ven espiritu santo

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote:
– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos hace una gran promesa: “El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”… el Señor nos promete su presencia en nosotros. Presencia que nos desborda, presencia de amor, presencia que se hace acogida, importante guardar su Palabra y permitir que su Espíritu haga morada en mí. Suena fácil, pero sé que el término “guardar” exige, por lo menos tres tareas de mi parte: conocer la Palabra, cumplirla y custodiarla, es decir, conocer para amar, desde ese amor desear configurarte con el amado, deseo de buscar lo que le agrada y quitar o eliminar lo que nos pueda separar. Estas tareas no serán posibles si la persona no se abre con sencillez y humildad al Espíritu Santo.

También se nos va presentando al Espíritu Santo que nos capacitara para amar, que viene en nuestra ayuda, ya que es el amor lo que ha de fundamentar mi vida y todos mis actos. En el amor puedo descubrir el del Padre celestial; el amor le da crecimiento a mi fe en Jesucristo, vitaliza la esperanza y se une al amor del Espíritu Santo para vivir la caridad aplicando en todo las palabras del Señor. Espíritu Santo que nos ira recordando y enseñando todo. Nuestro Defensor.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 6-14: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,6-14: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
– «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy comienza con otra definición de Nuestro Señor: YO SOY el camino, y la verdad , y la vida. Aprendamos de Felipe a mostrarle al Señor nuestras carencias para permitirle que venga en nuestra ayuda y le demos la oportunidad que nos forme y se nos revele. Como les sucedió a los apóstoles, Cristo se acerca a nosotros, camina siempre a nuestro lado: Él es nuestra fuerza, nuestro alimento, nuestra luz…

La verdadera y gran esperanza de nuestras vidas es Dios. Sólo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día en un mundo que por naturaleza es imperfecto.
Confiemos en Jesús siempre y recordemos que la verdadera esperanza en Él no se debe reservar para sí mismo, sino que se ha de contagiar a los demás.

Hoy litúrgicamente celebramos la fiesta de dos apóstoles S. Felipe y Santiago, pero permitirme que me centre más en las fiestas que celebramos en el pueblo al que sirvo, ya que también hoy miramos al árbol de la vida, que es la Santísima Cruz, y mi meditación la voy a realizar un poco por aquí: Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz, porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y allí Cristo pagó nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió la salvación.

La Cruz es signo de esperanza, desde ella el Señor sigue ofreciendo su perdón. En la Cruz muere Jesús proclamando su SED de que le amemos. El Señor nos reclama a cada uno que nos quiere a nosotros, que desea que acojamos su amor, se nos ofrece para que seamos dichosos, para que todos nuestros anhelos sean colmados. ¿Cómo no amar a quién tanto nos amó? . Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 30-35: Yo soy el pan de la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos la petición realizada por los discípulos al Señor: “Señor, danos siempre de ese pan”. Y el Señor se nos revela como el pan de vida, otra de las grandes definiciones dadas por Nuestro Señor, cuando emplea el YO SOY…

El corazón del ser humano se encuentra con hambre de verdad, con sed de felicidad, con ansias de plenitud. Y sólo Dios puede esta hambre, solo con Jesucristo podremos calmar nuestra sed. S. Agustín expresa lo que fue motivo de su experiencia: “Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón esta inquieto y sin sosiego, mientras no descanse en Ti”.

Otro punto de nuestra meditación debe de ser la Eucaristía. Adentrarnos en el gran misterio de amor, se ha querido quedar con nosotros siempre. ¿Creemos en este amor loco de Jesús por nosotros? Renovemos nuestra fe y amor, cada vez que nos encontremos delante del Santísimo Sacramento. No permitamos que la rutina, la inconsciencia o la superficialidad erosionen nuestra fe. Manifestemos al Señor, con detalles externos, que creemos en su presencia en las especies del pan y del vino. Que nuestras genuflexiones, posturas y comportamientos den muestras del gran amor que le tenemos. Pidamos al Espíritu Santo que nos incremente la fe. No debo olvidar que te quisiste quedar con nosotros en la Eucaristía, como presencia de amor y para ser nuestro alimento. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos la festividad de San Isidoro, doctor de la iglesia, uno de los cuatro hermanos, santos cartageneros, fue sucesor de su hermano Leandro en la sede de Sevilla, destaco por su erudición en sus escritos, trabajo con celo por la fe católica.

El Evangelio de hoy lo encontramos después de las bienaventuranzas y el Señor expone la grandeza de la misión, ser luz, iluminar con nuestra vida, se nos pide un testimonio, ser testigos de quien es la Luz, el Señor afirmó de si mismo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Que los hombres al ver las obras de los que deseamos seguir al Señor, den gloria al Padre, les lleven al encuentro de quien puede dar sentido y plenitud a sus vidas.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16, 15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, de la festividad de un apóstol, de San Marcos, donde se nos envía a predicar a todo el mundo la Buena Noticia, acudo al comentario realizado por el Papa Francisco, en la homilía del 3 de abril de 2016: “… Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy… el camino que el Maestro resucitado nos indica es de una sola vía, va en una única dirección: salir de nosotros mismos, salir para dar testimonio de la fuerza sanadora del mayor que nos ha conquistado. Vemos ante nosotros una humanidad continuamente herida y temerosa, que tiene las cicatrices del dolor y de la incertidumbre. Ante el sufrido grito de misericordia y de paz, escuchamos hoy la invitación esperanzadora que Jesús dirige a cada uno de nosotros: “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Toda enfermedad puede encontrar en la misericordia de Dios una ayuda eficaz. … ser apóstoles de misericordia significa tocar y acariciar sus llagas, presentes también hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos y hermanas suyos. Al curar estas heridas, confesamos a Jesús, lo hacemos presente y vivo; permitimos a otros que toquen su misericordia y que lo reconozcan como “Señor y Dios”… esta es la misión que se nos confía. Muchas personas piden ser escuchadas y comprendidas. El Evangelio de la misericordia, para anunciarlo y escribirlo en la vida, busca personas con el corazón paciente y abierto, “buenos samaritanos” que conocen la compasión y el silencio ante el misterio del hermano y de la hermana; pide siervos generosos y alegres que aman gratuitamente sin pretender nada a cambio… Ser portadores de su paz: esta es la misión confiada a su iglesia en el día de Pascua. Hemos nacido en Cristo como instrumentos de reconciliación, para llevar a todos el perdón del Padre, para revelar su rostro de amor único en los signos de la misericordia.”

Que tengas un buen día y puedas ser instrumento del Señor para transmitir por todas partes la fuerza del Evangelio y con tu vida, seguir escribiendo paginas del amor de Dios a todos los hombres.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3, 1-8: Tenéis que nacer de nuevo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,1-8: Tenéis que nacer de nuevo.

Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
– «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.»
Jesús le contestó:
– «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.»
Nicodemo le pregunta:
– «¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? »
Jesús le contestó:
– «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparece el encuentro del Señor con Nicodemo y el tema central que se plantea es: La necesidad de nacer de nuevo.

¿Es esto posible? ¿Qué quiere decir esto?

Esto significa que nuestros criterios pueden estar movidos por el hombre viejo y necesitan una transformación o un cambio, cuando la actuación es del hombre viejo, decimos también, según la carne. Vivimos según la carne cuando nuestros criterios coinciden con los que mueven el mundo. ¿Cómo podemos saber si nosotros participamos de ellos? ¡Examinando lo que hay detrás de las decisiones, pequeñas o grandes, que tomamos en nuestra vida! A veces podemos comprobar que hay un enorme abismo entre lo que decimos creer y lo que, de hecho, mueve nuestra vida. El espíritu de nuestro mundo como no estemos alerta nos puede influir más de lo que pensamos, casi sin darnos cuenta podemos estar anhelando el prestigio, el interés, la comodidad, el poder… Por eso, los cristianos algunas veces dejamos mucho que desear y en medio de nuestro mundo no somos luz, porque nos mueven los mismos criterios que los que no han conocido al Señor o no creen, valoramos con los mismos criterios del mundo, así que el Papa Francisco no para de advertirnos que no nos dejemos mundanizar.

Hay una manera “nueva” de vivir, el hombre nuevo, la manera según el Espíritu. Vivimos según el Espíritu cuando descansamos en el Señor, cuando aprendo a querer lo que Dios quiere, cuando busco su voluntad, cuando aprendo a morir a mi yo y no llevo obsesivamente el control de mi mismo, cuando no busco mis intereses. Lo propio del Espíritu es actuar como el viento, que sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.

El mensaje de hoy podría resumirse con esta exhortación: ¡Aprendamos a vivir en el Espíritu! Es el fruto de la resurrección de Jesús. Vivamos con los mismos sentimientos y criterios que nuestro Señor. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20,19-31: Paz a vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,19-31: Paz a vosotros.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
-Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
-¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación del Pasaje evangélico voy a acudir a textos de los últimos Papas. El Papa Francisco en la homilia del 27 de abril de 2014: “En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo Resucitado… las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaias, escribe a los cristianos: “Sus heridas nos han curado”.”

El Papa San Juan Pablo II, el 7 de abril de 2002, también comentaba este pasaje evangélico:

“¡Paz a vosotros!. Así se dirige Jesús a los Apóstoles en el pasaje evangélico de este domingo con el que concluye la octava de Pascua. Es un saludo que encuentra en nuestro corazón, en estas horas, un eco particularmente profundo… La Paz es don de Dios… La liturgia de hoy nos invita a encontrar en la Misericordia divina el manantial de la auténtica paz que nos ofrece Cristo Resucitado. Las llagas del Señor resucitado y glorioso constituyen el signo permanente del amor misericordioso de Dios a la humanidad. De ellas se irradia una luz espiritual, que ilumina las conciencias e infunde en los corazones consuelo y esperanza.

Jesús, ¡en ti confío!, repetimos en esta hora complicada y difícil, sabiendo que necesitamos esa Misericordia divina que hace medio siglo el Señor manifestó con tanta generosidad a santa Faustina Kowalska.

Alli donde son más arduas las pruebas y las dificultades, más insistente ha de ser la invocación al Señor resucitado y más ferviente la imploración del don de su Espíritu, manantial de amor y de paz.”

Que tengas un feliz domingo, feliz día del Señor. Feliz Pascua de Resurrección. Feliz Domingo de la Misericordia Divina. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21, 1-14: Aquella noche no cogieron nada.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,1-14: Aquella noche no cogieron nada.

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
-Me voy a pescar.
Ellos contestaban:
-Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
-Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron:
-No.
El les dice:
-Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
-Es el Señor.
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
-Vamos, almorzad.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como los discípulos han pasado toda la noche sin pescar nada, se les apareció el Señor volviendo a invitarles a confiar en su palabra y que echaran las redes de nuevo, que se fiaran de Él. Así es nuestra vida. Sin Cristo somos como esos pescadores con las redes vacías. Sólo cuando obedecemos al Señor experimentamos lo que es vivir. Toda una noche bregando y nada, sin embargo por Ti, volveré a echar las redes, me fío de tus indicaciones, obedezco y el Señor cumple sus palabras. No hay nada más hermoso que ser amigos de Jesús. Este es el Señor que anunciamos: un Dios que se hizo hombre y que, por tanto, conoce en carne propia todo lo humano, un Dios que ha sufrido por nosotros, que está vivo y es cercano a cada uno.

Otro aspecto importante que nos enseña este pasaje nos llega a través de la imagen de la red. San Juan apunta que, a pesar de haber capturado tantos pescados, no se rompió la red. En la Iglesia, los cristianos formamos parte de la misma red por nuestro bautismo, somos una familia. Dejemos que la red del Evangelio envuelva nuestra vida por medio de la caridad.

Hemos podido ver como el Señor a orillas del lago Tiberíades se hace el encontradizo con los discípulos, y a nosotros, hoy, siempre nos aguardas en el Sagrario, continuamente podremos acercarnos y pasar un ratico junto a quien tanto nos ama.
Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24, 35-48: Vosotros sois testigos de esto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
– «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo:
– «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– «¿Tenéis ahí algo de comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
– «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
-«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio tenemos el testimonio de los discípulos como lo reconocieron al partir el pan. La importancia de la Eucaristía para el discípulo, necesaria para el seguimiento del Señor, “sin Mí no podéis hacer nada” –nos dice el Señor- se nos entrega como alimento para que tengamos vida y vida en plenitud.

También nos aparece el Señor resucitado comunicando la paz, la paz que sana de verdad los corazones, sana todas las heridas, curando y reparando. Al encontrarse con los discípulos vuelve a interrogarlos: ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Cuanta paciencia tuvo que tener con sus discípulos. Los pobres hombres, a pesar de estar con el Maestro, parece que no se enteraban demasiado. Y el Señor intentando hacerles comprender: ¿Tampoco vosotros sois capaces de entender? ¿Por qué estáis tan asustados y tenéis esas dudas en vuestro corazón?

También hoy el Señor tiene que ser paciente con nosotros ya que nos ocurre algo parecido. No acertamos a reconocer al Resucitado en la vida de cada día, nos cuesta ver y entender su voluntad, nos cuesta sentirle presente en los detalles de cada jornada. ¿Motivos? Seguro que encontramos muchos: la prisa con que vivimos, que nos hace difícil el ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y en nosotros mismos; la flaqueza de nuestra fe; la cantidad de cosas que hacemos y lo poco que cuidamos la escucha de la Palabra y la oración; lo fragmentado que está nuestro corazón por la cantidad de piezas que componen el puzle de nuestra vida.

Al igual que los primeros discípulos, necesitamos que el Resucitado nos abra la mente para comprender las Escrituras. Y eso parece que pide el vivir siempre abierto al Espíritu, en actitud de dejarse sorprender cada día, dispuesto a aprender, a dejarse seducir cada día por Jesús. Termina el Evangelio de hoy invitándonos a ser testigos. A mostrarle a Él con nuestra forma de vivir.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24, 13-35: Lo reconocieron al partir el pan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
-«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
-«¿Eres tú el único forastero de Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó:
-«¿Qué?
Ellos le contestaron:
-«Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»
Entonces Jesús les dijo:
– «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, el hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
– «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
– «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos encontramos hoy con el Evangelio de los discípulos de Emaus. Emaus es el símbolo del fracaso, de la dispersión, de la desilusión. Estos dos discípulos que se van de Jerusalén son una imagen de todos aquellos que se habían ilusionado con el Señor y que ahora, por la dificultad de la Cruz, no ven otro camino que la huida, la retirada.

Llama mucho la atención como es el Señor el que se hace el “encontradizo”, salió al pasó, se puso a escucharles, les dejo que se vaciaran de todo el dolor retenido, que grande el Señor que no abandona a los que abandonan y que busca mostrar su rostro a los que ya le daban la espalda.

El Señor se acerca y les explica las Escrituras. Hace camino con ellos, recorre a su lado la senda interior que lleva de la oscuridad a la luz y de la desolación a la esperanza. Cambia la tristeza en alegría.

Lo reconocieron al partir el pan. ¡Quédate conmigo, Señor; no me dejes! Te digo así como los de Emaús, en los momentos que experimento tu paz, tu amor, tu misericordia y tu consuelo. Nos podemos encontrar con Él en la Eucaristia, en la visita al Sagrario, en su Palabra, disfrazado en el otro, con aquel que seguro me encontrare hoy y será para mi una oportunidad para amar y servir. Que tengas un buen día.