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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-56: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! …Dichosa tú, que has creído.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-56: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! …Dichosa tú, que has creído.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido a nuestros padres –
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy una fiesta de la Santísima Virgen María, la solemnidad de la Asunción de la Virgen María es la fiesta mariana más antigua. Se nos invita a contemplar a aquella criatura que goza ya de la presencia de Dios en alma y cuerpo. Es una celebración que nos inspira esperanza y consuelo, pues el cielo es también nuestra meta. Aunque esta realidad parezca lejana no lo es, porque todos caminamos hacia Dios. La Asunción de la Santísima Virgen nos enseña a dónde nos lleva el amor. Pidamos a Nuestra Madre que nos enseñe a amar.

Es una fiesta del amor, porque es el amor de Cristo el que nos hace entrar en el cielo, es el amor omnipotente de Dios el que nos rescata del pecado y de la muerte. Esto no se comprende con la razón, sino con la fe, con la sencillez, con el silencio y la oración. Sólo así nos acercamos un poco a estos misterios que nos superan, sólo así nuestro corazón puede escuchar a Dios y aspirar a aquello que Él nos ofrece.

Sí, María es “Dichosa por creer” es un modelo de fe. Ella creyó que nada era imposible para Dios. Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María nunca cesó de creer en el cumplimiento de las promesas de Dios.

Por otra parte, María, al visitar a su prima Santa Isabel, nos da también testimonio de servicio. ¡Cuánto debemos imitar su ejemplo! Nuestra vida cristiana debería convertirse en una constante “visitación” para los otros, es decir, en un acto constante de donación y entrega humilde a los demás por amor a Dios. Contemplemos con frecuencia a María, acudamos a la escuela de María. Ella, con su ejemplo y su intercesión, nos recuerda la primacía de la gracia, de la fe y del servicio en la vida cristiana. No olvidemos tampoco que María, no sólo es un ejemplo a imitar, Ella es también nuestra gran intercesora y es nuestro apoyo, hemos de contar con Ella siempre para superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino hacia la santidad. María nos inspira, María nos alienta, María nos auxilia.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18,1-5.10.12-14: El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18,1-5.10.12-14: El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor responde a una pregunta realizada por los discípulos: “¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?“ y también nos presenta la parábola de la oveja perdida. El camino que presenta el Señor a la respuesta a la pregunta es el de hacerse pequeño, pone como modelo a un niño, es un ser débil, no posee nada, no tiene nada que decir, el niño como el pobre, sólo puede recibir con alegría lo que se le ofrece, porque depende totalmente de los demás. Esa es la situación del hombre ante Dios, el Señor nos demanda: sencillez y humildad.

La infancia espiritual es una actitud interior de dependencia y confianza en Dios. Termina el Evangelio diciéndonos que: Dios no quiere que nadie se pierda. La solicitud del Señor, del Buen Pastor por los más débiles, por los alejados. Una sensibilidad especial demanda a cada cristiano para ser instrumento de llegar a los que no cuenta para nuestro mundo y acercarlos –sin juzgarlos- a quien tanto les ama, acercarlos al Señor. Para Dios nadie queda sin solución, nadie esta perdido, espera, confía, nos brinda una y mil oportunidades hasta que descubramos el tesoro de su amor por nosotros. ¡Animo! Mientras el Señor nos sigue teniendo aquí nos esta dando la oportunidad de nuestra conversión y de acercarnos cada vez más a Él.

Hoy celebramos la memoria de San Maximiliano Maria Kolbe, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que, fundador de la Milicia de María Inmaculada, fue deportado a diversos lugares de cautiverio y finalmente, internado en el campo de exterminio de Auschwitz, en Polonia, donde se ofreció a los verdugos a cambio de la vida de otro cautivo, ofreciendo su ministerio como un holocausto de caridad y como modelo de fidelidad para con Dios y los hombres. Que aprendamos de los santos a saber hacer de nuestra vida una entrega por amor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará.

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo Jesús:
-Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.
Ellos se pusieron muy tristes.
Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
-¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
Contestó:
-Sí.
Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:
-¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?
Contestó:
-A los extraños.
Jesús le dijo:
-Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta dos temas distintos. El primero, es el anuncio -segundo ya- que Cristo hace de su pasión, muerte y resurrección; y el segundo, es el impuesto del templo, para el mantenimiento del culto, que era obligación sagrada, pero en el pasaje se esta abordando desde el deber de cumplir con los impuesto en general, el cristiano tiene unas responsabilidades ante los demás, tiene repercusiones en la vida civil, social… precisamente desde su testimonio, para construir una sociedad mas justa, más humana, mas impregnada con las claves del evangelio, transformando este mundo, donde el amor, la paz y la justicia sean una verdadera realidad.

Ante el anuncio de la pasión los discípulos se pusieron muy tristes. Los discípulos parece que han comprendido que el camino del seguimiento del Señor no está exento de dificultades. No les resultó fácil entender el camino del anonadamiento, de la humildad, del perdón, del sufrimiento, de hacer de la vida un ofrecimiento por amor. Cuanto trabajo nos cuesta encajar la Cruz en nuestra existencia. Debido que los planes de Dios andan muy lejos de lo que son nuestros planes, el Señor nos invita a acoger y observar el verdadero espíritu de la ley, para darle pleno cumplimiento en el amor hacia quien lo necesita. Como nos recuerda San Pablo nuestra justicia será tanto más perfecta cuanto más esté animada por el amor a Dios y por el amor a los hermanos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
-«¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo:
-«-No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.” Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Continuamos en el capitulo seis de S. Juan, en el “Sermón Eucarístico”, se nos presenta el Señor con la formula de revelación “Yo soy” -como Yahvé en el Antiguo Testamento- Se autodefine como el pan que da la vida eterna al que lo come. Comer el pan eucarístico es una llamada a vivir lo que significa ese sacramento: es un alimento que nos transforma, nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón, anticipación de la gloria celestial, alimento de inmortalidad. Estamos hechos para Dios y solo Él sacia plenamente la sed que habita en el corazón humano.

Una vez más, recurro a los comentarios de los sucesores de S. Pedro, en el caso de hoy, al Papa Emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 12 de agosto de 2012: “Jesús quiere ayudarles a comprender el significado profundo del prodigio que ha realizado: al saciar de modo milagroso su hambre física… ahora Jesús habla de sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo Unigénito de Dios, que está en el seno del Padre y vino para dar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios”.

El Papa Francisco ha dedicado varias Audiencias Generales de los miércoles con catequesis para hacernos crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha donado en la Eucaristía, pondré algunos entresacados de sus catequesis, invito a acudir a ellas y profundizar con su lectura. “Cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto” (8 noviembre 2017). “Vamos al encuentro con el Señor y el silencio nos prepara y nos acompaña. Permaneced en silencio junto a Jesús. Y del misterioso silencio de Dios brota su Palabra que resuena en nuestro corazón”(15 noviembre 2017). “La Eucaristía nos lleva siempre al vértice de las acciones de salvación de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido para nosotros, vierte sobre vosotros toda la misericordia y su amor, como hizo en la cruz, para renovar nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro modo de relacionarnos con Él y con los hermanos”(22 noviembre 2017). Vamos a Misa el domingo para encontrar al Señor resucitado, o mejor, para dejarnos encontrar por Él, escuchar su Palabra, alimentarnos en su mesa y así convertirnos en Iglesia, es decir, en su Cuerpo místico viviente en el mundo…¡Es la Misa, por lo tanto, lo que hace el domingo cristiano! El domingo cristiano gira en torno a la Misa. ¿Que domingo es, para un cristiano, en el que falta el encuentro con el Señor?”(13 diciembre 2017) “No vamos a mIsa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él aquello de lo que realmente tenemos necesidad” (13 diciembre 2017)

Es domingo, día del Señor, día consagrado a nuestro Dios. Día de alabanza y de bendición. Día donde nos alimentamos de Él. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,14-20: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Nada os sería imposible.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,14-20: Si fuera vuestra fe como un grano de mostaza… Nada os sería imposible.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas:
-Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.
Jesús contestó:
¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:
-¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?
Les contestó:
-Por vuestra poca fe.
Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría.
Nada os sería imposible.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aborda el Señor el tema de la fe, recrimina a sus oyentes la falta de fe. Somos nosotros mismos los que nos vemos perjudicados por resistirnos a confiar, a abandonarnos, a poner nuestra vida en sus manos. La escena evangélica nos presenta a un padre intercediendo por su hijo, se lo ha llevado a los discípulos y no han sido capaces de curarlo. El Señor pone la razón de su fracaso en su poca fe. Nada seria imposible para el que cree.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico en el ángelus, del 6 de octubre de 2013: “Los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación…nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos así como es, para que Tú la hagas crecer…la semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero autentica, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad! Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe muy firme, que de verdad mueve montañas…”.

En la audiencia general del 18 de abril de 2018, el Papa Francisco en la catequesis sobre el bautismo, nos recuerda que: “Ser cristiano es un don que nace de lo alto. La fe no se puede comprar, pero si pedir y recibir como regalo. “Señor, regálame el don de la fe” es una hermosa oración. “Que yo tenga fe” es una hermosa oración. Pedirla como regalo, pero no se puede comprar, se pide”.

“La fe cristiana no es sólo la suma de preceptos y normas morales, sino que es ante todo una propuesta de amor que Dios, por medio de Jesús, ha hecho y sigue haciendo a la humanidad. Es una invitación a entrar en esta historia de amor.” (Angelus, 9 octubre 2017).

Hoy, también celebramos a Santa Clara, colocaré algunos subrayados de la audiencia del Papa Emérito Benedicto XVI del 15 de septiembre de 2010: “… Vivió en el siglo XIII, contemporánea de san Francisco. Su testimonio nos muestra cuánto debe la Iglesia a mujeres valientes y llenas de fe como ella, capaces de dar un impulso decisivo para la renovación de la Iglesia. ¿Quién era Clara de Asís? … Clara nació en 1193, en el seno de una familia aristocrática y rica. Renunció a la nobleza y a la riqueza para vivir humilde y pobre, adoptando la forma de vida que proponía Francisco de Asís. Aunque sus parientes, como sucedía entonces, estaban proyectando un matrimonio con algún personaje de relieve, Clara, a los 18 años, con un gesto audaz inspirado por el profundo deseo de seguir a Cristo y por la admiración por Francisco, dejó su casa paterna y, en compañía de una amiga suya, Bona de Guelfuccio, se unió en secreto a los Frailes Menores en la pequeña iglesia de la Porciúncula. Era la noche del domingo de Ramos de 1211. En la conmoción general, se realizó un gesto altamente simbólico: mientras sus compañeros empuñaban antorchas encendidas, Francisco le cortó su cabello y Clara se vistió con un burdo hábito penitencial. Desde ese momento se había convertido en virgen esposa de Cristo, humilde y pobre, y se consagraba totalmente a él. Como Clara y sus compañeras, innumerables mujeres a lo largo de la historia se han sentido atraídas por el amor a Cristo que, en la belleza de su divina Persona, llena su corazón. Y toda la Iglesia, mediante la mística vocación nupcial de las vírgenes consagradas, se muestra como lo que será para siempre: la Esposa hermosa y pura de Cristo.
… Después de pasar algunos meses en otras comunidades monásticas, resistiendo a las presiones de sus familiares, que inicialmente no aprobaron su elección, Clara se estableció con sus primeras compañeras en la iglesia de san Damián, donde los frailes menores habían arreglado un pequeño convento para ellas. En aquel monasterio vivió más de cuarenta años, hasta su muerte, acontecida en 1253.
… Agradeciendo a Dios que nos da a los santos que hablan a nuestro corazón y nos ofrecen un ejemplo de vida cristiana a imitar, quiero concluir con las mismas palabras de bendición que santa Clara compuso para sus hermanas y que todavía hoy custodian con gran devoción las Clarisas, que desempeñan un papel precioso en la Iglesia con su oración y con su obra. Son expresiones en las que se muestra toda la ternura de su maternidad espiritual: «Os bendigo en vida y después de mi muerte, como puedo y más de cuanto puedo, con todas las bendiciones con las que el Padre de las misericordias bendice y bendecirá en el cielo y en la tierra a su hijos e hijas, y con las que un padre y una madre espiritual bendicen y bendecirán a sus hijos e hijas espirituales. Amén».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 12,24-26:Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 12,24-26:Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor utiliza el ejemplo del grano de trigo y nos dice que para dar fruto es necesario pasar por la muerte. Se nos habla de la muerte como generadora de vida. Dar la propia vida es condición para la fecundidad, es la suprema medida del amor. La vida es fruto del amor y no brota si el amor no es pleno, si no llega al don total. Amar es darlo todo, entregarlo todo, sin escatimar nada; hasta desaparecer. El Señor hace realidad esta palabra porque va a entregarse por los demás. Y esto no es un fracaso, todo lo contrario, es la victoria del amor sobre el mal.

“El que se ama a sí mismo pierde su vida, pero el que ofrece su vida por los demás la salvará.” El temor a perder la vida nos hace caer en el egoísmo, nos encierra en la búsqueda de nuestros intereses, nos genera muchos miedos, es el gran obstáculo al compromiso por los demás. Sin embargo, el que ofrece su vida por los demás, ama de verdad, se olvida del propio interés y seguridad, lucha por la vida, la dignidad y la libertad, intenta hacer del día a día una entrega por amor.

En el Angelus del 18 de marzo de 2018, el Papa Francisco para explicar el misterio pascual, comenta el pasaje evangélico de hoy: “Jesús se sirve de una imagen y dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”. Quiere hacer entender en su caso extremo – es decir, la cruz, muerte y resurrección- es un acto de fecundidad – sus llagas nos han curado-, una fecundidad que dará fruto para muchos. Así se compara a sí mismo con el grano de trigo que pudriéndose en la tierra genera nueva vida… Y este dinamismo del grano de trigo, cumplido en Jesús, debe realizarse también en nosotros sus discípulos: estamos llamados a hacer nuestra esa ley pascual del perder la vida para recibirla nueva y eterna. ¿Y que significa perder la vida? Es decir, ¿qué significa ser el grano de trigo? Significa pensar menos en sí mismos, en los intereses personales y saber “ver” e ir al encuentro de las necesidades de nuestro prójimo, especialmente de los últimos. Cumplir con alegría obras de caridad hacia los que sufren en el cuerpo y en el espíritu es el modo más autentico de vivir el Evangelio, es el fundamento necesario para que nuestras comunidades crezcan en la fraternidad y en la acogida reciproca”.

Hoy, recordamos la vida de un santo, que murió mártir, entregando su vida por su fe. El Papa emérito, Benedicto XVI, nos comenta en la homilía dada en la visita pastoral a la basílica de san Lorenzo extramuros con ocasión del 1750° aniversario del martirio del santo diácono el 30 de noviembre de 2008:
“…San Lorenzo se distinguió por su “solicitud por los pobres, el generoso servicio que prestó a la Iglesia de Roma en el ámbito de la ayuda y de la caridad, y su fidelidad al Papa… San León Magno, en una hermosa homilía, comenta así el atroz martirio de este ilustre héroe‟: Las llamas no pudieron vencer la caridad de Cristo; y el fuego que lo quemaba por fuera era más débil del que ardía dentro de él‟… El mejor mensaje que recibimos de san Lorenzo es el de la santidad. Nos repite que la santidad, es decir, el salir al encuentro de Cristo que viene continuamente a visitarnos, no pasa de moda; más aún, con el paso del tiempo resplandece de modo luminoso y manifiesta la perenne tensión del hombre hacia Dios… Que san Lorenzo, testigo heroico de Cristo crucificado y resucitado, sea para cada uno ejemplo de dócil adhesión a la voluntad divina, a fin de que, como el apóstol san Pablo recordaba a los Corintios, también nosotros vivamos de modo que seamos “irreprensibles” en el día del Señor (cf. 1 Co 1, 7-9)”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.
Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
-«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!»
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas:
-«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas».
Pero las sensatas contestaron:
-«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis».
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
-«Señor, señor, ábrenos».
Pero él respondió:
-«Os lo aseguro: no os conozco».
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos la memoria de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, también conocida por Edith Stein, en palabras del Santo Juan Pablo II: “una hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo “. Judía de nacimiento, abraza la fe católica ya siendo profesora de universidad y reconocida filósofa. Entra en las Carmelitas descalzas y muere víctima de los nazis en Aushwitz. Canonizada por Juan Pablo II el 11 de Octubre, 1998. Consideró su conversión a la fe católica como una conversión también hacia una mas profunda identificación con su identidad judía. Su testimonio ilustra dos temas inseparables: La unidad entre el judaísmo y la fe católica y el valor del sufrimiento.

Para las pistas de meditación de hoy tomo el comentario realizado por el Papa Emérito Benedicto XVI:

«El Evangelio de hoy es una célebre palabra, que habla de diez jóvenes invitadas a una fiesta de bodas, símbolo del Reino de los cielos, de la vida eterna. Es una imagen feliz, con la que sin embargo Jesús enseña una verdad que nos hace cuestionarnos; de hecho, de aquellas diez chicas: cinco entran en la fiesta, porque, a la llegada del esposo, tienen aceite para encender sus lámparas; mientras que las otras cinco se quedan fuera, porque, tontas, no han llevado aceite.
¿Qué representa este ´aceite´, indispensable para ser admitidos al banquete nupcial?
San Agustín y otros autores antiguos leen en él un símbolo del amor, que no se puede comprar, pero se recibe como regalo, se conserva en la intimidad y se practica en las obras. Verdadera sabiduría es aprovechar la vida mortal para realizar obras de misericordia, porque, tras la muerte, eso ya no será posible. Cuando nos despierten para el juicio final, este se basará en el amor practicado en la vida terrena. Y este amor es don de Cristo, infundido en nosotros por el Espíritu Santo. Quien cree en Dios-Amor lleva en sí una esperanza invencible, como una lámpara con la que atravesar la noche más allá de la muerte, y llegar a la gran fiesta de la vida»
(Benedicto XVI, 6 de noviembre de 2011).

Y nos ayudamos, también, con la reflexión del P. Francisco que sitúa la parábola de las diez virgenes en el contexto del “tiempo inmediato”: “El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo. Lo que se nos pide es que estemos preparados al encuentro -preparados para un encuentro , un encuentro bello, el encuentro con Jesús- , que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios”. (Audiencia General, del 24 de abril de 2013)

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 15,21-28: Mujer: ¡Que grande es tu fe!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 15,21-28: Mujer: ¡Que grande es tu fe!

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
-Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.
El no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
-Atiéndela, que viene detrás gritando.
El les contestó:
-Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas:
-Señor, socórreme.
El le contestó:
-No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
Pero ella repuso:
-Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús le respondió:
-Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con una mujer, extranjera, la cual, suplica por su hija, y no se desanima ante la negativa recibida, sino que insiste, después el mismo Señor elogia a la mujer: ¡Que grande es tu fe!.

El Papa Francisco nos comenta este pasaje en el ángelus del 20 de agosto de 2017: “El Señor, en un primer momento, parece no escuchar este grito de dolor, hasta el punto de suscitar la intervención de los discípulos que intercede por ella. El aparente distanciamiento de Jesús no desanima a esta madre, que insiste en su invocación. La fuerza interior de esta mujer, que permite superar todo obstáculo, hay que buscarla en su amor materno y en la confianza de que Jesús puede satisfacer su petición… podemos decir que es el amor lo que mueve la fe y la fe, por su parte, se convierte en el premio del amor.
…Al final, ante tanta perseverancia, Jesús permanece admirado, casi estupefacto, por la fe de una mujer pagana. Por tanto, accede diciendo: “Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas”… Esta humilde mujer es indicada por Jesús como ejemplo de fe inquebrantable. Su insistencia en invocar la intervención de Cristo es para nosotros estimulo para no desanimarnos, para no desesperar cuando estamos oprimidos por las duras pruebas de la vida. El Señor no se da la vuelta ante nuestras necesidades y, si a veces parece insensible a peticiones de ayuda, es para poner a prueba y robustecer nuestra fe. Nosotros debemos continuar gritando como esta mujer: ¡Señor ayúdame!. Así, con perseverancia y valor…Este episodio evangélico nos ayuda a entender que todos tenemos necesidad de crecer en la fe y fortalecer nuestra confianza en Jesús.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 14,22-36: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 14,22-36: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo en seguida:
-¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!
Pedro le contestó:
-Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
El le dijo:
-Ven.
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
-Señor, sálvame.
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
-¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
-Realmente eres Hijo de Dios.
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.
Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje evangélico donde el Señor aparece andando sobre las aguas e invita a confiar en Él y les cuestiona su falta de fe, sus miedos, sus dudas. Acudo al ángelus del 10 de agosto de 2014, donde el P. Francisco reflexiona sobre este pasaje evangélico: “Este relato es una hermosa imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice: “Ven”, él reconoció el eco del primer encuentro en la orilla de ese mismo lago, e inmediatamente, una vez mas, dejó la barca y se dirigió hacia el Maestro. Y caminó sobre las aguas. La respuesta confiada y disponible ante la llamada del Señor permite realizar siempre cosas extrraordinarias. Pero Jesús mismo nos dijo que somos capaces de hacer milagros con nuestra fe, la fe en Él, la fe en su palabra, la fe en su voz. En cambio Pedro comienza a hundirse en el momento en que aparta la mirada de Jesús y se deja arrollar por las adverrsidades que lo rodean. Pero el Señor esta siempre allí, y cuando Pedro lo invoca, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, se describe nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y con todo victoriosa, la fe del cristiano camina hacia el encuentro del Señor resucitado, en medio de las tempestades y peligros del mundo.
…Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros limites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. A ello nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos confiados.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

transfiguración

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9,2-10: Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,2-10: Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
-«Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
-«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
-«No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy en nuestra parroquia, celebramos la fiesta de nuestro titular: EL SALVADOR, con la Solemnidad de la transfiguración, contemplaremos en el Evangelio de hoy como el Señor sabe de la dificultad de los discípulos para entender los designios de Dios, que les costaría entender el camino de la cruz, la pasión y el sufrimiento y como buen pedagogo quiso confortar la fe de los discípulos con la experiencia de la transfiguración, un anticipo de su gloria para que mantuvieran la esperanza en medio de la dificultad.
El Señor invito a tres de ellos: Santiago, Juan y Pedro, precisamente a los que debían acompañarle en su agonía de Getsemaní, a la cima del monte Tabor para que contemplaran su gloria. Vemos como se llenaron de una inmensa alegría; Pedro con la aclamación: ¡Que bien se esta aquí!; Estaba tan contento que ni siquiera pensaba en sí mismo, ni en Santiago y Juan que le acompañaban. Suele pasar que cuando tenemos experiencia de Dios, lo que comienza a inundarnos es un gran gozo que nos sobrepasa y lo transforma todo.

La invitación que se nos hace a nosotros es la misma que escucharon los discípulos: Este es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias: escuchadle. ESCUCHADLE. La importancia de tomarnos en serio la Palabra de Dios, de conocerla, de dejar que sea nuestra guía, nuestra brújula, la que nos orienta en los acontecimientos y decisiones que se nos presenten.

Comentando este pasaje bíblico el Papa Benedicto XVI, en el Ángelus del 20 de marzo de 2011, nos dice: “La Transfiguración no es un cambio de Jesús, sino que es la revelación de su divinidad, “la intima compenetración de su ser con Dios, que se convierte en luz pura. En su ser uno con el Padre, Jesús mismo es Luz de Luz”. Pedro, Santiago y Juan, contemplando la divinidad del Señor, se preparan para afrontar el escándalo de la cruz, como se canta en un antigua himno: “En el monte te transfiguraste y tus discípulos, en la medida de su capacidad, contemplaron tu gloria, para que, viéndote crucificado, comprendieran que tu pasión esta voluntaria y anunciaran al mundo que tú eres verdaderamente el esplendor del Padre”.

Si nos mantenemos siempre cerca de Jesús, nada nos hará verdaderamente daño: ni la ruina económica, ni la cárcel, ni la enfermedad grave… mucho menos, las pequeñas contradicciones diarias que tienden a quitarnos la paz si no estamos alerta. El mismo San Pedro lo recordaba a los primeros cristianos: ¿quién os hará daño, si no pensáis más que en obrar bien? Pero si sucede que padecéis algo por amor a la justicia, sois bienaventurados.

Recuerda que el camino de la cruz es una oportunidad que se nos brinda para corresponder al amor de Dios, y ten siempre muy presente que Dios sacara bien, no ocurre ningún sufrimiento inútil, todos los aprovecha el Señor para la salvación del genero humano, recuerda que la Gloria es suya, y la última palabra la pondrá Él. “cielo y tierra pasaran pero sus palabras se cumplirán”. ¡Animo y confía!.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote