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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,13-17: Sígueme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,13-17: Sígueme.

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
-«Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos. Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos:
-«¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo:
-«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la vocación de San Mateo, al invitar al seguimiento a un publicano, nos esta mostrando que para el Señor nadie queda al margen, que Dios hace nuevas todas las cosas, donde esta Él hay esperanza, hay posibilidades de cambiar, que Él espera en nosotros y desea que seamos dichosos, que ha venido para que tengamos vida y vida con mayusculas, solo Él puede colmar nuestra existencia.

El Papa Francisco nos comenta el pasaje evangélico de la llamada de Levi, en la homília, realizada en la festividad de S. Mateo, el día 21 de septiembre de 2015: “Celebramos la historia de una conversión. […] Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudación de los impuestos, Jesús pasaba, lo vio, se acercó y le dijo: «“Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió». Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. […] Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida […] Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. […] Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. […] Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. […] Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

[…] Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos.

Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más auténtico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,1-12: Llegaron cuatro llevando un paralítico.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,1-12: Llegaron cuatro llevando un paralítico.

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
-«Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
-«Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
-«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados »
Entonces le dijo al paralítico:
-«Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla -y vete a tu casa. »
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
-«Nunca hemos visto una cosa igual.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos señala que eran muchos los que acudían buscando a Jesús y el Señor aprovecha esa búsqueda para proponerles la Palabra, y en ese momento, es cuando le hacen llegar a un paralítico. Jesús resaltará la fe de aquellas personas que habían superado bastantes obstáculos para poder llegar hasta Él y estaba tan sorprendido de su actitud, que da un paso más, no solo le concede la salud física sino que le concede también la salud espiritual, les ofrece el perdón de los pecados.

El Papa emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 19 de febrero de 2006, comenta este pasaje evangélico: “un paralítico, al que cuatro personas llevan en una camilla a la presencia de Jesús, que, al  ver su fe, dice al paralítico:  “Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Al obrar así, muestra que quiere sanar, ante todo, el espíritu. El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí. En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero:  “Tus pecados quedan perdonados”, y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade:  “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”, y lo sana completamente. El mensaje es claro:  el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse. […] la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paralítico, a quien sólo Jesús puede curar verdaderamente. […] Sólo el amor de Dios puede renovar el corazón del hombre, y la humanidad paralizada sólo puede levantarse y caminar si sana en el corazón. El amor de Dios es la verdadera fuerza que renueva al mundo.”

Los hombres que cargaron al paralítico acercaron a su amigo enfermo a Jesús. Hagamos nosotros lo mismo. Que nuestro buen ejemplo lleve a muchos al encuentro con Cristo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,40-45: Si quieres, puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,40-45: Si quieres, puedes limpiarme.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-«Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:
-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta la curación de un leproso, llama la atención la delicadeza con la que el leproso se dirige al Señor: “si quieres”, si te parece, pidiéndole permiso al Señor, contando con Él, nos muestra cómo debería ser nuestra suplica, dirigirnos siempre al Señor sin exigencias, poniendo nuestra necesidad en sus manos, sabiendo que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, sabiendo que Dios quiere lo que nos hace bien, aunque no siempre sepamos nosotros lo que resulta mejor o más bien nos hace. El ejemplo del leproso nos invita a ponernos en sus manos, aprender que Él me concede lo que sabe que será bueno para mí y para que el reino de Dios crezca. ¡Ojalá! que nuestra oración sea siempre: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mí salvación”. Que esto nos lleve a buscar siempre la voluntad de Dios, a configurarnos con su voluntad, a desear lo que le sea grato, a no querer y solo aspirar a lo que Dios quiere. Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

El Papa Francisco al comentar este pasaje evangélico, en el ángelus del 11 de febrero de 2018, nos ayudara en nuestra meditación: “nos presenta la curación de un hombre enfermo de lepra, […] el leproso del Evangelio suplica a Jesús con estas palabras: «Si quieres, puedes limpiarme».Al oír eso, Jesús sintió compasión. […] No se entiende la obra de Cristo, no se entiende a Cristo mismo si no se entra en su corazón lleno de compasión y de misericordia. Es esta la que lo empuja a extender la mano hacia aquel hombre enfermo de lepra, a tocarlo y a decirle: «Quiero; queda limpio». El hecho más impactante es que Jesús toca al leproso, porque aquello estaba totalmente prohibido por la ley mosaica. Tocar a un leproso significaba contagiarse también dentro, en el espíritu, y, por lo tanto, quedar impuro. Pero en este caso, la influencia no va del leproso a Jesús para transmitir el contagio, sino de Jesús al leproso para darle la purificación. En esta curación nosotros admiramos, más allá de la compasión, la misericordia, también la audacia de Jesús, que no se preocupa ni del contagio ni de las prescripciones, sino que se conmueve solo por la voluntad de liberar a aquel hombre de la maldición que lo oprime. […] el pecado sí que te deja impuro. El egoísmo, la soberbia, la corrupción, esas son las enfermedades del corazón de las cuales es necesario purificarse, dirigiéndose a Jesús como se dirigía el leproso: «Si quieres, puedes limpiarme»”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:
-«Todo el mundo te busca.»
Él les respondió:
-«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy podemos señalar dos acentos: El primero: el gran poder de la intercesión, fueron los discípulos los que se lo dijeron al Señor. Se nos invita a tener en cuenta las necesidades de los que nos rodean y a poner en nuestras súplicas, oraciones y peticiones, sus anhelos, preocupaciones y carencias. Este tipo de oración, fruto del amor, nos despierta la sensibilidad hacia nuestro prójimo. Nuestra vida encuentra su sentido cuando nos lleva al servicio de los demás.

El segundo acento nos lo muestra el Señor en su manera de proceder, el valor de la oración , ni el cansancio de una jornada intensa no le impidió a Jesús disponerse desde muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, para hacer oración. Así obraba el Señor: oraba con frecuencia, nos enseña no solo con su palabra, con su mensaje, también nos enseña con su obrar, destacándonos lo que él valora, es una manera de decirnos que eso es importante, varias veces se retira el Señor a orar, y en distintos momentos del día, nos esta diciendo que se requiere del silencio para poder escuchar a Dios en nuestra vida. Con su ejemplo, Cristo nos ayuda a relacionarnos con el Padre con confianza filial, y nos hace ver que a la oración hay que llevar la voluntad de cooperar con los planes de Dios. Tengamos sed de oración. Hoy puede ser un buen día para disfrutar, saborear y pasar un tiempo con quien tanto nos ama y estar con el Señor un ratico de adoración, agradeciéndole tanto, y descansando en Él.

Hoy, celebramos la memoria de San Fulgencio, uno de los cuatro Santos cartageneros, nació en Cartagena en torno al año 540, fue obispo de Écija, gran orador, fue considerado un hombre sabio y declarado doctor de la Iglesia por Pio IX, es patrón de nuestra diócesis y desde el siglo XVI, patrón del Seminario Mayor que lleva su nombre. En la catedral de Murcia, a las 11:00 h. Se celebrará la eucaristía que se iniciara con la procesión claustral por el interior, se portaran las reliquias del santo y se celebrará la misa por el rito hispano- mozárabe.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,21-28: Este enseñar con autoridad es nuevo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,21-28: Este enseñar con autoridad es nuevo.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
-« ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
-«Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
-«¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando y sanando, sus contemporáneos estaban asombrados porque su manera de enseñar no era a la que estaban acostumbrados, nos resalta que enseñaba con autoridad, autoridad, que no se impone a la fuerza, – se abre camino por la autenticidad, por la integridad, porque lo que dice se cumple, por la coherencia, en ello radica su fuerza.

También, el Evangelio de hoy nos presenta una curación, el evangelista nos resalta que dicha curación ocurre en sábado, esto le va a ocasionar multitud de dificultades, será acusado de quebrantar la Ley. En el ángelus del 8 de febrero de 2015 el Papa Francisco profundiza en ambos temas: Predicar y curar: “Esta es la actividad principal de Jesús en su vida pública. Con la predicación anuncia el reino de Dios, y con la curación demuestra que está cerca, que el reino de Dios está en medio de nosotros. […] -varias veces en los evangelios, Jesús- cura a una multitud de personas afectadas por todo tipo de enfermedades: físicas, psíquicas y espirituales. Jesús, que vino al mundo para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres, muestra una predilección particular por quienes están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Así, Él se revela médico, tanto de las almas como de los cuerpos, buen samaritano del hombre. Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. […] La obra salvífica de Cristo no termina con su persona y en el arco de su vida terrena; prosigue mediante la Iglesia, sacramento del amor y de la ternura de Dios por los hombres. Enviando en misión a sus discípulos, Jesús les confiere un doble mandato: anunciar el Evangelio de la salvación y curar a los enfermos. Fiel a esta enseñanza, la Iglesia ha considerado siempre la asistencia a los enfermos parte integrante de su misión. […] Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo. […] Por lo tanto, cada uno de nosotros está llamado a llevar la luz de la palabra de Dios y la fuerza de la gracia a quienes sufren y a cuantos los asisten, familiares, médicos y enfermeros, para que el servicio al enfermo se preste cada vez más con humanidad, con entrega generosa, con amor evangélico y con ternura. La Iglesia madre, mediante nuestras manos, acaricia nuestros sufrimientos y cura nuestras heridas, y lo hace con ternura de madre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,14-20: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,14-20: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:
-«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Empezamos hoy la primera semana del tiempo litúrgico. Comenzamos con el tiempo ordinario y en el Evangelio nos encontramos con dos partes bien diferenciadas: Llamada a la conversión con la predicación inaugural de Jesús y la narración de las cuatro primeras vocaciones.

El Señor desea nuestro bien, desde allí nos ofrece la invitación a cambiar, nos llama a la conversión, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Está cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia, que tenemos huellas, semillas… del Reino. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación. Dicho proceso de conversión no es cuestión de un momento o unos sentimientos, más bien nos lleva toda nuestra existencia, durante toda nuestra vida. Nos aporta muchas fuentes de dicha, de felicidad, y nos va transformando hasta adquirir los mismos sentimientos de Ntro. Señor Jesucristo.

Con la invitación realizada a los discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que ser discípulo suyo, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Primeramente: “Venid conmigo”, necesitamos encontrar nuestro descanso en el Señor, necesitamos apoyarnos más en Él, aquí iremos viendo que nos falta vida de oración, que andamos faltos de raticos de intimidad con Él, que nos iría muchísimo mejor si contáramos cada vez más con Él, no hacer nada sin Él, sabiendo lo que en más de una ocasión les recordó a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”.

Todo con Él, por Él y nada sin Él. Buscando siempre su gloria y queriendo hacerlo amar. En eso consiste “pescadores de hombres”, no es cuestión de proselitismo, más bien, mostrarle a los demás la fuente de nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra esperanza, nuestra fuerza, el sentido de nuestra existencia, mostrar a quien puede saciar todas las necesidades por las que pasa el ser humano. Si conocieras el don de Dios, tú mismo se lo reclamarías.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,15-16.21-22: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,15-16.21-22: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye el tiempo de Navidad. Creo que nos puede ayudar para profundizar en la festividad de hoy, la reflexión realizada por el Papa Emérito Benedicto XVI, en el Ángelus pronunciado el 13 de enero de 2008: “El Niño, a quien los Magos de Oriente vinieron a adorar en Belén, ofreciéndole sus dones simbólicos, lo encontramos ahora adulto, en el momento en que se hace bautizar en el río Jordán por el gran profeta Juan. El Evangelio narra que cuando Jesús, recibido el bautismo, salió del agua, se abrieron los cielos y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Esa fue su primera manifestación pública, después de casi treinta años de vida oculta en Nazaret. […] ¿Cuál es el significado de este acto, que Jesús quiso realizar —venciendo la resistencia del Bautista— para obedecer a la voluntad del Padre? Su sentido profundo se manifestará sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Haciéndose bautizar por Juan juntamente con los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como Cordero de Dios que “quita” el pecado del mundo. Obra que consumó en la cruz, cuando recibió también su “bautismo”. En efecto, al morir se “sumergió” en el amor del Padre y derramó el Espíritu Santo, para que los creyentes en él pudieran renacer de aquel manantial inagotable de vida nueva y eterna.

Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo, para librarnos de la esclavitud de la muerte y “abrirnos el cielo”, es decir, el acceso a la vida verdadera y plena…”

Hoy es un gran día para renovar nuestro bautismo y darle muchas gracias al Señor por el gran regalo que nos ha hecho, introduciéndonos en su familia, la de los hijos de Dios. Siempre me ha impresionado en esta festividad contemplar a Nuestro Señor haciendo cola entre los pecadores, pasando como uno de tantos, él que no cometió pecado, todo un Dios entremezclado con los que nada cuenta, con los marginados, sin querer privilegios, estando en la fila con paciencia, sabiendo esperar su turno, me impresiona este Dios que rompe todos los esquemas de este mundo, no quiere privilegios, no busca honores, le da igual que lo confundan, pasando como uno de tantos, mezclado entre los pecadores.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3,22-30: Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,22-30: Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí con ellos y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel. Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron:
– «Oye, rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él.»
Contestó Juan:
– «Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: “Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él.” El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy termina con una máxima que dio sentido a la entrega y la vida de S. Juan: “Es preciso que Él crezca y yo disminuya”. Darle el primer lugar en nuestro corazón al Señor, continuar por el camino de la humildad, buscar la gloria de Dios. En palabras del Papa emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 25 de junio de 2006: “Es preciso que él crezca y que yo disminuya”: estas palabras del Bautista constituyen un programa para todo cristiano. Dejar que el “yo” de Cristo ocupe el lugar de nuestro “yo” fue de modo ejemplar el anhelo de los apóstoles san Pedro y san Pablo […] San Pablo escribió de sí mismo: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”.

El pasaje evangélico de hoy ha de entenderse desde la novedad que supone la presencia del reino de Dios en la persona, mensaje y milagros del Señor. S. Juan Bautista sale al paso de posibles envidias entre sus seguidores respecto de Jesús, y es definido como el esposo del nuevo pueblo de Dios. Nos ayudará el meditar y orar sobre la santidad de S. Juan Bautista, a quien el Señor envía a prepararle el camino y no piensa sino en disminuirse para engrandecer a su Señor. En este tiempo de Navidad nos adentramos en el misterio de la humildad de Dios, según reza el prefacio: “viene por primera vez en la humildad de la carne”. El Señor nos invita a aprender de Él que es manso y humilde, “Humildad de Jesús: en Belen, en Nazaret, en el Calvario…La Virgen María nos acompaña para que le recibamos con la humildad con la que ella recibió a su Hijo Jesús…Salve Raíz, salve puerta, de quien nació la Luz para iluminar un mundo sumergido en las tinieblas del orgullo; Jesucristo, Luz de Luz.” (Cfr. Misal Romano, Credo).

Es sábado, día especialmente mariano, donde se nos invita a introducirnos en la escuela de María, para crecer en el amor a su Hijo y en el seguimiento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,12-16: Señor, si quieres puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,12-16: Señor, si quieres puedes limpiarme.

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó:
– Señor, si quieres puedes limpiarme.
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
– Quiero, queda limpio.
Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió:
– Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a un leproso que es sanado, su suplica es atendida, sin embargo, podemos aprender mucho de la manera en que muestra sus necesidades, nos da toda una gran lección, expone al Señor su petición pero no le exige, quiero detenerme en la gran delicadeza, nos enseña cómo debería ser siempre nuestra suplica, dirigirnos al Señor sin exigencias, poniendo nuestra petición en sus manos: “Si quieres”. Sabiendo y confiando en que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y con la certeza que para Él “todo” es posible, aunque no todo lo que le pidamos sea bueno para nosotros, y a veces, buscando nuestro verdadero bien nos de la sensación como que hace oídos sordos a nuestra suplica o diera la impresión de ignorar nuestra petición; si se diera esto, no debemos menoscabar la confianza, ni poner en duda lo mucho que le interesamos, no cuestionar su amor, todo lo contrario, ampliar nuestro abandono en Él y despertar nuestra búsqueda de su voluntad, es posible que sus planes no sean los míos. De esta manera tengo la seguridad de pedir todo cuanto pienso que es mejor, pero al mismo tiempo, me pongo en sus manos para que Él me dé lo que sabe que será bueno para mí y para que el Reino de los cielos crezca en el mundo. Ojalá que tu oración siempre sea: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bueno para mi salvación”. Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

Comentando este pasaje el Papa Francisco en la homilía a los nuevos cardenales, el 15 de febrero de 2015, les propone algunas actitudes: “La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete […] La caridad es creativa en la búsqueda del lenguaje adecuado para comunicar con aquellos que son considerados incurables y, por lo tanto, intocables. Encontrar el lenguaje justo… el contacto es el auténtico lenguaje que transmite, fue el lenguaje afectivo, el que proporcionó la curación al leproso. ¡Cuantas curaciones podemos realizar y transmitir aprendiendo este lenguaje del contacto! Era un leproso y se ha convertido en mensajero del amor de Dios. Dice el Evangelio: “Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho”. Queridos nuevos Cardenales, ésta es la lógica de Jesús, éste es el camino de la Iglesia:[…] ¡La disponibilidad total para servir a los demás es nuestro signo distintivo, es nuestro único titulo de honor!”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
– «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy muestra otra epifanía de Cristo, su manifestación en Nazaret, impulsado por el Espíritu, se volvió a Galilea. Se nos invita a contemplar al Señor entre sus paisanos dispuesto a hacer la lectura. Todos tenían los ojos fijos en él. Comenzó a decirles. “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oir”.

El 2 de septiembre de 2013, El Papa Francisco en la Misa Matutina de Santa Marta, comentó este pasaje evangélico: “En Nazaret, todos esperaban a Jesús. Querían encontrarle. Y Él fue a encontrar a su gente. Por primera vez volvía a su lugar. Y ellos le esperaban porque habían oído todo lo que Jesús había hecho en Cafarnaún, los milagros. Y cuando inicia la ceremonia, como es costumbre, piden al huésped que lea el libro. Jesús hace esto y lee el libro del profeta Isaías, que era un poco la profecía sobre Él y por esto concluye la lectura diciendo: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”».

¿Busco, deseo, anhelo al Señor? ¿Acojo su Palabra? ¿Veo que en el Señor se cumple la Escritura? Creo que es la Palabra encarnada, el Dios-con-nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.