2015-11-17 07.38.58

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el acercamiento del Señor a Zaqueo, el encuentro del Señor con una persona mal considerada entre los suyos, -ya de por sí el oficio de cobrar los impuestos y grabar con chantajes a sus conciudadanos para los extranjeros, era una dificultad añadida para la aceptación, trabajaba para el invasor-, resaltar también, el esfuerzo y la superación de las dificultades propias para poder ver al Señor, tuvo que subirse a un árbol, sin importarle que se pudieran burlar de él.

Para Zaqueo el encuentro con el Señor fue muy importante, le cambio la vida, provocó una transformación, una experiencia inolvidable, oir su nombre en los labios de Jesús y ser llamado por Él, llamado por amor y con respeto, -ya que estaba acostumbrado a que le señalaran con desprecio-. El Señor le manifiesta que quiere hospedarse en su casa, haciendo de ella un lugar de perdón, de compasión que se le ofrece de modo gratuito y desbordante. Es Dios quien lo visita y le da la gracia. El Señor no excluye a nadie de su amistad.

La Buena Nueva del Evangelio que se nos transmite con el pasaje de hoy es que Dios ofrece su gracia al pecador. Zaqueo se vio tocado por tanto amor que decide comenzar por cambiar él, y su cambio se va a ver en la relación con los demás, “si de alguien me he aprovechado le restituiré”, y lo más grande del pasaje que estamos meditando es que para Dios nadie es causa perdida, “he venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. El Señor no pasa de nadie, quiere que tengamos vida y vida en plenitud. Acojamos el amor de Dios como Zaqueo y que nuestra vida comience a irradiar su gracia a los que nos rodean.

También hoy celebramos la memoria de Santa Isabel de Hungria, siendo casi niña se casó con Luis, a quien dio tres hijos, y al quedar viuda, después de sufrir muchas calamidades y siempre inclinada a la meditación de las cosas celestiales, se retiró a la actual Alemania, en un hospital que ella misma había fundado, donde, abrazándose a la pobreza, se dedicó al cuidado de los enfermos y de los pobres hasta el último suspiro de sus vida, que fue a los veinticinco años de edad.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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