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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
-«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el anuncio de la Pasión, no les resultó fácil a los discípulos estas palabras: “padecer”, “ser desechado”, “ser ejecutado”…, – el futuro no se presenta muy alentador, así que Sta. Teresa de Jesús en su dialogo en la oración le decía al Señor “que si así tratas a tus amigos no me extraña que tengas tan pocos amigos”.

También en el pasaje evangélico de S. Lucas nos presenta las condiciones necesarias en el discípulo para el seguimiento: Negarse a uno mismo, cargar con su cruz de cada día y estar con Él.

Para el seguimiento al Señor una condición es que el corazón debe estar desprendido de todas las cosas, pero sobre todo de uno mismo. Convertirse quiere decir dejarse conquistar por el Señor, la única alegría que llena el corazón humano es la que procede de Dios, hacer de nuestra vida un don total. Como recoge la oración colecta del día: “Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin”.
Si queremos saber si amamos de verdad, miremos a Cristo crucificado, y si nuestro amor es como el suyo, hecho de donación y de obras concretas, entonces seremos cristianos de verdad.

¡No pasemos ni un día sin acoger y agarrarnos a nuestra cruz!

Este el secreto de la cuaresma: perder la vida para ganarla, como Cristo. Seguir a Cristo como discípulo es vivir como condenados a muerte para el mundo, dispuestos cada día a afrontar el desprecio de todos.

Hoy es el día de la Santísima Virgen, bajo la advocación de Lourdes, una mirada especial a nuestra madre, que ella nos ayude en nuestro seguimiento a su Hijo y una suplica por los enfermos. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6, 1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú. en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy una cosa queda clara: Obrar por Dios y no por el aplauso de los hombres. Se nos pone delante las armas propicias para nuestra conversión: Limosna, Oración y Ayuno.

En este día que comenzamos la cuaresma con un rito, la imposición de la ceniza. Al imponernos la ceniza es posible que el sacerdote nos diga una de las formulas: “Conviértete y cree en el Evangelio”. La imposición de la ceniza encierra un mensaje transcendente. Con ella comenzamos el camino hacia la Pascua. Camino de conversión de combate con nuestro hombre viejo y pecador, para que se apropie de nosotros el hombre nuevo con Cristo Resucitado.

Empezamos un tiempo fuerte hablando litúrgicamente, que también lo sea en nuestra vida personal, dejemos que tome las riendas de nuestra vida al Señor. Comenzamos a vivir una auténtica oportunidad de renovación interior. “Ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación”.

Recojo las palabras del Papa Francisco, de la Audiencia general del 5 de marzo de 2014:

“Comienza hoy, miércoles de Ceniza, el itinerario cuaresmal de cuarenta días que nos conducirá al Triduo pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor, corazón del misterio de nuestra salvación. La Cuaresma nos prepara para este momento tan importante, por ello es un tiempo «fuerte», un momento decisivo que puede favorecer en cada uno de nosotros el cambio, la conversión. Todos nosotros necesitamos mejorar, cambiar para mejor. La Cuaresma nos ayuda y así salimos de las costumbres cansadas y de la negligente adicción al mal que nos acecha…

…nuestra conversión es la respuesta agradecida al misterio estupendo del amor de Dios. Cuando vemos este amor que Dios tiene por nosotros, sentimos ganas de acercarnos a Él: esto es la conversión.

…La Cuaresma llega a nosotros como tiempo providencial para cambiar de rumbo, para recuperar la capacidad de reaccionar ante la realidad del mal que siempre nos desafía. La Cuaresma es para vivirla como tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria mediante el acercamiento a Dios y la adhesión confiada al Evangelio. De este modo nos permite también mirar con ojos nuevos a los hermanos y sus necesidades. Por ello la Cuaresma es un momento favorable para convertirse al amor a Dios y al prójimo; un amor que sepa hacer propia la actitud de gratuidad y de misericordia del Señor, que «se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza». Al meditar los misterios centrales de la fe, la pasión, la cruz y la resurrección de Cristo, nos daremos cuenta de que el don sin medida de la Redención se nos ha dado por iniciativa gratuita de Dios.

…En este camino, queremos invocar con especial confianza la protección y la ayuda de la Virgen María: que sea Ella, la primera creyente en Cristo, quien nos acompañe en los días de oración intensa y de penitencia, para llegar a celebrar, purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo.”

Que tengas un buen día y buen inicio de la santa cuaresma.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

2016-02-09 08.22.09

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó:
-«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió:
-«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy Jesús nos pone delante nuestras hipocresías, denuncia el quedarse en la apariencia, “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. Para el Señor es importante el ser y no quedarnos en la fachada, en la apariencia, en la estética, esto puede valer para nuestra cultura de la imagen pero el conocimiento de Dios es diferente, no se queda con lo que se ve, mira al corazón.

Denuncia muchas de las tradiciones que mantienen. El Papa Francisco esta insistiendo muchísimo que mucho de lo que contamina el corazón del hombre en nuestros días es el juicio, el chisme, la critica, el decir maldades de nuestros prójimos, ahora que nos encontramos próximos a iniciar este camino de conversión con la cuaresma, sería un buen momento para plantarle la guerra de participar en murmuraciones contra personas ausentes, de lanzar juicios a la ligera. Esto es un veneno dificilísimo de neutralizar, una vez difundido. Tenemos la anécdota de un santo: Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, pero le puso una extraña penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera adonde él desplumándola poco a poco a lo largo del camino. Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: «Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí». «¡Imposible! -exclamó la mujer- Entretanto el viento las ha dispersado en todas direcciones». Es ahí donde quería llegar San Felipe. «Ya ves –le dijo- como es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento; igualmente es imposible retirar las murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca».

Honrar con el corazón, asumir que Dios mira al interior, nuestras motivaciones, deseos, anhelos y no se queda en la apariencia, no es cuestión de fachada de bien, de lo que se trata es de crecer en santidad, la llamada es grande, en definitiva a amar como somos amados por Dios y aquí no debemos conformarnos en quedarnos en lo bueno sino más bien en responder a Dios sabiendo que el amor es más exigente. Honrar con el corazón es andar el camino de coherencia entre lo que decimos, lo que pensamos y lo que finalmente hablan nuestras obras, en definitiva por sus frutos los conoceréis, pidamos al Señor que nos conceda dar frutos de amor que podamos configurarnos cada vez un poquito más con Él. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 53-56: Le llevaban los enfermos

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,53-56: Le llevaban los enfermos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos dice que con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. Aunque las circunstancias han cambiado, seguimos teniendo a Cristo cerca de nosotros, al alcance de nuestra mano en la Eucaristía. En este sacramento adoramos al Cristo vivo por siempre. Jesús viene a nosotros: es un Dios cercano que entra en la propia vida. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! ¿Creemos realmente en que Jesús puede hacer esto con nosotros? Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos. Redescubramos hoy el valor de los sacramentos y la oración en nuestra vida para convertirnos por dentro en verdaderos cristianos. Dejémonos tocar por el Señor, demos la oportunidad al Señor de sanarnos, ¿Cuánto tiempo hace que no recibes la gracia del perdón? ¿Por qué te resistes al abrazo de su misericordia? Tenemos la posibilidad de un encuentro con el Señor en el sacramento del perdón, donde se nos entrega también su gracia para vivir de su amor. Todos estamos faltos de que el Señor venga a nuestra vida y nos cure, y la mayor herida son nuestros pecados. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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Comienzan los Via Crucis de Cuaresma de la Catedral de Murcia

El próximo miércoles es miércoles de ceniza y comienza la Cuaresma, como todos los años , a las 6,30 de la mañana, desde la Catedral de Murcia, comienzan los Vía Crucis cuaresmales. El itinerario será el de años anteriores: desde la Plaza Cardenal Belluga, siguiendo por Plaza de los Apóstoles, Isidoro de la Cierva, Plaza Cetina, Plaza de la Cruz, calle Salzillo y Plaza Cardenal Belluga. Después de cada Vía Crucis se celebra la Eucaristía en la Catedral.

Estos actos penitenciales están promovidos desde el inicio por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y en la actualidad, tienen la presencia y colaboración en cada uno de los Vía Crucis de numerosas Cofradías de Semana Santa, el Seminario Diocesano, Cáritas, Delegación de Jóvenes, etc… que se encargan de la lectura de las estaciones de penitencia.

Los Vía Crucis seguirán consecutivamente cada viernes hasta el Viernes de Dolores, siendo este último presidido por el Cristo de la Mirada y el MCC encargado de leer las estaciones de penitencia.Preparemos con intensidad la Semana Santa participando comunitariamente en este Via Crucis. DE COLORES

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5, 1-11: Dejándolo todo, lo siguieron.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,1-11: Dejándolo todo, lo siguieron.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
-Rema mar adentro y echad las redes para pescar.
Simón contestó:
-Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo:
-Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
-No temas: desde ahora serás pescador de hombres.
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la llamada realizada a Pedro, serás pescador de hombres. Apreciamos como en toda llamada, la iniciativa, la lleva siempre el Señor, con la invitación “rema mar adentro”, es el ofrecimiento a ponerse en las manos de Dios, a dejarse guiar, a no posicionarse, a fiarse, aquí vemos la importancia de la obediencia, al escuchar las indicaciones a seguir y fiarse, gracias a acoger esa palabra y obedecer, pudo presenciar la acción grande de Dios, fue testigo de la pesca milagrosa, siempre que uno obedece a Dios, le damos la oportunidad de actuar y Dios nos sorprende, Dios interviene.

Otro detalle, también común a toda llamada, lo veremos en los tres personajes de las lecturas de este domingo: Isaías en la primera lectura se ve como hombre de labios impuros necesita ser purificados para la gran misión profética, S. Pablo en la segunda lectura se ve el último de los apóstoles, ha perseguido a los cristianos y le viene grande la nueva misión, pero experimenta que le basta la gracia y se deja hacer, y Pedro en el Evangelio, se reconoce y suplica al Señor: “Apártate de mí que soy un pecador”. Ante el gran amor de Dios uno experimenta lo lejos que se encuentra de él y se sabe necesitado para poder corresponder, suplica la ayuda para realizar la misión encomendada.

El encuentro con el Dios vivo pone delante del hombre su pequeñez, su insuficiencia, su limitación y su pecado. Esto no debe paralizarnos y jamás debe desanimarnos a la hora de anunciar a Cristo a todos los hombres, el tesoro lo llevamos en vasijas de barro, es bueno ser conscientes de nuestra limitación, pero el que nos capacita y muestra su fuerza, es el Señor.

En los hombres de Dios, las dificultades, “Toda la noche bregando sin conseguir nada”, los fracasos, no deben terminar en el desánimo, al contrario, son siempre un reto, una llamada a no poner las fuerzas en nuestras facultades y crecer en confianza en quien lleva a feliz termino siempre su obra, en una palabra, a confiar más en el Señor, a nosotros nos corresponde echar las redes, el Señor hace el resto.

Y junto a la llamada viene la misión: “Os haré pescadores de hombres”. El Señor nos renueva en su amor y siempre es tiempo de empezar de nuevo el seguimiento y una nueva vida. Siempre se nos brinda la oportunidad de comenzar a responder a su amor, a dejar que el Señor obre en nosotros, a fiarnos de su palabra y experimentar su fuerza, su poder y dejar hacer. Dios sigue actuando. Y cuando uno experimenta en su propia vida lo grande que ha estado y está el Señor, el paso siguiente y sin pretenderlo, es ser instrumento suyo, contagiar la alegría de su amor y hacer de puente de encuentro entre los hombres y Dios. Ese celo para que más personas se puedan encontrar con el Dios vivo. Atraer almas al encuentro con el resucitado. Colaborar para provocar el encuentro con el Señor. ¡Qué dicha más grande!

Es domingo, el día del Señor, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 30-34: Andaban como ovejas sin pastor

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,30-34: Andaban como ovejas sin pastor.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
-«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy contemplamos: ¡Cuán cercano es el Señor! En el pasaje evangélico le vemos llevando a sus discípulos a un lugar apartado para reponer sus fuerzas. Se preocupa para que descansen. De esta forma nos enseña a conjugar el trabajo con la oración, el quehacer con los momentos de renovación personal. El cristiano sabe tomar el descanso como una oportunidad de renovación interior, para estar en condiciones de realizar con alegría y con fruto el trabajo al servicio de la familia, del prójimo y de Dios. Nadie mejor que el Señor conoce y comprende nuestros cansancios y desalientos. Hemos de aprender a fortalecernos junto a Él. Escuchemos su voz que nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”. Santifiquémonos en todo momento, también en los tiempos de ocio y sepamos vivir con orden, dedicando el tiempo apropiado al trabajo, la oración y el descanso.

“…Y se compadeció de ellos”. El Evangelio nos resalta varias acciones donde se pone en práctica la misericordia. Su compasión le hace conmoverse ante los sufrimientos y necesidades humanas. Leyendo de nuevo el Evangelio nos daremos cuenta que la gente se fue corriendo para alcanzar a Jesús. ¿Y nosotros? ¿Buscamos al Señor de la misma manera? Los sacramentos son el lugar privilegiado donde le podemos encontrar. Si Dios es misericordioso con nosotros, debemos entonces tener también misericordia unos con otros. Hoy sábado, día especial de la Santísima Virgen, ella nos puede ayudar como madre nuestra a estar atento a las necesidades de los que nos rodean, recordar su sensibilidad para servir con prontitud a su prima Sta. Isabel o su intercesión por aquellos novios que les faltaba el vino, muestras y detalles de ejercer la misericordia, que María Santísima nos ayuda a tener un corazón misericordioso. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

francisco

El Papa nos habla esta semana (5 feb)

  • “Nuestra conversión es un trabajo de todos los días. El esfuerzo del cristiano está orientado a abrir la puerta del corazón al Espíritu Santo”.
  • “Es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor que funda la familia. Ninguna otra escuela puede enseñar la verdad del amor si la fa,ilia no lo hace”.
  • “La figura de San Pablo II será siempre un mensaje a la juventud actual: “Queridos jóvenes no tengáis miedo de dar todo. Cristo nunca defrauda”.
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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:
-«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.»
Otros decían:
-«Es Elías.»
Otros:
-«Es un profeta como los antiguos.»
Herodes, al oírlo, decia:
-«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
-«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»
Y le juró:
-«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre:
-«¿Qué le pido?»
La madre le contestó:
-«La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
-«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy narra la muerte violenta de Juan el Bautista. El martirio de Juan es un anticipo y anuncio de la suerte final que correrán Jesús y sus discípulos. El Papa San Juan Pablo II en la Misa por la conmemoración de los testigos de la fe del siglo XX el 7 de mayo de 2000 dijo:

“ Dichosos vosotros cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.” (Mt 5,11-12) Estas palabras de Cristo se aplican de maravilla a innumerables testigos de la fe del siglo que acaba: fueron perseguidos e insultados pero no se doblegaron en ningún momento ante las fuerzas del mal. Allí donde el odio parecía contaminar toda la vida sin posibilidad de escapar a su lógica, ellos mostraron que “el amor es más fuerte que la muerte” (Ct 8,6) En los nefastos sistemas de opresión que desfiguraron al hombre, en los lugares de sufrimiento, en medio de las privaciones durísimas, a lo largo de marchas interminables y agotadoras, expuestos al frío, al hambre, a las torturas, agobiados por toda clase de sufrimientos, creció su firme adhesión a Cristo muerto y resucitado.

Muchos rehusaron doblegarse al culto a los ídolos del siglo veinte y fueron sacrificados por el comunismo, por el nazismo, por la idolatría del estado y de la raza. Muchos otros sucumbieron en el curso de guerras étnicas y tribales porque rechazaron una lógica extraña al evangelio de Cristo. Algunos murieron porque
seguían el ejemplo del Buen Pastor y prefirieron quedarse con el rebaño de sus fieles, despreciando las amenazas. En cada continente, a lo largo de este siglo, se han levantado personas que prefirieron ser asesinadas antes de abandonar su
misión. Religiosos y religiosas han vivido su consagración hasta el derramamiento de la sangre. Creyentes, hombres y mujeres, murieron ofreciendo sus vidas por amor a los hermanos, particularmente por los más pobres y los más débiles. “Aquel que ama su vida, la perderá, pero el la que pierde por mí, la ganará.” (Jn 12,25). “

Como Juan Bautista son muchos los testigos de la fe que han dado su vida por el Señor. San Juan Bautista proclamó la verdad y la venida de Jesucristo. No tuvo reparos en echarle en cara al mismo rey Herodes su conducta inmoral. Por eso fue encarcelado, porque esa verdad era dolorosa.

El testimonio de Juan como de tantos cristianos que han derramado su sangre por fidelidad a su fe, nos puede servir para examinar nuestra coherencia. Somos cristianos bautizados, pero, ¿alguna vez lo hemos escondido? ¿nos da vergüenza serlo? hacen falta muchos como Juan el Bautista, dispuestos a dar la vida por defender la verdad.

Celebramos la memoria de SANTA ÁGUEDA. Es una de las más famosas vírgenes y mártires de la antigüedad cristiana, y su nombre fue incluido en el canon romano de la misa. Nació en Catania o Palermo hacia el año 230, de padres cristianos, nobles y ricos. En su juventud consagró su virginidad al Señor. Durante la persecución de Decio, Quinciano, gobernador de la isla de Sicilia, sometió a Águeda a los más crueles y vejatorios tormentos porque se negó ella a las pretensiones amorosas de él, no quiso sacrificar a los dioses y se mantuvo firme en su fe cristiana. Según cuenta la tradición, Quinciano, despechado y furioso, ordenó que le cortaran los pechos; sobrevivió ella milagrosamente. Por fin, condenada a la hoguera, murió virgen y mártir en Catania el 5 de febrero del año 251.- Oración: Te rogamos, Señor, que la virgen santa Águeda nos alcance tu perdón, pues ella fue agradable a tus ojos por la fortaleza que mostró en su martirio y por el mérito de su castidad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote