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EVANGELIO DEL DÍA Mc 7,31-37: Le presentaron un sordo… y le piden que le imponga la mano

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 7,31-37: Le presentaron un sordo… y le piden que le imponga la mano

Dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: Effetá (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un sordo con dificultades para hablar. Es posible que pensemos solo en la enfermedad física pero mucho de sordos para las cosas del Espíritu tenemos varios de nosotros, quizás muchas veces nos cuesta oír al Señor, y también nos da miedo hablar de Él. Dios nos sigue hablando en el hoy de cada día, nos habla a través de los acontecimientos, a través de nuestros hermanos, en la creación, en la bondad que nos rodea… y especialmente, en su Palabra. Solicita, ruega y pide que te espabile el oído y puedas acoger su Palabra. Necesitamos ponernos a la escucha para percibir su presencia, me viene a la memoria el Salmo 94, muchas veces rezado al comienzo de la jornada, el invitatorio: “¡Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón! Este es mi anhelo que el Señor nos ayude para abrir el oído a Él, que nos dejemos sorprender, que nos conceda poderlo ver presente en nuestra jornada.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 2, 1-11:Haced lo que él os diga.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 2, 1-11:Haced lo que él os diga.

A los tres días había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje tantas veces escuchado y meditado de las bodas de Caná, a mí personalmente me conmueve, solo el pensar que nadie le había pedido nada y María interviene, y es siempre buscando el bien, en aquel caso de aquellos jóvenes esposos, pero quiero subrayar que aunque nadie le había pedido nada, Ella estaba atenta e interviene buscando siempre el bien. María advierte la necesidad y solicita la intervención de su hijo: “No tienen vino”. Le presenta la carencia y confía. Lo pone en manos del Señor y aunque la respuesta dada en un primer momento parece que el Señor se desentiende, que no ha llegado su hora. María confía y lo deja en sus manos, sin embargo, invita a todos a: “Haced lo que Él os diga”. A buscar lo que el Señor quiere.

Hoy se cumple 163 años, el 11 de Febrero de 1858, la Virgen Santísima se apareció en la gruta de Masabielle, en Lourdes, a una joven llamada Bernardita. La vida de Bernardita no sería nunca igual, la Inmaculada había venido con el rosario en sus manos, con un mensaje de conversión y de bondad, sugiriendo la construcción de una ermitica, un Santuario, un hogar en donde acoger a sus hijos y para prodigar ahí, consuelo y sanación, especialmente para los que sufren y para los enfermos. Un Santuario, un hogar… un lugar para acoger, recibir, iluminar y sanar con amor materno a todos los corazones. Un nuevo y actual Caná, en donde Ella puede comunicar toda la potencia de su amor materno, de su Misión Materna.

Podríamos resumir el Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes:

En un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes por Pio IX (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

Segundo, invitación a la conversión a Cristo en su Iglesia.

Tercero, muy importante es el mensaje de la Cruz. La Santísima Virgen le repite a Bernardita que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz. «Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro».

Cuarto, el gran poder del Rosario: La importancia de rezarlo. Con ello la importancia de la oración, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello);

Quinto, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.
Sexto, la llamada a la conversión y podríamos terminar con el séptimo, la confianza, la confianza en Dios.

Unido a esta festividad de la Santísima Virgen María se celebra la jornada mundial del enfermo. En la conclusión del mensaje de este año el Papa Francisco expresa: “Le encomiendo a María, Madre de misericordia y Salud de los enfermos, todas las personas enfermas, los agentes sanitarios y quienes se prodigan al lado de los que sufren. Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en todo el mundo, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno. A todos y cada uno les imparto de corazón mi bendición.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7, 14-23: ¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7, 14-23: ¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis?

Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». «El que tenga oídos para oír que oiga». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso sobre las tradiciones fariseas. Me llama la atención la solicitud de los discípulos, esperan a que despida a la gente, a la mayoría, y ya en el grupo más reducido, en la intimidad, le piden los discípulos que les explique la enseñanza. Tienen hambre por entender, quieren conocer lo que el Señor les esta diciendo, les da igual mostrar su ignorancia, aunque una vez más, les recuerde lo tardos que son para entender: “seguís sin entender”. Cuando con humildad muestran sus carencias, el Señor con inmensa paciencia aprovecha para explicarles y detenerse en detalles, concretando y llevando a sus vidas lo que quiere decir sus palabras. De dentro del corazón del hombre salen las maldades y eso es lo que hace al hombre impuro. De dentro salen los pensamientos, las acciones, y todo eso puede ir sembrando la semilla buena o la semilla que genere mal. Son nuestras obras las que delatan la enfermedad o sanación de nuestro corazón.

Cuando uno se acerca al Señor descubre lo lejos que se encuentra de amar como Él nos ama, lo mucho que necesitamos que Él ponga su mano sobre nosotros y nos purifique, de entregarle nuestros pecados para que Él nos ayude a que nuestra vida le pueda ser grata y agradable a sus ojos, que podamos entrar en las sendas de su voluntad.

Ante este pasaje evangélico me evoca la oración del salmista en el salmo 51(50) conocido como el “miserere”, quiero terminar con algunos versículos del Salmo haciéndolos oración:

“Hazme oír el gozo y la alegría,…Aparta de mi pecado tu vista, borra en mi toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío.

Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son corbán, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor hace suyas las palabras del profeta Isaías: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan esta vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Nos plantea el tema de la falsa religiosidad. El peligro de sustituir la fe nos advierte de un grave peligro: “Dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico, en el ángelus del 30 de agosto del 2015: “El Evangelio de este domingo presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» […] Los interlocutores aplicaban tales normas de manera muy escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por eso recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de éstas, en particular las que se refieren a la purificación exterior del cuerpo. La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios —dice— para aferraros a la tradición de los hombres». […] Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere ponernos en guardia también a nosotros, hoy, del pensar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. […] La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, a los débiles, a los oprimidos. […] es el corazón el que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón y no al revés: con actitudes exteriores, si el corazón no cambia, no somos verdaderos cristianos. […] Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y convertirse. Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor —todo es doble, una doble vida—, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer sólo el corazón sincero y purificado.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,53-56: Los que la tocaban se curaban.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,53-56: Los que la tocaban se curaban.

Terminada la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos expresa el deseo de la gente de estar con Jesús, y como le llevaban a los enfermos. Una cuestión para nuestro diálogo personal o nuestra oración, es nuestro deseo de búsqueda, nuestras ganas, hambre y sed de Dios. Nos encontramos en la Sagrada Escritura expresiones como: “Mi alma tiene SED de ti, como tierra reseca, sin agua…” ¿es tan grande mi necesidad, anhelo y deseo de Dios en mi vida?

Otra cuestión importante es la fuerza de Dios para sanarme, aquellos contemporáneos del Señor estaban segurísimo que con sólo tocar a Jesús quedaban sanos. ¿Dónde podemos tocar hoy al Señor? Lógicamente, en los sacramentos y en los necesitados, “lo que hicisteis a uno de estos más pequeños a mí me lo hicisteis”. El Señor sana los corazones destrozados. El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

El Papa Francisco en la Misa matutina de Santa Marta, concretamente, el 9 de febrero de 2015 contamos con la homilía realizada sobre este mismo pasaje evangélico: “el Evangelio de san Marcos, «vemos “la otra creación” de Dios», o sea, «la de Jesús que viene a “re-crear” lo que había sido destruido por el pecado». […]«Apenas desembarcaron, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas; y los que lo tocaban se curaban».”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males.

Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta al Señor, sanando, curando y cercano de los que sufren; comienza con la curación de la suegra de Pedro. Nos aparece el Señor como el verdadero “medico” que necesitamos para que nos cure de nuestras enfermedades, que son muchas, aunque la más profunda enfermedad del hombre es la ausencia de Dios, y también cuando nos domina el mal y el pecado, y sólo la reconciliación con Dios, puede darnos la verdadera curación.

Para comentar el Evangelio de hoy recurriré al magisterio de los sucesores de San Pedro, primeramente, comenzare con el Papa Francisco que en el ángelus del 4 de febrero de 2018 comenta este pasaje: “El Evangelio de este domingo prosigue la descripción de una jornada de Jesús en Cafarnaúm, un sábado, […] con los signos de curación que realiza para los enfermos de todo tipo, el Señor quiere suscitar como respuesta la fe.

La jornada de Jesús en Cafarnaúm empieza con la sanación de la suegra de Pedro y termina con la escena de la gente de todo el pueblo que se agolpa delante de la casa donde Él se alojaba, para llevar a todos los enfermos. La multitud, marcada por sufrimientos físicos y miserias espirituales, constituye, por así decir, «el ambiente vital» en el que se realiza la misión de Jesús, hecha de palabras y de gestos que resanan y consuelan. […] Los milagros, de hecho, son «signos», que invitan a la respuesta de la fe; signos que siempre están acompañados de palabras, que las iluminan; y juntos, signos y palabras, provocan la fe y la conversión por la fuerza divina de la gracia de Cristo.

En el ángelus del 8 de febrero 2015 el Papa Francisco aborta también este pasaje evangélico: “Predicar y curar: esta es la actividad principal de Jesús en su vida pública. Con la predicación anuncia el reino de Dios, y con la curación demuestra que está cerca, que el reino de Dios está en medio de nosotros. […] Él se revela médico, tanto de las almas como de los cuerpos, buen samaritano del hombre. Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. […] Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo.”

Traigo también como ayuda para la profundización en el pasaje algunos comentarios realizados por el Papa Emérito Benedicto XVI que en el ángelus del 5 de febrero de 2012 comenta este mismo pasaje evangélico: “Jesucristo vino para vencer el mal desde la raíz, y las curaciones son un anticipo de su victoria, obtenida con su muerte y resurrección.

Un día Jesús dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos». […] la enfermedad es siempre una prueba, que puede llegar a ser larga y difícil. Cuando la curación no llega y el sufrimiento se prolonga, podemos quedar como abrumados, aislados, y entonces nuestra vida se deprime y se deshumaniza. ¿Cómo debemos reaccionar ante este ataque del Mal? Ciertamente con el tratamiento apropiado —la medicina en las últimas décadas ha dado grandes pasos, y por ello estamos agradecidos—, pero la Palabra de Dios nos enseña que hay una actitud determinante y de fondo para hacer frente a la enfermedad, y es la fe en Dios, en su bondad. Lo repite siempre Jesús a las personas a quienes sana: Tu fe te ha salvado. Incluso frente a la muerte, la fe puede hacer posible lo que humanamente es imposible. ¿Pero fe en qué? En el amor de Dios. He aquí la respuesta verdadera que derrota radicalmente al Mal. Así como Jesús se enfrentó al Maligno con la fuerza del amor que le venía del Padre, así también nosotros podemos afrontar y vencer la prueba de la enfermedad, teniendo nuestro corazón inmerso en el amor de Dios.”

Otro punto, que nos puede iluminar en nuestra meditación es contemplar al Señor haciendo oración. Vemos varias veces al Señor acudiendo a la oración, hasta tal punto que los discípulos le pidieron que le enseñaran a orar, en el pasaje de hoy, observamos, como muy de madrugada se retira a un lugar tranquilo a orar. Es necesario intimar con Dios, dedicar tiempo a hablar con Dios, para que él nos capacite para mirar a los otros como somos mirados por Él. Necesitamos estar unidos al Señor para que lo que realicemos perdure en el tiempo y lleve su unción y gracia. Santa Teresa solía decir: “los que no hacen oración son tullidos”.

Es Domingo, día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,30-34: Andaban como ovejas que no tienen pastor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,30-34: Andaban como ovejas que no tienen pastor.

Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos al Señor preocupado en el descanso de los discípulos. De esta forma nos enseña a conjugar el trabajo con la oración. El cristiano sabe tomar el descanso como una oportunidad de renovación interior, para estar en condiciones de realizar con alegría y con fruto el trabajo al servicio de la familia, del prójimo y de Dios. Nadie mejor que el Señor conoce y comprende nuestros cansancios y desalientos. Hemos de aprender a fortalecernos junto a Él.

«…Y se compadeció de ellos». El Evangelio nos hace ver que Jesús es misericordioso. Su compasión le hace conmoverse ante los sufrimientos y necesidades humanas. En el pasaje evangélico se nos resalta que la gente se fue corriendo para alcanzar a Jesús. ¿Y nosotros? ¿Buscamos al Señor de la misma manera?

El Papa Francisco nos comenta el pasaje evangélico en el ángelus del 19 de julio de 2015: “ Los Apóstoles, tras la experiencia de la misión, regresaron contentos pero también cansados. Y Jesús, lleno de comprensión, quiso darles un poco de alivio; y es así que los lleva a un lugar desierto, a un sitio apartado para que descansaran un poco. «Muchos los vieron marcharse y los reconocieron… y se les adelantaron». Y es así que el evangelista nos ofrece una imagen de Jesús de especial intensidad, «fotografiando», por decirlo así, sus ojos y captando los sentimientos de su corazón, y dice así el evangelista: «Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas».

Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. Ver, tener compasión, enseñar. El primero y el segundo, ver y tener compasión, están siempre asociados con la actitud de Jesús: su mirada, en efecto, no es la mirada de un sociólogo o de un reportero gráfico, porque Él mira siempre con «los ojos del corazón».”

Hoy sábado, día especial donde acudir a la escuela de María y aprender con Ella a estar atentos a las necesidades de los que nos rodean, recordar su sensibilidad para servir con prontitud a su prima Sta. Isabel o su intercesión por aquellos novios que les faltaba el vino. Que María Santísima nos ayuda a tener un corazón misericordioso.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 17-29: Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6, 17-29: Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta el martirio de S. Juan Bautista, no murió de edad avanzada, ni por enfermedad, fue un testigo excepcional del Señor, quiso ser fiel a la verdad. Prefirió agradar a Dios aunque lo tacharan con todo tipo de descalificativos por no aplaudir lo que se lleva a los ojos del mundo. Podría parecer que perdió la batalla al cortarle la cabeza, sin embargo nos enseña que la aparente derrota que nos pueda venir por intentar vivir conforme al Evangelio, da paso al verdadero triunfo, al que nos alcanza el premio en el cielo. Así estamos llamados a vivir nosotros, como Juan el Bautista, seguros en el Señor, confiados en Él, pendientes más de su juicio que el de los hombres.

El P.Benedicto XVI, en la Audiencia general del 29 de agosto de 2012 da toda una catequesis sobre el martirio de san Juan: “el martirio de san Juan Bautista, el precursor de Jesús. […] el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como «el Cordero de Dios» que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar en Jesús al verdadero Enviado de Dios, poniéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como último acto, el Bautista testimonia con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin ceder o retroceder, cumpliendo su misión hasta las últimas consecuencias. San Beda, monje del siglo IX, en sus Homilías dice así: «San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad». Así, al no callar la verdad, murió por Cristo, que es la Verdad.

[…] Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios, en especial el período transcurrido en regiones desiertas; las regiones desiertas que son lugar de tentación, pero también lugar donde el hombre siente su propia pobreza porque se ve privado de apoyos y seguridades materiales, y comprende que el único punto de referencia firme es Dios mismo. Pero Juan Bautista no es sólo hombre de oración, de contacto permanente con Dios, sino también una guía en esta relación. El evangelista san Lucas, al referir la oración que Jesús enseña a los discípulos, el «Padrenuestro», señala que los discípulos formulan la petición con estas palabras: «Señor enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». […] La Verdad es Verdad, no hay componendas. La vida cristiana exige, por decirlo así, el «martirio» de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, la valentía de dejar que Cristo crezca en nosotros, que sea Cristo quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto sólo puede tener lugar en nuestra vida si es sólida la relación con Dios. La oración no es tiempo perdido, no es robar espacio a las actividades, incluso a las actividades apostólicas, sino que es exactamente lo contrario: sólo si somos capaces de tener una vida de oración fiel, constante, confiada, será Dios mismo quien nos dará la capacidad y la fuerza para vivir de un modo feliz y sereno, para superar las dificultades y dar testimonio de él con valentía.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 7-13: Llamó a los Doce y los fue enviando.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6, 7-13: Llamó a los Doce y los fue enviando.

Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta la llamada de los Doce y el envío a la misión. Fueron llamados y enviados por Ntro. Señor: “Ellos salieron a predicar la conversión”. La necesidad de una transformación de nuestras vidas, es importante dejarle hueco a Dios, que Él ilumine nuestra realidad, nos ayude a saber priorizar, a dar plenitud a nuestra existencia, a colmarla de gozo, dicha y esperanza. En palabras del Papa Francisco: “No es lo mismo caminar con el Señor que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo desde la razón, No es lo mismo”.

Otro punto para nuestra meditación es la manera con la que el Señor les indica como deben realizar la misión: “y nada más”, deben ir ligeros de equipaje, sin apegos materiales que les impidan la agilidad requerida para el camino, confiados plenamente en el poder de Dios que les da la energía espiritual necesaria. Que su única riqueza, fuerza y apoyo sea el Señor.

El Señor no cesa de seguir llamando, no deja de invitarnos a su seguimiento, pidamos a Él que nos ayude, para que no seamos sordos a su llamada, sino que cumplamos fiel y generosamente la tarea que nos ha encomendado en la misión para la cual nos llamó. Que nuestro Señor Jesucristo, quien nos llama a todos los miembros de su Iglesia, a cada cual con una vocación específica, a proclamar la Buena Noticia del Reino de Dios con el testimonio de nuestra vida, nos ayude a realizarla con la fuerza de su Espíritu.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra.

Saliendo de allí se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor entre los suyos, entre sus paisanos, con sus vecinos de toda la vida, y eso, que en principio podría considerarse una ventaja para llegar al corazón de ellos , resulta que pasa a ser desfavorable, comentaban: si lo conocemos desde pequeño, si es el hijo de María y conocemos a sus parientes, y resulta que en vez de ser una ayuda, les dificulta acogerlo y no fue aceptado , ni creído. Llega a decir el Evangelio que no pudo hacer milagros, por la falta de fe de aquellos oyentes. Dirá entonces Jesús una frase célebre, que ha pasado al decir popular: “nadie es profeta en su tierra”, ni en su casa, ni entre su gente.

Y nosotros, ¿nos dejamos sorprender por el Señor?, ¿vivimos en su presencia?, ¿tenemos sed de Él?, ¿lo buscamos?, ¿acogemos su Palabra?, ¿sabemos descubrir a Dios detrás de todo lo que sucede? O nos puede pasar como a sus vecinos, el trato con lo sagrado nos inmunice, y podamos perder la admiración ante el misterio, que la cotidianidad nos haga pasar sin sensibilidad ante los sacramentos, que no percibamos su rostro, ni tengamos hambre y sed de su alimento y su Palabra, que dejemos de sorprendernos y admirarnos del gran regalo de su amor .

Para nuestra meditación os propongo la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI, realizada en el ángelus del 8 julio del 2012: “«Nadie es profeta en su patria», es decir, ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer. De hecho, Jesús, […] regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. Sus conciudadanos «quedaban asombrados» por su sabiduría y, dado que lo conocían como el «hijo de María», el «carpintero» que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de él. Este hecho es comprensible, porque la familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina. A ellos les resulta difícil creer que este carpintero sea Hijo de Dios. […] Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús no pudo realizar en Nazaret «ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos». […] El evangelista escribe que Jesús «se admiraba de su falta de fe». Al estupor de sus conciudadanos, que se escandalizan, corresponde el asombro de Jesús. También él, en cierto sentido, se escandaliza. Aunque sabe que ningún profeta es bien recibido en su patria, […] ¿Por qué no se abren a la bondad de Dios, que quiso compartir nuestra humanidad? De hecho, el hombre Jesús de Nazaret es la transparencia de Dios, en él Dios habita plenamente. Y mientras nosotros siempre buscamos otros signos, otros prodigios, no nos damos cuenta de que el verdadero Signo es él, Dios hecho carne; él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre.”

También hoy celebramos San Blas. Era conocido por su don de curación milagrosa. Nos ha llegado el hecho donde salvó la vida de un niño que se ahogaba al atragantarse con una espina de pescado en la garganta. Ante la persecución de Agrícola, gobernador de Cappadocia, contra los cristianos a San Blas lo encontraron en oración y lo arrestaron. Agrícola trató sin éxito de hacerle apostatar. En la prisión, San Blas sanó a algunos prisioneros. Fue torturado y decapitado. C. 316.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.