2015-12-20 18.08.51

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-45: María se puso en camino y fue aprisa

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-45: María se puso en camino y fue aprisa.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el mismo que se nos regalaba ayer, se nos entrega de nuevo, ¿qué querrá decirnos el Señor?, ¿acogemos en nuestra vida a la Santísima Virgen?, ¿le abrimos nuestro corazón?, ¿aprendemos de Ella?, ¿Acudimos a la escuela de María? ¿de su humildad, ternura, silencio, entrega…?,

María se nos presenta como el gran ejemplo de cómo abrirse a la venida del Señor. En Ella resplandece la iniciativa divina, de un Dios que nos ama primero. Dios entra sin imponerse, espera una respuesta libre y generosa. Entra con el amor inmenso de quien ofrece la salvación y quiere ser acogido por amor. La respuesta de María a la invitación de Dios,, es una respuesta TOTAL. Su absoluta disponibilidad al plan de Dios pasa por la entrega y se materializa en el servicio. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo. Podemos ver su entrega sin reservas, entrega total, donación de si misa, como expresaría S. Ignacio, con un amor tan grande que se materializa en el servicio, en todo amar y servir. Con prontitud acudió a servir. Y es piropeada como “bendita”, y también llamada “dichosa” por haber creído.

Que tengas un buen día, llevado de la mano de la Santísima Virgen María, crece y sirve , dándote por amor.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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