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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,18-24: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,18-24: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?.

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
-¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
-Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
El les preguntó:
-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
-El Mesías de Dios.
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
-El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
-El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor les plantea una pregunta a sus discípulos, de vital importancia, nos encontramos con la cuestión de su identidad, no es cuestión de saber la respuesta, no se trata de teorizar, más bien, lo que decimos con nuestra vida, nuestra relación con Él, el lugar que ocupa en nuestro corazón. Después de la confesión de Pedro, el Señor anuncia su pasión y resurrección, y tras este anuncio imparte una enseñanza relativa al camino del discípulo, que consiste en seguirlo a Él, y seguirlo por la senda de la cruz. Ser discípulo significa “perderse a sí mismo”.

En el Ángelus del 20 de junio de 2010, el Papa Emérito, Benedicto XVI, nos comenta este pasaje: “Tomar la cruz significa comprometerse para vencer el pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, aceptar diariamente la voluntad del Señor, aumentar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y el sufrimiento… También en la época actual son muchos los cristianos en el mundo que, animados por el amor a Dios, toman cada día la cruz, tanto la de las pruebas cotidianas, como la que procura la barbarie humana, que a veces requiere la valentía del sacrificio extremo. Que el Señor nos conceda a cada uno poner siempre nuestra sólida esperanza en él, con la seguridad de que, al seguirlo llevando nuestra cruz, llegaremos con él a la luz de la Resurrección”.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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