jesus-habla-con-fariseos

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 7, 40-53: El pueblo se pregunta quién es Jesús.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 7,40-53: El pueblo se pregunta quién es Jesús.

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
– «Éste es de verdad el profeta.»
Otros decían:
– «Éste es el Mesías.»
Pero otros decían:
– «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?»
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:
– «¿Por qué no lo habéis traído?»
Los guardias respondieron:
– «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.»
Los fariseos les replicaron:
– «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.»
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
_«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?»
Ellos le replicaron:
– «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.»
Y se volvieron cada uno a su casa.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos dice que los hombres se admiraban de las palabras de Jesús, pero pocos le conocían realmente. Es que a Jesucristo sólo se le alcanza con el “salto” de la fe. La fe es la puerta que nos hace entrar en la amistad con Cristo. Creer en Jesús es maravilloso. La vida cambia cuando se le tiene como Salvador y Amigo. Esta fe en Él, no es un pensamiento, una idea, o una opinión que nos hacemos de Jesucristo. La fe es amistad con Él. La fe, si es verdadera, se hace vida. Nicodemo, a pesar de la oposición que encontró en los demás y del ambiente en su contra, no dejó tambalear su fe. De la dificultad, su fe salió más templada, más robusta, porque no se nutrió de palabras o de ideas humanas, sino del encuentro con Jesús mismo.

El Papa Benedicto desde su primera Encíclica ya nos resaltaba la importancia del encuentro personal con el Dios vivo: “¡Cuántos, también en nuestro tiempo, buscan a Dios, buscan a Jesús y a su Iglesia, buscan la misericordia divina, y esperan un ‘signo’ que toque su mente y su corazón! (…) Jesús muerto y resucitado es el signo absolutamente suficiente. En Él podemos comprender la verdad de la vida y obtener la salvación. (…) Por tanto, la fe cristiana no es ideología, sino encuentro personal con Cristo crucificado y resucitado. De esta experiencia, (…) surge un nuevo modo de pensar y de actuar: como testimonian los santos, nace una existencia marcada por el amor» (Benedicto XVI, 26 de marzo de 2006).
Que este sábado día especial consagrado a la Santísima Virgen, día para contemplar a nuestra Madre y mostrarle un poco de nuestro agradecimiento. Feliz Sabatina y que tengas un buen día

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

jesus-templo-gente

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 7, 1-2.10.25-30: ¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 7,1-2.10.25-30: ¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente.

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
– «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.»
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
– «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos que los paisanos de Ntro. Señor lo habían visto actuar, habían escuchado sus enseñanzas y palabras, pero aun así, no lo conocían, porque cerraban su corazón a Él. No lo conocían por haber caído en el peligro –nadie estamos libres- de quedarse en los meros saberes, doctrinas, ideas pero no habían dado el paso de descendimiento del mundo de las ideas al del corazón, faltaba trato de relación, intimidad, encuentro no solo con lo que se dice sino también con quien lo dice. Puede darse el caso de personas intelectuales de un gran conocimiento que saben mucho de Jesús, y muchas personas sencillas que no apenas han tenido oportunidad de ir a la escuela, sus conocimientos son muy limitados, pero que rezan, tratan, celebran su fe en el Dios vivo. Aprendamos a conocerle, no como una persona del pasado, nos recordaba el papa Benedicto XVI en su primera encíclica que “no comienza uno a ser cristiano sabiendo muchas cosas sobre Jesús, sino teniendo un encuentro personal con el Dios vivo”. El Señor quiere reinar en nuestro corazón, quiere ser el interés y el amor más importante, el primer valor en absoluto en nuestra jerarquía de valores. En otras palabras, quiere que vivamos centrados en Él. ¡Que el Señor sea el centro de nuestra vida y compartamos esta amistad de Él con muchos otros!
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

jesuspredicando

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 5, 31-47: No queréis venir a mí para tener vida. No recibo gloria de los hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 5,31-47: No queréis venir a mí para tener vida. No recibo gloria de los hombres.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
– «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos pone delante la increencia, la no acogida y el rechazo experimentado por el Señor.

Primeramente no hicieron caso al testimonio de Juan. Nosotros hemos recibido el legado de los apóstoles, ¿hacemos caso de lo que nos han transmitido? ¿Tenemos una inquietud por conocer, saber y formarnos ? Un pilar importante en la vida del creyente es su formación, estamos llamados a dar razón de nuestra fe, no de nuestras opiniones, tampoco de nuestras ideas, ellas no salvan, sin embargo, si toda palabra que es de Dios.

Tampoco prestaron atención al testimonio de las propias obras de Jesús. “Yo estaré con vosotros todos los días”, ¿buscó su presencia? ¿Desarrollo la sensibilidad para descubrir sus huellas, sus caricias, sus ocultamientos, tengo necesidad de celebrar el regalo del don recibido, llevo una vida sacramental anhelando vivir en gracia?

Y les recrimina que no buscan la gloria que viene del único Dios, sino la propia gloria. ¿Cuántas veces nos engañamos?, creemos buscar alabar a Dios y en el fondo de nuestro corazón se encuentra que nos alaben a nosotros, los santos, modelos para nosotros han ido trabajándose lo que expresaba, S. Juan Bautista: “conviene que Él crezca y que yo disminuya”. Todo un camino de anonadamiento, un camino de humildad, un proceso de negación de uno mismo. Haced nuestra la máxima de S. Ignacio: “A mayor gloria de Dios”. Es entrar en la dinámica que todas nuestras acciones, desvelos, trabajos tienen que estar encauzadas poniendo al Señor en el centro, queriendo que lo conozcan, lo acojan y lo amen.

Qué tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

jesus-discipulos

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 5, 17-30: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 5,17-30: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
– «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.»
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo:
– «Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es continuación del de ayer, nos habla de la respuesta que el Señor dio a algunos que veían mal que Él hubiese curado a un paralítico en sábado. Los judíos persiguen a Jesús porque no respeta el sábado. El Señor nos da la clave de su actuar: no obra por su cuenta, sino según los deseos de su Padre. El Señor aprovecha estas criticas para manifestar su condición de Hijo de Dios y, por tanto, Señor del sábado. Y también se escandalizan: “Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo, porque no solo violaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios”. El Señor afirma que su naturaleza y la del Padre son iguales, aun siendo personas distintas. Manifiesta de esta manera su divinidad.

También en el pasaje de hoy, el Señor nos ofrece la vida, vida en plenitud. Y nos plantea el cómo podemos alcanzarla: “el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna”. Importancia capital escuchar al hijo amado. Acoger su palabra, que ella sea la que guie nuestro obrar. Si así lo hacemos, iremos viendo sus beneficios en nosotros mismos, su acción en nuestro obrar, su poder transformador, su fuerza eficaz,

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

2016-03-09 07.30.11

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 5, 1-3.5-16: Mira, has quedado sano; no peques más.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 5,1-3.5-16: Mira, has quedado sano; no peques más.

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
– «¿Quieres quedar sano?»
El enfermo le contestó:
– «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.»
Jesús le dice:
– «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
– «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»
Él les contestó:
– «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»
Ellos le preguntaron:
– «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
– «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy en el Evangelio nos habla de la escena de la piscina de Betsaida. Podemos ver al Señor cercano a los que más sufren, se acerca al enfermo y le pregunta:”¿Quieres quedar sano?”. El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. Cómo recibiría el interrogante después de tanto tiempo unido a la enfermedad, cuando Ntro. Señor le dijera: ¿Quieres curarte?. Me imagino que no tendría ninguna duda en reclamarle que se apiadara de él, que escuchara sus suplicas, que le ayudara.

Siempre que el Señor va a actuar pide la colaboración, en los milagros lo vemos con mucha frecuencia, “se realice según tu fe”. También hoy, el Señor nos pregunta a cada uno de nosotros ¿quieres quedar sano? Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura de espíritu. Tú y yo podemos ser paralíticos, cuando dejamos que el pecado nos toque, ya que el pecado siempre nos paraliza y nos incapacita para amar. Por eso la invitación realizada de luchar contra el pecado, “has quedado sano, no peques más”. Tu vida puede cambiar si te dejas amar por el Señor, lo acoges y le dejas hacer en tí, si buscas su voluntad y pones todo de tu parte para complacerle, para agradarle. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

curacion-hijo-funcionario-real

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 4, 43-54: Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 4,43-54: Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo.

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria.» Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo:
– «Como no veáis signos y prodigios, no creéis.»
El funcionario insiste:
– «Señor, baja antes de que se muera mi niño.»
Jesús le contesta:
– «Anda, tu hijo está curado.»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
– «Hoy a la una lo dejó la fiebre.»
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos plantea el triunfo del Señor sobre la enfermedad. La suplica que le hace ese padre pidiéndole la curación de su hijo, arranca la curación de su hijo, aquí vemos el poder de la oración de intercesión, el presentar al Señor nuestras cosas, es bueno , pero nos ayuda a vencer el peligro del egoísmo cuando abrimos nuestro corazón a los sufrimientos del otro, haciendo participe al Señor de las necesidades de los que nos rodean, el Señor no se desentiende de aquellos que le hacen participes de sus necesidades. “Pedid y se os dará”. La fe es al mismo tiempo esperanza. La fe nos otorga una seguridad sobre la cual podemos apoyarnos. La gran esperanza de nuestra vida sólo puede ser Dios. Su amor es lo que nos da la posibilidad de perseverar día a día ante los retos que se nos presentan. La oración es el lugar ideal para crecer en la confianza. A mayor oración, mayor fe, quien acude a Dios es que espera en Él ; a mayor fe, mayor esperanza; y la esperanza nos ayuda a confiar y hace crecer el amor . El funcionario real gracias a la enfermedad de su hijo, buscó y se acercó al Señor, suplicándole su intervención, En efecto, el sufrimiento nos puede unir a los dolores de Ntro Señor, puede sacar lo mejor de nosotros mismos, hacer de nuestra vida una oblación, nos enseña a crecer en la esperanza. Lo que nos cura no es esquivar el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, de madurar en ella, y de encontrar en todo eso un sentido, mediante la unión con Cristo. El Evangelio también nos dice que el funcionario real creyó con todos los de su casa. La importancia de transmitir la fe, el gran papel de la familia, el comunicar las acciones de Dios, como nos recordaba el Salmo de este domingo: “gustad y ved qué bueno es el Señor” , que grande es poder ser instrumento en las manos del Señor donde acercar a otros muchos al encuentro con Él. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

hijo-prodigo

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 15, 1-3.11-32: Un hombre tenía dos hijos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 15,1-3.11-32: Un hombre tenía dos hijos.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
– «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»

PISTAS DE MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la parábola –mayoritariamente conocida- como la del hijo pródigo, pero también la podríamos llamar del hermano soberbio envidioso o del Padre misericordioso. Nos encontramos con la actitud alocada del hijo menor, el orgullo envidioso del hermano mayor y el amor inmenso del Padre. La misericordia de Dios, es el mensaje central de la parábola. Se nos resalta en este domingo el perdón misericordioso del Padre.

Si ponemos nuestra mirada en el hijo menor, es la historia del hombre insatisfecho e independiente en búsqueda de libertad (malentendida) y del placer. Este joven se cansa de todo, la insatisfacción le lleva al vacío. Es la imagen del hombre pecador que se aleja de Dios y vuelve a Él.
Si la ponemos en el hijo mayor, no tiene entrañas de misericordia, fiel pero sin amor, es el hombre de la ley, de la exigencia, terriblemente perfecto, se siente justo, se siente mejor que su hermano, lo juzga, lo condena, etc.
Y si nos detenemos en el Padre, recibió al hijo con inmensa alegría, sin recriminarle la conducta, devolviéndole la dignidad que había perdido, tratándole como hijo. Viene a decirnos, así es Dios, tan comprensivo, tan rebosante de amor, que no se cansa de perdonar, como nos recuerda el Papa Francisco en este Año de la misericordia.

Es domingo, día del Señor, nos encontramos cercanos a la Pascua y en la Palabra de Dios de este domingo insistentemente se nos invita a reconciliarnos con el Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

fariseo-publicano

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18, 9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
-«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.”
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Comienza el Evangelio de hoy dándonos las claves de la parábola: “los que se tenían por justos, los que se sentían seguros de sí mismos”. La parábola nos habla del fariseo que se presenta ante Dios con todos sus méritos, ¡qué difícil no caer en el fariseísmo!, en el fondo de nuestro corazón nos creemos con derechos ante Dios, pasamos factura de lo poco o mucho que hemos realizado, nos creemos buenos; en el fondo, este hombre no sentía necesidad de Dios y estaba tan orgulloso de sí mismo que despreciaba en su corazón a los que no eran como él. ¿ Tengo dificultad de aceptar a alguien? ¿Qué piensas de los que son contrarios a tus ideales?

Por otra parte, Jesús nos describe al publicano como un hombre que esperaba todo de Dios, como alguien que era consciente de sus pecados y miserias, pero que al mismo tiempo, vivía orientado hacia el cielo. Sólo el que se humilla es grande a los ojos de Dios. Todo lo demás, no cuenta. Si razonamos llegamos a la conclusión de: ¿Quién de nosotros no es un pecador? Pero que no nos lo recuerden, que no nos corrijan, ¿Pero que se han creído?, nos sale nuestra soberbia y que poco humildes que somos. ¿Quién de nosotros no ha lastimado o entristecido el corazón de Jesús? Que el Señor nos conceda ver nuestros pecados, para podérselos entregar y le concedamos la posibilidad de que nos sane.

Algo que sobresale en la parábola del fariseo y el publicano, es que la salvación no es fruto de los méritos de nuestras buenas obras, sino pura gracia y favor de Dios. Y otra llamada, ¡ojo! con nuestros juicios: con la facilidad de colocar etiquetas, “no soy como esta gente” … que nadie estamos libres, que mucho de fariseísmo nos acompaña, que al final nos lo terminamos creyendo y parece que esto no va conmigo, que soy muy bueno, el que se tiene que convertir es mi esposo, mi esposa, mi hijo, mi hija, mi jefe, mi superior, mi cuñado, mi compañero, mi amigo, mi suegra… en una palabra, todos los que tengo a mi alrededor, pero nunca me toca a mí.

Hoy sábado, volvemos la mirada a Nuestra Madre, la Santísima Virgen María, la que en el Magnificat nos resalta la humildad, “Dios ha mirado la humildad de su esclava”. Humildad que lleva a desear que se cumpla en Ella la Palabra de Dios, que se cumpla en mí, deseando lo que Dios quiere, como Dios quiere y cuando Dios quiere. Que tengas un buen día.

jesus-habla-con-fariseos

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 12, 28b-34: ¿Qué mandamiento es el primero de todos?.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 12,28b-34: ¿Qué mandamiento es el primero de todos?.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
– «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
– «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
– «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
– «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, tenemos el encuentro con un docto en la ley -escriba-, y ante su interrogante, aprovecha Jesús para enseñarnos qué es lo más importante de toda la Sagrada Escritura: el amor. Ante esta palabra es lícito que nos dejemos cuestionar: Y para nosotros, ¿qué es lo más importante? ¿La salud, el deporte, el éxito profesional, los amigos, el pasarlo bien…? ¿Es el amor la tarea primordial en nuestra vida? El primer mandamiento de la ley es amar a Dios. Quien experimenta el amor de Dios no desea otra cosa que corresponderle. Los mandamientos que Dios nos da, no coartan nuestra libertad. Por el contrario, nos indican el camino de la felicidad. El amor es más importante que la misma práctica cultual, porque es lo que le da valor. En el Año de la Misericordia se nos invita a vivir ese amor que se estremece ante toda miseria, la sana y la cura inundándola de amor , acoger la ternura, bondad de Dios e irradiar ese amor a los demás. En este tiempo de gracia de la cuaresma, hemos de profundizar en nuestra conversión a Dios y al hermano, avanzando por el camino de la fe y del amor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

jesus-mudo

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11, 14-23: El que no está conmigo está contra mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí.

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
– «Si echa los demonios es por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo:
– «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

PISTAS DE MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor nos advierte que el que no está con Él, está contra Él. Para Cristo no hay posturas intermedias, o somos de los suyos con totalidad o no estamos con Él. Nos sobra mucha comodidad, nos falta mayor implicación, no nos queremos complicar la vida, la pereza va ganándonos la partida, queremos compatibilizar nuestro seguimiento al Señor con un mínimo de entrega. El Señor nos llama a vivir con radicalidad nuestra fe en Él. Es necesario decidirse a ser santos. Nuestra falta de entrega, de celo apostólico, de seguimiento, nos hace caer en las garras de la comodidad, pereza, y pecados de omisión. Queremos reconciliar nuestro seguimiento con la poca motivación, ilusión y mediocridad. ¿Qué nos dirá el Señor? ¿En qué se nota que me amas?. No se trata de ser buenas personas, si al final nuestro comportamiento difiere muy poco del no creyente, algo esta fallando en nosotros, conocer al Señor implica mucho más que ser buenos, estamos llamados a imitarlo a Él, estamos llamados a parecernos a Dios, y de esto estamos muy lejos, nos falta mucho para amar como Él nos ama. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote