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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,11-19: Tu fe te ha salvado.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,11-19: Tu fe te ha salvado.

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
–Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.
Al verlos, les dijo:
–Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
–¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?
Y le dijo:
–Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de los diez leprosos, donde se nos resalta la obediencia y el agradecimiento. Obedecen: “Id a presentaros a los sacerdotes”, y “mientras iban de camino, quedaron limpios”, se fiaron de la palabra dada y se pusieron en camino para realizarla, y es cuando experimentan la acción en ellos, es la fe la que salva al hombre, “tu fe te ha salvado”, y es la fe la que nos hace ser agradecidos, nos hace ver que todo no nos es debido, que es un don, un regalo que incluso cuando llega a través de diversidad de acontecimientos o formas, siempre, proviene en definitiva de Dios, el que esta detrás, es quien tanto nos ama. ¡Que gran tesoro se esconde en una pequeña palabra: “gracias”!.

Este pasaje evangélico tenemos la dicha de ser comentado por el mismo Papa Francisco en la homilia del 9 octubre del 2016: “Jesús encuentra a diez leprosos que salen a su encuentro, se paran a lo lejos y expresan a gritos su desgracia ante aquel hombre, en el que su fe ha intuido un posible salvador: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Están enfermos y buscan a alguien que los cure. Jesús les responde y les indica que vayan a presentarse a los sacerdotes que, según la Ley, tenían la misión de constatar una eventual curación. De este modo, no se limita a hacerles una promesa, sino que pone a prueba su fe. De hecho, en ese momento ninguno de los diez ha sido curado todavía. Recobran la salud mientras van de camino, después de haber obedecido a la palabra de Jesús. Entonces, llenos de alegría, se presentan a los sacerdotes, y luego cada uno se irá por su propio camino, olvidándose del Donador, es decir del Padre, que los ha curado a través de Jesús, su Hijo hecho hombre.

Sólo uno es la excepción: un samaritano, un extranjero que vive en las fronteras del pueblo elegido, casi un pagano. Este hombre no se conforma con haber obtenido la salud a través de su propia fe, sino que hace que su curación sea plena, regresando para manifestar su gratitud por el don recibido, reconociendo que Jesús es el verdadero Sacerdote que, después de haberlo levantado y salvado, puede ponerlo en camino y recibirlo entre sus discípulos.

Qué importante es saber agradecer al Señor, saber alabarlo por todo lo que hace por nosotros. Y así, nos podemos preguntar: ¿Somos capaces de saber decir gracias? ¿Cuántas veces nos decimos gracias en familia, en la comunidad, en la Iglesia? ¿Cuántas veces damos gracias a quien nos ayuda, a quien está cerca de nosotros, a quien nos acompaña en la vida? Con frecuencia damos todo por descontado. Y lo mismo hacemos también con Dios. Es fácil ir al Señor para pedirle algo, pero regresar a darle las gracias… Por eso Jesús remarca con fuerza la negligencia de los nueve leprosos desagradecidos: «¿No han quedado limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,7-10: Somos unos pobres siervos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,7-10: Somos unos pobres siervos.

En aquel tiempo, dijo el Señor:
–Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa?»
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid:
«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos habla de servicio, de un servicio total, servicio de entrega sin reservas y ejercido desde la humildad, “hemos hecho lo que teníamos que hacer”, estas palabras el primero que las cumple es el Señor, Él nos da ejemplo entregándose a sí mismo, se da a sí mismo, se nos da a cada uno. Los creyentes estamos invitados a conocer la voluntad de Dios y hacer lo que Dios quiere de nosotros es el camino de la vida, es la alegría y el privilegio del cristiano. Pero esto no se logra sin contemplar a Cristo que se hizo siervo de todos nosotros para salvarnos. Aceptar y hacer su voluntad es la actitud que debemos tener cada día, en cada momento de nuestra vida. Ante Dios no debemos presentarnos nunca como quien cree haber prestado un servicio y por ello merece una gran recompensa. Tenemos que tener clara conciencia que no hacemos nunca bastante por Dios. “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” El Señor nos amó primero, ha pagado un alto precio por nuestra redención, y yo ¿qué hago por Él?

Podemos profundizar en la meditación con las palabras pronunciadas en la Misa matutina de Santa Marta del 11 de noviembre de 2014, el Papa Francisco, valiéndose del pasaje evangélico de hoy da toda una catequesis sobre el servicio: “Un servicio humilde, gratuito, generoso, nunca «por la mitad». Un servicio total, como el del «servidor que trabajó toda la jornada» y al volver a casa «debe servir al Señor, darle de comer y luego descansar». Parece, «un poco exigente»[…] el servicio que se le pide es «total» porque es el mismo que vivió Jesús: «Él vivió con esa actitud de servicio; Él es el servidor; Él se presenta como el servidor, que vino a servir y no a ser servido». […] Hay que prestar un «servicio gratuito, sin pedir nada». […] «servicio en humildad». Como lo hizo «Él, que siendo Dios se humilló a sí mismo, se abajó, se anonadó: para servir. Es servicio en la esperanza, y esta es la alegría del servicio cristiano», que vive, como escribe san Pablo a Tito, «aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo». El Señor «llamará a la puerta» y «vendrá a nuestro encuentro» […]«Por favor, que nos encuentre con esta actitud de servicio».

También hoy celebramos a San Leandro, uno de los cuatro hermanos santos cartageneros. Sus hermanos fueron san Fulgencio, obispo de Écija, y san Isidoro, quien le sucedió en la sede de Sevilla. Tenía también una hermana, santa Florentina. Desde niño, se distinguió Leandro por su elocuencia y su fascinante personalidad. Siendo muy joven, entró en un convento de Sevilla, donde se entregó durante tres años a la oración y el estudio. A la muerte del obispo de Sevilla fue elegido unánimemente para sucederle. En el 589, san Leandro presidió el tercer Concilio de Toledo, que redactó una solemne declaración de la consustancialidad de las tres Personas divinas . Nos queda una carta a su hermana santa Florentina, documento conocido con el nombre de «Regla de la Vida Monástica», tiene por tema principal el desprecio del mundo y la oración. Una de las obras más importantes de san Leandro fue la reforma de la liturgia. San Leandro se vio frecuentemente atacado por las enfermedades, particularmente por la gota. San Leandro murió hacia el año 600. Sus reliquias se conservan en la catedral de Sevilla. La liturgia española celebra la memoria de san Leandro el 13 de noviembre.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 17,1-6: Auméntanos la fe.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 17,1-6: Auméntanos la fe.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
-Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!
Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar.
Tened cuidado.
Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «lo siento», lo perdonarás.
Los apóstoles le pidieron al Señor:
-Auméntanos la fe.
El Señor contestó:
-Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El evangelio de hoy aborda varias realidades, podríamos destacar tres partes: una sobre cómo evitar el escándalo de los pequeños, la otra sobre la importancia del perdón y una tercera sobre la necesidad de la fe en Dios que debemos tener.

Primera llamada: “evitar el escándalo”. A nivel de fe, significa aquello que desvía a la persona del buen camino. “Escandalizar a los pequeños” es ser el motivo por el cual los más débiles se alejan, se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien les hace daño, hace daño a Jesús. Este pasaje del Evangelio nos puede servir para decir al Señor: ¡Perdón, Señor, si de alguna manera, aun sin darme cuenta, he sido ocasión de tropiezo para alguno! y que las palabras del Señor, “andaos con cuidado”, nos ayuden a estar vigilantes y a ser prudentes. En la Audiencia del 14 de octubre de 2015, el Papa Francisco piden perdón por los pecados fruto del escándalo: “La palabra de Jesús es fuerte hoy: «¡Ay del mundo a causa de los escándalos!». Jesús es realista y dice: «es inevitable que sucedan los escándalos pero ¡ay del hombre que causa el escándalo!». Yo quisiera, antes de iniciar la catequesis, en nombre de la Iglesia. pediros perdón por los escándalos que en estos últimos tiempos han ocurrido tanto en Roma como en el Vaticano, os pido perdón.”

Segunda invitación: Ante la ofensa – el perdón. Perdonar al hermano. El Señor no hacia teoría al hablar del perdón, el mismo desde el árbol de la Cruz nos dejo esa misma herencia: “perdónalos, no saben lo que hacen”. El perdón y la reconciliación son uno de los asuntos en que Jesús más insiste. Sabemos por propia experiencia que necesitamos que el Señor nos regale esta capacidad de amar, ya que humanamente experimentamos lo incapacitados que estamos para hacer realidad esta palabra, sin embargo solo el amor, solo Su Amor, puede lograr el milagro, el mal solo se puede vencer desde el bien, y el camino es el amor y el perdón, hemos de suplicárselo muchas veces al Señor, ya nos lo dejó dicho: “Sin Mi no podéis hacer nada”, y que verdad que es, sin Él, estamos incapacitados para amar y fruto de ese Amor – si nos falta, se hace imposible- poder perdonar.

Tercera cuestión planteada: La fe. La suplica de los discípulos: “Señor, auméntanos la fe”. Pero ¿en qué consiste la fe? Según la definición bíblica de Heb 11,1: “La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”. La fe ese don gratuito de Dios que hemos de pedirle continuamente como los discípulos, lo es todo en nuestra vida de cristianos, porque nos da una luz que todo lo ilumina. Aprendemos a mirar el mundo, como es mirado por Dios. Es la bondad y la misericordia la que lo impregna todo. ¡Señor, creemos, pero aumenta nuestra fe!

Y en el ángelus del 6 de octubre de 2013 el Papa Francisco nos invita a hacer esta invocación: “« Auméntanos la fe». Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los Apóstoles, digamos al Señor Jesús: «Auméntanos la fe». Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos así como es, para que Tú la hagas crecer. ¿Os parece bien repetir todos juntos esto: «¡Señor, auméntanos la fe!»? ¿Lo hacemos? Todos: Señor, auméntanos la fe. Señor, auméntanos la fe. Señor, auméntanos la fe. ¡Que la haga crecer![…] cada uno de nosotros, en la propia vida de cada día, puede dar testimonio de Cristo, con la fuerza de Dios, la fuerza de la fe. Con la pequeñísima fe que tenemos, pero que es fuerte. Con esta fuerza dar testimonio de Jesucristo, ser cristianos con la vida, con nuestro testimonio.¿Cómo conseguimos esta fuerza? La tomamos de Dios en la oración. La oración es el respiro de la fe: en una relación de confianza, en una relación de amor, no puede faltar el diálogo, y la oración es el diálogo del alma con Dios.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12,38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:
-«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pre­texto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigu­rosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:
-«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a una mujer creyente y generosa, viuda y pobre, el Señor se fija en ella, lo ha entregado todo, incluso lo que necesitaba para vivir, la mirada que nos destaca el Señor es que Dios no se deja llevar por las apariencias, su mirada escudriña el corazón del hombre, por eso, no se detiene en si era mucho o poco, sino en que lo ha entregado todo, la viuda se convierte en un modelo de compartir sin reservas, nos invita a entender que hay mas alegría en dar que en recibir y que tenemos que dar no lo que nos sobra, en este ejercicio de generosidad, estamos llamados a llegar hasta la entrega de nosotros mismos.

Contamos con la ayuda del Papa Francisco para la meditación de hoy, en sus catequesis del ángelus, el 8 de noviembre de 2015, es este mismo pasaje el que nos lo comenta:

“El episodio del Evangelio de este domingo se compone de dos partes: en una se describe cómo no deben ser los seguidores de Cristo; en la otra, se propone un ideal ejemplar de cristiano.
En la primera parte, Jesús señala tres defectos que se manifiestan en el estilo de vida de los escribas, maestros de la ley: soberbia, avidez e hipocresía. A ellos —dice Jesús— les encanta «que les hagan reverencia en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes» . Pero, bajo apariencias tan solemnes, se esconden la falsedad y la injusticia. Mientras se pavonean en público, usan su autoridad para «devorar los bienes de las viudas», a las que se consideraba, junto con los huérfanos y los extranjeros, las personas más indefensas y desamparadas. Por último, los escribas «aparentan hacer largas oraciones». También hoy existe el riesgo de comportarse de esta forma.

[…] También la segunda parte del Evangelio de hoy va en esta línea. La escena se ambienta en el templo de Jerusalén, precisamente en el lugar donde la gente echaba las monedas como limosna. Hay muchos ricos que echan tantas monedas, y una pobre mujer, viuda, que da apenas dos pequeñas monedas. Jesús observa atentamente a esa mujer e indica a los discípulos el fuerte contraste de la escena. Los ricos han dado, con gran ostentación, lo que para ellos era superfluo, mientras que la viuda, con discreción y humildad, ha echado «todo lo que tenía para vivir»; por ello —dice Jesús— ella ha dado más que todos. Debido a su extrema pobreza, hubiera podido ofrecer una sola moneda para el templo y quedarse con la otra. Pero ella no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo. En su pobreza ha comprendido que, teniendo a Dios, lo tiene todo; se siente amada totalmente por Él y, a su vez, lo ama totalmente. ¡Qué bonito ejemplo esa viejecita!

Jesús, hoy, nos dice también a nosotros que el metro para juzgar no es la cantidad, sino la plenitud. […] Amar a Dios «con todo el corazón» significa confiar en Él, en su providencia, y servirlo en los hermanos más pobres, sin esperar nada a cambio.
[…] Pidamos al Señor que nos admita en la escuela de esta pobre viuda, que Jesús, con el desconcierto de los discípulos, hace subir a la cátedra y presenta como maestra de Evangelio vivo. Por intercesión de María, la mujer pobre que ha dado toda su vida a Dios por nosotros, pidamos el don de un corazón pobre, pero rico de una generosidad alegre y gratuita.”

Es domingo, día del Señor, y hoy celebramos el día de la Iglesia Diocesana, nuestro Obispo en su carta, nos invita a “formar una familia de hermanos, en la que nadie sobra y todos somos necesarios”, el lema de la campaña de este año nos lo recuerda: “Somos una gran familia contigo”. Que este día nos ayude a acrecentar los lazos con nuestra comunidad parroquial, a implicarnos en su misión de llevar al Señor a los que no lo conocen, a estar cercanos a los mas necesitados: desde soledades, enfermedades, carencias de todo tipo, también lo necesario para vivir. Que a ejemplo de la viuda del Evangelio aprendamos a darnos y entregarnos a los otros, que son mis hermanos. ¡Feliz Día de la Iglesia Diocesana!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 16,9-15: No podéis servir a Dios y al dinero.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 16,9-15: No podéis servir a Dios y al dinero.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
-Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo:
-Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro.
La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos coloca ante la actitud que tenemos ante el dinero. El peligro de rendir culto al dinero lo tenemos todos. Donde este nuestro tesoro allí estará nuestro corazón, nos recuerda el Evangelio. Como ayuda para la meditación sobre el evangelio una vez mas, recurró al Papa Francisco, concretamente a la homilia dada en las misas matutinas de Santa Marta del 20 septiembre de 2013, donde comenta este pasaje evangélico y nos advierte sobre la idolatría del dinero : “«Jesús —dijo el Santo Padre comentando las lecturas— nos había dicho claramente, y también definitivamente, que no se puede servir a dos señores: no se puede servir a Dios y al dinero. Hay algo entre ambos que no funciona. Hay algo en la actitud de amor hacia el dinero que nos aleja de Dios». Y citando la primera carta de san Pablo a Timoteo (6, 2-12), el Papa dijo: «Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación del engaño de muchos deseos absurdos y nocivos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición […]Es tanto el poder del dinero que hace que te desvíes de la fe pura. Te quita la fe, la debilita y la pierdes […] El dinero corrompe. No hay vía de escape. Si eliges este camino del dinero al final serás un corrupto. El dinero tiene esta seducción de llevarte, de hacerte deslizar lentamente en tu perdición. Y por esto Jesús es tan decidido: no puedes servir a Dios y al dinero, no se puede: o el uno o el otro. Y esto no es comunismo, esto es Evangelio puro. Estas cosas son palabra de Jesús […] El dinero se convierte en ídolo y tú le das culto. Y por esto Jesús nos dice: no puedes servir al ídolo dinero y al Dios viviente. O el uno o el otro […] Los primeros Padres de la Iglesia «decían una palabra fuerte: el dinero es el estiércol del diablo. Es así, porque nos hace idólatras y enferma nuestra mente con el orgullo y nos hace maniáticos de cuestiones ociosas y te aleja de la fe. Corrompe […] el camino de Dios, no (es) el del poder idolátrico que puede darte el dinero. Es el camino de la humildad de Cristo Jesús que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos precisamente con su pobreza. Este es el camino para servir a Dios. Y que el Señor nos ayude a todos nosotros a no caer en la trampa de la idolatría del dinero ».

Nos encontramos en sábado, día donde se nos invita a acudir a la escuela de María, Ella protectora y modelo para cada uno de sus hijos, Ella que nos enseña que no hay mayor tesoro que servir al Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 2,13-22: El celo de tu casa me devora.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 2,13-22: El celo de tu casa me devora.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la expulsión de los mercaderes del templo, algunos han visto este pasaje como un gesto donde justificar la violencia, sin embargo, nada más lejos del espíritu cristiano, “la violencia es contraria al reino de Dios, es un instrumento del anticristo”. (Benedicto XVI, 11 marzo 2012). Mas bien, la fidelidad al Padre, el celo por el Padre y por su casa lo llevará hasta la cruz: el suyo es el celo del amor que paga en carne propia, no el que querría servir a Dios mediante la violencia, su celo es el del amor que lleva al sacrificio de sí, el “signo” que dará será precisamente su muerte y resurrección.

El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 9 de noviembre de 2008, nos explica los orígenes de la fiesta que celebramos hoy: “La liturgia nos invita a celebrar hoy la Dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, llamada “madre y cabeza de todas las Iglesias de la urbe y del orbe”. En efecto, esta basílica fue la primera en ser construida después del edicto del emperador Constantino, el cual, en el año 313, concedió a los cristianos la libertad de practicar su religión. Ese mismo emperador donó al Papa Melquíades la antigua propiedad de la familia de los Laterani, y allí hizo construir la basílica, el baptisterio y patriarquio, es decir, la residencia del Obispo de Roma, donde habitaron los Papas hasta el período aviñonés. El Papa Silvestre celebró la dedicación de la basílica hacia el año 324, y el templo fue consagrado al Santísimo Salvador; sólo después del siglo VI se le añadieron los nombres de san Juan Bautista y san Juan Evangelista, de donde deriva su denominación más conocida. Esta fiesta al inicio sólo se celebraba en la ciudad de Roma; después, a partir de 1565, se extendió a todas las Iglesias de rito romano. De este modo, honrando el edificio sagrado, se quiere expresar amor y veneración a la Iglesia romana que, como afirma san Ignacio de Antioquía, “preside en la caridad” a toda la comunión católica (Carta a los Romanos, 1, 1).
En esta solemnidad, la Palabra de Dios recuerda una verdad esencial: el templo de ladrillos es símbolo de la Iglesia viva, la comunidad cristiana,[…] La belleza y la armonía de las iglesias, destinadas a dar gloria a Dios, nos invitan también a nosotros, seres humanos limitados y pecadores, a convertirnos para formar un “cosmos”, una construcción bien ordenada, en estrecha comunión con Jesús, que es el verdadero Santo de los Santos.
[…] la fiesta de hoy celebra un misterio siempre actual: Dios quiere edificarse en el mundo un templo espiritual, una comunidad que lo adore en espíritu y en verdad. Pero esta celebración también nos recuerda la importancia de los edificios materiales, en los que las comunidades se reúnen para alabar al Señor. Por tanto, toda comunidad tiene el deber de conservar con esmero sus edificios sagrados, que constituyen un valioso patrimonio religioso e histórico. Por eso, invoquemos la intercesión de María santísima, para que nos ayude a convertirnos, como ella, en “casa de Dios”, templo vivo de su amor.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 15,1-10: ¡Alegraos conmigo! Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 15,1-10: ¡Alegraos conmigo! Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo :
-Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola:
-Sí uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:
-¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles:
-¡Alegraos conmigo !, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos que lo que para unos es un acercamiento, para otros, es su fundamento para las murmuraciones: “acoge a los pecadores”, sin embargo, el Señor se vale de sus criticas, las utiliza para mostrarles que aunque seamos pecadores somos amados por Dios y nos ofrece dos parábolas: el pastor ante la oveja perdida y la mujer buscando la moneda. Ambas parábolas, nos muestran las entrañas de misericordia de Dios, nos revela que Dios siempre está buscándonos, persiguiéndonos con su gracia, Dios está con nosotros.

El Papa Francisco en el ángelus del 11 de septiembre de 2016 , aborda el capitulo 15 de S. Lucas y comenta las parábolas de la misericordia: “La liturgia de hoy […] recoge tres parábolas con las cuales Jesús responde a las murmuraciones de los escribas y los fariseos. Los cuales critican su comportamiento y dicen: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos». Con estas tres narraciones, Jesús quiere hacer entender que Dios Padre es el primero en tener una actitud acogedora y misericordiosa hacia los pecadores. Dios tiene esta actitud. En la primera parábola Dios es presentado como un pastor que deja las noventa y nueve ovejas para ir en busca de la que se ha perdido. En la segunda, es comparado con una mujer que ha perdido una moneda y la busca hasta que la encuentra. En la tercera parábola Dios es imaginado como un padre que acoge al hijo que se había alejado; la figura del padre desvela el corazón de Dios, de Dios misericordioso, manifestado en Jesús. Un elemento común en estas parábolas es el expresado por los verbos que significan alegrarse juntos, celebrar. […] En las dos primeras parábolas se pone el acento en la alegría tan incontenible como para tener que compartirla con «amigos y vecinos». […] Jesús nos presenta el verdadero rostro de Dios, un Padre con los brazos abiertos, que trata a los pecadores con ternura y compasión. […] os hago una pregunta: ¿habéis pensado alguna vez que cada vez que nos acercamos a un confesionario hay alegría en el cielo? ¿Habéis pensado en esto? ¡Qué bonito!. Esto nos infunde una gran esperanza, porque no hay pecado en el cual hayamos caído y del cual, con la gracia de Dios, no podamos resurgir; no hay persona irrecuperable, ¡ninguno es irrecuperable! Porque Dios no deja nunca de querer nuestro bien, ¡incluso cuando pecamos!”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,23-33: Si alguno se viene conmigo y no pospone a [… ] e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,23-33: Si alguno se viene conmigo y no pospone a [… ] e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
-Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
«Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar».
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta -aunque de forma negativa – condiciones necesarias para ser discípulo, quien quiera seguir a Cristo debe entrar en el camino de las renuncias, y no acentuando lo que se deja sino valorando todo lo que se recibe, eligiendo el mayor bien, vaciándose de lo que impide o puede ser un obstáculo para que el corazón le pertenezca a Dios y a los que Él le ponga en su peregrinar. El amor verdadero siempre lo da todo. No esperemos las grandes ocasiones, tomemos la cruz en los detalles de todos los días.

El Papa Francisco en la homilia dada en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Copacabana, 28 de julio de 2013, proponía las claves del discipulado, una vez más acentuó algunos subrayados de su exposición:
« “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”. […] A la luz de la palabra de Dios que hemos escuchado, ¿qué nos dice hoy el Señor? ¿qué nos dice hoy el Señor? Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir.

1. Vayan. […] La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte, se transmite, para que todos conozcan, amen y profesen a Jesucristo, que es el Señor de la vida y de la historia.[…] Compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de la fe, anunciar el evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia, también a ti; […] y no sólo nos envía, sino que nos acompaña, está siempre a nuestro lado en esta misión de amor.

¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente,[…] El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.[…]

2. Sin miedo. […] Cuando vamos a anunciar a Cristo, es él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido: «Yo estoy con ustedes todos los días». Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, nunca deja solo a nadie. Nos acompaña siempre.[…] sientan la compañía de toda la Iglesia, y también la comunión de los santos, en esta misión.[…] ¡Sigan adelante y no tengan miedo!

3. La última palabra: para servir. […] dejar que nuestra vida se identifique con la de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás, la vida de Jesús es una vida para los demás. Es una vida de servicio. […] Evangelizar es dar testimonio en primera persona del amor de Dios, es superar nuestros egoísmos, es servir inclinándose a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.

Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir. Vayan, sin miedo, para servir. Siguiendo estas tres palabras experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría.»

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,15-24: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,15-24: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
-«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó:
-«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado.” Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. ” Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.” Otro dijo: “Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.” El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: “Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.” El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.” Entonces el amo le dijo: “Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.” Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola del gran banquete, donde se nos quiere resaltar que las puertas del Reino se abren a todos, signo del amor gratuito de Dios, se describe como un festín. Entendible solo desde el amor, la gran bondad y la gratuidad.

Y otro de los temas que nos ofrece son: las excusas, las justificaciones… muchas veces somos nosotros mismos los que nos alejamos con nuestro actuar, nos autoengañamos, nos autoexcluimos… No valoramos la gratuidad de la salvación. En el fondo, le estamos dando la negativa a la amistad con Dios. Pensamos que no es importante, que no lo necesitamos, colocamos como prioritario otros intereses, nos ocupamos en otros menesteres u ocupaciones, nos falta tiempo. Sólo el que tiene necesidad de cuidado, de curación, necesidad de amor, tiene hueco para Dios en su vida. Recordemos las palabras de Ntro. Señor: “No he venido para los sanos sino para los enfermos…”. El Señor no pide nada a cambio, nos hace bien a nosotros acoger su invitación, dejarnos amar. En palabras del Papa Francisco: “cuando tú pierdes -no digo la capacidad de amar, porque esa se recupera- la capacidad de sentirte amado, no hay esperanza: has perdido todo”. (7 noviembre 2017, misas matutinas en Santa Marta).

En el ángelus del 12 de octubre de 2014, el Papa Francisco, nos comenta este pasaje evangélico: «En el Evangelio, Jesús nos habla de la respuesta que se da a la invitación de Dios —representado por un rey— a participar en un banquete de bodas. La invitación tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad. Son muchos los invitados, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los escogidos acepta participar en la fiesta, dicen que tienen otras cosas que hacer;[…] Dios es bueno con nosotros, nos ofrece gratuitamente su amistad, nos ofrece gratuitamente su alegría, su salvación, pero muchas veces no acogemos sus dones, ponemos en primer lugar nuestras preocupaciones materiales, nuestros intereses; e incluso cuando el Señor nos llama, muchas veces parece que nos da fastidio. […] Ante el rechazo de los primeros invitados Él no se desalienta, no suspende la fiesta, sino que vuelve a proponer la invitación extendiéndola más allá de todo límite razonable y manda a sus siervos a las plazas y a los cruces de caminos a reunir a todos los que encuentren. Se trata de gente común, pobres, abandonados y desheredados, incluso buenos y malos —también los malos son invitados— sin distinción. Y la sala se llena de «excluidos». El Evangelio, rechazado por alguno, encuentra acogida inesperada en muchos otros corazones.
La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a nadie: por eso el banquete de los dones del Señor es universal, para todos. A todos se les da la posibilidad de responder a su invitación, a su llamada; nadie tiene el derecho de sentirse privilegiado o exigir una exclusiva. […] Todos estamos llamados a no reducir el Reino de Dios a las fronteras de la “iglesita” —nuestra “pequeña iglesita”— sino a dilatar la Iglesia a las dimensiones del Reino de Dios.»

Hoy celebramos la memoria de los que entregaron su vida por el Evangelio, los mártires de España en el siglo XX, murieron por el odio a la fe, solo por ser católicos, porque creían en Dios. Acudo a algunos párrafos de la homilía del Cardenal Amato dada en la beatificación de algunos mártires en Tarragona (13 octubre 2013):

“No odiaban a nadie, amaban a todos, hacían el bien a todos. […]no respondieron con la rebelión o con las armas, sino con la mansedumbre de los fuertes. […] la Iglesia no quiere olvidar a estos sus hijos valientes. La Iglesia los honra con culto público, para que su intercesión obtenga del Señor una lluvia beneficiosa de gracias espirituales y temporales en toda España. La Iglesia, casa del perdón, no busca culpables. Quiere glorificar a estos testigos heroicos del evangelio de la caridad, porque merecen admiración e imitación. […]La humanidad necesita paz, fraternidad, concordia. Nada puede justificar la guerra, el odio fratricida, la muerte del prójimo.

Con su caridad, los mártires se opusieron al furor del mal, […] venciendo al mal con el bien. Ellos son los profetas siempre actuales de la paz en la tierra. […] ¿Qué mensaje nos ofrecen los mártires antiguos y modernos? Nos dejan un doble mensaje. Ante todo nos invitan a perdonar. El Papa Francisco recientemente nos ha recordado que «el gozo de Dios es perdonar!… Aquí está todo el Evangelio, todo el Cristianismo! No es sentimiento, no es “buenismo”! Al contrario, la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del “cáncer” que es el pecado, el mal moral, el mal espiritual. Sólo el amor colma los vacíos, la vorágine negativa que el mal abre en el corazón y en la historia. Sólo el amor puede hacer esto, y este es el gozo de Dios!» Estamos llamados pues al gozo del perdón, a eliminar de la mente y del corazón la tristeza del rencor y del odio. Jesús decía «Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre celestial». […]La celebración de hoy sea pues la fiesta de la reconciliación, del perdón dado y recibido, el triunfo del Señor de la paz.

De aquí surge un segundo mensaje: el de la conversión del corazón a la bondad y a la misericordia. Todos estamos invitados a convertirnos al bien, no sólo quien se declara cristiano sino también quien no lo es. […]Todos necesitamos la conversión. Todos estamos llamados a convertirnos a la paz, a la fraternidad, al respeto de la libertad del otro, a la serenidad en las relaciones humanas.[…] Perdón y conversión son los dones que los mártires nos hacen a todos. El perdón lleva la paz a los corazones, la conversión crea fraternidad con los demás.
Nuestros Mártires, mensajeros de la vida y no de la muerte, sean nuestros intercesores por una existencia de paz y fraternidad.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 14,12-14: Serás bienaventurado porque no pueden pagarte.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 14,12-14: Serás bienaventurado porque no pueden pagarte.

En aquel tiempo, decía Jesús a uno de los principales fariseos que le había invitado:
-Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos: porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, la llamada es clara, no realices las cosas esperando que te las devuelvan, nos invita a descubrir la gratuidad. Entrar en la dimensión de la gracia, si todo es don, no podemos quedarnos simplemente en dar cosas o algo de nuestro tiempo, la llamada es mayor, hasta darnos a nosotros mismos. Parece como si nuestro Señor nos advirtiera que estamos convocados a vivir un amor grande que no puede caer en mezquindades, tenemos que amar aunque no nos amen, servir aunque no nos sirvan, a consolar y no ser consolados –como diría S. Francisco en su oración de hazme un instrumento de tu paz-, esto nos tiene que poner en guardia, vivimos en una cultura que nos alerta ante la gratuidad, donde se es tachado de doble intención ante cualquier gesto, por pequeño que sea, de desinterés, donde nos encontramos con expresiones de alerta, “¡cuidado!, algo busca”, “nadie hace algo a cambio de nada”, “quien regala, bien vende”… y podríamos ir señalando muchísimas que recogen hasta que punto esta introducido el tema de hoy en nuestro pensar, sentir y vivir, de tal manera, que influye mucho esta forma de entender las cosas, así que la exhortación del pasaje de hoy, una actitud de desinterés, de gratuidad, como mínimo, nos sorprende. El Señor nos invita a poner en practica la generosidad a fondo perdido, debemos ser generosos sin esperar recibir nada por ello. Y hacer la vida amable a quienes nos rodean, aunque alguna vez nos parezca que no somos correspondidos. Y todo con corazón grande, sin llevar una contabilidad de cada favor prestado. La caridad no busca nada, la caridad no es ambiciosa. Dar, sembrar, darnos aunque no veamos fruto, ni correspondencia, ni agradecimiento, ni beneficio personal aparente alguno. Ya la tendremos con abundancia, “te pagarán cuando resuciten los justos”. La caridad no se desanima si no ve resultados inmediatos; sabe esperar, es paciente. Que el Señor nos permita hoy crecer en su amor y en la gratuidad. Recuerda que en generosidad nadie le gana a Ntro. Señor.

El Papa Francisco en las misas matutinas de Santa Marta el 11 de junio de 2013 profundizó sobre la gratuidad: «la gratuidad de la salvación […] no podemos predicar, anunciar el Reino de Dios, sin esta certeza interior de que todo es gratuito, todo es gracia […] Cuando actuamos sin dejar espacio a la gracia entonces el Evangelio no tiene eficacia. […] cuando un apóstol no vive la gratuidad, pierde también la capacidad de alabar al Señor, «porque alabar al Señor es esencialmente gratuito. Es una oración gratuita. No sólo pedimos, alabamos».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.