Mateo 5, 13-16

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor pide a sus seguidores ser sal y ser luz. Ser “sal” aportando el sabor del Evangelio a la vida de los demás, pero actuando de la misma manera que procede la sal, ella se disuelve, se diluye y solo se nota cuando falta, estando, suele pasar desapercibida; sin embargo, aporta su sabor, a eso estamos llamados los seguidores de Cristo, a estar, pero no haciendo mucho ruido, sin embargo, impregnando nuestra vida, transformando nuestros ambientes, llenando del espíritu evangélico todas las realidades en las que nos vamos implicando. Construyendo el Reino de Dios con la fuerza de su espíritu.

Al darnos la misión de ser “luz” nos esta pidiendo que dejemos que la verdad del Evangelio impregne nuestro modo de ver, pensar y actuar. En definitiva, ser testigos de Cristo aqui y ahora, donde nos movemos, iluminando los acontecimientos con la luz de su Palabra, iluminando nuestras vidas con la fuerza de la oración, iluminando la realidad con su espíritu que nos guía y nos conduce a Él.

Celebramos la festividad de uno de los cuatro santos cartageneros, S. Isidoro, perdió a sus padres siendo niño, su hermano Leandro asumió las funciones de educador y tutor suyo. Destacó por su gran inteligencia, es autor de innumerables tratados en los que se compendian temas que abarcan todo el saber humano, destacó por su humildad y sencillez. Fue reconocido por su caridad con los pobres, un ejemplo lo tenemos en la lectura propuesta en el oficio de lectura de hoy, donde ofrece unos consejos a los obispos. Fue obispo de Sevilla y mostró especial preocupación por la formación espiritual e intelectual de los sacerdotes. Presidió dos concilios, el segundo de Sevilla y el cuarto de Toledo. Fue canonizado por Clemente VIII en 1598, e Inocencio XIII, en 1722 lo proclamó doctor de la iglesia.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Marcos 16, 15-20

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16,15-20: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,15-20: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

PISTAS DE MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta de un evangelista, San Marcos. Me remito a las palabras del Papa de la paz, conocido como el Papa bueno, San Juan XXIII para la festividad de San Marcos, dichas el 24 de abril de 1960:

«… Marcos, discípulo de Pedro y Pablo, aprendió de uno y otro la doctrina de Jesús. Esta es la síntesis de su carrera apostólica; el principio y el fin de su vocación. Pero sobre todo se le saluda como discípulo e “interprete de Pedro” »

Para la meditación sobre el Evangelio de hoy, recurro al magisterio de nuestros pastores y vamos a acudir a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI , enunciadas en la Audiencia , del 24 de octubre de 2012, creo que nos pueden iluminar en nuestra reflexión:

« Al final del Evangelio de Marcos, hoy tenemos palabras duras del Resucitado, que dice: “El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado”, se pierde él mismo. Desearía invitaros a reflexionar sobre esto. La confianza en la acción del Espíritu Santo nos debe impulsar siempre a ir y predicar el Evangelio, al valiente testimonio de la fe; pero, además de la posibilidad de una respuesta positiva al don de la fe, existe también el riesgo del rechazo del Evangelio, de la no acogida del encuentro vital con Cristo. Ya san Agustín planteaba este problema en un comentario suyo a la parábola del sembrador: “Nosotros hablamos —decía—, echamos la semilla, esparcimos la semilla. Hay quienes desprecian, quienes reprochan, quienes ridiculizan. Si tememos a estos, ya no tenemos nada que sembrar y el día de la siega nos quedaremos sin cosecha. Por ello venga la semilla de la tierra buena”. El rechazo, por lo tanto, no puede desalentarnos. Como cristianos somos testigos de este terreno fértil: nuestra fe, aún con nuestras limitaciones, muestra que existe la tierra buena, donde la semilla de la Palabra de Dios produce frutos abundantes de justicia, de paz y de amor, de nueva humanidad, de salvación. Y toda la historia de la Iglesia con todos los problemas demuestra también que existe la tierra buena, existe la semilla buena, y da fruto».

En el pasaje evangélico se nos hace la invitación a todos los cristianos de la urgencia de anunciar el Evangelio a todas las gentes. Sólo cuando nos hemos encontrado con el Dios vivo, deseamos vivir en su presencia, queremos corresponder a su gran amor y asumimos la misión de ser instrumentos suyos, para que su amor llegue a los demás, entendemos la misión de ser “pescadores de hombres”, en el fondo, es entregarle el mayor tesoro que está colmando nuestras vidas, nos gozamos al transmitir el amor que brota del Corazón de Cristo. Seguidor de Cristo y misionero, portador de su Buena Nueva, no podemos acallar lo grande que el Señor esta portándose en nuestras vidas. Anhelamos configurar nuestras vidas en correspondencia con el Evangelio, queremos hacer vida esa Palabra que nos salva, y contamos con la fuerza de nuestro testimonio para hacer apetecible el seguimiento a Nuestro Señor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10, 22-30_2

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
– «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
– «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor se nos presenta en el templo, durante una gran fiesta para los judios, y nos propone estar atentos a su voz. El auténtico cristiano es el que “escucha la voz del Pastor”, es decir del Señor, y oyendo esta voz desea hacerla vida. El Señor remite al testimonio, como expresará más tarde el apóstol Santiago, serán nuestras obras las que mostraran la fe, la fe no se puede relegar al campo de las ideas, si la fe es verdadera impregna toda la persona e incide en sus actos, pensamientos, obras, por eso, no basta decir “Señor, Señor”, es necesario que Él, transforme y configure nuestro ser. El cristiano irradia a Cristo, el cristiano muestra en su comportamiento la presencia de Dios en su vida, el cristiano se mueve queriendo realizar la voluntad de Dios en su día a día, en cada momento de su existencia, no es cristiano por horas, o por una serie de ritos que realice; la Palabra de Dios, la escucha, la acoge, la desea y quiere hacerla vida.

Concluye el pasaje evangélico con que la relación con el Padre es grande: “yo y el Padre somos uno”. El Señor va manifestando progresivamente el misterio de su divinidad, el “yo soy”. Una realidad que supera nuestra razón, el Señor nos va revelando el misterio de Dios: él, el Hijo, nos ha dado a conocer al Padre, y nos ha donado el Espíritu Santo, el Amor del Padre y del Hijo. Dios no es soledad, sino comunión perfecta. En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI: “Quien se encuentra con Cristo y entra en una relación de amistad con él, acoge en su alma la misma comunión trinitaria, según la promesa de Jesús a los discípulos: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14,23)” (Angelus, 11 junio 2006).

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10, 1_10

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor como la puerta, “Yo soy la puerta de las ovejas”, para la imagen de la puerta tomaremos el comentario del Papa Francisco dicho en el ángelus del 25 de agosto de 2013: «La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie. Tal vez alguno de vosotros podrá decirme: “Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida”. ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta. Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura solo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro… quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestro egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz serena que dura siempre y nos da la paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.».

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 10-11-18

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta el Señor como el Buen Pastor. El Papa Francisco en el Regina Coeli, del 26 de abril de 2015, comentaba este mismo pasaje: “El cuarto domingo de Pascua -éste- llamado “domingo del Buen Pastor”, cada año nos invita a redescubrir, con estupor siempre nuevo, esta definición que Jesús dio de sí mismo, releyéndola a la luz de su pasión, muerte y resurrección. “El Buen Pastor da su vida por las ovejas”: estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la Cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es “el Buen Pastor”: da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos! ¡Y por ello es el Buen Pastor!”.

En el Oficio de lectura de hoy, de S. Gregorio Magno, nos comenta el significado del Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor, que conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las “mias me conocen”… Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, digo, no solo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras. Porque el mismo Juan evangelista, que nos dice lo que acabamos de oir, añade también: “Quien dice: “Yo le conozco” y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.”

En el corazón del buen pastor nos refleja que su amor es hasta el extremo, que no tiene limites, en él vemos su continua entrega, en él encontramos la fuente del amor, en él descubrimos que el Señor nos ama hasta dar la vida. Que nos ama y nos conoce, que ninguno esta excluido de su corazón. En esta festividad destacaría dos puntos para nuestra reflexión:

El primero, la condición de discípulo, nosotros, somos “ovejas de su rebaño”, sus ovejas escuchan su voz. Discernir su voz en medio de tanto ruido y tantas propuestas de felicidad, en medio de tantos encantadores que esclavizan, buscar lo que Dios quiere, buscar su voluntad, buscar agradarle, vivir a la escucha, acogiendo su Palabra, dejarnos interrogar por ella, acomodando nuestra vida a los planes de Dios, conforme a su querer, descubrir lo que Dios quiere.

El Segundo, la corresponsabilidad con respecto a nuestros hermanos. ¿Qué hago por los que el Señor pone en mi camino?. Ser instrumento del Señor para que lo conozcan y lo amen, colaborar en la misión de Cristo, que nadie se pierda, “Tengo, ademas, otras ovejas que no son de este redil; también a estas las tengo que traer”. La fe no se impone pero se propone, el discípulo no debe cruzarse de brazos mientras hermanos suyos anden errantes, fatigados y sin esperanza, y mucho menos, cuando el discípulo ha tenido la dicha de encontrar “la perla preciosa”, “el tesoro”, ese amor que se derrama y se ofrece por el perdón de los pecados en la Cruz para la salvación de todos los hombres. La inquietud por ser instrumento en sus manos, por irradiar ese amor, el afán, el ardor, la dedicación, el entusiasmo por acercarlos a Él, para que lo conozcan y puedan vivir en plenitud. Me costaría mucho justificar y entender una indiferencia, frialdad, desgana en el discípulo, una falta de pasión en la entrega, creo que reflejará un momento bajo, quizás, su falta de amor o su falta de encuentro con el Dios vivo que nos demanda colaboración para colmar la vida de nuestros hermanos, todos son nuestros hermanos, incluso, los que no lo saben que lo son, los que no lo conocen, los que nos puedan criticar, los que no lo aman… por ellos, derramó su sangre y mostró su perdón, “no saben lo que hacen”. Corazón que ama y que perdona.

Unido al domingo del Buen Pastor la iglesia celebra la jornada de oración por las vocaciones, pidamos al Señor por nuestros pastores -Papa, Obispo, sacerdotes- , por los  seminaristas, su perseverancia y por las nuevas vocaciones que no nos falten. Que el Señor nos bendiga con pastores santos. Feliz día del Señor, feliz domingo. Que tengas un buen día. 

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 6, 60-69

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 60-69: Tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,60-69: Tú tienes palabras de vida eterna.

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
– «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
– «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
– «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce:
– «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó:
– «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como algunos de los que siguen a Jesús se escandalizan por sus palabras, lo critican e incluso lo abandonan, entonces es cuando el Señor afronta la situación creada y aprovecha para interrogar al grupo de los discípulos, si también ellos quieren irse. Y es Pedro quien confiesa la fe del grupo: ¿a dónde vamos a ir?, solo Tú tienes palabras de vida eterna. Vemos la claridad con la que el Señor afronta la situación de crisis creada, no pone “paños calientes”, pone todo su amor y la respuesta libre se encuentra en el receptor: acogerlo es plenitud, rechazarlo es perdida, incluso para el que rechaza, quien persevera en la prueba, quien abraza su cruz, quien no elige un camino cómodo, quien arriesga desde la confianza de la fuerza del amor, andará por el camino de la plenitud.

En palabras de S. Agustín comentando este mismo pasaje, y profundizando en la confesión de S. Pedro: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Mirad como comprendió esto Pedro con la ayuda de Dios y confortación del Espíritu Santo. ¿De dónde le viene esta inteligencia sino de su fe? Tú tienes palabras de vida eterna. Porque Tú das la vida eterna en el servicio de tu cuerpo y de tu sangre y nosotros hemos creído y entendido. No entendimos y creímos, sino creímos y entendimos. Creímos, pues, para llegar a comprender; porque si quisiéramos entender primero y creer después, no nos hubiera sido posible entender sin creer. ¿Qué es lo que hemos creído y qué lo que hemos entendido? Que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, es decir, que Tú eres la misma vida eterna y que no comunicas en el servicio de carne y sangre sino lo que Tú eres”. (Tratado sobre el Evangelio de S. Juan).

No tengamos miedo en ofrecerle a Dios nuestra vida como una ofrenda agradable a su santo Nombre, seamos agradecidos y respondamos con lo mejor de nosotros mismos a Él, como dice el Salmo: ¿Cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho?

Es sábado día especial para acudir a la escuela de Ntra. Madre María. Ella si hizo de toda su vida una ofrenda, una entrega, un SI a la voluntad de Dios. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan 6, 52-59

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,52-59: El que me come vivirá por mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,52-59: El que me come vivirá por mí.

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
– «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de Vida. Comienza con las dudas e interrogantes planteado por sus paisanos: “¿Como puede este darnos a comer su carne?”. En este grupo, podríamos incluir a tantos que le surgen dudas sobre su presencia real en un trozo de pan, los que no dan el salto de fiarse de su palabra, los que cuestionan las enseñanzas de nuestra madre la iglesia, aquellos que desprecian la eucaristía, los que afirman “yo soy creyente pero no practicante”, mostrando que no se han enterado para nada del gran milagro que ocurre en el sacramento eucarístico y que es vital para el seguidor de Cristo; “si no coméis la carne del Hijo del hombre… no tenéis vida en vosotros”, si no nos alimentamos de Él no tendremos vida en nosotros. Quien desprecia la eucaristía se esta perdiendo la mejor oportunidad para unirse con Dios. Al participar de la eucaristía, es Dios mismo el que nos transforma, nos configura con Él, va modificando nuestra capacidad de amar y nos va purificando en la obra de sus manos. “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La asimilación de mi vida a la suya, mi transformación y configuración con Aquel que es amor vivo.

Acudo a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, en la homilia del 7 junio de 2007: “La Eucaristía sigue siendo “signo de contradicción” y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres. Pero con humilde confianza la Iglesia hace suya la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, y con ellos proclama, y proclamamos nosotros: “Señor, ¿A quien vamos a ir? Tu tienes palabras de vida eterna”… He aqui el pan de los angeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos. La Eucaristía es el alimento reservado a los que en el bautismo han sido liberados de la esclavitud y han llegado a ser hijos, y por la gracia de Dios nosotros somos hijos; es el alimento que los sostiene en el largo camino del éxodo a través del desierto de la existencia humana”.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.”
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio continuamos con la proclamación del capitulo seis de S. Juan: el discurso del Pan de Vida. En el pasaje de hoy invitaría a ahondar, penetrar y profundizar en dos puntos: Por una parte, la fe; y por otra, la importancia de la comunión.

El regalo de la fe: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre…”. La fe es un “don”, todo es don de Dios; si podemos entender que todo es don de Dios, ¡Cuanta felicidad habrá en nuestro corazón!. El Señor es nuestra fuerza. Es el Señor quien nos sale al encuentro, “os he elegido”, quien lleva la iniciativa, quien me invita, quien quiera contar con cada uno de nosotros. “El que cree tiene vida eterna”, como ilumina y transforma nuestras vidas. En palabras del Papa Francisco, en Regina Coeli, 14 de abril de 2013: “Su fe -discípulos- se basaba en una experiencia tan fuerte y personal de Cristo muerto y resucitado, que no tenían miedo de nada ni de nadie, e incluso veían las persecuciones como un motivo de honor que les permitía seguir las huellas de Jesús y asemejarse a Él, dando testimonio con la vida.”

El otro punto para nuestra reflexión es la Eucaristía. En palabras del Papa Francisco en la homilia del 3 de noviembre de 2017, comenta este pasaje: “En el Evangelio, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Estas palabras remiten al sacrificio de Cristo en la Cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte.”

Que descubramos su Presencia Real en el Sacramento. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre:’que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de vida. Comienza el pasaje con el ofrecimiento e invitación a acudir al Señor, se ofrece a saciar todos los deseos y aspiraciones del corazón del hombre. “El que viene a mi…”, conocerlo, amarlo, de tenerlo como Señor, Dios pone en el corazón del hombre el deseo de Él, pero es la libertad del ser humano el que puede abrir su corazón a su Palabra o ponerle resistencia, lógicamente la opción que tomemos tendrá consecuencias, para bien, o para carencias en nuestras vidas.

S. Agustin comenta este pasaje evangélico: “No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Ésta es la mejor recomendación de la humildad. La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso, “al que venga a Mí no lo arrojaré fuera”. ¿Por qué? “No he venido a hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió”. Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a Mí se incorpora a Mí; el que se llega a Mí será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios.” (Tratado sobre el Evangelio de San Juan).
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu) sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una parte del discurso sobre el “pan de vida”. Se presenta el Señor como el Pan que da la Vida al mundo, y después de hablarles de las excelencias de alimentarse de él, los discípulos le pidieron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Acudo para la profundización del pasaje a algunos subrayados recogidos del angelus del 18 de junio de 2017, del Papa Francisco: “En la Eucaristía Jesús se acerca a nosotros, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; para consolarnos en las pruebas; para sostenernos en el compromiso por la justicia y la paz… alimentarnos con Jesús Eucaristía significa también abandonarnos con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de acoger a Jesús en lugar del propio “yo”. De esta forma, el amor gratuito recibido por Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo alimenta el amor por Dios y por los hermanos y las hermanas que encontramos en el camino de cada día. Alimentados con el Cuerpo de Cristo, nosotros nos hacemos cada vez más y concretamente el Cuerpo místico de Cristo. Nos lo recuerda el apóstol Pablo: “La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan”.

El Señor quiso quedarse con nosotros todos los días, siempre, no nos ha dejado solos, y se nos da como alimento, alimento que sacia toda la sed y el hambre que tiene el corazón del hombre, las ansias de dicha, de plenitud, de felicidad, solo el Señor puede colmar nuestras aspiraciones, quiso ser nuestro alimento y se encuentra en presencia de amor en ese trozo de pan. Que podamos confesar nuestra fe: “Yo creo, adoro, espero y te amo”.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.