nacimiento

Esperemos con María al Hijo de Dios que nació en Belén.

Estimados hermanos y hermanas cursillistas:

La Puerta de San José, de la Catedral de Murcia, es desde el pasado domingo día 13 de diciembre, la primera Puerta Santa que nuestro Obispo D. José Manuel ha abierto en la Diócesis de Cartagena para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia

La participación en tan solemne celebración ha marcado en nosotros una huella imborrable: la cercanía, la ternura, la belleza y la bondad de la Misericordia de Dios. El ambiente litúrgico estaba cargado de arrepentimiento, humildad, esperanza y fiesta. Todo invitaba a abrir las puertas del corazón a la gracia del perdón que Dios nos ofrece en su Hijo, muerto y resucitado: «Dios será siempre para la humanidad como Aquel que está presente, cercano, providente, santo y misericordioso» (MV, 6).

Comenzamos el Jubileo Extraordinario de la Misericordia orando y escuchando la Palabra de Dios; poniéndonos en marcha bajo la guía de nuestro Pastor y en comunión con toda la Iglesia, para encontrarnos con Cristo «Paciente y Misericordioso», y, en estos días de Navidad, «Humilde y Pobre» en el Portal de Belén en los brazos de su Madre. ¡Vayamos a Él!

Ha llegado la hora de “salir” del estancamiento espiritual; de nuestros miedos y comodidades, para dejarnos interpelar por el amor del «Enmanuel», el «Dios-con-nosotros». Es el momento de abrirnos a la gracia de la Misericordia de Dios que ha bajado del Cielo “para poner su tienda entre nosotros”. Es la gran oportunidad que nos brinda la Iglesia, Esposa de Cristo y Madre nuestra, para que recibamos el abrazo «hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón» (MV, 6). Abrazo de Aquel que nos espera en el Sacramento de la Penitencia para destruir nuestro pecado, saciarnos de felicidad y colmarnos de la vida divina.

La peregrinación desde San Bartolomé hasta la Catedral, cantando la Letanía de los Santos, fue un tiempo profundo de súplica e intercesión y un testimonio vivo de la Comunión de los Santos: «Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos» (Sal 133). ¡Permanezcamos unidos!

La apertura del Jubileo nos lleva a sacerdotes, religiosos y religiosas, Movimientos Apostólicos y fieles laicos, a recorrer un Camino de comunión de vida y amor con la Santísima Trinidad y un Camino de Obras de Misericordia hechas visibles en el Niño Dios que ha nacido en Belén.

¡Celebremos la Navidad! ¡FELIZ NOCHEBUENA Y FELIZ NAVIDAD!
Vuestro Consiliario, Miguel Ángel Gil

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