zaqueo-3

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19, 1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hace dos domingos comentamos el pasaje de Zaqueo, lo tenemos muy reciente, es bueno detenernos en la insistencia del Señor que quiere hospedarse contigo,… hoy quiero centrarme en la afirmación: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Hoy, puedo verme reflejado en la figura de Zaqueo. Muchas veces yo me alejo del Señor. Sin embargo, podemos ver como llega un momento que se despierta el deseo del encuentro con quien nos puede salvar, llenar de plenitud nuestra vida, de aspirar a lo más grande. El encuentro con Cristo a Zaqueo le cambio la vida, como tantos hombres de Dios que han dado testimonio de lo crucial que fue y marco un antes y un después en sus vidas el Encuentro con el Dios vivo. El amor es la fuerza que renueva el mundo, transforma a las personas, saca lo mejor de cada uno. Zaqueo lo deja entrar en su casa y en su corazón, y no se siente muy digno de tan gran visita. Eso hace posible la transformación tan radical y el gozo tan inmenso que experimenta que le lleva a querer arreglar todo lo que hasta ahora ha podido realizar mal, empieza con la renuncia a la ambición de riquezas, continúa con el propósito de compartir sus bienes.

Decía un hombre de Dios: “´Nada hay mas querido y agradable a Dios como que los hombres se conviertan a Él con un arrepentimiento sincero”, nos recuerda el Evangelio el gozo y la alegría cuando uno acoge la gracia y se deja hacer por ella: “hay más alegría en el cielo”. ¡No desesperéis nunca! .La salvación es el fruto del encuentro con el Señor. Dios que viene a rescatar al ser humano herido por el pecado, y el ser humano que se abre a este don de Dios. Cuanta necesidad tenemos de experimentar este amor de Dios que sigue esperando que le abramos nuestro corazón, para traernos su salvación y, curar todas nuestras heridas. Nuestra salvación tiene muchos enemigos, los más temibles: la presunción cuando las cosas van bien y la desesperación después de la caída, que no caiga en la desconfianza ni en la desesperación, nuestra pequeñez nos tiene que llevar a ensalzar la esperanza en Cristo, que me crea de verdad que el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. Que no deja a nadie sin solución, que sigue esperando el momento propicio, que nadie es irrecuperable para Dios. Que el pasaje de hoy podemos apreciar como Dios es el Dios de la misericordia que nos invita a dejarlo entrar en nuestra casa. Abrámosle las puertas. Y acoge la Buena Noticia: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Que pases un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *