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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

PISTAS PARALA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, san Juan nos transmite una oración de Jesús dirigida a su Padre en un momento supremo de su vida, la que conocemos como la Oración Sacerdotal. En esta plegaria Jesús habla del cumplimiento de la voluntad de su Padre, de su esfuerzo por glorificarle sobre la tierra, de su fidelidad para llevar a cabo la obra que le fue encomendada. “Esta es la vida eterna que te conozcan. Lo esencial conocer a Dios, un mundo que se olvida de Dios, pierde la vida y cae en la cultura de la muerte”.(Benedicto XVI, 2 marzo 2006)

En segundo lugar, Jesús le habla al Padre de sus apóstoles e intercede por nosotros sus seguidores. Todos nosotros estamos en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre.

Concluyamos nuestra meditación dando gracias a Dios por el amor tan grande que nos tiene. Enviando a Jesús al mundo, el Padre nos ha revelado su cercanía y su amor. “Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor” (Benedicto XVI, Deus caritas est, n.17).
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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