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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?

En aquel tiempo, Jesús decía:
-¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.
Y añadió:
-¿A qué compararé el Reino de Dios?
Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta dos breves parábolas sobre el reino de Dios, una, la del grano de mostaza, y otra, la levadura en la masa. Un mensaje de esperanza es lo que nos comunican ambas parábolas. El crecimiento del reino, el crecimiento del bien es tan lento que no lo percibimos la mayoría de las veces, pero eso no quiere decir que no se este dando. Podríamos afirmar sin el riesgo a equivocarnos que la condición humana parece que esta más preparada para lo grandioso, lo espectacular, lo que no pasa desapercibido. Necesitamos nuevos ojos para mirar como va creciendo la historia de salvación, como sigue desarrollándose el amor, que la huella del creador sigue actuando y transformando nuestra realidad hasta la culminación y la plenitud. El estilo de Dios es muy distinto al estilo de nuestro mundo, Dios se sirve de medios que parecen insignificantes, Dios valora mucho lo sencillo, lo débil, lo que no cuenta,… y lo transforma, nada hay pequeño cuando va cargado de amor, el amor hace grande las pequeñas acciones.

Aunque ambas parábolas nos remiten al final y no quedarnos en los inicios, hacen referencia a ese “gran arbusto” y “la fermentación de todo”, quiero concluir con unas palabras del Papa Francisco deseando que sean para tu ayuda en la meditación de este pasaje: “Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos”. Recuerda que el Señor nos sigue invitando, y sigue contando con tu respuesta a Él. ¡Animo! Nunca estarás solo, percibirás su presencia y su ayuda, importante abandonarse y confiar en Él.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

Sana a una mujer

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,10-17: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,10-17: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
-Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha.
Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:
-Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:
-Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado?
Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

PISTAS PARA LA MEDITACION:

En el Evangelio de hoy nos aparece el encuentro del Señor con una mujer necesitada de curación y como actúa devolviéndole la salud. Esto da ocasión a reflexionar sobre la acusación presentada a Ntro. Señor como transgresor de la ley. Pero el Señor no quebranta la santidad del sábado, más bien da una interpretación auténtica de la misma: es un día para hacer el bien, es una ocasión para salvar en lugar de destruir. Podemos aplicar esto pensando que Dios nos da cada día como una oportunidad para amar, para servir, para hacer el bien. Nos enseña que la auténtica religiosidad va siempre unida a la caridad. El amor al prójimo es un mandamiento semejante al del amor a Dios. Él no sólo quiere nuestra alabanza, sino también el respeto por nuestro prójimo. Dios ama a cada persona humana por sí misma, es por eso que toda vida humana es sagrada. Jesús al ver a la mujer encorvada sintió compasión de ella y la curó.

Comentando este pasaje el Papa Emerito, Benedicto XVI: «Pero esa curación suscita una encendida discusión, porque Jesús la realiza en sábado, violando, según los fariseos, el precepto festivo. […] Jesús revela que ha venido al mundo para realizar un juicio, para separar a los ciegos curables de aquellos que no se dejan curar, porque presumen de sanos. En efecto, en el hombre es fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico: incluso la religión puede convertirse en un elemento de este sistema, como el ateísmo o el laicismo, pero de este modo uno queda cegado por su propio egoísmo.

Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado”: el orgullo. Que nos ayude en esto María santísima, la cual, al engendrar a Cristo en la carne, dio al mundo la verdadera luz». (Benedicto XVI, 2 de marzo de 2008).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondejar, sacerdote.

 

(Imagen obrerofiel.com)

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10,46-52: Jesús, ten compasión de mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,46-52: Jesús, ten compasión de mí.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
– «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
– «Hijo de David, ten compasión de mí.»
Jesús se detuvo y dijo:
– «Llamadlo.»
Llamaron al ciego, diciéndole:
– «Ánimo, levántate, que te llama.»
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo:
– «¿Qué quieres que haga por ti?»
El ciego le contestó:
– «Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo:
– «Anda, tu fe te ha curado.»
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para las pistas de reflexión de este domingo, treinta del Tiempo Ordinario, os propongo el ángelus del Papa Emérito, Benedicto XVI, dado el 29 de octubre de 2006:

“En el evangelio de este domingo leemos que, mientras el Señor pasa por las calles de Jericó, un ciego de nombre Bartimeo se dirige a él gritando con fuerte voz: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Esta oración toca el corazón de Cristo, que se detiene, lo manda llamar y lo cura. El momento decisivo fue el encuentro personal, directo, entre el Señor y aquel hombre que sufría. Se encuentran uno frente al otro: Dios, con su deseo de curar, y el hombre ,con su deseo de ser curado. Dos libertades, dos voluntades convergentes: “¿Qué quieres que te haga?”, le pregunta el Señor. “Que vea”, responde el ciego. “Vete, tu fe te ha curado”. Con estas palabras se realiza el milagro. Alegría de Dios, alegría del hombre.Y Bartimeo, tras recobrar la vista -narra el evangelio- “lo sigue por el camino”, es decir, se convierte en su discípulo y sube con el Maestro a Jerusalén para participar con él en el gran misterio de la salvación. Este relato, en sus aspectos fundamentales ,evoca el itinerario del catecúmeno hacia el sacramento del bautismo, que en la Iglesia antigua se llamaba también “iluminación”.

La fe es un camino de iluminación: parte de la humildad de reconocerse necesitados de salvación y llega al encuentro personal con Cristo, que llama a seguirlo por la senda del amor. Según este modelo se presentan en la Iglesia los itinerarios de iniciación cristiana, que preparan para los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. En los lugares de antigua evangelización, donde se suele bautizar a los niños, se proponen a los jóvenes y a los adultos experiencias de catequesis y espiritualidad que permiten recorrer un camino de redescubrimiento de la fe de modo maduro y consciente, para asumir luego un compromiso coherente de testimonio.

¡Cuán importante es la labor que realizan en este campo los pastores y los catequistas! El redescubrimiento del valor de su bautismo es la base del compromiso misionero de todo cristiano, porque vemos en el Evangelio que quien se deja fascinar por Cristo no puede menos de testimoniar la alegría de seguir sus pasos. En este mes de octubre, dedicado especialmente a la misión, comprendemos mucho mejor que, precisamente en virtud del bautismo, poseemos una vocación misionera connatural.

Invoquemos la intercesión de la Virgen María para que se multipliquen los misioneros del Evangelio. Que cada bautizado, íntimamente unido al Señor, se sienta llamado a anunciar a todos el amor de Dios con el testimonio de su vida.”

Es domingo, día del Señor, día de especial consagración a Él y a sus cosas. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,1-9: Si no os convertís, todos pereceréis.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,1-9: Si no os convertís, todos pereceréis.

En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, en primer lugar, nos previene de caer en el engaño de la superstición o de pensar que las desgracias nos vienen a consecuencia de nuestra vida pecadora. No nos hagamos con una idea de Dios vengativa, en el amor no hay lugar a la venganza, el “ya me la pagaras”, no pensemos que el proceder de Dios es tan mísero como muchas veces nos ocurre a nosotros. A veces he oído decir a algunas personas, lamentándose ante una contrariedad: ¿qué mal he hecho para que me ocurra esto?. Seguro que quien nos ama quiere podarnos y sacar el máximo bien ,y nosotros, pensamos que es un castigo, que cortos de vista que somos.

En la segunda parte, el Señor habla de la higuera que no da fruto y a la que se le da un nuevo plazo, esperando que ahora si entregue el fruto. Lo mismo hace Dios con nosotros. Se nos destaca en esta parábola la paciencia que tiene el Señor con nosotros. El Señor siempre nos concede una nueva oportunidad, la paciencia de Dios es porque quiere que todos los hombres se salven, no ha venido a condenar a nadie sino a salvarlo. Él espera frutos de santidad y buenas obras. A lo largo de nuestra vida nos da oportunidades y las gracias necesarias para corresponder a su amor.

El comentario a este pasaje del Papa Emérito Benedicto XVI: “El diálogo que tiene lugar entre el amo y el viñador manifiesta, por una parte, la misericordia de Dios, que tiene paciencia y deja al hombre, a todos nosotros, un tiempo para la conversión; y por otra, la necesidad de poner en marcha en seguida el cambio interior y exterior de la vida para no perder las ocasiones que la misericordia de Dios nos ofrece para superar nuestra pereza

espiritual y corresponder al amor de Dios con nuestro amor filial» (Benedicto XVI, 7 de marzo de 2011).

Hoy es sábado, día de la Santísima Virgen María, pongamos nuestra mirada en nuestra Madre, que nos cuida y protege, y sigue presentando a su Hijo nuestras necesidades. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,54-59 Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
–Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace.
Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con dos llamadas que nos hace el Señor, una que tiene que ver con el discernimiento, la lectura de los signos de los tiempos; y otra, sobre la reconciliación fraterna. El Señor nos invita a interpretar el tiempo presente. El tiempo se nos brinda como momento de gracia y oportunidad de salvación. En el concilio Vaticano II se desarrollo toda una teología de los signos de los tiempos como base para el dialogo de la iglesia con el mundo y del Evangelio con el hombre de hoy. Por eso todo cristiano estamos invitados a escrutar, discernir, a hacer una lectura creyente de los acontecimientos de nuestra vida, una lectura creyente de la historia de salvación que Dios lleva con cada uno de nosotros. Y esta lectura, exige de nuestra parte, interpretar desde y con la luz del Evangelio. Estar vigilantes a detectar los indicadores de la presencia y acción de Dios. Hay que saber mirar y ver con la luz de la fe, porque el reinado de Dios está ya presente y actuando entre nosotros. En todo lo que es bondad, amor, paz , bien. No anda lejos el espíritu de Dios. Porque todo ello es reflejo y semilla, presencia de Dios entre nosotros.

Y el segundo punto para nuestra meditación es la necesidad de la reconciliación fraterna. Es muy complicado querer acercarnos a Dios con heridas en el amor a los hermanos. Para poder presentarse ante los hombres los creyentes tienen que testimoniar a Cristo vivo en el amor, “mirad como se aman”, y en la unidad, “Que todos sean uno para que el mundo crea”. Nos jugamos mucho para poder cumplir nuestra misión como sacramento de unidad y de salvación. Importantísimo la unidad, la comunión…, todo, fruto del amor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,49-53: ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,49-53: ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, de entrada, nos cuesta atribuirle al Señor este lenguaje, nos chirria, si solo tuviéramos este pasaje, sin la totalidad de su mensaje y de su obrar, no pensaríamos que es del Señor, ¿Entonces como entender sus palabras? ¿Qué nos esta pidiendo el Señor? El Señor que es llamado el Príncipe de la paz, si los mismísimos ángeles proclamaron la paz el día de su nacimiento, si en las bienaventuranzas tenemos una que llama dichosos a los que trabajan por la paz, ¿cómo es que ahora afirma que ha venido a traer la división? Él que dio su vida amando y perdonando, llegando incluso a ponerse en el lugar de los otros y justificándolos porque “no saben lo que hacen”.

“He venido a traer fuego a la tierra,… No he venido a traer la paz, sino la división”.¿A qué fuego se refiere?. No se trata de hacer la guerra. Sino que se trata de una lucha por el bien, por el Reino de Dios. Luchar podríamos entender como salir de nuestra tranquilidad, de nuestra comodidad, celo por ser instrumento del amor de Dios a la humanidad. Desde la perspectiva del amor. Aquí radica el fuego que hemos de prender en nuestro mundo, en nuestros ambientes, impregnar todo con el amor con que somos amados por el Señor. Si nuestro amor es como el de Él, es decir, es un amor que se entrega y no sólo de palabra o sentimiento, no nos dejará tranquilos, ese “celo” no nos permitirá acomodarnos a una vida simplemente buena. Por el contrario, nos urgirá a entregarnos del mejor modo. El Señor nos invita a concebir nuestra vida como una misión de hacer llegar su Reino a todos los hombres que aún no lo conocen, o no lo aceptan, y a vivir con entrega cada vez mayor, hasta dar la vida.

También hoy celebramos a un santo muy cercano en el tiempo a nosotros, a Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del “Teatro Rapsódico”, también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada “Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler”. Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy.

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011. El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar. Sacerdote.

POPE JOHN PAUL

Imágenes de diarioya.es

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

EVANGELIO DEL DÍA:

Lc 12,39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó:
-Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?
El Señor le respondió:
-¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy consta de dos parábolas. En la primera tenemos al administrador que se porta con caridad y fidelidad. En la segunda, encontramos al siervo que abusa de su puesto, saca su propio provecho y maltrata a los demás. La conclusión es clara: de nuestras obras depende la salvación eterna. Caer en la cuenta de la gran repercusión que tiene lo que hago, lo que digo, lo que dejo de hacer…tiene sello de eternidad. Lo más grande que nos jugamos en esta vida es nuestra salvación. Si viviéramos conscientes de esta realidad, nuestro proceder seria muy distinto y no dejaríamos que otros intereses se nos colaran. La llamada a estar vigilantes para que nada, ni nadie nos separe del amor de Dios y del ejercicio de ese amor en el día a día.

Una tentación que queda manifiesta en el pasaje es la relajación, da igual, mañana comienzo, para el cristiano es imprudente retrasar su cambio pensando que mañana será un buen día para comenzar a ser mejor, o para rezar. En el hoy de nuestra vida está nuestra salvación. Esto es demasiado importante como para dejarlo para “después”. ¿Cuánto nos preocupamos por aspirar al cielo?

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,35-38: Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,35-38: Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos invita a hacer un uso correcto del tiempo. Se trata de la vigilancia del corazón que hay que tener durante nuestro combate en la tierra. Es estar alertas, puestos a la escucha y a la espera de Dios. Sólo la persona vigilante es capaz de perseverar en la fe.

Tomamos un comentario realizado por el Papa Francisco sobre este pasaje del Evangelio: «El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo. Lo que se nos pide es que estemos preparados al encuentro —preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús—, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos!» (S.S. Francisco, 24 de abril de 2013).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
–Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
El le contestó:
–Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros ?
Y dijo a la gente:
–Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola:
–Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.
Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida».
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

VIGESIMO NOVENA SEMANA T.O. Lunes. Lucas 12,13-21: Guardaos de toda clase de codicia.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para nuestra meditación os propongo un texto del Papa Emérito: «En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, …, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: “Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años… Pero Dios le dijo: ‘Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma’”. La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia» (Benedicto XVI, 22 de febrero de 2011). Hasta aquí las palabras del Papa.

La cuestión que nos plantea el Evangelio hoy, es ser ricos o pobres ante Dios, es decir, nuestra actitud ante los bienes materiales. Ante la pregunta que nos lanza el pasaje: ¿Quién es rico ante Dios? Si tenemos que responder a ella, diríamos que el que su vida la tiene abierta a la escucha de su Palabra, el que tiene un corazón acogedor de la misma, el que intenta hacerla vida y se deja transformar por ella, el que le da valor y se la cree, el que sabe poner al servicio de los hermanos su persona, su tiempo, sus bienes, más o menos, no es cuestión de cantidad sino de totalidad.

Tenemos que estar ojo avizor, ya que los ídolos del corazón humano son muchos. El dinero es quizás el que más sobresale , pero también se encuentra el poder, el placer, el sexo, la avaricia,… e incluso cuando se absolutiza, lo que puede ser bueno se transforma en perjudicial, la misma ciencia, la técnica, el trabajo, el ocio… Hay un salmo que clama a Dios que le ayude a calcular las acciones de su vida teniendo en cuenta el peso de sus años, en definitiva, colocándonos por un momento al final de nuestra vida, desde esta óptica, ¿merece la pena tal preocupación? ¿este sufrimiento? ¿Tengo en cuenta que lo que verdaderamente merece la pena es lo que haya invertido en el amor a Dios y al prójimo? Todo lo demás lo que has acumulado, ¿de quién será?. Muchos son los interrogantes abiertos para llevarlos a la oración de hoy, y ante el Señor intentar ir dándole respuesta.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10,35-45: El que quiera ser grande, sea vuestro servidor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,35-45: El que quiera ser grande, sea vuestro servidor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
– «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó:
– «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron:
– «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó:
– «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron:
– «Lo somos.»
Jesús les dijo:
– «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santia­go y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo:
– «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen.
Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio del domingo nos encontramos con la petición realizada por Santiago y Juan, que es corregida por el Señor, “No sabéis lo que pedís”. Y ante la indignación del resto de discípulos, en el fondo de sus anhelos y deseos, aspiraban a lo mismo, es cuando aprovecha el Señor para la catequesis de la entrega, de dar la vida y el servicio. Al contemplar este pasaje y ver el ofrecimiento del Señor: ” ¿Qué queréis que haga por vosotros?» su cercanía y su querer ayudarles, nos pone delante el texto que no saben pedir lo que les conviene, como nos recuerda la Sagrada Escritura, a veces, nuestras peticiones olvidan la voluntad de Dios, nuestros intereses, son demasiados mundanos, nos falta perspectiva de eternidad, nos vemos desbordados de necesidades que no son prioritarias y es posible que el Señor también tenga que corregirnos: “No sabéis lo que pedís.” El mismo Señor que en Getsemani nos enseñó como debe ser nuestra suplica, cuando a gritos y con lagrimas, clamaba, aparta de mí este cáliz, y encontró la paz en el ofrecimiento, “que no se haga lo que yo quiero”, buscó la voluntad del Padre, nos enseñó a querer lo que Dios quiere, que se haga Tú voluntad, -así debería ser la petición del cristiano-. Cuanto necesitamos aprender para decirle al Señor en cada momento, en cada circunstancia de nuestra vida: Señor, quiero lo que tu quieras, como Tú quieras y cuando Tú quieras. Así nos enseñan los santos a buscar y querer la voluntad de Dios.
El Evangelio de hoy denuncia al poner delante nuestras aspiraciones de gloria, de honor, de los primeros lugares, del ser importante, de la vanidad y gloria de este mundo… que todo esto, es un gran peligro, que tenemos que mantener la guardia, siempre en alerta, porque nadie estamos libres de caer, “Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor”. El mismo Señor es modelo y testigo de entrega, de dar la vida, de servicio por amor, por ese motivo reclama a sus seguidores que ese es el camino a seguir: “Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sir­van, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. El más importante en el reino, es el que sirve, el que se da, el que se entrega por amor y amando.

También hoy celebramos la jornada del Domund, con el lema: “Misioneros de la misericordia “, se celebra la Jornada mundial de las misiones, se suele pedir ayuda para ellos, desde nuestra oración hasta nuestro compartir económico, sin embargo nos recuerda esta jornada que para cada cristiano constituye una fuerte llamada al compromiso de anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, en particular a los que todavía no lo conocen. También encomendamos al Señor a los misioneros y misioneras —sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos voluntarios— que consagran su existencia a llevar el Evangelio al mundo, afrontando también incomodidades y dificultades y a veces incluso verdaderas persecuciones.

Queridos amigos, hoy, 18 de octubre, también es la fiesta de san Lucas evangelista que, además del Evangelio, escribió los Hechos de los Apóstoles, para narrar la expansión del mensaje cristiano hasta los confines del mundo entonces conocido. Invoquemos su intercesión, junto con la de san Francisco Javier, la de santa Teresa del Niño Jesús, patronos de las misiones, y la de la Virgen María, para que la Iglesia siga difundiendo la luz de Cristo entre todos los pueblos.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.