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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10, 1-12: Serán los dos una sola carne

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,1-12: Serán los dos una sola carne.

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:
-¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
El les replicó:
-¿Qué os ha mandado Moisés?
Contestaron:
-Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.
Jesús les dijo:
-Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. El les dijo:
-Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la vocación del matrimonio, recogida en la frase:”Serán los dos una sola carne”. Para la meditación recurro al comentario de San Juan Crisóstomo, presbítero en Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia, en su Homilía 20 sobre la carta a los Efesios, 4,8,9; PG 62, 140s

«El hombre… se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne»

¿Qué es lo que debes decir a tu mujer? Dile con toda dulzura: «… Yo te he
escogido, te amo y te prefiero más que a mi propia vida. La existencia de ahora no es nada; por eso mis oraciones, recomendaciones y todos mis actos van dirigidos a que se nos conceda pasar esta vida de manera tal que podamos estar reunidos en la vida futura sin temor alguno de separación. El tiempo que vivimos es corto y frágil.

Si se nos concede poder agradar a Dios durante esta vida, eternamente estaremos con Cristo y el uno con el otro en una felicidad sin límites. Tu amor me llena de gozo más que todo y no conocería una desdicha más insoportable que estar separado de
ti. Aunque tuviera que perderlo todo llegar a ser más pobre que un mendigo, arriesgar los más grandes peligros, aguantar lo que fuera, todo me sería soportable con tal que permanezca tu afecto hacia mí. Es sólo contando con este amor que desearé hijos.»

Será también necesario que tu conducta sea conforme a estas palabras… Demuestra a tu mujer que aprecias en mucho el poder vivir con ella y que, por ella, prefieres estar en casa que en la plaza. Prefiérela a todos los amigos e incluso a los hijos que ella te ha dado; y que éstos te amen a ti por ella… Haced en común vuestras oraciones. Que cada uno vaya a la iglesia y en casa el marido pregunte a su mujer, y la mujer a su marido, que es lo que allí se ha dicho y leído… Aprended el temor de Dios; todo lo demás irá viniendo como de una fuente y vuestra casa se llenará de bienes innumerables. Aspiremos a los bienes incorruptibles, que los otros no nos faltarán. «Buscad primero el Reino de Dios, nos dice el Evangelio, y todo lo demás se os dará por añadidura».

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 22, 14-20: He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 22,14-20: He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros.

Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo:
– He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.
Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
– Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.
Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
– Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.
Después de cenar, hizo lo mismo con la copa diciendo:
– Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la festividad de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, el Evangelio de hoy es plenamente eucarístico, es verdad que todo cristiano vive de la eucaristía, “el que me come tiene vida eterna” – nos dice el Señor-, muchísimo más, quien está llamado a hacer de su vida una eucaristía, vivir dejándose comer, vivir entregándose por amor. Para la meditación de hoy acudo a las palabras del Papa Emerito, Benedicto XVI, dirigidas en las vísperas del año sacerdotal, junio de 2009:

“…Dejarse conquistar totalmente por Cristo… Que este sea también el objetivo principal de cada uno de nosotros. Para ser ministros al servicio del Evangelio es ciertamente útil y necesario el estudio, con una esmerada y permanente formación teológica y pastoral, pero más necesaria aún es la “ciencia del amor”, que sólo se aprende de “corazón a corazón” con Cristo. Él nos llama a partir el pan de su amor, a perdonar los pecados y a guiar al rebaño en su nombre. Precisamente por este motivo no debemos alejarnos nunca del manantial del Amor que es su Corazón traspasado en la cruz.

Sólo así podremos cooperar eficazmente al misterioso “designio del Padre”, que consiste en “hacer de Cristo el corazón del mundo”. Designio que se realiza en la historia en la medida en que Jesús se convierte en el Corazón de los corazones humanos, comenzando por aquellos que están llamados a estar más cerca de él, precisamente los sacerdotes. Las “promesas sacerdotales”, que pronunciamos el día de nuestra ordenación y que renovamos cada año, el Jueves santo, en la Misa Crismal, nos vuelven a recordar este constante compromiso.

Incluso nuestras carencias, nuestros límites y debilidades deben volvernos a conducir al Corazón de Jesús. Si es verdad que los pecadores, al contemplarlo, deben sentirse impulsados por él al necesario “dolor de los pecados” que los vuelva a conducir al Padre, esto vale aún más para los ministros sagrados. A este respecto, ¿cómo olvidar que nada hace sufrir más a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que los pecados de sus pastores, sobre todo de aquellos que se convierten en “ladrones de las ovejas” (cf. Jn 10, 1 ss), ya sea porque las desvían con sus doctrinas privadas, ya sea porque las atan con lazos de pecado y de muerte? También se dirige a nosotros, queridos sacerdotes, el llamamiento a la conversión y a recurrir a la Misericordia divina; asimismo, debemos dirigir con humildad una súplica apremiante e incesante al Corazón de Jesús para que nos preserve del terrible peligro de dañar a aquellos a quienes debemos salvar.

… La Iglesia necesita sacerdotes santos; ministros que ayuden a los fieles a experimentar el amor misericordioso del Señor y sean sus testigos convencidos. En la adoración eucarística, que seguirá a la celebración de las Vísperas, pediremos al Señor que inflame el corazón de cada presbítero con la “caridad pastoral” capaz de configurar su “yo” personal al de Jesús sacerdote, para poderlo imitar en la entrega más completa.”

En vuestras peticiones de hoy, os solicitó una, por vuestros sacerdotes, para que os ayuden a amar más y mejor a Ntro. Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9, 38-40: No se lo impidáis.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,38-40: No se lo impidáis.

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús:
-Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.
Jesús respondió:
-No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos a los apóstoles corregidos por el Señor porque han intentado impedir a un hombre echar demonios «porque no es de los nuestros». El Señor les reprocha tal actitud, «No se lo impidáis».

El Señor les anima a unir fuerzas con todos los que trabajen por hacer el bien. Evitar esos malos celos de cualquier otro que trabaje por amor a Cristo. Se nos invita a actuar movidos por el amor de Dios, y no por el orgullo. Como resalta, Fulgencio Espa, en su libro: Con Él “Finalmente, es muy útil entrenarse en la prudencia para lograr el objetivo de no murmurar nunca y ser generadores de unidad. ¿Quieres no hablar nunca mal? No pienses mal. ¿quieres no pensar mal? No juzgues nunca. Cuanto más lejos pones la lucha, más fácil es la victoria”.

Una de las obras del maligno es la división y como disfruta cuando entre nosotros las provoca, en vez de alegrarnos cada vez que más personas se van encontrando con Cristo y lo siguen, muchas veces nos hacemos la guerra porque “ese no es de los nuestros”, solemos oír, acaso ¿está dividido Cristo? nos recordará S. Pablo, que lo importante no es, ser de Pablo o de Apolo, lo importante es que seamos de Cristo, y deberíamos alegrarnos porque su Reino se vaya extendiendo, lo de menos siempre es el carisma que vaya tocando los corazones, lo importante es que quien reine sea Cristo. ¡Ánimo! Combate al maligno no colaborando con la división sino siendo fuente de unidad y potenciando lo bueno en los demás, lo importante es que conozcan y amen al Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9, 30-37: Quien quiera ser el primero…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,30-37: Quien quiera ser el primero…

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
-«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:
-«¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
-«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
-«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el segundo anuncio de la Pasión. Y los discípulos , como tantas veces, no comprenden lo que están oyendo, no se enteran. Mientras que Jesús habla de un Mesías sufriente, sus discípulos manifiestan otras preocupaciones, como quien es más importante.

¡ Que paciencia la de Ntro. Señor intentando instruir a sus discípulos!

El pensamiento de los discípulos es demasiado mundano –podríamos decir-, desean ambicionar los mejores puestos. Los apóstoles se ven influenciados por el espíritu de su ambiente, sobresalir, honores, poder, gloria… Sin embargo, el Señor les invita a : “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Cambiar la ambición del poder por la actitud del servicio. Para ser el primero según nos pide el Señor hay que hacerse servidor, iniciar el camino de la renuncia de los propios intereses, poner en el centro, no tus gustos, más bien, las necesidades de los que te rodean, aprender a salir de ti mismo y ejercitarse en mirar al otro como es mirado por Dios.

Llamada grande a la entrega, al servicio, a acoger al otro teniendo en mente que a quien podemos acoger es al Señor, “me acoge a mí”, se nos brinda la oportunidad de acoger al mismísimo Dios que nos sigue saliendo al encuentro en nuestro prójimo. ¡Animo! Hoy puede ser un gran día donde ejercitar la acogida, el servicio y la humildad. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9, 14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó:
-«¿De qué discutís?»
Uno le contestó:
-«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.»
Él les contestó:
-«¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre:
-«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
Contestó él:
-«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.»
Jesús replicó:
-«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
Entonces el padre del muchacho gritó:
-«Tengo fe, pero dudo; ayúdame.»
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
-«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.»
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
-«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Él les respondió:
-«Esta especie sólo puede salir con oración.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un niño. Nos resalta la fe suplicante del padre, también podemos detenernos en la falta de fe y oración de los discípulos, que no pudieron curar al enfermo. El padre del niño cree en el poder de Jesús, pero reconoce que su fe es débil; por eso le pide que le ayude: “Tengo fe, pero dudo, ayúdame”.

“Todo es posible para el que tiene fe”. Para comentar esta afirmación de Ntro. Señor acudo al Beato Carlos de Foucauld , el de la oración de abandono, estuvo al final de su vida de ermitaño y misionero en el Sahara en sus Meditaciones sobre el Evangelio a propósito de las principales virtudes , trata esta afirmación que nos presenta el Evangelio: «Todo es posible al que tiene fe»

«Si vuestra fe fuera como un grano de mostaza…, nada os sería imposible». Todo lo podemos por la oración: si no recibimos es que hemos tenido poca fe, o que hemos orado poco, o que sería malo para nosotros que nuestra petición fuera atendida, o que Dios nos da alguna cosa mejor que lo que hemos pedido. Pero jamás dejaremos de recibir lo que pedimos por ser la cosa demasiado difícil de obtener: «Nada os sería imposible».

No dudemos en pedir a Dios incluso las cosas más difíciles, como es la conversión de grandes pecadores, de pueblos enteros. Pidámosle, pues, incluso aquellas cosas que creemos son las más difíciles, con la certeza de que Dios nos ama apasionadamente y que cuanto mayor es el don más desea hacerlo el que ama apasionadamente; pero pidámoslo con fe, con insistencia, con constancia, con amor, con buena voluntad. Y estemos seguros que si pedimos así y con mucha constancia, seremos escuchados y recibiremos la gracia pedida o una todavía mejor. Pidamos, con osadía, a nuestro Señor las cosas más imposibles de alcanzar cuando son para su gloria, y estemos seguros que su Corazón nos las concederá tanto más cuanto ellas parecen humanamente imposibles; porque dar lo imposible al que ama es agradable a su Corazón, y ¡cuánto nos ama él!” –hasta aquí las palabras del beato Foucault.

La fe como don y regalo que nos hace Dios hemos de valorarla mucho, ya que nos puede pasar como a los discípulos que creían que con sus solas fuerzas podían, pero se cumple que “sin Mí no podéis hacer nada”, necesitamos ese encuentro, ese trato, esa comunicación de corazón a corazón que realiza la oración. Hoy quizás puedas sacar un hueco y visitarlo en su templo, y alimentar la oración ante el Sagrario, ante su Presencia Real en la Eucaristía. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

¿Qué nos dice el Papa para este Pentecostés 2016?

“El Espíritu Santo nos hace cristianos “reales”, no virtuales”.

“El Espíritu Santo es el que mueve a la Iglesia, el que trabaja en la Iglesia, en nuestros corazones. El que hace que todo cristiano sea una persona distinta de la otra, pero de todos juntos hace la unidad.
Es el que nos lleva adelante, abre de par en par las puertas y nos envía a dar testimonio de Jesús.
La vida cristiana no es una “ética”, es un encuentro con Jesucristo. Y es el Espíritu Santo quien nos lleva a ese encuentro con Jesús.

Reflexionemos esta semana sobre qué hace el Espíritu Santo en nuestra vida. Si nos impulsa a salir de nosotros mismo para testimoniar a Jesús, o si tenemos miedo. Pensemos ¿creo de verdad? ¿O el Espíritu Santo es sólo una palabra para mí? Y tratemos de hablar con Él y de decirle: Sé que estás en mi corazón, que estás en el corazón de la Iglesia. Que llevas adelante a tu Iglesia. Que Tú haces la unidad entre todos nosotros. Haznos dóciles a tu Espíritu. Esta semana hagamos esto: pensemos en el Espíritu Santo y hablemos con Él”.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 15-16.23b-26: El Espíritu Santo os lo enseñará todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,15-16.23b-26: El Espíritu Santo os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Pa­dre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.
El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la gran fiesta de Pentecostés. El protagonista es el Espíritu Santo, sigue resonando las palabras de Ntro. Señor conviene que yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo, es el Espíritu el protagonista en la nueva etapa de la historia de la salvación. Nuestro defensor, el Espíritu de la Verdad, nuestro abogado, nuestro consolador.

“El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre”. Hemos de aclamarlo, solicitarlo, pedirlo, quererlo, desearlo, sabiendo que lo penetra todo, el amor que nos purifica, que nos santifica, igual que el fuego también ilumina nuestra existencia y nuestra vida. Espíritu como intimidad de Jesús, quién transformó radicalmente a los apóstoles al principio encerrados en el Cenáculo por miedo, los cambio en celosos heraldos del Evangelio.

El Espíritu supera todo tipo de rupturas, toda confusión de corazones que pueda enfrentar a unos con otros. El Espíritu nos introduce en el misterio del Dios vivo, es el que da el valor para reconocer los caminos del mundo llevando el Evangelio.

Los discípulos estaban con mucho miedo, con las puertas cerradas… nosotros cerramos continuamente nuestras puertas; continuamente buscamos seguridades y no queremos que nos molesten ni los demás ni Dios. La fuerza que abre y permite superar toda división es la fuerza del perdón, el perdón viene siempre de la Cruz; él transforma el mundo con el amor que se entrega. ¡Ven, Espíritu Santo, e inflama los corazones de tus fieles! Para aprender a acoger al Espíritu Santo, nadie nos puede enseñar mejor que la Santísima Virgen María, que supo secundar como ninguna otra criatura las inspiraciones del Espíritu Santo. Los Apóstoles, antes del día de Pentecostés, perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres y con María la Madre de Jesús. Terminamos nuestra meditación con la oración de la secuencia que escucharemos hoy en la liturgia de la Palabra en la santa Misa:

Secuencia del Espíritu Santo (Veni Creator):

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

permaneced en mi amor

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15, 9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta de un apóstol, San Matías, el acento lo pondremos en la elección: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy Yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca “.

San Matías, apóstol, siguió al Señor Jesús desde el bautismo de Juan hasta el día en que Cristo subió a los cielos y, por esta razón, después de la Ascensión del Señor fue puesto por los apóstoles en el lugar que había ocupado Judas, el traidor, para que, formando parte del grupo de los Doce, fuese testigo de la Resurrección.

Para la elección de San Matías podemos señalar que las condiciones exigibles, por así decir, son que tenga experiencia de Jesús y fuese testigo de su resurrección, es decir, experiencia del Dios vivo. Se pone de relieve la necesidad de que el nuevo elegido sea testigo ocular de la predicación y de los hechos de Jesús a lo largo de su vida pública, y de modo especial de la Resurrección.

La llamada de Matías nos recuerda que la vocación recibida es un don siempre inmerecido. Dios nos destina a asemejarnos cada vez más a Cristo, “No sois vosotros los que me habéis elegido” -les recordará Jesús -, sino Yo quien “os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca”. La llamada o invitación al seguimiento siempre nos desborda, no solo por la misión tan grande, sino al ver qué porque a mí y como conociendo el Señor mi pequeñez, muchísimo mejor que yo, porque insiste y me ofrece la oportunidad de servirle. Es desconcertante y grandioso a la vez.

Nos encontramos con la iniciativa en la llamada por parte del Señor y llama a los que Él quiere, misterio de amor. Vemos en el profeta: “Antes de formarte en el seno materno, ya te elegí y te consagre”. Dios ha pensado en ti, no eres fruto de una casualidad y quiere que seas instrumento suyo para los demás. Un día especial para agradecerle al Señor su llamada, su invitación, el que quiera seguir contando contigo. ¡Grande es el Señor!.

El propósito de nuestra oración de hoy, víspera de la gran solemnidad de Pentecostés, es esperar la llegada del Paráclito muy unidos a nuestra Madre. Los que son movidos por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Al contemplar hoy, sábado, de una manera muy especial a nuestra Madre, vemos que ninguna criatura se dejó llevar y guiar por el Espíritu Santo como nuestra Madre Santa María: ninguna vivió la filiación divina como Ella. El Espíritu Santo, que ha habitado en María desde el misterio de su Concepción Inmaculada, en el día de Pentecostés vino a fijar en Ella su morada, de una manera nueva. Todas las promesas que Jesús había realizado acerca del Paráclito se cumplen plenamente en el alma de la Virgen: Él os recordará todas las cosas .Él os guiará a la verdad completa.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros y ayúdanos a preparar la venida del Paráclito, del Defensor, del Abogado, del Consolador a nuestras almas.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21, 15-19: ¿me amas?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,15-19: ¿me amas?

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó:
– «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta:
– «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
– «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
– «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
– «Sígueme.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con las tres preguntas realizadas a San Pedro: “¿Simón, hijo de Juan, me quieres?” y recibe la misma respuesta: “Sí Señor, tú sabes que te quiero”. Según el doctor de la iglesia, S. Agustín, Ntro. Señor busca curar la herida de la negación en S. Pedro y le da la oportunidad de confesar su amor tres veces. “Tu lo sabes todo, Tú sabes que te quiero”.

A la luz de tu Evangelio, pienso que a todos, se nos demanda dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza, Esta pregunta nos pone delante lo esencial, como mas tarde afirmaría S. Juan de la Cruz: “al atardecer de la vida seremos examinados de amor”. Es el examen mas crucial e importante que tenemos que aprobar. Examinados del amor.

Para poder llevar a feliz término la misión recomendada, amar, amar sin medida, le encomienda: “apacienta mis ovejas”, que las cuidemos para el Señor. Además he de fijarme que las personas con las que me relaciono, con las que quiero que descubran el tesoro del Evangelio, a las cuales soy enviado, no me pertenecen, no son “mías”, “son del Señor”; claramente nos lo expresa: “mis ovejas”.

¿Tú me amas? Convendría que todos y cada uno abracemos esa pregunta por parte del Señor, responder a ella es lo mas importante, todo por Él, sabiendo que si nos falta el amor, como nos recuerda S. Pablo, lo que hagamos, por muy bueno que pueda parecer, no me sirve. Si me falta el amor no es grato a Dios. Siempre hemos de tener presente su pregunta: ¿Me amas?. Ojalá podamos confesarle igual que S. Pedro a esta pregunta: «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.» quiero vivir acogiendo tu amor y siendo instrumento tuyo, para amar con el amor con que soy amado por tí, irradiando ese amor en todo y a todos.

Que tengas un buen día, el Señor nos regala un nuevo día para crecer en su amor, y sobre todo amando. Feliz día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17, 20-26: Que sean completamente uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,20-26: Que sean completamente uno.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:
– Padre santo:
no sólo por ellos ruego,
sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno,
como tú, Padre, en mí y yo en ti,
que ellos también lo sean en nosotros,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí,
para que sean completamente uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado
y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo,
donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste,
porque me amabas antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido,
y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer
y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías
esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Continuamos con la oración sacerdotal del Señor, que ruega al Padre por cuantos a lo largo de los siglos creerán en Él gracias a la palabra testimonial de los apóstoles. El Señor ora por la futura comunidad cristiana, y pide para que todos se mantengan unidos, dicha unidad será el signo que avalará ante el mundo y posibilitará que puedan acoger el mensaje que llevan, que el mundo crea.

“Este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo”. Importantísimo para todo cristiano, recordar que difícilmente podremos llevar la misión encomendada si nos falta el “estar con Él”, más de una vez el Señor recordó a los discípulos que “sin mí no podéis hacer nada”. La misión, la acción, la evangelización se fragua en el estar con Él, fueron llamados para estar con Él y después, el envío. La pregunta realizada a S. Pedro: ¿Me amas? Y S. Pedro le confiesa: Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero, y después de esta confesión es cuando viene el encargo: apacienta mis ovejas. Como respuesta al amor tan grande de Ntro Señor viene la misión, el envío y el encargo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote