2016-02-09 08.22.09

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó:
-«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió:
-«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy Jesús nos pone delante nuestras hipocresías, denuncia el quedarse en la apariencia, “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. Para el Señor es importante el ser y no quedarnos en la fachada, en la apariencia, en la estética, esto puede valer para nuestra cultura de la imagen pero el conocimiento de Dios es diferente, no se queda con lo que se ve, mira al corazón.

Denuncia muchas de las tradiciones que mantienen. El Papa Francisco esta insistiendo muchísimo que mucho de lo que contamina el corazón del hombre en nuestros días es el juicio, el chisme, la critica, el decir maldades de nuestros prójimos, ahora que nos encontramos próximos a iniciar este camino de conversión con la cuaresma, sería un buen momento para plantarle la guerra de participar en murmuraciones contra personas ausentes, de lanzar juicios a la ligera. Esto es un veneno dificilísimo de neutralizar, una vez difundido. Tenemos la anécdota de un santo: Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, pero le puso una extraña penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera adonde él desplumándola poco a poco a lo largo del camino. Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: «Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí». «¡Imposible! -exclamó la mujer- Entretanto el viento las ha dispersado en todas direcciones». Es ahí donde quería llegar San Felipe. «Ya ves –le dijo- como es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento; igualmente es imposible retirar las murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca».

Honrar con el corazón, asumir que Dios mira al interior, nuestras motivaciones, deseos, anhelos y no se queda en la apariencia, no es cuestión de fachada de bien, de lo que se trata es de crecer en santidad, la llamada es grande, en definitiva a amar como somos amados por Dios y aquí no debemos conformarnos en quedarnos en lo bueno sino más bien en responder a Dios sabiendo que el amor es más exigente. Honrar con el corazón es andar el camino de coherencia entre lo que decimos, lo que pensamos y lo que finalmente hablan nuestras obras, en definitiva por sus frutos los conoceréis, pidamos al Señor que nos conceda dar frutos de amor que podamos configurarnos cada vez un poquito más con Él. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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