hand-1620466__480

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,6-11: Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,6-11: Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar.
Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho.
Los letrados y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico:
–Levántate y ponte ahí en medio.
El se levantó y se quedó en pie.
Jesús les dijo:
–Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre:
–Extiende el brazo.
El lo hizo, y su brazo quedó restablecido.
Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta una curación, la sanción del hombre con la mano paralizada, pero antes, a causa del acecho de los fariseos para ver si curaba, el Señor les lanza una pregunta: ¿Qué está permitido hacer en sábado? ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar a un hombre o dejarlo morir? El tema del sábado fue tratado muchas veces en sus enseñanzas, para los judíos el sábado tenía una importancia tremenda, toca su fe en Dios, es un día consagrado a Yahvé, lo entendía como dar gloria a Dios, con el tiempo pasa a ser su identidad más profunda y tocaba la ley mosaica. Desde esta situación, para los judíos, el Señor les parece un irreverente y un provocador al tocar el sábado. Sin embargo, el Señor no busca la provocación por la provocación, más bien les interroga para que piensen, hacer prevalecer la estructura legal sobre el bien del hombre es traicionar la voluntad de Dios, esta curación se convierte en signo de que el sábado se hizo para el hombre y que prima el bien siempre, es la búsqueda del bien lo que agrada a Dios, lo que Dios quiere. Buena pauta de conducta.

Hoy nos lanza a nosotros una invitación: hacer en todo momento el bien. Sin embargo, a veces, se nos presenta una elección que no es entre el bien y el mal, sino entre un bien y otro bien; se trata por tanto de ver qué es lo que Dios quiere de nosotros en cada circunstancia precisa.

El Papa Francisco en las misas matutinas, el 14 de marzo de 2017, su reflexión gira en torno a: “Aprender a hacer el bien”. “Dos expresiones llaman la atención […] desistid de hacer el mal, aprender a hacer el bien. […]Al respecto Isaias dice: “desistid de hacer el mal”, de eso que te envenena el alma, que encoge el alma, que te hace enfermar. He aqui la primera actitud requerida: alejarse del mal. Pero no es suficiente. “aprended a hacer el bien” […] esta es la regla de conversión: alejarse del mal y aprender a hacer el bien”.

“Os exhorto a ser protagonistas en el bien. No te sientas bien cuando no haces el mal; no es suficiente, cada uno es culpable del bien que podía hacer y no ha hecho. No es suficiente no odiar, es necesario perdonar; no es suficiente no guardar rencor, debemos orar por los enemigos; no es suficiente no ser causa de división, debemos traer paz donde no existe; no es suficiente no hablar mal de los demás, debemos interrumpir cuando oímos hablar mal a alguien, detener el chisme, esto es hacer el bien. Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos tácitamente. Es necesario intervenir donde el mal se propaga; porque el mal se extiende donde no hay cristianos atrevidos que se oponen con el bien”. (P. Francisco, ángelus 12 agosto 2018)

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *