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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,15-24: Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,15-24: Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
-«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó:
-«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado.” Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. ” Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.” Otro dijo: “Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.” El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: “Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.” El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.” Entonces el amo le dijo: “Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.” Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola del gran banquete, donde se nos quiere resaltar que las puertas del Reino se abren a todos, signo del amor gratuito de Dios, se describe como un festín. Según el lenguaje del A.T. en los profetas, en los tiempos mesiánicos el Señor preparará para todos los pueblos en el monte Sión, en la ciudad de Jerusalén, una mesa de manjares suculentos y de vinos de solera (Is 25,6).

Otro de los temas que deberíamos llevar a nuestra reflexión, son el tema de las excusas, de las justificaciones… muchas veces somos nosotros mismos los que nos alejamos con nuestro actuar, nos autoengañamos, nos autoexcluimos de la fiesta por la ceguera de nuestros mezquinos intereses. En el fondo, le estamos dando la negativa a la amistad con Dios. Si el Señor nos invita al banquete de la Eucaristía no es porque seamos dignos, sino porque Dios nos dignifica con su llamada.

También hoy hacemos memoria de San Martín de Porres, Nació en la ciudad de Lima, Perú, el día 9 de diciembre del año 1579. Martín conoció al Fraile Juan de Lorenzana, quien lo invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario. San Martín tiene un sueño que Dios le desbarata: “Pasar desapercibido y ser el último”. Su anhelo más profundo siempre es de seguir a Jesús. Se le confía la limpieza de la casa; por lo que la escoba será, con la cruz, la gran compañera de su vida. Sirve y atiende a todos, pero no es comprendido por todos. Fue canonizado por Juan XXIII en 1962. Recordaba el Papa, en la homilía de la canonización, las devociones en que se había distinguido el nuevo Santo: su profunda humildad que le hacía considerar a todos superiores a él, su celo apostólico, y sus continuos desvelos por atender a enfermos y necesitados, lo que le valió, por parte de todo el pueblo, el hermoso apelativo de “Martín de la caridad”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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