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EVANGELIO DEL DÍA : Lc 11, 29-32: Aquí hay uno que es más que…

EVANGELIO DEL DÍA :
Lc 11,29-32: Aquí hay uno que es más que…

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y él se puso a decirles:
-Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del Hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esa generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, distinguimos tres partes: La primera, la negativa del Señor a dar una señal espectacular, la segunda, un anticipo de la victoria sobre el mal y la muerte en el signo de Jonás, al adelantarnos la victoria de Cristo resucitado, y la tercera, el Señor expresa su no acogida y aceptación.

En el pasaje de hoy, vemos que no es nueva la tentación de pedir señales a Dios. Cuantos preferirían negociar con el Señor, pidiéndole que entre en sus suplicas, les gustaría poder manipular a Dios y quieren un Dios que le sirva ante sus problemas. Hoy en día todavía hay mucha gente que continúa buscando los milagros del Señor en lugar de buscar al Señor de los milagros.

Casi sin darnos cuenta Dios nos da signos de su presencia, de su amor, y nos invita a vivir en Él, a confiar en Él, a tenerlo verdaderamente como nuestro Dios y Señor. Basta abrir bien nuestros ojos, sobre todo los del corazón, y nos daremos cuenta que habita entre nosotros, que nos protege en nuestras dificultades, que ni un solo momento estamos solos. “Ni un solo cabello de nuestra cabeza se cae sin que Dios lo permita”, “en Él vivimos , nos movemos y existimos” , como nos recordaba S. Pablo.

Necesitamos los ojos de la fe, se lo tenemos que pedir al Señor igual que los discípulos, que nos regale, que nos aumente nuestra fe, para que podamos vivir el gozo y la alegría de su resurrección y podamos relacionarnos con Él . El verdadero creyente no pide, ni necesita milagros para creer y convertirse a Dios. Y tiene una sensibilidad especial para ver lo “extraordinario” en lo “ordinario” de la vida de cada día.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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