Mateo 13, 54-58

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 13,54-58: No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 13,54-58: No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada:
-¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él.
Jesús les dijo:
-Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.
Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
        Celebramos hoy la festividad de S. José Obrero, fue el Papa Pío XII, en 1955 quien quiso que el Santo Custodio de la Sagrada Familia, “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”. Fue establecida esta fiesta en el calendario litúrgico por el Papa para acentuar la dignidad del trabajo y dar a todos los trabajadores un modelo y un protector.
          En el Evangelio de hoy nos muestra que sus paisanos se escandalizan a causa de Él, el pueblo que le vio crecer manifiesta su dureza de corazón a la hora de creer, por un lado, sus paisanos se asombran de su sabiduría y, por otra parte, se resisten; y concluye el pasaje evangélico con la advertencia de que “no hizo allí muchos milagros por su falta de fe”. Aunque Dios tenga el poder de transformarnos, no puede actuar, si nuestra libertad no se lo permite, así lo ha querido Él, es mayor cuando nuestra respuesta es querida y libre. Sus paisanos se vieron privados de más acciones de Dios por su incredulidad, se perjudicaron por su resistencia, es toda una invitación a confiar,  a no tener miedo de creer, de esperar, de amar. El mayor perjudicado es uno mismo cuando no dejamos a Dios ser Dios en nuestra vida, desde nuestra libertad podemos abrir o cerrar nuestro corazón a los regalos que Dios nos hace, lógicamente, el ejercicio de nuestra libertad tendrá consecuencias para uno mismo y para los que le rodean. Acoger, recibir el regalo que Dios nos hace puede iluminar nuestra vida y la de los que nos rodean de un inmenso gozo y colmarla de esperanza.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.
Juan 14, 21-26

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,21-26: El Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,21-26: El Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo judas, no el Iscariote:
– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
           En el Evangelio de hoy el Señor nos invita a una intimidad con Él, que nuestro corazón sea ganado por su amor y que libremente en nosotros se produzca una correspondencia a ese amor. Nos dice quien es el que le ama, aquel que acepta y guarda mis mandamientos. Si quiero vivir unido a Dios, el camino está en hacer su voluntad. Amar al Señor supone ponerlo a Él en primer lugar, negarme a mí mismo y dejarme podar para intentar hacer mía su voluntad. En el amor, el que ama pone en primer lugar al amado, su felicidad se encuentra en buscar la felicidad del amado.
       Al final del pasaje evangélico nos presenta al Paráclito, al Espíritu Santo, será quien nos lo enseñe todo. En palabras de S. Gregorio Magno, papa y doctor de la iglesia: “El Espíritu se llama también Parásito -defensor-, porque a quienes se duelen de sus pecados cometidos, al tiempo que les dispone para la esperanza del perdón, libera sus mentes de la aflicción y de la tristeza. Por eso, con razón se hace esta promesa: “Él os enseñará todas las cosas”. En efecto, si el Espíritu no actúa en el corazón de los oyentes, resultan inútiles las palabras del que enseña. Que nadie, pues, atribuya al hombre que instruye a los demás aquello que desde la boca del maestro llega a la mente del que escucha, pues si el Espíritu no actúa internamente, en vano trabaja con su lengua aquél que está enseñando. Todos vosotros, en efecto, oís las palabras del que os habla, pero no todos percibís de igual modo lo que significan… El Espíritu Santo es el gran artífice de las transformaciones en nosotros”. (homilia 30, sobre los evangelios).
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.
Juan-15-1-8

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,1-8: Permaneced en Mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,1-8: Permaneced en Mí.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca,
y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado;
permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pediréis lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
            En el Evangelio de hoy con la imagen de la vid, se nos invita a permanecer en su amor. El Papa Francisco en la homilía, del 3 de mayo de 2015, nos comenta el pasaje evangélico de este domingo y pone el acento en: “Permaneced en Mí”. No separaos de mí, permaneced en mí. Y la vida cristiana es precisamente esto: permanecer en Jesús. Y Jesús, para explicarnos bien qué es lo que quiere decir con esto, usa esta hermosa imagen de la vid: “Yo soy la vid verdadera, vosotros los sarmientos”. Y todo sarmiento que no está unido a la vid, muere, no da fruto; y luego es arrojado para hacer fuego. Sólo sirve para esto, para hacer fuego… en cambio, los sarmientos que están unidos a la vid, reciben de la vid la savia vital y así se desarrollan, crecen y dan los frutos. Sencilla, sencilla la imagen. Permanecer en Jesús significa estar unido a Él para recibir de Él la vida, de Él el amor, de Él el Espíritu Santo… Permanecer en Jesús quiere decir tener la voluntad de recibir de Él la vida, también el perdón, incluso la podada, pero recibirla de Él. Permanecer en Jesús significa buscar a Jesús, orar, la oración. Permanecer en Jesús significa buscar a Jesús, orar, la oración. Permanecer en Jesús significa acercarse a los sacramentos: la Eucaristía, la Reconciliación. Permanecer en Jesús – y esto es lo más difícil- significa hacer lo que hizo Jesús, tener la misma actitud de Jesús. Pero cuando nosotros “despellejamos” a los demás (hablamos mal de los demás), por ejemplo, o cuando criticamos, no permanecemos en Jesús. Jesús jamás hizo esto. Cuando somos mentirosos, no permanecemos en Jesús. Él nunca lo hizo. Cuando engañamos a los demás con esos asuntos sucios que están al alcance de todos, somos sarmientos muertos, no permanecemos en Jesús. Permanecer en Jesús es hacer lo mismo que Él hacía: hacer el bien, ayudar a los demás, orar al Padre, curar a los enfermos, ayudar a los pobres, tener la alegría del Espíritu Santo. Una hermosa pregunta para nosotros cristianos es esta: ¿Yo, permanezco en Jesús o estoy lejos de Jesús? ¿Estoy unido a la vid que me da la vida o soy un sarmiento muerto, que es incapaz de dar fruto, de dar testimonio?… ¿Y qué nos da el Señor si permanecemos en Él? Lo hemos escuchado: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará”.
        Es domingo, el día del Señor, día consagrado a Él, día para fortalecer la unión con Él, día para hacer fuerte esa permanencia en Él, para acoger y guardar su Palabra.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.
Juan 14, 7-14

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
            En el evangelio de hoy nos habla el Señor de  su relación con el Padre. Tenemos que agradecer la sencillez y los interrogantes planteados por los discípulos porque han dado ocasión a Ntro. Señor para seguir mostrándonos la revelación del Padre o del Reino preparado para los que le aman, en el pasaje evangélico, la pregunta de Felipe conduce a la afirmación más decisiva: «yo estoy en el Padre y el Padre en mí… el Padre permanece en mí y él mismo hace las obras».
Se nos presenta el Señor invitándonos a acudir a Él, su unión intima con el Padre hará que nuestra oración sea siempre escuchada. Nosotros también, a través del Señor, podemos llegar a hacer cosas grandes para los demás como Jesús hacía para la gente de su tiempo. El va a interceder por nosotros. Jesús es nuestro defensor. El se va, pero no nos deja sin defensa. Promete que va a pedir al Padre que envíe a otro defensor o consolador, el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que realizará las cosas de Jesús en nosotros, si actuamos en nombre de Jesús y observamos el gran mandamiento de la práctica del amor.
    Hoy sábado, día especialmente mariano, acudimos a la Santísima Virgen parar que nos ayude en el conocimiento interno de Ntro. Señor y nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.
Juan 14, 1-6

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, «estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice:
– «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
– «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy comienza con la invitación a no tener miedo, a confiar , a vivir con esperanza, a no dejar lugar al desaliento. “No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en Mí” nos dice el Señor. “Creed en Mí”. Confiad en Mí. Llamada a la fe, confianza, al abandono en Él, seguro que nos iría muchísimo mejor si diéramos el salto a vivir en su amor, en su presencia, en el descanso de quien sabemos que nos acompaña y que no se desentiende de nuestros desvelos.

En el discípulo Tomás, el mismo que puso resistencia a creer que había vencido a la muerte y estaba vivo, el que exigió poder tocarle para creer, “si no lo veo no lo creo”, algo tan propio de nuestra cultura, en el pasaje evangélico manifiesta su no saber : “¿cómo podemos saber el camino?” Igual que a Tomás nosotros experimentamos muchas veces nuestras carencias, y también le planteamos al Señor nuestras dificultades, nuestras dudas, nuestros afanes y …
Aprovechando la pregunta del apóstol, el Señor se nos presenta como CAMINO, VERDAD Y VIDA.
YO SOY EL CAMINO -dice el Señor-. Acudo al comentario de S. Juan Pablo II en el Regina Coeli, 20 mayo 1984: “Los caminos de la vida parece que tienden a la muerte, que está ante el hombre como término. Pero Cristo, con su resurrección ha vuelto a confirmar que el término del hombre es Dios, y que Él se ha convertido en el camino hacia el Padre. Por tanto: no el camino de la muerte, sino de la Vida en Dios. Este camino es en Jesucristo la verdad de los destinos del hombre: la verdad de nuestra existencia ya aquí en la tierra. En Jesucristo -crucificado y resucitado- la verdad es la vida, y no la muerte. Efectivamente, Él es la camino.”
En palabras de Fray Nelson: “Para ir adonde va Jesús, hay que ir a través de Jesús”. “Jesús es nuestro camino” significa tomar en nuestra vida las opciones que tomó Jesús. Es decir: obrar como él, llevar una vida como la suya, dejarnos mover por un amor como el suyo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Mateo 5, 13-16

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor pide a sus seguidores ser sal y ser luz. Ser “sal” aportando el sabor del Evangelio a la vida de los demás, pero actuando de la misma manera que procede la sal, ella se disuelve, se diluye y solo se nota cuando falta, estando, suele pasar desapercibida; sin embargo, aporta su sabor, a eso estamos llamados los seguidores de Cristo, a estar, pero no haciendo mucho ruido, sin embargo, impregnando nuestra vida, transformando nuestros ambientes, llenando del espíritu evangélico todas las realidades en las que nos vamos implicando. Construyendo el Reino de Dios con la fuerza de su espíritu.

Al darnos la misión de ser “luz” nos esta pidiendo que dejemos que la verdad del Evangelio impregne nuestro modo de ver, pensar y actuar. En definitiva, ser testigos de Cristo aqui y ahora, donde nos movemos, iluminando los acontecimientos con la luz de su Palabra, iluminando nuestras vidas con la fuerza de la oración, iluminando la realidad con su espíritu que nos guía y nos conduce a Él.

Celebramos la festividad de uno de los cuatro santos cartageneros, S. Isidoro, perdió a sus padres siendo niño, su hermano Leandro asumió las funciones de educador y tutor suyo. Destacó por su gran inteligencia, es autor de innumerables tratados en los que se compendian temas que abarcan todo el saber humano, destacó por su humildad y sencillez. Fue reconocido por su caridad con los pobres, un ejemplo lo tenemos en la lectura propuesta en el oficio de lectura de hoy, donde ofrece unos consejos a los obispos. Fue obispo de Sevilla y mostró especial preocupación por la formación espiritual e intelectual de los sacerdotes. Presidió dos concilios, el segundo de Sevilla y el cuarto de Toledo. Fue canonizado por Clemente VIII en 1598, e Inocencio XIII, en 1722 lo proclamó doctor de la iglesia.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Marcos 16, 15-20

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16,15-20: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,15-20: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

PISTAS DE MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta de un evangelista, San Marcos. Me remito a las palabras del Papa de la paz, conocido como el Papa bueno, San Juan XXIII para la festividad de San Marcos, dichas el 24 de abril de 1960:

«… Marcos, discípulo de Pedro y Pablo, aprendió de uno y otro la doctrina de Jesús. Esta es la síntesis de su carrera apostólica; el principio y el fin de su vocación. Pero sobre todo se le saluda como discípulo e “interprete de Pedro” »

Para la meditación sobre el Evangelio de hoy, recurro al magisterio de nuestros pastores y vamos a acudir a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI , enunciadas en la Audiencia , del 24 de octubre de 2012, creo que nos pueden iluminar en nuestra reflexión:

« Al final del Evangelio de Marcos, hoy tenemos palabras duras del Resucitado, que dice: “El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado”, se pierde él mismo. Desearía invitaros a reflexionar sobre esto. La confianza en la acción del Espíritu Santo nos debe impulsar siempre a ir y predicar el Evangelio, al valiente testimonio de la fe; pero, además de la posibilidad de una respuesta positiva al don de la fe, existe también el riesgo del rechazo del Evangelio, de la no acogida del encuentro vital con Cristo. Ya san Agustín planteaba este problema en un comentario suyo a la parábola del sembrador: “Nosotros hablamos —decía—, echamos la semilla, esparcimos la semilla. Hay quienes desprecian, quienes reprochan, quienes ridiculizan. Si tememos a estos, ya no tenemos nada que sembrar y el día de la siega nos quedaremos sin cosecha. Por ello venga la semilla de la tierra buena”. El rechazo, por lo tanto, no puede desalentarnos. Como cristianos somos testigos de este terreno fértil: nuestra fe, aún con nuestras limitaciones, muestra que existe la tierra buena, donde la semilla de la Palabra de Dios produce frutos abundantes de justicia, de paz y de amor, de nueva humanidad, de salvación. Y toda la historia de la Iglesia con todos los problemas demuestra también que existe la tierra buena, existe la semilla buena, y da fruto».

En el pasaje evangélico se nos hace la invitación a todos los cristianos de la urgencia de anunciar el Evangelio a todas las gentes. Sólo cuando nos hemos encontrado con el Dios vivo, deseamos vivir en su presencia, queremos corresponder a su gran amor y asumimos la misión de ser instrumentos suyos, para que su amor llegue a los demás, entendemos la misión de ser “pescadores de hombres”, en el fondo, es entregarle el mayor tesoro que está colmando nuestras vidas, nos gozamos al transmitir el amor que brota del Corazón de Cristo. Seguidor de Cristo y misionero, portador de su Buena Nueva, no podemos acallar lo grande que el Señor esta portándose en nuestras vidas. Anhelamos configurar nuestras vidas en correspondencia con el Evangelio, queremos hacer vida esa Palabra que nos salva, y contamos con la fuerza de nuestro testimonio para hacer apetecible el seguimiento a Nuestro Señor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10, 22-30_2

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
– «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
– «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor se nos presenta en el templo, durante una gran fiesta para los judios, y nos propone estar atentos a su voz. El auténtico cristiano es el que “escucha la voz del Pastor”, es decir del Señor, y oyendo esta voz desea hacerla vida. El Señor remite al testimonio, como expresará más tarde el apóstol Santiago, serán nuestras obras las que mostraran la fe, la fe no se puede relegar al campo de las ideas, si la fe es verdadera impregna toda la persona e incide en sus actos, pensamientos, obras, por eso, no basta decir “Señor, Señor”, es necesario que Él, transforme y configure nuestro ser. El cristiano irradia a Cristo, el cristiano muestra en su comportamiento la presencia de Dios en su vida, el cristiano se mueve queriendo realizar la voluntad de Dios en su día a día, en cada momento de su existencia, no es cristiano por horas, o por una serie de ritos que realice; la Palabra de Dios, la escucha, la acoge, la desea y quiere hacerla vida.

Concluye el pasaje evangélico con que la relación con el Padre es grande: “yo y el Padre somos uno”. El Señor va manifestando progresivamente el misterio de su divinidad, el “yo soy”. Una realidad que supera nuestra razón, el Señor nos va revelando el misterio de Dios: él, el Hijo, nos ha dado a conocer al Padre, y nos ha donado el Espíritu Santo, el Amor del Padre y del Hijo. Dios no es soledad, sino comunión perfecta. En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI: “Quien se encuentra con Cristo y entra en una relación de amistad con él, acoge en su alma la misma comunión trinitaria, según la promesa de Jesús a los discípulos: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14,23)” (Angelus, 11 junio 2006).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10, 1_10

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor como la puerta, “Yo soy la puerta de las ovejas”, para la imagen de la puerta tomaremos el comentario del Papa Francisco dicho en el ángelus del 25 de agosto de 2013: «La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie. Tal vez alguno de vosotros podrá decirme: “Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida”. ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta. Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura solo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro… quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestro egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz serena que dura siempre y nos da la paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.».

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10-11-18

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta el Señor como el Buen Pastor. El Papa Francisco en el Regina Coeli, del 26 de abril de 2015, comentaba este mismo pasaje: “El cuarto domingo de Pascua -éste- llamado “domingo del Buen Pastor”, cada año nos invita a redescubrir, con estupor siempre nuevo, esta definición que Jesús dio de sí mismo, releyéndola a la luz de su pasión, muerte y resurrección. “El Buen Pastor da su vida por las ovejas”: estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la Cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es “el Buen Pastor”: da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos! ¡Y por ello es el Buen Pastor!”.

En el Oficio de lectura de hoy, de S. Gregorio Magno, nos comenta el significado del Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor, que conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las “mias me conocen”… Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, digo, no solo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras. Porque el mismo Juan evangelista, que nos dice lo que acabamos de oir, añade también: “Quien dice: “Yo le conozco” y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.”

En el corazón del buen pastor nos refleja que su amor es hasta el extremo, que no tiene limites, en él vemos su continua entrega, en él encontramos la fuente del amor, en él descubrimos que el Señor nos ama hasta dar la vida. Que nos ama y nos conoce, que ninguno esta excluido de su corazón. En esta festividad destacaría dos puntos para nuestra reflexión:

El primero, la condición de discípulo, nosotros, somos “ovejas de su rebaño”, sus ovejas escuchan su voz. Discernir su voz en medio de tanto ruido y tantas propuestas de felicidad, en medio de tantos encantadores que esclavizan, buscar lo que Dios quiere, buscar su voluntad, buscar agradarle, vivir a la escucha, acogiendo su Palabra, dejarnos interrogar por ella, acomodando nuestra vida a los planes de Dios, conforme a su querer, descubrir lo que Dios quiere.

El Segundo, la corresponsabilidad con respecto a nuestros hermanos. ¿Qué hago por los que el Señor pone en mi camino?. Ser instrumento del Señor para que lo conozcan y lo amen, colaborar en la misión de Cristo, que nadie se pierda, “Tengo, ademas, otras ovejas que no son de este redil; también a estas las tengo que traer”. La fe no se impone pero se propone, el discípulo no debe cruzarse de brazos mientras hermanos suyos anden errantes, fatigados y sin esperanza, y mucho menos, cuando el discípulo ha tenido la dicha de encontrar “la perla preciosa”, “el tesoro”, ese amor que se derrama y se ofrece por el perdón de los pecados en la Cruz para la salvación de todos los hombres. La inquietud por ser instrumento en sus manos, por irradiar ese amor, el afán, el ardor, la dedicación, el entusiasmo por acercarlos a Él, para que lo conozcan y puedan vivir en plenitud. Me costaría mucho justificar y entender una indiferencia, frialdad, desgana en el discípulo, una falta de pasión en la entrega, creo que reflejará un momento bajo, quizás, su falta de amor o su falta de encuentro con el Dios vivo que nos demanda colaboración para colmar la vida de nuestros hermanos, todos son nuestros hermanos, incluso, los que no lo saben que lo son, los que no lo conocen, los que nos puedan criticar, los que no lo aman… por ellos, derramó su sangre y mostró su perdón, “no saben lo que hacen”. Corazón que ama y que perdona.

Unido al domingo del Buen Pastor la iglesia celebra la jornada de oración por las vocaciones, pidamos al Señor por nuestros pastores -Papa, Obispo, sacerdotes- , por los  seminaristas, su perseverancia y por las nuevas vocaciones que no nos falten. Que el Señor nos bendiga con pastores santos. Feliz día del Señor, feliz domingo. Que tengas un buen día. 

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.