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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10,17-30: Se le quedó mirando con cariño.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,17-30: Se le quedó mirando con cariño.

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
-«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó:
-«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó:
-«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
-«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
-«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:
-«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban:
-«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo:
-«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle:
-«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo:
-«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con un joven, un joven que esta en búsqueda, un joven que desea alcanzar la vida eterna, un joven que se plantea el sentido pleno a la existencia. En el Salmo de la liturgia de este domingo, al autor sagrado también le preocupa adquirir la sabiduría que de sentido a su existencia, y una de las suplicas que realiza es: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”. Saber mirar con transcendencia los acontecimientos, colocarlos bajo la balanza de la eternidad, buscar lo que es prioritario y aprender a posponer lo que es superfluo, a no absolutizar la realidad terrena, en palabras del Papa Benedicto XVI dirigidas con motivo de las jornadas de la juventud del 28 de marzo de 2010, donde comenta este pasaje del joven rico: “Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia”.

Os presento, para la meditación, la reflexión del Papa Francisco que en el ángelus del 11 de octubre del 2015 profundiza sobre este pasaje evangélico:

“El Evangelio de hoy, tomado del capítulo 10 de san Marcos, se articula en tres escenas, marcadas por tres miradas de Jesús.

La primera escena presenta el encuentro entre el Maestro y un hombre que es identificado como «joven». El encuentro de Jesús con un joven. Él corre hacia Jesús, se arrodilla y lo llama «Maestro bueno». Luego le pregunta: «¿qué haré para heredar la vida eterna?», es decir, la felicidad. «Vida eterna» no es sólo la vida del más allá, sino que es la vida plena, realizada, sin límites. ¿Qué debemos hacer para alcanzarla? La respuesta de Jesús resume los mandamientos que se refieren al amor al prójimo. A este respecto, ese joven no tiene nada que reprocharse; pero evidentemente la observancia de los preceptos no le basta, no satisface su deseo de plenitud. Y Jesús intuye este deseo que el joven lleva en su corazón; por eso su respuesta se traduce en una mirada intensa, llena de ternura y cariño. Así dice el Evangelio: «Jesús se lo quedó mirando, lo amó». Se dio cuenta de que era un buen joven. Pero Jesús comprende también cuál es el punto débil de su interlocutor y le hace una propuesta concreta: dar todos sus bienes a los pobres y seguirlo. Pero ese joven tiene el corazón dividido entre dos dueños: Dios y el dinero, y se va triste. Esto demuestra que no pueden convivir la fe y el apego a las riquezas. Así, al final, el empuje inicial del joven se desvanece en la infelicidad de un seguimiento naufragado.

En la segunda escena, el evangelista enfoca los ojos de Jesús y esta vez se trata de una mirada pensativa, de advertencia: «Mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas”». Ante el estupor de los discípulos, que se preguntan: «Entonces, ¿quién puede salvarse?», Jesús responde con una mirada de aliento —es la tercera mirada— y dice: la salvación, sí, es «imposible para los hombres, no para Dios». Si nos encomendamos al Señor, podemos superar todos los obstáculos que nos impiden seguirlo en el camino de la fe. Encomendarse al Señor. Él nos dará la fuerza, Él nos da la salvación, Él nos acompaña en el camino.

Y así hemos llegado a la tercera escena, la de la solemne declaración de Jesús: En verdad os digo que quien deja todo para seguirme tendrá la vida eterna en el futuro y cien veces más ya en el presente. Este «cien veces más» está hecho de las cosas primero poseídas y luego dejadas, pero que se reencuentran multiplicadas hasta el infinito. Nos privamos de los bienes y recibimos en cambio el gozo del verdadero bien; nos liberamos de la esclavitud de las cosas y ganamos la libertad del servicio por amor; renunciamos a poseer y conseguimos la alegría de dar. Lo que Jesús decía: «Hay más dicha en dar que en recibir».

El joven no se dejó conquistar por la mirada de amor de Jesús, y así no pudo cambiar. Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor nos liberamos de la seducción de los ídolos y de la ceguera de nuestras ilusiones. El dinero, el placer, el éxito deslumbran, pero luego desilusionan: prometen vida, pero causan muerte. El Señor nos pide el desapego de estas falsas riquezas para entrar en la vida verdadera, la vida plena, auténtica y luminosa. Y yo os pregunto a vosotros, jóvenes, chicos y chicas, que estáis ahora en la plaza: «¿Habéis sentido la mirada de Jesús sobre vosotros? ¿Qué le queréis responder? ¿Preferís dejar esta plaza con la alegría que nos da Jesús o con la tristeza en el corazón que nos ofrece la mundanidad?»

Es domingo, día consagrado al Señor, día eucarístico, día para hacer de la vida una ofrenda agradable a Dios. Feliz Domingo.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,27-28: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,27-28: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo:
-¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él repuso:
-Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio que se nos presenta para hoy todavía está resonando en nuestro corazón y nuestra memoria, es el mismo que se proclamó en la festividad de la Virgen del Pilar. Se nos vuelve a insistir en la ESCUCHA y en llevar a la vida la Palabra de Dios. En el pasaje evangélico nos encontramos con la manifestación gozosa expresada a modo de piropo a través de aquella mujer. Sin embargo, el Señor añade una puntualización: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen! Podríamos decir, que el Señor le realiza este piropo a su madre. Ella con su HÁGASE nos esta invitando a entrar en nuestras vidas en la voluntad de Dios, a buscar siempre lo que le agrada, a querer lo que Dios quiera y desearlo. Podríamos decir que añade el Señor una nueva Bienaventuranza.

La Santísima Virgen fue la primera que escuchó y aceptó la Palabra de Dios en el anuncio del ángel con un “SI” incondicional. Su HÁGASE en mí según tu palabra. Después más tarde cuando va a visitar a su prima Santa Isabel, escuchará otra bienaventuranza: ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá!. La bienaventuranza de la Palabra y la bienaventuranza de la fe, ambas van muy unidas, una alimenta a la otra y la hace crecer. Aprendamos de la Virgen María a acoger la Palabra de Dios en nuestro corazón con docilidad y a llevarla a la práctica con esmero. Así seremos verdaderamente dichosos.

Hoy es sábado, día de especial consagración a la Santísima Virgen, acudamos con mucha frecuencia a la escuela de María. Aprendamos con nuestra Madre y con Ella , crezcamos en amor a su Hijo y en el seguimiento a Ntro. Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,27-28: Dichoso el vientre que te llevó.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,27-28: Dichoso el vientre que te llevó.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo:
-¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él repuso:
-Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la fascinación que despertaba Ntro. Señor y vemos a toda una mujer, de forma espontánea, elogia a la Madre del Señor: “Dichoso el vientre que te llevó…”. Y es que la grandeza de María está en ser la madre del Hijo de Dios en cuanto que, además de ser Dios ha querido ser hombre. Las palabras de Jesús, como en otras ocasiones resultan misteriosas. Parece que rechaza el piropo de aquella mujer. Pero en realidad lo que hace es elevar el sentido profundo de aquellas palabras. El Papa Benedicto XVI en la homilía del 13 de mayo de 2010 hace referencia a este pasaje evangélico: “El entusiasmo que suscitaba su sabiduría y su poder salvador en la gente de su tiempo era tal que una mujer en medio de la multitud —como hemos oído en el Evangelio— exclamó: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”. A lo que Jesús respondió: “Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”. Pero, ¿quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse fascinar por su amor? ¿Quién permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el corazón vigilante en oración? ¿Quién espera el alba de un nuevo día, teniendo encendida la llama de la fe? La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo”.

Celebramos hoy la fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Pilar, María es la imagen de la mujer que escucha la Palabra de Dios y la cumple. Su maternidad nace de la fe en la Palabra. Ella supo que para Dios nada hay imposible y alentó ante la dificultad de la adversidad sufrida por el apóstol en el anuncio de la Buena Nueva, que siguiera y perseverara. Según la tradición, la Virgen María, que aún vivía en carne mortal, se apareció al apóstol Santiago que se hallaba predicando la fe cristiana a orillas del río Ebro en Zaragoza. Concluimos nuestras pistas para la meditación con la oración realizada por el Papa S. Juan Pablo II en su primera visita a España, en la Basilica del Pilar, el 6 noviembre de 1982: “Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren la soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, Oh Maria a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad”. AMÉN.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,5-13: Pedid y se os dará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,5-13: Pedid y se os dará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene a medianoche para decirle:
«Amigo, préstame tres panes
, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle».
Y, desde dentro, el otro le responde:
«No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados: no puedo levantarme para dártelos».
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros:
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá;
porque quien pide, recibe,
quien busca, halla,
y al que llama, se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la realidad de la oración. Jesús nos anima a tener una actitud similar a la del hombre inoportuno, que llama a la puerta de un amigo a media noche, que no se desanima, que insiste. Se nos enseña la actitud de la perseverancia en la oración. La constancia se hace especialmente necesaria en los momentos de prueba.

Otro punto que se destaca es: el de la confianza, Dios escucha nuestras suplicas: “Pedid y se os dará…hallaréis…recibiréis”. Con esa garantía, aprendamos a descansar, a abandonarnos más en el Señor, Dios esta atento a nuestras necesidades, importante que se las presentemos. La oración alimenta la confianza. El que reza tiene la certeza de que nunca está solo porque Dios siempre escucha. El Señor nos invita a pedir. La oración de súplica está llena de matices, se trata de reclamar, de invocar, de llamar con insistencia, incluso de luchar en la oración. La oración nos hace capaces de Dios y de recibir sus dones. Mediante la oración de petición reconocemos que necesitamos de Dios. Pedir es volvernos hacia Él como a nuestro Padre. Sin embargo, a veces llegamos a pedir cosas superficiales o banales, porque no sabemos pedir como conviene. Todas nuestras necesidades pueden convertirse en objeto de petición. Pero lo importante es pedirle su gracia para querer lo que el Señor quiere y poder entrar en su voluntad, amando lo que al Señor le agrada.

El Papa Francisco nos comenta esta pasaje en una de las homilías matutinas dadas en al capilla de Santa Marta, concretamente, el 10 de octubre de 2013, reflexionó sobre la valentía de la oración: “nos hace pensar en nuestra oración. ¿Cómo oramos nosotros? ¿Oramos así por costumbre, piadosamente, pero tranquilos, o nos ponemos con valentía ante el Señor para pedir la gracia, para pedir aquello por lo que rogamos?[…] La actitud es importante, porque una oración que no sea valiente no es una verdadera oración. Cuando se reza se necesita el valor de tener confianza en que el Señor nos escucha, el valor de llamar a la puerta. El Señor lo dice, porque quien pide recibe, y quien busca encuentra, y a quien llama se le abrirá. ¿Pero nuestra oración es así? ¿O bien nos limitamos a decir: Señor, tengo necesidad, dame la gracia? En una palabra, ¿nos dejamos involucrar en la oración? ¿Sabemos llamar al corazón de Dios?”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,1-4: Señor, enséñanos a orar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,1-4: Señor, enséñanos a orar.

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
-Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
El les dijo:
-Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor orando y enseñando a orar. Es frecuente la oración en Él. Y al contemplar la importancia que Él daba a la oración, es lo que les hace a los discípulos pedirle que les enseñe a orar, es su vida la que contagia.

El Papa Francisco en el ángelus del 24 de julio de 2016 nos comenta este pasaje evangélico: “Los discípulos le piden: “Señor, enséñanos a orar”; y Él responde: “Cuando oréis, decid: “Padre…” […] La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana, es antes que nada un dejar sitio a Dios, permitiendo que manifieste su santidad en nosotros y dejando avanzar su reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestra vida.

Otras tres súplicas completan esta oración que Jesús nos enseña, el “Padre Nuestro”. Son tres peticiones que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda ante las tentaciones. No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios ante las tentaciones. El pan que Jesús nos hace pedir es el necesario, no el superfluo; […] El perdón es, ante todo, aquello que nosotros mismos recibimos de Dios: solo la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina, puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna. Si una persona no se siente pecador perdonado, nunca podrá realizar un gesto de perdón o reconciliación. La última petición, “no nos dejes caer en la tentación”, expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción”.

También en las catequesis sobre la Misa, en la Audiencia General del 14 de marzo de 2018, aborda la oración de los hijos de Dios: “Es la oración que hizo Jesús, y nos la enseñó a nosotros; cuando los discípulos le dijeron: “Maestro, enséñanos a rezar como tú rezas. Y Jesús rezaba así. ¡Es muy hermoso rezar como Jesús! […] Cuando rezamos el “Padre Nuestro”, nos conectamos con el Padre que nos ama, pero es el Espíritu quien nos da ese vinculo, ese sentimiento de ser hijos de Dios. ¿Que oración mejor que la enseñada por Jesús puede disponernos a la Comunión sacramental con Él? […] En la oración del Señor pedimos el “pan cotidiano”, en el que vemos una referencia particular al Pan Eucarístico, que necesitamos para vivir como hijos de Dios. Imploramos también el “perdón de nuestras ofensas” y para ser dignos de recibir el perdón de Dios nos comprometemos a perdonar a quien nos ha ofendido. Y esto no es fácil. […] es una gracia que debemos pedir… es una gracia. Con nuestras fuerzas nosotros no podemos: es una gracia del Espíritu Santo perdonar. Así, mientras nos abre el corazón a Dios, el “Padre Nuestro” nos dispone también al amor fraternal. Finalmente, le pedimos nuevamente a Dios que nos “libre del mal” que nos separa de Él y nos separa de nuestros hermanos”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 10,38-42: María ha escogido la parte mejor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,38-42: María ha escogido la parte mejor.

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
–Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.
Pero el Señor le contestó:
–Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos el encuentro del Señor con Marta y María, en ellas vemos las dos actitudes del seguimiento: la del servicio y la contemplación, ambas muy importantes y complementarias. Marta representa una forma de vivir: “te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas…” una advertencia sobre las prioridades y un aviso con la tentación del activismo.

El Papa Emérito Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de julio de 2010, comenta este pasaje: “La palabra de Cristo es clarísima: ningún desprecio por la vida activa, ni mucho menos por la generosa hospitalidad; sino una llamada clara al hecho de que lo único verdaderamente necesario es otra cosa: escuchar la Palabra del Señor; y el Señor en aquel momento está allí, ¡presente en la Persona de Jesús! Todo lo demás pasará y se nos quitará, pero la Palabra de Dios es eterna y da sentido a nuestra actividad cotidiana. […] la persona humana tiene necesidad de Dios, que es luz interior de amor y de verdad. Sin amor, hasta la actividades más importantes pierden valor y no dan alegría. Sin un significado profundo, toda nuestra acción se reduce a activismo estéril y desordenado. Y ¿quién nos da el amor y la verdad sino Jesucristo? Por eso aprendamos, hermanos, a ayudarnos los unos a los otros, a colaborar; pero antes aún a elegir juntos la parte mejor, que es y será siempre nuestro mayor bien.”

El Papa Francisco comentando el pasaje evangélico de hoy, en la Audiencia General del 26 de agosto de 2015, nos da toda una catequesis sobre el espíritu de la oración: “La visita de Jesús, a quien querían mucho, era su fiesta. Pero un día Marta aprendió que el trabajo de la hospitalidad, incluso siendo importante, no lo es todo, sino que escuchar al Señor, como hacia María, era la cuestión verdaderamente esencial, la “parte mejor” del tiempo. La oración brota de la escucha de Jesús, de la lectura del Evangelio. No os olvidéis de leer todos los días un pasaje del Evangelio. La oración brota de la familiaridad con la Palabra De Dios”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 10,25-37: Haz esto y tendrás la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,25-37: Haz esto y tendrás la vida.

En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:
-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
El le dijo:
-¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?
El letrado contestó:
-«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»
El le dijo:
-Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.
Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús:
-¿Y quién es mi prójimo?
Jesús dijo:
-Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
-Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?
El letrado contestó:
-El que practicó la misericordia con él.
Díjole Jesús:
-Anda, haz tú lo mismo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje del letrado que interroga al Señor sobre la vida eterna y la parábola del buen samaritano, para el encuentro con el letrado voy a acercarme al mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud, del Papa Benedicto XVI, del 28 de marzo de 2010 y para la parábola del buen samaritano acudiré al Papa Francisco a la audiencia general donde aborda la catequesis de dicha parábola.

El texto que medita el Papa Benedicto XVI es el del joven rico pero la cuestión que le plantea el interlocutor al Señor es la misma: sobre alcanzar la vida eterna, por eso, me parecía que nos puede ayudar en nuestra meditación: “En la narración evangélica, San Marcos subraya como “Jesús se le quedó mirando con cariño”[…] Comentando esta escena, el Papa Juan Pablo II añadía, dirigiéndose a vosotros, jóvenes: ¡Deseo que experimentes una mirada así! ¡Deseo que experimentes la verdad de que Cristo os mira con amor! […] Para descubrir el proyecto de vida que realmente os puede hacer felices, poneos a la escucha de Dios, que tiene un designio de amor para cada uno de vosotros. Decidle con confianza: Señor, ¿cuál es tu designio de Creador y de Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla […] ¿Qué haré para heredar la vida eterna? Esta pregunta del joven del Evangelio […] plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios […] son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con San Agustín: “Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo” […] Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia”.

En la Audiencia General del 27 de abril de 2016, el Papa Francisco, reflexiona sobre la parábola del buen samaritano: “El samaritano […] tuvo compasión, es decir, ¡el corazón, las entrañas se conmovieron! Esa es la diferencia. Los otros dos “vieron”, pero sus corazones permanecieron cerrados, fríos. En cambio, el corazón del samaritano estaba en sintonía con el corazón de Dios. De hecho, la “compasión” es una característica esencial de la misericordia de Dios. Dios tiene compasión de nosotros. ¿Qué quiere decir? Sufre con nosotros y nuestros sufrimientos. Él los siente. Compasión significa “padecer con” […] El samaritano actúa con verdadera misericordia: venda las heridas de aquel hombre, lo lleva a la posada, se hace cargo personalmente y provee para su asistencia. Todo esto nos enseña que la compasión, el amor, no es un sentimiento vago, sino que significa cuidar del otro hasta pagar en persona. Significa comprometerse realizando todos los pasos necesarios para “acercarse” al otro hasta identificarse con él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Este es el mandamiento del Señor. […] Todos estamos llamados a recorrer el mismo camino del buen samaritano, que es la figura de Cristo: Jesús se ha inclinado sobre nosotros, se ha convertido en nuestro servidor, y así nos ha salvado, para que también nosotros podamos amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, del mismo modo”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 10,2-16: Serán los dos una sola carne.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 10,2-16: Serán los dos una sola carne.

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le pregunta­ron a Jesús, para ponerlo a prueba:
– «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó:
– «¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron:
– «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.»
Jesús les dijo:
-«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precep­to. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se uni­rá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
– «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, co­mete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»
Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
– «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entra­rá en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

“Este domingo, el evangelio nos presenta las palabras de Jesús sobre el matrimonio. […] Este es el proyecto originario de Dios, como recordó también el Concilio Vaticano II en la Constitución Gaudium et Spes: “La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece con la alianza del matrimonio… El mismo Dios es ella autor del matrimonio” (hasta aquí las palabras del Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 8 de octubre de 2006).

En el Evangelio de hoy, Ntro. Señor contesta a una pregunta engañosa que le realizan para ponerlo a prueba. Sin embargo, Él aprovecha dicha pregunta, -todo le sirve para el bien-, para poner las bases y mostrar la grandeza de la vocación matrimonial. En la cultura de su tiempo era frecuente despedir a la mujer por cualquier motivo, en ese ambiente favorable a la separación, buscan también una autoridad moral y recurren a la autoridad moral del gran profeta, de Moisés, para de esa forma justificar sus criterios. El Señor no le contesta lo que quieren oír, no acoge el espíritu de su tiempo, como era lo normal, no les calienta los oídos con lo que la inmensa mayoría aceptaba, no por ello se deja arrastrar por la fuerza del ambiente, justifica el proceder de Moisés pero por la terquedad de su corazón, pero no quiere decir que esa medida la apruebe, ni es lo mejor, vuelve a recordar que “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”. Cuando no es el amor lo central y lo que fundamenta los criterios de la vida, no se entiende el “para siempre”, ya que el amor demanda fidelidad, entrega,… que está llamado a crecer. Que es un sacramento y se implica Dios en esa alianza de amor que se prometen el hombre y la mujer, al solicitar ser bendecidos por Dios. “Son una sola carne”. En palabras de S. Juan Crisóstomo: “Te he tomado en mis brazos, te amo y te prefiero a mi vida. Porque la vida presente no es nada, mi deseo más ardiente es pasarla contigo de tal manera que estemos seguros de no estar separados en la vida que nos está reservada…pongo tu amor por encima de todo…” (homilia, Ef.20,8). Fácilmente estas palabras puede hacerlas suyas un enamorado y pronunciárselas a su amado-a. Estamos presenciando en nuestra cultura un ataque al matrimonio, se cuestiona, se descalifica desde el lenguaje, se ofrece otros modelos utilizando un mismo lenguaje para confundir, donde lo más importante no es el amor. Se confunden los principios, se tergiversa la verdad, se incita a lo novedoso, se destruye con enredos, se favorece la división, se engendra desconfianza, todo un clima motivado por intereses no muy nobles. Donde amar es más difícil de lo que parece, tiene que combatir y luchar contra su propio egoísmo, valorar el sacrificio, descubrir la grandeza de una vida donada, ofrecida, entregada por amor. Todo amor verdadero viene de Dios, que es amor, y a Él debe conducir, por eso para crecer en el amor no puede faltar el contacto con Dios mediante la fe, la oración, la vida sacramental… el Señor nos ayudará en el día a día a renovar nuestro SI y a poner nuestra vida en el crecimiento continuo en el amor.

También celebramos la memoria de la Bienaventurada Virgen Maria, bajo la abvocación del Rosario. El Papa Francisco recientemente ha invitado durante este mes de octubre al rezo del rosario para pedir a Santa Maria y San Miguel Arcángel que defienda a la iglesia de los ataques del maligno. “El rosario es nuestra oración predilecta. Cuando la rezamos, está la Santísima Virgen rezando con nosotros. En el rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro corazón los misterios de Cristo” (Palabras de S. Juan Pablo II dichas en su peregrinación al santuario Ntra. Sra. Rosario de Pompeya).

Feliz día del Señor, feliz domingo. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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VANGELIO DEL DÍA: Lc 10,17-24: Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,17-24: Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús:
–Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
El les contestó:
–Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó:
–Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar.
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
–¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos resalta la alegría de los discípulos porque su misión apostólica había sido todo un éxito. El Señor les advierte donde deben poner la fuente de su alegría, “porque sus nombres están escritos en el cielo”. Nuestro gozo debe estar puesto en la esperanza de poder ir al Cielo y no en los éxitos materiales que obtengamos. También nos indica que aprendamos de Él. Encontrareis vuestro descanso, si aprendemos a descansar en Él, si entramos en el camino de la humildad, de la mansedumbre, de la misericordia, si somos agradecidos. ¡Gracias Padre, porque así te ha parecido bien! La actitud de gratitud y de aprecio de todo lo que recibimos nos hará cada día más felices.

El Papa Francisco en la Jornada Mundial Misionera del 8 de junio de 2014, comenta este pasaje evangélico: “El Señor envió a los setenta discípulos, de dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado, y a preparar a los hombres al encuentro con Jesús. Después de cumplir con esta misión de anuncio, los discípulos volvieron llenos de alegría: la alegría es un tema dominante de esta primera e inolvidable experiencia misionera. El Maestro Divino les dijo: “No estéis alegres porque se os comenten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. En aquella hora, Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y tierra…” Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! […] La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (E.G.1) […] La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. […] Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones.[…] Dios ama al que da con alegría. […] ¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización!. […] El discípulo del Señor persevera con alegría cuando está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica”.

Hoy es sábado, día consagrado a la Santísima Virgen, acudamos a la escuela de la Virgen, aprendamos de Ella y con Ella, a amar y a seguir a su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,7-11: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,7-11: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy y podemos extender a tres días en la liturgia, las témporas de acción de gracias y de petición. (acudo para esta reseña de pistas de meditación a los escritos de Cultura Católica en la pagina www.reportecatolicolaico.com): Son días de acción de gracias y de petición que la Iglesia ofrece a Dios, terminados la recolección de las cosechas y el período anual que muchos tienen de descanso. Es también un día propicio de petición de ayuda al Señor para recomenzar de nuevo en las actividades del trabajo normal y también en la vida interior de cada uno. Agradecer y pedir son dos modos de relacionarnos diariamente con nuestro Padre Dios. Es mucho lo que necesitamos; es mucho lo que debemos agradecer. Es importante reconocer los dones del Señor, “porque si no conocemos que recibimos, no despertamos el amor”. No sabremos amar si no somos agradecidos.

En primer lugar hemos de ser conscientes de los dones del Señor. No sabremos amar si no somos agradecidos. Nada hay más justo y necesario que dar gracias al Señor todos los días de nuestra vida. En el Prefacio de la Santa Misa, la Iglesia nos recuerde todos los días que “es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo”. También cuando nos llega el dolor o la enfermedad: ¡Dios mío, gracias! Y el alma se llena de paz, porque entiende que de aquello que parece poco grato o no deseable, Dios sacará mucho fruto. Y para los que aman al Señor todo ocurre para bien.

Junto a la acción de gracias continua, la petición reiterada, porque son muchas las ayudas que necesitamos, sin las cuales no podremos salir adelante. Ya nos lo recordó el Señor: “Sin mí no podéis hacer nada”. Aunque el Señor nos concede de hecho muchos dones sin que se los pidamos, ha dispuesto otorgarnos otros teniendo en cuenta la fuerza de la oración de sus hijos. Y como no sabemos cuál es la medida de oración que su insondable Providencia espera para otorgarnos esas gracias, es necesario que pidamos incansablemente: es preciso orar siempre y no desfallecer. Y el Señor, en el Evangelio de la Misa, nos da la seguridad más plena de que serán siempre atendidas nuestras oraciones. Él mismo sale fiador con su palabra: todo lo que pidamos y sea para nuestro bien se nos concederá siempre. “Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá: porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.