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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete.».

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete.».

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
-«Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
-«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para las pistas de meditación de hoy, acudo al Papa actual y al emérito, me acercaré a través de las reflexiones realizadas por el Papa Francisco, en el ángelus del 6 de septiembre de 2015 y del Papa emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 9 septiembre 2012.

“El Evangelio de hoy relata la curación de un sordomudo por parte de Jesús, un acontecimiento prodigioso que muestra cómo Jesús restablece la plena comunicación del hombre con Dios y con los hombres. […] La primera cosa que Jesús hace es llevar a ese hombre lejos de la multitud: no quiere dar publicidad al gesto que va a realizar, pero no quiere tampoco que su palabra sea cubierta por la confusión de las voces y de las habladurías del entorno. La Palabra de Dios que Cristo nos transmite necesita silencio para ser acogida como Palabra que sana, que reconcilia y restablece la comunicación”. (P. Francisco, ángelus, 6 sept. 2015)

“En el centro del Evangelio de hoy hay una pequeña palabra, muy importante. Una palabra que -en su sentido profundo- resume todo el mensaje y toda la obra de Cristo […] “ábrete” […] Cristo se hizo hombre para que el hombre, que por el pecado se volvió interiormente sordo y mudo, sea capaz de escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla al corazón, y de esta manera aprenda a su vez a hablar el lenguaje del amor, a comunicar con Dios y con los demás”. (P. Benedicto XVI, ángelus, 9 sept. 2012).

“El Evangelio nos invita a caer en la cuenta de que tenemos un defecto en nuestra capacidad de percepción, una carencia que al principio no reconocemos como tal, porque precisamente todo lo demás se nos impone con su urgencia y racionalidad; porque, aunque ya no tengamos oídos para escuchar a Dios ni ojos para verlo, aunque vivamos sin él, aparentemente todo se desarrolla de un modo normal. Pero, ¿es verdad que todo se desarrolla de un modo normal cuando Dios falta en nuestra vida y en nuestro mundo ?.” (P.Benedicto XVI, homilía, 10 de septiembre 2006).

Es Domingo, día consagrado a Ntro. Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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