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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10, 1-12: Serán los dos una sola carne

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,1-12: Serán los dos una sola carne.

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:
-¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
El les replicó:
-¿Qué os ha mandado Moisés?
Contestaron:
-Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.
Jesús les dijo:
-Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. El les dijo:
-Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la vocación del matrimonio, recogida en la frase:”Serán los dos una sola carne”. Para la meditación recurro al comentario de San Juan Crisóstomo, presbítero en Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia, en su Homilía 20 sobre la carta a los Efesios, 4,8,9; PG 62, 140s

«El hombre… se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne»

¿Qué es lo que debes decir a tu mujer? Dile con toda dulzura: «… Yo te he
escogido, te amo y te prefiero más que a mi propia vida. La existencia de ahora no es nada; por eso mis oraciones, recomendaciones y todos mis actos van dirigidos a que se nos conceda pasar esta vida de manera tal que podamos estar reunidos en la vida futura sin temor alguno de separación. El tiempo que vivimos es corto y frágil.

Si se nos concede poder agradar a Dios durante esta vida, eternamente estaremos con Cristo y el uno con el otro en una felicidad sin límites. Tu amor me llena de gozo más que todo y no conocería una desdicha más insoportable que estar separado de
ti. Aunque tuviera que perderlo todo llegar a ser más pobre que un mendigo, arriesgar los más grandes peligros, aguantar lo que fuera, todo me sería soportable con tal que permanezca tu afecto hacia mí. Es sólo contando con este amor que desearé hijos.»

Será también necesario que tu conducta sea conforme a estas palabras… Demuestra a tu mujer que aprecias en mucho el poder vivir con ella y que, por ella, prefieres estar en casa que en la plaza. Prefiérela a todos los amigos e incluso a los hijos que ella te ha dado; y que éstos te amen a ti por ella… Haced en común vuestras oraciones. Que cada uno vaya a la iglesia y en casa el marido pregunte a su mujer, y la mujer a su marido, que es lo que allí se ha dicho y leído… Aprended el temor de Dios; todo lo demás irá viniendo como de una fuente y vuestra casa se llenará de bienes innumerables. Aspiremos a los bienes incorruptibles, que los otros no nos faltarán. «Buscad primero el Reino de Dios, nos dice el Evangelio, y todo lo demás se os dará por añadidura».

Que tengas un buen día.

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