crucifixion

VIERNES SANTO. PASION Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Viernes Santo, la Iglesia conmemora la Pasión del Señor y la liturgia revive los acontecimientos que van desde su condena hasta la crucifixión. A fin de apreciar de una manera más intensa los dolores de nuestro Redentor, la Iglesia nos recomienda vivir hoy en penitencia, ayuno, oración y permanecer cerca de Cristo, que sufrió para reparar nuestra infidelidad. Hoy nos acercamos al misterio de nuestra salvación, a través de la pasión según el evangelista San Juan. Su amor llegó a su máxima manifestación en la cruz. Por amor dio su carne y su sangre por nosotros. Cristo crucificado es la prueba más grande de que Dios nos ama. Jesús nos ama “hasta el fin”. En Él, Dios nos ofrece, de manera misteriosa y gratuita, su amor. En Él, cada uno es amado, con un amor personal, apasionado, fiel… sin límites. La muerte de Cristo en la cruz da a nuestra vida un nuevo horizonte y una orientación decisiva. Creer en Cristo es poner en el centro el amor, es responder al don del amor de Dios. La muerte de Cristo en la cruz nos invita a vivir la vida como una entrega para los demás.
Sólo el Evangelio de San Juan se para en el detalle y nos especifica que la Madre de Jesús con las otras mujeres y el discípulo amado “estaban junto a la cruz”. Estaban allí, como siervos ante su Señor. La Madre de Jesús está presente en la hora que finalmente “ha llegado”. Por esto, aquél que permanece fiel al Señor en su suerte es el discípulo amado. Y aquí el Señor nos lo entrega todo, también a su madre.

Que tengas un buen día.

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