Fardo

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 23,1-12: No hacen lo que dicen.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 23,1-12: No hacen lo que dicen.

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo:
-En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente:
alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto;
les gustan los primeros puestos en los banquetes
y los asientos de honor en las sinagogas;
que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Comenzamos con el Evangelio de hoy los discursos contra los escribas y los fariseos, podríamos denominar las exhortaciones a ver nuestro pecado y la llamada a la conversión, vemos cómo Nuestro Señor les pone delante a los doctores de la ley judía y a los fariseos deseos del corazón que les aleja de Dios y de los hombres: la hipocresía al estar su conducta personal muy lejos y en desacuerdo con su enseñanza: “No hacen lo que dicen”. Y la segunda, la Ostentación. Viven de escaparate y de cara a la galería. Por eso recomienda la máxima: “El primero entre vosotros será vuestro servidor…”.

Comentando este pasaje del Evangelio el Papa Emérito Benedicto XVI nos señala: “Jesús condena enérgicamente también la vanagloria y asegura que obrar “para que los vea la gente” pone a merced de la aprobación humana, amenazando los valores que fundan la autenticidad de la persona. Queridos amigos, el Señor Jesús se presentó al mundo como siervo, se despojó totalmente de sí mismo y se rebajó hasta dar en la cruz la más elocuente lección de humildad y de amor. De su ejemplo brota la propuesta de vida: “El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Benedicto XVI, 30 de octubre de 2011).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Higuera 4

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,45-51: Ven y verás.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,45-51: Ven y verás.

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice:
– «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó:
– «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó:
– «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
– «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta:
– «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde:
– «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió:
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó:
– «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió:
– «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos acercamos a un apóstol, Natanael (Bartolomé). Su encuentro con Cristo podríamos catalogarlo de burlón: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Sin embargo, el encuentro con el Señor le sorprende y le coloca delante de su vida, y el detalle de la higuera le toca el corazón, a partir de esas palabras dichas por el Señor, la actitud de Natanael es muy distinta, reconoce en el Señor a alguien muy especial, hasta hacer su propia confesión de fe. La importancia del encuentro personal para el seguimiento -importantísimo-, no solo basta con saber cosas sobre el Señor, vital, descubrir como actúa y transforma nuestras vidas.

Acudimos para nuestra meditación a las catequesis dedicadas a los apóstoles en las audiencias de los miércoles, por el Papa Emérito, Benedicto XVI, concretamente, en la audiencia general, del 4 de octubre de 2006:

«En la serie de los Apóstoles llamados por Jesús durante su vida terrena, hoy nuestra atención se centra en el apóstol Bartolomé…De Bartolomé no tenemos noticias relevantes; en efecto, su nombre aparece siempre y solamente dentro de las listas de los Doce… Pero tradicionalmente se lo identifica con Natanael: un nombre que significa “Dios ha dado”. Este Natanael provenía de Caná y, por consiguiente, es posible que haya sido testigo del gran “signo” realizado por Jesús en aquel lugar. La identificación de los dos personajes probablemente se deba al hecho de que este Natanael, en la escena de vocación narrada por el evangelio de San Juan, está situado al lado de Felipe, es decir, en el lugar que tiene Bartolomé en las listas de los Apóstoles referidas por los otros evangelios. A este Natanael Felipe le comunicó que había encontrado a “ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús el hijo de José, el de Nazaret”. Como sabemos, Natanael le manifestó un prejuicio más bien fuerte: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”…La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión: en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa: “Ven y lo verás”. Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva…Natanael se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús (-la escena evangélica del pasaje de hoy-), se siente comprendido y llega a la conclusión: este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente. Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo: “Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”…Sus reliquias se veneran aquí, en Roma, en la iglesia dedicada a él en la isla Tiberina, adonde las habría llevado el emperador alemán Otón III en el año 983. Concluyendo, podemos decir que la figura de San Bartolomé, a pesar de la escasez de informaciones sobre él, de todos modos sigue estando ante nosotros para decirnos que la adhesión a Jesús puede vivirse y testimoniarse también sin la realización de obras sensacionales. Extraordinario es, y seguirá siendo, Jesús mismo, al que cada uno de nosotros está llamado a consagrarle su vida y su muerte ».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Banquete 4

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 22,1-14: Venid a la boda. Los convidados no hicieron caso.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 22,1-14: Venid a la boda. Los convidados no hicieron caso.

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo:
-El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda.
Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:
-La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
-Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?
El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros:
-Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta dos parábolas: contiene una principal la del banquete de bodas, y otra secundaria, la del traje de fiesta. Todos somos invitados. Todos somos llamados por nuestro nombre. El Señor, no solamente vino a hablarnos de Dios, sino que vino a nuestro encuentro para unirnos a Él. Este es el significado de las imágenes del banquete y de las bodas.

“¡Venid!”, dice el Señor. Pero, podemos preguntarnos, cómo ha sido nuestra respuesta. Quiera Dios que no se aplique también a nosotros este juicio: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían”.

El rey, en la parábola evangélica, preguntó a uno de los comensales cómo es que había entrado allí sin traje de boda. Jesús subraya la necesidad del “traje de fiesta”, es decir, la necesidad de respetar las condiciones requeridas para la participación en esa fiesta solemne. Estas palabras nos interpelan. Nos recuerdan que debemos prepararnos para la boda real. La necesidad tan grande de vivir en gracia, de quitar de nosotros toda ofensa a Dios, eliminar lo que nos hace mal, buscar lo que le agrada, entrar en su voluntad. Cada uno puede ver qué es lo que llena el tiempo de su vida y qué es lo importante. Que no se nos vaya la vida sin dedicarnos a lo esencial.

Hoy también la liturgia nos permite hacer memoria de una santa mujer, Santa Rosa de Lima, nació en el Perú, en 1586 y fue la primera mujer americana declarada santa por la Iglesia Católica. Se propuso desde muy joven no vivir sino para amar a Jesucristo. Y muchas de sus penitencias buscaban mortificar su orgullo, su amor propio, su deseo de aparecer y de ser admirada y conocida. Luchó mucho para combatir el pecado, y cuando la criticaban por sus penitencias, les respondía: “Si ustedes supieran lo hermosa que es un alma sin pecado, estarían dispuestos a sufrir cualquier martirio con tal de mantener el alma en gracia de Dios”.

Para ser auténticos necesitamos vivir en la verdad. El Señor nos pide nuestra santificación y la santificación en la verdad. Señor ¡ayúdanos a vivir con autenticidad! Se lo encomendamos a Nuestra Madre, la Santísima Virgen María, que ella nos ayude en nuestra conversión y ser cada día mas veraces, más coherentes, más testigos de quién es la Verdad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu)Sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 20,1-16a: Id también vosotros a mi viña.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 20,1-16a: Id también vosotros a mi viña.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
-Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido.
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
-¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?
Le respondieron:
-Nadie nos ha contratado.
El les dijo:
-Id también vosotros a mi viña.
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
-Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
-Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.
El replicó a uno de ellos:
-Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una parábola, estilo utilizado con frecuencia por Ntro Señor, donde se nos revela el reino de Dios o se nos quiere mostrar cómo es Dios, en el pasaje evangélico que nos ocupa, compara el reino de Dios al actuar del propietario de la viña, aunque el acento se encuentra más bien en la generosidad de ese contratador. La generosidad del dueño de la viña.

El volver el hombre en distintos momentos a la plaza para contratar a los trabajadores. Unos son llamados al inicio del día, y otros ya al atardecer. Es decir, Dios llama a cada uno, en momentos y circunstancias distintas, según su situación personal. A Él lo que le interesa es que todos los hombres se salven. Todos somos llamados a corresponder a la gracia, no importa el momento de la vida en el que nos encontremos.

Otro tema que genera discusión y motivo para nuestra reflexión, ya que no es entendido e incluso es criticado por ello, es que pague a todos lo mismo. Dios sigue sorprendiéndonos, su proceder no es como el nuestro, no realiza ninguna injusticia porque da a los primeros lo que había convenido en darles, es generoso con los últimos. En la óptica humana, esta decisión es una auténtica injusticia, en la óptima de Dios un acto de bondad, porque la justicia divina da a cada uno lo suyo y, además, incluye la misericordia y el perdón.

Los obreros de la primera hora, es decir, los que han tenido la dicha de encontrarse antes con el Señor, de colaborar en su viña, podríamos decir: los cristianos de siempre, los fieles desde su más tierna infancia, deben de alegrarse de haber sido llamados pronto al servicio de Dios, el detalle que pronto fueron invitados por el Señor; e igualmente han de amar a los de la última hora, porque Dios es bueno y los ama con amor gratuito. Pero, ¿es ésta la imagen que tenemos de Dios? ¿El Dios compasivo y misericordioso? ¿o es otra?¿nos dejamos sorprender por el Señor?

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Camello 1

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,23-30: Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,23-30: Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Creedme: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos.
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
-Entonces, ¿quién puede salvarse?
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
-Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.
Entonces le dijo Pedro:
-Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos va a tocar?
Jesús les dijo:
cuando llegue la renovación, y el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos, para regir a las doce tribus de Israel.
El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, seguimos con el pasaje del joven rico, los discípulos han entendido que el aviso es para todos, para cada uno, la pregunta que lanza es sobre la salvación, y la respuesta dada por Ntro. Señor es que “lo que es imposible para los hombres es posible para Dios”, que fuerza más grande y que confianza da, el vivir esta palabra. Esta claro que el hombre no puede salvarse por su cuenta, varias veces el Señor se lo hizo saber a sus discípulos: “Sin mí no podéis hacer nada”; Dios es el único que salva, se nos entrega, se nos regala, todo es gracia. El reino de Dios no se gana como pensaba el joven, con los propios méritos y bienes, sino que se recibe gratuitamente de Dios. Un cambio grande de mentalidad, al acoger su amor, la fuerza de ese mismo amor, obra, transforma y arranca una respuesta agradable a Dios. Él da su amor y su Reino a quien se abandona en sus manos y lo deja todo por seguirle a Él y su Evangelio.

La segunda parte nos habla de recompensa. Y el Señor habla de la generosidad inmensa de Dios. En generosidad nadie gana al Señor, habla del ciento por uno. Es importante que descubramos la perla preciosa, el tesoro que nos regala el Señor, y no vivamos como renuncia, -acentuando lo que dejamos-, sino más bien, como ganancia, todo lo que Él nos aporta a cada uno de nosotros y recuerda, que amar, significa: no encerrarse en sí mismo, no guardar nada para sí mismo, sino entregarse, abrir nuestro corazón a los demás, ponernos a disposición de los otros, hacer de nuestra vida una ofrenda, “En todo amar y servir” -como expresaba S. Ignacio.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

jovenrico

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,16-22: Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la vida eterna ?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,16-22: Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la vida eterna ?

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
–Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la
vida eterna ?
Jesús le contestó:
–¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno.
Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
El le preguntó:
–¿Cuáles?
Jesús le contestó:
–«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».
El muchacho le dijo:
–Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?
Jesús le contestó:
–Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta uno de los encuentros de Ntro. Señor con un joven, es un joven con inquietud que no se conforma con lo que ya realiza, que sigue buscando, que quiere algo más. Sin embargo ante la propuesta del Señor, se entristece, le parece mucho, le parece que le supera sus fuerzas. Sin embargo, Dios no nos quita nada como nos recordaban los sucesores de Pedro en los encuentros de la juventud. Dios no nos quita nada, al contrario, llena nuestra vida de plenitud, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón. Es en el amor de Dios donde nos abrimos al amor, y nos capacita para poder amar al otro, es en su amor donde aprendemos a ver a los demás desde el corazón de Dios y reconocemos en los demás a aquellos por los que el Señor ha dado su vida amándonos hasta el extremo.

La cuestión de fondo que se nos plantea es la vida eterna. ¿Buscamos nosotros los bienes que merecen la pena? Este joven termina el Evangelio diciéndonos que se volvió triste porque no supo ser generoso. El Señor vuelve a plantearnos los mandamientos de Dios, -no han quedado caducos con el Nuevo Testamento-, ellos nos enseñan a amar. La voluntad de Dios esta manifestada en los mandamientos, sigue siendo un camino valido que agrada a Dios.

Hoy, el Señor quiere encontrarse con cada uno de nosotros. Abramos nuestro corazón a Él, abramos nuestro corazón a la caridad, ésa es una forma concreta de preparar nuestra vida eterna. Como le gustaba decir al Papa Emérito Benedicto XVI: “crear oasis de amor”. Necesitamos signos luminosos del amor de Dios en medio de nosotros.

En la Audiencia General del 13 de junio de 2018, el Papa Francisco aborda el pasaje evangélico de hoy: “La pregunta de aquel hombre del Evangelio que hemos escuchado está dentro de cada uno de nosotros: ¿Cómo se encuentra la vida, la vida en abundancia, la felicidad? Jesús responde: “Ya sabes los mandamientos” y cita una parte del Decálogo. Es un proceso pedagógico, con el que Jesús quiere guiar a un lugar preciso; de hecho, está ya claro, por su pregunta, que aquel hombre no tiene la vida plena, busca más, es inquieto. Por lo tanto, ¿que debe entender? Dice: Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud”… ese hombre debe dejar de vivir de sí mismos, de las propias obras, de los propios bienes y – precisamente porque falta la vida plena- dejar todo para seguir al Señor… es necesario el ejemplo de alguno que me invita a un “mas allá”, a un “más”, a crecer un poco. S. Ignacio lo llamaba el “magis”, “el fuego, el fervor de la acción, que sacude a los soñolientos”… debemos partir de la realidad para hacer el salto en “eso que falta”. Debemos escrutar lo ordinario para abrirnos a lo extraordinario”.

No tengamos miedo de dejarnos purificar por el Señor, a este joven el Señor lo miró con cariño, se siente conmovido por la fidelidad de él y se produce una llamada más. Todos tenemos alguna afección desordenada, que es la que principalmente nos impide conseguir la perfección y es siempre la que más nos cuesta sacrificar. Quisiéramos llegar a la santidad sin tener que quitar aquel desorden o sin hacer algún sacrificio que el Señor nos esta exigiendo. Dios sabe lo que nos hace bien, y por eso nos invita, porque quiere nuestro bien. No temas si te parece mucho lo que te esta pidiendo el Señor, siempre busca nuestra mayor bien, quiere que seamos dichosos, y no nos deja solos ante la respuesta a su invitación, Él es quien nos capacita, quien nos da la fuerza, quien lo hace posible.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), saccerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
– «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hom­bre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resu­citaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera be­bida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mi.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vues­tros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, continuamos con el discurso del Pan de Vida. Nos introducimos en la gracia de la Eucaristía, “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en Él”. Francisco Suarez, filósofo, teólogo , jurista español y jesuita, decía que: “Los demás sacramentos nos comunican la gracia, pero éste nos da el mismo Autor de la gracia: Jesucristo”. La comunión eucarística es un intercambio de vida. Nos acercamos a comulgar y el Señor nos ofrece su carne para que su vida sea nuestra vida; nos acercamos a recibir el pan de la vida y le hacemos entrega a Cristo de nuestra propia existencia para que nuestra vida sea la suya. Cristo nos da su Cuerpo para que seamos su presencia en este mundo: pan partido, servicio de amor, presencia humanizadora y divinizadora a la vez, palabra de Evangelio y amor que traduce en obras la benevolencia del Padre.

El Papa Francisco comenta este pasaje en el ángelus del 16 de agosto de 2015: “El pasaje de hoy presenta la última parte de ese discurso (el Pan de la Vida), y hace referencia a algunos entre la gente que se escandalizaron porque Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”. El estupor de los que lo escuchan es comprensible; Jesús, de hecho, usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente -y también en nosotros- preguntas y, al final, suscitar una decisión. Antes que nada las preguntas: ¿qué significa “comer la carne y beber la sangre” de Jesús? ¿es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir qué sucede en el corazón de Jesús mientras parte el pan para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir en la cruz por nosotros. Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en “signo” del Sacrificio que le espera. Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. De hecho dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Ese “habitar”: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. Pero esto requiere nuestro “si”, nuestra adhesión a la fe…Nutrirnos de ese “Pan de Vida” significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirse en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que hizo Jesús… Vivir en comunión real con Jesús en esta tierra, nos hace pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús”.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Feliz alimento que nos da la vida eterna. San Pablo nos invita a imitar el fervor de los primeros cristianos: “Celebrad constantemente la Acción de Gracias a Dios Padre, por todos, en nombre de Ntro. Señor Jesucristo”.

Que tengáis un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos les regañaban.
Jesús dijo:
-Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los Cielos.
Les impuso las manos y se marchó de allí.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos vuelve a presentar al Señor acogiendo a los niños, vemos con su ejemplo que no descarta a nadie, por muy insignificante que pueda parecer para el mundo, es más, corrige a sus discípulos para que no sean impedimento. Un fuerte aviso para los creyentes, sin darnos cuenta podemos ser obstáculo para que se puedan encontrar con el Señor, detente un pequeño espacio de tiempo y examínate en tu oración, el “celo” de los discípulos deseando lo que creían ser mejor, la apariencia de bien puede llegar a ser obstáculo, impedimento, dificultad…

Nos compete a los adultos, llevar hacia Ti, Señor, a los niños, a los más jóvenes. Podemos, quizás, encontrarnos con personas que, de buena fe, nos quieran disuadir: “¡estorban los chicos en la iglesia… no ponen atención, son muy pequeños!…”, etcétera.

Somos responsables de ayudar a cultivar en los niños la fe de su Bautismo, de irlos acercando al amor de Jesucristo, de presentarlos a la Virgen abriéndolos al Ave María, de que aprendan a dirigirse a su Padre celestial, que se sepan cuidados por su Ángel de la Guarda, que sientan sobre sus cabezas las manos del Señor, bendiciéndolos.
Apoyemos la labor del Espíritu Santo, aplicando en la educación de los pequeños, la firmeza del amor y, sobre todo, llevándolos a Jesús para que los bendiga.

Hoy, sábado, día de especial consagración a la Santísima Virgen María, acudamos a la escuela de María y aprendamos con ella de su gran humildad y pequeñez y solicitemos su intercesión y protección para que podamos seguir y amar a su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 19,3-12: Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 19,3-12: Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:
-¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?
El les respondió:
-¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos sino una sola carne.
Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.
Ellos insistieron:
-¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?
El le contestó:
-Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero al principio no era así. Ahora os digo yo que si uno se divorcia de su mujer -no hablo de prostitución- y se casa con otra comete adulterio.

Los discípulos le replicaron:
-Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.
Pero él les dijo:
-No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don.
Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el Reino de los Cielos. El que pueda con esto, que lo haga.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la vocación matrimonial y con la vocación al celibato. Ambas necesarias y se complementan como vocación de amor. El Señor llama a vivir el matrimonio como sacramento del amor de Dios. Al unirse en sacramento dos bautizados entre un varón y una mujer, que movidos por el amor que se procesan, se comprometen a vivir su matrimonio como signo, como expresión, como manifestación del amor de Dios que se nos ha revelado en Cristo. Es sacramento, por ser signo eficaz de gracia, que refleja el amor de Cristo. Queremos ser testigos del amor de Dios. Cada uno se ofrece al otro como gracia, representa para el otro el amor de Dios hecho visible y sensible en el amor humano. Para los esposos que han recibido la bendición nupcial y el sacramento, alimentan su vocación en su propia vida matrimonial, su encuentro, su amor es el lugar privilegiado para ahondar, saborear el amor de Dios, encarnado en Cristo y comunicado a través de su Iglesia. La boda es el punto de partida de una vida que queda sacramentalizada. Por eso, toda la vida matrimonial, con todas sus vivencias y expresiones, es fuente de gracia, expresión eficaz del amor de Dios que se hace realmente presente en su amor matrimonial. Esto hace que la familia sea comunión eclesial, “iglesia domestica”. Los esposos se recuerdan continuamente la donación total de Cristo. Por esto, es una donación fiel, generosa y fecunda, que fundamenta una intima comunidad de vida y amor, como reflejo de amor de Dios y del amor de Cristo por la Iglesia su esposa. A ejemplo de Cristo, se busca el bien de la persona, amada por si misma, sin utilizarla. El amor de donación tiende siempre al olvido de sí mismo, para buscar el bien de la persona amada, sin condicionarla.

Pongamos hoy en nuestra oración a todos los matrimonios para que el Señor les ayude a ahondar en su vocación al amor, no nos olvidemos tampoco de los que están pasando por momentos de dificultad y sufrimiento. Pidamos también por todos aquellos que por el reino de Dios se han consagrado al Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18,21-19.1: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18,21-19.1: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
-Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?
Jesús le contesta:
-No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y les propuso esta parábola:
-Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.
El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
-Págame lo que me debes.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
-¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos pone delante el ejercicio del perdón, perdonar siempre, no cansarse de vencer la ofensa con un amor más grande que se materializa en el perdón; con la parábola del deudor despiadado, nos presenta un eco de la bienaventuranza: “Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzaran misericordia”. Diariamente lo rezamos en la oración que el Señor nos enseño, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Nosotros somos ese deudor insolvente ante Dios, que no obstante nos perdona toda nuestra deuda porque hemos sido redimidos y rescatados a precio muy alto, por la sangre de Cristo.

Nos cuesta mucho perdonar y romper el circulo vicioso del odio y de la venganza. Estamos llamados a vencer el mal a fuerza de bien, y tenemos que suplicarle al Señor que nos conceda un corazón semejante al suyo que podamos amar al que no nos ama y perdonar al que nos ofende. Es importante experimentar el perdón para sentirnos amados, liberados y rehabilitados. Perdonar es posible mirando a Cristo. Como siempre el practico lo que nos enseño y mandó. desde la misma Cruz nos sigue justificando: “No saben lo que hacen”. Hemos de pedirle su espíritu, su gracia para que triunfe en nosotros siempre el amor y la reconciliación. Perdonar es un acto de amor cristiano, hemos de perdonar todo y a todos. Esta actitud del corazón la podemos practicar siempre, pues la vida diaria está llena de oportunidades para ser generosos en el perdón.

 Para vivir así hemos de vencer ciertos obstáculos, por ejemplo, el estar recordando las ofensas recibidas, pues de ese modo sólo alimentamos el rencor. Otro enemigo del perdón es el egoísmo que nos hace colocarnos en el centro de nuestra vida y cerrarnos a los demás. Asimismo, la soberbia tampoco nos permite otorgar el perdón, pues nos hace creer que si perdonamos nos hacemos débiles; sin embargo, la verdadera debilidad está en no amar, en no ser imitadores fieles de Jesucristo. Por tanto, la próxima vez que nos sintamos ofendidos por algo, miremos a Cristo, desde la misma sede del mayor amor, desde la cruz, clama justificando: “no saben lo que hacen”. El amor siempre encuentra motivos para superar la ofensa y transformarla en ofrenda.

También hoy se hace memoria de un santo muy querido en muchos pueblos de nuestra diócesis, me estoy refiriendo a S. Roque, nació en Montpellier (Francia) el año 1295, de familia noble. Al quedar huérfano de padre y madre, profesó la Regla de la Tercera Orden Franciscana y distribuyó sus bienes entre los pobres. Luego emprendió una vida de peregrino, dedicado a la penitencia y a las obras de misericordia. Cuando la peste se extendió por Italia, recorrió los pueblos aliviando a los enfermos y curando a muchos de ellos. De regreso a su tierra, fue atacado por la peste. Cuando recuperada la salud regresaba a su patria, fue detenido como espía y llevado a prisión. Allí, en medio de malhechores, olvidado de todos, sufriendo lo indecible y confiado sólo en las manos de Dios, pasó los cinco últimos años de su vida. Murió en Montpellier el 16 de agosto de 1327. A los que habitan en las poblaciones que lo tienen de patrón, simplemente encomendarles a él y pedir que imiten su entrega en ayudar, consolar y en el ejercicio de la misericordia para todos aquellos que la vida les ponga en su camino.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.