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EVANGELIO DEL DÍA Mt 16,13-19: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 16,13-19: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la promesa realizada a Pedro: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará”. La fiesta de hoy nos ofrece una oportunidad para mantenernos más unidos y en comunión con el sucesor de Pedro, a su magisterio, con nuestros pastores, nuestro obispo. El amor al Papa es señal de nuestro amor a Cristo.

El Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General del 22 de febrero 2006 nos ayuda a celebrar este día: “La liturgia latina celebra hoy la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Se trata de una tradición muy antigua, atestiguada en Roma desde el siglo IV, con la que se da gracias a Dios por la misión encomendada al apóstol san Pedro y a sus sucesores. La «cátedra», literalmente, es la sede fija del obispo, puesta en la iglesia madre de una diócesis, que por eso se llama «catedral», y es el símbolo de la autoridad del obispo, y en particular de su «magisterio», es decir, de la enseñanza evangélica que, en cuanto sucesor de los Apóstoles, está llamado a conservar y transmitir a la comunidad cristiana. Cuando el obispo toma posesión de la Iglesia particular que le ha sido encomendada, llevando la mitra y el báculo pastoral, se sienta en la cátedra. Desde esa sede guiará, como maestro y pastor, el camino de los fieles en la fe, en la esperanza y en la caridad.

¿Cuál fue, por tanto, la «cátedra» de san Pedro? Elegido por Cristo como «roca» sobre la cual edificar la Iglesia, comenzó su ministerio en Jerusalén, después de la Ascensión del Señor y de Pentecostés. La primera «sede» de la Iglesia fue el Cenáculo, y es probable que en esa sala, donde también María, la Madre de Jesús, oró juntamente con los discípulos, a Simón Pedro le tuvieran reservado un puesto especial. […] oficio encomendado por Cristo a Pedro de estar al servicio de todas las Iglesias particulares para la edificación y la unidad de todo el pueblo de Dios.

Celebrar la «Cátedra» de san Pedro, como hacemos nosotros, significa, por consiguiente, atribuirle un fuerte significado espiritual y reconocer que es un signo privilegiado del amor de Dios, Pastor bueno y eterno, que quiere congregar a toda su Iglesia y guiarla por el camino de la salvación.

Entre los numerosos testimonios de los santos Padres, me complace recordar el de san Jerónimo, tomado de una de sus cartas, escrita al Obispo de Roma, particularmente interesante porque hace referencia explícita precisamente a la «cátedra» de Pedro, presentándola como fuente segura de verdad y de paz. Escribe así san Jerónimo:  «He decidido consultar la cátedra de Pedro, donde se encuentra la fe que la boca de un Apóstol exaltó; vengo ahora a pedir un alimento para mi alma donde un tiempo fui revestido de Cristo. Yo no sigo un primado diferente del de Cristo; por eso, me pongo en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia» (Cartas I, 15, 1-2). ”

Recordemos hoy en nuestra oración ,de manera especial al Papa Francisco, sucesor de S. Pedro, y también, a nuestro Obispo, D. José Manuel, a su obispo auxiliar, D. Sebastián que nos unen a la sucesión apostólica. Recordémoslos diariamente en nuestras oraciones, pidamos por ellos y por sus intenciones.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 1, 12-15: Convertíos y creed en el Evangelio.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 1, 12-15: Convertíos y creed en el Evangelio.

El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Primer domingo de cuaresma, nos encontramos en el tiempo favorable, tiempo de gracia, tiempo de lucha, tiempo de conversión, tiempo para volver a nuestra realidad humana necesitada de redención, tiempo de purificación, tiempo de peregrinación hacia la Pascua, tiempo para configurarnos con el Señor, tiempo donde se nos brinda la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el estilo sobrio y conciso del evangelista San Marcos, contemplamos al Señor que elige el desierto, con lo que representa de soledad, silencio, prueba, combate contra el espíritu del mal. Se nos presenta que el Señor fue tentado. La experiencia de sentirnos “tentados” o inducidos al mal es una experiencia por la que pasamos todos.

Termina el Evangelio invitándonos a “la conversión y creed la Buena Noticia”. La misma invitación que se nos hacia con la imposición de la ceniza hace unos días: “Conviértete y cree en el Evangelio”. La conversión es la invitación a cambiar porque lo que se nos ofrece es muchísimo mejor, morir con Cristo al pecado y resucitar con Él a la vida de Dios. Es decir, vivir la alianza de amor y elección que el Señor realizó un día con cada uno de nosotros por el bautismo. La conversión es dirigir nuestros pasos hacia la persona de Cristo, es decir, dejar otros caminos, por muy atractivos que aparentemente puedan resultar, y tomar el camino de Cristo. La conversión es “volver a Dios con todo el corazón”.

Es el tiempo de cuaresma un tiempo propicio para ponernos delante del espejo que es la Palabra de Dios y no tener miedo de plantearnos la pregunta: ¿Qué es lo que Dios quiere de mí hoy y en este momento?. Es un tiempo de oración, de unión más profunda con el Señor, para poder descubrir en nuestra vida lo que nos esta privando de crecer en el amor, y que “no es de Dios”.

Es Domingo, día del Señor, pidamos en nuestras suplicas al Señor que nos ayude a descubrir, lo que no es suyo y rechazarlo. Recuerda que el príncipe de este mundo – el demonio- es un enemigo, pero vencido. Si lo resistimos y le hacemos frente, no puede nada con nosotros.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 5, 27-32: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 5, 27-32: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.

Vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, nos muestra la vocación de Mateo: Es el Señor quien toma la iniciativa y le invita a seguirle. Al llamar a un publicano, con ese oficio que estaba tan mal visto, encargarse de recaudar impuestos para los extranjeros y contribuyendo a grabar a sus paisanos. Al ser llamado, elegido al grupo de los discípulos, con la invitación a seguirle, queda claro que el Señor no hace acepción de personas. Para el Señor nadie queda al margen, nadie es apartado, discriminado y separado. Nos relata el evangelista que con prontitud, celeridad y rapidez respondió a la invitación. Y deseaba celebrar tal acontecimiento. Mateo experimentó una gran alegría por la llamada.

El Señor viene para todos, pues todos andamos enfermos y somos pecadores. Todos debemos acudir a la misericordia y al perdón de Dios para tener vida y alcanzar la salvación. Todos necesitamos, cada día, del Señor. En este pasaje se nos revela como Médico, se nos presenta como el que puede sanar y curar nuestras heridas, de toda clase, incluso las que no son físicas. El Señor se nos presenta que ha venido a buscar lo que estaba perdido, a llamar a los pecadores, a dar su vida como rescate por muchos.

El Papa Benedicto XVI le dedicó una de las catequesis de la Audiencia general, concretamente, la del 30 de agosto de 2006 a S. Mateo, traigo aquí a colación algunos apartados: “Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. […] la opinión popular los tenía por «hombres ladrones, injustos, adúlteros». Ante estas referencias, salta a la vista un dato:  Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración:  «No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. […] con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una auténtica paradoja:  quien se encuentra aparentemente más lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permitiéndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.

[…] Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jesús:  «Él se levantó y lo siguió». La concisión de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. Esto implicaba para él abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendió que la familiaridad con Jesús no le permitía seguir realizando actividades desaprobadas por Dios.”

Hoy sábado día consagrado a la Santísima Virgen María. Recuerda que Ella es refugio de los pecadores y siempre nos acerca a su Hijo. Déjate querer por Ella y siente su ayuda en este tiempo de cuaresma a reconciliarte con Dios.

Que tengas un buen día.
J.A.M.(Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9, 14-15: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9, 14-15: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?

Los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy aborda la practica del ayuno. En el ángelus del 26 de febrero de 2006 el Papa Benedicto XVI, comenta este pasaje evangélico: “el pasaje de hoy aborda el tema del ayuno.[…] mientras Jesús se encontraba a la mesa en casa de Leví, el publicano, los fariseos y los seguidores de Juan Bautista le preguntaron por qué sus discípulos no ayunaban como ellos. Jesús les respondió que los invitados a la boda no pueden ayunar mientras el novio está con ellos; ya ayunarán cuando se lleven al novio. Al decir esto, Cristo revela su identidad de Mesías, Novio de Israel, que vino para la boda con su pueblo. Los que lo reconocen y lo acogen con fe están de fiesta. Pero deberá ser rechazado y asesinado precisamente por los suyos:  en aquel momento, durante su pasión y muerte, llegará la hora del luto y del ayuno.”

El mensaje que realizó el Papa Benedicto XVI para la cuaresma del año 2009, lo dedicó a reflexionar sobre el valor y el sentido del ayuno, os comparto algunos subrayados de dicho mensaje: “ Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. […] El verdadero ayuno, […] consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará”. Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre.”

El Papa Francisco en el mensaje de cuaresma de este año 2021 también nos habla del ayuno: “El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación, son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante. […]El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo. […] Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, […] para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad»: el Hijo de Dios Salvador.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará.

Porque decía: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el primer anuncio de la Pasión, nos presenta el camino de Ntro. Señor que pasa por el padecimiento: ser desechado, ser ejecutado… nos advierte de la dificultad y de que no será nada fácil, contar con la adversidad, preparados para ir contracorriente. Entre las condiciones de seguimiento, hoy, nos pone delante la necesidad de negarse a sí mismo. Para imitar a Jesucristo el corazón debe estar desprendido de todas las cosas, pero sobre todo de uno mismo.

¡No permitamos que nos roben nuestra entrega! ¡No hay seguimiento sin cruz! Toda entrega pasa por el olvido de sí y buscar poner al Señor en el centro, elegir siempre lo que Dios quiere y no lo que me apetece.

El interrogante con el que concluye el pasaje evangélico ha dado muchos santos: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?” Este el secreto de la cuaresma: perder la vida para ganarla, como Cristo. Seguir a Cristo como discípulo es vivir en pleno combate con el espíritu de este mundo, dispuestos cada día a afrontar los retos que se nos presentan para crecer amando, dándonos, sirviendo y poniendo en el centro a Ntro. Señor, por Él, con Él y para mayor gloria suya.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6, 1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6, 1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy comenzamos la cuaresma con un rito, la imposición de la ceniza. Con ella iniciamos el camino hacia la Pascua. Toda una oportunidad para convertirse al Señor. Una ocasión propicia para una revisión de vida. Escucharemos en la liturgia del día: “Convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”. La conversión del corazón. “Reconciliaos con Dios… ahora es el tiempo favorable de gracia, el día de la salvación”. Tiempo privilegiado de purificación y penitencia.

En el Evangelio que se nos brinda para el inicio de este tiempo favorable de salvación se nos remarca que nuestro proceder tiene que ser por Dios y no buscando el aplauso o reconocimiento de los hombres. Las armas y expresión de nuestra conversión se ponen en la: Limosna, Oración y Ayuno.

Quiero resaltar algunos subrayados del mensaje del Papa Francisco para esta cuaresma del año 2021, aunque, siempre es mejor que acudáis al texto integro y no os conforméis con los subrayados de otro: “[…] En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo.

[…] La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra De Dios.

[…] El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. […] La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba[…]

[…] Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto. […] El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios […] En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan»,[…] A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia.

[…] Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

[…] Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia […] ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

[…] Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual. ”

Feliz tiempo de Cuaresma, nos jugamos mucho como para que pase de largo, tenemos delante la posibilidad de la vida eterna.

Que tengas un buen día.
J.A.M.(Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 8, 14-21: ¿Y no acabáis de comprender?

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 8, 14-21: ¿Y no acabáis de comprender?

A los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca. Y él les ordenaba diciendo: «Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce». «¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acabáis de comprender?».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor corrige a los discípulos y les señala su torpeza a la hora de acoger los signos del Reino. Agradezco que no se nos oculte las correcciones realizadas por Ntro. Señor a los discípulos: “¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois?”. Me ayuda porque me los hace muchísimo más asequibles, no son tan perfectos, me estimula al ver su fragilidad, puedo tener cabida en su seguimiento ya que tiene mucho que trabajar y podarme el Señor, y me hacen muchísimo bien al ver la paciencia que el Señor tuvo con ellos y como fue enseñándoles con mucha calma.

Los apóstoles aparecen inmersos en su propias cosas, “lo dice porque no tenemos pan”, cuantas veces caemos en creernos el centro de la creación y parece que todo tiene que girar en torno nuestro, hemos de dar un salto y salir de nosotros mismos para que el Señor puede ocupar el lugar que muchas veces ocupa nuestro ego y sea Él quien nos enseñe a amar, vemos en el pasaje de hoy en el detalle del olvido de llevar el pan, que debemos esforzarnos por ver las cosas desde la perspectiva de Dios, por vivir en sintonía con la fe.

Para adentrarnos en la cuestión de las distintas levaduras, me remito a una homilía dada por el Papa Francisco en las misas matutinas de Santa Marta, concretamente, el día 14 de octubre de 2016 comentaba este pasaje evangélico: “«Guardaos de la levadura de los fariseos». El Señor, «habla de la levadura también en otras ocasiones, al explicar, por ejemplo, que el reino de los cielos es como la levadura que la mujer mezcla con la harina, forma la masa y fermenta: así es el reino de los cielos». Además, «el apóstol Pablo dice a los Corintios: “Purificaos de la levadura vieja, para ser masa nueva”». En el pasaje propuesto por la liturgia «Jesús habla de una levadura que no construye el reino de los cielos, de una levadura que no es buena». Por lo tanto, hay dos tipos de levadura, una buena y la otra mala: «la levadura que hace crecer el reino de Dios y la levadura que sólo es apariencia en el reino de Dios». Por lo demás, «la levadura hace crecer, siempre; y hace crecer, cuando es buena, de modo consistente, sustancioso y llega a ser un buen pan, una buena masa: fermenta bien. Pero la levadura mala no hace fermentar bien». […] Jesús nos alerta: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». Por ello la invitación del Señor es tener mucho cuidado «con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». […] «¿qué es esta levadura mala, esta hipocresía?».[…] «la hipocresía es una división interna, se dice una cosa y se hace otra: es una especie de esquizofrenia espiritual». Aún más, «el hipócrita es un simulador: parece bueno, cortés, pero detrás de sí tiene el puñal». […]Además «el hipócrita es incapaz de acusarse a sí mismo: jamás encuentra una mancha en sí mismo; acusa a los demás». […] ¿Cómo es mi levadura?». Es decir: «¿Con qué espíritu hago las cosas? ¿Con qué espíritu rezo? ¿Con qué espíritu me dirijo a los demás? ¿Con el espíritu que construye o con el espíritu que se convierte en aire?».

No todas las levaduras son iguales, una nos puede ayudar a crecer en el amor y otra nos puede separar del amor (normalmente el egoísmo, mi pecado, mis faltas…), es cuestión de discernir, cual nos ayuda a guiarnos por el espíritu del Evangelio y cual nos lleva con el espíritu más del mundo. Necesitamos vigilancia para no permitir que la levadura del mundo o del propio egoísmo se vaya infiltrando en nuestra vida. Llamados a ser levadura, pero no cualquier levadura, la levadura que tiene que fermentar nuestras vidas es su Palabra y tenemos que rezumar Evangelio que nos vaya transformando a nosotros y a nuestros ambientes.
¡Ánimo!

Que tengas un buen día.
J.A.M.(Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

Se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparecen los fariseos discutiendo con el Señor, querían ponerlo a prueba, los interlocutores de Jesús solicitándole señales de Dios. Lo habían visto hacer milagros, le sorprendía su manera de hablar, no era como los maestros de la época, en Él se daba coherencia entre lo que decía y lo que hacía, coherencia de vida, de ahí su autoridad, pero le piden signos. No eran capaces de reconocer que Dios en Jesucristo ha hablado a los hombres y de todo lo que Él nos reveló es depositaria la Iglesia. Su Reino está presente en el mundo a través de cada cristiano que lo ama y lo vive y, sin embargo, vemos personas que con gran inquietud que buscan nuevas y originales señales.

Es una tentación que fácilmente podemos vernos en ella. Cuando pedimos al Señor que nos obedezca a nuestras suplicas y nos cuesta aceptar sus planes en nuestra vida, cuando rechazamos nuestra historia y nos cuesta ver que es una historia de amor y de salvación que el Señor va llevando con cada uno de nosotros. Cuando nos resulta difícil aceptar que los planes de Dios no coincidan con nuestros planes. Siempre pensamos que nosotros haríamos las cosas mejor, casi seguro sin sufrimiento, sin esfuerzo, sin cruz, con que facilidad elegimos un cristianismo sin cruz.

Sin embargo el signo que iba a dar del reino mesiánico será el menos esperado: La humillación. El amor de Dios al hombre, hasta el punto de la entrega en la cruz. Desde entonces el amor y la cruz serán las señales del cristiano ante el mundo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 40-45: Si quieres, puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 40-45: Si quieres, puedes limpiarme.

Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el encuentro de Ntro. Señor con un enfermo, “el Evangelio nos muestra lo que hace Dios ante nuestro mal: Dios no viene a «dar una lección» sobre el dolor; no viene tampoco a eliminar del mundo el sufrimiento y la muerte; viene más bien a cargar sobre sí el peso de nuestra condición humana, a conducirla hasta sus últimas consecuencias, para liberarnos de modo radical y definitivo. Así Cristo combate los males y los sufrimientos del mundo: haciéndose cargo de ellos y venciéndolos con la fuerza de la misericordia de Dios.” (P. Francisco, ángelus 15 febrero 2015) y Nuestro Señor aparece como el médico que necesitamos, el que nos sana, nos cura, nos libera de todo mal, tanto físico, como psíquico, como espiritual. Es el Señor quien nos libera y quien nos salva.

El leproso aparece adoptando una postura de respeto, adoración, suplica y poniéndose de rodillas clamando al Señor: “Si quieres, puedes limpiarme”. Toda una oración humilde y confiada -“Si quieres”-, esta poniendo su sanación en manos del Señor, – Si te parece bien, si conviene, si es lo mejor- esta poniendo su sufrimiento en manos de quien lo puede sanar, y lo pone con confianza, “puedes limpiarme”, humildad, respeto, pero una gran confianza. Nos recuerda la petición salida de los labios del Señor cuando se encontraba en Getsemaní orando al Padre, sabiendo que el Padre todo lo puede, manifestando su deseo: “Aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. Tiene paralelismo con el enfermo, en definitiva es poner en manos de Dios nuestra vida, nuestra salud, nuestra enfermedad, nuestro tiempo, nuestra persona… no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú. No es querer lo que creo que es lo mejor para mí, sino entrar en la voluntad de Dios, adherirme a sus planes y desearlos antes que los que yo creo mejor. Es mirar los acontecimientos con mirada de fe. Confiar que nuestra vida esta en sus manos, confiar que el Señor quiere mi bien, desea purificarme en el crecimiento del amor.

Otro detalle es contemplar a Ntro. Señor diciéndole: QUIERO, queda limpio. Aprendamos del Señor a tener una mirada de amor para cada uno, Él no margina sino que vuelve a integrar en la comunidad. QUIERO. El Señor no excluye a nadie. Ni se escaquea en su lucha contra el mal, el sufrimiento, el dolor de sus semejantes. Jesucristo ama a cada hombre. Lucha contra el mal, porque ama al hombre, a cada hombre, aunque sea un pecador. Que gran lección: QUIERO, queda limpio. Que también nosotros podamos ser instrumento de ayuda a otros para salir de sus males, esclavitudes, sufrimientos, dolores y un largo etc… que esta doble fuerza: con no querer perder a los salvados y con el deseo de salvar a los perdidos sea nuestro celo de llegar a todos, sin excluir a nadie. La salvación es para todos.

Traigo a nuestra meditación una parte de la homilía del Papa Francisco sobre este pasaje evangélico, dada el 15 de febrero de 2015: “El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero; […] es el de adoptar integralmente la lógica de Dios; el de seguir al Maestro que dice: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

Curando al leproso, Jesús no hace ningún daño al que está sano, es más, lo libra del miedo; no lo expone a un peligro sino que le da un hermano; no desprecia la Ley sino que valora al hombre, para el cual Dios ha inspirado la Ley. En efecto, Jesús libra a los sanos de la tentación del «hermano mayor» y del peso de la envidia y de la murmuración de los trabajadores que han soportado el peso de la jornada y el calor.

En consecuencia: la caridad no puede ser neutra, aséptica, indiferente, tibia o imparcial. La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete. Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita. La caridad es creativa en la búsqueda del lenguaje adecuado para comunicar con aquellos que son considerados incurables y, por lo tanto, intocables. Encontrar el lenguaje justo… El contacto es el auténtico lenguaje que transmite, fue el lenguaje afectivo, el que proporcionó la curación al leproso. ¡Cuántas curaciones podemos realizar y transmitir aprendiendo este lenguaje del contacto! Era un leproso y se ha convertido en mensajero del amor de Dios. Dice el Evangelio: «Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho».

[…] ésta es la lógica de Jesús, éste es el camino de la Iglesia: no sólo acoger y integrar, con valor evangélico, aquellos que llaman a la puerta, sino salir, ir a buscar, sin prejuicios y sin miedos, a los lejanos, manifestándoles gratuitamente aquello que también nosotros hemos recibido gratuitamente. «Quien dice que permanece en Él debe caminar como Él caminó». ¡La disponibilidad total para servir a los demás es nuestro signo distintivo, es nuestro único título de honor!

[…] Invoquemos la intercesión de María, Madre de la Iglesia, que sufrió en primera persona la marginación causada por las calumnias y el exilio, para que nos conceda el ser siervos fieles de Dios. Ella, que es la Madre, nos enseñe a no tener miedo de acoger con ternura a los marginados; a no tener miedo de la ternura. Cuántas veces tenemos miedo de la ternura. Que Ella nos enseñe a no tener miedo de la ternura y de la compasión; nos revista de paciencia para acompañarlos en su camino, sin buscar los resultados del éxito mundano; nos muestre a Jesús y nos haga caminar como Él.

[…] mirando a Jesús y a nuestra Madre, os exhorto a servir a la Iglesia, en modo tal que los cristianos –edificados por nuestro testimonio– no tengan la tentación de estar con Jesús sin querer estar con los marginados, aislándose en una casta que nada tiene de auténticamente eclesial. Os invito a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, por el motivo que sea; a ver al Señor en cada persona excluida que tiene hambre, que tiene sed, que está desnuda; al Señor que está presente también en aquellos que han perdido la fe, o que, alejados, no viven la propia fe, o que se declaran ateos; al Señor que está en la cárcel, que está enfermo, que no tiene trabajo, que es perseguido; al Señor que está en el leproso – de cuerpo o de alma -, que está discriminado.”

Es domingo, día del Señor, día para participar de la Eucaristía y encontrarnos con su Palabra que nos la regala para vivir esta semana y se nos da como alimento, recuerda que el que me come –nos dice- tiene vida, y vida eterna.

Feliz domingo y que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

mosaico pan y pecesç

EVANGELIO DEL DÍA Mc 8,1-10: Siento compasión de la gente.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 8,1-10: Siento compasión de la gente.

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos». Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy me inunda una alegría inmensa contemplar a Ntro. Señor Jesús atento a las necesidades de la multitud, nos señala el texto que sintió lástima de ellos y no quería despedirlos en ayunas. Después de considerar en su corazón cómo algunos habían venido desde lejos a buscarlo, mandó a la gente que se sentara, luego, un pequeño detalle para hacer el milagro quiere contar con lo insignificante que podían aportar los discípulos, que podían ser siete panes para esa gran multitud, seguro que pensarían que con esto no tenemos ni para comenzar, que ridículo más grande, con esto no podemos hacer nada, sin embargo, el Señor se valió de ese poco para hacer el milagro… El Señor no nos pide hacer milagros, sino simplemente poner a disposición lo que somos y lo poco que podemos aportar, quiere valerse de nuestro poco porque quien salva es Él, y es de estimar muchísimo que quiera contar con nuestra pequeñez, Él es el que nos enseña a mirar a las personas no ya sólo con nuestros ojos y sentimientos, sino desde su perspectiva. El Señor nos impulsa a partirnos, repartirnos con el mismo espíritu vivido en la Eucaristía para los demás y, por tanto, a ser ejemplo de entrega, caridad y oración.

Hoy, sábado, día consagrado a María, que podamos aprender de Ella a detectar las necesidades de los que nos rodean.

Feliz sábado y que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.