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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,10-18: Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,10-18: Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
-¿Entonces, qué hacemos?
El contestó:
-El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:
-Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
-¿Qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Estamos en el tercer domingo de Adviento denominado domingo “Gaudete”. Hoy en la liturgia resuena la invitación del apóstol san Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres… el Señor esta cerca”.

En el Evangelio de hoy destaca la figura de Juan Bautista, exhortando a todos a prepararse a la venida del Mesías, algunos le dicen : ¿Qué tenemos que hacer?

En el Ángelus del 16 de diciembre 2012, el Papa Emérito, Benedicto XVI nos comenta este mismo pasaje:

«La primera respuesta se dirige a la multitud en general. El Bautista dice: “El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo”. Aquí podemos ver un criterio de justicia, animado por la caridad. La justicia pide superar el desequilibrio entre quien tiene lo superfluo y quien carece de lo necesario; la caridad impulsa a estar atento al prójimo y salir al encuentro de su necesidad, en lugar de hallar justificaciones para defender los propios intereses. Justicia y caridad no se oponen, sino que ambas son necesarias y se completan recíprocamente. “El amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa”, porque “siempre se darán situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo”.

Vemos luego la segunda respuesta, que se dirige a algunos “publicanos”, o sea, recaudadores de impuestos para los romanos. Ya por esto los publicanos eran despreciados, también porque a menudo se aprovechaban de su posición para robar. A ellos el Bautista no dice que cambien de oficio, sino que no exijan más de lo establecido. El profeta, en nombre de Dios, no pide gestos excepcionales, sino ante todo el cumplimiento honesto del propio deber. El primer paso hacia la vida eterna es siempre la observancia de los mandamientos; en este caso el séptimo: “No robar”.

La tercera respuesta se refiere a los soldados, otra categoría dotada de cierto poder, por lo tanto tentada de abusar de él. A los soldados Juan dice: “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga”. También aquí la conversión comienza por la honestidad y el respeto a los demás: una indicación que vale para todos, especialmente para quien tiene mayores responsabilidades.

Considerando en su conjunto estos diálogos, impresiona la gran concreción de las palabras de Juan: puesto que Dios nos juzgará según nuestras obras, es ahí, justamente en el comportamiento, donde hay que demostrar que se sigue su voluntad. Y precisamente por esto las indicaciones del Bautista son siempre actuales: también en nuestro mundo tan complejo las cosas irían mucho mejor si cada uno observara estas reglas de conducta. Roguemos pues al Señor, por intercesión de María Santísima, para que nos ayude a prepararnos a la Navidad llevando buenos frutos de conversión».

Hoy en Murcia, junto a nuestro Obispo, participaremos en la apertura de la Puerta Santa que se va a realizar en nuestra diócesis, con motivo del Año de la Misericordia. Que la Santísima Virgen María nos ayude a vivir este tiempo con la misma esperanza, expectación y ternura que Ella lo hizo, nos acompañe y nos anime en estos días cercanos al misterio de la Encarnación. Feliz domingo.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,10-13: Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,10-13: Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les contestó:
-«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La lectura del Evangelio de hoy nos introduce en el diálogo de Jesús con sus discípulos después de la transfiguración. Aparece como figura principal y gira en torno a Elías. ¿Pero quién es Elías? ¿Por qué habla así nuestro Señor?

Vamos a ayudarnos para conocerlo de la explicación dada por el Papa Emérito, siendo Papa nos presentó la figura del profeta Elías en una de sus catequesis: «En la historia religiosa del antiguo Israel, tuvieron gran relevancia los profetas con sus enseñanzas y su predicación. Entre ellos surge la figura de Elías, suscitado por Dios para llevar al pueblo a la conversión. Su nombre significa “el Señor es mi Dios” y de acuerdo con este nombre se desarrolla toda su vida, consagrada totalmente a provocar en el pueblo el reconocimiento del Señor como único Dios. De Elías el Eclesiástico dice “Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha”. Con esta llama Israel vuelve a encontrar su camino hacia Dios. En su ministerio, Elías reza: invoca al Señor para que devuelva a la vida al hijo de una viuda que le había hospedado, grita a Dios su cansancio y su angustia mientras huye por el desierto, buscado a muerte por la reina Jezabel, pero es sobre todo en el monte Carmelo donde se muestra todo su poder de intercesor, cuando ante todo Israel, reza al Señor para que se manifieste y convierta el corazón del pueblo» (Audiencia,15 de junio de 2011).

Elías, fue aquel profeta que se había deseado la muerte y había buscado a Dios en tantos sitios, pero sin suerte, en el monte Horeb había buscado a Dios en el huracán, en el temblor de tierra, en el fuego. Pero Dios no estaba presente en todo ello. Elías descubrió que Dios le hablaba en la brisa suave . ¿No es esta la experiencia del cristiano que se prepara a la Navidad? ¿No se presenta así también la figura humilde del Niño Jesús en medio del silencio y la sencillez?

Vemos como nos da a entender que Juan es el “profeta”, identificado con Elías, que estaba destinado a preceder inmediatamente al Mesías a fin de preparar al pueblo de Israel para su venida. Nos encontramos con una tradición judía que lo que busca es rechazar a Jesús, para rechazar la mesiandad de Jesús se argumentaba que Elías no había venido aún. Jesús no discute la doctrina judía sobre la venida de Elías antes del Mesías, pero da a entender que el acontecimiento precursor ya ha tenido lugar. Los escribas no lo han reconocido y más bien lo han sacrificado. Y así como han hecho con Juan lo que han querido y no lo han reconocido, tampoco a Jesús lo han reconocido como el Hijo de Dios. El también ha de padecer.

Para muchos puede parecer extraño el anuncio del sufrimiento del Señor cuando nos preparamos a su venida. Sin embargo, nos ubica en la realidad del misterio de la Navidad que no puede separarse de la Pascua. Son los dos grandes momentos del misterio cristiano. La alegría de Navidad no puede hacernos olvidar que el Hijo del Hombre ha de padecer. La Encarnación tiene puesta su mirada en la Redención, en la Salvación del hombre. Que tengas un buen día, hoy sábado, recuerda de una forma más especial a Nuestra Madre que tiene mucho que ver con el Adviento y que nos puede ayudar a esperar y confiar en el Señor. Buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,16-19:¿A quién se parece esta generación?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,16-19:¿A quién se parece esta generación?

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros:
“Hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado;
hemos cantado lamentaciones,
y no habéis llorado.”
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.”
Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, al ponernos el ejemplo de esos niños, nos esta colocando delante de nosotros, nuestros “caprichos”, en definitiva nuestro actuar muchas veces infantil, niños que no saben lo que quieren. Que nos dejamos llevar solamente de nuestros intereses, de nuestra voluntad propia, sin dar importancia a lo que en realidad vale para la vida eterna. Nuestro Señor echa en cara a los de su generación: sois como críos, les dice. Viene el Bautista con su austeridad y le acusan de extraño endemoniado; viene Cristo con su sencillez, se sienta a compartir la vida y la comida de los hombres, y le dicen que es un glotón o comilón. Venga quien venga, haga lo que haga, diga lo que diga, donde no hay sensibilidad, ni honradez, ni capacidad de creer y amar, habrá siempre salidas infantiles y excusas para no creer. Se inventan siempre algún pretexto para no aceptar el mensaje de Dios anunciado por Jesús. De hecho, es relativamente fácil encontrar argumentos y pretextos para rechazar con tal de quedar yo justificado.

Otro de los acentos del Evangelio de hoy al ver este ejemplo de los niños, es el preguntarnos si sabemos descubrir lo bueno de los demás o si hacemos con facilidad juicios temerarios de los otros. Esforcémonos por crecer en la caridad, en el amar a los demás por medio de la palabra. Cuidemos para que nuestros comentarios sobre las personas sean prudentes, discretos y precisos, sin agregar nunca nada que no sea verdad. Busquemos difundir siempre lo positivo que hay en los otros. No permitamos que en nuestras conversaciones se dé la crítica o la murmuración. Sería una incoherencia de nuestra parte decirnos cristianos y a la vez difamar o hablar mal del prójimo. El cuidado de nuestra lengua exige mucha virtud. Cultivemos la bondad de corazón para pensar bien de los demás, comprender y perdonar siempre.

Creo que nos podrán ayudar las palabras de san Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti.” Mientras que el hombre no centra su vida en Cristo, toda su vida es insatisfacción, vuelve a tener sed, nada le colma, ejemplo de la Samaritana. Cosa muy distinta ocurre en los que aceptan a Cristo. Abre tu corazón a Cristo para que Él nazca y viva en ti: Verás qué distinta es la vida desde su amor y amistad. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a Juan el Bautista como modelo para imitar en muchas virtudes, y como figura dispuesta por Dios para preparar la llegada del Mesías. Con él se cierra el Antiguo Testamento y se llega al umbral del Nuevo.

“Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el Reino de Dios”. Nuestra vida de cristianos es una continua lucha. “se hace violencia”. El cielo exige todo nuestro esfuerzo. Verdaderamente el Reino exige esfuerzo… exige de la cooperación de cada uno de nosotros. ¿Estás convencido de que ser cristiano vale la pena? De esta respuesta depende el esfuerzo que harás, no sólo en adviento, sino toda tu vida para vivir conforme al evangelio y permitir que la vida en el Espíritu sea una realidad en ti. Comencemos de nuevo cada día y tratemos de amar a Dios en todo momento.

También hoy hacemos memoria de una mártir , derramó su sangre por su fe en Cristo, aún siendo muy joven, su testimonio es muy grande, nos referimos a Santa Eulalia. Nació en Mérida (Badajoz, España) a finales del siglo III de familia noble. Cuando arreció en España la persecución del emperador Diocleciano por obra del gobernador Daciano, los padres de Eulalia la llevaron al campo para protegerla, pero una noche ella se escapó de su escondite, volvió a Mérida y se presentó ante el prefecto de la ciudad declarándose cristiana, abominando de los dioses paganos y echando en cara a las autoridades la crueldad con que injustamente trataban a los cristianos. Intentaron hacerla callar y, con halagos, que apostatara de su fe, pero ella la reafirmó. Fue condenada y torturada bárbaramente hasta quemarla viva, cuando sólo tenía 12 años de edad, el 10 de diciembre del año 304.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es tan breve y a la misma vez tan bello. Jesús nos invita a todos. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”. Cansados y agobiados son todos los que sufren en la vida. Por múltiples situaciones ya sean materiales, físicas, por enfermedad, por soledad, por perdida de seres queridos, por mil causas y todas necesarias de ayuda, por…, es decir, somos todos. Todos necesitamos descansar en Él.

¡Que suerte!, se nos brinda el mismo Dios para acogernos, “Venid a mí”, se nos invita a descansar en Él, se nos solicita que aprendamos a abandonarnos en sus manos, a fiarnos de Él, que se preocupa por nosotros, nos pide que nos dejemos querer, que acojamos su gran Amor. ¡Que cosa más grande! Todo un Dios se nos sigue ofreciendo y brindando a cada uno de nosotros.

Dios no deja de llamar a nuestra puerta. En este tiempo de Adviento, en este tiempo de gracia, en este tiempo de preparación para la Navidad se nos da la oportunidad de acogerlo en nuestras vidas. El Señor se acerca a nosotros desde la pequeñez. Dios se hace pequeño para que nosotros también nos hagamos sencillos y aprendamos a vivir como Él.

El Señor, manso de corazón nos enseña igualmente a amar a los débiles, a los necesitados en sentido espiritual o material, a los pobres, a los enfermos. Sólo quien es humilde es capaz de comprender a los demás, de salir a su encuentro y vivir la caridad. Cristo se abajó, se hizo uno de nosotros, todo un Dios por amor a los hombres se hizo hombre, con la debilidad de un niño, necesitado de los demás. Se rebajó por nosotros al quedarse en un pedacito de pan. Pidámosle que la contemplación de sus ejemplos nos dé las fuerzas para arrancar toda soberbia y egoísmo. Correspondamos a la humildad de Dios con la mansedumbre de corazón, especialmente, en el trato con los demás. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Es el camino que nos señala Nuestro Señor para que encontremos nuestro descanso, el camino pasa por la humildad y la mansedumbre. Que el Señor nos ayude y que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

2015-12-08 10.04.10

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación de hoy recurro a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, dadas en el Ángelus del 8 de diciembre del 2006:

“Queridos hermanos y hermanas: Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción.

María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor. Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28).

«Llena de gracia», …es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).  Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad…

La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana. Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia.

Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17).  Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68)…”

El Papa Francisco, también , en el Ángelus del 8 de diciembre del 2014 al hablar de la Solemnidad de hoy , nos decía de María:

“…Concibió primero la fe y luego al Señor. Este misterio de la acogida de la gracia, que en María, por un privilegio único, no contaba con el obstáculo del pecado, es una posibilidad para todos. San Pablo, en efecto, inicia su Carta a los Efesios con estas palabras de alabanza: «Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (1, 3). Como Isabel saludó a María llamándola «bendita tú entre las mujeres» (Lc 1, 42), así también nosotros hemos sido desde siempre «bendecidos», es decir amados, y por ello «elegidos antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables» (Ef 1, 4). María fue pre-servada, mientras que nosotros fuimos salvados gracias al Bautismo y a la fe. Todos, tanto ella como nosotros, por medio de Cristo, «para alabanza de la gloria de su gracia» (v. 6), esa gracia de la cual la Inmaculada fue colmada en plenitud.

Ante el amor, ante la misericordia, ante la gracia divina derramada en nuestro corazón, la consecuencia que se impone es una sola: la gratuidad. Ninguno de nosotros puede comprar la salvación. La salvación es un don gratuito del Señor, un don gratuito de Dios que viene a nosotros y vive en nosotros. Como hemos recibido gratuitamente, así gratuitamente estamos llamados a dar (cf. Mt 10, 8); a imitación de María, que, inmediatamente después de acoger el anuncio del ángel, fue a compartir el don de la fecundidad con la pariente Isabel. Porque, si todo se nos ha dado, todo se debe devolver. ¿De qué modo? Dejando que el Espíritu Santo haga de nosotros un don para los demás. El Espíritu es don para nosotros y nosotros, con la fuerza del Espíritu, debemos ser don para los demás y dejar que el Espíritu Santo nos convierta en instrumentos de acogida, instrumentos de reconciliación e instrumentos de perdón. Si nuestra existencia se deja transformar por la gracia del Señor, porque la gracia del Señor nos transforma, no podremos conservar para nosotros la luz que viene de su rostro, sino que la dejaremos pasar para que ilumine a los demás. Aprendamos de María, que tuvo constantemente la mirada fija en su Hijo y su rostro se convirtió en «el rostro que más se asemeja a Cristo»

Hasta aquí las palabras de ambos Papas, el Emérito y el actual.

Que tengamos un buen camino de Adviento con la guía de la Virgen María. Que pases un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

2015-12-07 09.08.17

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,17-26: A ti te lo digo, ponte en pie

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,17-26: A ti te lo digo, ponte en pie.

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.
Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo:
-«Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar:
-«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»
Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó:
-«¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.
Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor:
-«Hoy hemos visto cosas admirables.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, un punto para nuestra reflexión nos lo da esos hombres que tienen que superar muchos obstáculos para poder llegar y llevar al encuentro con Cristo al enfermo. Que grandioso todas las personas de las que se ha valido el Señor para que pudiéramos encontrarnos con Él. Podríamos llevar a nuestra oración y presentarle agradecidamente al Señor, sus nombres y pedir por ellos. Pues estos hombres del Evangelio nos dan la gran lección de superar muchas dificultades, tienen poco de conformistas. Es la fe, la que les lleva a superar los obstáculos que les impiden llegar hasta el Señor. La actitud de ellos nos suscita varias preguntas: ¿Cómo es nuestra fe? ¿Ante la primera adversidad o contratiempo, sucumbimos? ¿Tenemos una fe tan grande como la de los hombres del Evangelio? ¿Es la fe, la que nos impulsa y nos da la fuerza para superarlo todo? Nos atreveríamos a afirmar que: con el Señor, todo lo puedo.

Otro de los temas para nuestra meditación es el encuentro con el paralítico. Después se dio una gran transformación en su vida, supero su postración. Antes de ser curado o sanado, era como un muerto, incapaz de moverse por sí mismo. Esto vale también para nosotros. El pecado nos hace vivir como inertes, atados al egoísmo. El paralítico viéndose curado, se convirtió en un testigo del Señor. Sólo si dejamos que el Señor nos convierta podremos ser apóstoles de los demás. Solo el que esta convencido puede convencer. Es necesario ver la acción de Dios en nuestras vidas, que mejor anuncio que lo que el Señor ha hecho y sigue haciendo en nuestra existencia. Lo grande que es el Señor. Gloria y alabanza siempre a Él.

También hoy celebramos a SAN AMBROSIO, Obispo y Doctor de la Iglesia. Nació en Tréveris (Alemania) hacia el año 340 de familia romana cristiana. Estudió en Roma derecho y retórica, y comenzó una brillante carrera en la administración civil del Imperio. El año 374, siendo Prefecto de Milán, intervino para impedir tumultos con motivo de la elección del nuevo obispo para la ciudad, y, cuando todavía era catecúmeno y se preparaba para el bautismo, fue elegido él por aclamación para ocupar aquella sede; rápidamente fue bautizado, instruido, y por último ordenado de obispo el 7 de diciembre. Por sus dotes personales y por la formación que adquirió, fue consejero de emperadores, apóstol de la caridad, reformador litúrgico, formador de almas (convirtió y bautizó a san Agustín), animador de la vida de consagración a Dios, comentarista de la Escritura y autor de numerosas obras de teología y espiritualidad, defensor de la doctrina católica frente al arrianismo y de la libertad de la Iglesia. Murió el 4 de abril del año 397 y su memoria se celebra el 7 de diciembre, aniversario de su consagración episcopal.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

2015-12-06 12.58.05

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,1-6: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,1-6: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto:
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas;
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.
Y todos verán la salvación de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, S. Lucas nos presenta dos invitaciones: La conversión como crecimiento en el amor y la llamada a preparar el camino del Señor.

Nos pone como modelo a Juan el Bautista, que fue el precursor del Mesías. Juan recorría toda la comarca del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. El Bautista es una figura importante, -el mayor de los profetas-, en este tiempo de gracia, esperanza y especial del Adviento. Por eso no esta de mal que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Quién es Juan Bautista? Para responder a este interrogante os presento las palabras del Papa Francisco, dadas en el ángelus del 23 de junio de 2013, vísperas de la festividad del nacimiento de Juan Bautista:

“…Y luego existen muchas personas, cristianos y no cristianos, que «pierden la propia vida» por la verdad. Cristo dijo «yo soy la verdad», por lo tanto quien sirve a la verdad sirve a Cristo. Una de estas personas, que dio la vida por la verdad, es Juan el Bautista: precisamente mañana, 24 de junio, es su fiesta grande, la solemnidad de su nacimiento. Juan fue elegido por Dios para preparar el camino a Jesús, y lo indicó al pueblo de Israel como el Mesías, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (cf. Jn 1, 29). Juan se consagró totalmente a Dios y a su enviado, Jesús. Pero, al final, ¿qué sucedió? Murió por causa de la verdad, cuando denunció el adulterio del rey Herodes y Herodías. ¡Cuántas personas pagan a caro precio el compromiso por la verdad! Cuántos hombres rectos prefieren ir a contracorriente, con tal de no negar la voz de la conciencia, la voz de la verdad. Personas rectas, que no tienen miedo de ir a contracorriente. Y nosotros, no debemos tener miedo. Entre vosotros hay muchos jóvenes. A vosotros jóvenes os digo: No tengáis miedo de ir a contracorriente, cuando nos quieren robar la esperanza, cuando nos proponen estos valores que están pervertidos, valores como el alimento en mal estado, y cuando el alimento está en mal estado, nos hace mal. Estos valores nos hacen mal. ¡Debemos ir a contracorriente! Y vosotros jóvenes, sois los primeros: Id a contracorriente y tened este orgullo de ir precisamente a contracorriente. ¡Adelante, sed valientes e id a contracorriente! ¡Y estad orgullosos de hacerlo!

Queridos amigos, acojamos con alegría esta palabra de Jesús. Es una norma de vida propuesta a todos. Que san Juan Bautista nos ayude a ponerla por obra. Por este camino nos precede, como siempre, nuestra Madre, María santísima: ella perdió su vida por Jesús, hasta la Cruz, y la recibió en plenitud, con toda la luz y la belleza de la Resurrección. Que María nos ayude a hacer cada vez más nuestra la lógica del Evangelio.” –hasta aquí las palabras del Papa.

Juan es ante todo, un creyente, con un estilo de vida desprendido y pobre, con humildad se abaja a sí mismo para enaltecer a Jesús. Su alegría se encontraba en disminuir y hacer que Cristo creciera. En el pasaje de hoy nos muestra el camino de conversión: Hay que preparar el camino, allanar los senderos, elevar los valles, enderezar lo torcido e igualar lo escabroso.

ALLANAR, tenemos que realizar una gran poda en nuestra vida, para nivelar y quitar todo lo que nos sobra de orgullo, de ira, de egoísmo, de abajar los humos, de prepotencia, de autosuficiencia,… son tantas cosas que se tienen que invertir para iniciarse en el camino de la humildad, de la pequeñez.

ELEVAR nuestra dignidad de hijos de Dios, crecer en amor, fe y esperanza. Nos falta tanto para poder decir como los santos: es Cristo quien vive en mí. Para que nuestra vida se encauce en los caminos del Señor, y querer lo que Dios quiera, cuando Él quiera y como Él quiera. Vivir en ese deseo de búsqueda de su voluntad y hacerla nuestra. ¡Cuánto tiene que ayudarnos el Señor con su gracia!

ENDEREZAR, volver a coger el rumbo, dejarnos guiar por el Espíritu Santo, buscar la voluntad de Dios en nuestra vida, ver el cambio como bueno, la transformación de nuestro corazón, mentalidad y conducta. En definitiva, comenzar por detectar el pecado en nuestras vidas y plantarle cara, se libra un gran combate, una gran lucha entre el pecado y la gracia, sabiendo que el pecado nos pasa factura y nos roba el gozo y la alegría, incapacitándonos para amar, y en cambio, la vida de gracia nos lleva a la plenitud produciendo frutos de santidad. Lo bueno es comenzar esta transformación y no retrasarla mas, saber como dice nuestro refranero que nunca es tarde si la dicha es buena, y este camino nos aporta multitud de beneficios.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar , sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9,35-10,1.6-8: Los envió con estas instrucciones

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,35-10,1.6-8: Los envió con estas instrucciones.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
-«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
A estos doce los envió con estas instrucciones:
-«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparecen las “Claves de la Misión”. Se nos presenta la actividad misionera de Jesús. La jornada de Nuestro Señor era muy intensa, muy cargada: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”. El Anuncio del Reino impregna toda la persona, no se limita Nuestro Señor solo a enseñar, si nos quedamos en la sola doctrina se quedaría cojo el Evangelio, no solo anuncia la Buena Noticia sino que transforma la existencia de quien acoge el anuncio y también es curado de toda dolencia. Por eso el Evangelio ha ido acompañado siempre por los frutos de las acciones, no se ha conformado con tocar el mundo de las ideas, sino que si se acoge el “Kerigma” el transformara nuestras vidas, por sus frutos los conoceréis y el mismo anuncio ira realizando la conversión en cada uno de nosotros, nos enviara a amar incluso a los que no nos aman, por eso anuncio y caridad van unidos, así que S. Agustín tenia la máxima de : “Ama y haz lo que quieras”, ya que quien ama no puede hacer nada malo, si es el amor quien le guía.

En el pasaje de hoy vuelve a mostrarnos las entrañas de misericordia de Nuestro Señor, nos recuerda la compasión del Señor. Le duele tremendamente encontrar a su gente tan desorientada, lo expresa con la imagen “de ovejas sin pastor”. ¡Cuantos sin saber que les conviene!, sin saber que es bueno para ellos, desconociendo que les hace bien, tantos agobiados, cargados de tanto sufrimiento por la situación en la que se encuentran, cuantos privados de un futuro por la inmensidad de los problemas que les aborda. El Señor pone la compasión y no el juicio para poder ayudar. Compasión quiero viene a decirnos, aprender a unirnos al sufrimiento de los que nos rodean, no pasar de largo, resuena la imagen del buen samaritano tan necesaria para nuestro mundo, para nuestra gente.

Nos encontramos en sábado, día muy mariano, dentro de la novena, quinarío o triduo a la Inmaculada, encomiéndate hoy a la Santísima Virgen, y contémplala de una manera especial, siempre te ayudara a seguir y amar a su Hijo. Que tengas un buen día en el Señor.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2015-12-04 09.31.11

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9,27-31: Que os suceda conforme a vuestra fe

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,27-31: Que os suceda conforme a vuestra fe.

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
– «Ten compasión de nosotros, hijo de David.»
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
– «¿Creéis que puedo hacerlo?» Contestaron:
– «Sí, Señor.»
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
– «Que os suceda conforme a vuestra fe.»
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
– «¡Cuidado con que lo sepa alguien!»
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, nos presenta a dos ciegos que seguían al Señor, pidiéndole a voces su curación: Ten compasión de nosotros. El Señor les pregunta: ¿Creéis que puedo hacerlo? Lo primero que nos pide el Señor es la fe. El acto primero y fundamental para transformarse en verdaderos cristianos es el de creer, el de fiarnos de Dios. Si Dios existe, tiene consecuencias para mi vida, igual que descubrir que Él me ama, hace posible una gran transformación en mi existencia. Si Él existe, toda la vida es luz y tenemos una guía para saber cómo vivir y hacia dónde dirigirnos. Por eso, la fe debe ser la orientación fundamental de nuestra vida.

Creer es decir: “Sí, creo que tú eres Dios, creo en tu Hijo encarnado, que me amó, murió por mí y está presente entre nosotros”. Creer, pues no es sólo una forma de pensar, o una idea. Creer quiere decir seguir la Palabra de Dios hecha carne en Jesús.
¡Cuán importante es para nosotros creer en la fuerza de la fe!

Debemos cuidar con esmero el desarrollo de nuestra fe, para que penetre realmente todas nuestras actitudes, nuestros pensamientos, nuestras acciones e intenciones. ¡Que la fe ocupe el primer lugar en nuestra vida! La fe es el tesoro más grande que tenemos y, por eso, hemos de poner todos los medios para conservarla y acrecentarla.

El Señor procede uniendo el milagro a nuestra respuesta: “Que os suceda conforme a vuestra fe”. Llama mucho la atención que siempre el Señor para obrar solicite la colaboración…, recordar como corrigió a S. Pedro, cuando le invito a andar sobre las aguas y le dijo: ¿Por qué has dudado?, y varias veces los discípulos experimentaron esta corrección, como a tantos que sanó: Se haga según tu fe. Siempre lo une a la confianza en Él. En definitiva el Señor estará grande en nuestras vidas, si le dejamos obrar, si nos abandonamos a Él, si nos fiamos de Él, todo se reduce a confiar. ¡Ojala! Podamos decir como S. Pablo: Sé de quién me he fiado, y experimentemos como le ocurrió a él y escuchemos de parte de Nuestro Señor: “Te basta mi Gracia”.

También hoy hacemos memoria de San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la iglesia, célebre por su santidad y por su doctrina, que luchó valerosamente de palabra y por escrito contra el emperador para defender el culto de las imágenes sagradas.

Hoy, también se puede hacer memoria de la patrona de Archivel y de Benizar, de Santa Bárbara, fue una virgen y mártir cristiana del siglo III, según la tradición fue encerrada por su padre en una torre, el motivo del encierro fue para evitar que los hombres admiraran su belleza y la sedujeran. Durante una ausencia de su padre, Bárbara se convirtió al cristianismo, y mandó construir tres ventanas en su torre, simbolizando la Santísima Trinidad. Murió decapitada por su mismo padre al no rechazar y apostatar de su fe. Deseamos unas felices fiestas a nuestros vecinos.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.