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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21,1-4: Vio una viuda pobre que echaba dos reales.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21,1-4: Vio una viuda pobre que echaba dos reales.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el desprendimiento que encarna la viuda y que el Señor resalta. Ella entrega a Dios todo lo que tiene, es siempre una llamada a nuestras conciencias: ¿Qué le estamos dando al Señor? ¿Nos conformamos con darle de lo que nos sobra?, recordamos la experiencia del Arzobispo Vietnamita: he descubierto que “Dios me quiere a mí”. La conducta de esta viuda nos enseña a dar con generosidad, es esa capacidad de desprendimiento personal. Generosidad es compartir nuestro tiempo, cualidades, bienes… todo lo que se tiene a disposición. El mismo testimonio de Ntro. Señor, no se guarda nada para sí, nos entrega su propia vida, nadie ama más que aquel que da su vida, y la da como un acto supremo de amor. Tampoco se reserva para sí a su Madre, nos la entrega como Madre nuestra. Nos entrega todo. El Señor ve el grado de amor con que nos dedicamos a Él, a su servicio, a los demás. Solamente en amar a Dios y aquellos con los que compartimos nuestra existencia esta la vida y la plenitud a la que continuamente aspiramos todo ser humano, esto no se puede comprar con dinero, pero si habla del gran tesoro: el dar, el darse uno a sí mismo, camino de felicidad, de dicha y plenitud.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2015-11-22 10.26.28

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 18,33b-37: Tú lo dices: soy rey

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 18,33b-37: Tú lo dices: soy rey.

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús:
– «¿Eres tú el rey de los judíos?»
Jesús le contestó:
– «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
Pilato replicó:
– «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
Jesús le contestó:
– «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
Pilato le dijo:
– «Conque, ¿tú eres rey?»
Jesús le contestó:
– «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos encontramos en el último domingo del año litúrgico y celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Pero el titulo de “Rey” referido al Señor, presenta muchos matices. En el Evangelio de hoy nos propone el interrogatorio de Pilato al Señor, cuando se lo entregan acusándolo que ha usurpado el título de “rey de los judíos”. A las preguntas que le hacen nos deja claro que es rey , pero no de este mundo. La Cruz es el signo de su realeza, ofreciéndose el Señor a sí mismo se convierte en el Rey del universo. Realeza muy distinta a como la entiende el mundo, nada de ostentación, ni de poder, más bien, entrega, humildad, servicio. Ha venido a liberar al hombre de la esclavitud del pecado y a reconciliarlo con Dios.

Comentando el pasaje del Evangelio de hoy, el Papa Emérito, Benedicto XVI:

“¿En qué consiste el “poder” de Jesucristo Rey? No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de vencer el dominio de la muerte. Es el poder del Amor, que sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más violento, encender la esperanza en la oscuridad más densa. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad. Cristo vino “para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37) —como declaró ante Pilato—: quien acoge su testimonio se pone bajo su “bandera”, según la imagen que gustaba a san Ignacio de Loyola. Por lo tanto, es necesario —esto sí— que cada conciencia elija: ¿a quién quiero seguir? ¿A Dios o al maligno? ¿La verdad o la mentira? Elegir a Cristo no garantiza el éxito según los criterios del mundo, pero asegura la paz y la alegría que sólo él puede dar. Lo demuestra, en todas las épocas, la experiencia de muchos hombres y mujeres que, en nombre de Cristo, en nombre de la verdad y de la justicia, han sabido oponerse a los halagos de los poderes terrenos con sus diversas máscaras, hasta sellar su fidelidad con el martirio.

Queridos hermanos y hermanas, cuando el ángel Gabriel llevó el anuncio a María, le predijo que su Hijo heredaría el trono de David y reinaría para siempre (cf. Lc 1, 32-33). Y la Virgen santísima creyó antes de darlo al mundo. Sin duda se preguntó qué nuevo tipo de realeza sería la de Jesús, y lo comprendió escuchando sus palabras y sobre todo participando íntimamente en el misterio de su muerte en la cruz y de su resurrección. Pidamos a María que nos ayude también a nosotros a seguir a Jesús, nuestro Rey, como hizo ella, y a dar testimonio de él con toda nuestra existencia.” (ángelus del 22 de noviembre de 2009).

Feliz día del Señor, feliz domingo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2015-11-21 09.47.10

EVANGELIO DEL DIA. Mateo 12,46-50: El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

EVANGELIO DEL DÍA:

Si celebramos la memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María el evangelio correspondiente es:

Mateo 12,46-50: El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó: «Oye tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.»
Pero él contestó al que avisaba: «Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?»
Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

(Evangelio del sábado)
Lc 20,27-40: No es Dios de muertos, sino de vivos.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección y le preguntaron:
-Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les contestó:
-En esta vida hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.
Intervinieron unos letrados:
-Bien dicho, Maestro.
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con los contemporáneos de Jesús que negaban la resurrección. Los saduceos le hacen una pregunta capciosa, querían ridiculizar la creencia en la resurrección. Sin embargo en la contestación que les da, les cuestiona que Dios viven, les quiere hacer caer en la cuenta que Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. En nuestros días , con nuestra gente, es frecuente encontrarse con los que continúan cuestionando esta gran verdad, y para sorpresa de uno, algunos han sido bautizados y se consideran muy cristianos, aunque ponen la muletilla de no muy practicantes, , San Pablo les recordaría más de una vez, que vana es nuestra fe, si Cristo no ha resucitado, explicable el hedonismo, materialismo, consumismo y todos los –ismos que queramos poner, si arrancamos este articulo del credo no hay vida eterna. Por nuestro bautismo, estamos unidos a la misma suerte que Ntro. Señor, el que me come tiene vida eterna. Es un mensaje de esperanza porque tenemos la certeza que la ultima palabra no la tiene la muerte, que el triunfo es del bien sobre el mal. Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe. Cristo ha vencido la muerte. Y por medio de Él, tenemos vida y vida con mayúsculas, vida en plenitud.

Hoy, en el pensamiento de nuestra cultura algunos atacan la resurrección proponiendo la reencarnación, no caigamos en la trampa, diversas religiones muy de moda en nuestros días con bastante carga oriental, novedosas para nuestra cultura: hinduismo, budismo, sikhismo… les resulta más fácil aceptar el paso del alma de un cuerpo a otro cuerpo, y algunos lo ven como un camino de purificación hasta llegar a la perfección, este modo de entender se aleja y entra de choque con el cristianismo, porque concibe la historia como un movimiento circular, para nada, una historia de salvación e irrepetible. Ponen en duda la alianza de amor de Dios con la humanidad, la felicidad es cuestión de nuestras fuerzas y nuestras voluntades, no entienden la gratuidad, la gracia, la historia de amor de Dios con los hombres. Mucho cuidado con las teorías que se dan detrás de cada una, tenemos toda una concepción del hombre, una antropología, una concepción del hombre donde no pinta nada, pierde toda su dignidad, todo lo contrario a la divinización que aporta la antropología cristiana.

Hoy, también celebramos la memoria de la presentación de la Santísima Virgen María en el templo. La tradición nos dice que la Virgen María siendo muy pequeña fue llevada por sus padres San Joaquín y Santa Ana. Se nos recuerda la dedicación que María hizo de si misma a Dios, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su concepción inmaculada.

Hoy, al ser sábado, es un día muy mariano, consagrado a la Santísima Virgen María. Aprendamos de Ella a seguir y amar a Ntro. Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2015-11-09 07.33.40

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,45-48: Mi casa es casa de oración

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,45-48: Mi casa es casa de oración.

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
-Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos».
Todos los días enseñaba en el templo.
Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la purificación del templo por parte de Ntro. Señor. “Mi casa es casa de oración”. Esta purificación denuncia la corrupción del culto, esto desagrado a los jefes del pueblo e intentaban eliminar al Señor. El celo de la casa de mi Padre, ese celo debería devorarnos a todos los creyentes, que el Señor sea conocido, que el Señor sea amado, que busquemos agradar a Dios, que nos preocupe realizar su voluntad. El culto debe ser toda nuestra vida, vivida en fidelidad a la voluntad de Dios. El Señor es nuestro modelo. Y como decimos al concluir la plegaria eucarística: Por Cristo, con Él y en Él, todo para mayor gloria suya. Así debemos desear que sea toda nuestra vida por Cristo y para Cristo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2015-11-19 08.31.39

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,41-44: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,41-44: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:
-¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!
Pero no: está escondido a tus ojos.
Legará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.
Porque no reconociste el momento de mi venida.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, contemplamos al Señor llorando, experimentando la resistencia de aquella gente a aceptar su salvación: “¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!”. Ve la frialdad de un pueblo endurecido que no reconoce la visita de Dios en la persona y palabra de su propio Hijo. Jerusalén adquiere la categoría de símbolo, no solo de pueblo elegido, sino también de todo hombre, persona, comunidad, que ignoran la presencia de Dios rechazando su llamada amorosa a la conversión. Jerusalén significa “ciudad de paz” y el Señor llora porque entre las consecuencias de no acoger al Hijo de Dios se encuentra el que no conocerán la paz.

¡Si comprendiéramos en este día lo que nos conduce a la paz! Aceptar a Cristo por la fe y seguirlo fielmente es conquistar la vida; rechazarlo por la incredulidad y el desamor es granjearse ruina. “La piedra que desecharon los arquitectos se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar, pues bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre; otra persona, que pueda salvarnos.” (Hch 4,11 s)

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,11-28: Negociad mientras vuelvo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,11-28: Negociad mientras vuelvo.

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro:
Dijo, pues:
-Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
-Negociad mientras vuelvo.
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: «No queremos que él sea nuestro rey».
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
-Señor, tu onza ha producido diez.
El le contestó:
-Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
El segundo llegó y dijo:
-Tu onza, señor, ha producido cinco.
A ése le dijo también:
-Pues toma tú el mando de cinco ciudades.
El otro llegó y dijo:
-Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.
El le contestó:
-Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.
Entonces dijo a los presentes:
-Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.
Le replicaron:
-Señor, si ya tiene diez onzas.
-Os digo: Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, por medio del genero de las parábolas nos hablan de un rey no querido y la invitación a negociad mientras él vuelve. La parábola de las onzas de oro, nos trae a la memoria otra parábola la de los talentos, vemos cuanta similitud. Ambas concluían así: “Al que tiene se le dará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”. En el encuentro al final de nuestra vida, el que “tenga”, o sea, el que le haya sido fiel en lo poco, en los pequeños servicios de la vida terrena, recibirá una gran recompensa; pero el que no tenga nada, es decir, el que le haya sido infiel y perezoso, perderá muchísimo. Incapaz de imaginárselo.

Cuidado con no creer que nos ganamos la salvación, Dios lleva siempre la iniciativa, nos ofrece sus dones gratuitamente: amor, amistad, gracia… lo que pide de nosotros es una respuesta de hijos bien nacidos, cuando en nosotros se de la respuesta podemos decir que hemos hecho lo que teníamos que hacer, sin que por ello podamos pasar factura a Dios ni exigirle méritos para nuestra salvación. Sin embargo no le ganaremos en generosidad a Dios, ya que no alcanzamos a imaginar lo que tiene preparado para todos los que le aman.

Con la invitación a “negociad mientras vuelvo” se nos hace participes de colaborar con el Señor y su reino, a poner a trabajar todos los dones recibidos -no nos podemos gloriar, todo es don , todo se nos ha concedido- para nuestra salvación y para la mayor gloria de Ntro Señor (el rey que muchos tienen dificultad para que reine en sus vidas).

También hoy celebramos la dedicación de las Basílicas de los apóstoles San Pedro y San Pablo, ambas construidas sobre las respectivas tumbas de los apóstoles. Durante siglos, estos templos han sido punto de referencia de las peregrinaciones católicas y se erigen como símbolo de fraternidad entre ambos apóstoles y de unidad en la Iglesia.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondejar, sacerdote.

2015-11-17 07.38.58

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el acercamiento del Señor a Zaqueo, el encuentro del Señor con una persona mal considerada entre los suyos, -ya de por sí el oficio de cobrar los impuestos y grabar con chantajes a sus conciudadanos para los extranjeros, era una dificultad añadida para la aceptación, trabajaba para el invasor-, resaltar también, el esfuerzo y la superación de las dificultades propias para poder ver al Señor, tuvo que subirse a un árbol, sin importarle que se pudieran burlar de él.

Para Zaqueo el encuentro con el Señor fue muy importante, le cambio la vida, provocó una transformación, una experiencia inolvidable, oir su nombre en los labios de Jesús y ser llamado por Él, llamado por amor y con respeto, -ya que estaba acostumbrado a que le señalaran con desprecio-. El Señor le manifiesta que quiere hospedarse en su casa, haciendo de ella un lugar de perdón, de compasión que se le ofrece de modo gratuito y desbordante. Es Dios quien lo visita y le da la gracia. El Señor no excluye a nadie de su amistad.

La Buena Nueva del Evangelio que se nos transmite con el pasaje de hoy es que Dios ofrece su gracia al pecador. Zaqueo se vio tocado por tanto amor que decide comenzar por cambiar él, y su cambio se va a ver en la relación con los demás, “si de alguien me he aprovechado le restituiré”, y lo más grande del pasaje que estamos meditando es que para Dios nadie es causa perdida, “he venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. El Señor no pasa de nadie, quiere que tengamos vida y vida en plenitud. Acojamos el amor de Dios como Zaqueo y que nuestra vida comience a irradiar su gracia a los que nos rodean.

También hoy celebramos la memoria de Santa Isabel de Hungria, siendo casi niña se casó con Luis, a quien dio tres hijos, y al quedar viuda, después de sufrir muchas calamidades y siempre inclinada a la meditación de las cosas celestiales, se retiró a la actual Alemania, en un hospital que ella misma había fundado, donde, abrazándose a la pobreza, se dedicó al cuidado de los enfermos y de los pobres hasta el último suspiro de sus vida, que fue a los veinticinco años de edad.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

ciego-bartimeo

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18,35-43: ¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,35-43: ¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez.

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron:
-Pasa Jesús Nazareno.
Entonces gritó:
-¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
-¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
-¿Qué quieres que haga por ti?
El dijo:
-Señor, que vea otra vez.
Jesús le contestó:
-Recobra la vista, tu fe te ha curado.
Enseguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios.
Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos aparece el encuentro de Ntro. Señor con un ciego, con el ciego de Jericó, con Bartimeo, lo primero que podemos plantearnos también cada uno de nosotros es si somos y vivimos como hijos de la luz, o por desgracia para nosotros, nos falta esta luz que ilumine nuestras vidas. Bartimeo se dirige al Señor, hace más intensa su oración, suplica que tenga piedad y misericordia, tuvo que superar los obstáculos, las advertencias que le mandaban callar, que querían impedirle que acudiera al Señor. Sin embargo, el grita más fuerte.

Si hoy el Señor nos dijera: ¿qué quieres que haga por ti?. Que heridas, que enfermedades, que cegueras le plantearías al Señor. ¿Qué es lo que más necesito? ¿De que ando más falto? ¿Qué es esencial para mí?

No dejemos de acudir al Señor, con una oración más intensa cuanto mayor sea los obstáculos interiores o externos que tratan de impedir que nos dirijamos al Señor que siempre esta muy cerca y pasa a nuestro lado. No dejemos de frecuentar su Palabra, sus sacramentos, su cercanía en el hermano, nuestra reunión de grupo, la visita al que nos necesite… y un largo etcétera donde el Señor nos sigue esperando para mostrarnos su gran amor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

higuera

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 13,24-32: El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 13,24-32: El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta genera­ción antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En palabras del Papa Emerito, Benedicto XVI, comentando este pasaje del Evangelio: “Hemos llegado a las últimas dos semanas del año litúrgico. Demos gracias al Señor porque nos ha concedido recorrer , una vez más, este camino de fe —antiguo y siempre nuevo— en la gran familia espiritual de la Iglesia. Es un don inestimable, que nos permite vivir en la historia el misterio de Cristo, acogiendo en los surcos de nuestra existencia personal y comunitaria la semilla de la Palabra de Dios, semilla de eternidad que transforma desde dentro este mundo y lo abre al reino de los cielos.” (Angelus, 15 noviembre 2009).

En el Evangelio de hoy, se nos recuerda nuestra limitación, aquí estamos de paso, nos habla del final de los tiempos, aunque el acento el pasaje no lo quiere poner aquí, puede ser un momento de gracia para que nos detengamos un poco, y ver que es lo esencial, lo importante, por lo que merece la pena vivir, desgastar la existencia. Quiere provocarnos una toma de conciencia, nos hace una llamada a la conversión y nos invita a acoger a Dios en nuestra vida, dejándonos transformar por Él, viviendo la esperanza a la que nos llama, con el lenguaje apocalíptico que utiliza, viene a señalarnos que se podrá bambolearse todo, pero no todo se tambalea, el Señor permanece, el Señor esta cerca, cielo y tierra pasaran pero sus palabras no, el Señor es fiel, cumple sus promesas. Habiendo vivido tan cercano a nosotros el zarpazo del terrorismo, este viernes, en Paris, la gran barbarie de los atentados, es bueno que caigamos en la cuenta que hermanos nuestros siguen sufriéndolos, aunque no sean noticia en los medios de comunicación porque no son del primer mundo, pero debemos poner en la misma balanza todos los atentados terroristas producidos en el lugar del mundo que se produzcan, aunque no sea en Europa, cualquier delito que sobre la vida de cualquier persona se realice -aunque no sea del primer mundo occidental-, toda violencia, crueldad contra la vida humana (incluso del que espera nacer) delata nuestro corazón enfermo y herido. Se nos invita a no perder la esperanza en la posibilidad de transformación del corazón humano, en este pasaje, con el ejemplo de la higuera, nos hace una invitación a una buena noticia, nos espera la plena realización de todas las esperanzas de paz, alegría, amor, verdad y justicia. Al final del tiempo, la realización y consumación de la esperanza. Es misión del cristiano hacer presente este futuro de esperanza. Asumir con ojos de distancia y de futuro la responsabilidad del quehacer de cada día. No tiene que resultarnos extraño que en cada acción -por diminuta que ésta sea- resuene un cierto sabor de futuro. La fe y la esperanza nos aseguran que Dios da futuro al presente.

En este final del año litúrgico, que se acerca, se nos invita a recordar que el tiempo pasa, no para lamentarlo sino para apreciar toda su novedad. Vivamos cada instante de nuestra vida bajo la mirada de Cristo. Al entregarnos su vida, ha dado cumplimiento a todo. Él es nuestra esperanza, pues cada día él introduce nuestra historia en la eternidad.

¡Feliz domingo! A modo de recuerdo hoy celebramos el día de la iglesia diocesana, intenta cooperar en la colecta de tu parroquia, para que pueda seguir llegando tu ayuda a las comunidades más necesitadas. Gracias por entender el gran bien que realizamos y nos hacemos al compartir. Feliz día del Señor. Feliz domingo.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18,1-8: Orar siempre sin desanimarse

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,1-8: Orar siempre sin desanimarse.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:
-Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor respondió:
-Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos invita a orar siempre, a la perseverancia, la insistencia, el no desanimarse. La fe nos asegura que Dios presta oídos a nuestra oración y nos ayuda, aunque a veces no lo veamos. La oración ha de ser siempre esperanza, fe en el poder de Dios, que es amor y no nos abandona. Varias veces nos aparece el Señor escuchando a sus suplicantes, nos muestra cómo escucha la oración de fe de los leprosos, de los ciegos, de la cananea, del buen ladrón, de la hemorroisa que toca su vestido esperando ser curada… El Señor siempre responde a la plegaria del que suplica con fe. No obstante, hay quienes dejan de orar porque piensan que su oración no es escuchada. No seamos así. No oremos exigiendo ver los resultados. Dios no es un medio para conseguir lo que deseamos, es nuestro Padre que nos da aquello que más nos conviene. Él sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros se lo pidamos. Por tanto, no nos aflijamos si no recibimos inmediatamente lo que le pedimos. Quizá Dios quiere sacar un mayor fruto para nuestras almas por medio de la perseverancia en la oración. Si Dios nos ha dado a su Hijo, ¿cómo no nos ha de conceder aquello que más necesitamos? Jesús mismo es quien ora por nosotros, y le presenta al Padre nuestras peticiones desde la cruz. Si nuestra oración se une a la de Jesús, en la confianza, obtendremos todo lo que pidamos en su nombre, y aún más de lo que pedimos: recibiremos al Espíritu Santo.

También celebramos la memoria de un santo, doctor de la iglesia, ponemos nuestra mirada en San Alberto Magno, fue el maestro de Santo Tomás de Aquino. Nació en 1206.Entre los escritos de San Alberto, que forman una colección de treinta y ocho volúmenes, fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia (es decir, química) y biología, fue el iniciador del sistema escolástico, que su discípulo Tomás de Aquino había de perfeccionar. Al mismo tiempo se mantenía humilde y rezaba así: “Señor Jesús pedimos tu ayuda para no dejarnos seducir de las vanas palabras tentadoras sobre la nobleza de la familia, sobre el prestigio de la Orden, sobre lo que la ciencia tiene de atractivo”.

En 1260, el Papa le ordenó obispo de la sede de Regensburgo, la cual, según se le informó, era “un caos, tanto en lo espiritual como en lo material”. San Alberto fue obispo de Regensburgo menos de dos años, pues el Papa Urbano IV aceptó su renuncia, permitiéndole regresar a la vida de comunidad en el convento de Würzburg y a enseñar en Colonia. Pero en ese breve período hizo mucho por remediar los problemas de su diócesis. Su humildad y pobreza eran ejemplares.

Hoy sábado, se nos invita a acudir a la escuela de María, contemplar al Señor con la mirada de su Madre, aprender con Ella y de Ella. Que la Santísima Virgen María nos ayudé en el camino del discípulado, que juntó a Ella sigamos y amemos a su Hijo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.