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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 26, 14-25: El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 26,14-25: El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
– «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
– «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó:
– «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.”»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
– «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
– «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió:
– «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó judas, el que lo iba a entregar:
– «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió:
– «Tú lo has dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, en la medida que nos acercamos a la pasión de Ntro. Señor, nos encontramos con una amistad traicionada y en el contexto de la cena pascual con sus discípulos. El hecho de la traición de Judas es impresionante, es dentro del circulo más cercano al Señor. Su caso debe hacernos reflexionar ya que en el fondo de todo corazón humano, capaz de lo más noble: el amor y la amistad; y también de lo más vil: el odio y la traición. Todo ello fruto de la libertad del hombre, que Dios respeta incondicionalmente.

En este miércoles santo tenemos la posibilidad de poner delante nuestras culpas, ver nuestra fragilidad, que nadie estamos libres de caer en la traición, en poder engañar al que más queremos, que podemos defraudar nuestra fe por otros intereses no siempre tan nobles, que yo también puedo ser un engañoso desertor. Conscientes de que somos pecadores, pero confiando en la misericordia divina, dejémonos reconciliar por Cristo para gustar más intensamente la alegría que Él nos comunica, su amor, su perdón, es mas fuerte que nuestros pecados, sabemos que el mal no tiene la ultima palabra, porque quien vence es Cristo crucificado y resucitado, y su triunfo se manifiesta con la fuerza del amor misericordioso, acoge ese amor y vive de él.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 13,21-33.36-38: Uno de vosotros me va a entregar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 13,21-33.36-38: Uno de vosotros me va a entregar.

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo:
– «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
– «Señor, ¿quién es?»
Le contestó Jesús:
– «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.»
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
– «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.»
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús:
– «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy, vosotros no podéis ir.”»
Simón Pedro le dijo:
– «Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió:
– «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.»
Pedro replicó:
– «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.»
Jesús le contestó:
– «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy se inicia con la afirmación: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”. Nos dice el pasaje evangélico que los discípulos se miraron perplejos, es verdad que no entra en la condición del discípulo, pero cuidado, si uno se siente muy seguro, -advierte la Escritura- tome las medidas oportunas para no caer, para no sucumbir. Nadie estamos libres de ser tentados, de poder traicionar al Señor. Esto nos tiene que hacer reflexionar y no caer en el juicio de ninguno de nuestros hermanos, cualquiera se puede ver superado por la tentación, aprendamos de las dos lecciones que nos presenta hoy en los modelos:

Tanto en Judas, que vivía separado en su corazón de Jesús y del resto de los apóstoles. Esto nos advierte que es importante no aislarse; Judas era uno de los Doce, uno de los Apóstoles escogidos por Jesús, pertenecía al grupo de sus colaboradores más cercanos… ¿Por qué pues traicionó al Señor? Pudo ser la avidez por el dinero, tal vez tenía una imagen equivocada del Mesías… lo cierto es que dejó entrar en su corazón a la tentación del mal.

Otro, de los que aparece es Pedro, que se creía fuerte, capaz de ser fiel al Señor e incluso de dar su vida por Él. Sin embargo, sabemos que no mucho tiempo después de afirmar todo esto se hundió ante una simple criada. Así es la naturaleza humana, nos sentimos seguros, casi intocables, pero somos débiles. Por eso, Jesús nos alerta, nos pide vigilar y orar, nos invita a no apoyarnos en nuestras solas fuerzas y a acercarnos más a Dios. Todos llevamos dentro la rebeldía y la flaqueza. Con frecuencia experimentamos la división interna, decimos ser cristianos y nos comportamos como si no lo fuéramos, a veces llegamos a tolerar la incoherencia entre lo que profesamos ser y lo que realmente somos.

Hoy, hemos sido convocados por nuestro Obispo, a la Misa en la Catedral, donde se consagraran los santos oleos, para los nuevos catecumenos, para los enfermos y el óleo perfumado, -el santo Crisma-, con el que somos marcados con el don del Espíritu Santo. (ungidos en el bautismo, signados en la confirmación y ungidos y marcados en el orden sacerdotal, episcopal). En esta eucaristía, que es propia del Jueves Santo, pero se adelanta, para favorecer la participación de un mayor numero de sacerdotes, el Obispo, invita a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Tengamos presentes en nuestras suplicas la petición de la santidad para cada uno de ellos, para que el Señor realice su obra en sus vidas, se puedan unir cada día más a Cristo y con sus vidas sean instrumentos del Señor que faciliten el encuentro con el Salvador.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 12, 1-11: Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 12,1-11: Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
– «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo:
– «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos conduce a Betania, donde, seis días antes de la Pascua, Lázaro, Marta y María ofrecieron una cena al Maestro. Nos habla de encuentro, de relación con una familia a la cual quería mucho, son sus amigos. La cena de Betania es un anticipo de la muerte de Jesús. El Señor acepta la unción de María en previsión de su sepultura, es la unción anticipada de su cuerpo que va a ser torturado, muerto y sepultado. Es la unción del Siervo de Dios, no para ejercer el poder despóticamente como los reyes. Es una unción para el servicio hasta la muerte, para la entrega de amor a la humanidad toda, culminación del ministerio de Jesús, de su enseñanza y de sus milagros, signos de la misericordia de Dios. Como Cristo, también nosotros fuimos ungidos en el bautismo, que nos incorporó a su muerte y resurrección. En el bautismo fuimos sumergidos y sepultados con Cristo para morir al pecado, y también con él renacemos a la vida nueva de Dios.

No obstante, la presencia de Lázaro es testimonio del poder de Cristo sobre la muerte, con lo cual el pasaje es también anuncio de la Resurrección.

Además de este significado, las líneas evangélicas encierran afecto, devoción, y alegría por la visita de Jesús. Sí, la presencia de Jesús en el corazón es siempre motivo de una profunda felicidad. Con la fe, no nos consideraremos nunca desgraciados.

Particularmente el gesto de María muestra el amor que tenía al Maestro. El evangelista anota que usó un ungüento “muy caro”. Esto nos habla de cómo debemos tener a Cristo un amor sin reservas y sin escatimar sacrificios, dándole, no lo que nos sobra, sino lo mejor de nuestra vida, aunque cueste. Debemos aprender de María, a darle a Jesús lo mejor, no solo de nuestras cosas físicas sino de nuestro tiempo. En definitiva darnos a nosotros mismos. Dios te quiere a ti.
Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9, 30-37: Iba instruyendo a sus discípulos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,30-37: Iba instruyendo a sus discípulos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
-«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:
-«¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
-«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
-«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el segundo anuncio de la Pasión. Y si ponemos la mirada en los discípulos vemos que no nos han ocultado sus dificultades, que les costaba comprender lo que les anunciaba el Señor, ellos algunas veces ni se enteran. Mientras que Jesús habla de un Mesías sufriente, a ellos les preocupa la primacia en el Reino. ¡Que paciencia la de Ntro. Señor con ellos y tiene hoy con nosotros! Cuantas torpezas, cuantas dudas, cuantas incomprensiones, debido a que nuestro pensar es como los hombres y no como Dios. El pensamiento de los discípulos es demasiado humano, desean ambicionar los mejores puestos. Aprovechando sus torpezas, los corrige y los exhorta: “Quien quiera ser el primero –dice el Señor-, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Cambiar la ambición del poder por la actitud del servicio. Para ser el primero según nos pide el Señor hay que hacerse servidor, renunciar a los propios intereses y aprender de todos.

Ahora entiendo que servir es atender, favorecer el crecimiento del otro, utilizar los talentos en bien de los demás, y ser, con gusto y amor, instrumento del Señor, como expresa la máxima de los jesuitas: Todo para mayor Gloria de Dios y en todo servir y amar.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 9,14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 9,14-29: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó:
-«¿De qué discutís?»
Uno le contestó:
-«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.»
Él les contestó:
-«¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre:
-«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
Contestó él:
-«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.»
Jesús replicó:
-«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
Entonces el padre del muchacho gritó:
-«Tengo fe, pero dudo; ayúdame.»
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
-«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.»
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
-«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Él les respondió:
-«Esta especie sólo puede salir con oración.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un niño. Importante ver la fe suplicante del padre, también podemos detenernos en la falta de fe y oración de los discípulos, que no pudieron curar al enfermo. El padre del niño cree en el poder de Jesús, pero reconoce que su fe es débil; por eso ruega al Señor que le ayude: “Tengo fe, pero dudo, ayúdame”.

Sin embargo, es grande lo que la fe realiza en cada persona que abraza este don: “Todo es posible para el que tiene fe”. Para comentar esta afirmación de Ntro. Señor acudo a un Beato Carlos de Foucauld , el de la oración de abandono, el que estuvo al final de su vida de ermitaño y misionero en el Sahara; en sus Meditaciones sobre el Evangelio a propósito de las principales virtudes , trata esta afirmación que nos presenta el Evangelio: «Todo es posible al que tiene fe»:
«Si vuestra fe fuera como un grano de mostaza…, nada os sería imposible» (Mt 17,20). Todo lo podemos por la oración: si no recibimos es que hemos tenido poca
fe, o que hemos orado poco, o que sería malo para nosotros que nuestra petición fuera atendida, o que Dios nos da alguna cosa mejor que lo que hemos pedido. Pero
jamás dejaremos de recibir lo que pedimos por ser la cosa demasiado difícil de
obtener: «Nada os sería imposible». No dudemos en pedir a Dios incluso las cosas más difíciles, como es la conversión de grandes pecadores, de pueblos enteros. Pidámosle, pues, incluso aquellas cosas que creemos son las más difíciles, con la certeza de que Dios nos ama apasionadamente y que cuanto mayor es el don más desea hacerlo el que ama apasionadamente; pero pidámoslo con fe, con insistencia, con constancia, con amor,
con buena voluntad. Y estemos seguros que si pedimos así y con mucha constancia, seremos escuchados y recibiremos la gracia pedida o una todavía mejor. Pidamos,
con osadía, a nuestro Señor las cosas más imposibles de alcanzar cuando son para
su gloria, y estemos seguros que su Corazón nos las concederá tanto más cuanto ellas parecen humanamente imposibles; porque dar lo imposible al que ama es agradable a su Corazón, y ¡cuánto nos ama él!” –hasta aquí las palabras del beato Foucauld.

La fe como don y regalo que nos hace Dios hemos de pedírsela, y valorarla mucho, ya que nos puede pasar como a los discípulos que creían que con sus solas fuerzas podían, pero se cumple que “sin Mí no podéis hacer nada”, necesitamos ese encuentro, ese trato, esa comunicación de corazón a corazón que realiza la oración. Hoy quizás puedas sacar un hueco y visitarlo en su templo, y alimentar la oración ante el Sagrario, ante su Presencia Real en la Eucaristía. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5, 17-26: Hoy hemos visto cosas admirables.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,17-26: Hoy hemos visto cosas admirables.

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.
Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo:
-«Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar:
-«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»
Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó:
-«¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.
Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor:
-«Hoy hemos visto cosas admirables.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy termina con una aclamación, reconociendo lo grande que ha estado el Señor: “Hoy hemos visto cosas maravillosas”. Os invito a que a lo largo de esta jornada nos dejemos sorprender por el Señor, y nos acerquemos al pasaje de hoy de forma salmica, repitiendo como si se tratara de una jaculatoria la frase de la conclusión del relato evangélico:

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”

La casa estaba llena de gente y no podían acceder dentro para facilitar el encuentro de su amigo enfermo con quien podía sanarlo, tuvieron que componérselas y ser creativos para salvar las múltiples dificultades e inconvenientes con las que se encontraron. Pero eso no logro que tiraran la toalla, como se dice vulgarmente, al contrario, se pusieron manos a la obra para superar todos los obstáculos que les impedían llegar hasta el Señor. Fueron creativos y superaron las dificultades.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

El encuentro con el Señor renovó toda la vida del paralítico. Antes del milagro se encontraba imposibilitado, incapaz de moverse por sí mismo. Esto vale también para nosotros. El pecado nos hace vivir como inertes, atados al egoísmo. El bautismo y la fe nos hacen criaturas nuevas. La amistad con Cristo, a través de la fe, penetra nuestro ser y lo transforma. El encuentro con el Dios vivo siempre es transformante, nos saca de nuestras rutinas, nos colma de gozo, nos hace mirar los acontecimientos y nuestra misma realidad iluminada desde la esperanza que nos da la fe.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

El paralítico viéndose curado, se convirtió en un testigo de Cristo. Para poder dar testimonio de su presencia, no vale la teoría simplemente, necesitamos experiencia en nuestra vida de lo grande que Dios actúa e irradiar su amor gustándolo primeramente nosotros.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

Pero es Dios quien salva. Y salva por amor y con amor. El infinito poder de Cristo es el poder del Amor infinito. No hay salvación sin amor. Cristo se inclina sobre las miserias humanas del cuerpo y, sobre todo, del alma. La salvación en sentido cristiano está en el amor de Dios y del prójimo, en adorar y servir por amor.

“Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

Que igual que aquella gente, hoy, nos dejemos sorprender por el Señor, quedemos asombrados por lo mucho que nos ama y demos gloria a su santo nombre y a Él, por lo grande que es con cada uno de nosotros.

Que tengas un buen día y recuerda estas llamado a ser testigo de cosas maravillosas.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 9, 35-10.1.6-8: Jesús, al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 9,35-10.1.6-8: Jesús, al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
– «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones:
– «ld a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparece las “Claves de la Misión”. Se nos presenta la actividad misionera de Jesús. La jornada de Nuestro Señor era muy intensa: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”. El Anuncio del Reino impregna toda la persona, no se limita Nuestro Señor solo a enseñar, si nos quedamos en la sola doctrina se quedaría cojo el Evangelio, no solo anuncia la Buena Noticia sino que transforma la existencia de quien acoge el anuncio y también es curado de toda dolencia. Por eso el Evangelio ha ido acompañado siempre por los frutos de las acciones, no se ha conformado con tocar el mundo de las ideas, sino que si se acoge el “Kerigma” el transformara nuestras vidas, por sus frutos los conoceréis y el mismo anuncio ira realizando la conversión en cada uno de nosotros, nos enviara a amar incluso a los que no nos aman, por eso, anuncio y caridad van unidos, así que S. Agustín tenia la máxima de : “Ama y haz lo que quieras”, ya que quien ama no puede hacer nada malo, si es el amor quien le guía.

En el pasaje de hoy vuelve a mostrarnos las entrañas de misericordia de Nuestro Señor, nos recuerda la compasión del Señor. Le duele tremendamente encontrar a su gente tan desorientada, lo expresa con la imagen “de ovejas sin pastor”. ¡Cuantos sin saber que es lo que les conviene!, sin saber que es bueno para ellos, desconociendo que les hace bien, tantos agobiados, cargados de tanto sufrimiento por la situación en la que se encuentran, cuantos privados de un futuro por la inmensidad de los problemas que les aborda. El Señor pone la compasión y no el juicio para poder ayudar. Compasión quiero, viene a decirnos, aprender a unirnos al sufrimiento de los que nos rodean, no pasar de largo, resuena la imagen del buen samaritano tan necesaria para nuestro mundo, para nuestra gente.

Lo primero que nos demanda el Señor es la oración: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Es bueno reconocer que para construir como nos conviene hemos de pedírselo a Nuestro Señor y ponerlo siempre en sus manos, ofreciéndole todo, lo mucho o poco que realicemos, siempre unidos ,y con él , construyendo su Reino. Y también es importante que toda la misión sea vivida desde la gratuidad: Gratis lo recibisteis; ¡dadlo gratis!” ¿Cómo revelar la proximidad del Reino? La proximidad del Reino se ira haciendo presente, como siempre, cuando vaya acompañada de signos de liberación, la primera liberación la del pecado, la lucha contra todo tipo de mal, y combatiendo con las herramientas que nos concede el espíritu, ejerciendo sus frutos: el gozo, la alegría, la amabilidad, la comprensión… venciendo el mal a fuerza de bien. Eso viene de lo alto.

Hoy hacemos memoria de un gran misionero español, S. Francisco Javier, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de S. Ignacio, murió entregando su vida a la evangelización, en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los arduos trabajos de la predicación, de la Orden de la Compañía de Jesús y, gran evangelizador de la India.

Que tengas un buen día, encomiéndate de una manera especial hoy a la Santísima Virgen, y contémplala de una manera exclusiva hoy, siempre te ayudara a seguir y amar a su Hijo.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 1-4: El óbolo de la pobre viuda.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21,1-4: El óbolo de la pobre viuda.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación del Evangelio de hoy, traigo aquí las palabras de nuestro Papa emerito Benedicto XVI comentando este pasaje del Evangelio: «También a nosotros Jesús nos dice, como en aquel día a los discípulos: ¡Prestad atención! Mirad bien lo que hace esa viuda, pues su gesto contiene una gran enseñanza; expresa la característica fundamental de quienes son las “piedras vivas” de este nuevo Templo, es decir, la entrega completa de sí al Señor y al prójimo; la viuda del Evangelio, …, lo da todo, se da a sí misma, y se pone en las manos de Dios, por el bien de los demás. Este es el significado perenne de la oferta de la viuda pobre, que Jesús exalta porque da más que los ricos, quienes ofrecen parte de lo que les sobra, mientras que ella da todo lo que tenía para vivir, y así se da a sí misma. […] A Dios le bastó el sacrificio de Jesús, ofrecido “una sola vez”, para salvar al mundo entero, porque en esa única oblación está condensado todo el amor del Hijo de Dios hecho hombre, como en el gesto de la viuda se concentra todo el amor de aquella mujer a Dios y a los hermanos: no le falta nada y no se le puede añadir nada. La Iglesia, que nace incesantemente de la Eucaristía, de la entrega de Jesús, es la continuación de este don, de esta sobreabundancia que se expresa en la pobreza, del todo que se ofrece en el fragmento» (Benedicto XVI, 8 de noviembre de 2009).

Cada día, el Señor espera la ofrenda sencilla de nuestros trabajos, de las pequeñas dificultades que siempre encontraremos, de la caridad bien vivida, del tiempo gastado en favor de los demás, de la limosna generosa… Se debe tener presente que Dios no mide los actos humanos con una medida que se para en las apariencias del cuánto se ha dado. Dios mide según la medida de los valores interiores del cómo se pone a disposición del prójimo: medida según el grado de amor con el que nos damos libremente al servicio de los hermanos. Recuerda la experiencia del Obispo Vietnamita preso en las cárceles por su fe: “Dios me quiere a mí, no mis cosas”. Que aprendamos de los santos y de tantos hombres de Dios que han descubierto que entregándose a Dios nunca perdían, al contrario, Dios lo transforma e inunda de gozo nuestro corazón. El Evangelio nos recuerda que es verdad, siempre hay más alegría en dar. Y recuerda que a generosidad nadie gana a nuestro Dios.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19, 11-28: Negociad mientras vuelvo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,11-28: Negociad mientras vuelvo.

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro:
Dijo, pues:
-Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
-Negociad mientras vuelvo.
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: «No queremos que él sea nuestro rey».
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
-Señor, tu onza ha producido diez.
El le contestó:
-Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
El segundo llegó y dijo:
-Tu onza, señor, ha producido cinco.
A ése le dijo también:
-Pues toma tú el mando de cinco ciudades.
El otro llegó y dijo:
-Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.
El le contestó:
-Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.
Entonces dijo a los presentes:
-Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.
Le replicaron:
-Señor, si ya tiene diez onzas.
-Os digo: Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos recuerda por medio de una parábola, la del reparto de las onzas de oro a sus empleados, en dicha parábola se nos resalta que somos administradores de bienes que se nos confían y no propietarios, asumir esa gran verdad, que todo lo hemos recibido, que no nos pertenece, conlleva una serie de actitudes, de maneras de proceder, de responsabilidades, la primera y fundamental, el administrar bien, quizás, con mayor compromiso ya que tendremos que dar cuentas de la misión encomendada. Eso nos pide que pongamos el mayor desvelo, esfuerzo, empeño, entrega, sacrificio… todo lo que esta de nuestra parte para desarrollar bien el encargo recibido, vivir con plenitud nuestra vocación, nuestra respuesta a la invitación realizada por el Señor a nosotros, y desde el agradecimiento por haber sido elegidos y haber querido contar con nosotros.

El Señor nos entrega unos dones y nos invita a colaborar con Él en la construcción de su reino. Que los pongamos a trabajar. Estamos llamados a ser signos creíbles de la vida nueva que Dios ha depositado en nosotros y que nos hace vivir con los mismos sentimientos que Ntro Señor Jesucristo; que nos hace vivir como hermanos, preocupándonos del bien unos de otros por tener un sólo corazón y una sola alma. Cuando el Señor vuelva que nos encuentre llenos de frutos de santidad y de justicia porque hayamos pasado haciendo el bien a todos, sin distinción de razas, lenguas, sexos, culturas o clases sociales. Entonces seremos dignos de participar de su gloria eternamente.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19, 1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hace dos domingos comentamos el pasaje de Zaqueo, lo tenemos muy reciente, es bueno detenernos en la insistencia del Señor que quiere hospedarse contigo,… hoy quiero centrarme en la afirmación: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Hoy, puedo verme reflejado en la figura de Zaqueo. Muchas veces yo me alejo del Señor. Sin embargo, podemos ver como llega un momento que se despierta el deseo del encuentro con quien nos puede salvar, llenar de plenitud nuestra vida, de aspirar a lo más grande. El encuentro con Cristo a Zaqueo le cambio la vida, como tantos hombres de Dios que han dado testimonio de lo crucial que fue y marco un antes y un después en sus vidas el Encuentro con el Dios vivo. El amor es la fuerza que renueva el mundo, transforma a las personas, saca lo mejor de cada uno. Zaqueo lo deja entrar en su casa y en su corazón, y no se siente muy digno de tan gran visita. Eso hace posible la transformación tan radical y el gozo tan inmenso que experimenta que le lleva a querer arreglar todo lo que hasta ahora ha podido realizar mal, empieza con la renuncia a la ambición de riquezas, continúa con el propósito de compartir sus bienes.

Decía un hombre de Dios: “´Nada hay mas querido y agradable a Dios como que los hombres se conviertan a Él con un arrepentimiento sincero”, nos recuerda el Evangelio el gozo y la alegría cuando uno acoge la gracia y se deja hacer por ella: “hay más alegría en el cielo”. ¡No desesperéis nunca! .La salvación es el fruto del encuentro con el Señor. Dios que viene a rescatar al ser humano herido por el pecado, y el ser humano que se abre a este don de Dios. Cuanta necesidad tenemos de experimentar este amor de Dios que sigue esperando que le abramos nuestro corazón, para traernos su salvación y, curar todas nuestras heridas. Nuestra salvación tiene muchos enemigos, los más temibles: la presunción cuando las cosas van bien y la desesperación después de la caída, que no caiga en la desconfianza ni en la desesperación, nuestra pequeñez nos tiene que llevar a ensalzar la esperanza en Cristo, que me crea de verdad que el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. Que no deja a nadie sin solución, que sigue esperando el momento propicio, que nadie es irrecuperable para Dios. Que el pasaje de hoy podemos apreciar como Dios es el Dios de la misericordia que nos invita a dejarlo entrar en nuestra casa. Abrámosle las puertas. Y acoge la Buena Noticia: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Que pases un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.