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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9, 14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó:
-«¿De qué discutís?»
Uno le contestó:
-«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.»
Él les contestó:
-«¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre:
-«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
Contestó él:
-«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.»
Jesús replicó:
-«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
Entonces el padre del muchacho gritó:
-«Tengo fe, pero dudo; ayúdame.»
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
-«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.»
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
-«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Él les respondió:
-«Esta especie sólo puede salir con oración.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un niño. Nos resalta la fe suplicante del padre, también podemos detenernos en la falta de fe y oración de los discípulos, que no pudieron curar al enfermo. El padre del niño cree en el poder de Jesús, pero reconoce que su fe es débil; por eso le pide que le ayude: “Tengo fe, pero dudo, ayúdame”.

“Todo es posible para el que tiene fe”. Para comentar esta afirmación de Ntro. Señor acudo al Beato Carlos de Foucauld , el de la oración de abandono, estuvo al final de su vida de ermitaño y misionero en el Sahara en sus Meditaciones sobre el Evangelio a propósito de las principales virtudes , trata esta afirmación que nos presenta el Evangelio: «Todo es posible al que tiene fe»

«Si vuestra fe fuera como un grano de mostaza…, nada os sería imposible». Todo lo podemos por la oración: si no recibimos es que hemos tenido poca fe, o que hemos orado poco, o que sería malo para nosotros que nuestra petición fuera atendida, o que Dios nos da alguna cosa mejor que lo que hemos pedido. Pero jamás dejaremos de recibir lo que pedimos por ser la cosa demasiado difícil de obtener: «Nada os sería imposible».

No dudemos en pedir a Dios incluso las cosas más difíciles, como es la conversión de grandes pecadores, de pueblos enteros. Pidámosle, pues, incluso aquellas cosas que creemos son las más difíciles, con la certeza de que Dios nos ama apasionadamente y que cuanto mayor es el don más desea hacerlo el que ama apasionadamente; pero pidámoslo con fe, con insistencia, con constancia, con amor, con buena voluntad. Y estemos seguros que si pedimos así y con mucha constancia, seremos escuchados y recibiremos la gracia pedida o una todavía mejor. Pidamos, con osadía, a nuestro Señor las cosas más imposibles de alcanzar cuando son para su gloria, y estemos seguros que su Corazón nos las concederá tanto más cuanto ellas parecen humanamente imposibles; porque dar lo imposible al que ama es agradable a su Corazón, y ¡cuánto nos ama él!” –hasta aquí las palabras del beato Foucault.

La fe como don y regalo que nos hace Dios hemos de valorarla mucho, ya que nos puede pasar como a los discípulos que creían que con sus solas fuerzas podían, pero se cumple que “sin Mí no podéis hacer nada”, necesitamos ese encuentro, ese trato, esa comunicación de corazón a corazón que realiza la oración. Hoy quizás puedas sacar un hueco y visitarlo en su templo, y alimentar la oración ante el Sagrario, ante su Presencia Real en la Eucaristía. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

¿Qué nos dice el Papa para este Pentecostés 2016?

“El Espíritu Santo nos hace cristianos “reales”, no virtuales”.

“El Espíritu Santo es el que mueve a la Iglesia, el que trabaja en la Iglesia, en nuestros corazones. El que hace que todo cristiano sea una persona distinta de la otra, pero de todos juntos hace la unidad.
Es el que nos lleva adelante, abre de par en par las puertas y nos envía a dar testimonio de Jesús.
La vida cristiana no es una “ética”, es un encuentro con Jesucristo. Y es el Espíritu Santo quien nos lleva a ese encuentro con Jesús.

Reflexionemos esta semana sobre qué hace el Espíritu Santo en nuestra vida. Si nos impulsa a salir de nosotros mismo para testimoniar a Jesús, o si tenemos miedo. Pensemos ¿creo de verdad? ¿O el Espíritu Santo es sólo una palabra para mí? Y tratemos de hablar con Él y de decirle: Sé que estás en mi corazón, que estás en el corazón de la Iglesia. Que llevas adelante a tu Iglesia. Que Tú haces la unidad entre todos nosotros. Haznos dóciles a tu Espíritu. Esta semana hagamos esto: pensemos en el Espíritu Santo y hablemos con Él”.

pentecostes

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 15-16.23b-26: El Espíritu Santo os lo enseñará todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,15-16.23b-26: El Espíritu Santo os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Pa­dre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.
El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la gran fiesta de Pentecostés. El protagonista es el Espíritu Santo, sigue resonando las palabras de Ntro. Señor conviene que yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo, es el Espíritu el protagonista en la nueva etapa de la historia de la salvación. Nuestro defensor, el Espíritu de la Verdad, nuestro abogado, nuestro consolador.

“El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre”. Hemos de aclamarlo, solicitarlo, pedirlo, quererlo, desearlo, sabiendo que lo penetra todo, el amor que nos purifica, que nos santifica, igual que el fuego también ilumina nuestra existencia y nuestra vida. Espíritu como intimidad de Jesús, quién transformó radicalmente a los apóstoles al principio encerrados en el Cenáculo por miedo, los cambio en celosos heraldos del Evangelio.

El Espíritu supera todo tipo de rupturas, toda confusión de corazones que pueda enfrentar a unos con otros. El Espíritu nos introduce en el misterio del Dios vivo, es el que da el valor para reconocer los caminos del mundo llevando el Evangelio.

Los discípulos estaban con mucho miedo, con las puertas cerradas… nosotros cerramos continuamente nuestras puertas; continuamente buscamos seguridades y no queremos que nos molesten ni los demás ni Dios. La fuerza que abre y permite superar toda división es la fuerza del perdón, el perdón viene siempre de la Cruz; él transforma el mundo con el amor que se entrega. ¡Ven, Espíritu Santo, e inflama los corazones de tus fieles! Para aprender a acoger al Espíritu Santo, nadie nos puede enseñar mejor que la Santísima Virgen María, que supo secundar como ninguna otra criatura las inspiraciones del Espíritu Santo. Los Apóstoles, antes del día de Pentecostés, perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres y con María la Madre de Jesús. Terminamos nuestra meditación con la oración de la secuencia que escucharemos hoy en la liturgia de la Palabra en la santa Misa:

Secuencia del Espíritu Santo (Veni Creator):

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

permaneced en mi amor

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15, 9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta de un apóstol, San Matías, el acento lo pondremos en la elección: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy Yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca “.

San Matías, apóstol, siguió al Señor Jesús desde el bautismo de Juan hasta el día en que Cristo subió a los cielos y, por esta razón, después de la Ascensión del Señor fue puesto por los apóstoles en el lugar que había ocupado Judas, el traidor, para que, formando parte del grupo de los Doce, fuese testigo de la Resurrección.

Para la elección de San Matías podemos señalar que las condiciones exigibles, por así decir, son que tenga experiencia de Jesús y fuese testigo de su resurrección, es decir, experiencia del Dios vivo. Se pone de relieve la necesidad de que el nuevo elegido sea testigo ocular de la predicación y de los hechos de Jesús a lo largo de su vida pública, y de modo especial de la Resurrección.

La llamada de Matías nos recuerda que la vocación recibida es un don siempre inmerecido. Dios nos destina a asemejarnos cada vez más a Cristo, “No sois vosotros los que me habéis elegido” -les recordará Jesús -, sino Yo quien “os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca”. La llamada o invitación al seguimiento siempre nos desborda, no solo por la misión tan grande, sino al ver qué porque a mí y como conociendo el Señor mi pequeñez, muchísimo mejor que yo, porque insiste y me ofrece la oportunidad de servirle. Es desconcertante y grandioso a la vez.

Nos encontramos con la iniciativa en la llamada por parte del Señor y llama a los que Él quiere, misterio de amor. Vemos en el profeta: “Antes de formarte en el seno materno, ya te elegí y te consagre”. Dios ha pensado en ti, no eres fruto de una casualidad y quiere que seas instrumento suyo para los demás. Un día especial para agradecerle al Señor su llamada, su invitación, el que quiera seguir contando contigo. ¡Grande es el Señor!.

El propósito de nuestra oración de hoy, víspera de la gran solemnidad de Pentecostés, es esperar la llegada del Paráclito muy unidos a nuestra Madre. Los que son movidos por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Al contemplar hoy, sábado, de una manera muy especial a nuestra Madre, vemos que ninguna criatura se dejó llevar y guiar por el Espíritu Santo como nuestra Madre Santa María: ninguna vivió la filiación divina como Ella. El Espíritu Santo, que ha habitado en María desde el misterio de su Concepción Inmaculada, en el día de Pentecostés vino a fijar en Ella su morada, de una manera nueva. Todas las promesas que Jesús había realizado acerca del Paráclito se cumplen plenamente en el alma de la Virgen: Él os recordará todas las cosas .Él os guiará a la verdad completa.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros y ayúdanos a preparar la venida del Paráclito, del Defensor, del Abogado, del Consolador a nuestras almas.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21, 15-19: ¿me amas?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,15-19: ¿me amas?

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó:
– «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta:
– «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
– «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
– «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
– «Sígueme.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con las tres preguntas realizadas a San Pedro: “¿Simón, hijo de Juan, me quieres?” y recibe la misma respuesta: “Sí Señor, tú sabes que te quiero”. Según el doctor de la iglesia, S. Agustín, Ntro. Señor busca curar la herida de la negación en S. Pedro y le da la oportunidad de confesar su amor tres veces. “Tu lo sabes todo, Tú sabes que te quiero”.

A la luz de tu Evangelio, pienso que a todos, se nos demanda dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza, Esta pregunta nos pone delante lo esencial, como mas tarde afirmaría S. Juan de la Cruz: “al atardecer de la vida seremos examinados de amor”. Es el examen mas crucial e importante que tenemos que aprobar. Examinados del amor.

Para poder llevar a feliz término la misión recomendada, amar, amar sin medida, le encomienda: “apacienta mis ovejas”, que las cuidemos para el Señor. Además he de fijarme que las personas con las que me relaciono, con las que quiero que descubran el tesoro del Evangelio, a las cuales soy enviado, no me pertenecen, no son “mías”, “son del Señor”; claramente nos lo expresa: “mis ovejas”.

¿Tú me amas? Convendría que todos y cada uno abracemos esa pregunta por parte del Señor, responder a ella es lo mas importante, todo por Él, sabiendo que si nos falta el amor, como nos recuerda S. Pablo, lo que hagamos, por muy bueno que pueda parecer, no me sirve. Si me falta el amor no es grato a Dios. Siempre hemos de tener presente su pregunta: ¿Me amas?. Ojalá podamos confesarle igual que S. Pedro a esta pregunta: «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.» quiero vivir acogiendo tu amor y siendo instrumento tuyo, para amar con el amor con que soy amado por tí, irradiando ese amor en todo y a todos.

Que tengas un buen día, el Señor nos regala un nuevo día para crecer en su amor, y sobre todo amando. Feliz día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17, 20-26: Que sean completamente uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,20-26: Que sean completamente uno.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:
– Padre santo:
no sólo por ellos ruego,
sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno,
como tú, Padre, en mí y yo en ti,
que ellos también lo sean en nosotros,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí,
para que sean completamente uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado
y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo,
donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste,
porque me amabas antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido,
y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer
y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías
esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Continuamos con la oración sacerdotal del Señor, que ruega al Padre por cuantos a lo largo de los siglos creerán en Él gracias a la palabra testimonial de los apóstoles. El Señor ora por la futura comunidad cristiana, y pide para que todos se mantengan unidos, dicha unidad será el signo que avalará ante el mundo y posibilitará que puedan acoger el mensaje que llevan, que el mundo crea.

“Este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo”. Importantísimo para todo cristiano, recordar que difícilmente podremos llevar la misión encomendada si nos falta el “estar con Él”, más de una vez el Señor recordó a los discípulos que “sin mí no podéis hacer nada”. La misión, la acción, la evangelización se fragua en el estar con Él, fueron llamados para estar con Él y después, el envío. La pregunta realizada a S. Pedro: ¿Me amas? Y S. Pedro le confiesa: Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero, y después de esta confesión es cuando viene el encargo: apacienta mis ovejas. Como respuesta al amor tan grande de Ntro Señor viene la misión, el envío y el encargo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17, 11b-19: Conságralos en la verdad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,11b-19: Conságralos en la verdad.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
– «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con la oración sacerdotal de Ntro. Señor Jesucristo, Él oró por sus discípulos y por todos los que creerían en Él. Pidió al Padre que todos fuésemos “uno”, es decir, que viviéramos unidos por medio de la caridad. No es cuestión de un puro sentimiento, se trata de vivir en comunión personal con Dios, pues mientras más unidos vivamos a Él, más podremos aumentar la unidad entre nosotros. La verdadera comunión con los demás, no depende de la simpatía, de los gustos, sino de la propia conversión interior, de la santidad de vida y de la oración.

“Conságralos en la verdad”. Consagrados, llamados, elegidos, ungidos, enviados, en definitiva, invitados por Él porque quiere nuestro bien, deseando nuestra santificación. ¡Dios nos llama a ser santos! El cristiano está llamado a ser luz, levadura en medio de la masa, hemos de ser fermento, mensajeros, testigos, porque impregna todo nuestro ser, toca nuestras acciones, nunca se puede separar la santidad de la misión.

Esta es la meta de nuestra vida cristiana: ser santos. No se trata de un ideal inalcanzable, de un sueño inconsistente, porque el santo se va haciendo, se fragua día a día en la correspondencia a cada gracia y en la vivencia de la caridad. Cada día un reto que se nos ofrece para crecer en la respuesta al amor que Dios nos tiene.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17, 1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la oración sacerdotal. El Señor varias veces nos da testimonio de oración, es muy frecuente encontrarlo retirándose a orar, suele buscar un lugar tranquilo, aprovecha para comunicar a los discípulos la necesidad y el poder de la oración. El Señor oraba continuamente. Así nos enseñó que la oración es el alimento de nuestras vidas, que hay que fijar tiempos para dedicarlos exclusivamente a la oración, estando libres de cualquier otra preocupación.

En el pasaje de hoy, san Juan nos transmite una oración de Jesús dirigida a su Padre en un momento supremo de su vida. En esta plegaria Jesús habla del cumplimiento de la voluntad de su Padre, de su esfuerzo por glorificarle sobre la tierra, de su fidelidad para llevar a cabo la obra que le fue encomendada.

En segundo lugar, Jesús le habla al Padre de sus apóstoles e intercede por nosotros sus seguidores.

Concluyamos nuestra meditación dando gracias a Dios por el amor tan grande que nos tiene. Enviando a Jesús al mundo, el Padre nos ha revelado su cercanía y su amor. “Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor” (Benedicto XVI, Deus caritas est, n.17).

Hoy celebramos la memoria de San Juan de Avila, su vida se vio marcada con el celo de predicar a Cristo, desarrolló una intensa actividad apostólica especialmente en el sur de España, por lo que se le llama el Apóstol de Andalucía. Y no sólo durante su vida, sino también después de su muerte, con sus cartas, pláticas, sermones y escritos, llenos de unción evangélica, ha influido poderosamente en la historia de la espiritualidad. Recientemente ha sido nombrado doctor de la Iglesia, también vivió la incomprensión, fue acusado injustamente de herejía a la Inquisición, fue recluido en la cárcel, en la que escribió una parte importante de su doctrina espiritual; se le conoce también como maestro de santos, en Granada convirtió a san Juan de Dios. Fundó colegios para la formación del clero y dirigió varios memoriales al Concilio de Trento sobre la situación de los sacerdotes. Reunió discípulos, predicó sin cansancio, dirigió a muchas almas personalmente o por carta. Es patrono del clero secular español. Tengamos una oración especial por los sacerdotes, especialmente por tu párroco y los que han formado parte de tu vida, por el que te bautizo, por el que…Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16, 29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo.

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
– «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.»
Les contestó Jesús:
– «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el final del discurso de la Cena. Concluye con la invitación: “tened valor, yo he vencido al mundo”. Toda una llamada a la esperanza. ¡Animo!

Para la profundización en el pasaje de hoy recurro para nuestra meditación a las palabras del Papa emérito, Benedicto XVI, en su carta encíclica Spe salvi , en el n.34:

“El cristiano vive con esperanza, sabe que su vida tiene un futuro, sabe que su vida no acaba en el vacío, sino en Dios. Porque fuimos creados para una gran realidad, para Dios mismo, para ser colmados por Él. Esta virtud de la esperanza, si es verdadera, transforma de un modo nuevo la vida, entonces ya no se vive sólo para sí mismo, se vive para Dios y para dar esperanza”.

Siempre se nos brindarán oportunidades para mostrar nuestro amor al Señor, si cada día lo vivimos como un regalo que se nos concede, siempre podremos ofrecérselo.

Sin embargo, el acento mayor lo pone en el aviso de las adversidades, ya que “en el mundo tendréis luchas”, siempre podremos verlas como un reto para poner a prueba nuestra respuesta de amor, se nos brindara la ocasión para dejarnos podar y poder manifestar nuestra fidelidad, entrega, sacrificio y la importancia que tiene la fe en nuestras vidas. Recordar que el discípulo no es mas que el maestro, que tenemos que contar con la incomprensión, la burla, el ataque… Y una de las bienaventuranzas nos prepara para la persecución como camino de autenticidad: “Dichosos cuando os persigan por mi causa”. Sin embargo algo que nos comunica el Evangelio es la victoria sobre el mal, el Señor nos invita a tener paz en Él. A confiar en que Él ha vencido al mundo. Jesús ha vencido al mundo, es decir, ha salido victorioso. “Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo”. Nos habla de esperanza en medio de la tribulación. Su Palabra es donde debe radicar nuestra fuerza. En los momentos de duda, de dolor, de adversidad, cuando tengamos que atravesar las mayores tribulaciones, que indudablemente sobrevendrán, tengamos en cuenta estas palabras del Señor para renovarnos en la esperanza y seguir adelante. Todo es posible con Él.

Hoy en nuestra diócesis nos encontraremos los sacerdotes para celebrar la festividad de S. Juan de Ávila (aunque litúrgicamente es el 10 de mayo), patrono del clero secular, y en esta celebración, varios hermanos nuestros celebraran sus 75, 50 y 25 años de vida en el ministerio, de fidelidad a la invitación del Señor a su seguimiento, os invito a tenerlos presentes en vuestras oraciones. Gracias por vuestras suplicas al Señor y que tengáis un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24, 46-53: Mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,46-53: Mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»
Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).
Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En este domingo nos encontramos con una fiesta del Señor, donde nos acercamos a dos realidades: su ausencia y su presencia, voy a tomar para la meditación de este día un texto de San Juan Pablo II:

“Con esta fiesta recordamos que Jesús, después de su resurrección, se apareció a los discípulos durante cuarenta días (cf. Hch1, 3), al cabo de los cuales, habiéndolos conducido al monte de los Olivos, “lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista” (Hch1, 9). El Redentor, resucitado y elevado al cielo, constituye para los creyentes el ancla de salvación y de consuelo en el compromiso diario al servicio de la verdad y de la paz, de la justicia y de la libertad. Al subir al cielo, nos vuelve a abrir el camino hacia la patria celestial, pero no para evadirnos de la historia, sino para infundir esperanza en nuestro camino.

En efecto, debemos afrontar cada día las realidades de este mundo. Nos lo recuerda también la Jornada mundial de las comunicaciones sociales, que celebramos hoy.

Los progresos más recientes en las comunicaciones y en las informaciones han ofrecido a la Iglesia nuevas posibilidades de evangelización… después de la Ascensión, los discípulos vivieron en el cenáculo, esperando al Espíritu Santo prometido por Cristo. En medio de ellos estaba también María, la Madre de Jesús (Hch1, 14). Mientras nos preparamos para celebrar, el domingo próximo, la solemne fiesta de Pentecostés, invoquemos con María al Espíritu Santo, para que infunda en los cristianos un nuevo impulso misionero y guíe los pasos de la humanidad por la vía de la solidaridad y la paz. (S. Juan Pablo II, Regina Caeli, 12 de mayo 2002).

Feliz domingo, feliz día del Señor, que tengas un buen día.