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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17, 20-25: El Reino de Dios está dentro de vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,20-25: El Reino de Dios está dentro de vosotros.

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó:
–El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos:
–Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis.
Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás.
Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día.
Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presentan dos enseñanzas:

Primera, y quizás la más importante: “El Reino de los cielos es ya una realidad”. Es decir, el “ya si, pero todavía no” con los que hablan los teólogos del reino que ya se ha iniciado pero no ha llegado a su plenitud, ya ha comenzado, se encuentra dentro de nosotros, empezamos a gozar signos de su presencia, en la medida que alimentamos al Espíritu en nuestra vida por medio de la oración, los sacramentos y la meditación diaria de la palabra de Dios, se abre delante de nosotros el horizonte del Reino, en donde el amor, la alegría y la paz son una verdadera realidad.

La segunda, aceptar el sufrimiento como compañero de camino, a Ntro. Señor no se le quitó: “antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación”. Signos de la presencia de su Reino son también la dificultad, la asechanza y la intimidación, por eso en estos días el Papa Francisco en sus mensajes, en sus discursos, no para de decirnos de: “prepararnos para ir contracorriente”. El reino de Dios sufre violencia. El maligno no descansa y no para de poner obstáculos. ¡ojo!, no te dejes vencer, no le concedas el placer del desánimo.

También hoy celebramos la memoria de San León Magno, papa y doctor de la iglesia. Como indica el apelativo que pronto le atribuyó la tradición, Magno, es decir, grande, extraordinario, gigante, sublime… Vivió en tiempos sumamente difíciles, trabajó intensamente por la integración de la fe, defendió con ardor la unidad de la Iglesia, hizo lo posible por evitar o mitigar las incursiones de los bárbaros.

Que tengas un buen día.

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