Juan 10, 22-30_2

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
– «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
– «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor se nos presenta en el templo, durante una gran fiesta para los judios, y nos propone estar atentos a su voz. El auténtico cristiano es el que “escucha la voz del Pastor”, es decir del Señor, y oyendo esta voz desea hacerla vida. El Señor remite al testimonio, como expresará más tarde el apóstol Santiago, serán nuestras obras las que mostraran la fe, la fe no se puede relegar al campo de las ideas, si la fe es verdadera impregna toda la persona e incide en sus actos, pensamientos, obras, por eso, no basta decir “Señor, Señor”, es necesario que Él, transforme y configure nuestro ser. El cristiano irradia a Cristo, el cristiano muestra en su comportamiento la presencia de Dios en su vida, el cristiano se mueve queriendo realizar la voluntad de Dios en su día a día, en cada momento de su existencia, no es cristiano por horas, o por una serie de ritos que realice; la Palabra de Dios, la escucha, la acoge, la desea y quiere hacerla vida.

Concluye el pasaje evangélico con que la relación con el Padre es grande: “yo y el Padre somos uno”. El Señor va manifestando progresivamente el misterio de su divinidad, el “yo soy”. Una realidad que supera nuestra razón, el Señor nos va revelando el misterio de Dios: él, el Hijo, nos ha dado a conocer al Padre, y nos ha donado el Espíritu Santo, el Amor del Padre y del Hijo. Dios no es soledad, sino comunión perfecta. En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI: “Quien se encuentra con Cristo y entra en una relación de amistad con él, acoge en su alma la misma comunión trinitaria, según la promesa de Jesús a los discípulos: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14,23)” (Angelus, 11 junio 2006).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10, 1_10

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor como la puerta, “Yo soy la puerta de las ovejas”, para la imagen de la puerta tomaremos el comentario del Papa Francisco dicho en el ángelus del 25 de agosto de 2013: «La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie. Tal vez alguno de vosotros podrá decirme: “Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida”. ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta. Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura solo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro… quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestro egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz serena que dura siempre y nos da la paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.».

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10-11-18

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta el Señor como el Buen Pastor. El Papa Francisco en el Regina Coeli, del 26 de abril de 2015, comentaba este mismo pasaje: “El cuarto domingo de Pascua -éste- llamado “domingo del Buen Pastor”, cada año nos invita a redescubrir, con estupor siempre nuevo, esta definición que Jesús dio de sí mismo, releyéndola a la luz de su pasión, muerte y resurrección. “El Buen Pastor da su vida por las ovejas”: estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la Cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es “el Buen Pastor”: da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos! ¡Y por ello es el Buen Pastor!”.

En el Oficio de lectura de hoy, de S. Gregorio Magno, nos comenta el significado del Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor, que conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las “mias me conocen”… Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, digo, no solo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras. Porque el mismo Juan evangelista, que nos dice lo que acabamos de oir, añade también: “Quien dice: “Yo le conozco” y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.”

En el corazón del buen pastor nos refleja que su amor es hasta el extremo, que no tiene limites, en él vemos su continua entrega, en él encontramos la fuente del amor, en él descubrimos que el Señor nos ama hasta dar la vida. Que nos ama y nos conoce, que ninguno esta excluido de su corazón. En esta festividad destacaría dos puntos para nuestra reflexión:

El primero, la condición de discípulo, nosotros, somos “ovejas de su rebaño”, sus ovejas escuchan su voz. Discernir su voz en medio de tanto ruido y tantas propuestas de felicidad, en medio de tantos encantadores que esclavizan, buscar lo que Dios quiere, buscar su voluntad, buscar agradarle, vivir a la escucha, acogiendo su Palabra, dejarnos interrogar por ella, acomodando nuestra vida a los planes de Dios, conforme a su querer, descubrir lo que Dios quiere.

El Segundo, la corresponsabilidad con respecto a nuestros hermanos. ¿Qué hago por los que el Señor pone en mi camino?. Ser instrumento del Señor para que lo conozcan y lo amen, colaborar en la misión de Cristo, que nadie se pierda, “Tengo, ademas, otras ovejas que no son de este redil; también a estas las tengo que traer”. La fe no se impone pero se propone, el discípulo no debe cruzarse de brazos mientras hermanos suyos anden errantes, fatigados y sin esperanza, y mucho menos, cuando el discípulo ha tenido la dicha de encontrar “la perla preciosa”, “el tesoro”, ese amor que se derrama y se ofrece por el perdón de los pecados en la Cruz para la salvación de todos los hombres. La inquietud por ser instrumento en sus manos, por irradiar ese amor, el afán, el ardor, la dedicación, el entusiasmo por acercarlos a Él, para que lo conozcan y puedan vivir en plenitud. Me costaría mucho justificar y entender una indiferencia, frialdad, desgana en el discípulo, una falta de pasión en la entrega, creo que reflejará un momento bajo, quizás, su falta de amor o su falta de encuentro con el Dios vivo que nos demanda colaboración para colmar la vida de nuestros hermanos, todos son nuestros hermanos, incluso, los que no lo saben que lo son, los que no lo conocen, los que nos puedan criticar, los que no lo aman… por ellos, derramó su sangre y mostró su perdón, “no saben lo que hacen”. Corazón que ama y que perdona.

Unido al domingo del Buen Pastor la iglesia celebra la jornada de oración por las vocaciones, pidamos al Señor por nuestros pastores -Papa, Obispo, sacerdotes- , por los  seminaristas, su perseverancia y por las nuevas vocaciones que no nos falten. Que el Señor nos bendiga con pastores santos. Feliz día del Señor, feliz domingo. Que tengas un buen día. 

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 6, 60-69

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 60-69: Tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,60-69: Tú tienes palabras de vida eterna.

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
– «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
– «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
– «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce:
– «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó:
– «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como algunos de los que siguen a Jesús se escandalizan por sus palabras, lo critican e incluso lo abandonan, entonces es cuando el Señor afronta la situación creada y aprovecha para interrogar al grupo de los discípulos, si también ellos quieren irse. Y es Pedro quien confiesa la fe del grupo: ¿a dónde vamos a ir?, solo Tú tienes palabras de vida eterna. Vemos la claridad con la que el Señor afronta la situación de crisis creada, no pone “paños calientes”, pone todo su amor y la respuesta libre se encuentra en el receptor: acogerlo es plenitud, rechazarlo es perdida, incluso para el que rechaza, quien persevera en la prueba, quien abraza su cruz, quien no elige un camino cómodo, quien arriesga desde la confianza de la fuerza del amor, andará por el camino de la plenitud.

En palabras de S. Agustín comentando este mismo pasaje, y profundizando en la confesión de S. Pedro: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Mirad como comprendió esto Pedro con la ayuda de Dios y confortación del Espíritu Santo. ¿De dónde le viene esta inteligencia sino de su fe? Tú tienes palabras de vida eterna. Porque Tú das la vida eterna en el servicio de tu cuerpo y de tu sangre y nosotros hemos creído y entendido. No entendimos y creímos, sino creímos y entendimos. Creímos, pues, para llegar a comprender; porque si quisiéramos entender primero y creer después, no nos hubiera sido posible entender sin creer. ¿Qué es lo que hemos creído y qué lo que hemos entendido? Que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, es decir, que Tú eres la misma vida eterna y que no comunicas en el servicio de carne y sangre sino lo que Tú eres”. (Tratado sobre el Evangelio de S. Juan).

No tengamos miedo en ofrecerle a Dios nuestra vida como una ofrenda agradable a su santo Nombre, seamos agradecidos y respondamos con lo mejor de nosotros mismos a Él, como dice el Salmo: ¿Cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho?

Es sábado día especial para acudir a la escuela de Ntra. Madre María. Ella si hizo de toda su vida una ofrenda, una entrega, un SI a la voluntad de Dios. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 6, 52-59

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,52-59: El que me come vivirá por mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,52-59: El que me come vivirá por mí.

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
– «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de Vida. Comienza con las dudas e interrogantes planteado por sus paisanos: “¿Como puede este darnos a comer su carne?”. En este grupo, podríamos incluir a tantos que le surgen dudas sobre su presencia real en un trozo de pan, los que no dan el salto de fiarse de su palabra, los que cuestionan las enseñanzas de nuestra madre la iglesia, aquellos que desprecian la eucaristía, los que afirman “yo soy creyente pero no practicante”, mostrando que no se han enterado para nada del gran milagro que ocurre en el sacramento eucarístico y que es vital para el seguidor de Cristo; “si no coméis la carne del Hijo del hombre… no tenéis vida en vosotros”, si no nos alimentamos de Él no tendremos vida en nosotros. Quien desprecia la eucaristía se esta perdiendo la mejor oportunidad para unirse con Dios. Al participar de la eucaristía, es Dios mismo el que nos transforma, nos configura con Él, va modificando nuestra capacidad de amar y nos va purificando en la obra de sus manos. “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La asimilación de mi vida a la suya, mi transformación y configuración con Aquel que es amor vivo.

Acudo a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, en la homilia del 7 junio de 2007: “La Eucaristía sigue siendo “signo de contradicción” y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres. Pero con humilde confianza la Iglesia hace suya la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, y con ellos proclama, y proclamamos nosotros: “Señor, ¿A quien vamos a ir? Tu tienes palabras de vida eterna”… He aqui el pan de los angeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos. La Eucaristía es el alimento reservado a los que en el bautismo han sido liberados de la esclavitud y han llegado a ser hijos, y por la gracia de Dios nosotros somos hijos; es el alimento que los sostiene en el largo camino del éxodo a través del desierto de la existencia humana”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.”
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio continuamos con la proclamación del capitulo seis de S. Juan: el discurso del Pan de Vida. En el pasaje de hoy invitaría a ahondar, penetrar y profundizar en dos puntos: Por una parte, la fe; y por otra, la importancia de la comunión.

El regalo de la fe: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre…”. La fe es un “don”, todo es don de Dios; si podemos entender que todo es don de Dios, ¡Cuanta felicidad habrá en nuestro corazón!. El Señor es nuestra fuerza. Es el Señor quien nos sale al encuentro, “os he elegido”, quien lleva la iniciativa, quien me invita, quien quiera contar con cada uno de nosotros. “El que cree tiene vida eterna”, como ilumina y transforma nuestras vidas. En palabras del Papa Francisco, en Regina Coeli, 14 de abril de 2013: “Su fe -discípulos- se basaba en una experiencia tan fuerte y personal de Cristo muerto y resucitado, que no tenían miedo de nada ni de nadie, e incluso veían las persecuciones como un motivo de honor que les permitía seguir las huellas de Jesús y asemejarse a Él, dando testimonio con la vida.”

El otro punto para nuestra reflexión es la Eucaristía. En palabras del Papa Francisco en la homilia del 3 de noviembre de 2017, comenta este pasaje: “En el Evangelio, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Estas palabras remiten al sacrificio de Cristo en la Cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte.”

Que descubramos su Presencia Real en el Sacramento. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan-6-35-40

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre:’que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de vida. Comienza el pasaje con el ofrecimiento e invitación a acudir al Señor, se ofrece a saciar todos los deseos y aspiraciones del corazón del hombre. “El que viene a mi…”, conocerlo, amarlo, de tenerlo como Señor, Dios pone en el corazón del hombre el deseo de Él, pero es la libertad del ser humano el que puede abrir su corazón a su Palabra o ponerle resistencia, lógicamente la opción que tomemos tendrá consecuencias, para bien, o para carencias en nuestras vidas.

S. Agustin comenta este pasaje evangélico: “No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Ésta es la mejor recomendación de la humildad. La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso, “al que venga a Mí no lo arrojaré fuera”. ¿Por qué? “No he venido a hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió”. Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a Mí se incorpora a Mí; el que se llega a Mí será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios.” (Tratado sobre el Evangelio de San Juan).
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu) sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una parte del discurso sobre el “pan de vida”. Se presenta el Señor como el Pan que da la Vida al mundo, y después de hablarles de las excelencias de alimentarse de él, los discípulos le pidieron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Acudo para la profundización del pasaje a algunos subrayados recogidos del angelus del 18 de junio de 2017, del Papa Francisco: “En la Eucaristía Jesús se acerca a nosotros, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; para consolarnos en las pruebas; para sostenernos en el compromiso por la justicia y la paz… alimentarnos con Jesús Eucaristía significa también abandonarnos con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de acoger a Jesús en lugar del propio “yo”. De esta forma, el amor gratuito recibido por Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo alimenta el amor por Dios y por los hermanos y las hermanas que encontramos en el camino de cada día. Alimentados con el Cuerpo de Cristo, nosotros nos hacemos cada vez más y concretamente el Cuerpo místico de Cristo. Nos lo recuerda el apóstol Pablo: “La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan”.

El Señor quiso quedarse con nosotros todos los días, siempre, no nos ha dejado solos, y se nos da como alimento, alimento que sacia toda la sed y el hambre que tiene el corazón del hombre, las ansias de dicha, de plenitud, de felicidad, solo el Señor puede colmar nuestras aspiraciones, quiso ser nuestro alimento y se encuentra en presencia de amor en ese trozo de pan. Que podamos confesar nuestra fe: “Yo creo, adoro, espero y te amo”.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan-6-22-29

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde hablan comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta en una primera parte, el interés que muestran sus paisanos por Jesús, andaban buscándolo, “en busca de Jesús”, después, serán reprendidos por las motivaciones -no todas son validas- de dicha búsqueda. Podemos detenernos un momento: ¿Se da en mí también una inquietud por acercarme, saber más, conocerlo, descubrirlo, aprender, relacionarme?, ¿Estoy en búsqueda? ¿Me dejo sorprender? ¿Lo necesito?… Es bueno saber en que punto me encuentro, ¿soy discípulo? ¿soy seguidor de…? ¿Cual es mi estado con respecto a Jesús? Nos dice el pasaje, que la gente encontró por fin a Jesús, “en la otra orilla”. Esto también nos tiene que hacer pensar, muchas veces en mi mundanidad es muy difícil que me pueda encontrar con Jesús, exige un salir de mi comodidad, de mi rutina, de mis ruidos, de mi ego,… y de tantas situaciones, para estar dispuesto a ir a la otra orilla, donde su Palabra es importante, donde la esperanza y la caridad se hacen compañeras de camino, donde el amor transforma y se hace entrega, generosidad, encuentro con el otro, servicio, amabilidad, bondad, comprensión, paciencia… y allí se empieza a vislumbrar al Señor.

Otro punto para la meditación: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”. No trabajes, no vivas, no te desgastes, en lo que se acaba. Importante saber distinguir que es importante, qué transciende y qué es caduco. Dios nos regala el don del tiempo, éste es una oportunidad preciosa para hacer el bien, para ganar la vida eterna. Pide luz al Espíritu Santo para que te enseñe a emplear sabiamente tu vida, pregúntale qué hacer con el tiempo que ahora tienes y qué quiere Él para ti. Trabajemos por lo que merece la pena y llena una vida de plenitud y después la vida eterna. Eso no significa desentenderse de las realidades temporales, sino más bien transformarlas para que nos ayuden a trabajar por el Reino del Señor y para nosotros crecer en configuración con Él, hasta llegar a tener los mismos sentimientos y el mismo corazón. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
– «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo:
– «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– «¿Tenéis ahí algo de comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
– «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
-«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

           En el Evangelio de hoy tomaremos para nuestra reflexión algunos puntos dados por el Papa Francisco en la homilía del 24 de abril de 2014:

          «El mismo Señor se aparece en la sala y les dice: “Paz a ustedes”. Varios sentimientos irrumpen en el corazón de los discípulos: miedo, sorpresa, duda y, por fin, alegría. Una alegría tan grande que por esta alegría “no alcanzaban a creer”. Estaban atónitos, pasmados, y Jesús, casi esbozando una sonrisa, les pide algo de comer y comienza a explicarles, despacio, la Escritura, abriendo su entendimiento para que puedan comprenderla. Es el momento del estupor, del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo, “no es para tanto”. Es más fácil creer en un fantasma que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un nigromante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte. Es más fácil una idea, una imaginación, que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y ¡vaya a saber a qué cosas te invita!  Ese proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. Es como si “destiláramos” la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría… Y nosotros también.» -hasta aquí las palabras del Papa-

         Seguimos con los pasajes de las apariciones, el encuentro con el Dios vivo, con el Dios que ha salido victorioso ante el enfrentamiento con el mal, el Dios que nos sorprende, el Dios que nos colma de alegría, el Dios que nos ama y vence los miedos, el Dios que nos trae la paz… Se nos invita a vencer la incredulidad y a ser testigos de dicho acontecimiento, que Cristo esta vivo y si lo acoges, podrás experimentar por ti mismo, que el Señor siempre transforma la tristeza en alegría, que colma de gozo la existencia y nos renueva en la esperanza. También hoy, podemos notar la caricia de Dios, ante la experiencia de su presencia…. Y no podemos ocultarla y sin pretenderlo lo mas natural es testimoniarlo a Él. Casi sin darnos cuenta,  mostramos sus acciones, lo grande que actúa, como nos está cambiando y transformando.

            Es domingo, día del Señor, día oportuno para acoger las Escrituras, día favorable para celebrar la fe, día consagrado a nuestro Dios. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.