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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
– «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hom­bre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resu­citaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera be­bida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mi.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vues­tros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, continuamos con el discurso del Pan de Vida. Nos introducimos en la gracia de la Eucaristía, “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en Él”. Francisco Suarez, filósofo, teólogo , jurista español y jesuita, decía que: “Los demás sacramentos nos comunican la gracia, pero éste nos da el mismo Autor de la gracia: Jesucristo”. La comunión eucarística es un intercambio de vida. Nos acercamos a comulgar y el Señor nos ofrece su carne para que su vida sea nuestra vida; nos acercamos a recibir el pan de la vida y le hacemos entrega a Cristo de nuestra propia existencia para que nuestra vida sea la suya. Cristo nos da su Cuerpo para que seamos su presencia en este mundo: pan partido, servicio de amor, presencia humanizadora y divinizadora a la vez, palabra de Evangelio y amor que traduce en obras la benevolencia del Padre.

El Papa Francisco comenta este pasaje en el ángelus del 16 de agosto de 2015: “El pasaje de hoy presenta la última parte de ese discurso (el Pan de la Vida), y hace referencia a algunos entre la gente que se escandalizaron porque Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”. El estupor de los que lo escuchan es comprensible; Jesús, de hecho, usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente -y también en nosotros- preguntas y, al final, suscitar una decisión. Antes que nada las preguntas: ¿qué significa “comer la carne y beber la sangre” de Jesús? ¿es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir qué sucede en el corazón de Jesús mientras parte el pan para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir en la cruz por nosotros. Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en “signo” del Sacrificio que le espera. Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. De hecho dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Ese “habitar”: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. Pero esto requiere nuestro “si”, nuestra adhesión a la fe…Nutrirnos de ese “Pan de Vida” significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirse en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que hizo Jesús… Vivir en comunión real con Jesús en esta tierra, nos hace pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús”.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Feliz alimento que nos da la vida eterna. San Pablo nos invita a imitar el fervor de los primeros cristianos: “Celebrad constantemente la Acción de Gracias a Dios Padre, por todos, en nombre de Ntro. Señor Jesucristo”.

Que tengáis un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos les regañaban.
Jesús dijo:
-Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los Cielos.
Les impuso las manos y se marchó de allí.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos vuelve a presentar al Señor acogiendo a los niños, vemos con su ejemplo que no descarta a nadie, por muy insignificante que pueda parecer para el mundo, es más, corrige a sus discípulos para que no sean impedimento. Un fuerte aviso para los creyentes, sin darnos cuenta podemos ser obstáculo para que se puedan encontrar con el Señor, detente un pequeño espacio de tiempo y examínate en tu oración, el “celo” de los discípulos deseando lo que creían ser mejor, la apariencia de bien puede llegar a ser obstáculo, impedimento, dificultad…

Nos compete a los adultos, llevar hacia Ti, Señor, a los niños, a los más jóvenes. Podemos, quizás, encontrarnos con personas que, de buena fe, nos quieran disuadir: “¡estorban los chicos en la iglesia… no ponen atención, son muy pequeños!…”, etcétera.

Somos responsables de ayudar a cultivar en los niños la fe de su Bautismo, de irlos acercando al amor de Jesucristo, de presentarlos a la Virgen abriéndolos al Ave María, de que aprendan a dirigirse a su Padre celestial, que se sepan cuidados por su Ángel de la Guarda, que sientan sobre sus cabezas las manos del Señor, bendiciéndolos.
Apoyemos la labor del Espíritu Santo, aplicando en la educación de los pequeños, la firmeza del amor y, sobre todo, llevándolos a Jesús para que los bendiga.

Hoy, sábado, día de especial consagración a la Santísima Virgen María, acudamos a la escuela de María y aprendamos con ella de su gran humildad y pequeñez y solicitemos su intercesión y protección para que podamos seguir y amar a su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,3-12: Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,3-12: Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:
-¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?
El les respondió:
-¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos sino una sola carne.
Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.
Ellos insistieron:
-¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?
El le contestó:
-Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero al principio no era así. Ahora os digo yo que si uno se divorcia de su mujer -no hablo de prostitución- y se casa con otra comete adulterio.

Los discípulos le replicaron:
-Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.
Pero él les dijo:
-No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don.
Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el Reino de los Cielos. El que pueda con esto, que lo haga.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la vocación matrimonial y con la vocación al celibato. Ambas necesarias y se complementan como vocación de amor. El Señor llama a vivir el matrimonio como sacramento del amor de Dios. Al unirse en sacramento dos bautizados entre un varón y una mujer, que movidos por el amor que se procesan, se comprometen a vivir su matrimonio como signo, como expresión, como manifestación del amor de Dios que se nos ha revelado en Cristo. Es sacramento, por ser signo eficaz de gracia, que refleja el amor de Cristo. Queremos ser testigos del amor de Dios. Cada uno se ofrece al otro como gracia, representa para el otro el amor de Dios hecho visible y sensible en el amor humano. Para los esposos que han recibido la bendición nupcial y el sacramento, alimentan su vocación en su propia vida matrimonial, su encuentro, su amor es el lugar privilegiado para ahondar, saborear el amor de Dios, encarnado en Cristo y comunicado a través de su Iglesia. La boda es el punto de partida de una vida que queda sacramentalizada. Por eso, toda la vida matrimonial, con todas sus vivencias y expresiones, es fuente de gracia, expresión eficaz del amor de Dios que se hace realmente presente en su amor matrimonial. Esto hace que la familia sea comunión eclesial, “iglesia domestica”. Los esposos se recuerdan continuamente la donación total de Cristo. Por esto, es una donación fiel, generosa y fecunda, que fundamenta una intima comunidad de vida y amor, como reflejo de amor de Dios y del amor de Cristo por la Iglesia su esposa. A ejemplo de Cristo, se busca el bien de la persona, amada por si misma, sin utilizarla. El amor de donación tiende siempre al olvido de sí mismo, para buscar el bien de la persona amada, sin condicionarla.

Pongamos hoy en nuestra oración a todos los matrimonios para que el Señor les ayude a ahondar en su vocación al amor, no nos olvidemos tampoco de los que están pasando por momentos de dificultad y sufrimiento. Pidamos también por todos aquellos que por el reino de Dios se han consagrado al Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18,21-19.1: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18,21-19.1: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
-Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?
Jesús le contesta:
-No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y les propuso esta parábola:
-Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.
El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
-Págame lo que me debes.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
-¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos pone delante el ejercicio del perdón, perdonar siempre, no cansarse de vencer la ofensa con un amor más grande que se materializa en el perdón; con la parábola del deudor despiadado, nos presenta un eco de la bienaventuranza: “Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzaran misericordia”. Diariamente lo rezamos en la oración que el Señor nos enseño, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Nosotros somos ese deudor insolvente ante Dios, que no obstante nos perdona toda nuestra deuda porque hemos sido redimidos y rescatados a precio muy alto, por la sangre de Cristo.

Nos cuesta mucho perdonar y romper el circulo vicioso del odio y de la venganza. Estamos llamados a vencer el mal a fuerza de bien, y tenemos que suplicarle al Señor que nos conceda un corazón semejante al suyo que podamos amar al que no nos ama y perdonar al que nos ofende. Es importante experimentar el perdón para sentirnos amados, liberados y rehabilitados. Perdonar es posible mirando a Cristo. Como siempre el practico lo que nos enseño y mandó. desde la misma Cruz nos sigue justificando: “No saben lo que hacen”. Hemos de pedirle su espíritu, su gracia para que triunfe en nosotros siempre el amor y la reconciliación. Perdonar es un acto de amor cristiano, hemos de perdonar todo y a todos. Esta actitud del corazón la podemos practicar siempre, pues la vida diaria está llena de oportunidades para ser generosos en el perdón.

 Para vivir así hemos de vencer ciertos obstáculos, por ejemplo, el estar recordando las ofensas recibidas, pues de ese modo sólo alimentamos el rencor. Otro enemigo del perdón es el egoísmo que nos hace colocarnos en el centro de nuestra vida y cerrarnos a los demás. Asimismo, la soberbia tampoco nos permite otorgar el perdón, pues nos hace creer que si perdonamos nos hacemos débiles; sin embargo, la verdadera debilidad está en no amar, en no ser imitadores fieles de Jesucristo. Por tanto, la próxima vez que nos sintamos ofendidos por algo, miremos a Cristo, desde la misma sede del mayor amor, desde la cruz, clama justificando: “no saben lo que hacen”. El amor siempre encuentra motivos para superar la ofensa y transformarla en ofrenda.

También hoy se hace memoria de un santo muy querido en muchos pueblos de nuestra diócesis, me estoy refiriendo a S. Roque, nació en Montpellier (Francia) el año 1295, de familia noble. Al quedar huérfano de padre y madre, profesó la Regla de la Tercera Orden Franciscana y distribuyó sus bienes entre los pobres. Luego emprendió una vida de peregrino, dedicado a la penitencia y a las obras de misericordia. Cuando la peste se extendió por Italia, recorrió los pueblos aliviando a los enfermos y curando a muchos de ellos. De regreso a su tierra, fue atacado por la peste. Cuando recuperada la salud regresaba a su patria, fue detenido como espía y llevado a prisión. Allí, en medio de malhechores, olvidado de todos, sufriendo lo indecible y confiado sólo en las manos de Dios, pasó los cinco últimos años de su vida. Murió en Montpellier el 16 de agosto de 1327. A los que habitan en las poblaciones que lo tienen de patrón, simplemente encomendarles a él y pedir que imiten su entrega en ayudar, consolar y en el ejercicio de la misericordia para todos aquellos que la vida les ponga en su camino.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-56: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! …Dichosa tú, que has creído.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-56: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! …Dichosa tú, que has creído.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido a nuestros padres –
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy una fiesta de la Santísima Virgen María, la solemnidad de la Asunción de la Virgen María es la fiesta mariana más antigua. Se nos invita a contemplar a aquella criatura que goza ya de la presencia de Dios en alma y cuerpo. Es una celebración que nos inspira esperanza y consuelo, pues el cielo es también nuestra meta. Aunque esta realidad parezca lejana no lo es, porque todos caminamos hacia Dios. La Asunción de la Santísima Virgen nos enseña a dónde nos lleva el amor. Pidamos a Nuestra Madre que nos enseñe a amar.

Es una fiesta del amor, porque es el amor de Cristo el que nos hace entrar en el cielo, es el amor omnipotente de Dios el que nos rescata del pecado y de la muerte. Esto no se comprende con la razón, sino con la fe, con la sencillez, con el silencio y la oración. Sólo así nos acercamos un poco a estos misterios que nos superan, sólo así nuestro corazón puede escuchar a Dios y aspirar a aquello que Él nos ofrece.

Sí, María es “Dichosa por creer” es un modelo de fe. Ella creyó que nada era imposible para Dios. Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María nunca cesó de creer en el cumplimiento de las promesas de Dios.

Por otra parte, María, al visitar a su prima Santa Isabel, nos da también testimonio de servicio. ¡Cuánto debemos imitar su ejemplo! Nuestra vida cristiana debería convertirse en una constante “visitación” para los otros, es decir, en un acto constante de donación y entrega humilde a los demás por amor a Dios. Contemplemos con frecuencia a María, acudamos a la escuela de María. Ella, con su ejemplo y su intercesión, nos recuerda la primacía de la gracia, de la fe y del servicio en la vida cristiana. No olvidemos tampoco que María, no sólo es un ejemplo a imitar, Ella es también nuestra gran intercesora y es nuestro apoyo, hemos de contar con Ella siempre para superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino hacia la santidad. María nos inspira, María nos alienta, María nos auxilia.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18,1-5.10.12-14: El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18,1-5.10.12-14: El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor responde a una pregunta realizada por los discípulos: “¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?“ y también nos presenta la parábola de la oveja perdida. El camino que presenta el Señor a la respuesta a la pregunta es el de hacerse pequeño, pone como modelo a un niño, es un ser débil, no posee nada, no tiene nada que decir, el niño como el pobre, sólo puede recibir con alegría lo que se le ofrece, porque depende totalmente de los demás. Esa es la situación del hombre ante Dios, el Señor nos demanda: sencillez y humildad.

La infancia espiritual es una actitud interior de dependencia y confianza en Dios. Termina el Evangelio diciéndonos que: Dios no quiere que nadie se pierda. La solicitud del Señor, del Buen Pastor por los más débiles, por los alejados. Una sensibilidad especial demanda a cada cristiano para ser instrumento de llegar a los que no cuenta para nuestro mundo y acercarlos –sin juzgarlos- a quien tanto les ama, acercarlos al Señor. Para Dios nadie queda sin solución, nadie esta perdido, espera, confía, nos brinda una y mil oportunidades hasta que descubramos el tesoro de su amor por nosotros. ¡Animo! Mientras el Señor nos sigue teniendo aquí nos esta dando la oportunidad de nuestra conversión y de acercarnos cada vez más a Él.

Hoy celebramos la memoria de San Maximiliano Maria Kolbe, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que, fundador de la Milicia de María Inmaculada, fue deportado a diversos lugares de cautiverio y finalmente, internado en el campo de exterminio de Auschwitz, en Polonia, donde se ofreció a los verdugos a cambio de la vida de otro cautivo, ofreciendo su ministerio como un holocausto de caridad y como modelo de fidelidad para con Dios y los hombres. Que aprendamos de los santos a saber hacer de nuestra vida una entrega por amor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará.

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo Jesús:
-Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.
Ellos se pusieron muy tristes.
Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
-¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
Contestó:
-Sí.
Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:
-¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?
Contestó:
-A los extraños.
Jesús le dijo:
-Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta dos temas distintos. El primero, es el anuncio -segundo ya- que Cristo hace de su pasión, muerte y resurrección; y el segundo, es el impuesto del templo, para el mantenimiento del culto, que era obligación sagrada, pero en el pasaje se esta abordando desde el deber de cumplir con los impuesto en general, el cristiano tiene unas responsabilidades ante los demás, tiene repercusiones en la vida civil, social… precisamente desde su testimonio, para construir una sociedad mas justa, más humana, mas impregnada con las claves del evangelio, transformando este mundo, donde el amor, la paz y la justicia sean una verdadera realidad.

Ante el anuncio de la pasión los discípulos se pusieron muy tristes. Los discípulos parece que han comprendido que el camino del seguimiento del Señor no está exento de dificultades. No les resultó fácil entender el camino del anonadamiento, de la humildad, del perdón, del sufrimiento, de hacer de la vida un ofrecimiento por amor. Cuanto trabajo nos cuesta encajar la Cruz en nuestra existencia. Debido que los planes de Dios andan muy lejos de lo que son nuestros planes, el Señor nos invita a acoger y observar el verdadero espíritu de la ley, para darle pleno cumplimiento en el amor hacia quien lo necesita. Como nos recuerda San Pablo nuestra justicia será tanto más perfecta cuanto más esté animada por el amor a Dios y por el amor a los hermanos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
-«¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo:
-«-No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.” Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Continuamos en el capitulo seis de S. Juan, en el “Sermón Eucarístico”, se nos presenta el Señor con la formula de revelación “Yo soy” -como Yahvé en el Antiguo Testamento- Se autodefine como el pan que da la vida eterna al que lo come. Comer el pan eucarístico es una llamada a vivir lo que significa ese sacramento: es un alimento que nos transforma, nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón, anticipación de la gloria celestial, alimento de inmortalidad. Estamos hechos para Dios y solo Él sacia plenamente la sed que habita en el corazón humano.

Una vez más, recurro a los comentarios de los sucesores de S. Pedro, en el caso de hoy, al Papa Emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 12 de agosto de 2012: “Jesús quiere ayudarles a comprender el significado profundo del prodigio que ha realizado: al saciar de modo milagroso su hambre física… ahora Jesús habla de sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo Unigénito de Dios, que está en el seno del Padre y vino para dar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios”.

El Papa Francisco ha dedicado varias Audiencias Generales de los miércoles con catequesis para hacernos crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha donado en la Eucaristía, pondré algunos entresacados de sus catequesis, invito a acudir a ellas y profundizar con su lectura. “Cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto” (8 noviembre 2017). “Vamos al encuentro con el Señor y el silencio nos prepara y nos acompaña. Permaneced en silencio junto a Jesús. Y del misterioso silencio de Dios brota su Palabra que resuena en nuestro corazón”(15 noviembre 2017). “La Eucaristía nos lleva siempre al vértice de las acciones de salvación de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido para nosotros, vierte sobre vosotros toda la misericordia y su amor, como hizo en la cruz, para renovar nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro modo de relacionarnos con Él y con los hermanos”(22 noviembre 2017). Vamos a Misa el domingo para encontrar al Señor resucitado, o mejor, para dejarnos encontrar por Él, escuchar su Palabra, alimentarnos en su mesa y así convertirnos en Iglesia, es decir, en su Cuerpo místico viviente en el mundo…¡Es la Misa, por lo tanto, lo que hace el domingo cristiano! El domingo cristiano gira en torno a la Misa. ¿Que domingo es, para un cristiano, en el que falta el encuentro con el Señor?”(13 diciembre 2017) “No vamos a mIsa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él aquello de lo que realmente tenemos necesidad” (13 diciembre 2017)

Es domingo, día del Señor, día consagrado a nuestro Dios. Día de alabanza y de bendición. Día donde nos alimentamos de Él. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,14-20: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Nada os sería imposible.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,14-20: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Nada os sería imposible.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas:
-Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.
Jesús contestó:
¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:
-¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?
Les contestó:
-Por vuestra poca fe.
Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría.
Nada os sería imposible.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aborda el Señor el tema de la fe, recrimina a sus oyentes la falta de fe. Somos nosotros mismos los que nos vemos perjudicados por resistirnos a confiar, a abandonarnos, a poner nuestra vida en sus manos. La escena evangélica nos presenta a un padre intercediendo por su hijo, se lo ha llevado a los discípulos y no han sido capaces de curarlo. El Señor pone la razón de su fracaso en su poca fe. Nada seria imposible para el que cree.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico en el ángelus, del 6 de octubre de 2013: “Los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación…nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos así como es, para que Tú la hagas crecer…la semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero autentica, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad! Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe muy firme, que de verdad mueve montañas…”.

En la audiencia general del 18 de abril de 2018, el Papa Francisco en la catequesis sobre el bautismo, nos recuerda que: “Ser cristiano es un don que nace de lo alto. La fe no se puede comprar, pero si pedir y recibir como regalo. “Señor, regálame el don de la fe” es una hermosa oración. “Que yo tenga fe” es una hermosa oración. Pedirla como regalo, pero no se puede comprar, se pide”.

“La fe cristiana no es sólo la suma de preceptos y normas morales, sino que es ante todo una propuesta de amor que Dios, por medio de Jesús, ha hecho y sigue haciendo a la humanidad. Es una invitación a entrar en esta historia de amor.” (Angelus, 9 octubre 2017).

Hoy, también celebramos a Santa Clara, colocaré algunos subrayados de la audiencia del Papa Emérito Benedicto XVI del 15 de septiembre de 2010: “… Vivió en el siglo XIII, contemporánea de san Francisco. Su testimonio nos muestra cuánto debe la Iglesia a mujeres valientes y llenas de fe como ella, capaces de dar un impulso decisivo para la renovación de la Iglesia. ¿Quién era Clara de Asís? … Clara nació en 1193, en el seno de una familia aristocrática y rica. Renunció a la nobleza y a la riqueza para vivir humilde y pobre, adoptando la forma de vida que proponía Francisco de Asís. Aunque sus parientes, como sucedía entonces, estaban proyectando un matrimonio con algún personaje de relieve, Clara, a los 18 años, con un gesto audaz inspirado por el profundo deseo de seguir a Cristo y por la admiración por Francisco, dejó su casa paterna y, en compañía de una amiga suya, Bona de Guelfuccio, se unió en secreto a los Frailes Menores en la pequeña iglesia de la Porciúncula. Era la noche del domingo de Ramos de 1211. En la conmoción general, se realizó un gesto altamente simbólico: mientras sus compañeros empuñaban antorchas encendidas, Francisco le cortó su cabello y Clara se vistió con un burdo hábito penitencial. Desde ese momento se había convertido en virgen esposa de Cristo, humilde y pobre, y se consagraba totalmente a él. Como Clara y sus compañeras, innumerables mujeres a lo largo de la historia se han sentido atraídas por el amor a Cristo que, en la belleza de su divina Persona, llena su corazón. Y toda la Iglesia, mediante la mística vocación nupcial de las vírgenes consagradas, se muestra como lo que será para siempre: la Esposa hermosa y pura de Cristo.
… Después de pasar algunos meses en otras comunidades monásticas, resistiendo a las presiones de sus familiares, que inicialmente no aprobaron su elección, Clara se estableció con sus primeras compañeras en la iglesia de san Damián, donde los frailes menores habían arreglado un pequeño convento para ellas. En aquel monasterio vivió más de cuarenta años, hasta su muerte, acontecida en 1253.
… Agradeciendo a Dios que nos da a los santos que hablan a nuestro corazón y nos ofrecen un ejemplo de vida cristiana a imitar, quiero concluir con las mismas palabras de bendición que santa Clara compuso para sus hermanas y que todavía hoy custodian con gran devoción las Clarisas, que desempeñan un papel precioso en la Iglesia con su oración y con su obra. Son expresiones en las que se muestra toda la ternura de su maternidad espiritual: «Os bendigo en vida y después de mi muerte, como puedo y más de cuanto puedo, con todas las bendiciones con las que el Padre de las misericordias bendice y bendecirá en el cielo y en la tierra a su hijos e hijas, y con las que un padre y una madre espiritual bendicen y bendecirán a sus hijos e hijas espirituales. Amén».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 12,24-26:Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 12,24-26:Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor utiliza el ejemplo del grano de trigo y nos dice que para dar fruto es necesario pasar por la muerte. Se nos habla de la muerte como generadora de vida. Dar la propia vida es condición para la fecundidad, es la suprema medida del amor. La vida es fruto del amor y no brota si el amor no es pleno, si no llega al don total. Amar es darlo todo, entregarlo todo, sin escatimar nada; hasta desaparecer. El Señor hace realidad esta palabra porque va a entregarse por los demás. Y esto no es un fracaso, todo lo contrario, es la victoria del amor sobre el mal.

“El que se ama a sí mismo pierde su vida, pero el que ofrece su vida por los demás la salvará.” El temor a perder la vida nos hace caer en el egoísmo, nos encierra en la búsqueda de nuestros intereses, nos genera muchos miedos, es el gran obstáculo al compromiso por los demás. Sin embargo, el que ofrece su vida por los demás, ama de verdad, se olvida del propio interés y seguridad, lucha por la vida, la dignidad y la libertad, intenta hacer del día a día una entrega por amor.

En el Angelus del 18 de marzo de 2018, el Papa Francisco para explicar el misterio pascual, comenta el pasaje evangélico de hoy: “Jesús se sirve de una imagen y dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”. Quiere hacer entender en su caso extremo – es decir, la cruz, muerte y resurrección- es un acto de fecundidad – sus llagas nos han curado-, una fecundidad que dará fruto para muchos. Así se compara a sí mismo con el grano de trigo que pudriéndose en la tierra genera nueva vida… Y este dinamismo del grano de trigo, cumplido en Jesús, debe realizarse también en nosotros sus discípulos: estamos llamados a hacer nuestra esa ley pascual del perder la vida para recibirla nueva y eterna. ¿Y que significa perder la vida? Es decir, ¿qué significa ser el grano de trigo? Significa pensar menos en sí mismos, en los intereses personales y saber “ver” e ir al encuentro de las necesidades de nuestro prójimo, especialmente de los últimos. Cumplir con alegría obras de caridad hacia los que sufren en el cuerpo y en el espíritu es el modo más autentico de vivir el Evangelio, es el fundamento necesario para que nuestras comunidades crezcan en la fraternidad y en la acogida reciproca”.

Hoy, recordamos la vida de un santo, que murió mártir, entregando su vida por su fe. El Papa emérito, Benedicto XVI, nos comenta en la homilía dada en la visita pastoral a la basílica de san Lorenzo extramuros con ocasión del 1750° aniversario del martirio del santo diácono el 30 de noviembre de 2008:
“…San Lorenzo se distinguió por su “solicitud por los pobres, el generoso servicio que prestó a la Iglesia de Roma en el ámbito de la ayuda y de la caridad, y su fidelidad al Papa… San León Magno, en una hermosa homilía, comenta así el atroz martirio de este ilustre héroe‟: Las llamas no pudieron vencer la caridad de Cristo; y el fuego que lo quemaba por fuera era más débil del que ardía dentro de él‟… El mejor mensaje que recibimos de san Lorenzo es el de la santidad. Nos repite que la santidad, es decir, el salir al encuentro de Cristo que viene continuamente a visitarnos, no pasa de moda; más aún, con el paso del tiempo resplandece de modo luminoso y manifiesta la perenne tensión del hombre hacia Dios… Que san Lorenzo, testigo heroico de Cristo crucificado y resucitado, sea para cada uno ejemplo de dócil adhesión a la voluntad divina, a fin de que, como el apóstol san Pablo recordaba a los Corintios, también nosotros vivamos de modo que seamos “irreprensibles” en el día del Señor (cf. 1 Co 1, 7-9)”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.