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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,45-52: No tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,45-52: No tengáis miedo.

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice:
– «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor en medio de la tormenta, caminando sobre las aguas y calmando a los discípulos, la invitación a no tener miedo, a confiar y dejarnos rescatar por Él.

Recurro al ángelus, del 13 de agosto de 2017, ya que el Papa Francisco comenta y profundiza sobre este pasaje evangélico: “Esta historia del Evangelio contiene un rico simbolismo y nos hace reflexionar sobre nuestra fe, como individuos y como comunidad eclesial, […] ¿Cómo es la fe en cada uno de nosotros y la fe de nuestra comunidad? El bote es la vida de cada uno de nosotros, pero también es la vida de la Iglesia; El viento contrario representa dificultades y pruebas. La invocación de Pedro: “¡Señor, ordéname que venga hacia ti!” Y su grito: “¡Señor, sálvame!” Se asemeja a nuestro deseo de sentir la cercanía del Señor, pero también al miedo y la angustia que acompañan los momentos más difíciles de nuestra vida y de nuestras comunidades, marcados por la fragilidad interna y las dificultades externas.

En ese momento, la palabra segura de Jesús no fue suficiente para Pedro, […] Esto es lo que nos puede pasar a nosotros también. […] El Evangelio de hoy nos recuerda que la fe en el Señor y su palabra no abre un camino donde todo sea fácil y pacífico; no nos aleja de las tormentas de la vida. La fe nos da la seguridad de una Presencia, la presencia de Jesús que nos impulsa a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos agarra para ayudarnos a enfrentar las dificultades, mostrándonos el camino incluso cuando está oscuro. En resumen, la fe no es una salida a los problemas de la vida, sino que apoya el camino y le da sentido.

Este episodio es una imagen maravillosa de la realidad de la Iglesia de todos los tiempos: un barco que, a lo largo del cruce, también debe enfrentar vientos y tormentas, que amenazan con abrumarla. Lo que la salva no es el coraje y las cualidades de sus hombres: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra. En este barco estamos a salvo, a pesar de nuestras miserias y debilidades, especialmente cuando nos arrodillamos y adoramos al Señor, como los discípulos que, al final, “se inclinaron ante él, diciendo:” Verdaderamente usted es el Hijo de Dios. ! “». Qué bueno decirle esta palabra a Jesús: “¡Verdaderamente eres el Hijo de Dios!”[…]

Que la Virgen María nos ayude a permanecer firmes en nuestra fe para resistir las tormentas de la vida, a permanecer en el barco de la Iglesia, evitando la tentación de subirse a los hechizos pero inseguros barcos de ideologías, modas y consignas.” (la traducción del texto italiano no es la oficial ha sido realizado con el traductor de google).

Hoy Cristo nos invita a permanecer en su amor y a ser fuertes ante las dificultades. Porque Él está con nosotros y sólo con Él seremos capaces de vencer los vientos más fuertes que arrecien contra nuestra barca.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,34-44: Pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,34-44: Pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:
-«Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.»
Él les replicó:
-«Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron:
«¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?»
Él les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron:
-«Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.
Los que comieron eran cinco mil hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes. En este tiempo de Navidad, hemos dado un gran brinco, desde contemplar a todo un Dios hecho Niño, a mirarlo ayer en el inicio de su vida pública, hemos dado un salto de más de treinta años, y hoy dentro de la MANIFESTACIÓN de Dios en los milagros.

Para nuestra meditación, voy a subrayar dos aspectos. Uno, lo encontramos en el inicio del pasaje: “le dio lástima…porque andaban como ovejas sin pastor”. Cuantos contemporáneos nuestros se encuentran sin rumbo, sin ilusión, sin esperanza sin sentido y tantos sin, que podríamos ir añadiendo…, esta cultura que rechaza o ignora a Dios está pagando el alto precio de las heridas del pecado, porque no saben distinguir entre lo que le hace bien o le esta perjudicando, nada es inocente, toda opción trae unas consecuencias, y querer vivir como si Dios no existiera, lleva a lastimarnos unos a otros, nos encontramos huérfanos, sin padre, y como hermanastros unos para con otros, creciendo la violencia expresada de multitud de formas, se justifica lo injustificable, se reclama respeto los que no respetan a los que no son de los nuestros. Sembrando muerte, confusión, colocando falsos ídolos a los que adorar y entregar nuestro tiempo, nuestras personas. Es para que de lástima y preocupe lo que estamos sembrando. ¿Cómo remediar? ¿cómo actuar? ¿cómo ser portadores de esperanza ante tantas malaventuranzas? ¿cómo luchar contra el mal? ¿cómo combatir el pecado? ¿cómo sanar tantas heridas? No debemos quedarnos en la queja, no podemos simplemente lamentarnos, el Señor actúa y pide que les demos nosotros de comer. Estamos llamados a saciar tantas hambres generadas hoy: soledades, vacíos, angustias, miedos… Consolad, consolad a mi pueblo nos sigue invitando el profeta.

Y otro acento, es la colaboración que demanda a los discípulos, como les solicita que ponga lo poco que tienen, para que Él realice el milagro. Detente por un momento en este gesto, todo un Dios nos pide nuestra colaboración, aunque a los ojos de nuestro mundo pueda parecer pequeña, para Dios nunca lo es, el mirar que tiene Dios no es al que nosotros estamos acostumbrados, Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don y en el amor no hay nada pequeño, el amor lo hace grande y es que el Señor siempre hace el milagro. Lo más grande, es que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. ¡Que grande que es Dios!.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 4,12-17.23-25: El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 4,12-17.23-25: El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftali,
camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor iniciando su ministerio de vida pública. Comienza la manifestación del Mesías no sólo a los judíos, sino también a los paganos. La Salvación es para todos.

Comienza con el anuncio del Reino y la llamada a la conversión, van de la mano, acoger la Buena Noticia y dejar que ella denuncie lo que nos estorba para poder hacerlo realidad. Urge un cambio. S. Agustín clamaba muchas veces, con esta oración, casi a modo de jaculatoria: “¡Conviérteme, Señor y me convertiré a ti! Sin ti, nada puedo”.

En este primer día después de la solemnidad de la Epifanía lo que más resuena es la llamada a la conversión, llamada a cambiar de mentalidad y de conducta. Se nos invita a creer en Dios y amarlo amando al prójimo. Es importante entender que la conversión no es algo que sucede en nuestras vidas de una vez por todas, sino que es un proceso que se inicia cuando nos adherimos a la enseñanza del Evangelio y decidimos comenzar a vivir de acuerdo con éste. Este proceso de conversión durará toda la vida y nos llevará a experimentar la plenitud del amor de Dios. Por ello esta invitación a convertirnos es siempre válida y actual. No importa en qué estado de conversión te encuentres… siempre podremos responder con mayor generosidad a Dios. Pero sin olvidar lo que el Señor les dirá a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Pero con Él y con la ayuda de su gracia, lo podemos todo. ¡Ánimo! No dejes para mañana lo que puedas empezar hoy. ¡Ánimo!

También observando el proceder de Ntro. Señor que “Recorría toda Galilea, ENSEÑANDO en las sinagogas y PROCLAMANDO el Evangelio del Reino, CURANDO las enfermedades y dolencias del pueblo”. Llama la atención que iba a toda Galilea, no se quedaba con unos pocos, es para todos la salvación, y todos tenemos necesidad de crecer en el conocimiento del amor de Dios, por eso, es muy necesario que los que han tenido la dicha de encontrarse con el Dios vivo, se requiere que ese tesoro lo hagan partícipe a sus hermanos, y es necesario que quienes pregonen el Kerigma, -el anuncio de salvación-, actúen como esa estrella que guió a los magos y lleven al encuentro con el Salvador, y procedan como el Señor, calmando toda dolencia, cercanos a los que sufren, aliviando, fortaleciendo y consolando.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 2,1-12: Cayendo de rodillas lo adoraron; después,…le ofrecieron regalos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 2,1-12: Cayendo de rodillas lo adoraron; después,…le ofrecieron regalos.

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
– «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y , venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
– «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
– «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La fiesta litúrgica de hoy, conocida popularmente como el día de Reyes, es la fiesta de la Epifanía del Señor. Epifanía es una palabra griega que significa manifestación de la divinidad. En la Epifanía se nos comunica que la Salvación es para todos, el misterio no es para unos pocos, para unos privilegiados, no es solo para el pueblo escogido, la salvación se ofrece para todos, también ha sido revelado a los gentiles.

En esos hombres puestos en camino, los Magos, representa a los hombres y a las mujeres que se encuentran en búsqueda, en busca de Dios.

Para nuestra profundización, acudo a la homilía dicha el año pasado, por el Papa Francisco, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el día 6 de enero de 20018: “Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen regalos.

Ver la estrella. Es el punto de partida. […] Los Reyes Magos no se conformaron con ir tirando, con vivir al día. Entendieron que, para vivir realmente, se necesita una meta alta y por eso hay que mirar hacia arriba. […] La estrella de Jesús no ciega, no aturde, sino que invita suavemente. Podemos preguntarnos qué estrella seguimos en la vida. Hay estrellas deslumbrantes, que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino. Esto es lo que sucede con el éxito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. […] Son estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan. En cambio, la estrella del Señor no siempre es deslumbrante, pero está siempre presente; es mansa; te lleva de la mano en la vida, te acompaña. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una «inmensa alegría». Nos pide, sin embargo, que caminemos.

Caminar, la segunda acción de los Magos, es esencial para encontrar a Jesús. […] Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir. No esperar; arriesgar. No quedarse quieto; avanzar. Jesús es exigente: a quien lo busca, le propone que deje el sillón de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas. Seguir a Jesús no es como un protocolo de cortesía que hay que respetar, sino un éxodo que hay que vivir. Dios, que liberó a su pueblo a través de la travesía del éxodo y llamó a nuevos pueblos para que siguieran su estrella, da la libertad y distribuye la alegría siempre y sólo en el camino. En otras palabras, para encontrar a Jesús debemos dejar el miedo a involucrarnos, la satisfacción de sentirse ya al final, la pereza de no pedir ya nada a la vida. Tenemos que arriesgarnos, para encontrarnos sencillamente con un Niño. Pero vale inmensamente la pena, porque encontrando a ese Niño, descubriendo su ternura y su amor, nos encontramos a nosotros mismos.[…]

Ofrecer. Cuando los Magos llegan al lugar donde está Jesús, después del largo viaje, hacen como él: dan. Jesús está allí para ofrecer la vida, ellos ofrecen sus valiosos bienes: oro, incienso y mirra. El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don. Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: esta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: «Gratis habéis recibido, dad gratis». Hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre. Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos. Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a él: «Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar».

Queridos hermanos y hermanas, hagamos como los Magos: alzar la mirada, caminar y dar gratuitamente regalos.”

Que tengas un buen día. Feliz día del Señor, feliz día de Reyes.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,43-51: Has de ver cosas mayores.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,43-51: Has de ver cosas mayores.

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
– «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
– «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó:
– «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó:
– «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
– «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta:
– «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde:
– «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió:
– «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó:
– «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió:
– «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es comentado por el Papa Benedicto XVI, en la catequesis que realizó de los apóstoles, concretamente, en la Audiencia General del 4 de octubre de 2006: “ A este Natanael Felipe le comunicó que había encontrado a “ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas:  Jesús el hijo de José, el de Nazaret”. Como sabemos, Natanael le manifestó un prejuicio más bien fuerte:  “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Esta especie de contestación es, en cierto modo, importante para nosotros. En efecto, nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía provenir de una aldea tan oscura como era precisamente Nazaret. Pero, al mismo tiempo, pone de relieve la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperaríamos. Por otra parte, sabemos que en realidad Jesús no era exclusivamente “de Nazaret”, sino que había nacido en Belén y que, en último término, venía del cielo, del Padre que está en los cielos.

La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión:  en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa:  “Ven y lo verás”.
Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva […] nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús. […] Volviendo a la escena de vocación, el evangelista nos refiere que, cuando Jesús ve a Natanael acercarse, exclama:  “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Se trata de un elogio que recuerda el texto de un salmo:  “Dichoso el hombre… en cuyo espíritu no hay fraude”, pero que suscita la curiosidad de Natanael, que replica asombrado:  “¿De qué me conoces?”. La respuesta de Jesús no es inmediatamente comprensible. Le dice:  “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. No sabemos qué había sucedido bajo esa higuera. Es evidente que se trata de un momento decisivo en la vida de Natanael.

Él se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús, se siente comprendido y llega a la conclusión:  este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente. Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo:  “Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. En ella se da un primer e importante paso en el itinerario de adhesión a Jesús.”

Gran misión se nos encomienda, acompañantes que lleven al encuentro con el Dios vivo. Con la promesa de: “Has de ver cosas mayores”, El amor del Amado (el gran regalo de la fe) como la fuerza más grande que nos hace ver la realidad y los acontecimientos con ojos nuevos, con nuevas ganas, con renovadas ilusiones, lo ilumina todo y sabe ver lo mejor de todo y de todos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,35-42: Hemos encontrado al Mesías. Y lo llevó a Jesús.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,35-42: Hemos encontrado al Mesías. Y lo llevó a Jesús.

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
– «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
– «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron:
– «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo:
– «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
– «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
– «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para las pistas de meditación del evangelio de hoy, acudo al Papa Francisco, en el ángelus del 14 de enero de 2018, ya que tenemos la dicha que nos comenta este pasaje evangélico: “es Juan Bautista quien lo indica a sus discípulos como “el Cordero de Dios”, invitándolos a seguirlo. […] El relato del Evangelio indica las características esenciales del itinerario de fe. Hay un itinerario de fe, que es el itinerario de los discípulos de todos los tiempos, también del nuestro, a partir de la pregunta que Jesús dirige a los discípulos que, animados por Juan Bautista, comienzan a seguirle: “¿Qué buscáis?”. […] Cada uno de nosotros, como ser humano, está en búsqueda: búsqueda de felicidad, búsqueda de amor, de una vida buena y plena. Dios Padre nos ha dado todo esto en su Hijo Jesús.

En esta búsqueda, es fundamental el papel de un verdadero testigo: de una persona que ha hecho antes el camino y ha encontrado al Señor. En el Evangelio, Juan Bautista es ese testigo. Por eso pudo orientar a sus discípulos hacia Jesús, que los involucra en una nueva experiencia diciendo: “Venid y veréis”. Y aquellos dos no pudieron olvidar la belleza de este encuentro, hasta el punto que el Evangelista anota incluso la hora: “Eran alrededor de las cuatro de la tarde”. Solo un encuentro personal con Jesús genera un camino de fe y de discipulado. […] Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, seguir a Jesús: este es el camino.”

Seguimos en este tiempo precioso donde se nos invita a contemplar el misterio de la Encarnación, a profundizar en el Dios con nosotros, a descubrir su presencia y adorarlo.

Y otro punto para nuestra meditación, podría ser, el fijarnos en el discípulo Andrés, aprender como comunica su experiencia rapidísimamente, “hemos encontrado al Mesías”, no puede ocultarla, se hace instrumento de encuentro con el Señor, “lo llevo a Jesús”. Todos necesitamos testigos que nos acerquen al Señor, y tú también eres necesario para que muchos otros tengan la dicha de recibir este tesoro. Ser instrumento para que se puedan encontrar con quien llenará de plenitud sus vidas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lucas 2,21-24: Se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de su concepción.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lucas 2,21-24: Se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de su concepción.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de su concepción.
Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta como “al niño le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.” Tenemos la dicha de contar con la homilía del Papa Francisco en el día del Santísimo nombre de Jesús, el 3 de enero de 2014: Donde se nos invita a “tener los mismos sentimientos de Cristo. Significa pensar como Él, querer como Él, mirar como Él, caminar como Él. Significa hacer lo que hizo Él y con sus mismos sentimientos, con los sentimientos de su Corazón.
El corazón de Cristo es el corazón de un Dios que, por amor, se «vació». […] el Evangelio se anuncia con dulzura, con fraternidad, con amor.”

San Bernardino propagó la devoción al santísimo nombre de Jesús. De los sermones de san Bernardino de Siena, Sermón 49 : “El nombre de Jesús es la luz de los predicadores, pues es su resplandor el que hace anunciar y oír su palabra.[…] Es preciso predicar este nombre para que resplandezca y no quede oculto. Pero no debe ser predicado con el corazón impuro o la boca manchada, sino que hay que guardarlo y exponerlo en un vaso elegido.[…] Pablo hablaba del nombre de Jesús en sus cartas, en sus milagros y ejemplos. Alababa y bendecía el nombre de Jesús. El Apóstol llevaba este nombre, como una luz, a pueblos, reyes y a los israelitas, y con él iluminaba las naciones, proclamando por doquier […] anunciando en todo lugar a Jesús, y éste crucificado. […] Cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su salvación, es decir, Jesús, el Salvador que él ha enviado.”

Concluimos con la oración de San Bernardino de Siena:

“¡Oh nombre glorioso, nombre regalado, nombre amoroso y santo! Por ti las culpas se borran, los enemigos huyen vencidos, los enfermos sanan, los atribulados y tentados se robustecen, y se sienten gozosos todos. Tú eres la honra de los creyentes, tú el maestro de los predicadores, tú la fuerza de los que trabajan, tú el valor de los débiles. Con el fuego de tu ardor y de tu celo se enardecen los ánimos, crecen los deseos, se obtienen los favores, las almas contemplativas se extasían; por ti, en definitiva, todos los bienaventurados del cielo son glorificados. Haz, dulcísimo Jesús, que también nosotros reinemos con ello por la fuerza de tu santísimo nombre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,19-28: Éste fue el testimonio de Juan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,19-28: Éste fue el testimonio de Juan.

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran:
-«¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas:
-«Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron:
-«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo:
-«No lo soy.»
-«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió:
-«No.»
Y le dijeron:
-«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
El contestó:
-«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
-«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió:
-«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el pasaje del Evangelio de hoy destaca de manera grande a S. Juan Bautista desde la urgencia a TESTIMONIAR. La Gloria de Juan Bautista fue anunciar al pueblo a Jesucristo. El Mesías esta presente pero no es reconocido. Dar testimonio de Jesucristo, “el desconocido”, en medio de un mundo que lo necesita a gritos. -(aunque a veces, ni él mismo lo sepa)- . Cristo ha venido a vendar los corazones desgarrados. Conocer que Dios está entre nosotros, que Cristo se ha hecho uno de los nuestros, es motivo de gran esperanza para cada uno de nosotros. A un mundo lejos de Dios le hace mucha falta una cura de emergencia y esto va a depender de aquellos que tienen experiencia de la presencia de Dios en sus vidas, pueden ser testigos que Dios esta muy vivo y sigue obrando, y pueden hablar de lo grande que Dios ha estado y sigue estando en sus vidas.

El Papa Benedicto XVI le dedicó una catequesis a Juan Bautista, la audiencia general del 29 de agosto de 2012: “el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como «el Cordero de Dios» que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar en Jesús al verdadero Enviado de Dios, poniéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como último acto, el Bautista testimonia con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin ceder o retroceder, cumpliendo su misión hasta las últimas consecuencias. […] Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios.[…] Que san Juan Bautista interceda por nosotros, a fin de que sepamos conservar siempre el primado de Dios en nuestra vida.”

También hoy celebramos la memoria de San Basilio el Grande y San Gregorio Nacianceno. Recurro, una vez más, a las audiencias del Papa Benedicto XVI para presentar ambas figuras tan importantes de la iglesia: “uno de los grandes Padres de la Iglesia, san Basilio. Fue un gran obispo del siglo IV, por su santidad de vida, por la excelencia de su doctrina y por la síntesis armoniosa de sus dotes especulativas y prácticas. Nació alrededor del año 330 […] Estudió con los mejores maestros de Atenas y Constantinopla. Insatisfecho de sus éxitos mundanos, […] Atraído por Cristo, comenzó a mirarlo y a escucharlo sólo a él. Con determinación se dedicó a la vida monástica en la oración, en la meditación de las sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia, y en el ejercicio de la caridad […] Después fue ordenado sacerdote y, por último, en el año 370, consagrado obispo de Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía. Con su predicación y sus escritos realizó una intensa actividad pastoral, teológica y literaria […] Fue un hombre que vivió verdaderamente con la mirada puesta en Cristo, un hombre del amor al prójimo. Lleno de la esperanza y de la alegría de la fe, san Basilio nos muestra cómo ser realmente cristianos.”(Audiencia General, 4 julio 2007).

Y San Gregorio Nacianceno, “Ilustre teólogo, orador y defensor de la fe cristiana en el siglo IV, fue célebre por su elocuencia […] nació en el seno de una familia noble […] Después de la educación familiar, frecuentó las más célebres escuelas de su época […] donde entabló amistad con san Basilio, […] era reacio a recibir la ordenación presbiteral, porque sabía que así debería ser pastor, ocuparse de los demás, de sus cosas, y por tanto ya no podría dedicarse exclusivamente a la meditación. Con todo, aceptó esta vocación y asumió el ministerio pastoral con obediencia total, aceptando ser llevado por la Providencia a donde no quería ir, como a menudo le aconteció en la vida. En el año 371, su amigo Basilio, lo quiso consagrar obispo de Sásima, […] Sin embargo, él, por diversas dificultades, no llegó a tomar posesión, y permaneció en la ciudad de Nacianzo.[…] Mientras participaba en el segundo concilio ecuménico, el año 381, san Gregorio fue elegido obispo de Constantinopla y asumió la presidencia del Concilio […] Es un hombre que nos hace sentir la primacía de Dios y por eso también nos habla a nosotros, a nuestro mundo: sin Dios el hombre pierde su grandeza; sin Dios no hay auténtico humanismo.” (Audiencia General, 8 agosto 2007).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,16-21: Los pastores contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,16-21: Los pastores contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

A los ocho días del nacimiento de nuestro Señor se nos invita a contemplar a nuestra madre, la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra. María es la que nos ha dado a Cristo, nuestro Salvador. Para profundizar en el misterio de la maternidad de María recurro a algunos subrayados de la homilía pronunciada el 1 de enero de 2017 por el Papa Francisco:

“María es la mujer que sabe conservar, es decir proteger, custodiar en su corazón el paso de Dios en la vida de su Pueblo. Desde sus entrañas aprendió a escuchar el latir del corazón de su Hijo y eso le enseñó, a lo largo de toda su vida, a descubrir el palpitar de Dios en la historia. […] En María, el Verbo Eterno no sólo se hizo carne sino que aprendió a reconocer la ternura maternal de Dios. Con María, el Niño-Dios aprendió a escuchar los anhelos, las angustias, los gozos y las esperanzas del Pueblo de la promesa. Con ella se descubrió a sí mismo Hijo del santo Pueblo fiel de Dios.

En los evangelios María aparece como mujer de pocas palabras, sin grandes discursos ni protagonismos pero con una mirada atenta que sabe custodiar la vida y la misión de su Hijo y, por tanto, de todo lo amado por Él. Ha sabido custodiar los albores de la primera comunidad cristiana, y así aprendió a ser madre de una multitud. Ella se ha acercado en las situaciones más diversas para sembrar esperanza. […] Donde hay madre, hay ternura. Y María con su maternidad nos muestra que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, nos enseña que no es necesario maltratar a otros para sentirse importantes. Y desde siempre el santo Pueblo fiel de Dios la ha reconocido y saludado como la Santa Madre de Dios.

Celebrar la maternidad de María como Madre de Dios y madre nuestra, al comenzar un nuevo año, significa recordar una certeza que acompañará nuestros días: somos un pueblo con Madre, no somos huérfanos.

[…] Comenzar el año haciendo memoria de la bondad de Dios en el rostro maternal de María, en el rostro maternal de la Iglesia, en los rostros de nuestras madres, nos protege de la corrosiva enfermedad de «la orfandad espiritual»[…] Jesucristo en el momento de mayor entrega de su vida, en la cruz, no quiso guardarse nada para sí y entregando su vida nos entregó también a su Madre. Le dijo a María: aquí está tu Hijo, aquí están tus hijos. Y nosotros queremos recibirla en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros pueblos. Queremos encontrarnos con su mirada maternal. Esa mirada que nos libra de la orfandad; esa mirada que nos recuerda que somos hermanos: que yo te pertenezco, que tú me perteneces, que somos de la misma carne. Esa mirada que nos enseña que tenemos que aprender a cuidar la vida de la misma manera y con la misma ternura con la que ella la ha cuidado: sembrando esperanza, sembrando pertenencia, sembrando fraternidad.

También, unida a esta solemnidad, se celebra la Jornada Mundial de la Paz, en el mensaje del Papa Francisco para este año, pone en el centro de la misión de los discípulos de Cristo el dar la paz: “Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz” que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana.”

Con todos mis mejores deseos para ti, que el Señor te conceda todo lo que la primera lectura de hoy nos presenta, que tengas un feliz y santo 2019.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos volvemos a encontrar con el pasaje evangélico proclamado en la misa del día de Navidad, el evangelista San Juan nos resalta varias veces y de distinta forma: “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Cómo no hacerse la pregunta: ¿Cómo es mi acogida a su Palabra? ¿Como acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por Él, me dejo abrazar por Él? Su Amor no es amado, continuamos anteponiendo otras cosas, realidades,… Dios continua sin ser lo más importante en la vida de muchísima gente, no lo conocen, no lo reciben, es ignorado, y a veces, atacado, parece como que no tiene cabida en nuestras vidas, “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. No tenían tiempo para Él, nuestro Salvador viene a compartir nuestra naturaleza humana y no le dejamos espacio en nuestro corazón. ¡Que paciencia y que amor más grande! Sigue queriendo hacer alianza con el hombre, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, nacido pobre y frágil en medio de nosotros, mendiga -por decirlo así- nuestro amor e infunde su paz en nuestros corazones, llenándolos de esperanza.

San Juan intenta dejar claro que ese niño es Dios y estaba desde el principio actuando en esta historia, historia de salvación, donde en un momento muy concreto irrumpe mostrándonos cuanto nos ama Dios. Y sucede el gran misterio, Dios se abaja para elevar al hombre, el creador se hace criatura para darnos y entregarnos su gran amor y de esa manera dignificar a la criatura.

Os invito en este día, final del año, a sacar un tiempo donde detenernos y hacer un examen de los días que se nos han entregado para crecer en el amor. Tiempo para traer a la memoria lo vivido, para aprender a releerlos en la presencia de Dios, para ver los acontecimientos con la mirada del Sumo Bien y renovar la esperanza en quien tanto nos ama. -“para los que aman al Señor todo ocurre para bien”-, dando gracias a Dios siempre y en todo momento. No sólo es tiempo de examen, sino también de acción de gracias. Todo es un regalo de su inmenso amor y nos haría un inmenso bien iniciar este nuevo año con renovadas esperanzas, venciendo los miedos, creciendo en confianza, unidos más a Él, iluminados por la fe y buscando su voluntad.

Que tengas un buen día, aprovecho para felicitarte y desearte los mejores deseos para este nuevo año que pronto comenzaremos. Un feliz y santo 2019.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu)sacerdote.