo que la escoba será, con la cruz, la gran compañera de su vida. Sirve y atiende a todos, pero no es comprendido por todos. Fue canonizado por Juan XXIII en 1962. Recordaba el Papa, en la homilía de la canonización, las devociones en que se había distinguido el nuevo Santo: su profunda humildad que le hacía considerar a todos superiores a él, su celo apostólico, y sus continuos desvelos por atender a enfermos y necesitados, lo que le valió, por parte de todo el pueblo, el hermoso apelativo de “Martín de la caridad”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,1-6: Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
(Se puede elegir un evangelio de los propuestos para las misas de difuntos):

Jn 14,1-6: Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, «estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice:
– «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
– «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

DIA DE LOS FIELES DIFUNTOS. Lunes. Ver el leccionario para las misas de los difuntos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En este día en que recordamos a los fieles difuntos, la Iglesia nos invita a meditar en el misterio de la muerte, en ese momento en el que seremos despojados de todo lo terreno, y seremos colmados de todo el amor de Dios. Nuestra vocación: la vida eterna.

Hoy celebramos la vida y no la muerte. Nuestra fe cristiana no celebra el culto a la muerte, sino a la vida. La misma visita a los cementerios, lugares de descanso, etimológicamente significa dormitorio- como bien recoge el pueblo fiel, “se durmieron en el Señor”. “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”.

El Papa Emerito nos comenta esta fiesta: “Por eso, es muy significativo y apropiado que, después de la fiesta de Todos los Santos, la liturgia nos haga celebrar mañana la conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La “comunión de los santos”, que profesamos en el Credo, es una realidad que se construye aquí en la tierra, pero que se manifestará plenamente cuando veamos a Dios “tal cual es” (1 Jn 3, 2). Es la realidad de una familia unida por profundos vínculos de solidaridad espiritual, que une a los fieles difuntos a cuantos son peregrinos en el mundo. Un vínculo misterioso pero real, alimentado por la oración y la participación en el sacramento de la Eucaristía. En el Cuerpo místico de Cristo las almas de los fieles se encuentran, superando la barrera de la muerte, oran unas por otras y realizan en la caridad un íntimo intercambio de dones. En esta dimensión de fe se comprende también la práctica de ofrecer por los difuntos oraciones de sufragio, de modo especial el sacrificio eucarístico, memorial de la Pascua de Cristo, que abrió a los creyentes el paso a la vida eterna. 

 Uniéndome espiritualmente a cuantos van a los cementerios para rezar por sus difuntos, también yo, mañana por la tarde, acudiré a orar a la cripta vaticana, ante las tumbas de los Papas, que forman una corona en torno al sepulcro del apóstol san Pedro, y recordaré de modo especial al amado Juan Pablo II. Queridos amigos, ojalá que la tradicional visita de estos días a las tumbas de nuestros difuntos sea una ocasión para pensar sin temor en el misterio de la muerte y mantener la incesante vigilancia que nos prepara para afrontarlo con serenidad. Que en esto nos ayude la Virgen María, Reina de los santos, a la que ahora nos dirigimos con confianza filial.”

Es bueno y grato a Dios, orar por los difuntos. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,1-12a: Dichosos…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,1-12a: Dichosos…

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sen­tó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
-«Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la santidad de Dios que resplandece en los miembros de su pueblo, santidad encarnada en personas de carne y hueso. Hoy festejamos y pedimos ayuda, a esa multitud incontable que alcanzó el Cielo después de pasar por este mundo sembrando amor y alegría.

En la carta Apostólica con motivo del nuevo milenio, el Papa Juan Pablo II – ya declarado santo- en la Novo Millennio Ineunte, a partir del numero 30, nos hace la invitación a la santidad… “Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1 Tes 4,3). Es un compromiso que no afecta sólo a algunos cristianos: “Todos los cristianos, de cualquier clase o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor”.

Esta fiesta nos recuerda que todos los cristianos estamos llamados a la santidad. La santidad es la comunión con Dios. Nos propone a los santos como modelos e intercesores. Ellos creyeron en el Señor sin titubeos, permanecieron fieles a su voluntad y se dedicaron a amarle con todo su corazón. Eran gente normal pero buscaron amar a Dios de una forma fuera de lo normal, de forma extraordinaria. La clave de toda santidad esta en la caridad. El amor es la fuente de todas las gracias, si me falta el amor nada, no me vale, no me sirve. El amor nos ayuda a vivir el Evangelio, el amor nos impulsa a hacer el bien y a perdonar siempre. El amor es el que nos hace renunciar a nuestros egoísmos para servir imitando a Ntro. Señor. Hoy se nos invita a lo verdaderamente importante, el camino de dicha… Dichosos, Bienaventurados, Felices. ¿Estamos dispuestos a recorrer este camino que nos muestra Ntro. Señor en el Evangelio? Camino de felicidad pero muy distinto a los valores de nuestro mundo.

El Papa Emérito en el Angelus del 2005 comentando esta festividad decía: “Celebramos hoy la solemnidad de Todos los Santos, que nos hace gustar la alegría de formar parte de la gran familia de los amigos de Dios o, como escribe san Pablo, de “participar en la herencia de los santos en la luz” (Col 1, 12). La liturgia vuelve a proponer la expresión, llena de asombro, del apóstol san Juan: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1 Jn 3, 1). Sí, ser santos significa realizar plenamente lo que ya somos en cuanto elevados, en Cristo Jesús, a la dignidad de hijos adoptivos de Dios (cf. Ef 1, 5; Rm 8, 14-17). Con la encarnación del Hijo, con su muerte y resurrección, Dios quiso reconciliar consigo a la humanidad y hacerle partícipe de su misma vida. Quien cree en Cristo, Hijo de Dios, renace “de lo alto”, es regenerado por obra del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 1-8). Este misterio se realiza en el sacramento del bautismo, mediante el cual la madre Iglesia da a luz a los “santos”. La vida nueva, recibida en el bautismo, no está sometida a la corrupción y al poder de la muerte. Para quien vive en Cristo, la muerte es el paso de la peregrinación terrena a la patria del cielo, donde el Padre acoge a todos sus hijos, “de toda nación, raza, pueblo y lengua”, como leemos hoy en el libro del Apocalipsis (Ap 7, 9).”

Hoy celebramos la victoria sobre la muerte, celebramos la resurrección, es el domingo, es el día del Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,1.7-11: El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,1.7-11: El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:
-Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos pone un ejemplo resaltando las bondades de la humildad. Decía Santa Teresa que “humildad es andar en verdad”. Conocer nuestra grandeza, como nuestras limitaciones, es “andar en verdad”. Es importante que veamos el Evangelio como dirigido a mí personalmente, los primeros puestos atraen muchas veces nuestra mirada, ¿quién anda libre de esa tentación? Varias veces el Señor corrigió a los discípulos, mas de una vez les recordó que quien quiera ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos. Todo su camino fue un abajarse, un anonadamiento, un entrar en el camino de la pequeñez. No es fácil debido a nuestra soberbia entrar por los senderos de la verdadera humildad, más de una vez he recurrido a la famosa oración del Cardenal, una vez más os propongo terminar con la oración del Cardenal Merry del Val, pidiéndole al Señor que nos ayude, por lo menos, a desearla:

Jesús manso y humilde de Corazón, …Óyeme.
– Del deseo de ser lisonjeado,…Líbrame Jesús (se repite)
– Del deseo de ser alabado,
– Del deseo de ser honrado,
– Del deseo de ser aplaudido,
– Del deseo de ser preferido a otros,
– Del deseo de ser consultado,
– Del deseo de ser aceptado,
– Del temor de ser humillado,
– Del temor de ser despreciado,
– Del temor de ser reprendido,
– Del temor de ser calumniado,
– Del temor de ser olvidado,
– Del temor de ser puesto en ridículo,
– Del temor de ser injuriado,
– Del temor de ser juzgado con malicia,
– Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
– Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
– Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
– Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
– Que otros sean preferidos a mí en todo,
– Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

ORACIÓN

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

Hoy es sábado, día especial de la Virgen, Ella la esclava del Señor, la que el mismo Dios se fijó en su humildad, que nos ayude a nosotros a valorarla y desearla de corazón. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,1-6: -¿Es lícito curar los sábados, o no?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,1-6: -¿Es lícito curar los sábados, o no?

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó:
-¿Es lícito curar los sábados, o no?
Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo:
-Sí a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?
Y se quedaron sin respuesta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, una vez mas, nos aparece el sábado. Día importantísimo para la comunidad creyente Judea. ¿Que esta permitido? ¿Que se puede o no hacer? ¿Cómo ser fiel a Dios? Y el Señor ha querido varias veces adentrarnos en lo que agrada a Dios y lo que no, desde allí ha ido corrigiendo a su pueblo, y enseñándole, mas de una vez nos ha confesado que no ha venido a abolir la Ley, mas bien a llevarla a plenitud, que la perfeccionó de tal manera que reveló su verdadero sentido. Nos enseñó que no sólo debemos cumplir con la “letra” sino también con el “espíritu”.

En el pasaje de hoy, Jesús recuerda, que el descanso del sábado no se quebranta por el servicio al prójimo. De manera que la ley suprema del cristiano siempre es la caridad.

Por último, podemos reflexionar en el hecho de que los cristianos no celebramos el sábado, sino el domingo. Este día es especial para los cristianos, el día primero, día de la resurrección, día en que fue vencida la muerte, día del triunfo del amor, día consagrado de manera especial a Dios, pero también a los demás. El domingo puede ser también un día que favorezca nuestro encuentro con Dios, día de mayor oración, de encuentro con su Palabra, de vivir la eucaristía, de modo que favorezca el crecimiento de nuestra vida cristiana. El Señor nos recuerda que el reino de Dios no llega al mundo de los hombres por la mera fidelidad a la norma, a los ritos, sino por el amor, amor concretado a las personas. Dios es amor, amor que crea vida, la sostiene y alimenta. Por eso, donde hay amor que ayuda y libera al hombre, de seguro está ya presente el espíritu de Dios.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondejar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,31-35: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,31-35: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas!

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle:
-«Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó:
-«ld a decirle a ese zorro: “Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término.” Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: “Bendito el que viene en nombre del Señor.”»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el dolor de Ntro. Señor por la falta de acogida a su amor, podríamos catalogarlo de fracaso, por la poca respuesta, por el rechazo a Cristo. Debido a esto, “vuestra casa se os quedará vacía”. Alusión probable a la ruina de Jerusalén y de su templo. Pero Dios no rompe definitivamente con su pueblo. “Me volveréis a ver el día en que exclaméis: Bendito el que viene en nombre del Señor”. Dios ama al hombre, pero no siempre es correspondido. Sin embargo, no deja de amarnos. La fuerza más grande de ese amor es la cruz, crucificado por amor y perdonando hasta el final. “Nada podrá apartarnos del amor de Dios”, clama S. Pablo en la primera lectura de la liturgia: “¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿la aflicción, la angustia, la persecución…? En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado”.

Traigo como ayuda para la meditación de hoy, una reflexión del Papa Emérito, en su libro, Jesús de Nazaret, “La imagen de la gallina protectora y preocupada proviene del Antiguo Testamento: Dios “encontró [a su pueblo] en tierra desierta… Y le envuelve, le sustenta, le cuida como a la niña de sus ojos. Como uno que vela por su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así despliega él sus alas y le toma, lo lleva sobre sus plumas”. Al lado de este texto puede ponerse la hermosa expresión del Salmo 36,8: «¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios! Los hombres se acogen a la sombra de tus alas».
Jesús aplica aquí la bondad poderosa de Dios mismo a su propio obrar y a su intento de atraer a la gente. No obstante, esta bondad que protege a Jerusalén con las alas desplegadas se dirige al libre albedrío de los polluelos, y éstos la rechazan: “Pero no habéis querido”» (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 13).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,12-19: Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,12-19: Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

Por entonces, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles:
Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago,
Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la elección de los apóstoles. El Señor quiso elegir a los Apóstoles para que fueran compañeros en su vida y continuadores de su obra después de su muerte. El Señor es quien lleva la iniciativa, Él es quién nos llama, quien nos elige, quien cuenta con cada uno de nosotros y nos brinda la oportunidad de ir a trabajar a su viña.

Los apóstoles eran hombres corrientes, con defectos, con debilidades. Y, sin embargo, Jesús los llama para hacer de ellos pescadores de hombres, corredentores, administradores de la gracia de Dios. No ha querido contar con ángeles, el Señor si sabe a quien llama, sabe de nuestras dificultades y sin embargo quiere realizar su obra contando con nuestra pequeñez, con nuestra debilidad para que se vea que es obra suya. Lo hermoso es que los apóstoles son elegidos por el Señor aún siendo muy diferentes entre ellos; sin embargo, todos manifiestan una fe, un mensaje, y como el Señor los va capacitando, para el que brille no sean ellos sino la gloria de Dios. De los dos grandes Apóstoles, Simón y Judas Tadeo, cuya fiesta celebramos hoy, apenas nos han llegado noticias, es muy poco lo que sabemos de ellos. Desconocemos dónde fueron enterrados sus cuerpos y no sabemos bien las tierras que evangelizaron. Eso si, los Apóstoles fueron testigos de la vida y de las enseñanzas de Jesús, y nos transmitieron con toda fidelidad la doctrina que habían oído y los hechos que habían visto.

Pidamos hoy a estos Santos Apóstoles, Simón y Judas, que nos ayuden a conocer y a amar cada día más al Señor, que podamos hacerlo amar con nuestro testimonio de vida y entrega.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.