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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5, 17-26: Hoy hemos visto cosas admirables.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,17-26: Hoy hemos visto cosas admirables.

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.
Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo:
-«Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar:
-«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»
Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó:
-«¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.
Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor:
-«Hoy hemos visto cosas admirables.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy termina con una aclamación, reconociendo lo grande que ha estado el Señor: “Hoy hemos visto cosas maravillosas”. Os invito a que a lo largo de esta jornada nos dejemos sorprender por el Señor, y nos acerquemos al pasaje de hoy de forma salmica, repitiendo como si se tratara de una jaculatoria la frase de la conclusión del relato evangélico:

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”

La casa estaba llena de gente y no podían acceder dentro para facilitar el encuentro de su amigo enfermo con quien podía sanarlo, tuvieron que componérselas y ser creativos para salvar las múltiples dificultades e inconvenientes con las que se encontraron. Pero eso no logro que tiraran la toalla, como se dice vulgarmente, al contrario, se pusieron manos a la obra para superar todos los obstáculos que les impedían llegar hasta el Señor. Fueron creativos y superaron las dificultades.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

El encuentro con el Señor renovó toda la vida del paralítico. Antes del milagro se encontraba imposibilitado, incapaz de moverse por sí mismo. Esto vale también para nosotros. El pecado nos hace vivir como inertes, atados al egoísmo. El bautismo y la fe nos hacen criaturas nuevas. La amistad con Cristo, a través de la fe, penetra nuestro ser y lo transforma. El encuentro con el Dios vivo siempre es transformante, nos saca de nuestras rutinas, nos colma de gozo, nos hace mirar los acontecimientos y nuestra misma realidad iluminada desde la esperanza que nos da la fe.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

El paralítico viéndose curado, se convirtió en un testigo de Cristo. Para poder dar testimonio de su presencia, no vale la teoría simplemente, necesitamos experiencia en nuestra vida de lo grande que Dios actúa e irradiar su amor gustándolo primeramente nosotros.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

Pero es Dios quien salva. Y salva por amor y con amor. El infinito poder de Cristo es el poder del Amor infinito. No hay salvación sin amor. Cristo se inclina sobre las miserias humanas del cuerpo y, sobre todo, del alma. La salvación en sentido cristiano está en el amor de Dios y del prójimo, en adorar y servir por amor.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

Que igual que aquella gente, hoy, nos dejemos sorprender por el Señor, quedemos asombrados por lo mucho que nos ama y demos gloria a su santo nombre y a Él, por lo grande que es con cada uno de nosotros.

Que tengas un buen día y recuerda estas llamado a ser testigo de cosas maravillosas.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9, 35-10.1.6-8: Jesús, al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,35-10.1.6-8: Jesús, al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
– «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones:
– «ld a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparece las “Claves de la Misión”. Se nos presenta la actividad misionera de Jesús. La jornada de Nuestro Señor era muy intensa: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”. El Anuncio del Reino impregna toda la persona, no se limita Nuestro Señor solo a enseñar, si nos quedamos en la sola doctrina se quedaría cojo el Evangelio, no solo anuncia la Buena Noticia sino que transforma la existencia de quien acoge el anuncio y también es curado de toda dolencia. Por eso el Evangelio ha ido acompañado siempre por los frutos de las acciones, no se ha conformado con tocar el mundo de las ideas, sino que si se acoge el “Kerigma” el transformara nuestras vidas, por sus frutos los conoceréis y el mismo anuncio ira realizando la conversión en cada uno de nosotros, nos enviara a amar incluso a los que no nos aman, por eso, anuncio y caridad van unidos, así que S. Agustín tenia la máxima de : “Ama y haz lo que quieras”, ya que quien ama no puede hacer nada malo, si es el amor quien le guía.

En el pasaje de hoy vuelve a mostrarnos las entrañas de misericordia de Nuestro Señor, nos recuerda la compasión del Señor. Le duele tremendamente encontrar a su gente tan desorientada, lo expresa con la imagen “de ovejas sin pastor”. ¡Cuantos sin saber que es lo que les conviene!, sin saber que es bueno para ellos, desconociendo que les hace bien, tantos agobiados, cargados de tanto sufrimiento por la situación en la que se encuentran, cuantos privados de un futuro por la inmensidad de los problemas que les aborda. El Señor pone la compasión y no el juicio para poder ayudar. Compasión quiero, viene a decirnos, aprender a unirnos al sufrimiento de los que nos rodean, no pasar de largo, resuena la imagen del buen samaritano tan necesaria para nuestro mundo, para nuestra gente.

Lo primero que nos demanda el Señor es la oración: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Es bueno reconocer que para construir como nos conviene hemos de pedírselo a Nuestro Señor y ponerlo siempre en sus manos, ofreciéndole todo, lo mucho o poco que realicemos, siempre unidos ,y con él , construyendo su Reino. Y también es importante que toda la misión sea vivida desde la gratuidad: Gratis lo recibisteis; ¡dadlo gratis!” ¿Cómo revelar la proximidad del Reino? La proximidad del Reino se ira haciendo presente, como siempre, cuando vaya acompañada de signos de liberación, la primera liberación la del pecado, la lucha contra todo tipo de mal, y combatiendo con las herramientas que nos concede el espíritu, ejerciendo sus frutos: el gozo, la alegría, la amabilidad, la comprensión… venciendo el mal a fuerza de bien. Eso viene de lo alto.

Hoy hacemos memoria de un gran misionero español, S. Francisco Javier, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de S. Ignacio, murió entregando su vida a la evangelización, en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los arduos trabajos de la predicación, de la Orden de la Compañía de Jesús y, gran evangelizador de la India.

Que tengas un buen día, encomiéndate de una manera especial hoy a la Santísima Virgen, y contémplala de una manera exclusiva hoy, siempre te ayudara a seguir y amar a su Hijo.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 1-4: El óbolo de la pobre viuda.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21,1-4: El óbolo de la pobre viuda.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación del Evangelio de hoy, traigo aquí las palabras de nuestro Papa emerito Benedicto XVI comentando este pasaje del Evangelio: «También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las “piedras vivas” de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, …, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir, y así se da a sí misma. […] A Dios le bastó el sacrificio de Jesús, ofrecido “una sola vez”, para salvar al mundo entero, porque en esa única oblación está condensado todo el amor del Hijo de Dios hecho hombre, como en el gesto de la viuda se concentra todo el amor de aquella mujer a Dios y a los hermanos: no le falta nada y no se le puede añadir nada. La Iglesia, que nace incesantemente de la Eucaristía, de la entrega de Jesús, es la continuación de este don, de esta sobreabundancia que se expresa en la pobreza, del todo que se ofrece en el fragmento» (Benedicto XVI, 8 de noviembre de 2009).

Cada día, el Señor espera la ofrenda sencilla de nuestros trabajos, de las pequeñas dificultades que siempre encontraremos, de la caridad bien vivida, del tiempo gastado en favor de los demás, de la limosna generosa… Se debe tener presente que Dios no mide los actos humanos con una medida que se para en las apariencias del cuánto se ha dado. Dios mide según la medida de los valores interiores del cómo se pone a disposición del prójimo: medida según el grado de amor con el que nos damos libremente al servicio de los hermanos. Recuerda la experiencia del Obispo Vietnamita preso en las cárceles por su fe: “Dios me quiere a mí, no mis cosas”. Que aprendamos de los santos y de tantos hombres de Dios que han descubierto que entregándose a Dios nunca perdían, al contrario, Dios lo transforma e inunda de gozo nuestro corazón. El Evangelio nos recuerda que es verdad, siempre hay más alegría en dar. Y recuerda que a generosidad nadie gana a nuestro Dios.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19, 11-28: Negociad mientras vuelvo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,11-28: Negociad mientras vuelvo.

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro:
Dijo, pues:
-Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
-Negociad mientras vuelvo.
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: «No queremos que él sea nuestro rey».
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
-Señor, tu onza ha producido diez.
El le contestó:
-Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
El segundo llegó y dijo:
-Tu onza, señor, ha producido cinco.
A ése le dijo también:
-Pues toma tú el mando de cinco ciudades.
El otro llegó y dijo:
-Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.
El le contestó:
-Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.
Entonces dijo a los presentes:
-Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.
Le replicaron:
-Señor, si ya tiene diez onzas.
-Os digo: Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos recuerda por medio de una parábola, la del reparto de las onzas de oro a sus empleados, en dicha parábola se nos resalta que somos administradores de bienes que se nos confían y no propietarios, asumir esa gran verdad, que todo lo hemos recibido, que no nos pertenece, conlleva una serie de actitudes, de maneras de proceder, de responsabilidades, la primera y fundamental, el administrar bien, quizás, con mayor compromiso ya que tendremos que dar cuentas de la misión encomendada. Eso nos pide que pongamos el mayor desvelo, esfuerzo, empeño, entrega, sacrificio… todo lo que esta de nuestra parte para desarrollar bien el encargo recibido, vivir con plenitud nuestra vocación, nuestra respuesta a la invitación realizada por el Señor a nosotros, y desde el agradecimiento por haber sido elegidos y haber querido contar con nosotros.

El Señor nos entrega unos dones y nos invita a colaborar con Él en la construcción de su reino. Que los pongamos a trabajar. Estamos llamados a ser signos creíbles de la vida nueva que Dios ha depositado en nosotros y que nos hace vivir con los mismos sentimientos que Ntro Señor Jesucristo; que nos hace vivir como hermanos, preocupándonos del bien unos de otros por tener un sólo corazón y una sola alma. Cuando el Señor vuelva que nos encuentre llenos de frutos de santidad y de justicia porque hayamos pasado haciendo el bien a todos, sin distinción de razas, lenguas, sexos, culturas o clases sociales. Entonces seremos dignos de participar de su gloria eternamente.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19, 1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hace dos domingos comentamos el pasaje de Zaqueo, lo tenemos muy reciente, es bueno detenernos en la insistencia del Señor que quiere hospedarse contigo,… hoy quiero centrarme en la afirmación: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Hoy, puedo verme reflejado en la figura de Zaqueo. Muchas veces yo me alejo del Señor. Sin embargo, podemos ver como llega un momento que se despierta el deseo del encuentro con quien nos puede salvar, llenar de plenitud nuestra vida, de aspirar a lo más grande. El encuentro con Cristo a Zaqueo le cambio la vida, como tantos hombres de Dios que han dado testimonio de lo crucial que fue y marco un antes y un después en sus vidas el Encuentro con el Dios vivo. El amor es la fuerza que renueva el mundo, transforma a las personas, saca lo mejor de cada uno. Zaqueo lo deja entrar en su casa y en su corazón, y no se siente muy digno de tan gran visita. Eso hace posible la transformación tan radical y el gozo tan inmenso que experimenta que le lleva a querer arreglar todo lo que hasta ahora ha podido realizar mal, empieza con la renuncia a la ambición de riquezas, continúa con el propósito de compartir sus bienes.

Decía un hombre de Dios: “´Nada hay mas querido y agradable a Dios como que los hombres se conviertan a Él con un arrepentimiento sincero”, nos recuerda el Evangelio el gozo y la alegría cuando uno acoge la gracia y se deja hacer por ella: “hay más alegría en el cielo”. ¡No desesperéis nunca! .La salvación es el fruto del encuentro con el Señor. Dios que viene a rescatar al ser humano herido por el pecado, y el ser humano que se abre a este don de Dios. Cuanta necesidad tenemos de experimentar este amor de Dios que sigue esperando que le abramos nuestro corazón, para traernos su salvación y, curar todas nuestras heridas. Nuestra salvación tiene muchos enemigos, los más temibles: la presunción cuando las cosas van bien y la desesperación después de la caída, que no caiga en la desconfianza ni en la desesperación, nuestra pequeñez nos tiene que llevar a ensalzar la esperanza en Cristo, que me crea de verdad que el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. Que no deja a nadie sin solución, que sigue esperando el momento propicio, que nadie es irrecuperable para Dios. Que el pasaje de hoy podemos apreciar como Dios es el Dios de la misericordia que nos invita a dejarlo entrar en nuestra casa. Abrámosle las puertas. Y acoge la Buena Noticia: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Que pases un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 5-19: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21,5-19: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:
-Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.
Ellos le preguntaron:
-Maestro, ¿cuándo va a ser éso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
El contestó:
-Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
Luego les dijo:
-Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

PISTAS PARA MEDITACIÓN:

“El Evangelio de este penúltimo domingo del año litúrgico propone una parte del discurso de Jesús sobre los últimos eventos de la historia humana, orientada hacia la plena realización del Reino de Dios.” (Angelus, P. Francisco, 15 noviembre de 2015). “Contiene algunos elementos apocalípticos, catástrofes…sin embargo, estos elementos no son la cosa esencial del mensaje. El núcleo central en torno al cual gira el discurso de Jesús es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección, y su regreso al final de los tiempos… Nuestra meta final es el encuentro con el Señor resucitado. Yo os quisiera preguntar: ¿cuántos de vosotros pensáis en esto? Habrá un día en que yo me encontraré cara a cara con el Señor. Y esta es nuestra meta: este encuentro. Nosotros no esperamos un tiempo o un lugar, vamos al encuentro de una persona: Jesús”. (P. Francisco, ángelus, 15 nov.)

En palabras de S. Agustin comentando este mismo pasaje del Evangelio: “La paciencia no parece necesaria para las situaciones prósperas, sino para las adversas. Nadie soporta pacientemente lo que le agrada. Por el contrario, siempre que toleramos, que soportamos algo con paciencia, se trata de algo duro y amargo; por eso no es la felicidad, sino la infelicidad la que necesita la paciencia. Con todo, como había comenzado a decir, todo el que arde en deseos de la vida eterna, por feliz que sea en cualquier tierra, tendrá que vivir necesariamente con paciencia, puesto que le resulta molesto el tolerar la propia peregrinación hasta que llegue a la patria deseada y amada. Uno es el amor propio del deseo y otro el de la visión. En efecto el que desea ama también; y quien desea ama hasta llegar a lo amado; y quien ya lo ve, ama para permanecer en ello. Si el deseo de los santos, originado por la fe, es tan ardiente, ¿cómo será en presencia de la realidad? Si tal es nuestro amor cuando amamos sin haber visto, ¿cómo amaremos cuando veamos?”

En el Evangelio de hoy es el mismo Señor el que nos invita a no tener miedo, cuando veas que ocurren estas cosas, normalmente negativas, el lenguaje conocido como apocalíptico, siempre nos pone con el final de los tiempos, nos coloca delante estampas de sufrimiento, de dolor, violencia, hambre, catástrofes… Sin embargo sobresale la invitación de Nuestro Señor a no tener miedo, nos sigue invitando a confiar, “ni un solo cabello de la cabeza se desprende”, al Señor les preocupan tus cosas, aunque te puedan parecer insignificantes, no te deja, se preocupa de lo que a ti te preocupa y termina con la llamada a perseverar, solo perseverando alcanzaremos la salvación. Ya nos avisa que cuando sucedan estas persecuciones tendremos la oportunidad de dar testimonio, lo que aparentemente es negativo, mirado desde los ojos humanos, el Señor, puede transformarlo en bien, el amor todo lo transforma y todo es una oportunidad para crecer amando. Podremos dar testimonio, no te preocupes, tú, confía.

Es domingo, día del Señor, que la jornada de hoy intensifiques los momentos de alabanza y encuentro con Él. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17, 20-25: El Reino de Dios está dentro de vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,20-25: El Reino de Dios está dentro de vosotros.

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó:
–El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos:
–Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis.
Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás.
Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día.
Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presentan dos enseñanzas:

Primera, y quizás la más importante: “El Reino de los cielos es ya una realidad”. Es decir, el “ya si, pero todavía no” con los que hablan los teólogos del reino que ya se ha iniciado pero no ha llegado a su plenitud, ya ha comenzado, se encuentra dentro de nosotros, empezamos a gozar signos de su presencia, en la medida que alimentamos al Espíritu en nuestra vida por medio de la oración, los sacramentos y la meditación diaria de la palabra de Dios, se abre delante de nosotros el horizonte del Reino, en donde el amor, la alegría y la paz son una verdadera realidad.

La segunda, aceptar el sufrimiento como compañero de camino, a Ntro. Señor no se le quitó: “antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación”. Signos de la presencia de su Reino son también la dificultad, la asechanza y la intimidación, por eso en estos días el Papa Francisco en sus mensajes, en sus discursos, no para de decirnos de: “prepararnos para ir contracorriente”. El reino de Dios sufre violencia. El maligno no descansa y no para de poner obstáculos. ¡ojo!, no te dejes vencer, no le concedas el placer del desánimo.

También hoy celebramos la memoria de San León Magno, papa y doctor de la iglesia. Como indica el apelativo que pronto le atribuyó la tradición, Magno, es decir, grande, extraordinario, gigante, sublime… Vivió en tiempos sumamente difíciles, trabajó intensamente por la integración de la fe, defendió con ardor la unidad de la Iglesia, hizo lo posible por evitar o mitigar las incursiones de los bárbaros.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17, 1-6: Los apóstoles le pidieron al Señor: Auméntanos la fe.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,1-6: Los apóstoles le pidieron al Señor: Auméntanos la fe.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
-Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!
Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar.
Tened cuidado.
Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «lo siento», lo perdonarás.
Los apóstoles le pidieron al Señor:
-Auméntanos la fe.
El Señor contestó:
-Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El evangelio de hoy aborda tres situaciones: una, sobre cómo evitar el escándalo de los pequeños, la otra, sobre la importancia del perdón, y una tercera, sobre la necesidad de la fe en Dios que debemos tener

Primera llamada: evitar el escándalo. A nivel de fe, significa aquello que desvía a la persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños quiere decir: ser el motivo por el cual los más débiles se alejan, se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien les hace daño, hace daño a Jesús. Este pasaje del Evangelio nos puede servir para decir al Señor: ¡Perdón, Señor, si de alguna manera, aun sin darme cuenta, he sido ocasión de tropiezo para alguno! y que las palabras del Señor, “andaos con cuidado”, nos ayuden a estar vigilantes y a ser prudentes.

Segunda invitación: Ante la ofensa – el perdón. Perdonar al hermano. El Señor no hacia teoría al hablar del perdón, el mismo desde el árbol de la Cruz nos dejo esa misma herencia: “perdónalos, no saben lo que hacen”. El perdón y la reconciliación son uno de los asuntos en que Jesús más insiste. Sabemos por propia experiencia que necesitamos que el Señor nos regale esta capacidad de amar, ya que humanamente experimentamos lo incapacitados que estamos para hacer realidad esta palabra, sin embargo solo el amor, solo Su Amor, puede lograr el milagro, el mal solo se puede vencer desde el bien, y el camino es el amor y el perdón, hemos de suplicárselo muchas veces al Señor, ya nos lo dejo dicho: “Sin Mi no podéis hacer nada”, y que verdad que es, sin Él, estamos incapacitados para amar y fruto de ese Amor, si nos falta, se hace imposible poder perdonar.

Tercera cuestión planteada: La fe. La suplica de los discípulos: “Señor, auméntanos la fe”. Pero ¿en qué consiste la fe? Según la definición bíblica de Heb 11,1: “La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”. La fe ese don gratuito de Dios que hemos de pedirle continuamente como los discípulos, lo es todo en nuestra vida de cristianos, porque nos da una luz que todo lo ilumina. Aprendemos a mirar el mundo, como es mirado por Dios. Es la bondad y la misericordia la que lo impregna todo. ¡ Señor, creemos, pero aumenta nuestra fe!
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 20, 27-38: No es Dios de muertos, sino de vivos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 20,27-38: No es Dios de muertos, sino de vivos.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección y le preguntaron:
Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les contestó:
-En esta vida hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob.» No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el mensaje que nos plantea es vital, crucial e importantísimo: la resurrección de los muertos. Al Señor le tantean con un caso extremo, las intenciones no son buscar la verdad (queda muy aclarado que no creen en la resurrección), más bien ridiculizar la fe en la resurrección, el caso que nos presenta es una viuda que no ha tenido hijos, que se ha ido casando con los sucesivos hermanos de su primer marido y con ninguno de ellos ha tenido descendencia, entonces, según la ley mosaica del levirato, queda sin resolver quien será el marido en la otra vida, busca llevar al extremo del absurdo, para descalificar, desautorizar y desacreditar dicha creencia. En la respuesta dada por el Señor, la afirmación más grande: “Dios, no es Dios de muertos sino de vivos porque para él todos están vivos”.

El hombre no es un ser para la muerte, sino para la vida. La muerte no tiene la última palabra, ni es el final del camino. El Señor ha dado muerte a la muerte desde la Cruz, la muerte ha sido vencida. ¡Cristo ha resucitado!. Es crucial y necesario nuestro encuentro con el Dios vivo, no con la idea de Dios, ni siquiera con la historia y la cultura (todo esto ayuda, pero no es lo importante), lo que puede marcar una vida, es decisivo e importante, es que hoy yo puedo relacionarme con Él. No es lo mismo que me quede en su bonito mensaje, a que yo tenga experiencia de su presencia. Si Dios esta vivo, yo puedo acogerlo, si Dios esta vivo el mal no tiene la última palabra, si Dios esta vivo tenemos motivos para la esperanza, para sembrar amor. Es precisamente la fe en la vida eterna la que ilumina el quehacer de la vida presente. “Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida; lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte”. (1 Jn 3,14).

El cristiano es un hombre que busca la presencia del Dios vivo, que aprende a mirar su historia con la mirada de Dios que tanto lo ama, que se acerca a su pasado en las manos de Dios , confía en su misericordia y su perdón; el futuro lo afronta con alegría, no enajenándose, con un falso optimismo que le dispensa de su implicación en la transformación de su realidad, pero sí, con la certeza de la victoria de Ntro Señor, superando los miedos que pueden paralizarlo o desanimarlo, tiene la convicción que el mal esta herido y vencido por el amor. Y ante el hoy, su presente, no se encuentra solo, escucha: “¡Animo! Yo estoy con vosotros todos los días”. Se sabe en las manos de quien tanto le ama y la historia siempre es una historia de salvación, Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Es domingo, día del Señor, donde conmemoramos el triunfo de la resurrección sobre la muerte. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Del Evangelio según san Lucas 23, 44-46. 50. 52-53; 24, 1-6: Las tinieblas invadieron toda la región.

EVANGELIO DEL DÍA:
(Se puede elegir entre varios evangelios del leccionario , para conmemorar la solemnidad de los fieles difuntos)
Del Evangelio según san Lucas 23, 44-46. 50. 52-53; 24, 1-6: Las tinieblas invadieron toda la región.
Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”. Y dicho esto, expiró.
Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no había puesto a nadie todavía.
El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En este día en que recordamos a los fieles difuntos, la Iglesia nos invita a meditar en el misterio de la muerte, en ese momento en el que seremos despojados de todo lo terreno, y seremos colmados de todo el amor de Dios. Nuestra vocación: la vida eterna.

Hoy celebramos la vida y no la muerte. Nuestra fe cristiana no celebra el culto a la muerte, sino a la vida. La misma visita a los cementerios, lugares de descanso, etimológicamente significa dormitorio- como bien recoge el pueblo fiel, “se durmieron en el Señor”. “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”.

El Papa Emérito nos comenta esta fiesta: “Por eso, es muy significativo y apropiado que, después de la fiesta de Todos los Santos, la liturgia nos haga celebrar mañana la conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La “comunión de los santos”, que profesamos en el Credo, es una realidad que se construye aquí en la tierra, pero que se manifestará plenamente cuando veamos a Dios “tal cual es” (1 Jn 3, 2). Es la realidad de una familia unida por profundos vínculos de solidaridad espiritual, que une a los fieles difuntos a cuantos son peregrinos en el mundo. Un vínculo misterioso pero real, alimentado por la oración y la participación en el sacramento de la Eucaristía. En el Cuerpo místico de Cristo las almas de los fieles se encuentran, superando la barrera de la muerte, oran unas por otras y realizan en la caridad un íntimo intercambio de dones. En esta dimensión de fe se comprende también la práctica de ofrecer por los difuntos oraciones de sufragio, de modo especial el sacrificio eucarístico, memorial de la Pascua de Cristo, que abrió a los creyentes el paso a la vida eterna. Uniéndome espiritualmente a cuantos van a los cementerios para rezar por sus difuntos, también yo, mañana por la tarde, acudiré a orar a la cripta vaticana, ante las tumbas de los Papas, que forman una corona en torno al sepulcro del apóstol san Pedro, y recordaré de modo especial al amado Juan Pablo II. Queridos amigos, ojalá que la tradicional visita de estos días a las tumbas de nuestros difuntos sea una ocasión para pensar sin temor en el misterio de la muerte y mantener la incesante vigilancia que nos prepara para afrontarlo con serenidad. Que en esto nos ayude la Virgen María, Reina de los santos, a la que ahora nos dirigimos con confianza filial.”

Es bueno y grato a Dios orar por los difuntos. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote