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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy Nuestro Señor purifica la religiosidad de su tiempo. No basta decir “¡Señor, Señor!” No es cuestión de lo que podemos expresar, ni unas ideas bonicas, ni siquiera decir unas bonitas palabras sobre Dios, lo que expresen nuestros labios debe ser reflejo de lo que vive nuestro corazón, será verdadera oración cuando transforme nuestras vidas, buscando la voluntad de Dios, queriendo estar en sintonía con su Espíritu.
¿Qué es lo importante?
Lo importante es buscar la voluntad de Dios y que no se quede solo en buenos propósitos. Cuando uno descubre como es amado por Dios, eso mismo nos lleva a querer responder con amor a su gran Amor. Quien escucha y practica la palabra construye la casa sobre roca. El Papa Francisco en la homilía del 26 noviembre de 2015, comenta este pasaje evangélico: «Todos conocemos bien la parábola de Jesús sobre aquel hombre que edificó su casa sobre arena, en vez de hacerlo sobre roca. Cuando soplaron los vientos, se derrumbó, y su ruina fue grande. Dios es la roca sobre la que estamos llamados a construir. […] Él, el Hijo de Dios, es la roca. No hay otro fuera de Él. Como único Salvador de la humanidad, quiere atraer hacia sí a los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, para poder llevarlos al Padre. Él quiere que todos nosotros construyamos nuestra vida sobre el cimiento firme de su palabra. Este es el encargo que el Señor nos da a cada uno de nosotros. Nos pide que seamos discípulos misioneros, hombres y mujeres que irradien la verdad, la belleza y el poder del Evangelio, que transforma la vida. Hombres y mujeres que sean canales de la gracia de Dios, que permitan que la misericordia, la bondad y la verdad divinas sean los elementos para construir una casa sólida. Una casa que sea hogar, en la que los hermanos y hermanas puedan, por fin, vivir en armonía y respeto mutuo, en obediencia a la voluntad del verdadero Dios, que nos ha mostrado en Jesús el camino hacia la libertad y la paz que todo corazón ansía. Que Jesús, el Buen Pastor, la roca sobre la que construimos nuestras vidas, los guíe a ustedes y a sus familias por el camino de la bondad y la misericordia, todos los días de sus vidas.[…]«Estén firmes en la fe. No tengan miedo». «Porque ustedes pertenecen al Señor»

Cuando vengan esos momentos difíciles tendremos ocasión para dar testimonio, para mostrar nuestro amor al Señor, amor a su Reino, amor a la iglesia, por eso, lo que aparentemente parece que es un mal o malo, puede transformarse en una ocasión para mostrar nuestro amor, con lo cual puede transformarse en un bien.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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