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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,10-13: Se refería a Juan el Bautista.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,10-13: Se refería a Juan el Bautista.

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les contestó:
-«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La lectura del Evangelio de hoy nos introduce en el diálogo de Jesús con sus discípulos después de la transfiguración. Aparece como figura principal y gira en torno a Elías. ¿Pero quién es Elías? ¿Por qué habla así nuestro Señor?

Vamos a ayudarnos para conocerlo de la explicación dada por el Papa Emérito, siendo Papa nos presentó la figura del profeta Elías en una de sus catequesis, en la Audiencia del 15 de junio de 2011: «Elías, suscitado por Dios para llevar al pueblo a la conversión. Su nombre significa «el Señor es mi Dios» y en consonancia con este nombre se desarrolla su vida, consagrada totalmente a suscitar en el pueblo el reconocimiento del Señor como único Dios. […] Donde Dios desaparece, el hombre cae en la esclavitud de idolatrías, como han mostrado, en nuestro tiempo, los regímenes totalitarios, y como muestran también diversas formas de nihilismo, que hacen al hombre dependiente de ídolos, de idolatrías; lo esclavizan. Segundo. El objetivo primario de la oración es la conversión: el fuego de Dios que transforma nuestro corazón y nos hace capaces de ver a Dios y así de vivir según Dios y de vivir para el otro. Y el tercer punto. Los Padres nos dicen que también esta historia de un profeta es profética, si —dicen— es sombra del futuro, del futuro Cristo; es un paso en el camino hacia Cristo. Y nos dicen que aquí vemos el verdadero fuego de Dios: el amor que guía al Señor hasta la cruz, hasta el don total de sí. La verdadera adoración de Dios, entonces, es darse a sí mismo a Dios y a los hombres, la verdadera adoración es el amor. Y la verdadera adoración de Dios no destruye, sino que renueva, transforma. Ciertamente, el fuego de Dios, el fuego del amor quema, transforma, purifica, pero precisamente así no destruye, sino que crea la verdad de nuestro ser, recrea nuestro corazón. Y así realmente vivos por la gracia del fuego del Espíritu Santo, del amor de Dios, somos adoradores en espíritu y en verdad. Gracias.».

Elías descubrió que Dios le hablaba en la brisa suave . ¿No es esta la experiencia del cristiano que se prepara a la Navidad? ¿No se presenta así también la figura humilde del Niño Jesús en medio del silencio y la sencillez?

Que tengas un buen día, hoy sábado, recuerda de una forma más especial a Nuestra Madre que tiene mucho que ver con el Adviento y que nos puede ayudar a esperar y confiar en el Señor. Buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,16-19: ¿A quién se parece esta generación?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,16-19: ¿A quién se parece esta generación?

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros:
“Hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado;
hemos cantado lamentaciones,
y no habéis llorado.”
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.”
Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy con la actitud de esos niños que no saben lo que quieren, nos presenta el drama vivido por Ntro. Señor de ver como rechazan la salvación de Dios. Viene el Bautista con su austeridad y le acusan de extraño endemoniado; viene Cristo con su sencillez, se sienta a compartir la vida y la comida de los hombres, y le dicen que es un glotón o comilón. Venga quien venga, haga lo que haga, diga lo que diga, cuando uno busca justificarse, es difícil acoger, aceptar, creer y amar, habrá siempre salidas infantiles y excusas para no creer. Se inventan siempre algún pretexto para no aceptar el mensaje de Dios anunciado por Jesús. De hecho, es relativamente fácil encontrar argumentos y pretextos para rechazar con tal de quedar yo justificado.

Otro de los acentos del Evangelio de hoy al ver este ejemplo de los niños es el preguntarnos si sabemos descubrir lo bueno de los demás o si hacemos con facilidad juicios temerarios de los otros. Esforcémonos por crecer en la caridad, en el amar a los demás por medio de la palabra. Cuidemos para que nuestros comentarios sobre las personas sean prudentes, discretos y precisos, sin agregar nunca nada que no sea verdad. Busquemos difundir siempre lo positivo que hay en los otros. No permitamos que en nuestras conversaciones se dé la crítica o la murmuración. Sería una incoherencia de nuestra parte decirnos cristianos y a la vez difamar o hablar mal del prójimo. El cuidado de nuestra lengua exige mucha virtud. Cultivemos la bondad de corazón para pensar bien de los demás, comprender y perdonar siempre.

Creo que nos podrán ayudar las palabras de san Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti.” Mientras que el hombre no centra su vida en Cristo, toda su vida es insatisfacción, vuelve a tener sed, nada le colma,- ejemplo de la Samaritana-. Cosa muy distinta ocurre en los que aceptan a Cristo. Abre tu corazón a Cristo para que él nazca y viva en ti: Verás qué distinta es la vida desde su amor y amistad.

También hoy celebramos la memoria de un gran místico español, S. Juan de la Cruz, que visitó nuestras tierras, varias veces. Podemos acercarnos a él por las descripciones de muchos que le trataron, el P. Eliseo dice que:”Fue hombre de mediano cuerpo, de rostro grave y venerable, algo moreno y de buena fisonomía; su trato y conversación, apacible, muy espiritual y provechoso para los que le oían y comunicaban. Y en esto fue tan singular que los que le trataban, hombres y mujeres, salían espiritualizados, devotos y aficionados a la virtud.”

Pinceladas dadas por Santa Teresa: “El padre fray Juan de la Cruz es una de las almas más puras que Dios tiene en su Iglesia. Le ha infundido nuestro Señor grandes riquezas de sabiduría del cielo”.”No hay fraile que no diga bien de él, porque ha sido su vida de gran penitencia . Mucho me ha animado el espíritu que el Señor le ha dado y la virtud. Tiene harta oración y buen entendimiento”.”Ahí les mando al santo fray Juan de la Cruz, que le ha hecho Dios merced de darle gracia de echar los demonios de las personas que los tienen”.”Los huesos de aquel cuerpecito han de hacer milagros”.
Murió el 14 de diciembre de 1591.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Visitación

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

El Evangelio de hoy nos presenta a Juan el Bautista como modelo para imitar en muchas virtudes, y como figura dispuesta por Dios para preparar la llegada del Mesías. Con él se cierra el Antiguo Testamento y se llega al umbral del Nuevo.

“Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el Reino de Dios”. Nuestra vida de cristianos es una continua lucha. El maligno y el mal nos tiene siempre en guardia y preparados para el combate. “se hace violencia”, en un mundo caracterizado por la violencia y el odio, la respuesta del cristiano es la fuerza del amor. El cielo exige todo nuestro esfuerzo. Verdaderamente el Reino exige esfuerzo… exige de la cooperación de cada uno de nosotros.

El Papa emérito, Benedicto XVI , en el ángelus del 31 de agosto de 2008 nos ayuda en nuestra meditación sobre nuestra entrega y como responder ante tanta maldad con las armas de Ntro. Señor: “si para salvarnos el Hijo de Dios tuvo que sufrir y morir crucificado, no se trata de un designio cruel del Padre celestial. La causa es la gravedad de la enfermedad de la que debía curarnos: una enfermedad tan grave y mortal que exigía toda su sangre. […]Pero la lucha no ha terminado: el mal existe y resiste en toda generación y, como sabemos, también en nuestros días. ¿Acaso los horrores de la guerra, la violencia contra los inocentes, la miseria y la injusticia que se abaten contra los débiles, no son la oposición del mal al reino de Dios? Y ¿cómo responder a tanta maldad si no es con la fuerza desarmada y desarmante del amor que vence al odio, de la vida que no teme a la muerte? Es la misma fuerza misteriosa que utilizó Jesús, a costa de ser incomprendido y abandonado por muchos de los suyos.
Queridos hermanos y hermanas, para llevar a pleno cumplimiento la obra de la salvación, el Redentor sigue asociando a sí y a su misión a hombres y mujeres dispuestos a tomar la cruz y seguirlo. Como para Cristo, también para los cristianos cargar la cruz no es algo opcional, sino una misión que hay que abrazar por amor. En nuestro mundo actual, en el que parecen dominar las fuerzas que dividen y destruyen, Cristo no deja de proponer a todos su invitación clara: quien quiera ser mi discípulo, renuncie a su egoísmo y lleve conmigo la cruz.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,28-30: Venid a mí ….y aprended de mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,28-30: Venid a mí ….y aprended de mí.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es tan breve y a la misma vez tan bello. Jesús invita a todos los hombres. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”. Cansados y agobiados somos todos. Por situaciones materiales, físicas, por enfermedad, por soledad, por perdida de seres queridos, por mil causas y todas necesarias de ayuda. Es decir, somos todos. Todos necesitamos descansar en él.

¡Que suerte!, se nos brinda el mismo Dios para acogernos, “Venid a mí”, se nos invita a descansar en Él, se nos solicita que aprendamos a abandonarnos en sus manos, a fiarnos de Él, que se preocupa por nosotros, nos pide que nos dejemos querer, que acojamos su gran Amor. ¡Qué cosa más grande! Todo un Dios se nos sigue ofreciendo y brindando a su criatura, a cada uno de nosotros.

Dios no deja de llamar a nuestra puerta. En este tiempo de Adviento, en este tiempo de gracia, en este tiempo de preparación para la Navidad se nos da la oportunidad de acogerlo en nuestras vidas. El Señor no viene con fuerza y grandiosidad. Se acerca a nosotros como un niño indefenso, necesitado de cuidados. Dios se hace pequeño para que nosotros también nos hagamos sencillos y aprendamos a vivir como Él.

Jesús, manso de corazón. Nos invita a : “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Es el camino que nos señala Nuestro Señor para que encontremos nuestro descanso, el camino pasa por la humildad y la mansedumbre. Sólo quien es humilde es capaz de comprender a los demás, de salir a su encuentro y vivir la caridad. Cristo nos muestra el camino de hacerse pequeño, de anonadarse, de abajarse, de la humildad. Correspondamos a la humildad de Dios con la mansedumbre de corazón especialmente en el trato con los demás.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18,12-14: ¿No deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18,12-14: ¿No deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es muy breve, son solo dos versículos, pero en estas cortas frases, nos muestra la grandeza del corazón de Dios. Nos presenta la parábola de la oveja perdida, vemos como no deja a nadie por perdida, sale en su búsqueda, va tras la oveja perdida, deja a las demás, aunque en número sean mayor, más numerosas, son muchísimas más las que tiene que abandonar para ir al encuentro de la perdida, una sola merece toda su dedicación y toda su entrega. Al llegar a esta manera de obrar recuerdo la meditación del Cardenal Van Thuan cuando hablaba de los “defectos de Jesús” -meditación dada en los ejercicios de la curia romana y recogida en alguno de sus libros- , el Señor estaría suspenso en matemáticas, y ni que decir en eficacia, no sabe de números. Estaría suspenso para nuestro mundo.

El valor de esa oveja para el pastor es incalculable, el mensaje es que el Señor da la vida por cada uno, por eso la alegría es inmensa, cuando evita que se pierda, muchas veces, nos recuerda que no ha venido a condenar sino a salvar, que Dios quiere que todos los hombres se salven, que no da a nadie por perdido, que no se cansa de salir a nuestro encuentro.

Jesús contesta: “Este pastor es Dios, nuestro Padre, y la oveja perdida eres tú”. Dicho con otras palabras, aquel que actúa así es Dios movido por su gran amor hacia los pequeños, los pobres, los excluidos. Solamente un amor así de grande es capaz de hacer una locura de este tipo. El amor con que Dios nos ama supera la prudencia y el sentido común. El amor de Dios hace locuras. ¡Gracias a Dios! Si así no fuera, ¡estaríamos perdidos!

Celebramos la memoria de Madre Maravillas de Jesús, vinculada a la zona del Noroeste Murciano, pasó grandes temporadas en la finca llamada del Carrascalejo, e impartió catequesis en La Copa y en Bullas, muy querida en ambas poblaciones y recordada por su gran caridad con los mas necesitados. La Madre Maravillas de Jesús es una de las grandes místicas de nuestro tiempo. Vivió una maravillosa experiencia de su unión con Dios, con una rica vida interior como se refleja en las cartas íntimas a sus directores espirituales, que sólo se han conocido después de su muerte. Durante toda su vida se entregó amorosamente al cumplimiento de la voluntad de Dios, y en la última etapa, ofreciendo su enfermedad y dando testimonio: “Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera” solía repetir a sus hijas. Amó y vivió la pobreza y humildad heroicamente, infundiendo este espíritu en sus hermanas. Destacó también por su fidelidad al ideal teresiano. Murió, a los 83 años, en el Carmelo de La Aldehuela, el 11 de diciembre de 1974, rodeada de sus hijas y repitiendo: “¡Qué felicidad morir carmelita!”.
Fue beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II el día 10 de mayo de 1998, sus reliquias permanecen en la Iglesia del Carmelo de La Aldehuela (Madrid) y canonizada en España, por el Papa S. Juan Pablo II, el 4 de mayo de 2003.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,17-26: Se marchó a su casa dando gloria a Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,17-26: Se marchó a su casa dando gloria a Dios.

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.
Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo:
-«Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar:
-«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»
Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó:
-«¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.
Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor:
-«Hoy hemos visto cosas admirables.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la curación del paralítico que es llevado al encuentro con el Señor.
Propongo un punto para nuestra reflexión es fijarnos en esos hombres que tienen que superar muchos obstáculos para poder llegar y llevar al encuentro con Cristo al enfermo. Que grandioso todas las personas de las que se ha valido el Señor para que pudiéramos encontrarnos con Él. Podríamos llevar a nuestra oración y presentarle agradecidamente al Señor, sus nombres y pedir por ellos. Pues estos hombres del Evangelio nos dan la gran lección de superar muchas dificultades, tienen poco de conformistas. Son los medios para llevar al encuentro con quien puede sanarle.

Otro de los temas para nuestra meditación es el mismo encuentro con el paralítico. Después se dio una gran transformación en su vida, supero su postración. El pecado nos hace vivir como inertes, atados al egoísmo. El paralítico viéndose curado, se convirtió en un testigo del Señor. Daba gloria a Dios. Sólo si dejamos que el Señor actúe podremos ser apóstoles. Es importante tener experiencia de la acción de Dios en nuestra vida para poder testimoniar lo grande que ha estado el Señor con nosotros. Solo el que esta convencido puede convencer. Es necesario ver la acción de Dios en nuestras vidas, que mejor anuncio que lo que el Señor ha hecho y sigue haciendo en nuestra existencia. Lo grande que es el Señor. Gloria y alabanza siempre a Él.

Concluyo para centrar el pasaje evangélico con la reflexión del Papa emérito Benedicto XVI, en el ángelus del 19 de febrero de 2006: “El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí. En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero:  “Tus pecados quedan perdonados”, y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade:  “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”, y lo sana completamente. El mensaje es claro:  el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse. […] Sólo el amor de Dios puede renovar el corazón del hombre, y la humanidad paralizada sólo puede levantarse y caminar si sana en el corazón. El amor de Dios es la verdadera fuerza que renueva al mundo”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,1-6: Preparad el camino del Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,1-6: Preparad el camino del Señor.

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto:
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas;
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.
Y todos verán la salvación de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, S. Lucas nos presenta dos invitaciones: La conversión como crecimiento en el amor y la llamada a preparar el camino del Señor.

Nos pone como modelo a Juan el Bautista, que fue el precursor del Mesías. Juan recorría toda la comarca del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. El Bautista es una figura importante, -el mayor de los profetas-, en este tiempo de gracia, esperanza y especial del Adviento. Podría ayudarnos acercarnos a la personalidad de Juan Bautista y aprender de él a vivir este tiempo de preparación para el Señor. A Juan Bautista le costó la vida su fidelidad a la verdad, murió por causa de la verdad, cuando denunció el adulterio del rey Herodes y Herodías, uno suele afrontar la muerte como vive, la verdad marcó toda su existencia, Cristo es la Verdad, todo el que es de la verdad escucha la voz del Señor.

Otra característica: la austeridad, vivió en el desierto con gran penitencia, ayunos y predicando. Reconoció al que tenía que venir, y llevó al encuentro con el Mesías a sus discípulos: “Este es el Cordero de Dios”, tenía muy claro que quien tenia que crecer era el Salvador, y su misión era de disminuir, buscando la gloria de Dios. Hizo de su vida un servicio, acercando a todas las personas que entraban en contacto con él a la búsqueda de la voluntad de Dios, ayudó a iniciar procesos de conversión, ¿en mi situación, qué es lo que me esta pidiendo el Señor? ¿Cómo puedo agradar a Dios en este momento? ¿Cual es su voluntad? ¿Qué es lo que Dios quiere? ¿Cómo puedo colaborar en su realización?

Juan es ante todo, un creyente, con un estilo de vida desprendido y pobre, con humildad se abaja a sí mismo para enaltecer a Jesús. Su alegría se encontraba en disminuir y hacer que Cristo creciera. En el pasaje de hoy nos muestra el camino de conversión: Hay que preparar el camino, allanar los senderos, elevar los valles, enderezar lo torcido e igualar lo escabroso.

ALLANAR, tenemos que realizar una gran poda en nuestra vida, para nivelar y quitar todo lo que nos sobra de orgullo, de ira, de egoísmo, de abajar los humos, de prepotencia, de autosuficiencia,… son tantas cosas que se tienen que invertir para iniciarse en el camino de la humildad, de la pequeñez.

ELEVAR nuestra dignidad de hijos de Dios, crecer en amor, fe y esperanza. Nos falta tanto para poder decir como los santos: es Cristo quien vive en mí. Para que nuestra vida se encauce en los caminos del Señor, y querer lo que Dios quiera, cuando Él quiera y como Él quiera. Vivir en ese deseo de búsqueda de su voluntad y hacerla nuestra. ¡Cuánto tiene que ayudarnos el Señor con su gracia!

ENDEREZAR, volver a coger el rumbo, dejarnos guiar por el Espíritu Santo, buscar la voluntad de Dios en nuestra vida, ver el cambio como bueno, la transformación de nuestro corazón, mentalidad y conducta. En definitiva, comenzar por detectar el pecado en nuestras vidas y plantarle cara, se libra un gran combate, una gran lucha entre el pecado y la gracia, sabiendo que el pecado nos pasa factura y nos roba el gozo y la alegría, incapacitándonos para amar, y en cambio, la vida de gracia nos lleva a la plenitud produciendo frutos de santidad. Lo bueno es comenzar esta transformación y no retrasarla mas, saber como dice nuestro refranero que nunca es tarde si la dicha es buena, y este camino nos aporta multitud de beneficios.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje de la Anunciación, – tantas veces proclamado y meditado-, en la clave de la festividad de hoy profundizaremos en la grandeza del amor de Dios. En María contemplamos su disponibilidad y su servicio: “He aquí la esclava del Señor”. Se reconoce pequeña ante Dios, muestra su humildad y su disponibilidad a la voluntad de Dios, con su “hágase”, expresa su deseo de corresponder al amor de Dios, que se cumpla en mí. María cree en las palabras del ángel y sabe que para Dios nada hay imposible, se sorprende ante las palabras como es llamada: Llena de gracia, la amada, la escogida, la bendita entre todas las mujeres. Desde siempre es la amada de Dios.

Para la meditación de hoy nos acercaremos a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, dadas en el Ángelus del 8 de diciembre del 2006:

“Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción.
María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor.

Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». «Llena de gracia», […] es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios».

Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad […] La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava». Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos. Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana. Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia.

Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él».

Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino»”

En esta festividad de Nuestra Madre nos coincide con un día entrañablemente de la Virgen, hoy es sábado, día especialmente mariano, que tengamos un buen camino de Adviento con la guía de la Virgen María.

Que pases un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9,27-31: Ten compasión de nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,27-31: Ten compasión de nosotros.

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
– «Ten compasión de nosotros, hijo de David.»
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
– «¿Creéis que puedo hacerlo?» Contestaron:
– «Sí, Señor.»
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
– «Que os suceda conforme a vuestra fe.»
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
– «¡Cuidado con que lo sepa alguien!»
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, nos presenta a dos ciegos que seguían a Cristo, pidiéndole a gritos su curación: “Ten compasión de nosotros”. El Papa Francisco en la Audiencia General del 27 de abril de 2016 profundiza sobre la compasión: “la «compasión» es una característica esencial de la misericordia de Dios. Dios tiene compasión de nosotros. ¿Qué quiere decir? Sufre con nosotros y nuestros sufrimientos Él los siente. Compasión significa «padecer con». El verbo indica que las entrañas se mueven y tiemblan ante el mal del hombre. Y en los gestos y en las acciones del buen samaritano reconocemos el actuar misericordioso de Dios en toda la historia de la salvación. Es la misma compasión con la que el Señor viene al encuentro de cada uno de nosotros: Él no nos ignora, conoce nuestros dolores, sabe cuánto necesitamos ayuda y consuelo. Nos está cerca y no nos abandona nunca. Cada uno de nosotros, que se haga la pregunta y responda en el corazón: «¿Yo lo creo? ¿Creo que el Señor tiene compasión de mí, así como soy, pecador, con muchos problemas y tantas cosas?». Pensad en esto, y la respuesta es: «¡Sí!». Pero cada uno tiene que mirar en el corazón si tiene fe en esta compasión de Dios, de Dios bueno que se acerca, nos cura, nos acaricia. Y si nosotros lo rechazamos, Él espera: es paciente y está siempre a nuestro lado.”

El Señor antes de actuar les pregunta: “¿Creéis que puedo hacerlo?”. Lo primero que les pide el Señor es que confíen en Él. Les invita a creer. Creer, pues no es sólo una forma de pensar, o una idea. Creer quiere decir acoger la Palabra de Dios hecha carne en Jesús y vivir de ella. Dejando que actué. El Señor procede uniendo el milagro a nuestra respuesta: “Que os suceda conforme a vuestra fe”. Me llama mucho la atención que siempre el Señor para obrar solicite la colaboración, varias veces en los evangelios aparece, recordar como corrigió a S. Pedro, cuando le invito a andar sobre las aguas y le dijo: ¿Por qué has dudado?, y varias veces los discípulos experimentaron esta corrección, como a tantos que sanó: “Se haga según tu fe”. Siempre lo une a la confianza en Él. En definitiva el Señor estará grande en nuestras vidas, si le dejamos obrar, si nos abandonamos a Él, si nos fiamos de Él, todo se reduce a confiar. ¡Ojala! Podamos decir como S. Pablo: Sé de quién me he fiado, y experimentemos como le ocurrió a él y escuchemos de parte de Nuestro Señor: “Te basta mi Gracia”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy Nuestro Señor purifica la religiosidad de su tiempo. No basta decir “¡Señor, Señor!” No es cuestión de lo que podemos expresar, ni unas ideas bonicas, ni siquiera decir unas bonitas palabras sobre Dios, lo que expresen nuestros labios debe ser reflejo de lo que vive nuestro corazón, será verdadera oración cuando transforme nuestras vidas, buscando la voluntad de Dios, queriendo estar en sintonía con su Espíritu.
¿Qué es lo importante?
Lo importante es buscar la voluntad de Dios y que no se quede solo en buenos propósitos. Cuando uno descubre como es amado por Dios, eso mismo nos lleva a querer responder con amor a su gran Amor. Quien escucha y practica la palabra construye la casa sobre roca. El Papa Francisco en la homilía del 26 noviembre de 2015, comenta este pasaje evangélico: «Todos conocemos bien la parábola de Jesús sobre aquel hombre que edificó su casa sobre arena, en vez de hacerlo sobre roca. Cuando soplaron los vientos, se derrumbó, y su ruina fue grande. Dios es la roca sobre la que estamos llamados a construir. […] Él, el Hijo de Dios, es la roca. No hay otro fuera de Él. Como único Salvador de la humanidad, quiere atraer hacia sí a los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, para poder llevarlos al Padre. Él quiere que todos nosotros construyamos nuestra vida sobre el cimiento firme de su palabra. Este es el encargo que el Señor nos da a cada uno de nosotros. Nos pide que seamos discípulos misioneros, hombres y mujeres que irradien la verdad, la belleza y el poder del Evangelio, que transforma la vida. Hombres y mujeres que sean canales de la gracia de Dios, que permitan que la misericordia, la bondad y la verdad divinas sean los elementos para construir una casa sólida. Una casa que sea hogar, en la que los hermanos y hermanas puedan, por fin, vivir en armonía y respeto mutuo, en obediencia a la voluntad del verdadero Dios, que nos ha mostrado en Jesús el camino hacia la libertad y la paz que todo corazón ansía. Que Jesús, el Buen Pastor, la roca sobre la que construimos nuestras vidas, los guíe a ustedes y a sus familias por el camino de la bondad y la misericordia, todos los días de sus vidas.[…]«Estén firmes en la fe. No tengan miedo». «Porque ustedes pertenecen al Señor»

Cuando vengan esos momentos difíciles tendremos ocasión para dar testimonio, para mostrar nuestro amor al Señor, amor a su Reino, amor a la iglesia, por eso, lo que aparentemente parece que es un mal o malo, puede transformarse en una ocasión para mostrar nuestro amor, con lo cual puede transformarse en un bien.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.