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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,41-51: Conservaba todo esto en su corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,41-51: Conservaba todo esto en su corazón.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
–Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.
Él les contestó:
–¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Unida a la festividad del Corazón de Jesús celebramos hoy la festividad de su madre, el corazón de María. Ella, bajo el titulo de su corazón, nos muestra que la vida cristiana es vivir una relación de acogida, confianza y entrega al Dios vivo, es una adhesión personal a Cristo. No tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. El corazón de María ya era de Dios aún antes de la Anunciación. A través del corazón de la madre es el camino más seguro y más rápido para llegar a Jesús. Venerar el corazón de María es venerar a nuestra madre que esta llena del Espíritu Santo, llena de gracia, y siempre pura ante Dios, su corazón siempre esta lleno de amor por sus hijos, venerar su corazón que guardaba todas las cosas de Dios en su corazón y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón.

En el prefacio de la liturgia de este día se dice: “Diste a la Virgen María un corazón sabio y dócil, dispuesto siempre a agradarte; un corazón nuevo y humilde, para grabar en él la ley de la nueva alianza; un corazón sencillo y limpio, que la hizo digna de concebir virginalmente a tu Hijo y la capacitó para contemplarte eternamente; un corazón firme y dispuesto para soportar con fortaleza la espada de dolor y esperar, llena de fe, la resurrección de su Hijo”. Esta realidad nueva es la que celebramos con gozo en la memoria del Corazón de María.

Hoy es sábado, día de especial consagración a la Santísima Virgen, aprendamos en la escuela de María y digámosle: ¡Llévanos a Jesús, llévanos hasta las profundidades de su Corazón adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 19,31-37: Mirarán al que atravesaron.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 19,31-37: Mirarán al que atravesaron.

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Prepara­ción, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los solda­dos, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebra­rán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy una solemnidad del Señor: el Sagrado Corazón de Jesús. Celebrar el Corazón Jesús es celebrar la redención. Es celebrar el amor y responder al amor amando. “El corazón habla al corazón” decía S. Juan Pablo II, en referencia a la devoción al Corazón de Jesús. Hoy, en el viernes de la octava del Corpus Christi, nos acercamos a lo más central de Jesús: su voluntad, su esencia, su poder, su pensamiento, su sensibilidad. ¡Cuántas cosas! ¡Pero cuántas, reflejan y simbolizan el Corazón de Jesús!

“En el lenguaje bíblico el “corazón” indica el centro de la persona, la sede de sus sentimientos y de sus intenciones. En el corazón del Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia” –palabras del Papa emérito, Benedicto XVI, dichas en el ángelus del 5 de junio de 2005-, el corazón es la imagen más divina, la más certera y límpida, de lo que Jesús fue y pretendió: amor que se partía, amor que obedecía, amor que se humillaba, amor dado hasta la saciedad.

La festividad del Corazón de Jesús nos lleva inmediatamente al encuentro con Dios. El sístole y el diástole de Jesucristo fue el cumplir la voluntad de Dios y hacerla visible a los hombres. Y, por ello mismo, entrar en el Corazón de Jesús es adentrarse en el Misterio de la Trinidad; es ponerse en las manos de Dios; es saber que, Dios, habita y actúa en Cristo.
El Corazón de Jesús es el corazón de Dios que ama. El Corazón de Jesús es fuente y expresión de su infinito amor por cada hombre. Él nos busca a cada uno. El Corazón de Jesús es un camino que nos lleva al encuentro con el Padre. El Corazón de Jesús nos empuja a amar con locura a Aquel que tanto El amó: Dios.

Decir la jaculatoria: “Corazón de Jesús en Ti confío” es saber que, Jesús, nos lleva hacia el Padre. Es comprender que sus miradas, afectos, deseos, pasión y vida, estuvieron totalmente capitalizadas y orientadas desde Dios.
Decir “Corazón de Jesús en Ti confío” es aproximarse a una fuente de la que brota algo, tan esencial como escaso en nuestro mundo y en las personas: amor desbordante.

En la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El viejo adagio “amor con amor se paga” cobra actualidad en este día. Contribuyamos con amor, el inmenso amor que el Corazón de Cristo nos entrega. Y, a la vez, le pidamos que nuestro latir sea el suyo, que nuestro vivir sea el suyo, que nuestro querer y voluntad sean las suyas.

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. ¿Es nuestro corazón de Jesús…..o de otros señores? . Recuerda las palabras del Papa Francisco en el ángelus del 9 junio 2013: “El corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios… el Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él. Tiene un corazón misericordioso. Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él siempre nos perdona. ¡Es todo misericordia!

A Santa Margarita María de Alacoque, el Señor le comunicó que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían muchas gracias divinas. También en esta festividad esta unida a la santidad de los sacerdotes, os solicito una pequeña oración por los sacerdotes para que podamos llegar a ser auténticos testigos del amor de Cristo.
Muchísimas gracias y que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,28b-34: ¿Qué mandamiento es el primero de todos?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,28b-34: ¿Qué mandamiento es el primero de todos?

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
– «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
– «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
– «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
– «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como el Señor une el mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo. Con la respuesta dada al escriba nos esta señalando que es lo más importante en nuestra vida, y que es lo que agrada a Dios. El Señor resume toda la ley en el amor, un amor que lleva dos direcciones, el encuentro con el amor de Dios transforma y lleva a corresponder a su amor, buscando su voluntad, pero esa transformación se refleja con los demás, llevando los mismos sentimientos de Dios para con los otros, dicha experiencia, nos catapulta al encuentro con los demás, amando. No podemos amar a Dios sólo. El amor a Él nos debe hacer salir de nosotros mismos para encontrarnos con el prójimo y verlo como Dios lo ve. Pensemos siempre bien, formemos un corazón capaz de amar a todos, de comprender, de perdonar. Con el mismo amor, con el que somos amados por Dios.

Tenemos la gran suerte de contar con la reflexión del Papa Emérito realizada a este pasaje, en el Angelus, del 4 de noviembre de 2012:

«El Evangelio de este domingo nos vuelve a proponer la enseñanza de Jesús sobre el mandamiento más grande: el mandamiento del amor, que es doble: amar a Dios y amar al prójimo… cita a S. Juan de Avila:”La causa que más mueve al corazón con el amor de Dios es considerar el amor que nos tiene el Señor..- dice-, Más mueve al corazón el amor que los beneficios; porque el que hace a otro beneficio, dale algo de lo que tiene: más el que ama da a sí mismo con lo que tiene, sin que le quede nada por dar”. Antes que un mandato —el amor no es un mandato— es un don, una realidad que Dios nos hace conocer y experimentar, de forma que, como una semilla, pueda germinar también dentro de nosotros y desarrollarse en nuestra vida. Si el amor de Dios ha echado raíces profundas en una persona, ésta es capaz de amar también a quien no lo merece, como precisamente hace Dios respecto a nosotros. El padre y la madre no aman a sus hijos sólo cuando lo merecen: les aman siempre, aunque naturalmente les señalan cuándo se equivocan. De Dios aprendemos a querer siempre y sólo el bien y jamás el mal. Aprendemos a mirar al otro no sólo con nuestros ojos, sino con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo. Una mirada que parte del corazón y no se queda en la superficie; va más allá de las apariencias y logra percibir las esperanzas más profundas del otro: esperanzas de ser escuchado, de una atención gratuita; en una palabra: de amor. Pero se da también el recorrido inverso: que abriéndome al otro tal como es, saliéndole al encuentro, haciéndome disponible, me abro también a conocer a Dios, a sentir que Él existe y es bueno. Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables y se encuentran en relación recíproca. Jesús no inventó ni el uno ni el otro, sino que reveló que, en el fondo, son un único mandamiento, y lo hizo no sólo con la palabra, sino sobre todo con su testimonio: la persona misma de Jesús y todo su misterio encarnan la unidad del amor a Dios y al prójimo, como los dos brazos de la Cruz, vertical y horizontal. En la Eucaristía Él nos dona este doble amor, donándose Él mismo, a fin de que, alimentados de este Pan, nos amemos los unos a los otros como Él nos amó.».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,18-27: No es Dios de muertos, sino de vivos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,18-27: No es Dios de muertos, sino de vivos.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
-Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.»
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió:
-Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una pregunta realizada no por el deseo de saber la respuesta, una vez más, se enfrenta el Señor a aquellos que le quieren hacer caer y dejar mal. Esta vez, por parte de los saduceos, que no creían en la resurrección. Le presentan un caso conocido por la ley del «levirato» llevada hasta consecuencias extremas, la de los siete hermanos que se casan con la misma mujer porque van falleciendo sin dejar descendencia. Quieren reírse de la resurrección, llevar al absurdo. También aquí el Señor responde desenmascarando la malicia de los saduceos. A ellos les contesta afirmando la resurrección: Dios es Dios de vivos.

Lo principal que nos resalta el pasaje del evangelio es que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Que nos tiene destinados a la vida, a una vida en plenitud. Dios transforma las fuerzas del mal, el dinamismo que lleva a la muerte, lo cambia en vida, el amor es mas fuerte que la muerte, genera esperanza, gozo, plenitud de existencia. Esto tiene consecuencias para el peregrinar por este mundo; el Señor nos ha asegurado, a los que participamos de su Eucaristía: «El que me come, tendrá vida eterna, yo le resucitaré el último día». La Eucaristía, que es ya comunión con Cristo, es la garantía y el anticipo de esa vida nueva. La muerte no es nuestro destino. Estamos invitados a la plenitud de la vida. La esperanza en la vida eterna nos libera de todo aquello que se presenta como absoluto, y al mismo tiempo nos invita a vivir con intensidad cada momento que se nos regala, somos peregrinos implicados en la transformación de las realidades de este mundo, haciéndolas agradables al querer de Dios, un mundo donde reine la justicia, la verdad y la paz, y se haga realidad la fraternidad entre todos, donde no hay enemigos sino hermanos.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,13-17: Dad al Cesar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,13-17: Dad al Cesar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron:
-Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó:
-¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.
Se lo trajeron.
Y él les preguntó:
-¿De quién es esta cara y esta inscripción?
Le contestaron:
-Del César.
Les replicó:
-Dad al Cesar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Se quedaron admirados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos narra la respuesta de Jesús dada a algunos judíos que, -como en otras situaciones-, trataban de ponerlo a prueba, con el halago buscaban complicarle su existencia, ante la cuestión presentada: ¿Dios o el Cesar? Si se le ocurre que deben pagar el tributo caería en algo sacrílego, sería apoyar al régimen romano, sería admitir como dios al Cesar; y sin embargo, optar por no pagarlo, sería atentar contra la autoridad, caería en una declaración de rebeldía, lo detendrían por alentar la desobediencia, sublevación e indocilidad. Jesús no cae en su trampa. Actúa lleno de sabiduría, nos enseña fielmente el camino de Dios y se preocupa sólo de agradar al Padre, en palabras de sus interlocutores: “sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad”. Las palabras de Jesús nos marcan cómo debemos conducirnos en el mundo. “Dar a Dios lo que es de Dios” significa que lo que más nos debe preocupar es la fidelidad al Reino de Dios. No es bueno mezclar ambas esferas, ni servirse de lo religioso para los intereses políticos, ni de lo político para lo religioso. Aunque el cristiano vive en el mundo pero sin ser del mundo, eso no le exime de sus responsabilidades como ciudadano, comprometido en los distintos niveles de la vida, ya sea el económico, el social, el profesional o el político…, está llamado a vivir en cristiano, desde la búsqueda de la verdad y trabajando por la justicia, pero en caso de entrar en conflicto, el verdadero cristiano, da preeminencia a las cosas de Dios, “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Comentando este pasaje, el Papa Emérito Benedicto XVI dice:
«San Agustín ha utilizado muchas veces esta referencia en sus homilías: “Si el César reclama su propia imagen impresa en la moneda –afirma-, ¿no exigirá Dios del hombre la imagen divina esculpida en él? Y aún: “Como se devuelve al César la moneda, así se devuelve a Dios el alma iluminada e impresa por la luz de su rostro… Cristo en efecto habita en el interior del hombre”. Esta palabra de Jesús es rica en contenido antropológico, y no se la puede reducir solamente al ámbito político. La Iglesia, por tanto, no se limita a recordar a los hombres la justa distinción entre la esfera de autoridad del César y la de Dios, entre el ámbito político y el religioso. La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, recordar su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su identidad, el derecho de Dios sobre lo que le pertenece, es decir, nuestra vida.» (Benedicto XVI, 16 de octubre de 2011).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,1-12: ¿Qué hará el dueño de la viña?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,1-12: ¿Qué hará el dueño de la viña?

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores:
-Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado: a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían.
Pero los labradores se dijeron:
-Este es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia.
Y agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y se marcharon.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El pasaje del Evangelio de hoy nos lo encontramos comentado por el Papa Emérito, Benedicto XVI, en el libro Jesús de Nazaret:
«Los viñadores matan al hijo precisamente por ser el heredero; de esta manera, pretenden adueñarse definitivamente de la viña. En la parábola, Jesús continúa: «¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros». En este punto la parábola, como ocurre también en el canto de Isaías, pasa de ser un aparente relato de acontecimientos pasados a referirse a la situación de los oyentes. La historia se convierte de repente en actualidad. Los oyentes lo saben: Él habla de nosotros. Al igual que los profetas fueron maltratados y asesinados, así vosotros me queréis matar: hablo de vosotros y de mí. La exégesis moderna acaba aquí, trasladando así de nuevo la parábola al pasado.
Aparentemente habla sólo de lo que sucedió entonces, del rechazo del mensaje de Jesús por parte de sus contemporáneos; de su muerte en la cruz. Pero el Señor habla siempre en el presente y en vista del futuro. Habla precisamente también con nosotros y de nosotros. Si abrimos los ojos, todo lo que se dice ¿no es de hecho una descripción de nuestro presente? ¿No es ésta la lógica de los tiempos modernos, de nuestra época? Declaramos que Dios ha muerto y, de esta manera, ¡nosotros mismos seremos dios!» (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 104).

Esta parábola puede ser aplicada muy bien a la situación actual. El Papa Francisco no para de recordarnos que llevemos mucho cuidado con la mundanidad, que no estamos exentos los que nos llamamos cristianos, que el rechazo a Cristo, y extensiblemente a los cristianos, siempre ha estado latente, con mucha facilidad parece que estorba o no es bien visto todo lo referente a nuestra fe y parece que se tiene que echar fuera de la cultura, del pensamiento o de nuestra vida a Dios, en definitiva, vivir como si Dios no existiera. Podemos hacernos las preguntas: ¿Dios influye en mi vida? ¿Cómo correspondo al inmenso amor de Dios hacia mí? Igual que en el cuidado de la viña, Dios tiene muchos detalles con cada uno de nosotros, muchas muestras de su inmenso amor. ¡Dios es tan generoso con nosotros! ¡Nos da día a día tantas muestras de su singular amor!. Estamos invitados a corresponder a su amor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 14,12-16.22-26: Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 14,12-16.22-26: Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre.

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
– ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
Él envió a dos discípulos, diciéndoles:
– Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde esta la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:
– Tomad, esto es mi cuerpo.
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.
Y les dijo:
– Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.
Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la institución de la Eucaristía y hoy celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, el Papa San Juan Pablo II, en la homilia del 14 de junio de 2001 nos decía:
“En la solemnidad del Corpus Christi volvemos a aquel “jueves” que todos llamamos “santo”, en el que el Redentor celebró su última Pascua con los discípulos: fue la última Cena, culminación de la cena pascual judía e inauguración del rito eucarístico.

 Por eso, la Iglesia, desde hace siglos,… en la solemnidad del Corpus Christi, fiesta de adoración, de contemplación y de exaltación. Fiesta en la que el pueblo de Dios se congrega en torno al tesoro más valioso que heredó de Cristo, el sacramento de su misma presencia, y  lo alaba, lo canta, lo lleva en procesión por las calles de la ciudad.
…Se trata de un misterio sublime e inefable. Misterio ante el cual quedamos atónitos y silenciosos, en actitud de contemplación profunda y extasiada.
…En la santa Eucaristía está realmente presente Cristo, muerto y resucitado por nosotros.
 En el pan y en el vino consagrados permanece con nosotros el mismo Jesús de los evangelios, que los discípulos encontraron y siguieron, que vieron crucificado y resucitado, y cuyas llagas tocó Tomás, postrándose en adoración y exclamando:  “Señor mío y Dios mío”.
 En el Sacramento del altar se ofrece a nuestra contemplación amorosa toda la profundidad del misterio de Cristo, el Verbo y la carne, la gloria divina y su tienda entre los hombres. Ante él no podemos dudar de que Dios está “con nosotros”, que asumió en Jesucristo todas las dimensiones humanas, menos el pecado, despojándose de su gloria para revestirnos a nosotros de ella.

 En su cuerpo y en su sangre se manifiesta el rostro invisible de Cristo, el Hijo de Dios, con la modalidad más sencilla y, al mismo tiempo, más elevada posible en este mundo. A los hombres de todos los tiempos, que piden perplejos:  “Queremos ver a Jesús” (Jn 12, 21), la comunidad eclesial responde repitiendo el gesto que el Señor mismo realizó para los discípulos de Emaús:  parte el pan. Al partir el pan se abren los ojos de quien lo busca con corazón sincero. En la Eucaristía la mirada del corazón reconoce a Jesús y su amor inconfundible, que se entrega “hasta el extremo” (Jn 13, 1). Y en él, en ese gesto suyo, reconoce el rostro de Dios.
…”He aquí el pan de los ángeles…, verdadero pan de los hijos”.

 Con este pan nos alimentamos para convertirnos en testigos auténticos del Evangelio. Necesitamos este pan para crecer en el amor, condición indispensable para reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los hermanos.”

Hoy también Caritas nos recuerda la unión entre la Eucaristía y la Caridad. Feliz domingo, feliz día del Señor, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén, y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores, y le preguntaron:
-¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?
Jesús les replicó:
-Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.
Se pusieron a deliberar:
-Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres… (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús:
-No sabemos.
Jesús les replicó:
-Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le cuestionan la autoridad con la que actúa, sin embargo, el Señor hace una contrapregunta, pretende que examinen la motivación, el interés que les mueve. Si les contesta está dispuesto a responderles, la pregunta de Jesús los ha puesto en un gran aprieto, responder que no saben es una tremenda mentira. Al final, el Señor no les responde porque de antemano no quieren aprender, se niegan a buscar la verdad. Al reino de Dios se accede desde el camino de la verdad y de la sinceridad.

El Papa Francisco comenta este mismo pasaje en las misas matutinas de Santa Marta:
«El Evangelio del día, en el que los jefes de los sacerdotes preguntan a Jesús con qué autoridad hace sus obras, la pregunta demuestra el corazón hipócrita de esta gente. A ellos no les interesaba la verdad, buscaban solo sus intereses e iban según el viento: conviene ir por aquí, conviene ir por allí… eran veletas. Tenían un corazón sin consistencia. Y así negociaban todo: negociaban la libertad interior, negociaban la fe, negociaban la patria, todo, menos las apariencias. A ellos les importaba salir bien en las situaciones. […] Este es el drama de la hipocresía de esta gente. Y Jesús no negociaba, pero su corazón de Hijo del Padre, estaba muy abierto a la gente, buscando caminos para ayudar. (Homilía de S.S. Francisco, 15 de diciembre de 2014, en Santa Marta).

En este sábado, día especial de la Santísima Virgen queremos aprender con ella en la escuela de María a vivir en verdad.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 11,11-26: Tened fe en Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 11,11-26: Tened fe en Dios.

Después que la muchedumbre lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo, y, como era ya tarde, se marchó a Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre.
Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo:
-Nunca jamás coma nadie de ti.
Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas.
Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía diciendo:
-¿No está escrito: Mi casa se llama Casa de Oración para todos los pueblos? Vosotros en cambio la habéis convertido en cueva de bandidos.
Se enteraron los sumos sacerdotes y los letrados, y como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.
Cuando atardeció, salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
-Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús contestó:
Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: «Quítate de ahí y tírate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá.
Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis.
Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El evangelio de hoy nos plantea tres llamadas proféticas: la higuera que no entrega frutos, la expulsión de los que negociaban en el templo y el hombre de fe .

En primer lugar nos aparece el Señor recriminando a una higuera y el poder de su palabra la seca. Nos resulta extraño que por la falta de fruto -cuando nos destaca el texto que no era su tiempo-. No es la infructuosidad de la higuera lo que interesa, sino la del pueblo israelita, que no tiene excusas después de tantas atenciones y avisos de Dios. Recordemos que Él solía enseñar con parábolas. La enseñanza se refiere a la esterilidad, a vivir sin dar fruto, a quedarnos solo en las apariencias y tranquilizar nuestra conciencia, y por eso, en la siguiente escena, la llamada de atención es a los mercaderes del templo, la purificación del templo, denuncia el culto que se queda en lo externo y no transforma el corazón del hombre, o lo que es más peligroso tomar algo sagrado para convertirlo en negocio; y la tercera enseñanza del pasaje de hoy, “Tened fe en Dios”, invita al trato desde el encuentro en la oración, y esta oración transforma, “cuando os pongáis a orar, perdonad…” Une la oración al perdón, difícil acudir a Dios que es Padre y que nos ama, con un corazón herido por el rencor, odio, o albergando malas acciones, e igual de difícil, por no decir imposible, pretender perdonar por nuestras solas fuerzas, necesitamos acudir al Señor, suplicarle que nos capacite para amar como Él nos ama y que agrande nuestro corazón para que pueda acoger a aquellos que no nos aman o nos desean mal, incluso a pedir por ellos bendiciones, que el Señor infunda en nuestras almas sus mismos sentimientos y aprendamos con Él a perdonar y justificar a quien nos hieren: “no saben lo que hacen”. -humanamente imposible-, pero con la ayuda y la fuerza de la oración se transforma en caridad y en amor. La parábola de la higuera es toda una llamada para hacer de nuestra vida una entrega, una donación de forma que todos los que se acerquen a nosotros, se puedan llevar algo bueno.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-56: Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-56: Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido a nuestros padres –
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos pone delante el pasaje de la visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel, misterio meditado en el rezo del rosario, dentro de los misterios gozosos. Es una pagina del Evangelio que nos resulta muy familiar, en cuanto María es informada de la situación de su prima Sta. Isabel, María con prontitud, se pone en camino para servir, para ayudar, y en el encuentro de estas dos grandes mujeres, hay un fortalecimiento de la fe, ¡Dichosa tú porque has creido! ¡Bienaventurada por acoger la Palabra de Dios! ¡Feliz por dejar obrar a Dios en ti!, Dios cumple sus promesas, “lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Toda una invitación a alabar y agradecer el don de la fe. Fe que llena de alegría el ambiente, hasta el niño Juan saltará de gozo en el seno materno por el encuentro con la Madre de su Salvador. Es María la que aprovecha para proclamar lo grande que ha estado Dios con ella, y elevar un cántico de alabanza, proclamando las maravillas del Señor, con el himno del Magnificat, oración utilizada diariamente en la liturgia de las horas a la caída de la tarde, con el rezo de las vísperas. Podríamos hoy agradecer a Dios en nuestra oración junto con Maria el regalo de la fe, pedirle al Señor junto con los discípulos que aumente nuestra fe, que aprendamos a mirar los acontecimientos dentro del plan de salvación y como respuesta al amor inmenso que Dios nos tiene. Podrías detenerte un momento en la jornada de hoy, y hacer también tu magnificat al Señor, agradeciendo lo grande que ha estado el Señor contigo, proclamando tu historia en clave de salvación y añadiendo a modo salmico: ante cada alabanza que salga de tu corazón añádele: “porque es eterno tu amor”. Y agradece la cantidad de muestras de ternura que Dios ha tenido y tiene contigo.

Quiero compartir las palabras del Papa emérito, Benedicto XVI, en la Jornada Mundial del Enfermo, en la memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, donde comentó el pasaje de la Visitación, comparto cierto subrayados de dicha homilia: “El relato evangélico de la Visitación nos muestra cómo la Virgen, después de la anunciación del Ángel, no retuvo el don recibido, sino que partió inmediatamente para ayudar a su anciana prima Isabel, quien llevaba seis meses gestando a Juan. En el apoyo ofrecido por María a su familiar que vive, en edad avanzada, una situación delicada como el embarazo, vemos prefigurada toda la acción de la Iglesia en apoyo de la vida necesitada de cuidados… la liturgia se hace eco oportunamente del Magnificat, el cántico de la Virgen que exalta las maravillas de Dios en la historia de la salvación: los humildes y los indigentes, así como todos los que temen a Dios, experimentan su misericordia, que da un vuelco al destino terreno y demuestra así la santidad del Creador y Redentor. El Magnificat no es el cántico de aquellos a quienes les sonríe la suerte, de los que siempre van “viento en popa”; es más bien la gratitud de quien conoce los dramas de la vida, pero confía en la obra redentora de Dios. Es un canto que expresa la fe probada de generaciones de hombres y mujeres que han puesto en Dios su esperanza y se han comprometido en primera persona, como María, para ayudar a los hermanos necesitados. En el Magnificat escuchamos la voz de tantos santos y santas de la caridad…quien permanece por largo tiempo cerca de las personas que sufren, conoce la angustia y las lágrimas, pero también el milagro del gozo, fruto del amor”. (homilia, 11 febrero de 2010)

Hoy es uno de esos jueves que brilla mas que el sol, como reflejaba la tradición de nuestros mayores, cuando hacían mención: al Jueves Santo, al día de la Ascensión y al Corpus Christi, en nuestra diócesis de Cartagena, en la población de Archena, esta tarde, después de la Misa de las 19:00 h partirá la procesión desde la parroquia de S. Juan Bautista hasta la del Corpus Christi, es todo un lujo poder contemplar el trabajo que los habitantes del pueblo, en grupos, ya sea de vecinos, de instituciones … todos participando e implicandose en el decorado, ornamentación y engalanamiento de sus calles con alfombras de sal para que pase el Rey de Reyes. ¡Todo un esplendor para los sentidos!.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.