2015-12-10 07.59.09

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 7,19-33: Dichoso el que no se escandalice de mí

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 7,19-33: Dichoso el que no se escandalice de mí.

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor:
–¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?
Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron:
–Juan, el Bautista, nos ha mandado a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”
Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Después contestó a los enviados:
–Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, primeramente podemos detenernos en la duda por la que pasa Juan, el Precursor del Señor, se siente sorprendido por lo que le llega de Jesús. El profeta más grande nacido de mujer, – como le había llamado el Señor- , también necesita que le ayuden a creer. No se vio libre de purificar su fe. Jesús presenta un Dios cercano, un Dios que se compadece. Le rompe sus esquemas y entonces es cuando envía a dos de sus discípulos con esta pregunta a Jesús: ¿Eres tú el que ha de venir; o tenemos que esperar a otro? El Señor aprovecha para contestarle con sus obras, los mismos signos del Mesías. Las obras que Jesús hace son justamente aquéllas mencionadas por los profetas. Un mensaje inequívoco para un hombre como Juan, sobre quien la Palabra de Dios había venido. Y, al final, el anuncio de una bienaventuranza que puede sonar extraña, porque aparece en forma negativa: bienaventurado el que no encuentra en Jesús ocasión de tropiezo, de obstáculo en el camino de la fe. ¿Cómo comprender esto? De hecho es una bienaventuranza que va más allá del mensaje para el Bautista, y que se dirige al que escucha la Palabra. Para los cristianos de hoy, siempre tan cuestionados en el ambiente cultural de hoy, nos debe ayudar esta bienaventuranza, a ser fieles, a perseverar, a saber vivir “contracorriente”, no esta de moda ser cristiano, ser seguidor del Señor, importarnos siempre más agradar a Dios, aunque a veces nos pueda llevar a no agradar a nuestros contemporáneos , ni decir lo que ellos quieran oír. “Dichoso el que no se escandalice de mí”, feliz el que no se avergüence de ser de su grupo, de pertenecer a Él, de ser suyo. De manifestar su fe. En estas semanas en las que nos estamos acercando a la Navidad preparémonos para reconocer en Jesús a nuestro Dios. A dejarnos purificar por el Señor y a ver sus obras. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 21,28-32: ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 21,28-32: ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a ancianos del pueblo:
– «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” El le contestó: “No quiero.” Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor. ” Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron:
– «El primero.»
Jesús les dijo:
– «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta la respuesta de dos hermanos, muy diferente, uno en un primer momento parece que complace al padre pero el tiempo lo pone en su sitio, no basta con decir sino que tiene que ir avalado con nuestro quehacer; sin embargo el que en un primer momento nos desencanta su respuesta después el desenlace de su obrar nos hace ver que cumple con lo mandado por el padre. Importante realizar la voluntad del Padre.

La invitación del padre: “Hijo, ve a trabajar hoy en la viña”.

Esta es la llamada que nos hace el Señor a todos quiere que trabajemos en su viña. Este es el privilegio del cristiano, que el Señor quiere contar con nosotros. Quien trabaja y vive sólo para sí nunca se dará cuenta del gran tesoro que es dedicarse a trabajar por el Señor.

Si reflexionamos nos daremos cuenta de que hemos recibido muchos talentos, cualidades, dones que se nos han entregado no para uso propio sino para entregarlos en beneficio de los demás. A veces nos creemos cristianos por nuestros ritos pero el seguimiento al Señor es algo más, me atrevería a decir que si no se ve en nuestra vida los ritos podrían estar vacíos o ser una falsa, porque decimos creer una cosa pero después nuestra vida lo desmiente porque si nos lo creyéramos de verdad lo haríamos vida y lo estaríamos viviendo.

La autenticidad de nuestra fe se mostrará en la capacidad de darnos a los demás en el servicio, en poner nuestros bienes a disposición de los otros, en desprendernos de algo propio para compartirlo con los demás. Encontremos nuestra felicidad en cansarnos y desgastarnos por el Reino de los cielos. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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Entremos por la Puerta Jubilar

Estimados hermanos cursillistas:

El día de la Purísima Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el Papa Francisco abrió solemnemente la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano, comenzando, así, para toda la Iglesia, el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

Apertura diocesana Jubileo Misericordia

Fue un momento de alegría y esperanza para toda la humanidad poder contemplar, a través de la Televisión y de otros medios de comunicación, cómo la Iglesia, Esposa de Cristo, ofrece en éste Año de Gracia a hombres y mujeres de toda clase y condición, la posibilidad de entrar por la Puerta de la Misericordia de Dios, para encontrar la alegría y la vida que necesitamos para ser felices.

La puerta que se abre no significa otra cosa que poder encontrarnos con Jesús, el Hijo de Dios Vivo, para entrar en su Corazón lleno de ternura y misericordia: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos” (Jn 10, 9).

Jesús es el “Rostro de la Misericordia de Dios”. Un rostro cercano y lleno de compasión para con todos y, en especial, para con los más pequeños, los que más sufren, los más despreciados y marginados, los más abandonados… Él se interesa por todos y regala todo lo bueno, lo verdadero y bello que nuestro corazón anhela y necesita para ser feliz.

Humilde, pobre, paciente y de mucha misericordia lo hemos podido contemplar en su Encarnación, Nacimiento, Vida Pública, Pasión y Muerte, Resurrección y Ascensión al Cielo: “Pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”  (Hch 10, 38).

¿Quién de nosotros no querrá en este Año Jubilar apresurarse a entrar por esta “Puerta Santa” que encierra tantos bienes y ternura? ¿Quién de nosotros no tiene ansias de paz, de alegría, de felicidad, de amor, de perdón para sí mismo, para su familia, sus amigos y conocidos, y para toda la humanidad?

Apresurémonos a peregrinar, llenos de esperanza y alegría, hacia la Puerta Jubilar que nuestro Obispo D. José Manuel ha abierto en la Santa Iglesia Catedral de nuestra Diócesis de Cartagena.

Vuestro Consiliario, Miguel Ángel Gil

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 21,23-27: ¿Con qué autoridad haces esto?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 21,23-27: ¿Con qué autoridad haces esto?

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
– «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»
Jesús les replicó:
– «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?»
Ellos se pusieron a deliberar:
– «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.»
Y respondieron a Jesús:
-«No sabemos.»
Él, por su parte, les dijo:
– «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El evangelio de hoy describe el conflicto que Jesús tuvo con las autoridades religiosas de la época, el Señor es cuestionado pero da la impresión que no quieren saber la verdad, parece que le interesa con qué autoridad Jesús hacía esas cosas. “¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?.” Piensan que Jesús tiene que rendirles cuenta. Piensan que tienen derecho a controlarlo todo. Se resisten a perder el control de las cosas. Le exigen a Jesús explicaciones. Observo que a mí también me pasa que no quiero perder el control de mi vida, sabiendo que muchas veces los planes de Dios parecen que no coinciden con mis planes, sé que cuando eso ocurre, esos momentos son una gran oportunidad para abandonarnos en las manos de Nuestro Señor, mostrándole nuestra necesidad de El es mayor todavía, aprendiendo a descansar en el Señor. No se trata de interrogarle sino de dar el paso en confiar cada vez más en Él.

Podemos apreciar como Nuestro Señor no se niega a responder, pero advierte una dificultad que le impide hacerlo: “También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?” Pregunta inteligente, cuanto tenemos que aprender los cristianos de nuestro maestro a saber conjugar sencillez con ser un poco mas espabilaos que nos las dan siempre por ingenuos que no es lo mismo que sencillos como palomas, y astutos como serpientes.

Razonamiento de las autoridades. Los sacerdotes y los ancianos se dieron cuenta del alcance de la pregunta y razonaban entre si. Por esto, para no exponerse, respondieron: “No sabemos”. Respuesta oportunista, fingida e interesada. Nadie es tan sordo a la Palabra de Dios como el que no quiere oírla. De esta manera se corre el riesgo que Dios, tampoco revele sus secretos a los que no se abren con humildad. Por falta de honestidad se quedan sin la respuesta de Nuestro Señor, nos tiene que hacer pensar que no vivir en verdad y trasparencia puede alejarnos de la presencia y cercanía de Nuestro Señor.

También hoy celebramos la memoria de un gran místico español, S. Juan de la Cruz, que visitó nuestras tierras, varias veces. Podemos acercarnos a él por las descripciones de muchos que le trataron, el P. Eliseo dice que:”Fue hombre de mediano cuerpo, de rostro grave y venerable, algo moreno y de buena fisonomía; su trato y conversación, apacible, muy espiritual y provechoso para los que le oían y comunicaban. Y en esto fue tan singular que los que le trataban, hombres y mujeres, salían espiritualizados, devotos y aficionados a la virtud.”
Doctor de la Iglesia. Nació en Fontiveros, provincia de Avila (España), hacia el año 1542 en el seno de una familia humilde. En su juventud sirvió a los enfermos en el hospital de Medina del Campo a la vez que estudiaba en el colegio de los jesuitas. En 1563 ingresó en la Orden del Carmen. Completó su formación en la Universidad de Salamanca y, ya sacerdote, se sintió atraído por los cartujos, pero, tras un encuentro casual con santa Teresa de Jesús, fue el primero de los frailes carmelitas que a partir de 1568 se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos y trabajos. Fue apóstol, a la vez que contemplativo, en particular de la pasión de Cristo, y escritor. Sus poesías son una cumbre literaria, y es un clásico de la mística. Como atestiguan sus escritos, ascendió a través de la noche oscura del alma al monte Carmelo, monte de Dios, buscando una vida escondida en Cristo y dejándose quemar por la llama viva del amor de Dios. Murió en Úbeda (Jaén) el 14 de diciembre de 1591

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,10-18: Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,10-18: Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
-¿Entonces, qué hacemos?
El contestó:
-El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:
-Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
-¿Qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Estamos en el tercer domingo de Adviento denominado domingo “Gaudete”. Hoy en la liturgia resuena la invitación del apóstol san Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres… el Señor esta cerca”.

En el Evangelio de hoy destaca la figura de Juan Bautista, exhortando a todos a prepararse a la venida del Mesías, algunos le dicen : ¿Qué tenemos que hacer?

En el Ángelus del 16 de diciembre 2012, el Papa Emérito, Benedicto XVI nos comenta este mismo pasaje:

«La primera respuesta se dirige a la multitud en general. El Bautista dice: “El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo”. Aquí podemos ver un criterio de justicia, animado por la caridad. La justicia pide superar el desequilibrio entre quien tiene lo superfluo y quien carece de lo necesario; la caridad impulsa a estar atento al prójimo y salir al encuentro de su necesidad, en lugar de hallar justificaciones para defender los propios intereses. Justicia y caridad no se oponen, sino que ambas son necesarias y se completan recíprocamente. “El amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa”, porque “siempre se darán situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo”.

Vemos luego la segunda respuesta, que se dirige a algunos “publicanos”, o sea, recaudadores de impuestos para los romanos. Ya por esto los publicanos eran despreciados, también porque a menudo se aprovechaban de su posición para robar. A ellos el Bautista no dice que cambien de oficio, sino que no exijan más de lo establecido. El profeta, en nombre de Dios, no pide gestos excepcionales, sino ante todo el cumplimiento honesto del propio deber. El primer paso hacia la vida eterna es siempre la observancia de los mandamientos; en este caso el séptimo: “No robar”.

La tercera respuesta se refiere a los soldados, otra categoría dotada de cierto poder, por lo tanto tentada de abusar de él. A los soldados Juan dice: “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga”. También aquí la conversión comienza por la honestidad y el respeto a los demás: una indicación que vale para todos, especialmente para quien tiene mayores responsabilidades.

Considerando en su conjunto estos diálogos, impresiona la gran concreción de las palabras de Juan: puesto que Dios nos juzgará según nuestras obras, es ahí, justamente en el comportamiento, donde hay que demostrar que se sigue su voluntad. Y precisamente por esto las indicaciones del Bautista son siempre actuales: también en nuestro mundo tan complejo las cosas irían mucho mejor si cada uno observara estas reglas de conducta. Roguemos pues al Señor, por intercesión de María Santísima, para que nos ayude a prepararnos a la Navidad llevando buenos frutos de conversión».

Hoy en Murcia, junto a nuestro Obispo, participaremos en la apertura de la Puerta Santa que se va a realizar en nuestra diócesis, con motivo del Año de la Misericordia. Que la Santísima Virgen María nos ayude a vivir este tiempo con la misma esperanza, expectación y ternura que Ella lo hizo, nos acompañe y nos anime en estos días cercanos al misterio de la Encarnación. Feliz domingo.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,10-13: Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,10-13: Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les contestó:
-«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La lectura del Evangelio de hoy nos introduce en el diálogo de Jesús con sus discípulos después de la transfiguración. Aparece como figura principal y gira en torno a Elías. ¿Pero quién es Elías? ¿Por qué habla así nuestro Señor?

Vamos a ayudarnos para conocerlo de la explicación dada por el Papa Emérito, siendo Papa nos presentó la figura del profeta Elías en una de sus catequesis: «En la historia religiosa del antiguo Israel, tuvieron gran relevancia los profetas con sus enseñanzas y su predicación. Entre ellos surge la figura de Elías, suscitado por Dios para llevar al pueblo a la conversión. Su nombre significa “el Señor es mi Dios” y de acuerdo con este nombre se desarrolla toda su vida, consagrada totalmente a provocar en el pueblo el reconocimiento del Señor como único Dios. De Elías el Eclesiástico dice “Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha”. Con esta llama Israel vuelve a encontrar su camino hacia Dios. En su ministerio, Elías reza: invoca al Señor para que devuelva a la vida al hijo de una viuda que le había hospedado, grita a Dios su cansancio y su angustia mientras huye por el desierto, buscado a muerte por la reina Jezabel, pero es sobre todo en el monte Carmelo donde se muestra todo su poder de intercesor, cuando ante todo Israel, reza al Señor para que se manifieste y convierta el corazón del pueblo» (Audiencia,15 de junio de 2011).

Elías, fue aquel profeta que se había deseado la muerte y había buscado a Dios en tantos sitios, pero sin suerte, en el monte Horeb había buscado a Dios en el huracán, en el temblor de tierra, en el fuego. Pero Dios no estaba presente en todo ello. Elías descubrió que Dios le hablaba en la brisa suave . ¿No es esta la experiencia del cristiano que se prepara a la Navidad? ¿No se presenta así también la figura humilde del Niño Jesús en medio del silencio y la sencillez?

Vemos como nos da a entender que Juan es el “profeta”, identificado con Elías, que estaba destinado a preceder inmediatamente al Mesías a fin de preparar al pueblo de Israel para su venida. Nos encontramos con una tradición judía que lo que busca es rechazar a Jesús, para rechazar la mesiandad de Jesús se argumentaba que Elías no había venido aún. Jesús no discute la doctrina judía sobre la venida de Elías antes del Mesías, pero da a entender que el acontecimiento precursor ya ha tenido lugar. Los escribas no lo han reconocido y más bien lo han sacrificado. Y así como han hecho con Juan lo que han querido y no lo han reconocido, tampoco a Jesús lo han reconocido como el Hijo de Dios. El también ha de padecer.

Para muchos puede parecer extraño el anuncio del sufrimiento del Señor cuando nos preparamos a su venida. Sin embargo, nos ubica en la realidad del misterio de la Navidad que no puede separarse de la Pascua. Son los dos grandes momentos del misterio cristiano. La alegría de Navidad no puede hacernos olvidar que el Hijo del Hombre ha de padecer. La Encarnación tiene puesta su mirada en la Redención, en la Salvación del hombre. Que tengas un buen día, hoy sábado, recuerda de una forma más especial a Nuestra Madre que tiene mucho que ver con el Adviento y que nos puede ayudar a esperar y confiar en el Señor. Buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,16-19:¿A quién se parece esta generación?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,16-19:¿A quién se parece esta generación?

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros:
“Hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado;
hemos cantado lamentaciones,
y no habéis llorado.”
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.”
Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, al ponernos el ejemplo de esos niños, nos esta colocando delante de nosotros, nuestros “caprichos”, en definitiva nuestro actuar muchas veces infantil, niños que no saben lo que quieren. Que nos dejamos llevar solamente de nuestros intereses, de nuestra voluntad propia, sin dar importancia a lo que en realidad vale para la vida eterna. Nuestro Señor echa en cara a los de su generación: sois como críos, les dice. Viene el Bautista con su austeridad y le acusan de extraño endemoniado; viene Cristo con su sencillez, se sienta a compartir la vida y la comida de los hombres, y le dicen que es un glotón o comilón. Venga quien venga, haga lo que haga, diga lo que diga, donde no hay sensibilidad, ni honradez, ni capacidad de creer y amar, habrá siempre salidas infantiles y excusas para no creer. Se inventan siempre algún pretexto para no aceptar el mensaje de Dios anunciado por Jesús. De hecho, es relativamente fácil encontrar argumentos y pretextos para rechazar con tal de quedar yo justificado.

Otro de los acentos del Evangelio de hoy al ver este ejemplo de los niños, es el preguntarnos si sabemos descubrir lo bueno de los demás o si hacemos con facilidad juicios temerarios de los otros. Esforcémonos por crecer en la caridad, en el amar a los demás por medio de la palabra. Cuidemos para que nuestros comentarios sobre las personas sean prudentes, discretos y precisos, sin agregar nunca nada que no sea verdad. Busquemos difundir siempre lo positivo que hay en los otros. No permitamos que en nuestras conversaciones se dé la crítica o la murmuración. Sería una incoherencia de nuestra parte decirnos cristianos y a la vez difamar o hablar mal del prójimo. El cuidado de nuestra lengua exige mucha virtud. Cultivemos la bondad de corazón para pensar bien de los demás, comprender y perdonar siempre.

Creo que nos podrán ayudar las palabras de san Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti.” Mientras que el hombre no centra su vida en Cristo, toda su vida es insatisfacción, vuelve a tener sed, nada le colma, ejemplo de la Samaritana. Cosa muy distinta ocurre en los que aceptan a Cristo. Abre tu corazón a Cristo para que Él nazca y viva en ti: Verás qué distinta es la vida desde su amor y amistad. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a Juan el Bautista como modelo para imitar en muchas virtudes, y como figura dispuesta por Dios para preparar la llegada del Mesías. Con él se cierra el Antiguo Testamento y se llega al umbral del Nuevo.

“Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el Reino de Dios”. Nuestra vida de cristianos es una continua lucha. “se hace violencia”. El cielo exige todo nuestro esfuerzo. Verdaderamente el Reino exige esfuerzo… exige de la cooperación de cada uno de nosotros. ¿Estás convencido de que ser cristiano vale la pena? De esta respuesta depende el esfuerzo que harás, no sólo en adviento, sino toda tu vida para vivir conforme al evangelio y permitir que la vida en el Espíritu sea una realidad en ti. Comencemos de nuevo cada día y tratemos de amar a Dios en todo momento.

También hoy hacemos memoria de una mártir , derramó su sangre por su fe en Cristo, aún siendo muy joven, su testimonio es muy grande, nos referimos a Santa Eulalia. Nació en Mérida (Badajoz, España) a finales del siglo III de familia noble. Cuando arreció en España la persecución del emperador Diocleciano por obra del gobernador Daciano, los padres de Eulalia la llevaron al campo para protegerla, pero una noche ella se escapó de su escondite, volvió a Mérida y se presentó ante el prefecto de la ciudad declarándose cristiana, abominando de los dioses paganos y echando en cara a las autoridades la crueldad con que injustamente trataban a los cristianos. Intentaron hacerla callar y, con halagos, que apostatara de su fe, pero ella la reafirmó. Fue condenada y torturada bárbaramente hasta quemarla viva, cuando sólo tenía 12 años de edad, el 10 de diciembre del año 304.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es tan breve y a la misma vez tan bello. Jesús nos invita a todos. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”. Cansados y agobiados son todos los que sufren en la vida. Por múltiples situaciones ya sean materiales, físicas, por enfermedad, por soledad, por perdida de seres queridos, por mil causas y todas necesarias de ayuda, por…, es decir, somos todos. Todos necesitamos descansar en Él.

¡Que suerte!, se nos brinda el mismo Dios para acogernos, “Venid a mí”, se nos invita a descansar en Él, se nos solicita que aprendamos a abandonarnos en sus manos, a fiarnos de Él, que se preocupa por nosotros, nos pide que nos dejemos querer, que acojamos su gran Amor. ¡Que cosa más grande! Todo un Dios se nos sigue ofreciendo y brindando a cada uno de nosotros.

Dios no deja de llamar a nuestra puerta. En este tiempo de Adviento, en este tiempo de gracia, en este tiempo de preparación para la Navidad se nos da la oportunidad de acogerlo en nuestras vidas. El Señor se acerca a nosotros desde la pequeñez. Dios se hace pequeño para que nosotros también nos hagamos sencillos y aprendamos a vivir como Él.

El Señor, manso de corazón nos enseña igualmente a amar a los débiles, a los necesitados en sentido espiritual o material, a los pobres, a los enfermos. Sólo quien es humilde es capaz de comprender a los demás, de salir a su encuentro y vivir la caridad. Cristo se abajó, se hizo uno de nosotros, todo un Dios por amor a los hombres se hizo hombre, con la debilidad de un niño, necesitado de los demás. Se rebajó por nosotros al quedarse en un pedacito de pan. Pidámosle que la contemplación de sus ejemplos nos dé las fuerzas para arrancar toda soberbia y egoísmo. Correspondamos a la humildad de Dios con la mansedumbre de corazón, especialmente, en el trato con los demás. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Es el camino que nos señala Nuestro Señor para que encontremos nuestro descanso, el camino pasa por la humildad y la mansedumbre. Que el Señor nos ayude y que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

2015-12-08 10.04.10

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación de hoy recurro a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, dadas en el Ángelus del 8 de diciembre del 2006:

“Queridos hermanos y hermanas: Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción.

María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor. Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28).

«Llena de gracia», …es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).  Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad…

La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana. Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia.

Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17).  Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68)…”

El Papa Francisco, también , en el Ángelus del 8 de diciembre del 2014 al hablar de la Solemnidad de hoy , nos decía de María:

“…Concibió primero la fe y luego al Señor. Este misterio de la acogida de la gracia, que en María, por un privilegio único, no contaba con el obstáculo del pecado, es una posibilidad para todos. San Pablo, en efecto, inicia su Carta a los Efesios con estas palabras de alabanza: «Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (1, 3). Como Isabel saludó a María llamándola «bendita tú entre las mujeres» (Lc 1, 42), así también nosotros hemos sido desde siempre «bendecidos», es decir amados, y por ello «elegidos antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables» (Ef 1, 4). María fue pre-servada, mientras que nosotros fuimos salvados gracias al Bautismo y a la fe. Todos, tanto ella como nosotros, por medio de Cristo, «para alabanza de la gloria de su gracia» (v. 6), esa gracia de la cual la Inmaculada fue colmada en plenitud.

Ante el amor, ante la misericordia, ante la gracia divina derramada en nuestro corazón, la consecuencia que se impone es una sola: la gratuidad. Ninguno de nosotros puede comprar la salvación. La salvación es un don gratuito del Señor, un don gratuito de Dios que viene a nosotros y vive en nosotros. Como hemos recibido gratuitamente, así gratuitamente estamos llamados a dar (cf. Mt 10, 8); a imitación de María, que, inmediatamente después de acoger el anuncio del ángel, fue a compartir el don de la fecundidad con la pariente Isabel. Porque, si todo se nos ha dado, todo se debe devolver. ¿De qué modo? Dejando que el Espíritu Santo haga de nosotros un don para los demás. El Espíritu es don para nosotros y nosotros, con la fuerza del Espíritu, debemos ser don para los demás y dejar que el Espíritu Santo nos convierta en instrumentos de acogida, instrumentos de reconciliación e instrumentos de perdón. Si nuestra existencia se deja transformar por la gracia del Señor, porque la gracia del Señor nos transforma, no podremos conservar para nosotros la luz que viene de su rostro, sino que la dejaremos pasar para que ilumine a los demás. Aprendamos de María, que tuvo constantemente la mirada fija en su Hijo y su rostro se convirtió en «el rostro que más se asemeja a Cristo»

Hasta aquí las palabras de ambos Papas, el Emérito y el actual.

Que tengamos un buen camino de Adviento con la guía de la Virgen María. Que pases un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.