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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,18-21: ¿A qué se parece el reino de Dios?

En aquel tiempo, Jesús decía:
-¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.
Y añadió:
-¿A qué compararé el Reino de Dios?
Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta dos breves parábolas sobre el reino de Dios, una, la del grano de mostaza, y otra, la levadura en la masa. Un mensaje de esperanza es lo que nos comunican ambas parábolas. El crecimiento del reino, el crecimiento del bien es tan lento que no lo percibimos la mayoría de las veces, pero eso no quiere decir que no se este dando. Podríamos afirmar sin el riesgo a equivocarnos que la condición humana parece que esta más preparada para lo grandioso, lo espectacular, lo que no pasa desapercibido. Necesitamos nuevos ojos para mirar como va creciendo la historia de salvación, como sigue desarrollándose el amor, que la huella del creador sigue actuando y transformando nuestra realidad hasta la culminación y la plenitud. El estilo de Dios es muy distinto al estilo de nuestro mundo, Dios se sirve de medios que parecen insignificantes, Dios valora mucho lo sencillo, lo débil, lo que no cuenta,… y lo transforma, nada hay pequeño cuando va cargado de amor, el amor hace grande las pequeñas acciones.

Aunque ambas parábolas nos remiten al final y no quedarnos en los inicios, hacen referencia a ese “gran arbusto” y “la fermentación de todo”, quiero concluir con unas palabras del Papa Francisco deseando que sean para tu ayuda en la meditación de este pasaje: “Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos”. Recuerda que el Señor nos sigue invitando, y sigue contando con tu respuesta a Él. ¡Animo! Nunca estarás solo, percibirás su presencia y su ayuda, importante abandonarse y confiar en Él.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 10-17: Toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,10-17: Toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
-Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha.
Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:
-Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:
-Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado?
Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

PISTAS PARA LA MEDITACION:

En el Evangelio de hoy nos presenta la acusación presentada a Ntro. Señor como transgresor de la ley. Pero el Señor no quebranta la santidad del sábado, más bien da una interpretación auténtica de la misma: es un día para hacer el bien, es una ocasión para salvar en lugar de destruir. Dios nos da cada día como una oportunidad para amar, para servir, para hacer el bien. El texto evangelista nos enseña que la auténtica religiosidad va siempre unida a la caridad. El amor al prójimo es un mandamiento semejante al del amor a Dios. Él no sólo quiere nuestra alabanza, sino también el respeto por nuestro prójimo. Dios ama a cada persona humana por sí misma, es por eso que toda vida humana es sagrada. Jesús al ver a la mujer encorvada sintió compasión de ella y la curó.

Comentando este pasaje el Papa Emerito, Benedicto XVI nos decía : «Pero esa curación suscita una encendida discusión, porque Jesús la realiza en sábado, violando, según los fariseos, el precepto festivo. […] Jesús revela que ha venido al mundo para realizar un juicio, para separar a los ciegos curables de aquellos que no se dejan curar, porque presumen de sanos. En efecto, en el hombre es fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico: incluso la religión puede convertirse en un elemento de este sistema, como el ateísmo o el laicismo, pero de este modo uno queda cegado por su propio egoísmo.

Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado”: el orgullo. Que nos ayude en esto María santísima, la cual, al engendrar a Cristo en la carne, dio al mundo la verdadera luz» (Benedicto XVI, 2 de marzo de 2008).

También hoy celebramos la memoria de S. Antonio María Claret, nació en Sallent (Barcelona) el día 23 de diciembre de 1807, era el quinto de once hermanos, en su juventud fue obrero textil, trabajaba de día y estudiaba de noche, fue ordenado sacerdote a sus 27 años, el 13 de junio de 1835, y en Vic fundó la Orden de los claretianos, recorrió Cataluña durante varios años predicando, fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, se destacó por su celo evangelizador, fue confesor de la Reina Isabel II de España, demostró un amor excepcional por la Eucaristía, gran devoto de la Santísima Virgen, murió en Francia el año 1870. El 7 de mayo de 1950 el Papa Pío XII lo proclamó SANTO.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18, 9-14: Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,9-14: Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
-«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.”
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, la oración vuelve a ser el tema central como en estos domingos pasados, si en otros días, se nos señalaba que es preciso orar en todo momento, que sin oración no podemos seguir a Cristo, que la necesitamos como el aire que respiramos, hoy, nos habla que ante Dios solo es posible comunicarse desde la humildad, al reconocer nuestra pequeñez, Él , nos engrandece. Es reconocer lo que tanto le dijo a los discípulos: “sin mí no podéis hacer nada”, es contar con Él , y trabajar con Él.

Al principio nos dice el sentido de esta parábola, nos pone a esos dos que acuden al templo a orar, dos modelos, y comienza con aquel que teniéndose por justo, sintiéndose seguro de sí mismo, y despreciando a los demás, en definitiva, por los que confían en sí mismos, -los orgullosos-, los que se consideran que lo hacen todo bien, los que se ven con meritos suficientes ante Dios, los que ni huelen la gracia, ni piensan que todo es don, que es mucho lo que han recibido, más bien se sienten con derechos.

Comentando esta parábola del fariseo y el publicano, el Papa Emérito Benedicto XVI, decía en la homilia del 24 de octubre de 2010: “ como el fariseo, también nosotros podríamos tener la tentación de recordar a Dios nuestros méritos {…} pero para subir el cielo, la oración debe brotar de un corazón humilde, pobre {…} Nos reconocemos pequeños y necesitados de salvación, de misericordia; reconocemos que todo viene de Él y que sólo con su gracia se realizará lo que el Espíritu Santo nos ha dicho”.

Termina el Evangelio con la máxima: “Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Nos pone como ejemplo al publicano, no por sus pecados, el Señor siempre ha combatido el pecado, lo ha denunciado, nunca se ha aliado con el mal, pero no deja a nadie sin solución, todo el que acude a Él es escuchado, acogido y sanado, si destaca al publicano es por la humildad de esperar en Dios, y abrirse a su salvación, clamaba al Señor compasión, no piensa en salvarse por sus méritos, sino por la misericordia de Dios. Nos muestra que todos andamos necesitados de piedad, de mendigar la misericordia de Dios, un corazón humilde, que no alardee de sus propias virtudes, solo busca darle a Dios la gloria. “a Él el honor y la gloria por los siglos de los siglos”.

También hoy celebramos la Jornada Mundial de las Misiones 2016, el lema del Domund para este año es “Sal de tu tierra”. Las mismas palabras dichas a Abrahán, se le pidió fiarse de Dios y ponerse en camino, llamada para todos los creyentes en esta jornada, ya nos recuerda el Papa Francisco que salgamos de nuestra propia comodidad, tibieza e indiferencia. En el mensaje para esta jornada de las misiones, os propongo un pequeño texto entresacado de dicho mensaje: “ La iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven, y experimenten el amor del Señor. Ella tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño”.

Es domingo, día del Señor, día para alabar, día para el encuentro con los hermanos, día para orar por nuestros misioneros, misioneras y familias en misión, día de celebrar nuestra fe, día de buscar la gloria de Nuestro Señor. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 1-9: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,1-9: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto.

En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, en primer lugar, nos previene de caer en el engaño de la superstición o de pensar que las desgracias nos vienen a consecuencia de nuestra vida pecadora. No nos hagamos con una idea de Dios vengativa, en el amor no hay lugar a la venganza, el “ya me la pagaras”, no pensemos que el proceder de Dios es tan mísero como muchas veces nos ocurre a nosotros. A veces he oído decir a algunas personas, lamentándose ante una contrariedad: ¿qué mal he hecho para que me ocurra esto?. Seguro que quien nos ama quiere podarnos y sacar el máximo bien ,y nosotros, pensamos que es un castigo, que cortos de vista que somos.

En la segunda parte, el Señor habla de la higuera que no da fruto y a la que se le da un nuevo plazo, esperando que ahora si entregue el fruto. Lo mismo hace Dios con nosotros. Se nos destaca en esta parábola la paciencia que tiene el Señor con nosotros. El Señor siempre nos concede una nueva oportunidad, la paciencia de Dios es porque quiere que todos los hombres se salven, no ha venido a condenar a nadie sino a salvarlo. Él espera frutos de santidad y buenas obras. A lo largo de nuestra vida nos da oportunidades y las gracias necesarias para corresponder a su amor.

También hoy celebramos a un santo muy cercano en el tiempo a nosotros, a Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del “Teatro Rapsódico”, también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada “Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler”. Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy.

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Papa Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011. El Papa Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.

Hoy es sábado, día de la Santísima Virgen María, pongamos nuestra mirada en nuestra Madre, que nos cuida y protege, y sigue presentando a su Hijo nuestras necesidades. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
–Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace.
Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con dos llamadas que nos hace el Señor, una que tiene que ver con el discernimiento, la lectura de los signos de los tiempos; y otra, sobre la reconciliación fraterna. El Señor nos invita a interpretar el tiempo presente. El tiempo se nos brinda como momento de gracia y oportunidad de salvación. En el concilio Vaticano II se desarrollo toda una teología de los signos de los tiempos como base para el dialogo de la iglesia con el mundo y del Evangelio con el hombre de hoy. Por eso todo cristiano estamos invitados a escrutar, discernir, a hacer una lectura creyente de los acontecimientos de nuestra vida, una lectura creyente de la historia de salvación que Dios lleva con cada uno de nosotros. Y esta lectura, exige de nuestra parte, interpretar desde y con la luz del Evangelio. Estar vigilantes a detectar los indicadores de la presencia y acción de Dios. Hay que saber mirar y ver con la luz de la fe, porque el reinado de Dios está ya presente y actuando entre nosotros. En todo lo que es bondad, amor, paz , bien. No anda lejos el espíritu de Dios. Porque todo ello es reflejo y semilla, presencia de Dios entre nosotros.

Y el segundo punto para nuestra meditación es la necesidad de la reconciliación fraterna. Es muy complicado querer acercarnos a Dios con heridas en el amor a los hermanos. Para poder presentarse ante los hombres los creyentes tienen que testimoniar a Cristo vivo en el amor, “mirad como se aman”, y en la unidad, “Que todos sean uno para que el mundo crea”. Nos jugamos mucho para poder cumplir nuestra misión como sacramento de unidad y de salvación. Importantísimo la unidad, la comunión…, todo, fruto del amor.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 49-53: No he venido a traer paz, sino división.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,49-53: No he venido a traer paz, sino división.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, lo primero que despierta en nosotros es que nos cuesta atribuirle al Señor este lenguaje, nos chirria, si solo tuviéramos este pasaje, sin la totalidad de su mensaje y de su obrar, no pensaríamos que es del Señor, ¿Entonces como entender sus palabras? ¿Qué nos esta pidiendo el Señor? El Señor que es llamado el Príncipe de la paz, si los mismísimos ángeles proclamaron la paz el día de su nacimiento, si en las bienaventuranzas tenemos una que llama dichosos a los que trabajan por la paz, ¿cómo es que ahora afirma que ha venido a traer la división? Él, que dio su vida amando y perdonando, llegando incluso a ponerse en el lugar de los otros y justificándolos porque “no saben lo que hacen”. Es difícil encajar este lenguaje de “división “.

“He venido a traer fuego a la tierra,… No he venido a traer la paz, sino la división”. ¿A qué fuego se refiere?. No se trata de hacer la guerra. Sino que se trata de una lucha por el bien, por el Reino de Dios. Luchar podríamos entender como salir de nuestra tranquilidad, de nuestra comodidad, celo por ser instrumento del amor de Dios a la humanidad. Desde la perspectiva del amor. Aquí radica el fuego que hemos de prender en nuestro mundo, en nuestros ambientes, impregnar todo con el amor con que somos amados por el Señor. Si nuestro amor es como el de Él, es decir, es un amor que se entrega y no sólo de palabra o sentimiento, no nos dejará tranquilos, ese “celo” no nos permitirá acomodarnos a una vida simplemente buena. Por el contrario, nos urgirá a entregarnos del mejor modo. El Señor nos invita a concebir nuestra vida como una misión de hacer llegar su Reino a todos los hombres que aún no lo conocen, o no lo aceptan, y a vivir con entrega cada vez mayor, hasta dar la vida.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó:
-Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?
El Señor le respondió:
-¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy consta de dos parábolas. Una muy breve, la del ladrón, y otra más desarrollada, la del administrador. En la primera, confieso que me sorprende, que compare la venida del Señor, con la venida de un ladrón, ¿Por qué ha elegido esta imagen? , si esta hablando del encuentro con el mismísimo Señor, al que el creyente quiere y ama. El religioso fiel sabe que el encuentro es con Alguien que me ama más que yo mismo, por eso cuesta mucho trabajo encajar esta imagen que se refiere a su venida gloriosa con la imagen de un saqueador; creo que el acento esta puesto en lo inesperado de la venida del Señor, cuyo día y hora nadie conoce más que el Padre. Lo cual, nos esta haciendo una llamada fuerte a la vigilancia.

Y en la segunda, nos encontramos al siervo que abusa de su puesto, saca su propio provecho y maltrata a los demás. La conclusión es clara: de nuestras obras depende, no solo nuestra estancia aquí que dura unos años, sino la salvación eterna. Lo más grande que nos jugamos en esta vida es nuestra salvación. Si viviéramos conscientes de esta realidad, implicaría una prioridad de opciones, una manera de vivir y no dejaríamos que otros intereses nos pudieran separar de ese fin.

En el pasaje de hoy, tenemos dos palabras clave que resuenan: la vigilancia, llamada a ¡Velad! y también a ser fieles, la fidelidad.

En el hoy de nuestra vida está nuestra salvación. Esto es demasiado importante como para dejarlo para “después”. Termina el pasaje de hoy con la máxima: “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.” Esta sentencia, nos exige una gran responsabilidad, ya que a quien tenemos que responder de nuestros actos, acciones y omisiones, es al mismo Señor, si Él ha confiado mucho en nosotros para hacernos sus colaboradores, cuenta con cada uno de nosotros para seguir llegando al corazón de los que nos rodean, nos encomienda una misión. No sé si soy consciente que los dones no son míos, que los he recibido, que los tengo que poner a trabajar, ser agradecido con la confianza depositada, llegará un momento, cuando estime oportuno nuestro Señor, que nos encontraremos cara a cara con Él, y allí tendré que responder de la confianza depositada, esto a veces, confieso que me produce cierto “yuyu”, me hace temblar, me pregunto: ¿como estoy poniendo a producir los dones depositados en mí?. ¿Que estoy haciendo con los talentos concedidos?, soy consciente que solo soy administrador, siervo, que no me pertenecen y que esta esperando mi respuesta a su amor.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 10, 1-9: La mies es abundante y los obreros pocos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,1-9: La mies es abundante y los obreros pocos.

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el envío de los setenta y dos discípulos, nos presenta las condiciones de los enviados, ir delante del Señor, con la llamada a ponerse en camino, necesitados de la fuerza de la oración, “rogad” contando con el Señor para llevar a buen fin la misión encomendada. Advirtiéndoles que no va a ser fácil, “como corderos en medio de lobos”, pero recordando la bienaventuranza de ser instrumentos de paz, llevando su paz a las gentes, “paz a esta casa” y acompañados con los signos de bendición, portando la salvación, liberación y curación a los que el Señor ponga en nuestro peregrinar. Bendición para los demás.

Celebramos hoy la festividad de San Lucas, que ha pasado como el evangelista de la misericordia. Ninguno como él ha resaltado el amor de Jesús por los pecadores, quien declara que ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido, relata el perdón a la mujer pecadora, el alojamiento en casa de un pecador como Zaqueo, la mirada de Jesús que transforma el corazón de Pedro después de las negaciones, la promesa del Reino al ladrón arrepentido, la oración por los que le crucifican y le insultan en el Calvario. Nos ha mostrado que Dios no deja a nadie por perdido. San Lucas fue discípulo fiel de San Pablo quién lo describe como “Lucas, el médico querido”. En los Hechos de los apóstoles, Lucas se incluye en los viajes de San Pablo: “fuimos a… navegamos a…”

El Evangelio debe ser el primer libro del cristiano porque nos es imprescindible conocer a Cristo; hemos de mirarlo y contemplarlo hasta conocer de memoria todos sus rasgos. “Toma el Evangelio a diario, y léelo y vívelo como norma concreta. Así han procedido los santos”. El acercamiento al Señor a través de su Palabra nos transforma y nos alimenta, capacitándonos para amar como somos amados por Él.

Que tengas un buen día

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 13-21: Ser rico ante Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,13-21: Ser rico ante Dios.

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
–Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
El le contestó:
–Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros ?
Y dijo a la gente:
–Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola:
–Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.
Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida».
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para que nos ayude en la meditación para esta jornada os propongo un texto del Papa Emérito: «En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, …, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: “Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años… Pero Dios le dijo: ‘Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma’”. La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia» (Benedicto XVI, 22 de febrero de 2011). Hasta aquí las palabras del Papa.

La cuestión que nos plantea el Evangelio hoy, es ser ricos o pobres ante Dios, es decir, nuestra actitud ante los bienes materiales. Ante la pregunta que nos lanza el pasaje: ¿Quién es rico ante Dios? Si tenemos que responder a ella, diríamos que el que su vida la tiene abierta a la escucha de su Palabra, el que tiene un corazón acogedor de la misma, el que intenta hacerla vida y se deja transformar por ella, el que sabe poner al servicio de los hermanos su persona, su tiempo, sus bienes, más o menos, no es cuestión de cantidad sino de totalidad, los que tenga.

Tenemos que estar atentos , ya que los ídolos del corazón humano son muchos. El dinero es quizás el que más sobresale , pero también se encuentra el poder, el placer, el sexo, la avaricia,… e incluso cuando se absolutiza, lo que puede ser bueno se transforma en perjudicial, la misma ciencia, la técnica, el trabajo, el ocio… Hay un salmo que clama a Dios que le ayude a calcular las acciones de su vida teniendo en cuenta el peso de sus años, en definitiva, colocándonos por un momento al final de nuestra vida, desde esta óptica, ¿merece la pena tal preocupación? ¿este sufrimiento? ¿Tengo en cuenta que lo que verdaderamente merece la pena es lo que haya invertido en el amor a Dios y al prójimo? Todo lo demás lo que has acumulado, ¿de quién será?. Muchos son los interrogantes abiertos para llevarlos a la oración de hoy, y ante el Señor intentar ir dándole respuesta.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 18, 1-8: Orar siempre sin desanimarse.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 18,1-8: Orar siempre sin desanimarse.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:
-Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor respondió:
-Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy el Señor dice una parábola para que los discípulos entiendan la necesidad de la oración y superen las dificultades que es necesario perseverar. Orar siempre, sin cansarse. A veces tenemos la impresión de que la oración no es tan útil para la vida, que es poco eficaz. Por ello tenemos la tentación de dedicarnos a la actividad, a emplear todos los medios humanos para alcanzar nuestros objetivos, y no recurrimos a Dios. Sin embargo, el Señor insiste en que hay que orar siempre, y lo hace mediante una parábola especifica.

El jueves en la ultreya, después del testimonio del paso de Dios en su vida, la joven religiosa de la Consolación terminaba con un cuento que hizo mucho bien, es el cuento del leñador y el hacha, lo comparto con vosotros: Habia una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El primer día iba con mucha ilusión, había conseguido el trabajo tan deseado, y al presentarse al encargado, le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En su primer día cortó dieciocho arboles, en cuanto se entero el jefe, le felicitó, y le animo a seguir así. Animado por estas palabras, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo, a la mañana siguiente, pasó todo el día esforzándose al máximo, con la idea de vencerse a si mismo y conseguir talar más, y sólo logró cortar unos quince arboles. Terminó reventado y había bajado su rendimiento, se dijo me acostaré antes para estar más descansado y volver a tomar el ritmo con que empecé. Al amanecer iba decidido a batir su propia marca de dieciocho arboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco e iba bajando en productividad, ya se veía que algo tenía que pasar, se esforzaba y cada vez lograba talar menos arboles. Se decidió después de no poder de terminar de cortar un solo árbol de dirigirse al gerente de la empresa a contarle lo que le estaba pasando, no lo entiendo. Por más que me esfuerce, cada día corto menos arboles. Creía que estaba enfermo, no tenía las mismas fuerzas, se cansaba más, rendía menos. Y el encargado le dijo: ¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?, le dijo: ¿Afilar? No tengo tiempo para afilar, he estado demasiado ocupado talando arboles.

Todos necesitamos “afilar”, una puesta a punto, un stop en nuestra vida de vez en cuando, un cargar las pilas, momentos de crecimiento interior… corremos el riesgo de caer en el activismo, y hacer poco más que ruido, -como decía S. Juan de la Cruz-, el Señor más de una vez les decía a los discípulos: “sin Mí no podéis hacer nada”. Necesitamos estar unidos a Él para poder dar fruto, el pasaje de hoy nos recuerda que necesitamos de la oración. A veces tenemos la tentación de pensar que la oración no sirve, y es el primer tiempo que eliminamos pensando que seremos más productivos, ya ves si no “afilamos el hacha” corremos el riesgo de cansarnos, desanimarnos y tirar la toalla, expresiones como: no puedo, me supera, me faltan fuerzas… Dios nos ama, nos escucha y quiere nuestro bien, S. Alfonso María de Ligorio decía: “El Señor quiere concedernos las gracias, pero quiere que se las pidamos”.

Es domingo, día del Señor, esta tarde en nuestra diócesis de Cartagena, tenemos motivos para la alegría, para la bendición y el agradecimiento, siete seminaristas de nuestros seminarios, recibirán el diaconado, en la celebración presidida por nuestro Obispo, D. José Manuel Lorca, será en la Catedral a las seis horas de la tarde, encomendemos a estos jóvenes en nuestras oraciones: Javier, Carlos Francisco, José David, Blas Damián, Lope Fernando, Alejandro y Yerni José. Que tengas un buen día.