banquete

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14, 12-14: Dichoso tú, porque no pueden pagarte.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,12-14: Dichoso tú, porque no pueden pagarte.

En aquel tiempo, decía Jesús a uno de los principales fariseos que le había invitado:
-Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos: porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, la llamada es clara, no realices las cosas esperando que te las devuelvan, nos invita a descubrir la gratuidad. Entrar en la dimensión de la gracia, si todo es don, no podemos quedarnos simplemente en dar cosas o algo de nuestro tiempo, la llamada es mayor, hasta darnos a nosotros mismos. Parece como si nuestro Señor nos advirtiera que estamos convocados a vivir un amor grande que no puede caer en mezquindades, tenemos que amar aunque no nos amen, servir aunque no nos sirvan, a consolar y no ser consolados –como diría S. Francisco en su oración de hazme un instrumento de tu paz-, esto nos tiene que poner en guardia, vivimos en una cultura que nos alerta ante la gratuidad, donde se es tachado de doble intención ante cualquier gesto, por pequeño que sea, de desinterés, donde nos encontramos con expresiones de alerta, “¡cuidado!, algo busca”, “nadie hace algo a cambio de nada”, “quien regala, bien vende”… y podríamos ir señalando muchísimas que recogen hasta que punto esta introducido el tema de hoy en nuestro pensar, sentir y vivir, de tal manera, que influye mucho esta forma de entender las cosas, así que la exhortación del pasaje de hoy, una actitud de desinterés, de gratuidad, como mínimo, nos sorprende. El Señor nos invita a poner en practica la generosidad a fondo perdido, debemos ser generosos sin esperar recibir nada por ello. Y hacer la vida amable a quienes nos rodean, aunque alguna vez nos parezca que no somos correspondidos. Y todo con corazón grande, sin llevar una contabilidad de cada favor prestado. La caridad no busca nada, la caridad no es ambiciosa. Dar, sembrar, darnos aunque no veamos fruto, ni correspondencia, ni agradecimiento, ni beneficio personal aparente alguno. Ya la tendremos con abundancia, “te pagarán cuando resuciten los justos”. La caridad no se desanima si no ve resultados inmediatos; sabe esperar, es paciente. Que el Señor nos permita hoy crecer en su amor y en la gratuidad. Recuerda que en generosidad nadie le gana a Ntro. Señor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,1-10: El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece la conversión de Zaqueo, el encuentro con Cristo le cambio la vida, – cuantas personas son (o somos) testigos de esa misma experiencia, un antes y un después en sus vidas marcadas por ese encuentro personal con el Dios vivo-, Zaqueo es llamado por su nombre y el Señor se detiene ante él, no pasa de largo, le pide alojarse en su casa. Zaqueo, es un publicano, persona no religiosa, su oficio no estaba bien considerado, jefe de los recaudadores de impuestos, y encima, era visto bajo sospecha por la ganancia de dinero en sus trapicheos, con lo cual su fama no era honrosa, más bien podemos afirmar que se encontraba dentro de los que mejor no tener por amigos y considerado pecador publico, mala gente, un ser despreciable. Esto no es impedimento para que el Señor se detenga, aun a riesgo de ser criticado por acercarse a un pecador, como nos recordará en el texto evangelico, el Señor no da a nadie por perdido, nunca debemos perder la esperanza, la misericordia de Dios es mas grande que todas nuestras miserias, Dios nos ama muchísimo más de lo que somos capaces de imaginar.

En este pasaje del encuentro del Señor con Zaqueo se nos desvela la ternura de Dios, se nos muestra su gran misericordia, una vez más el amor es la fuerza que renueva el mundo, transforma a las personas, saca lo mejor de cada una. Vemos en el Señor que Dios no se deja condicionar por los prejuicios humanos, sino que ve en cada uno un alma que es preciso salvar, y le atraen especialmente aquellas almas a las que se le considera perdidas y que así lo piensan ellas mismas. “Había venido a salvar lo que estaba perdido”. No deja a nadie sin solución, es paciente ,sigue esperando el momento propicio, nadie es irrecuperable para Dios.

En el proceder de Zaqueo podemos aprender mucho, también cada uno de nosotros, según nos cuenta el evangelista era pequeño de estatura, y por esa causa el tumulto de la gente le impedía poder ver a Jesús, tiene que superar ambas dificultades, pero su deseo de ver al Señor, le hace poner algo de su parte, tiene que superar las dificultades, desafía los comentarios, burlas, risas, con tal de ver a Jesús hace todo lo que está en su mano, y se sube a un árbol, también observamos como cualquier esfuerzo que hagamos por acercarnos a Cristo es largamente recompensado, en Zaqueo se produce un cambio, primeramente se pone muy contento, se llena de alegría, colma de agradecimiento, es tan grande el tesoro encontrando que necesita compartir con los demás esos frutos del encuentro. Ha experimentado el perdón del Señor, como nos recuerda hoy la primera lectura: “cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan”, que le lleva a mirar todo con ojos de amor, a aprender a mirar como es mirado por Dios, a abrir de par en par la mirada para el bien, para la bondad, para la verdad, para la belleza, para las huellas de santidad que hay en el mundo. Ha escuchado la Buena Noticia: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”. La salvación es el fruto del encuentro con el Señor. Dios que viene a rescatar al ser humano herido por el pecado, y el ser humano que se abre a este don de Dios. Cuanta necesidad tenemos de experimentar este amor de Dios que sigue esperando que le abramos nuestro corazón, para traernos su salvación y, curar todas nuestras heridas.

Es domingo día del Señor, día de encuentro con Él mediante los sacramentos, especialmente, en la Eucaristía dominical, cada encuentro con Él es encuentro de salvación, viene en nuestra ayuda, pues sigue sanando y curando todas las heridas que llevamos y deseando que acojamos su salvación. Que tengas un feliz día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6, 12-19: Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,12-19: Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles.

Por entonces, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles:
Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano,Santiago,
Juan, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón apodado el Celotes, Judas el De Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la elección de los apóstoles. El Señor quiso elegir a los Apóstoles para que fueran compañeros en su vida y continuadores de su obra después de su muerte. El Señor es quien lleva la iniciativa, Él es quién nos llama, quien nos elige, quien cuenta con cada uno de nosotros y nos brinda la oportunidad de ir a trabajar a su viña.

Los apóstoles eran hombres corrientes, con defectos, con debilidades. Y, sin embargo, Jesús los llama para hacer de ellos pescadores de hombres, administradores de la gracia de Dios. El Señor sabe a quien llama, sabe de nuestras dificultades y sin embargo quiere realizar su obra contando con nuestra pequeñez, con nuestra debilidad para que se vea que es obra suya. Lo hermoso es que los apóstoles son elegidos por el Señor aún siendo muy diferentes entre ellos; sin embargo, todos manifiestan una fe, un mensaje, y como el Señor los va capacitando, para el que brille no sean ellos sino la gloria de Dios. De los dos grandes Apóstoles, Simón y Judas Tadeo, cuya fiesta celebramos hoy, apenas nos han llegado noticias, es muy poco lo que sabemos de ellos. Desconocemos dónde fueron enterrados sus cuerpos y no sabemos bien las tierras que evangelizaron. Eso si, los Apóstoles fueron testigos de la vida y de las enseñanzas de Jesús, y nos transmitieron con toda fidelidad la doctrina que habían oído y los hechos que habían visto.

Pidamos hoy a los Santos Apóstoles, Simón y Judas, que nos ayuden a conocer y a amar cada día más al Señor, que podamos hacerlo amar con nuestro testimonio de vida y entrega.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 22-30: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,22-30: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha.

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó:
-Señor, ¿serán pocos los que se salven?
Jesús les dijo:
-Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados».
Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos como al Señor le realizan una pregunta: ¿Serán pocos los que se salven?, tema para nuestra meditación, la salvación, vivo, creo y experimento que el Señor es mi Salvador.

En el pasaje vemos que en vez de responder directamente a la cuestión planteada, aprovecha para decirnos que el camino no es fácil, que requiere de nuestra colaboración, que tenemos que contar con sacrificio, renuncia, purificación… y concretamente en el texto, la exhortación realizada utiliza la palabra: “Esforzaos”. En definitiva es una invitación universal a la conversión. Conversión urgente, mañana puede ser que perdamos la oportunidad, no dejemos pasar el momento que se nos brinda para dejar que Dios actué en nosotros.

Desear, anhelar y aspirar a la salvación y esperar alcanzar la vida eterna es consecuencia lógica de nuestra fe y nuestra esperanza cristiana. Es primordial que no perdamos lo que verdaderamente es importante. Aprender a poner las cosas donde le corresponde. No hay preocupación más grande que nuestra propia salvación. Querer lo que Dios quiere y buscarlo, desearlo. En definitiva velar por nuestra santidad. Querer ser santo. En definitiva permitir a Dios que pueda actuar en cada uno de nosotros y aprender a descansar en Él, contando con la ayuda de su gracia.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios?

En aquel tiempo, Jesús decía:
-¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.
Y añadió:
-¿A qué compararé el Reino de Dios?
Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta dos breves parábolas sobre el reino de Dios, una, la del grano de mostaza, y otra, la levadura en la masa. Un mensaje de esperanza es lo que nos comunican ambas parábolas. El crecimiento del reino, el crecimiento del bien es tan lento que no lo percibimos la mayoría de las veces, pero eso no quiere decir que no se este dando. Podríamos afirmar sin el riesgo a equivocarnos que la condición humana parece que esta más preparada para lo grandioso, lo espectacular, lo que no pasa desapercibido. Necesitamos nuevos ojos para mirar como va creciendo la historia de salvación, como sigue desarrollándose el amor, que la huella del creador sigue actuando y transformando nuestra realidad hasta la culminación y la plenitud. El estilo de Dios es muy distinto al estilo de nuestro mundo, Dios se sirve de medios que parecen insignificantes, Dios valora mucho lo sencillo, lo débil, lo que no cuenta,… y lo transforma, nada hay pequeño cuando va cargado de amor, el amor hace grande las pequeñas acciones.

Aunque ambas parábolas nos remiten al final y no quedarnos en los inicios, hacen referencia a ese “gran arbusto” y “la fermentación de todo”, quiero concluir con unas palabras del Papa Francisco deseando que sean para tu ayuda en la meditación de este pasaje: “Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos”. Recuerda que el Señor nos sigue invitando, y sigue contando con tu respuesta a Él. ¡Animo! Nunca estarás solo, percibirás su presencia y su ayuda, importante abandonarse y confiar en Él.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 10-17: Toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,10-17: Toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
-Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha.
Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:
-Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:
-Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado?
Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

PISTAS PARA LA MEDITACION:

En el Evangelio de hoy nos presenta la acusación presentada a Ntro. Señor como transgresor de la ley. Pero el Señor no quebranta la santidad del sábado, más bien da una interpretación auténtica de la misma: es un día para hacer el bien, es una ocasión para salvar en lugar de destruir. Dios nos da cada día como una oportunidad para amar, para servir, para hacer el bien. El texto evangelista nos enseña que la auténtica religiosidad va siempre unida a la caridad. El amor al prójimo es un mandamiento semejante al del amor a Dios. Él no sólo quiere nuestra alabanza, sino también el respeto por nuestro prójimo. Dios ama a cada persona humana por sí misma, es por eso que toda vida humana es sagrada. Jesús al ver a la mujer encorvada sintió compasión de ella y la curó.

Comentando este pasaje el Papa Emerito, Benedicto XVI nos decía : «Pero esa curación suscita una encendida discusión, porque Jesús la realiza en sábado, violando, según los fariseos, el precepto festivo. […] Jesús revela que ha venido al mundo para realizar un juicio, para separar a los ciegos curables de aquellos que no se dejan curar, porque presumen de sanos. En efecto, en el hombre es fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico: incluso la religión puede convertirse en un elemento de este sistema, como el ateísmo o el laicismo, pero de este modo uno queda cegado por su propio egoísmo.

Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado”: el orgullo. Que nos ayude en esto María santísima, la cual, al engendrar a Cristo en la carne, dio al mundo la verdadera luz» (Benedicto XVI, 2 de marzo de 2008).

También hoy celebramos la memoria de S. Antonio María Claret, nació en Sallent (Barcelona) el día 23 de diciembre de 1807, era el quinto de once hermanos, en su juventud fue obrero textil, trabajaba de día y estudiaba de noche, fue ordenado sacerdote a sus 27 años, el 13 de junio de 1835, y en Vic fundó la Orden de los claretianos, recorrió Cataluña durante varios años predicando, fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, se destacó por su celo evangelizador, fue confesor de la Reina Isabel II de España, demostró un amor excepcional por la Eucaristía, gran devoto de la Santísima Virgen, murió en Francia el año 1870. El 7 de mayo de 1950 el Papa Pío XII lo proclamó SANTO.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18, 9-14: Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,9-14: Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
-«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.”
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, la oración vuelve a ser el tema central como en estos domingos pasados, si en otros días, se nos señalaba que es preciso orar en todo momento, que sin oración no podemos seguir a Cristo, que la necesitamos como el aire que respiramos, hoy, nos habla que ante Dios solo es posible comunicarse desde la humildad, al reconocer nuestra pequeñez, Él , nos engrandece. Es reconocer lo que tanto le dijo a los discípulos: “sin mí no podéis hacer nada”, es contar con Él , y trabajar con Él.

Al principio nos dice el sentido de esta parábola, nos pone a esos dos que acuden al templo a orar, dos modelos, y comienza con aquel que teniéndose por justo, sintiéndose seguro de sí mismo, y despreciando a los demás, en definitiva, por los que confían en sí mismos, -los orgullosos-, los que se consideran que lo hacen todo bien, los que se ven con meritos suficientes ante Dios, los que ni huelen la gracia, ni piensan que todo es don, que es mucho lo que han recibido, más bien se sienten con derechos.

Comentando esta parábola del fariseo y el publicano, el Papa Emérito Benedicto XVI, decía en la homilia del 24 de octubre de 2010: “ como el fariseo, también nosotros podríamos tener la tentación de recordar a Dios nuestros méritos {…} pero para subir el cielo, la oración debe brotar de un corazón humilde, pobre {…} Nos reconocemos pequeños y necesitados de salvación, de misericordia; reconocemos que todo viene de Él y que sólo con su gracia se realizará lo que el Espíritu Santo nos ha dicho”.

Termina el Evangelio con la máxima: “Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Nos pone como ejemplo al publicano, no por sus pecados, el Señor siempre ha combatido el pecado, lo ha denunciado, nunca se ha aliado con el mal, pero no deja a nadie sin solución, todo el que acude a Él es escuchado, acogido y sanado, si destaca al publicano es por la humildad de esperar en Dios, y abrirse a su salvación, clamaba al Señor compasión, no piensa en salvarse por sus méritos, sino por la misericordia de Dios. Nos muestra que todos andamos necesitados de piedad, de mendigar la misericordia de Dios, un corazón humilde, que no alardee de sus propias virtudes, solo busca darle a Dios la gloria. “a Él el honor y la gloria por los siglos de los siglos”.

También hoy celebramos la Jornada Mundial de las Misiones 2016, el lema del Domund para este año es “Sal de tu tierra”. Las mismas palabras dichas a Abrahán, se le pidió fiarse de Dios y ponerse en camino, llamada para todos los creyentes en esta jornada, ya nos recuerda el Papa Francisco que salgamos de nuestra propia comodidad, tibieza e indiferencia. En el mensaje para esta jornada de las misiones, os propongo un pequeño texto entresacado de dicho mensaje: “ La iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven, y experimenten el amor del Señor. Ella tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño”.

Es domingo, día del Señor, día para alabar, día para el encuentro con los hermanos, día para orar por nuestros misioneros, misioneras y familias en misión, día de celebrar nuestra fe, día de buscar la gloria de Nuestro Señor. Que tengas un buen día.

higuera

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 1-9: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,1-9: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto.

En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, en primer lugar, nos previene de caer en el engaño de la superstición o de pensar que las desgracias nos vienen a consecuencia de nuestra vida pecadora. No nos hagamos con una idea de Dios vengativa, en el amor no hay lugar a la venganza, el “ya me la pagaras”, no pensemos que el proceder de Dios es tan mísero como muchas veces nos ocurre a nosotros. A veces he oído decir a algunas personas, lamentándose ante una contrariedad: ¿qué mal he hecho para que me ocurra esto?. Seguro que quien nos ama quiere podarnos y sacar el máximo bien ,y nosotros, pensamos que es un castigo, que cortos de vista que somos.

En la segunda parte, el Señor habla de la higuera que no da fruto y a la que se le da un nuevo plazo, esperando que ahora si entregue el fruto. Lo mismo hace Dios con nosotros. Se nos destaca en esta parábola la paciencia que tiene el Señor con nosotros. El Señor siempre nos concede una nueva oportunidad, la paciencia de Dios es porque quiere que todos los hombres se salven, no ha venido a condenar a nadie sino a salvarlo. Él espera frutos de santidad y buenas obras. A lo largo de nuestra vida nos da oportunidades y las gracias necesarias para corresponder a su amor.

También hoy celebramos a un santo muy cercano en el tiempo a nosotros, a Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del “Teatro Rapsódico”, también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada “Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler”. Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy.

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Papa Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011. El Papa Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.

Hoy es sábado, día de la Santísima Virgen María, pongamos nuestra mirada en nuestra Madre, que nos cuida y protege, y sigue presentando a su Hijo nuestras necesidades. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
–Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace.
Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con dos llamadas que nos hace el Señor, una que tiene que ver con el discernimiento, la lectura de los signos de los tiempos; y otra, sobre la reconciliación fraterna. El Señor nos invita a interpretar el tiempo presente. El tiempo se nos brinda como momento de gracia y oportunidad de salvación. En el concilio Vaticano II se desarrollo toda una teología de los signos de los tiempos como base para el dialogo de la iglesia con el mundo y del Evangelio con el hombre de hoy. Por eso todo cristiano estamos invitados a escrutar, discernir, a hacer una lectura creyente de los acontecimientos de nuestra vida, una lectura creyente de la historia de salvación que Dios lleva con cada uno de nosotros. Y esta lectura, exige de nuestra parte, interpretar desde y con la luz del Evangelio. Estar vigilantes a detectar los indicadores de la presencia y acción de Dios. Hay que saber mirar y ver con la luz de la fe, porque el reinado de Dios está ya presente y actuando entre nosotros. En todo lo que es bondad, amor, paz , bien. No anda lejos el espíritu de Dios. Porque todo ello es reflejo y semilla, presencia de Dios entre nosotros.

Y el segundo punto para nuestra meditación es la necesidad de la reconciliación fraterna. Es muy complicado querer acercarnos a Dios con heridas en el amor a los hermanos. Para poder presentarse ante los hombres los creyentes tienen que testimoniar a Cristo vivo en el amor, “mirad como se aman”, y en la unidad, “Que todos sean uno para que el mundo crea”. Nos jugamos mucho para poder cumplir nuestra misión como sacramento de unidad y de salvación. Importantísimo la unidad, la comunión…, todo, fruto del amor.

Que tengas un buen día.

jesuspredicando

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 49-53: No he venido a traer paz, sino división.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,49-53: No he venido a traer paz, sino división.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, lo primero que despierta en nosotros es que nos cuesta atribuirle al Señor este lenguaje, nos chirria, si solo tuviéramos este pasaje, sin la totalidad de su mensaje y de su obrar, no pensaríamos que es del Señor, ¿Entonces como entender sus palabras? ¿Qué nos esta pidiendo el Señor? El Señor que es llamado el Príncipe de la paz, si los mismísimos ángeles proclamaron la paz el día de su nacimiento, si en las bienaventuranzas tenemos una que llama dichosos a los que trabajan por la paz, ¿cómo es que ahora afirma que ha venido a traer la división? Él, que dio su vida amando y perdonando, llegando incluso a ponerse en el lugar de los otros y justificándolos porque “no saben lo que hacen”. Es difícil encajar este lenguaje de “división “.

“He venido a traer fuego a la tierra,… No he venido a traer la paz, sino la división”. ¿A qué fuego se refiere?. No se trata de hacer la guerra. Sino que se trata de una lucha por el bien, por el Reino de Dios. Luchar podríamos entender como salir de nuestra tranquilidad, de nuestra comodidad, celo por ser instrumento del amor de Dios a la humanidad. Desde la perspectiva del amor. Aquí radica el fuego que hemos de prender en nuestro mundo, en nuestros ambientes, impregnar todo con el amor con que somos amados por el Señor. Si nuestro amor es como el de Él, es decir, es un amor que se entrega y no sólo de palabra o sentimiento, no nos dejará tranquilos, ese “celo” no nos permitirá acomodarnos a una vida simplemente buena. Por el contrario, nos urgirá a entregarnos del mejor modo. El Señor nos invita a concebir nuestra vida como una misión de hacer llegar su Reino a todos los hombres que aún no lo conocen, o no lo aceptan, y a vivir con entrega cada vez mayor, hasta dar la vida.

Que tengas un buen día.