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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20,11-18: He visto al Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,11-18: He visto al Señor.

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
– «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta:
– «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
– «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
– «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice:
– «¡María!»
Ella se vuelve y le dice:
– «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice:
– «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.”»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
– «He visto al Señor y ha dicho esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

María Magdalena, al encontrar el sepulcro vacío, piensa en lo más lógico, han robado el cuerpo del Señor, llama mucho la atención como el Señor tiene que ir fortaleciendo la fe de los discípulos, ellos fueron los que más dificultades pusieron para aceptar la resurrección de Ntro. Señor.

María Magdalena no reconoció enseguida a Jesús, creía que se trataba del jardinero. María Magdalena nos enseña que quien busca al Señor con sinceridad de corazón lo encuentra. María Magdalena le reconoce cuando Jesús pronuncia su nombre: “María”. Es la experiencia personal de la fe. Ella experimento en su vida que Cristo cambia la existencia de quien lo acoge y nos hace ver que sólo quien se reviste de Cristo en su corazón, palabras y obras, puede decir realmente que se ha encontrado con el Señor. El que vive con Cristo es una criatura nueva.

Fijémonos en los santos, una vez que se decidieron a seguir a Cristo, su vida cambió. Si Cristo no hubiera resucitado nuestra vida sería muy distinta, difícil mantener la esperanza ante la adversidad.

Jesús se le revela a María Magdalena y le entrega una misión, la envía como evangelizadora, como anunciadora de la gran noticia: “Esta vivo, resucitó yo lo he visto”. Es pues necesario que cada uno de nosotros, como María Magdalena también mostremos lo grande que ha estado el Señor con nosotros. No podemos callar: ¡Cristo está vivo! Esto significa que la muerte y el pecado han sido vencidos, que el poder de Dios guía nuestra vida, y que si vivimos y morimos con Él reinaremos. ¡Aleluya! Ha triunfado el amor sobre la muerte. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 28, 8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 28,8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
– «Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
– «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
– «Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.»
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos invita a la alegría, a vencer nuestros miedos, las mujeres tras el encuentro con el Resucitado se les dio la misión de comunicar a los demás dicha experiencia, llevando la Buena Noticia. El Señor continua saliéndonos al encuentro, para decirnos: “No tengáis miedo”. Su presencia y compañía nos libera de todos nuestros miedos. Cristo está vivo. Ha vencido a la muerte, ha vencido el pecado, ha vencido el poder del mal. El amor triunfa, es más fuerte que la muerte. Su victoria nos da confianza, libertad y alegría.

La convicción de que Cristo está conmigo, de que me acompaña en todo momento debe ayudarme a vivir con gran esperanza.

Por ello, los cristianos estamos llamados más que nunca a mostrar con nuestra vida, con nuestras palabras que Cristo verdaderamente ha resucitado, que vive en nosotros, que nuestra vida está unida a la de él. Que nuestra fe no se queda en unas ideas, ni en un conocimiento por verdadero que sea, sino que puedo encontrarme con Él en la oración, en los sacramentos… que me sigue saliendo al encuentro hoy . Nada detendrá este anuncio… Jesús está vivo y es Señor. Nuestra vida de fe es ya vivir con el Señor. El Señor está vivo y con él, están vivas todas nuestras esperanzas y anhelos. El mal no tiene la última palabra sobre nuestra vida, sino que la fe en Cristo Salvador nos dice que el amor de Dios es el que vence.

Que tengas un buen día. Feliz Pascua de Resurrección.

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Sábado Santo. Dios guarda silencio

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Sábado Santo, primera dificultad que se me presenta es que no encuentro el Evangelio del día, no tenemos celebraciones litúrgicas, no se permiten. Dios guarda silencio. No es fácil vivir un día como hoy, sin embargo para mucha gente es casi lo normal el no escuchar a Dios en su día a día. Hoy, la Iglesia no se separa del sepulcro del Señor, meditando su Pasión y su Muerte.

Hoy, el cristiano que reza con la liturgia de las horas escucha la Homilía Antigua sobre el Sábado Santo que la Iglesia lee en el Oficio de Lectura: “Hoy hay un gran silencio en la tierra. Un gran silencio y soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra se ha estremecido y se ha quedado inmóvil porque Dios se ha dormido en la carne y ha resucitado a los que dormían desde hace siglos. Dios ha muerto en la carne y ha despertado a los del abismo”.

En el Sábado Santo hemos de compartir los cristianos muchas cosas: La soledad de su Madre, no solo la soledad, también su inmenso dolor, imagínate a una madre que acaba de pasar por la perdida de su hijo querido, es fácil hacernos una idea del inmenso dolor, sufrimiento, ella que lo acompañó hasta la cruz, que pudo experimentar el dolor del sufrimiento del inocente, el abandono de los suyos, como el miedo se hizo presa de sus discípulos, como aparentemente triunfó el mal; Los sentimientos, tristeza y esperanzas de los discípulos de Jesús, podemos verlo en los discípulos de Emaus, como iban sin esperanza, todo se había venido abajo, ; El dolor de los arrepentidos por la muerte del Señor, el mismo Pedro lloró amargamente después de su encuentro con el Señor y tener tan cercanas sus negaciones y cobardía; La angustia de cuantos viven sin la luz de la presencia de Dios en sus vidas. Resulta difícil ponerte en el lugar de quien busca y no logra tener fe. ¿Dónde fundamentar la esperanza? ¿Cómo encajar el dolor y sufrimiento del inocente? Son tantos los interrogantes que me resulta muy difícil asumir su pellejo ante un mundo sin Dios. En otra ocasión que el Señor estaba dormido y los discípulos sintieron miedo por la tempestad, el Señor le recriminó con la pregunta ¿Por qué habéis dudado?. Hoy es también un día para esperar en el Señor, Él siempre cumple su Palabra, sus promesas se realizan. Confía y ama.
Que tengas un buen día.

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VIERNES SANTO. PASION Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Viernes Santo, la Iglesia conmemora la Pasión del Señor y la liturgia revive los acontecimientos que van desde su condena hasta la crucifixión. A fin de apreciar de una manera más intensa los dolores de nuestro Redentor, la Iglesia nos recomienda vivir hoy en penitencia, ayuno, oración y permanecer cerca de Cristo, que sufrió para reparar nuestra infidelidad. Hoy nos acercamos al misterio de nuestra salvación, a través de la pasión según el evangelista San Juan. Su amor llegó a su máxima manifestación en la cruz. Por amor dio su carne y su sangre por nosotros. Cristo crucificado es la prueba más grande de que Dios nos ama. Jesús nos ama “hasta el fin”. En Él, Dios nos ofrece, de manera misteriosa y gratuita, su amor. En Él, cada uno es amado, con un amor personal, apasionado, fiel… sin límites. La muerte de Cristo en la cruz da a nuestra vida un nuevo horizonte y una orientación decisiva. Creer en Cristo es poner en el centro el amor, es responder al don del amor de Dios. La muerte de Cristo en la cruz nos invita a vivir la vida como una entrega para los demás.
Sólo el Evangelio de San Juan se para en el detalle y nos especifica que la Madre de Jesús con las otras mujeres y el discípulo amado “estaban junto a la cruz”. Estaban allí, como siervos ante su Señor. La Madre de Jesús está presente en la hora que finalmente “ha llegado”. Por esto, aquél que permanece fiel al Señor en su suerte es el discípulo amado. Y aquí el Señor nos lo entrega todo, también a su madre.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 13, 1-15: Los amó hasta el extremo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 13,1-15: Los amó hasta el extremo.

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:
-«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó:
-«Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo:
-«No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó:
-«Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo:
«Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo:
-«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. »
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.»
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
-«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Con la celebración de esta tarde nos introducimos en el Triduo Pascual, son días que podríamos considerar como un único día. En la Misa de esta tarde la iglesia hace memoria de la última Cena. En el Cenáculo el Señor quiso anticipar el sacrificio de su vida en el sacramento del pan y del vino convertidos en su Cuerpo y en su Sangre. Cristo se nos entregó a todos como alimento de salvación, como medicina de inmortalidad.

Uno de los gestos es el lavatorio de los pies. Jesús vino al mundo a servir y no a ser servido. A la luz de la resurrección comprenderán los discípulos que el servicio de Jesús consiste no sólo en lavarles los pies, sino en lavar con su sangre los pecados del mundo. Al lavarles los pies el Señor proclamó de manera concreta el primado del amor, un amor que se hace servicio hasta la entrega de sí mismo, anticipando también así el sacrificio supremo de su vida que se consumará al día siguiente en el Calvario.

Fijémonos en el Señor, al acercarse el momento de su Pasión, rodeado por los discípulos nos da su mandamiento nuevo. El mejor testimonio de fe que podemos dar los cristianos al mundo es el de la caridad, el de un amor que llega a “crucificarse” por los otros, como Jesús. Este amor no es fruto del mero esfuerzo humano, es un don de Dios que debemos pedir.

Que la celebración en nuestra parroquia o comunidad donde vivimos la fe, nos ayude, pues, a adentrarnos en los misterios que celebramos estos tres días, comenzamos la celebración, pero no recibiremos la bendición, tendremos que esperar hasta la Vigilia Pascual para recibirla, se nos invitara a la adoración, donde podremos escuchar las palabras dichas a sus discípulos en esta noche de angustia: “quedaos aquí y velad conmigo”, todo un detalle poder acompañar al Señor, fortalecer nuestro encuentro e intimidad con Él, “velad y orad”, cuanto necesitamos que Él nos ayude y fortalezca para vivir como seguidores suyos.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 26, 14-25: El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 26,14-25: El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
– «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
– «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó:
– «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.”»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
– «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
– «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió:
– «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó judas, el que lo iba a entregar:
– «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió:
– «Tú lo has dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, en la medida que nos acercamos a la pasión de Ntro. Señor, nos encontramos con una amistad traicionada y en el contexto de la cena pascual con sus discípulos. El hecho de la traición de Judas es impresionante, es dentro del circulo más cercano al Señor. Su caso debe hacernos reflexionar ya que en el fondo de todo corazón humano, capaz de lo más noble: el amor y la amistad; y también de lo más vil: el odio y la traición. Todo ello fruto de la libertad del hombre, que Dios respeta incondicionalmente.

En este miércoles santo tenemos la posibilidad de poner delante nuestras culpas, ver nuestra fragilidad, que nadie estamos libres de caer en la traición, en poder engañar al que más queremos, que podemos defraudar nuestra fe por otros intereses no siempre tan nobles, que yo también puedo ser un engañoso desertor. Conscientes de que somos pecadores, pero confiando en la misericordia divina, dejémonos reconciliar por Cristo para gustar más intensamente la alegría que Él nos comunica, su amor, su perdón, es mas fuerte que nuestros pecados, sabemos que el mal no tiene la ultima palabra, porque quien vence es Cristo crucificado y resucitado, y su triunfo se manifiesta con la fuerza del amor misericordioso, acoge ese amor y vive de él.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 13,21-33.36-38: Uno de vosotros me va a entregar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 13,21-33.36-38: Uno de vosotros me va a entregar.

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo:
– «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
– «Señor, ¿quién es?»
Le contestó Jesús:
– «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.»
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
– «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.»
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús:
– «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy, vosotros no podéis ir.”»
Simón Pedro le dijo:
– «Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió:
– «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.»
Pedro replicó:
– «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.»
Jesús le contestó:
– «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy se inicia con la afirmación: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”. Nos dice el pasaje evangélico que los discípulos se miraron perplejos, es verdad que no entra en la condición del discípulo, pero cuidado, si uno se siente muy seguro, -advierte la Escritura- tome las medidas oportunas para no caer, para no sucumbir. Nadie estamos libres de ser tentados, de poder traicionar al Señor. Esto nos tiene que hacer reflexionar y no caer en el juicio de ninguno de nuestros hermanos, cualquiera se puede ver superado por la tentación, aprendamos de las dos lecciones que nos presenta hoy en los modelos:

Tanto en Judas, que vivía separado en su corazón de Jesús y del resto de los apóstoles. Esto nos advierte que es importante no aislarse; Judas era uno de los Doce, uno de los Apóstoles escogidos por Jesús, pertenecía al grupo de sus colaboradores más cercanos… ¿Por qué pues traicionó al Señor? Pudo ser la avidez por el dinero, tal vez tenía una imagen equivocada del Mesías… lo cierto es que dejó entrar en su corazón a la tentación del mal.

Otro, de los que aparece es Pedro, que se creía fuerte, capaz de ser fiel al Señor e incluso de dar su vida por Él. Sin embargo, sabemos que no mucho tiempo después de afirmar todo esto se hundió ante una simple criada. Así es la naturaleza humana, nos sentimos seguros, casi intocables, pero somos débiles. Por eso, Jesús nos alerta, nos pide vigilar y orar, nos invita a no apoyarnos en nuestras solas fuerzas y a acercarnos más a Dios. Todos llevamos dentro la rebeldía y la flaqueza. Con frecuencia experimentamos la división interna, decimos ser cristianos y nos comportamos como si no lo fuéramos, a veces llegamos a tolerar la incoherencia entre lo que profesamos ser y lo que realmente somos.

Hoy, hemos sido convocados por nuestro Obispo, a la Misa en la Catedral, donde se consagraran los santos oleos, para los nuevos catecumenos, para los enfermos y el óleo perfumado, -el santo Crisma-, con el que somos marcados con el don del Espíritu Santo. (ungidos en el bautismo, signados en la confirmación y ungidos y marcados en el orden sacerdotal, episcopal). En esta eucaristía, que es propia del Jueves Santo, pero se adelanta, para favorecer la participación de un mayor numero de sacerdotes, el Obispo, invita a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Tengamos presentes en nuestras suplicas la petición de la santidad para cada uno de ellos, para que el Señor realice su obra en sus vidas, se puedan unir cada día más a Cristo y con sus vidas sean instrumentos del Señor que faciliten el encuentro con el Salvador.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 12, 1-11: Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 12,1-11: Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
– «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo:
– «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos conduce a Betania, donde, seis días antes de la Pascua, Lázaro, Marta y María ofrecieron una cena al Maestro. Nos habla de encuentro, de relación con una familia a la cual quería mucho, son sus amigos. La cena de Betania es un anticipo de la muerte de Jesús. El Señor acepta la unción de María en previsión de su sepultura, es la unción anticipada de su cuerpo que va a ser torturado, muerto y sepultado. Es la unción del Siervo de Dios, no para ejercer el poder despóticamente como los reyes. Es una unción para el servicio hasta la muerte, para la entrega de amor a la humanidad toda, culminación del ministerio de Jesús, de su enseñanza y de sus milagros, signos de la misericordia de Dios. Como Cristo, también nosotros fuimos ungidos en el bautismo, que nos incorporó a su muerte y resurrección. En el bautismo fuimos sumergidos y sepultados con Cristo para morir al pecado, y también con él renacemos a la vida nueva de Dios.

No obstante, la presencia de Lázaro es testimonio del poder de Cristo sobre la muerte, con lo cual el pasaje es también anuncio de la Resurrección.

Además de este significado, las líneas evangélicas encierran afecto, devoción, y alegría por la visita de Jesús. Sí, la presencia de Jesús en el corazón es siempre motivo de una profunda felicidad. Con la fe, no nos consideraremos nunca desgraciados.

Particularmente el gesto de María muestra el amor que tenía al Maestro. El evangelista anota que usó un ungüento “muy caro”. Esto nos habla de cómo debemos tener a Cristo un amor sin reservas y sin escatimar sacrificios, dándole, no lo que nos sobra, sino lo mejor de nuestra vida, aunque cueste. Debemos aprender de María, a darle a Jesús lo mejor, no solo de nuestras cosas físicas sino de nuestro tiempo. En definitiva darnos a nosotros mismos. Dios te quiere a ti.
Que tengas un buen día.

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Hora Santa y Via Crucis presididos por el Cristo de la Mirada, 6 y 7 de Abril de 2017

Jueves 6 de abril, Iglesia de las Anas (Murcia)

18.45 Llegada del Cristo de Mirada

19.30 Eucaristía

20.15 Hora santa, meditación y oración.

Viernes 7 de abril

6.00 Procesión del Cristo de la Mirada desde la Iglesia de las Anas a la puerta de la S.I. Catedral, en Plaza Cardenal Belluga

6.30 Via Crucis penitencial por las calles de Murcia

7.15 Eucaristía en la S.I. Catedral, presidida por D. Miguel Ángel Gil, consiliario diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

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PEREGRINACIÓN A CARAVACA DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

El pasado día 25 de marzo y enmarcado dentro del año jubilar de Caravaca, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Cartagena unido a las diócesis de Orihuela-Alicante y Valencia, pertenecientes al Interdiocesano de Levante, comenzó su peregrinación a Caravaca acompañados de su famoso Cristo de la mirada, tan conocido y querido por todos los cursillistas.

Un grupo de personas partieron de Bullas, uniéndose a un grupo más numeroso en Cehegín y durante el camino, dirigidos por D. Francisco Azorín, viceconsiliario diocesano, se realizaron el rezo del Via Crucis y el Santo Rosario, y también confesiones para cumplir así con los requisitos para la indulgencia jubilar. Llegados a Caravaca se dirigieron a la Iglesia del Salvador, estación jubilar, donde D. Jesús Aguilar, Vicario Episcopal de Caravaca-Mula, les esperaba para darles la bendición y envío de Peregrinos.

Posteriormente, el nutrido grupo de cursillistas al que se unieron personas de muchos otros lugares junto al Cristo de la Mirada, subieron a la Basílica de la Santísima y Vera Cruz para participar en la celebración de la Eucaristía, presidida por la Vera Cruz y el Cristo de la mirada, al que muchos fieles se acercaron para mostrarle su devoción y afecto y recordar los dones recibidos en su cursillo.

Una vez finalizada la celebración de la Eucaristía y tras la comida, continuaron los actos en la Iglesia del Salvador donde D. Jesús Aguilar dirigió una meditación acerca de la Cruz como puerta de la Vida. Posteriormente, una cursillista, Dña. Carolina Soler García, compartió su testimonio y para terminar se realizó el rezo de la Felicitación Sabatina a la Virgen María, en el día de la Encarnación.