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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,14-20: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,14-20: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:
-«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Empezamos hoy la primera semana del tiempo litúrgico. Comenzamos con el tiempo ordinario y en el Evangelio nos encontramos con dos partes bien diferenciadas: Llamada a la conversión con la predicación inaugural de Jesús y la narración de las cuatro primeras vocaciones.

El Señor desea nuestro bien, desde allí nos ofrece la invitación a cambiar, nos llama a la conversión, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Está cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia, que tenemos huellas, semillas… del Reino. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación. Dicho proceso de conversión no es cuestión de un momento o unos sentimientos, más bien nos lleva toda nuestra existencia, durante toda nuestra vida. Nos aporta muchas fuentes de dicha, de felicidad, y nos va transformando hasta adquirir los mismos sentimientos de Ntro. Señor Jesucristo.

Con la invitación realizada a los discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que ser discípulo suyo, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Primeramente: “Venid conmigo”, necesitamos encontrar nuestro descanso en el Señor, necesitamos apoyarnos más en Él, aquí iremos viendo que nos falta vida de oración, que andamos faltos de raticos de intimidad con Él, que nos iría muchísimo mejor si contáramos cada vez más con Él, no hacer nada sin Él, sabiendo lo que en más de una ocasión les recordó a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”.

Todo con Él, por Él y nada sin Él. Buscando siempre su gloria y queriendo hacerlo amar. En eso consiste “pescadores de hombres”, no es cuestión de proselitismo, más bien, mostrarle a los demás la fuente de nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra esperanza, nuestra fuerza, el sentido de nuestra existencia, mostrar a quien puede saciar todas las necesidades por las que pasa el ser humano. Si conocieras el don de Dios, tú mismo se lo reclamarías.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,15-16.21-22: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,15-16.21-22: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye el tiempo de Navidad. Creo que nos puede ayudar para profundizar en la festividad de hoy, la reflexión realizada por el Papa Emérito Benedicto XVI, en el Ángelus pronunciado el 13 de enero de 2008: “El Niño, a quien los Magos de Oriente vinieron a adorar en Belén, ofreciéndole sus dones simbólicos, lo encontramos ahora adulto, en el momento en que se hace bautizar en el río Jordán por el gran profeta Juan. El Evangelio narra que cuando Jesús, recibido el bautismo, salió del agua, se abrieron los cielos y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Esa fue su primera manifestación pública, después de casi treinta años de vida oculta en Nazaret. […] ¿Cuál es el significado de este acto, que Jesús quiso realizar —venciendo la resistencia del Bautista— para obedecer a la voluntad del Padre? Su sentido profundo se manifestará sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Haciéndose bautizar por Juan juntamente con los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como Cordero de Dios que “quita” el pecado del mundo. Obra que consumó en la cruz, cuando recibió también su “bautismo”. En efecto, al morir se “sumergió” en el amor del Padre y derramó el Espíritu Santo, para que los creyentes en él pudieran renacer de aquel manantial inagotable de vida nueva y eterna.

Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo, para librarnos de la esclavitud de la muerte y “abrirnos el cielo”, es decir, el acceso a la vida verdadera y plena…”

Hoy es un gran día para renovar nuestro bautismo y darle muchas gracias al Señor por el gran regalo que nos ha hecho, introduciéndonos en su familia, la de los hijos de Dios. Siempre me ha impresionado en esta festividad contemplar a Nuestro Señor haciendo cola entre los pecadores, pasando como uno de tantos, él que no cometió pecado, todo un Dios entremezclado con los que nada cuenta, con los marginados, sin querer privilegios, estando en la fila con paciencia, sabiendo esperar su turno, me impresiona este Dios que rompe todos los esquemas de este mundo, no quiere privilegios, no busca honores, le da igual que lo confundan, pasando como uno de tantos, mezclado entre los pecadores.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3,22-30: Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,22-30: Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí con ellos y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel. Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron:
– «Oye, rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él.»
Contestó Juan:
– «Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: “Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él.” El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy termina con una máxima que dio sentido a la entrega y la vida de S. Juan: “Es preciso que Él crezca y yo disminuya”. Darle el primer lugar en nuestro corazón al Señor, continuar por el camino de la humildad, buscar la gloria de Dios. En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 25 de junio de 2006: “Es preciso que él crezca y que yo disminuya”: estas palabras del Bautista constituyen un programa para todo cristiano. Dejar que el “yo” de Cristo ocupe el lugar de nuestro “yo” fue de modo ejemplar el anhelo de los apóstoles san Pedro y san Pablo […] San Pablo escribió de sí mismo: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”.

El pasaje evangélico de hoy ha de entenderse desde la novedad que supone la presencia del reino de Dios en la persona, mensaje y milagros del Señor. S. Juan Bautista sale al paso de posibles envidias entre sus seguidores respecto de Jesús, y es definido como el esposo del nuevo pueblo de Dios. Nos ayudará el meditar y orar sobre la santidad de S. Juan Bautista, a quien el Señor envía a prepararle el camino y no piensa sino en disminuirse para engrandecer a su Señor. En este tiempo de Navidad nos adentramos en el misterio de la humildad de Dios, según reza el prefacio: “viene por primera vez en la humildad de la carne”. El Señor nos invita a aprender de Él que es manso y humilde, “Humildad de Jesús: en Belen, en Nazaret, en el Calvario…La Virgen María nos acompaña para que le recibamos con la humildad con la que ella recibió a su Hijo Jesús…Salve Raíz, salve puerta, de quien nació la Luz para iluminar un mundo sumergido en las tinieblas del orgullo; Jesucristo, Luz de Luz.” (Cfr. Misal Romano, Credo).

Es sábado, día especialmente mariano, donde se nos invita a introducirnos en la escuela de María, para crecer en el amor a su Hijo y en el seguimiento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,12-16: Señor, si quieres puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,12-16: Señor, si quieres puedes limpiarme.

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó:
– Señor, si quieres puedes limpiarme.
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
– Quiero, queda limpio.
Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió:
– Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a un leproso que es sanado, su suplica es atendida, sin embargo, podemos aprender mucho de la manera en que muestra sus necesidades, nos da toda una gran lección, expone al Señor su petición pero no le exige, quiero detenerme en la gran delicadeza, nos enseña cómo debería ser siempre nuestra suplica, dirigirnos al Señor sin exigencias, poniendo nuestra petición en sus manos: “Si quieres”. Sabiendo y confiando en que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y con la certeza que para Él “todo” es posible, aunque no todo lo que le pidamos sea bueno para nosotros, y a veces, buscando nuestro verdadero bien nos de la sensación como que hace oídos sordos a nuestra suplica o diera la impresión de ignorar nuestra petición; si se diera esto, no debemos menoscabar la confianza, ni poner en duda lo mucho que le interesamos, no cuestionar su amor, todo lo contrario, ampliar nuestro abandono en Él y despertar nuestra búsqueda de su voluntad, es posible que sus planes no sean los míos. De esta manera tengo la seguridad de pedir todo cuanto pienso que es mejor, pero al mismo tiempo, me pongo en sus manos para que Él me dé lo que sabe que será bueno para mí y para que el Reino de los cielos crezca en el mundo. Ojalá que tu oración siempre sea: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bueno para mi salvación”. Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

Comentando este pasaje el Papa Francisco en la homilía a los nuevos cardenales, el 15 de febrero de 2015, les propone algunas actitudes: “La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete […] La caridad es creativa en la búsqueda del lenguaje adecuado para comunicar con aquellos que son considerados incurables y, por lo tanto, intocables. Encontrar el lenguaje justo… el contacto es el auténtico lenguaje que transmite, fue el lenguaje afectivo, el que proporcionó la curación al leproso. ¡Cuantas curaciones podemos realizar y transmitir aprendiendo este lenguaje del contacto! Era un leproso y se ha convertido en mensajero del amor de Dios. Dice el Evangelio: “Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho”. Queridos nuevos Cardenales, ésta es la lógica de Jesús, éste es el camino de la Iglesia:[…] ¡La disponibilidad total para servir a los demás es nuestro signo distintivo, es nuestro único titulo de honor!”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
– «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy muestra otra epifanía de Cristo, su manifestación en Nazaret, impulsado por el Espíritu, se volvió a Galilea. Se nos invita a contemplar al Señor entre sus paisanos dispuesto a hacer la lectura. Todos tenían los ojos fijos en él. Comenzó a decirles. “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oir”.

El 2 de septiembre de 2013, El Papa Francisco en la Misa Matutina de Santa Marta, comentó este pasaje evangélico: “En Nazaret, todos esperaban a Jesús. Querían encontrarle. Y Él fue a encontrar a su gente. Por primera vez volvía a su lugar. Y ellos le esperaban porque habían oído todo lo que Jesús había hecho en Cafarnaún, los milagros. Y cuando inicia la ceremonia, como es costumbre, piden al huésped que lea el libro. Jesús hace esto y lee el libro del profeta Isaías, que era un poco la profecía sobre Él y por esto concluye la lectura diciendo: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”».

¿Busco, deseo, anhelo al Señor? ¿Acojo su Palabra? ¿Veo que en el Señor se cumple la Escritura? Creo que es la Palabra encarnada, el Dios-con-nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,45-52: No tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,45-52: No tengáis miedo.

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice:
– «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor en medio de la tormenta, caminando sobre las aguas y calmando a los discípulos, la invitación a no tener miedo, a confiar y dejarnos rescatar por Él.

Recurro al ángelus, del 13 de agosto de 2017, ya que el Papa Francisco comenta y profundiza sobre este pasaje evangélico: “Esta historia del Evangelio contiene un rico simbolismo y nos hace reflexionar sobre nuestra fe, como individuos y como comunidad eclesial, […] ¿Cómo es la fe en cada uno de nosotros y la fe de nuestra comunidad? El bote es la vida de cada uno de nosotros, pero también es la vida de la Iglesia; El viento contrario representa dificultades y pruebas. La invocación de Pedro: “¡Señor, ordéname que venga hacia ti!” Y su grito: “¡Señor, sálvame!” Se asemeja a nuestro deseo de sentir la cercanía del Señor, pero también al miedo y la angustia que acompañan los momentos más difíciles de nuestra vida y de nuestras comunidades, marcados por la fragilidad interna y las dificultades externas.

En ese momento, la palabra segura de Jesús no fue suficiente para Pedro, […] Esto es lo que nos puede pasar a nosotros también. […] El Evangelio de hoy nos recuerda que la fe en el Señor y su palabra no abre un camino donde todo sea fácil y pacífico; no nos aleja de las tormentas de la vida. La fe nos da la seguridad de una Presencia, la presencia de Jesús que nos impulsa a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos agarra para ayudarnos a enfrentar las dificultades, mostrándonos el camino incluso cuando está oscuro. En resumen, la fe no es una salida a los problemas de la vida, sino que apoya el camino y le da sentido.

Este episodio es una imagen maravillosa de la realidad de la Iglesia de todos los tiempos: un barco que, a lo largo del cruce, también debe enfrentar vientos y tormentas, que amenazan con abrumarla. Lo que la salva no es el coraje y las cualidades de sus hombres: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra. En este barco estamos a salvo, a pesar de nuestras miserias y debilidades, especialmente cuando nos arrodillamos y adoramos al Señor, como los discípulos que, al final, “se inclinaron ante él, diciendo:” Verdaderamente usted es el Hijo de Dios. ! “». Qué bueno decirle esta palabra a Jesús: “¡Verdaderamente eres el Hijo de Dios!”[…]

Que la Virgen María nos ayude a permanecer firmes en nuestra fe para resistir las tormentas de la vida, a permanecer en el barco de la Iglesia, evitando la tentación de subirse a los hechizos pero inseguros barcos de ideologías, modas y consignas.” (la traducción del texto italiano no es la oficial ha sido realizado con el traductor de google).

Hoy Cristo nos invita a permanecer en su amor y a ser fuertes ante las dificultades. Porque Él está con nosotros y sólo con Él seremos capaces de vencer los vientos más fuertes que arrecien contra nuestra barca.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,34-44: Pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,34-44: Pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:
-«Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.»
Él les replicó:
-«Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron:
«¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?»
Él les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron:
-«Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.
Los que comieron eran cinco mil hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes. En este tiempo de Navidad, hemos dado un gran brinco, desde contemplar a todo un Dios hecho Niño, a mirarlo ayer en el inicio de su vida pública, hemos dado un salto de más de treinta años, y hoy dentro de la MANIFESTACIÓN de Dios en los milagros.

Para nuestra meditación, voy a subrayar dos aspectos. Uno, lo encontramos en el inicio del pasaje: “le dio lástima…porque andaban como ovejas sin pastor”. Cuantos contemporáneos nuestros se encuentran sin rumbo, sin ilusión, sin esperanza sin sentido y tantos sin, que podríamos ir añadiendo…, esta cultura que rechaza o ignora a Dios está pagando el alto precio de las heridas del pecado, porque no saben distinguir entre lo que le hace bien o le esta perjudicando, nada es inocente, toda opción trae unas consecuencias, y querer vivir como si Dios no existiera, lleva a lastimarnos unos a otros, nos encontramos huérfanos, sin padre, y como hermanastros unos para con otros, creciendo la violencia expresada de multitud de formas, se justifica lo injustificable, se reclama respeto los que no respetan a los que no son de los nuestros. Sembrando muerte, confusión, colocando falsos ídolos a los que adorar y entregar nuestro tiempo, nuestras personas. Es para que de lástima y preocupe lo que estamos sembrando. ¿Cómo remediar? ¿cómo actuar? ¿cómo ser portadores de esperanza ante tantas malaventuranzas? ¿cómo luchar contra el mal? ¿cómo combatir el pecado? ¿cómo sanar tantas heridas? No debemos quedarnos en la queja, no podemos simplemente lamentarnos, el Señor actúa y pide que les demos nosotros de comer. Estamos llamados a saciar tantas hambres generadas hoy: soledades, vacíos, angustias, miedos… Consolad, consolad a mi pueblo nos sigue invitando el profeta.

Y otro acento, es la colaboración que demanda a los discípulos, como les solicita que ponga lo poco que tienen, para que Él realice el milagro. Detente por un momento en este gesto, todo un Dios nos pide nuestra colaboración, aunque a los ojos de nuestro mundo pueda parecer pequeña, para Dios nunca lo es, el mirar que tiene Dios no es al que nosotros estamos acostumbrados, Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don y en el amor no hay nada pequeño, el amor lo hace grande y es que el Señor siempre hace el milagro. Lo más grande, es que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. ¡Que grande que es Dios!.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 4,12-17.23-25: El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 4,12-17.23-25: El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftali,
camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor iniciando su ministerio de vida pública. Comienza la manifestación del Mesías no sólo a los judíos, sino también a los paganos. La Salvación es para todos.

Comienza con el anuncio del Reino y la llamada a la conversión, van de la mano, acoger la Buena Noticia y dejar que ella denuncie lo que nos estorba para poder hacerlo realidad. Urge un cambio. S. Agustín clamaba muchas veces, con esta oración, casi a modo de jaculatoria: “¡Conviérteme, Señor y me convertiré a ti! Sin ti, nada puedo”.

En este primer día después de la solemnidad de la Epifanía lo que más resuena es la llamada a la conversión, llamada a cambiar de mentalidad y de conducta. Se nos invita a creer en Dios y amarlo amando al prójimo. Es importante entender que la conversión no es algo que sucede en nuestras vidas de una vez por todas, sino que es un proceso que se inicia cuando nos adherimos a la enseñanza del Evangelio y decidimos comenzar a vivir de acuerdo con éste. Este proceso de conversión durará toda la vida y nos llevará a experimentar la plenitud del amor de Dios. Por ello esta invitación a convertirnos es siempre válida y actual. No importa en qué estado de conversión te encuentres… siempre podremos responder con mayor generosidad a Dios. Pero sin olvidar lo que el Señor les dirá a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Pero con Él y con la ayuda de su gracia, lo podemos todo. ¡Ánimo! No dejes para mañana lo que puedas empezar hoy. ¡Ánimo!

También observando el proceder de Ntro. Señor que “Recorría toda Galilea, ENSEÑANDO en las sinagogas y PROCLAMANDO el Evangelio del Reino, CURANDO las enfermedades y dolencias del pueblo”. Llama la atención que iba a toda Galilea, no se quedaba con unos pocos, es para todos la salvación, y todos tenemos necesidad de crecer en el conocimiento del amor de Dios, por eso, es muy necesario que los que han tenido la dicha de encontrarse con el Dios vivo, se requiere que ese tesoro lo hagan partícipe a sus hermanos, y es necesario que quienes pregonen el Kerigma, -el anuncio de salvación-, actúen como esa estrella que guió a los magos y lleven al encuentro con el Salvador, y procedan como el Señor, calmando toda dolencia, cercanos a los que sufren, aliviando, fortaleciendo y consolando.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 2,1-12: Cayendo de rodillas lo adoraron; después,…le ofrecieron regalos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 2,1-12: Cayendo de rodillas lo adoraron; después,…le ofrecieron regalos.

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
– «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y , venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
– «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
– «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La fiesta litúrgica de hoy, conocida popularmente como el día de Reyes, es la fiesta de la Epifanía del Señor. Epifanía es una palabra griega que significa manifestación de la divinidad. En la Epifanía se nos comunica que la Salvación es para todos, el misterio no es para unos pocos, para unos privilegiados, no es solo para el pueblo escogido, la salvación se ofrece para todos, también ha sido revelado a los gentiles.

En esos hombres puestos en camino, los Magos, representa a los hombres y a las mujeres que se encuentran en búsqueda, en busca de Dios.

Para nuestra profundización, acudo a la homilía dicha el año pasado, por el Papa Francisco, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el día 6 de enero de 20018: “Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen regalos.

Ver la estrella. Es el punto de partida. […] Los Reyes Magos no se conformaron con ir tirando, con vivir al día. Entendieron que, para vivir realmente, se necesita una meta alta y por eso hay que mirar hacia arriba. […] La estrella de Jesús no ciega, no aturde, sino que invita suavemente. Podemos preguntarnos qué estrella seguimos en la vida. Hay estrellas deslumbrantes, que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino. Esto es lo que sucede con el éxito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. […] Son estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan. En cambio, la estrella del Señor no siempre es deslumbrante, pero está siempre presente; es mansa; te lleva de la mano en la vida, te acompaña. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una «inmensa alegría». Nos pide, sin embargo, que caminemos.

Caminar, la segunda acción de los Magos, es esencial para encontrar a Jesús. […] Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir. No esperar; arriesgar. No quedarse quieto; avanzar. Jesús es exigente: a quien lo busca, le propone que deje el sillón de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas. Seguir a Jesús no es como un protocolo de cortesía que hay que respetar, sino un éxodo que hay que vivir. Dios, que liberó a su pueblo a través de la travesía del éxodo y llamó a nuevos pueblos para que siguieran su estrella, da la libertad y distribuye la alegría siempre y sólo en el camino. En otras palabras, para encontrar a Jesús debemos dejar el miedo a involucrarnos, la satisfacción de sentirse ya al final, la pereza de no pedir ya nada a la vida. Tenemos que arriesgarnos, para encontrarnos sencillamente con un Niño. Pero vale inmensamente la pena, porque encontrando a ese Niño, descubriendo su ternura y su amor, nos encontramos a nosotros mismos.[…]

Ofrecer. Cuando los Magos llegan al lugar donde está Jesús, después del largo viaje, hacen como él: dan. Jesús está allí para ofrecer la vida, ellos ofrecen sus valiosos bienes: oro, incienso y mirra. El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don. Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: esta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: «Gratis habéis recibido, dad gratis». Hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre. Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos. Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a él: «Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar».

Queridos hermanos y hermanas, hagamos como los Magos: alzar la mirada, caminar y dar gratuitamente regalos.”

Que tengas un buen día. Feliz día del Señor, feliz día de Reyes.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,43-51: Has de ver cosas mayores.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,43-51: Has de ver cosas mayores.

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
– «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
– «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó:
– «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó:
– «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
– «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta:
– «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde:
– «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió:
– «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó:
– «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió:
– «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es comentado por el Papa Benedicto XVI, en la catequesis que realizó de los apóstoles, concretamente, en la Audiencia General del 4 de octubre de 2006: “ A este Natanael Felipe le comunicó que había encontrado a “ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas:  Jesús el hijo de José, el de Nazaret”. Como sabemos, Natanael le manifestó un prejuicio más bien fuerte:  “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Esta especie de contestación es, en cierto modo, importante para nosotros. En efecto, nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía provenir de una aldea tan oscura como era precisamente Nazaret. Pero, al mismo tiempo, pone de relieve la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperaríamos. Por otra parte, sabemos que en realidad Jesús no era exclusivamente “de Nazaret”, sino que había nacido en Belén y que, en último término, venía del cielo, del Padre que está en los cielos.

La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión:  en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa:  “Ven y lo verás”.
Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva […] nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús. […] Volviendo a la escena de vocación, el evangelista nos refiere que, cuando Jesús ve a Natanael acercarse, exclama:  “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Se trata de un elogio que recuerda el texto de un salmo:  “Dichoso el hombre… en cuyo espíritu no hay fraude”, pero que suscita la curiosidad de Natanael, que replica asombrado:  “¿De qué me conoces?”. La respuesta de Jesús no es inmediatamente comprensible. Le dice:  “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. No sabemos qué había sucedido bajo esa higuera. Es evidente que se trata de un momento decisivo en la vida de Natanael.

Él se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús, se siente comprendido y llega a la conclusión:  este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente. Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo:  “Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. En ella se da un primer e importante paso en el itinerario de adhesión a Jesús.”

Gran misión se nos encomienda, acompañantes que lleven al encuentro con el Dios vivo. Con la promesa de: “Has de ver cosas mayores”, El amor del Amado (el gran regalo de la fe) como la fuerza más grande que nos hace ver la realidad y los acontecimientos con ojos nuevos, con nuevas ganas, con renovadas ilusiones, lo ilumina todo y sabe ver lo mejor de todo y de todos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote