2015-11-09 07.33.40

EVANGELIO DEL DÍA : Jn 2,13-22: Él hablaba del templo de su cuerpo.

EVANGELIO DEL DÍA :
Jn 2,13-22: Él hablaba del templo de su cuerpo.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La fiesta que hoy celebramos tiene una especial importancia, la Basílica de Letrán, es la más antigua, es uno de los primeros templos que los cristianos pudieron erigir después de la época de las persecuciones. Fue consagrada el 9 de noviembre del año 324 por el papa Silvestre. Esta fiesta al principio sólo se celebraba en Roma, pasó a ser fiesta universal en el rito romano, como signo de amor y unidad con la Cátedra de San Pedro. Es la primera iglesia bajo la advocación del Salvador, es la catedral del Romano Pontífice.

Hoy conmemoramos el aniversario en que los templos fueron convertidos en lugares destinados al culto. El templo siempre ha sido considerado como lugar de una particular presencia de Yahvé. Ya en el desierto se manifestaba en la tienda del encuentro: allí hablaba Moisés en el Señor, como se habla con un amigo. El templo es lugar donde el cristiano se reúne para escuchar la Palabra de Dios, elevar preces de intercesión y de alabanza a Dios y, principalmente, para celebrar los sagrados misterios, y donde se reserva el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. ¿Cómo no vamos a amar nuestros templos y oratorios, donde Jesús nos espera?

Encomendémonos a la Santísima Virgen María, para que nos ayude a convertirnos, y aprendamos de Ella, a ser “casa de Dios”, templo vivo de su amor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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