2016-03-09 07.30.11

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 5, 1-3.5-16: Mira, has quedado sano; no peques más.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 5,1-3.5-16: Mira, has quedado sano; no peques más.

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
– «¿Quieres quedar sano?»
El enfermo le contestó:
– «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.»
Jesús le dice:
– «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
– «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»
Él les contestó:
– «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»
Ellos le preguntaron:
– «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
– «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy en el Evangelio nos habla de la escena de la piscina de Betsaida. Podemos ver al Señor cercano a los que más sufren, se acerca al enfermo y le pregunta:”¿Quieres quedar sano?”. El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. Cómo recibiría el interrogante después de tanto tiempo unido a la enfermedad, cuando Ntro. Señor le dijera: ¿Quieres curarte?. Me imagino que no tendría ninguna duda en reclamarle que se apiadara de él, que escuchara sus suplicas, que le ayudara.

Siempre que el Señor va a actuar pide la colaboración, en los milagros lo vemos con mucha frecuencia, “se realice según tu fe”. También hoy, el Señor nos pregunta a cada uno de nosotros ¿quieres quedar sano? Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura de espíritu. Tú y yo podemos ser paralíticos, cuando dejamos que el pecado nos toque, ya que el pecado siempre nos paraliza y nos incapacita para amar. Por eso la invitación realizada de luchar contra el pecado, “has quedado sano, no peques más”. Tu vida puede cambiar si te dejas amar por el Señor, lo acoges y le dejas hacer en tí, si buscas su voluntad y pones todo de tu parte para complacerle, para agradarle. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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