2015-12-24 08.13.20

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,67-79: Por la entrañable misericordia de Dios,nos visitará el sol que nace de lo alto

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,67-79: Por la entrañable misericordia de Dios,nos visitará el sol que nace de lo alto.

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en la sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos el Benedictus o canto de Zacarias, quien recuperado el habla, bendice a Dios por el cumplimiento de sus promesas. El Benedictus, al igual que el Magnificat, se repite cada día en la oración de la Iglesia, en la liturgia de las horas, en laudes y vísperas, respectivamente.

La primera parte del Benedictus es un himno de bendición y acción de gracias a Dios, y la segunda es una visión esperanzadora del futuro, gracias a la intervención del precursor, que abre paso al mesías ya inminente.

El Benedictus es un canto de optimismo y de alegre esperanza, gracias a la presencia del Dios redentor que ama al hombre.

Cuando estemos tentados de pesimismo, hemos de recordar que Dios ama al hombre.

Hoy concluye el Adviento, el tiempo de la espera. ¿Estamos preparados para la llegada del Señor?. El Señor que tiene todo en sus manos, baja realmente hasta cada uno para mostrarnos su amor. ¡Dios con nosotros! que nace y nos pide el establo de nuestro corazón. No espera hallar grandezas o perfección, sólo nos pide las pajas de nuestra voluntad para recibirlo. ¿Podemos desconfiar o dudar de Él? Pequeño, dependiente, necesitado, débil… sólo podemos amarle. Dejemos todas las distracciones y recibamos esa luz de Dios que viene a iluminar nuestra vida. Dejemos que su humildad nos cambie. Sintamos su gracia salvadora que se nos entrega personalmente. Adiós tristezas, adiós soledad, adiós amargura. Dios nos ama. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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