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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7, 21-29: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a …

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,21-29: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a …

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la, voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Aquel día muchos dirán: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?
Yo entonces les declararé: Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor nos pregunta: cómo estamos construyendo la casa de nuestra vida y de nuestra fe. ¿Cuánto hay de roca y cuánto hay de arena? ¿Es el Señor mi roca? ¿O apoyo mi existencia en muchas cosas que son al fin y al cabo accidentales? Recuerda que el único que no falla nunca es Dios, roca inquebrantable de fidelidad y de amor.

Construir sobre roca quiere decir poner todas las esperanzas en lo que no se pasa, es edificar sobre Dios. La presencia cercana y fiel del Señor es la roca que da firmeza a nuestra vida aun en medio de las contrariedades. Dios nos acompaña y se nos manifiesta en la obra de la creación, en la sagrada Escritura y en la Eucaristía. Su compañía es nuestra fuerza. Jesús, Dios hecho hombre, está a nuestro lado en todos los momentos de nuestra vida, en los felices y los tristes. No nos debemos desanimar ante las contrariedades, porque si edificamos sobre roca, cuando lleguen esos momentos, tendremos la seguridad de contar con Cristo. El momento de la prueba, es una oportunidad donde mostrar nuestro amor, recuerda que es en los momentos difíciles donde es fácil descubrir a los amigos, siempre permanecen. Las pruebas, son siempre oportunidades que se nos brindan, para hacernos más fuertes y vencer, poniendo mas amor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7, 15-20: Por sus frutos los conoceréis.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,15-20: Por sus frutos los conoceréis.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis.
A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?
Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos.
Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos.
El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego.
Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos advierte el Señor de los falsos profetas. ¿Cómo conocerlos? Por su conducta, por sus obras; éstas delatan sus verdaderas intenciones, como el fruto al árbol. ¿Cómo distinguir al verdadero profeta, del falso? El criterio evangélico será siempre contrastar, verificar y comprobar con su vida, discernir sobre su persona, su palabra, su conducta. Jeremías acusaba a los falsos profetas de anunciar sólo lo que la gente quería oir. ¡Cuidado! La cultura que nos ha tocado vivir de la apariencia potencia estos falsos profetas, ¡Ojo! con los encantadores de serpientes, con los que venden humo, estamos en una semana muy dada a vender falsas promesas que no se pueden cumplir, sospecha de los que sus palabras sean halagadoras, aduladoras, elogiosas y zalameras, ¡atención! Ante los que no te contradicen en nada es posible que les mueva otros intereses más mezquinos. Recuerda la advertencia de hoy: Sus frutos no sus palabras.

¿Y cuales son los frutos por los que se conoce al verdadero discípulo del Señor? Pues lo que estamos escuchando en estos días dentro del sermón del monte, o las promesas de las bienaventuranzas, el perdón, el amor a todos, incluido a los que nos hacen mal, la gratuidad, el desprendimiento, la oración, el no juzgar, el no condenar, en definitiva el que se mueve con los frutos del espíritu: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad y dominio de sí. –como nos indicará S. Pablo. (Gal 5,22).

Celebramos hoy la memoria de Santo Tomás Moro, fue gran canciller del reino de Inglaterra, modelo para los que sirven al pueblo desde la política, eligió ser fiel a sus creencias, eso le llevó a no adular al rey Enrique VIII, no contar con su aprobación, por ello fue encarcelado en la Torre de Londres y decapitado. Es un cristiano que eligió el camino de la fidelidad a Dios y a su conciencia por encima de las conveniencias de la política del momento. Es estremecedor el diálogo que mantiene con su esposa y su hija que le reprochan su falta de amor a la familia al no poner a salvo su vida. Murió por defender la verdad y ser fiel a su conciencia. Todo un testigo para todos los cristianos y de una manera especial aquellos que tienen cargos de responsabilidad en la vida pública. La máxima de “Obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,6.12-14: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,6.12-14: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas.
Entrad por la puerta estrecha.
Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el evangelio de hoy el Señor nos ofrece tres caminos para vivir de un modo nuevo.

El primero, suena un poco desconcertante: “No deis lo santo a los perros”. En la liturgia oriental se usa una expresión muy significativa cuando llega el momento de la comunión: “Lo santo para los santos.” (se utiliza también en la liturgia hispano-mozárabe) Parece que, en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refería a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar o se van a mofar de él. Cuando el mismo Señor no ha venido a condenar a nadie sino a salvar, el cristiano no le compete juzgar pero si velar por el respeto y la defensa de lo sagrado.

El segundo camino, se refiere al tipo de relaciones entre nosotros: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”. Es la regla de oro donde se nos formula el primado del amor. Todos nosotros deseamos ser tratados bien. Queremos que se respeten nuestros derechos, nuestra fama. Queremos que se comprendan y perdonen nuestros errores. Queremos que se nos ofrezcan nuevas oportunidades. Sin embargo, cuando pensamos en los demás, no solemos aplicar estos principios. Nos cuesta meternos en su piel y sentir como ellos.

El tercer camino, tiene un tono sapiencial: “Entrad por la puerta estrecha”. Se trata del camino de la cruz. Jesucristo es la puerta hacia la vida, el nos dice: “Yo soy la puerta, quien entre por mí se salvará”. No escatimar esfuerzos por ser fieles a Dios, no dejarse arrastrar por el camino fácil, hedonista y buscando únicamente satisfacer los gustos y el placer. Al contrario, el camino del amor sabe de entrega, servicio, esfuerzo, sacrificio, olvido de uno mismo,…

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7, 1-5: Os van a juzgar como juzguéis vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,1-5: Os van a juzgar como juzguéis vosotros.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No juzguéis y no os juzgarán.
Porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame que te saque la mota del ojo», teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy la exhortación que nos hace es la del juicio, nos invita a no juzgar. Y nos da varias razones: No debemos juzgar a los demás, primero porque el juicio pertenece a Dios, sólo Dios conoce el corazón del hombre. Nosotros siempre nos equivocamos, nos falta misericordia y comprensión ante los demás. La segunda razón ya que la medida que usemos con los demás la usaran con nosotros. Esta tendría que ser suficiente para ayudarnos a controlar nuestros pensamientos, y nuestra boca. Es mejor elegir la medida de misericordia que la legalista, ya que si nos cae el peso de la ley todos andamos faltos. Y en tercer lugar porque todos somos imperfectos, tanto y más que los otros. Aprendamos a ser intransigentes con el pecado -¡comenzando por el nuestro!- e indulgentes con las personas. Una mirada a nuestra pequeñez, si llegamos a conocer nuestra debilidad, estoy seguro que nos ayudará a ser un poco más comprensivos para con nosotros y con los que nos rodean, con aquellos que nos toca compartir nuestro tiempo y nuestra persona, conocer nuestras propias limitaciones, admitirlas y aceptarlas nos capacitará para darnos cuenta que los otros también tienen que soportar nuestras carencias. Solo el amor sana muchas heridas. Mis pecados, mis equivocaciones, mis errores me tienen que servir para crecer en comprensión, amabilidad y humildad para con los demás. Necesito aprovechar mis fallos y aprender de mis errores.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,18-24: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,18-24: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?.

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
-¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
-Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
El les preguntó:
-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
-El Mesías de Dios.
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
-El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
-El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor les plantea una pregunta a sus discípulos, de vital importancia, nos encontramos con la cuestión de su identidad, no es cuestión de saber la respuesta, no se trata de teorizar, más bien, lo que decimos con nuestra vida, nuestra relación con Él, el lugar que ocupa en nuestro corazón. Después de la confesión de Pedro, el Señor anuncia su pasión y resurrección, y tras este anuncio imparte una enseñanza relativa al camino del discípulo, que consiste en seguirlo a Él, y seguirlo por la senda de la cruz. Ser discípulo significa “perderse a sí mismo”.

En el Ángelus del 20 de junio de 2010, el Papa Emérito, Benedicto XVI, nos comenta este pasaje: “Tomar la cruz significa comprometerse para vencer el pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, aceptar diariamente la voluntad del Señor, aumentar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y el sufrimiento… También en la época actual son muchos los cristianos en el mundo que, animados por el amor a Dios, toman cada día la cruz, tanto la de las pruebas cotidianas, como la que procura la barbarie humana, que a veces requiere la valentía del sacrificio extremo. Que el Señor nos conceda a cada uno poner siempre nuestra sólida esperanza en él, con la seguridad de que, al seguirlo llevando nuestra cruz, llegaremos con él a la luz de la Resurrección”.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6, 7-15: Vosotros rezad así.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,7-15: Vosotros rezad así.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así:
Padre nuestro del cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy el pan nuestro,
perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido,
no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos entrega la oración del Padre Nuestro. Es una oración única, puesto que nos viene directamente de Jesús. San Agustín decía: “Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podáis encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical”. Es la oración dada por Ntro. Señor, no es cualquier oración. El mismo Señor nos enseña a orar. Él conoce nuestro corazón y sabe cuáles son nuestras necesidades y lo que debemos pedir cuando oramos.

 Podemos invocar a Dios como “Padre”, porque así nos lo reveló Jesús. A la vez, llamar a Dios Padre “nuestro” nos debe comprometer con todos los cristianos y nos debe hacer salir del individualismo egoísta para darnos con generosidad a los demás.

 Es hablar con Dios, dirigirnos a él con la misma palabra de Dios.

El Padrenuestro nos enseña a dirigirnos a Dios como a un Padre. Con total confianza y seguridad de ser escuchados. En la primera parte, le decimos a Dios que con todo lo que hacemos queremos que sea santificado su nombre, que deseamos que venga su reino a nuestras vidas y queremos cumplir por encima de todo su voluntad. En la segunda parte, le pedimos por nuestras necesidades fundamentales y lo hacemos no de forma individual, sino como un cuerpo, unidos a toda la Iglesia.

¡Que grande! Saber que Dios nos conoce en la intimidad, más que nosotros mismos, y nos ama.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 1-12: Bienaventurados…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,1-12: Bienaventurados…

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy se proclaman las Bienaventuranzas. Aquí se nos presenta el Señor como un nuevo Moisés, promulgando la nueva ley evangélica del reino.

El Señor conoce el corazón humano, sediento de felicidad. Todo hombre y mujer desea ser feliz, anhela la manera de conseguirlo, conforme a lo que cada uno entiende por felicidad: riqueza, éxito, seguridad, amor, poder, sexo, placer… El Señor nos propone un camino seguro de felicidad, pero chirria con todo lo que hasta el momento nos presenta la felicidad. El Señor parece que invierte, lo que el mundo tiene por infelices: los pobres, los que sufren, los que lloran… El Señor propone un camino de dicha, pero no hace teoría, su vida constituye la mejor clave de interpretación. El fue pobre, tuvo hambre, sed de justicia, fue perseguido, fue misericordioso, parecen que nos muestran cada una a Ntro Señor Jesucristo.

Que el Señor nos conceda fe, amor y coraje suficiente para entender las bienaventuranzas, asimilarlas y vivirlas con Cristo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12, 18-27: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,18-27: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
-Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.»
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió:
-Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una pregunta dictada no por el deseo de saber la respuesta, sino para hacer caer y dejar mal a Jesús. Esta vez, por parte de los saduceos, que no creían en la resurrección. Le presentan un caso conocido por la ley del «levirato» llevada hasta consecuencias extremas, la de los siete hermanos que se casan con la misma mujer porque van falleciendo sin dejar descendencia. También aquí Jesús responde desenmascarando la malicia de los saduceos. A ellos les responde afirmando la resurrección: Dios es Dios de vivos.

El pasaje evangélico nos presenta una advertencia de Ntro. Señor: “Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios”. Es verdad que quien puede enseñarnos a entender la Escritura es el Espíritu Santo, hemos de invocarlo mucho para que nos ayude a entender, una de las promesas que le atribuyo el Señor es que nos ira revelando la verdad completa. Y también, es muy importante saber como la tradición ha entendido o interpretado esos textos, necesitamos escuchar al magisterio que nos une a la cadena apostólica, no debemos fiarnos de las interpretaciones personales, ¡peligro!, cuando se quiera reducir a sola Escritura como nos señalan algunas comunidades de creyentes, donde es muy fácil querer decir al texto lo que uno quiere oír, corremos el riesgo de caer en el subjetivismo y buscar solo algunos intereses que nada tienen que ver con el espíritu evangélico.

Aunque lo central que nos resalta el pasaje del evangelio es que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Que nos tiene destinados a la vida. Esto tiene consecuencias para el peregrinar por este mundo, cuando vivimos como ciudadanos del cielo, aspirando a los bienes de arriba. Es ya la vida definitiva. El Señor nos ha asegurado, a los que participamos de su Eucaristía: «El que me come, tendrá vida eterna, yo le resucitaré el último día». La Eucaristía, que es ya comunión con Cristo, es la garantía y el anticipo de esa vida nueva a la que él ya ha entrado, al igual que su Madre, María, y los bienaventurados que gozan de él. La muerte no es nuestro destino. Estamos invitados a la plenitud de la vida.

Hoy también celebramos la memoria de San Justino, mártir, es el Padre apologista griego más importante del siglo II y una de las personalidades más nobles de la literatura cristiana primitiva. Nació en Palestina. De padres paganos y origen romano, pronto inició su itinerario intelectual frecuentando las escuelas estoica, aristotélica, pitagórica y platónica. La búsqueda de la verdad y el heroísmo de los mártires cristianos provocaron su conversión al cristianismo. Desde ese momento, permaneciendo siempre laico, puso sus conocimientos filosóficos al servicio de la fe. Llegó a Roma durante el reinado de Marco Aurelio (138-161) y allí fundó una escuela, la primera de filosofía cristiana. Según su discípulo Taciano, a causa de las maquinaciones del filósofo cínico Crescente, tuvo que comparecer ante el Prefecto de la Urbe y, por el solo delito de confesar su fe, fue condenado con otros seis compañeros a muerte.

Que el testimonio de los mártires nos ayude a crecer en fidelidad a nuestra fe y nos estimule en el seguimiento a Nuestro Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 11, 27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén, y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores, y le preguntaron:
-¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad ?
Jesús les replicó:
-Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.
Se pusieron a deliberar:
-Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres… (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús:
-No sabemos.
Jesús les replicó:
-Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy destaca la autoridad con la que enseñaba el Señor, esta es la pregunta que le realizan en el pasaje, sin embargo, se quedan sin contestación por la falta de sinceridad, por no querer la verdad, proceden con doblez, esto mismo es lo que les incapacita para obtener una respuesta. Al reino de Dios se accede por el camino de la verdad y de la sinceridad. Otras veces, los evangelistas nos resaltan, en boca de los que acudían al Señor, que su modo de enseñar es distinto, lo hace con autoridad,-decían-, no se refieren que se impone a la fuerza, más bien que no se queda en la teoría, que no repite formulas hechas, que siempre es respaldado por la autenticidad de su obrar, que hay coherencia entre su discurso y su proceder, unión entre lo que dice y lo que hace. La autenticidad, la coherencia es lo que le da la autoridad.

Acudo al Papa Francisco en unas palabras suyas comentando este pasaje:

“El Evangelio del día, en el que los jefes de los sacerdotes preguntan a Jesús con qué autoridad hace sus obras, la pregunta demuestra el corazón hipócrita de esta gente. A ellos no les interesaba la verdad, buscaban solo sus intereses e iban según el viento: conviene ir por aquí, conviene ir por allí… eran veletas. Tenían un corazón sin consistencia. Y así negociaban todo: negociaban la libertad interior, negociaban la fe, negociaban la patria, todo, menos las apariencias. A ellos les importaba salir bien en las situaciones. […]

Este es el drama de la hipocresía de esta gente. Y Jesús no negociaba, pero su corazón de Hijo del Padre, estaba muy abierto a la gente, buscando caminos para ayudar.” (Homilía de S.S. Francisco, 15 de diciembre de 2014, en Santa Marta).

El Señor en cierta ocasión, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla”. Cuando nuestra fe es humilde podemos detectar la presencia de Dios en medio nuestro, a través de los acontecimientos, de su palabra, en los hermanos con los que compartimos la vida, en los más necesitados, así como su presencia en los sacramentos, sin embargo cuando sobresale nuestra autosuficiencia, nuestras seguridades vamos colocando dificultades para dicho encuentro con el Dios vivo, nos ocurre como en el pasaje de hoy, no permitimos a Dios entrar en nuestra vida, nos hacemos sordos a su voz o queremos ser nosotros los dioses de nuestras vidas, planteando nosotros los interrogantes, cuestionando la verdad del Señor, de su evangelio, la autoridad de la iglesia, y nos cerramos a la verdad de Dios y a su amor salvador.

En este sábado, día especial de la Santísima Virgen queremos aprender con ella en la escuela de María a vivir en verdad. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 11, 11-26: Tened fe en Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 11,11-26:Tened fe en Dios.

Después que la muchedumbre lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo, y, como era ya tarde, se marchó a Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre.
Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo:
-Nunca jamás coma nadie de ti.
Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas.
Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía diciendo:
-¿No está escrito: Mi casa se llama Casa de Oración para todos los pueblos? Vosotros en cambio la habéis convertido en cueva de bandidos.
Se enteraron los sumos sacerdotes y los letrados, y como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.
Cuando atardeció, salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
-Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús contestó:
Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: «Quítate de ahí y tírate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá.
Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis.
Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El evangelio de hoy, nos plantea dos gestos proféticos: la maldición de una higuera y la expulsión de los mercaderes del templo.

En primer lugar nos aparece el Señor recriminando a una higuera y el poder de su palabra la seca. Nos resulta extraño que por la falta de fruto -cuando no era su tiempo-, al actuar de esa manera, ese procedimiento se convierte en signo, algo más importante quiere comunicarnos el Señor. Creo que no es la infructuosidad de la higuera lo que interesa, sino la del pueblo israelita, que no tiene excusas después de tantas atenciones y avisos de Dios. La enseñanza se refiere a la esterilidad, como lo muestran los acontecimientos que siguen. El no dar fruto. El ser solo apariencia, el parecer buenos, quedarnos en lo externo, “no encontró más que hojas”, sin embargo, el Señor ya advirtió más de una vez a los discípulos “que viendo vuestras buenas obras den gloria a Dios”, nuestra fe debe impregnar todas nuestras acciones, nuestros comportamientos deben empaparse de los mismos sentimientos que Ntro. Señor, nuestras acciones tienen que hablar de Él, desprender el buen olor de Cristo.

En la expulsión de los vendedores del templo, como nos señala el texto fue uno de los detonantes de su persecución, “buscaban una manera de acabar con Él”, sin embargo, este pasaje sigue apelando a la fe, pone el centro y la importancia en “tened fe en Dios”. Nos invita a ponernos en las manos de Dios, a confiar, a dejarnos guiar, a buscar su voluntad, siendo consciente que lo que Él quiere es siempre lo mejor que a mí me puede ocurrir, hasta querer lo que Él quiere es largo el camino que debemos hacer, por eso junto con sus discípulos muchas veces hemos de clamarle que nos aumente nuestra fe, que muchas veces es demasiado débil, se encuentra penetrada por el espíritu excesivamente mundano, necesitamos aprender a mirar nuestra vida con la mirada de Dios. Para finalizar os propongo unas palabras de Benedicto XVI, dichas en la Audiencia del 6 febrero de 2013: “Vivir de fe significa reconocer la grandeza de Dios y aceptar nuestra pequeñez, nuestra condición de criaturas dejando que el Señor la llene con su amor. El mal, con su carga de dolor y sufrimiento, es un misterio que es iluminado por la luz de la fe, que nos da la certeza de librarnos de él”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote