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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 8, 28-34: Le suplicaron que se fuera de su territorio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 8,28-34: Le suplicaron que se fuera de su territorio.

En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a Jesús: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?”. No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: “Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos”. Él les respondió: “Está bien”. Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron.
Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En nuestra diócesis se adelanto al fin de semana anterior la solemnidad de San Pedro y San Pablo, con lo cual, litúrgicamente la hemos celebrado, hoy felicitaremos a todos los que celebran su santo y se encuentran bajo el patrocinio de estas dos grandes columnas de la iglesia. Por este motivo, el Evangelio propuesto a la meditación es el del miércoles de la decimotercera semana del tiempo ordinario.

En el Evangelio de hoy, todo el pasaje esta cargado de simbología: país pagano, posesión diabólica, cementerios como lugar de muerte, y traspaso de los demonios a los cerdos, los animales inmundos por excelencia para la cultura del tiempo. Parece como si quisiera acumular todos los grados del mal para recalcar después el poder del Señor, que es superior al mal, al maligno, y lo vence eficazmente.

Son muchos los pasajes de la Escritura que nos muestran cómo Nuestro Señor Jesucristo vence el poder del mal liberando a las personas de su influjo. Así pues, el demonio sólo puede afectarnos si libremente se lo permitimos. Dios nos llama al buen camino, pero respeta la libertad que nos ha dado, por eso, cuando damos lugar al pecado en nuestra vida somos los primeros responsables.

 En nuestra vida como cristianos tenemos muchos medios para alejarnos del mal y permanecer cerca de Dios. Entre estos medios podemos señalar la oración, la amistad personal con Cristo, la mortificación, la frecuente recepción del sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, la protección de la Santísima Virgen María,… en definitiva todo lo que nos ayuda a vivir en gracia.
Llama la atención como concluye el Evangelio, el Señor haciendo el bien y así se lo pagan, no solo no se lo agradecen, no valoran que ha sanado a dos paisanos suyos que estaban muy mal, solo se detienen en la perdida material, ven la desgracia, les molesta su presencia, como consecuencia, la comunidad rechaza al Señor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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