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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,22-30: Mis ovejas escuchan mi voz.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,22-30: Mis ovejas escuchan mi voz.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
– «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
– «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Continuamos con el Evangelio del “Buen Pastor”, hoy el acento lo pone en las ovejas. Nosotros somos “sus ovejas”. Y eso nos llena de confianza y tranquilidad. Las ovejas conocen perfectamente cuál es la voz del pastor. Y le siguen dóciles y sin oponer resistencia. Pero también saben reconocer otras voces. Han de saber discernir el sonido de su llamada del de otras falsas llamadas. Y desde el convencimiento y la seguridad de que es Él quien nos conduce, hemos de seguirle dóciles y sin reservas.

El auténtico cristiano es el que “escucha la voz del Pastor”, es decir, del Señor, y oyendo esta voz desea hacerla vida. ¿Que nos esta pasando a los cristianos de hoy? Dicen los entendidos en detectar las dificultades y problemas que dos de las tristes realidades de nuestro cristianismo de hoy son: por un lado, la falta de gusto por la oración y por la meditación de la palabra de Dios; lo cual nos lleva a no escuchar la voz del Pastor; por otro lado, el mundo hedonista y pragmático que nos invita a vivir de acuerdo a nuestros propios intereses. Nadie estamos libres de caer en estos peligros.

Termina el Evangelio manifestándonos que Jesús y el Padre son uno. Jesús y nosotros somos uno. Quien nos ve a nosotros debe ver al mismo Señor. Y no son sólo nuestras palabras, sino también nuestras obras y nuestra vida, las que deben mostrar que en verdad Dios permanece en nosotros y nosotros en Dios. La Iglesia está llamada a convertirse en un signo creíble del Señor, Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas; que se preocupa de que todos aquellos que el Padre puso en sus manos para que no se pierda ni uno solo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es continuación del proclamado ayer, continuamos con el pasaje del Buen Pastor. ”Buen Pastor” porque su autoridad no es impuesta, sino servicio y sacrificio, amor y entrega. “El Buen Pastor da la vida por las ovejas”. “Ha venido para que tengan vida y la tengan abundante”. El Pastor que conoce, ama y pastorea, sirve y cuida, defiende y educa tanto a la grey en general como a cada una de las ovejas individualmente. No deja a ninguna, sale al encuentro de la oveja perdida. Ama a todas.

Esta parábola define también el carácter comunitario de la Iglesia: “La Iglesia es un redil cuya única y obligada Puerta es Cristo. Es también una grey cuyas ovejas, aunque parezcan conducidas y guiadas por pastores humanos, son guiadas y nutridas constantemente por el mismo Cristo, Buen Pastor y Jefe de pastores» (L. G. 6).

Nosotros, ¿Qué tipo de ovejas somos? Estamos llamados a ser ovejas que le conocen, le atienden, le escuchan, le aman, le siguen, perseveran y le son fieles.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 10,1-10: Yo soy la puerta.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor se presenta con dos imágenes que se complementan la una a la otra: la del pastor y la puerta del redil; nos encontramos dentro del tiempo pascual, tiempo de gozo donde el Señor se nos revela y muestra la victoria ante el pecado y ante la muerte, en este contexto, celebramos el Domingo del Buen Pastor, también unida a esta fiesta, la jornada mundial de oración por las vocaciones, y en el pueblo al cual sirvo y vivo, celebramos a nuestra patrona, la Santísima Cruz. (Si deseas unirte a la celebración de la eucaristía en honor de la Cruz, será a las 10:30 h. Y puedes seguirla en el enlace de la Cofradía: https://www.facebook.com/cofradiacruzcaravaca)

El Señor se nos revela como el Buen Pastor, ¿dónde ir a encontrar el consuelo? En aquel que nos ama y nos conoce. Nadie nos ama más que Ntro. Señor, nos amó primero, nos amó hasta el extremo, sello ese amor en el árbol de la cruz, hasta dar la vida. Y ¿Cómo podré pagar al Señor tanto bien? -nos recuerda el Salmo- pues para ahondar en lo que se nos pide a los discípulos con respeto al Buen Pastor recurro al Papa Emérito Benedicto XVI, en el Regina Coeli del 15 de mayo de 2011: “…la actitud del rebaño hacia el Buen Pastor, Cristo, con dos verbos específicos: escuchar y seguir. Estos términos designan las características fundamentales de quienes viven el seguimiento del Señor. Ante todo la escucha de su Palabra, de la que nace y se alimenta la fe. Sólo quien está atento a la voz del Señor es capaz de evaluar en su propia conciencia las decisiones correctas para obrar según Dios. De la escucha deriva, luego, el seguir a Jesús: se actúa como discípulos después de haber escuchado y acogido interiormente las enseñanzas del Maestro, para vivirlas cada día.”

También se nos muestra con la imagen de la puerta y para nuestra meditación acudiremos al Papa Francisco en el ángelus del 25 de agosto de 2013 donde comenta el tema de la puerta: «La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio […] Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie. […] Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta. Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera»

En este domingo del Buen Pastor la iglesia celebra la jornada de oración por las vocaciones, y el mensaje de este año pone el acento sobre tres actitudes a desarrollar: Gratitud, Ánimo y Alabanza. De forma esquemática resumiría cada una de ellas. La Gratitud nos hace acoger el paso de Dios en nuestra vida. La segunda , el ánimo, donde se nos invita a tomar conciencia de su presencia que no nos deja ante ninguna situación y nos renueva en la esperanza, resuenan las celebraciones las palabras: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! La fe viene a nuestro encuentro y nos acompaña, vence nuestras desesperanzas y desalientos. Y la tercera es la Alabanza, se nos invita a salir de nuestras comodidades y egoísmos, ofreciéndonos, dándonos, haciendo de nuestra vida un cántico de alabanza a Dios.

Recemos al Señor por nuestros pastores -Papa, Obispos, sacerdotes- , por los  seminaristas, por su perseverancia y por las nuevas vocaciones que no nos falten. Que el Señor nos bendiga con pastores santos.

Feliz día del Señor, feliz domingo. Mi enhorabuena a todas las madres, gracias por tanto, que el Señor os bendiga y os cuide.

Que tengáis un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,60-69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,60-69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
– «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
– «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
– «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce:
– «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simón Pedro le contestó:
– «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

PISTAS DE MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy ahonda en el conocimiento que el Señor tiene de mí. Dios lo sabe todo. Él conoce lo que hay dentro de nuestro corazón. Penetra hasta lo más profundo de nuestra conciencia. Está al tanto de nuestras miserias y también de nuestras virtudes. Sin embargo, su amor por cada uno de nosotros es grandísimo, está por encima de nuestras respuestas. Nuestros pecados no disminuyen su amor por nosotros. Esto nos tiene que ayudar a crecer en una respuesta generosa y también en una gran esperanza. Debemos vivir con gran confianza en Dios. Todo se puede mejorar y reparar mientras la paciencia de Dios nos mantiene por aquí. Dios espera. Dios es paciente. Dios es misericordioso. Dios perdona al que se arrepiente y quiere cambiar.

Nos aparece en el pasaje de hoy como algunos se resistían a creer, y algunos discípulos se escandalizaron de las palabras dichas por el Señor. Las palabras de Ntro. Señor siguen pareciendo inaceptables y duras para la mentalidad del hombre de hoy. La Eucaristía , nos invita a ser hombres de fe.

“¿También vosotros queréis marcharos?” Sin embargo San Pedro responde en nombre de los apóstoles: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tu tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos…” También nosotros podemos repetir la respuesta de Pedro, conscientes ciertamente de nuestra fragilidad humana, pero confiando en la Gracia y la ayuda del Espíritu Santo, que se expresa y se manifiesta en la comunión con el Señor. Si dejamos actuar al Señor en nosotros podremos decir como los santos han manifestado, concretamente el santo cura de Ars: “nuestra única felicidad en esta tierra consiste en amar a Dios y saber que Él nos ama”.

Hoy es sábado, acude a la escuela de María, encomiéndate a nuestra Madre, y entrégale tus cosas, para que te ayude en el seguimiento y el amor a su Hijo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mateo 13:54-58: No hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mateo 13:54-58: No hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?»
Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos la festividad de San José obrero y comenzamos el mes tradicionalmente dedicado a la Virgen. Contamos con la Audiencia General del Papa Francisco donde nos comenta el pasaje evangélico de hoy: “En el evangelio de san Mateo, en uno de los momentos que Jesús regresa a su pueblo, a Nazaret, y habla en la sinagoga, se pone de relieve el estupor de sus conciudadanos por su sabiduría, y la pregunta que se plantean: «¿No es el hijo del carpintero?». Jesús entra en nuestra historia, viene en medio de nosotros, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san José, el padre legal que lo protege y le enseña también su trabajo. Jesús nace y vive en una familia, en la Sagrada Familia, aprendiendo de san José el oficio de carpintero, en el taller de Nazaret, compartiendo con él el trabajo, la fatiga, la satisfacción y también las dificultades de cada día.

Esto nos remite a la dignidad y a la importancia del trabajo. […] El trabajo forma parte del plan de amor de Dios; nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la creación, y de este modo participamos en la obra de la creación. El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona. El trabajo, por usar una imagen, nos «unge» de dignidad, nos colma de dignidad; nos hace semejantes a Dios, que trabajó y trabaja, actúa siempre; da la capacidad de mantenerse a sí mismo, a la propia familia, y contribuir al crecimiento de la propia nación. […]

San José, juntamente con María, tienen un solo centro común de atención: Jesús. Ellos acompañan y custodian, con dedicación y ternura, el crecimiento del Hijo de Dios hecho hombre por nosotros, reflexionando acerca de todo lo que sucedía. […] Para escuchar al Señor, es necesario aprender a contemplarlo, a percibir su presencia constante en nuestra vida; es necesario detenerse a dialogar con Él, dejarle espacio en la oración. […]

Y en este mes de mayo, desearía recordar la importancia y la belleza de la oración del santo Rosario. Recitando el Avemaría, se nos conduce a contemplar los misterios de Jesús, a reflexionar sobre los momentos centrales de su vida, para que, como para María y san José, Él sea el centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y acciones. Sería hermoso si, sobre todo en este mes de mayo, se recitara el santo rosario o alguna oración a la Virgen María juntos en familia, con los amigos, en la parroquia. La oración que se hace juntos es un momento precioso para hacer aún más sólida la vida familiar, la amistad. Aprendamos a rezar más en familia y como familia.

Queridos hermanos y hermanas, pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles a nuestros compromisos cotidianos, a vivir nuestra fe en las acciones de cada día y a dejar más espacio al Señor en nuestra vida, a detenernos para contemplar su rostro. Gracias.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.»
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio continuamos con la proclamación del capitulo seis de San Juan: el discurso del Pan de Vida. En nuestra meditación os invitaría a ahondar, penetrar y profundizar en dos puntos: Por una parte, la fe; y por otra, la importancia de la comunión.

El regalo de la fe: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre…”. La fe es un “don”, todo es don de Dios; si podemos entender que todo es don de Dios, ¡cuánta felicidad habrá en nuestro corazón! El Señor es nuestra fuerza. Es el Señor quien nos sale al encuentro, “os he elegido”, quien lleva la iniciativa, quien me invita, quien quiere contar con cada uno de nosotros. “El que cree tiene vida eterna”, como ilumina y transforma nuestras vidas. En palabras del Papa Francisco, en Regina Coeli, 14 de abril de 2013: “Su fe -discípulos- se basaba en una experiencia tan fuerte y personal de Cristo muerto y resucitado, que no tenían miedo de nada ni de nadie, e incluso veían las persecuciones como un motivo de honor que les permitía seguir las huellas de Jesús y asemejarse a Él, dando testimonio con la vida.”

El otro punto para nuestra reflexión es la Eucaristía. En palabras del Papa Francisco en la homilía del 3 de noviembre de 2017, comentando este pasaje: “En el Evangelio, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Estas palabras remiten al sacrificio de Cristo en la Cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,25-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,25-30: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy destacar la gratitud de Ntro Señor: “Te doy gracias…” y la invitación que nos hace de descansar en Él. En cuanto a su acción de gracias todo un ejemplo que se nos brinda para vivirlo. Cuanto cambia uno al manifestar sensibilidad para el agradecimiento, cuando es capaz de salir de si mismo, y aprender a apreciar todos los detalles que constantemente se nos brindan, no vive creyendo que todo se lo merece sino mas bien que sabe detectar la cantidad de regalos con los cuales se ve inundado diariamente. Que manera tan diferente de afrontar el día, en vez de caer en el lamento, la queja y el pesimismo, vivir en la alabanza, la capacidad de sorpresa y viendo el lado bueno de las cosas.

Quisiera detenerme en la invitación que hoy nos hace el Señor: “Venid a mí…”. El Señor se nos ofrece siempre y mucho más cuando andamos necesitados, en estos momentos de epidemia resuenan más grandemente ¿Quién no esta cansado? ¿Quién no siente el agobio de tantos días en confinamiento? ¿Quién no piensa en la inestabilidad que se va a generar? ¿Quién no está necesitado de que sane todas nuestras heridas? Se nos muestra el camino de la humildad,- aprended de mí , nos dice-, de su mansedumbre y amor infinito. El camino para superar los agobios. El no caer en las aspiraciones, los honores del mundo, la fama, aprender de Él a despojarnos de todo, a elegir el desprendimiento, la sencillez, lo que nos capacite a amar, a priorizar lo verdaderamente importante y no quedarnos en el espíritu de nuestro mundo. A querer unirnos cada día más a Él y recorrer su camino de abajamiento, de entrega, de olvido de sí, de amar hasta entregarnos del todo.

También hoy celebramos la festividad de Santa Catalina de Siena. Desde su más tierna infancia destaco por su entrega a Dios, se consagró su virginidad a la edad de siete años, a la edad de quince años destacó por su heroica caridad con los pobres, prisioneros, enfermos y desahuciados. A lo largo de su vida fue agraciada con numerosos éxtasis. Se entrego en el cuidado de los leprosos. Intervino como consejera del papa, al cual llamó: “dulce Cristo en la tierra”. Fue canonizada por Pio II en 1461, declarada patrona de Italia junto a S. Francisco de Asis, Pablo VI en 1970 la proclamó doctora de la iglesia y S. Juan Pablo II en 1999 la designó copatrona de Europa.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio a comer pan del cielo.»»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos la petición realizada por los discípulos al Señor: “Señor, danos siempre de ese pan”. Y el Señor se nos revela como el pan de vida, otra de las grandes definiciones dadas por Nuestro Señor, cuando emplea el YO SOY…

El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 12 de agosto de 2012 profundiza en el pasaje de hoy: “Jesús habla de sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre. Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo unigénito de Dios, que está en el seno del Padre y vino para dar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios. […] Ahora Jesús, al manifestarse como el pan del cielo, testimonia que es la Palabra de Dios en Persona, la Palabra encarnada, a través de la cual el hombre puede hacer de la voluntad de Dios su alimento, que orienta y sostiene la existencia. […] debemos preguntarnos si nosotros sentimos realmente esta hambre, el hambre de la Palabra de Dios, el hambre de conocer el verdadero sentido de la vida. Sólo quien es atraído por Dios Padre, quien lo escucha y se deja instruir por él, puede creer en Jesús, encontrarse con él y alimentarse de él y así encontrar la verdadera vida, el camino de la vida, la justicia, la verdad, el amor. San Agustín añade: «El Señor afirmó que él era el pan que baja del cielo, exhortándonos a creer en él. Comer el pan vivo significa creer en él. Y quien cree, come; es saciado de modo invisible, como de modo igualmente invisible renace (a una vida más profunda, más verdadera), renace dentro, en su interior se convierte en hombre nuevo».”

En lo más profundo del ser humano se encuentra un hambre de verdad, nadie quiere ser engañado, todos tenemos una sed de felicidad, con ansias de plenitud. Y sólo Dios puede calmar esta hambre, solo con Jesucristo podremos saciar nuestra sed. S. Agustín expresa lo que fue motivo de su experiencia: “Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón esta inquieto y sin sosiego, mientras no descanse en Ti”.

Otro punto de nuestra meditación debe de ser la Eucaristía. El Pan que nos da la VIDA. Importante adentrarnos en el gran misterio de amor, se ha querido quedar con nosotros siempre. Este momento que estamos viviendo con la epidemia del virus covid-19 nos ha privado de participar en la eucaristía presencialmente y nos vemos abocados a la comunión espiritual, y sentimos el deseo de poder participar pronto en el misterio de la Muerte y Resurrección del Señor en los sagrados misterios de la Eucaristía, una lección a tener en cuenta es que nos ha mostrado nuestra poca valoración de lo que día a día teníamos. No permitamos que la rutina, la inconsciencia o la superficialidad erosionen nuestra fe. Manifestemos al Señor, con detalles externos, que creemos en su presencia en las especies del pan y del vino. Que nuestras genuflexiones, posturas y comportamientos den muestras del gran amor que le tenemos. Pidamos al Espíritu Santo que nos incremente la fe. No debo olvidar que te quisiste quedar con nosotros en la Eucaristía, como presencia de amor y para ser nuestro alimento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy constituye la introducción al discurso del pan de vida. Muchos después del milagro de los panes partieron en busca del Señor. La multitud alimentada hasta la saciedad quería un dios de uso y consumo, un dios que sirviera a sus intereses y prioridades, buscan servirse de la divinidad en vez de servirla y adorarla. Después de corregirlos por su búsqueda interesada, el Señor aprovecha para invitarles a buscar lo esencial, lo importante, lo que perdura, lo que transciende, y les hace ver la voluntad de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Es fácil, caer en el mismo error que les ocurrió a la gente del pasaje evangélico, a veces se puede contaminar nuestro seguimiento, y quizás, pueda verse contaminado con otros intereses, bien sean, por los bienes que me aporta: bendiciones, paz, consuelo, esperanza, sentimientos, dicha… necesitamos discernir con honestidad, si de verdad es a Dios al que buscamos o nos estamos buscando a nosotros mismos robándole la gloria al Señor, colocándonos nosotros de protagonistas, poco más que salvadores. Falso error pero muy fácil de caer por nuestra soberbia, orgullo, y por nuestro corazón herido por el mal. Necesitamos purificar nuestra fe de todo interés, para ello es muy importante sorprendernos de todo lo que el Señor nos ha concedido porque nos ama, es cuando uno puede plantearse la pregunta del Salmo: ¿Como pagare al Señor tanto bien? ¿cómo puedo corresponder a tantos regalos recibidos? Hay empieza a ver cabida a la generosidad, en el amor no hay interés, uno necesita corresponder a tanto amor.

Os propongo la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI, en el angelus del 5 de agosto de 2012, ya que nos ofrece una profundización del pasaje de hoy: “La gente al no verlo, se había puesto a buscarlo, había subido a las barcas para alcanzar la otra orilla del lago y por fin lo había encontrado. Pero Jesús sabía bien el porqué de tanto entusiasmo al seguirlo y lo dice también con claridad: «Me buscáis no porque habéis visto signos (porque vuestro corazón quedó impresionado), sino porque comisteis pan hasta saciaros». Jesús quiere ayudar a la gente a ir más allá de la satisfacción inmediata de sus necesidades materiales, por más importantes que sean. Quiere abrir a un horizonte de la existencia que no sea simplemente el de las preocupaciones diarias de comer, de vestir, de la carrera. Jesús habla de un alimento que no perece, que es importante buscar y acoger. Afirma: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre». […] Jesús dice: «Creed en mí». La fe es lo fundamental. Aquí no se trata de seguir una idea, un proyecto, sino de encontrarse con Jesús como una Persona viva, de dejarse conquistar totalmente por él y por su Evangelio. Jesús invita a no quedarse en el horizonte puramente humano y a abrirse al horizonte de Dios, al horizonte de la fe. Exige sólo una obra: acoger el plan de Dios, es decir, «creer en el que él ha enviado». […] en los días llenos de ocupaciones y de problemas, pero también en los de descanso y distensión, el Señor nos invita a no olvidar que, aunque es necesario preocuparnos por el pan material y recuperar las fuerzas, más fundamental aún es hacer que crezca la relación con él, reforzar nuestra fe en Aquel que es el «pan de vida», que colma nuestro deseo de verdad y de amor.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24,13-35: Quédate con nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,13-35: Quédate con nosotros.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
-«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
-«¿Eres tú el único forastero de Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó:
-«¿Qué?
Ellos le contestaron:
-«Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»
Entonces Jesús les dijo:
– «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, el hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
– «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
– «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es el pasaje de los discípulos de Emaús, hace relativamente poco, concretamente, el miércoles de la octava de Pascua nos encontrábamos con esta aparición del Señor, os remito a los puntos de meditación e intentaré poner el acento en otros hoy, en palabras del Papa Emérito: “un relato que no acaba nunca de sorprendernos y conmovernos” (Benedicto XVI, homilía, 8 mayo de 2011).

Es una inmensa alegría contemplar como el Señor resucitado transforma la desesperación que llevaban los discípulos en esperanza, como produce el cambio de la tristeza a la alegría, es un gran gozo experimentar en nuestra vida a Jesús resucitado que se hace compañero de viaje para reavivar en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, viene para que tengamos vida y vida con mayúsculas, vida eterna. Importante dejar que Cristo ocupe el centro de nuestras vidas.

Los discípulos le pidieron e insistieron al Señor con la petición: “Quédate con nosotros”. Después de haberse dejado instruir por Él, cuando les iba explicando las Escrituras, no querían perderlo, habían experimentado el consuelo, “no ardía nuestro corazón”, su tristeza cambió en esperanza, su huida de la cruz y de la muerte trasformada en camino necesario, no hay ningún sufrimiento inútil, abrazar la voluntad de Dios nos lleva a encajar lo que ahora no entendemos en un plan de salvación, nunca nos deja, se hace acompañante de camino en todas nuestras situaciones y circunstancias siempre quiere nuestro bien. Lo que desbordaba del corazón de aquellos discípulos era estar con el Señor : “Quédate con nosotros”, no es lo mismo la existencia estando con Él que afrontarla como si Dios se hubiese desentendido de nosotros. Déjate amar por el Señor, aprende a descansar y abandonarte a Él, pídele como aquellos discípulos: “Quédate con nosotros” que lo necesitamos más que nunca, para que nadie nos pueda robar la esperanza y la alegría que solo el Señor sabe inundar en nuestras vidas. “Quédate, Señor “ y hazme agradecido contigo reconociendo todos los bienes con los que me bendices.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.