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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,1-7: A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,1-7: A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo.

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
–Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía.
Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis de noche, se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más.
Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego. A ése tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios.
Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados.
Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos resalta que Dios nos cuida, desde las cosas más pequeñas hasta en los grandes acontecimientos; todo lo ordena para nuestra salvación, no permite nada que no sea con este fin y puede sacar el bien incluso de las consecuencias de un mal. Como dice la Escritura, todo coopera para el bien de los que aman a Dios. Debemos vivir con esta profunda convicción de que no nos pasa nada que Dios no quiera y que todo lo que Él permite es lo mejor. Dios es el Señor de nuestras vidas, aun cuando los caminos de su providencia nos parezcan incomprensibles. Tratemos de ver al Señor en los acontecimientos.

Hoy también se puede celebrar la memoria de Santa Margarita María Alacoque, virgen, monja de la orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vida de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. En el oficio de lectura del día nos encontramos una carta de Santa Margarita donde nos habla del sagrado corazón como una fuente inagotable, que no desea otra cosa que derramarse en el corazón de los humildes… de él manan sin cesar tres arroyos: el primero es el de la misericordia para con los pecadores… el segundo es el de la caridad… del tercer arroyo mana el amor y la luz…por encima de todo, conservad la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón divino en lugar de la nuestra, de manera que sea ella la que haga en lugar nuestro todo lo que contribuye a su gloria, y nosotros, llenos de gozo, nos sometamos a él y confiemos en él totalmente.

Que tengas buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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