hands-1384735_1920

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,12-17: Os llamo amigos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,12-17: Os llamo amigos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy lo hemos escuchado o meditado recientemente, concretamente ayer, la festividad del apóstol S. Matias nos brindaba este mismo pasaje.

Para acercarnos a las pistas de meditación del Evangelio de hoy, recurro al Regina Coeli del 10 de mayo de 2015, donde el Papa Francisco, nos comenta este pasaje:

“El Evangelio de hoy nos vuelve a llevar al Cenáculo, donde escuchamos el mandamiento nuevo de Jesús. Dice así: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado”. Y, pensando en el sacrificio de la cruz ya inminente, añade: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Estas palabras…resumen todo el mensaje de Jesús… Jesús dio la vida por sus amigos… Jesús nos muestra el camino para seguirlo, el camino del amor. Su mandamiento no es un simple precepto…el mandamiento de Cristo es nuevo, porque Él, en primer lugar, lo realizó, le dio carne, y así la ley del amor se escribe una vez para siempre en el corazón del hombre… Jesús nos mostró que el amor de Dios se realiza en el amor al prójimo. Ambos van juntos… es un amor redimido, liberado del egoísmo. Un amor que da alegría a nuestro corazón, como dice Jesús mismo: “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”. Es precisamente el amor de Cristo, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones, el que realiza cada día prodigios en la Iglesia y en el mundo. Son muchos los pequeños y grandes gestos que obedecen al mandamiento del Señor: “Que os améis unos a otros, como yo os he amado”. Gestos pequeños, de todos los días…gestos de cercanía, de proximidad. En estos gestos se manifiesta el amor de Cristo.” -hasta aqui las palabras del Papa Francisco-

En la meditación me detendría en las palabras de Ntro. Señor que les dijó a los apóstoles y que también nos dirige a los cristianos de hoy: “Os llamo amigos”, nos habla en otra clave, se ofrece primero y nos muestra que la SED de Dios es contar con nuestro amor, nos sigue haciendo grandes, cuando no podemos entregarle nada que Él antes no nos lo haya concedido o capacitado, quiere que libremente podamos corresponder a su amor y desde nuestra libertad acoger ese ofrecimiento, quien libremente opta por dar ese paso, su vida entra en una transformación radical, el amor del Señor nos vence, nos poda, nos atrapa y nos gana, entonces es más fácil entender que quien ama gusta agradar a quien es su amado, quien ama busca complacer y sobre todo la felicidad de aquel que ocupa su corazón, por eso es entendible que en la relación con el Señor, sea importante buscar lo que le agrada, su voluntad, lo que le complace. “el que me ama guarda mis mandamientos”.

Hoy también celebramos a un santo,   san Isidro labrador, que juntamente con su mujer, santa María de la Cabeza, llevó una vida de trabajo, recogiendo con más paciencia los frutos del cielo que los de la tierra, y de este modo se convirtió en un verdadero modelo del honrado y piadoso agricultor cristiano. Un matrimonio, los dos,  modelos en la acción de Dios en sus vidas. Nos acercan la llamada a la santidad desde el trabajo, la familia, la honradez y la piedad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

ilragazzoconmoltafede-1554225256137-cathopic

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,9-17: A vosotros os llamo amigos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,9-17: A vosotros os llamo amigos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy continua dentro del discurso de despedida de Ntro. Señor, fue pronunciado en esa última cena donde el Señor nos deja su legado, su testamento, donde pone el acento sobre lo fundamental, nos invita a: “Permaneced en mi amor” -el del Señor-, para “que mi alegría este en vosotros , y vuestra alegría llegue a plenitud”. Aborda el tema de la elección, la relación a la que nos invita: “Vosotros sois mis amigos” y el mandamiento nuevo: “que os améis unos a otros”.

Varias veces el Papa emérito Benedicto XVI, profundiza en el texto de hoy, aunque, hoy, me voy a centrar en la catequesis dada a los monaguillos, en la Audiencia General del 2 de agosto de 2006, donde realiza la catequesis sobre este pasaje evangélico: “¿qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran «amigos» de Jesús. Él mismo los llamó así en la última Cena, diciéndoles: «Ya no os llamo siervos, sino amigos». Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conocían a partir de la amistad, porque estaban cerca de él. Estaban unidos con un vínculo de amor vivificado por el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva podemos entender el tema de vuestra peregrinación: «Spiritus vivificat”. El Espíritu, el Espíritu Santo, es quien vivifica. Es él quien vivifica vuestra relación con Jesús, de modo que no sea sólo exterior: «sabemos que existió y que está presente en el Sacramento», pero la transforma en una relación íntima, profunda, de amistad realmente personal, capaz de dar sentido a la vida de cada uno de vosotros. Y puesto que lo conocéis, y lo conocéis en la amistad, podréis dar testimonio de él y llevarlo a las demás personas. Hoy, […] pienso en los Apóstoles y oigo la voz de Jesús que os dice: «Ya no os llamo siervos, sino amigos; permaneced en mi amor, y daréis mucho fruto». Os invito: escuchad esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace 2000 años; él vive y os lo dice a vosotros ahora. Escuchad esta voz con gran disponibilidad; tiene algo que deciros a cada uno. […] Escuchad siempre con confianza la voz de Jesús. La vocación de cada uno es diversa, pero Cristo desea hacer amistad con todos, como hizo con Simón, al que llamó Pedro, con Andrés, Santiago, Juan y los demás Apóstoles. Os ha dado su palabra y sigue dándoosla, para que conozcáis la verdad, para que sepáis cómo están verdaderamente las cosas para el hombre y, por tanto, para que sepáis cómo se debe vivir, cómo se debe afrontar la vida para que sea auténtica. Así, podréis ser sus discípulos y apóstoles, cada uno a su modo. […] El vínculo de amistad con Jesús tiene su fuente y su cumbre en la Eucaristía. Vosotros estáis muy cerca de Jesús Eucaristía, y este es el mayor signo de su amistad para cada uno de nosotros. No lo olvidéis; y por eso os pido: no os acostumbréis a este don, para que no se convierta en una especie de rutina, sabiendo cómo funciona y haciéndolo automáticamente; al contrario, descubrid cada día de nuevo que sucede algo grande, que el Dios vivo está en medio de nosotros y que podéis estar cerca de él y ayudar para que su misterio se celebre y llegue a las personas. […]mi última recomendación a vosotros es: ¡sed siempre amigos y apóstoles de Jesucristo!”

El Papa Benedicto XVI dedico la Audiencia General del 18 de octubre de 2006 para acercarnos a la figura de San Matías, un amigo del Señor, la cual comparto: “después de Pascua, fue elegido para ocupar el lugar del traidor. En la Iglesia de Jerusalén la comunidad presentó a dos discípulos; y después echaron suertes:  «José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y Matías”. Precisamente este último fue el escogido y de este modo «fue agregado al número de los doce Apóstoles». No sabemos nada más de él, salvo que fue testigo de la vida pública de Jesús, siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como para compensar su traición. De aquí sacamos una última lección:  aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

algafu-1566392962408-cathopic

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,1-8: Permaneced en mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,1-8: Permaneced en mí.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado;
permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la imagen de la vid y los sarmientos. Se nos invita a tomar conciencia que: “Sin mí no podéis hacer nada”. Nuestra unión con el Señor lo debe marcar todo. Sin su gracia nada podemos. Y para que lo que realicemos permanezca es primordial permanecer en Él, unidos al Señor. Si no fuera así, podría advertirnos S. Juan de la Cruz, que “poco más que ruido”, mucho hacer, mucha actividad, mucho ocupar el tiempo, pero para qué.

El Papa Francisco, en el Regina Coeli, del 29 de abril de 2018, comenta este pasaje evangélico: “Jesús se presenta como la vid verdadera y nos invita a permanecer unidos a Él para llevar mucho fruto.[…] Esta relación es el secreto de la vida cristiana y el evangelista Juan la expresa con el verbo «permanecer», que en el pasaje de hoy se repite siete veces. «Permaneced en mí» dice el Señor; permanecer en el Señor.

Se trata de permanecer en el Señor para encontrar el valor de salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades, de nuestros espacios restringidos y protegidos, para adentrarnos en el mar abierto de las necesidades de los demás y dar un respiro amplio a nuestro testimonio cristiano en el mundo.[…] Cuando somos íntimos con el Señor, como son íntimos y unidos entre sí la vid y los sarmientos, somos capaces de dar frutos de vida nueva, de misericordia, de justicia y de paz, que derivan de la Resurrección del Señor.[…] Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. Todos nosotros estamos llamados a ser santos; debemos ser santos con esta riqueza que recibimos del Señor resucitado. Cada actividad —el trabajo, el descanso, la vida familiar y social, el ejercicio de las responsabilidades políticas, culturales y económicas— cada actividad, pequeña o grande, si se vive en unión con Jesús y con actitud de amor y de servicio, es una ocasión para vivir en plenitud el Bautismo y la santidad evangélica.”

Celebramos hoy la memoria de Ntra. Sra. de Fatima, un 13 de mayo de 1917 se dio la primera de las apariciones de la Virgen de Fatima a los tres pastorcillos: Lucia, Francisco y Jacinta, ocurridas en Cova de Iria (Portugal). Allí se recibió un mensaje de oración, paz y conversión para todo el mundo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_14837528212688

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,27-31a: Mi paz os doy.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,27-31a: Mi paz os doy.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos ofrece la PAZ. La paz a la que se llega en la unión íntima con Él. Es un fruto del espíritu que hay que pedir en la oración.

Este mismo pasaje evangélico es comentado por el Papa Francisco en la misa que celebró el martes, 5 de mayo 2015, en la capilla de la Casa Santa Marta: “«En la liturgia de hoy hay tres palabras que pueden ayudarnos en nuestro camino de fe y esperanza». […] Y «estas tres palabras que vienen en estas lecturas son “tribulación”, “confianza” y “paz”». […] «en la vida nos esperan las tribulaciones: es parte de la vida pasar por momentos oscuros, momentos difíciles». […] «el príncipe de este mundo llega, está cerca y busca separarnos precisamente del reino de Dios, de la Palabra de Jesús, de la fe, de la esperanza». Por lo tanto «las tribulaciones» están. Pero Jesús nos alienta a ser valientes: «Yo he vencido al mundo». Y «Él está precisamente por encima de las tribulaciones, Él nos ayuda a seguir adelante». […] «Jesús nos dice: “Tened valor en ese momento. Yo he vencido, también vosotros venceréis”». Así, «esta primera palabra nos ilumina» para afrontar «los momentos más difíciles de la vida, los momentos que nos hacen también sufrir».

La segunda palabra: «confianza». En efecto, «un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones confiándose al Señor: solamente Él es capaz de darnos la fuerza, de darnos la perseverancia en la fe, de darnos la esperanza». […] Es necesario saber decir al Señor: «Cuida de estos, son los tuyos». […] En síntesis, «la tribulación te hace sufrir, la confianza en el Señor te da esperanza, y de aquí viene la tercera palabra: la paz». “la paz os dejo, mi paz os doy”», […] no se trata de «una paz, una simple tranquilidad». Jesús desea precisar: «Yo doy una paz que no es la que te da el mundo», es decir, la que puede dar una cierta condición de tranquilidad. En cambio la paz que viene de Jesús «va adentro», es una «paz que te da también fuerza, refuerza lo que hoy hemos pedido al Señor: nuestra fe y esperanza».”

Quizás uno de los regalos más grandes. La paz es un don divino que produce en el cristiano la certeza de la presencia de Dios y de la ayuda divina. No es una paz artificial producto del no afrontar nuestras responsabilidades y compromisos. Es una paz que se consigue haciendo la guerra a nuestro egoísmo a fin de dar espacio al Espíritu, para que éste crezca en nosotros y nos pacifique interiormente. Pidámosle al Señor esta paz, la paz que hace de nuestra vida, preámbulo del cielo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1518805301621873

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo judas, no el Iscariote:
– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos hace una gran promesa: “El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”… Guardar su palabra es mucho más que cumplirla, guardar su palabra es atesorarla, es tenerla en valor para mí, guardar su palabra es conservarla en el corazón como nuestra Madre, la Bienaventurada Virgen María, es desear la voluntad De Dios sabiendo que quiere mi plenitud, mi bien; también el Señor nos promete su presencia en nosotros. Presencia que nos desborda, presencia de amor, presencia que se hace acogida, importante guardar su Palabra y permitir que su Espíritu haga morada en mí. Suena fácil, pero sé que el término “guardar” nos está demandando : conocer la Palabra, vivirla y custodiarla, es decir, conocer para amar, desde ese amor desear configurarte con el amado, deseo de buscar lo que le agrada y quitar o eliminar lo que nos pueda separar. Estas tareas no serán posibles si la persona no se abre con sencillez y humildad al Espíritu Santo.

Espíritu Santo que nos capacitara para amar, que viene en nuestra ayuda, ya que es el amor lo que ha de fundamentar mi vida y todos mis actos. En el amor puedo descubrir el del Padre celestial; el amor le da crecimiento a mi fe en Jesucristo, vitaliza la esperanza y se une al amor del Espíritu Santo para vivir la caridad aplicando en todo las palabras del Señor. Espíritu Santo que nos ira recordando y enseñando todo. Nuestro Defensor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1504313499179389

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,1-12: Yo soy el camino y la verdad y la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,1-12: Yo soy el camino y la verdad y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice:
-«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice:
-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: -«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Este misma semana, concretamente, ayer y el viernes, nos acercábamos al Evangelio de hoy, y en tan poco espacio de tiempo se nos invita a acogerlo y contemplar nuestra vida ante él. Acudo a la meditación dada por el Papa Francisco en la Misa Matutina desde la capilla de la casa de Santa Marta el 8 de mayo de 2020, al comentarnos este pasaje evangélico insiste en el consuelo que nos trae Ntro. Señor y que aprendamos de él: “Esta conversación entre Jesús y los discípulos tiene lugar de nuevo alrededor de la mesa, durante la Cena. […] El Señor consuela a sus discípulos y aquí vemos cuál es la forma de consolar de Jesús. […] Pero, ¿cómo consuela el Señor? Es importante saber esto, para que también nosotros, cuando en nuestra vida tengamos que pasar momentos de tristeza, aprendamos a percibir cuál es el verdadero consuelo del Señor.

Y en este pasaje del Evangelio vemos que el Señor siempre consuela en la cercanía, con la verdad y en la esperanza. Estas son las tres huellas del consuelo del Señor.

En la cercanía, nunca lejos: “estoy aquí”. […] Esa cercanía que es el estilo de Dios, también en la Encarnación, para acercarse a nosotros. El Señor consuela en la cercanía. […] La segunda huella de la cercanía de Jesús, del modo de consolar a Jesús, es la verdad: Jesús es veraz. […] No esconde la verdad. […] Y esta es la tercera huella: Jesús consuela en la esperanza. Sí, es un mal momento, pero «no se turbe vuestro corazón. […] Creed también en mí». Os digo una cosa —así dice Jesús—, «en la casa de mi Padre hay muchas moradas. […] Voy a prepararos un lugar». Él va primero a abrir las puertas, las puertas de ese lugar por el que pasaremos todos, así espero. «Volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros».”

Contamos también con la catequesis dada por el Papa Emérito Benedicto XVI, en el ángelus, del 22 de mayo de 2011: “El Evangelio de este quinto domingo de Pascua propone un doble mandamiento sobre la fe: creer en Dios y creer en Jesús. […] La fe en Jesús conlleva seguirlo cada día, en las sencillas acciones que componen nuestra jornada. […] San Agustín afirma que «era necesario que Jesús dijese: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, porque una vez conocido el camino faltaba por conocer la meta», y la meta es el Padre. Para los cristianos, para cada uno de nosotros, por tanto, el camino al Padre es dejarse guiar por Jesús, por su palabra de Verdad, y acoger el don de su Vida.”

Es Domingo, el día del Señor, en el día de hoy procura vivirlo en la alabanza, bendición y acción de gracias al Señor. Si de verdad ansias una vida en plenitud procura celebrar tu fe. Este día es consagrado a Ntro. Señor. Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1511783517759795

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el evangelio de hoy nos habla el Señor de su relación con el Padre. Gracias a los interrogantes planteados por los discípulos, tenemos que agradecerle que no nos ocultaran sus cuestiones, gracias a su franqueza, el Señor aprovecha esas dudas para revelarse a nosotros, la confesión de Felipe conduce a la afirmación más decisiva: «yo estoy en el Padre y el Padre en mí… el Padre permanece en mí y él mismo hace las obras».

Se nos presenta el Señor invitándonos a acudir a Él, su unión intima con el Padre hará que nuestra oración sea siempre escuchada. Nosotros también, a través del Señor, podemos llegar a hacer cosas grandes para los demás como Jesús hacía para la gente de su tiempo. El va a interceder por nosotros. Jesús es nuestro defensor. El se va, pero no nos deja sin defensa. Promete que va a pedir al Padre que envíe a otro defensor o consolador, el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que realizará las cosas de Jesús en nosotros, si actuamos en nombre de Jesús y observamos el gran mandamiento de la práctica del amor.

Hoy sábado, día especialmente mariano, acudimos a la Santísima Virgen parar que nos ayude en el conocimiento interno de Ntro. Señor y nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1508449034323333

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, «estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice:
– «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
– «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos pide vencer los miedos, nos invita a confiar , a vivir con esperanza, a no dejar lugar al desaliento. “No perdáis la calma, Creed en Dios y creed también en Mí” -nos dice el Señor-. “Creed en Mí”. Confiad en Mí. Toda una invitación a la fe, a la confianza, al abandono en Él, estoy convencido que nos iría muchísimo mejor si diéramos el salto a vivir en su amor, en su presencia, en el descanso de quien sabemos que nos acompaña y que no se desentiende de nuestros desvelos.

En el discípulo Tomás, el mismo que puso resistencia a creer que había vencido a la muerte y estaba vivo, el que exigió poder tocarle para creer, “si no lo veo no lo creo”, algo tan propio de nuestra cultura, en el pasaje evangélico nos manifiesta su no saber : “¿cómo podemos saber el camino?”
Aprovechando la pregunta del apóstol, el Señor se nos revela como CAMINO, VERDAD Y VIDAD.

YO SOY EL CAMINO -dice el Señor-. Acudo al comentario de S. Juan Pablo II en el Regina Coeli, 20 mayo 1984: “Los caminos de la vida parece que tienden a la muerte, que está ante el hombre como término. Pero Cristo, con su resurrección ha vuelto a confirmar que el término del hombre es Dios, y que Él se ha convertido en el camino hacia el Padre. Por tanto: no el camino de la muerte, sino de la Vida en Dios. Este camino es en Jesucristo la verdad de los destinos del hombre: la verdad de nuestra existencia ya aquí en la tierra. En Jesucristo -crucificado y resucitado- la verdad es la vida, y no la muerte. Efectivamente, Él es la camino.” No cualquier camino sino el único camino, es Él quien nos salva.

También se nos presenta como la VERDAD. En este mundo que proclama que no hay verdades sino puntos de vista distintos, donde todo es relativo, donde todo depende, donde no hay certezas, donde se vive de la mentira, donde todo es apariencia. El Señor viene a iluminar nuestras vidas y nuestro obrar, a sacarnos de la gran confusión y a fundamentar nuestras vidas en grandes infalibilidades. Él es la VERDAD, y el príncipe de este mundo le ha declarado la guerra con las armas de la mentira, de toda falsedad y apariencia de veracidad.

Y la VIDA. Una vida en plenitud, una vida en Dios. El Papa Francisco comentando este pasaje del Evangelio decía que para conocer a Jesús hay que abrir tres puertas: “Primera puerta: rezarle a Jesús. Sepan que el estudio sin la oración no sirve. Rezar a Jesús para conocerlo. Los grandes teólogos hacen teología de rodillas ¡rezar a Jesús! Y, con el estudio y con la oración, nos acercamos un poco… Pero sin la oración nunca conoceremos a Jesús ¡nunca, nunca!. Segunda puerta: celebrar a Jesús. No basta la oración, es necesaria la alegría de la celebración. Celebrar a Jesús en sus Sacramentos, porque allí nos da la vida, nos da la fuerza, nos da el alimento, nos da el consuelo, nos da la alianza, nos da la misión. Sin la celebración de los Sacramentos, no llegamos a conocer a Jesús. Esto es propio de la iglesia: la celebración. Tercera puerta: Tomar el Evangelio. Qué cosa ha hecho Él, cómo era su vida, qué cosa nos ha dicho, qué cosa nos ha enseñado e intentar imitarlo”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1496016195389034

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 13,16-20: El que recibe a mi enviado me recibe a mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 13,16-20: El que recibe a mi enviado me recibe a mí.

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
– «Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que compartía mi pan me ha traicionado.» Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy se encuentra en el contexto de la última Cena, concretamente, después del lavatorio de los pies, el Señor acaba de darnos la mayor muestra de humildad y de servicio. Resuena fuertemente las palabras de Jesús: “El criado no es más que su amo”. El discípulo esta llamado a seguir a su Maestro, seguir el ejemplo del Señor no es repetir ritos, sino configurarnos con sus mismos sentimientos, es cuestión de amor y servicio, entrega y renuncia, obediencia y abajamiento. En el ángelus del 23 de septiembre de 2012, el Papa Benedicto XVI, profundiza en la relación del discípulo con el Maestro: “ Nos recuerda que la lógica de Dios es siempre «otra» respecto a la nuestra, como reveló Dios mismo por boca del profeta Isaías: «Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos» . Por esto seguir al Señor requiere siempre al hombre una profunda conversión —de todos nosotros—, un cambio en el modo de pensar y de vivir; requiere abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente. Un punto clave en el que Dios y el hombre se diferencian es el orgullo: en Dios no hay orgullo porque Él es toda la plenitud y tiende todo a amar y donar vida; en nosotros los hombres, en cambio, el orgullo está enraizado en lo íntimo y requiere constante vigilancia y purificación. Nosotros, que somos pequeños, aspiramos a parecer grandes, a ser los primeros; mientras que Dios, que es realmente grande, no teme abajarse y hacerse el último.”

La medida del amor es amar sin medida, -observó San Bernardo-. Con el gesto del lavatorio nos habla de servicio y entrega de sí mismo hasta dar la vida, haciéndose el hombre para los demás. Nos invita a amar como Él nos ha amado.

El pasaje de hoy nos resalta tres actitudes a tener en cuenta: primera, que somos servidores de Cristo, y no amos. Segundo, que esa realidad no solo hemos de conocerla sino practicarla, es decir que pase por nuestra vida y la transforme. Y tercera, que hemos de intentar buscar la presencia de Dios en cada momento, acoger al otro como sería acogido por el Señor y aprovechar la ocasión para recibir en el otro al mismísimo Señor que nos da la oportunidad de servirlo en el otro.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1523365241761561

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 12,44-50: Yo he venido al mundo como luz.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 12,44-50: Yo he venido al mundo como luz.

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
– «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos presenta gritando, insiste que es muy importante y esencial lo que nos va a comunicar: “Yo he venido como luz al mundo”. Así comienza el evangelista Juan en el prólogo: la Luz vino a los suyos y prefirieron las tinieblas a la Luz”. San Ambrosio nos resalta esta misión de la iglesia con la imagen de la luna: “La Iglesia es verdaderamente como la luna: […] no brilla con luz propia, sino con la luz de Cristo. Recibe su esplendor del Sol de justicia, para poder decir luego: “Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”. Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido […] dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz.

La llamada a la misión es para todos, la gran misión de mostrar a quien es la luz y viene a iluminar nuestras vidas, tenemos la gran responsabilidad de mostrar al Señor y que puedan conocerlo, lo amen y se salven. Y nuestra actitud, debe asemejarse a la del Maestro, que no ha venido a condenar sino a salvar, con lo cual , nada humano nos debe ser ajeno , estamos llamados a buscar al que no lo conoce y mostrarle el rostro misericordioso de Dios que lo ama, aunque no lo sepa y crea que por sus muchos pecados no lo puede amar, nada ni nadie esta perdido para el amor que Dios nos tiene. En Jesús se nos revela el rostro amoroso y misericordioso de Dios. No se nos presenta juzgando sino tratando de salvar lo que parece perdido, no condenando a nadie sino luchando contra el pecado.

Que el Señor nos permita ser fieles a Él y a su mensaje, que nos ayude a ser instrumentos suyos, que nos conceda un celo grande para anunciarlo a los demás.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.