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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,18-22: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,18-22: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
-¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
-Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
El les preguntó:
-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
-El Mesías de Dios.
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
-El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hace pocos días, concretamente el domingo -de la XXIV del tiempo ordinario- nos encontrábamos con la confesión del apóstol Pedro, con el sondeo sobre la opinión de la gente tiene de Jesús y la opinión de sus discípulos, y el anuncio de la pasión. En el evangelio de Marcos, hoy, la narración es de S. Lucas, y aporta peculiaridades: la primera, “Una vez que Jesús estaba orando…”, siempre alude a la oración en los momentos importantes de la vida de Jesús. Suprime la corrección realizada a Pedro por oponerse al proyecto de Dios de un mesías suficiente.

Para las pistas de meditación acudo a la catequesis realizada en el Ángelus , del 13 de septiembre del 2009, por el Papa Emérito, Benedicto XVI, nos invitaba: “[…] la Palabra de Dios nos interpela con dos cuestiones cruciales que resumiría así: “¿Quién es para ti Jesús de Nazaret?”. Y a continuación: “¿Tu fe se traduce en obras o no?”. El primer interrogante lo encontramos en el Evangelio de hoy, cuando Jesús pregunta a sus discípulos: “Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. La respuesta de Pedro es clara e inmediata: “Tú eres el Cristo”, esto es, el Mesías, el consagrado de Dios enviado a salvar a su pueblo. Así pues, Pedro y los demás Apóstoles, a diferencia de la mayor parte de la gente, creen que Jesús no es sólo un gran maestro o un profeta, sino mucho más. Tienen fe: creen que en él está presente y actúa Dios. […] no basta creer que él es Dios, sino que, impulsados por la caridad, es necesario seguirlo por su mismo camino, el de la cruz (cf. Mc 8, 31-33). Jesús no vino a enseñarnos una filosofía, sino a mostrarnos una senda; más aún, la senda que conduce a la vida.

Esta senda es el amor, que es la expresión de la verdadera fe. Si uno ama al prójimo con corazón puro y generoso, quiere decir que conoce verdaderamente a Dios. En cambio, si alguien dice que tiene fe, pero no ama a los hermanos, no es un verdadero creyente. Dios no habita en él. Lo afirma claramente Santiago en la segunda lectura de la misa de este domingo: “La fe, si no tiene obras, está realmente muerta”. Al respecto me agrada citar un escrito de san Juan Crisóstomo, […] Justamente comentando el pasaje citado de la carta de Santiago, escribe: “Uno puede incluso tener una recta fe en el Padre y en el Hijo, como en el Espíritu Santo, pero si carece de una vida recta, su fe no le servirá para la salvación. Así que cuando lees en el Evangelio: “Esta es la vida eterna: que te conozcan ti, el único Dios verdadero”, no pienses que este versículo basta para salvarnos: se necesitan una vida y un comportamiento purísimos”.

“En el Evangelio que hemos escuchado, vemos representados como dos modos distintos de conocer a Cristo. El primero consistiría en un conocimiento externo, caracterizado por la opinión corriente. […] Pero la fe es un don de Dios.[…] La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. […] También hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los apóstoles: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Respondedle con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro. Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.[…] De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios.” (P.Benedicto XVI, Homilia, Jornada Mundial Juventud, 21 agosto 2011).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,7-9: Tenia ganas de ver a Jesús.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,7-9: Tenia ganas de ver a Jesús.

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía:
-A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?
Y tenia ganas de ver a Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy termina comunicándonos el deseo del virrey Herodes: “tenía ganas de ver a Jesús”. Podemos hacernos muchas preguntas sobre lo que llevaba a Herodes a interesarse por Jesús, si era simple curiosidad y no una verdadera necesidad. Cada quien en su búsqueda de Dios tiene un motivo diferente que condiciona el tipo de respuesta que le dará. No creo que sea importante analizar el fondo que le llevaba a ese deseo. A mí, personalmente, me vale para preguntarme : ¿Yo deseo verlo? ¿Lo busco? ¿Tengo ganas de Él? ¿Tengo el deseo de conocerlo para amarlo más? ¿Cuál es mi respuesta? Respuesta que invito a tratarla en la oración con un rato personal en su presencia, nos ayudara mucho verte con los ojos del alma en los acontecimientos del día que estrenamos y se nos regala, pero sobre todo celebrarlo en la Presencia Real de la Eucaristía.

Hoy celebramos la memoria obligatoria de San Vicente de Paul, nació en el año 1581, fue ordenado sacerdote y ejerció de párroco en París. La visita a un moribundo en Gannes, marcará en el corazón de Vicente, quiere ir a los campos más remotos para expresar a todos los que se sienten perdidos que existe un Dios de ternura que no los ha olvidado. Quiere ser testimonio de ese amor divino. Inicia el origen de la “Congregación de la Misión”, instituida para dar misiones populares y trabajar en la formación del clero de Francia y en otros países. Otro hecho fue cuando le llamaron a visitar a unos enfermos, el presenciar a todos los miembros de una familia dolientes y que nadie podía hacerse cargo, no tenían quien les pudiera ayudar, marcaría el inicio de las “hermandades de la caridad” que terminarían en la fundación que con la cooperación de santa Luisa de Marillac dará como fruto la Compañía de las Hijas de la Caridad. El camino de Vicente serán los pobres, viendo el rostro del Señor en cada persona necesitada, quiere sacerdotes para la “misión”, para ser enviados a las zonas rurales.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,1-6: Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,1-6: Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el envío de los Doce, y les da las reglas misioneras que se deben tener en cuenta. Para las pistas de meditación acudo a la homilía del Papa Emérito Benedicto XVI del 15 de julio de 2012: “En el Evangelio […] Jesús toma la iniciativa de enviar a los doce apóstoles en misión. […] Jesús los manda de dos en dos y les da instrucciones, que el evangelista resume en pocas frases. La primera se refiere al espíritu de desprendimiento: los apóstoles no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad. Jesús ademas advierte a los discípulos de que no recibirán siempre una acogida favorable: a veces serán rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios. […] Jesús advierte a los Doce que podrá ocurrir que en alguna localidad sean rechazados. En tal caso deberán irse a otro lugar […] no pueden conformarse con predicar la conversión: a la predicación se debe acompañar, según las instrucciones y el ejemplo de Jesús, la curación de los enfermos; curación corporal y espiritual. […] Por lo tanto la misión apostólica debe siempre comprender los dos aspectos de predicación de la Palabra de Dios y de manifestación de su bondad con gestos de caridad, de servicio y de entrega”.

El Papa Francisco en el mensaje de la jornada mundial de las misiones del 2013, invita a todos los cristianos de nuestros días en la tarea evangelizadora: “El hombre de nuestro tiempo necesita una luz fuerte que ilumine su camino y que sólo el encuentro con Cristo puede darle. Traigamos a este mundo, a través de nuestro testimonio, con amor, la esperanza que se nos da por la fe. La naturaleza misionera de la Iglesia no es proselitista, sino testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor. […] Quiero animar a todos a ser portadores de la buena noticia de Cristo”.

También hoy celebramos la memoria de dos santos: San Cosme y San Damián. Según la tradición son hermanos gemelos, nacidos en Arabia; estudiaron las ciencias en Siria y llegaron a distinguirse como médicos. Como eran auténticos cristianos, practicaban su profesión con gran habilidad pero sin aceptar jamás pago alguno por sus servicios. Por eso se les conoció en el oriente entre los santos llamados colectivamente “los sin dinero”. Los santos Cosme y Damián son nombrados en el canon de la misa y, junto con San Lucas, son los patronos de médicos y cirujanos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 8,19-21: Los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 8,19-21: Los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
-Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
El les contestó:
-Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy es toda una alabanza a la Madre de Ntro. Señor, es todo un elogio a la Santísima Virgen María, nadie como Ella acogió la Palabra de Dios, su “fiat”, su acogida, su escucha, su guardar en su corazón, es ejemplar y modélico. Ella, con todo su ser, se hizo la esclava del Señor y repitió su “fiat” en todos los momentos de su vida, incluso en los momentos de mayor prueba o dolor. Es desde la Cruz, en ese instante supremo, donde el Señor nos la dejó como Madre. A Ella hemos sido confiados. ¡Somos verdaderamente sus hijos! La Virgen María nos enseña que lo más grande que podemos hacer con nuestra vida es conformar nuestro pensamiento y nuestra voluntad a la del Padre. Conocer lo que Dios quiere y seguir su voluntad es la alegría de nuestra vida. Que la meta de nuestra existencia sea ponernos a la escucha de la voluntad de Dios y dejarnos conducir por Él. “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

En la exhortación apostólica postsinodal: Verbum Domini, el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, concretamente en su tercera parte: la Palabra de Dios y el mundo; en el apartado de la misión de la Iglesia de anunciar al Palabra de Dios al mundo, el punto del testimonio cristiano (los números: 97-98) nos alienta a configurar nuestra vida con el mensaje que proclamamos, en definitiva, a poner en obra y ser testigos desde nuestra vida de la Palabra de Dios: “[…] Es indispensable que, con el testimonio, se dé credibilidad a esta Palabra, para que no aparezca como una bella filosofía o utopía, sino más bien como algo que se puede vivir y que hace vivir. […] Que el anuncio de la Palabra de Dios requiere el testimonio de la propia vida es algo que la conciencia cristiana ha tenido bien presente desde sus orígenes”. Pablo VI, en su Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, 20: “La Buena Nueva proclamada por el testimonio de vida deberá ser pues, tarde o temprano, proclamada por la palabra de vida. No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”.

Necesitamos los cristianos de hoy contagiar la dicha inmensa de la fe, extender, propagar, redescubrir y hacer apetecible el atractivo del seguimiento de Cristo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 8,16-18: Nadie enciende una lámpara y la tapa.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 8,16-18: Nadie enciende una lámpara y la tapa.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-Nadie enciende una lámpara y la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama la pone en el candelero para que los que entran tengan luz.
Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.
A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a Cristo instruyendo a los discípulos, con la imagen de la lampara, les recuerda su misión y le evoca que Cristo es la luz que todo hombre necesita, nos recuerda a los cristianos la gran responsabilidad de comunicar ese tesoro y debemos iluminar con esa luz a los demás. Nos viene a nuestra memoria las palabras del Señor: “Vosotros sois la luz del mundo”. Sin Cristo, el mundo se vuelve difícil y poco habitable. Los cristianos debemos iluminar el ambiente en el que vivimos y trabajamos. “Alumbre vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. La luz es para iluminar y sería un absurdo ocultarla. El cristiano no puede conformarse con ser espectador de la realidad, está llamado a impregnarla con la fuerza de la fe, la esperanza y la caridad. “Muchos el Evangelio que leerán será nuestra vida”, debemos escribirla con las paginas del Evangelio. Cada cristiano «debe obrar de tal manera que quienes le traten perciban el buen olor de Cristo; debe actuar de modo que, a través de las acciones del discípulo, pueda descubrirse el rostro del Maestro». La fe en Cristo es nuestra propia luz personal. Llamados los seguidores, discípulos, cristianos a irradiar a Cristo en todo lo que realicen, todo para mayor gloria de Él.

También hoy nuestra mirada se dirige a Nuestra Madre la Santísima Virgen María, bajo la advocación, de la Merced, que significa: misericordia. La misericordia unida a la liberación del cautivo. María se une, de una manera íntima y visible, a la obra redentora de su Hijo: Ha cooperado con su SI al plan de Dios, y ha ofrecido su vida para que el Hijo de Dios pudiera encarnarse y entregarse para la reconciliación de la humanidad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Cruz 2

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9,30-37: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,30-37: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
-«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:
-«¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
-«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
-«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección. Les explica con paciencia la sabiduría de Dios, sabiduría que se materializa en el amor y se hace servicio hasta la entrega de sí: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

El Papa Benedicto XVI en el Ángelus del 23 de septiembre de 2012 comenta este pasaje evangélico: “Nos recuerda que la lógica de Dios es siempre “otra” respecto a la nuestra, como reveló Dios mismo por boca del profeta Isaías: “Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. Por esto seguir al Señor requiere siempre al hombre una profunda conversión -de todos nosotros-, un cambio en el modo de pensar y de vivir; requiere abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente. Un punto clave en el que Dios y el hombre se diferencia es el orgullo: en Dios no hay orgullo porque Él es toda la plenitud y tiende todo a amar y donar vida; en nosotros los hombres, en cambio, el orgullo está enraizado en lo íntimo y requiere constante vigilancia y purificación. Nosotros, que somos pequeños, aspiramos a parecer grandes, a ser los primeros; mientras que Dios, que es realmente grande, no teme abajarse y hacerse el último”.

En el Ángelus, del 20 de septiembre de 2015, el Papa Francisco explica este pasaje deteniéndose más en la reacción de los discípulos: “Hemos oído en el Evangelio cómo los discípulos tenían miedo de preguntar a Jesús cuando les habla de su pasión y su muerte. Les asustaba, no podían comprender, la idea de ver a Jesús sufriendo en la Cruz. También nosotros tenemos la tentación de huir de las cruces propias y de las cruces de los demás, de alejarnos del que sufre […] Junto a la Madre, en la Cruz, podemos comprender quién es verdaderamente “el más importante”, y que significa estar junto al Señor y participar de su gloria.

Aprendamos de María a tener el corazón despierto y atento a las necesidades de los demás. Como nos enseñó en las Bodas de Caná seamos solicito en los pequeños detalles de la vida, y no cejemos en la oración los unos por los otros, para que a nadie falte el vino del amor nuevo, de la alegría que Jesús nos trae”.

Es domingo, el día del Señor, día de la resurrección, día en el que celebramos la victoria sobre la muerte, día de fortalecer la esperanza ante las adversidades y los retos que se nos presentan, día para abrazar nuestras cruces y unirnos más a quien nos puede ayudar a llevarlas. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Trigo 2

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 8,4-15: Salió el sembrador a sembrar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 8,4-15: Salió el sembrador a sembrar.

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.
Entonces les dijo esta parábola:
-Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad.
Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.
Dicho esto, exclamó:
-El que tenga oídos para oir, que oiga.
Entonces le preguntaron los discípulos:
-¿Qué significa esa parábola?
El les respondió:
-A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
El sentido de la parábola es éste:
La semilla es la Palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran.
Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la Palabra, la guardan y dan fruto perseverando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del sembrador. Tantas veces escuchada, meditada, proclamada, cuantos buenos recuerdos nos trae de las meditaciones de la mañana del Cursillo de Cristiandad. Sin embargo, tenemos la dicha de contar con la explicación realizada por el Papa Francisco, en el Ángelus, del 13 de julio de 2014: “(el sembrador)Sin guardarse nada arroja su semilla en todo tipo de terreno. Y la verdadera protagonista de esta parábola es precisamente la semilla, que produce mayor o menor fruto según el terreno donde cae. Los primeros tres terrenos son improductivos: a lo largo del camino los pájaros se comen la semilla; en el terreno predegoso los brotes se secan rápidamente porque no tienen raíz; en medio de las zarzas las espinas ahogan la semilla. El cuarto terreno es el terreno bueno, y sólo allí la semilla prende y da fruto.
En este caso, Jesús no se limitó a presentar la parábola, también la explicó a sus discípulos.[…] El modelo perfecto de esta tierra buena es la Virgen María.
Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con que disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A que terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, pero trabajando y cultivando con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos.
Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿que tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir”.

En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI: “En el fondo, la verdadera “Parábola” de Dios es Jesús mismo, su Persona, que, en el signo de la humanidad, oculta y al mismo tiempo revela la divinidad. De esta manera Dios no nos obliga a creer en él, sino que nos atrae hacia sí con la verdad y la bondad de su Hijo encarnado: de hecho, el amor respeta siempre la libertad”. (Ángelus, 10 de julio de 2011).

En la escuela de María, le suplicamos que nos ayude a ser la tierra que su Hijo, Ntro. Señor quiere que seamos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9,9-13: Sígueme. El se levantó y lo siguió.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,9-13: Sígueme. El se levantó y lo siguió.

En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
-Sígueme.
El se levantó y lo siguió.
Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
-¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?
Jesús lo oyó y dijo:
-No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la fiesta del apóstol y evangelista San Mateo. Acudo a la homilía, del Papa Francisco, realizada en su viaje apostólico a Cuba, el 21 de septiembre de 2015: “Celebramos la historia de una conversión. Él mismo, en su evangelio, nos cuenta cómo fue el encuentro que marcó su vida, él nos introduce en un “juego de miradas” que es capaz de transformar la historia. Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudación de los impuestos, Jesús pasaba, lo vio, se acercó y le dijo: “Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió. Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo.[…] Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero […] Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. […] Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado.[…] Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús […] dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida. Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: “Sígueme”. Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó.[…] Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Comportamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más autentico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre”.

Otro acento que nos destaca el pasaje evangélico de hoy es su predilección por los necesitados, necesitados de toda índole, que ha venido a sanar a los enfermos, a todos los que tienen la necesidad de ser curados: “he venido a llamar a los pecadores”. Podemos contemplar como para Dios nadie se queda en la cuneta, no deja a nadie sin solución, y en la medida que nos acercamos a Él vamos descubriendo las graves heridas que el pecado nos esta provocando. Es verdad que todos andamos heridos por el mal, y todos tenemos necesidad de su ayuda, de su gracia, para poder enfrentarnos, luchar y combatir el mal en nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

San Lucas 7,36-50.8,1-3

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 7,36-50: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 7,36-50: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo:
-Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.
Jesús tomó la palabra y le dijo:
-Simón, tengo algo que decirte.
El respondió:
-Dímelo, maestro.
Jesús le dijo:
-Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?
Simón contestó:
-Supongo que aquel a quien le perdonó más.
Jesús le dijo:
-Has juzgado rectamente.
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
-¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella en cambio me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella en cambio desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella en cambio me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor: pero al que poco se le perdona, poco ama.
Y a ella le dijo:
-Tus pecados están perdonados.
Los demás convidados empezaron a decir entre sí:
-¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?
Pero Jesús dijo a la mujer:
-Tu fe te ha salvado, vete en paz.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta a la mujer pecadora y el fariseo. Representan dos actitudes ante Dios. Uno con una actitud autosuficiente, eso le impide alcanzar el reino de Dios e incluso recibir el favor de Dios, que ya cree poseer; y la otra por su postura humilde, su arrepentimiento, su amor, le consigue el perdón y el don de Dios. El amor y el perdón se implican mutuamente, como nos recuerda la Sagrada Escritura: “el amor cubre multitud de pecados” (1 Pe 4,8).

Nadie estamos libres de acercarnos más a la actitud del fariseo que a la de la mujer, cuando perdemos la conciencia de ser pecadores. Ante Dios todos somos deudores y todos hemos recibido el perdón desde la gratuidad. Como vemos en muchos pasajes de encuentro con nuestro Señor, en este caso con la mujer pecadora, es la fuerza del amor la que nos regenera. Aquí una vez más, la mirada del Señor, llena de ternura, rescató una vida perdida.

Para lograr este perdón que impulsa al amor, o este amor que perdona, es necesario comenzar por reconocernos pecadores, necesitados y no merecedores del mismo. No es nuestro esfuerzo personal el que nos consigue la gracia de Dios, esto seria una postura cercana al fariseísmo, sino mas bien aceptando el amor y el perdón gratuitos de Dios. Aceptando, acogiendo, gustando, saboreando hasta donde llega el amor por mí. Comprender un poco, aunque solo sea un poco, es clamar con el Salmo 115: ¿Cómo pagare al Señor tanto bien? Aquí nace la respuesta a su amor y todo tiene sentido, y siempre andamos faltos de poner más amor.

En la homilía del 16 de junio de 2013, el Papa Francisco, comenta el pasaje de hoy: “Jesús encuentra a una mujer pecadora durante una comida en casa de un fariseo, suscitando el escándalo de los presentes: Jesús deja que se acerque una pecadora, e incluso le perdona los pecados, diciendo: “sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco”. Jesús es la encarnación del Dios vivo, el que trae la vida, frente a tantas obras de muerte, frente al pecado, al egoísmo, al cerrarse en sí mismos. Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida. Vemos en todo el Evangelio cómo Jesús trae con gestos y palabras la vida de Dios que transforma. Es la experiencia de la mujer que unge los pies del Señor con perfume: se siente comprendida, amada, y responde con un gesto de amor, se deja tocar por la misericordia de Dios y obtiene el perdón, comienza una vida nueva. Dios, el Viviente, es misericordioso”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 7,31-35: ¿A quién se parecen los hombres de esta generación?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 7,31-35: ¿A quién se parecen los hombres de esta generación?

En aquel tiempo, dijo el Señor:
-¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?
Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.»
Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores».
Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta la comparación entre el proceder de Juan Bautista y el Señor, siendo ambos de estilos muy diferentes, distintos, diría que incluso opuestos, vemos como cuando uno no quiere abrirse a la gracia, busca cien mil excusas para justificarse y en definitiva no convertirse.

Juan el Bautista fue juzgado de modo erróneo por la gente. Pero él nunca se desanimó ante la dificultad o la oposición y no dejó de creer en el Señor. Su vida es fiel reflejo de innumerables virtudes. Nos enseña que lo más importante en nuestra existencia terrena es la fidelidad al Señor, aunque eso ponga en peligro nuestra misma fama entre las personas. Juan fue siempre coherente con el mensaje del Señor en pensamientos, palabras y obras. Juan Bautista nos da fuerzas para luchar contra toda forma de doblez en nuestra vida, comenzando por las cosas pequeñas. El Bautista señaló con su vida austera y radical cómo seguir al Señor.

Aprendamos en la virtud de la fortaleza, pues nos es necesaria para perseverar en la fe. Pidamos al Espíritu Santo que el Señor deje de ser un ideal y se convierta en una experiencia que transforme toda nuestra vida. El mundo necesita cristianos que sean testigos del Señor. Si seguimos al Señor con autenticidad es más fácil que arrastremos a muchos hacia Él.

El Papa Francisco comentando este pasaje evangélico nos resalta: “No os entiendo. Sois como esos niños: os hemos tocado la flauta y no habéis bailado, os hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado. ¿Qué queréis?. La respuesta sigue siendo: Queremos la salvación a nuestro modo. Por tanto, vuelve siempre esta cerrazón ante el modo de obrar de Dios. […] La palabra de la Cruz es siempre dura. Pero también es la única puerta de salvación […]El drama de la resistencia a la salvación lleva a no creer en la misericordia y en el perdón, sino en los sacrificios”. (Papa Francisco, 3 octubre de 2014, Misas matutinas en Santa Marta).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.