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EVANGELIO DEL DÍA Jn 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

EVANGELIO DEL DÍA
Jn 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy con la parábola de la vid, se nos invita a permanecer en su amor. Varias veces nos aparece la invitación a “permanecer”, concretamente, siete, en el pasaje de hoy, permaneced en Mí, permaneced en el Señor, estar unidos a Él, para poder dar fruto, ya que sin esa unión no podríamos hacer nada por nuestra cuenta, y mucho menos, que eso pueda ser agradable a Dios, junto a esta unión, comunión con el Señor, esta el agradecimiento, uno reconoce que todo le ha sido dado, que todo es don, que llevamos la marca de haber sido creados a su imagen y semejanza, y la potencialidad para poder amar, la cual, nos capacita la gracia.

El Papa Francisco en la homilía, del 3 de mayo de 2015, nos comenta el pasaje evangélico de este domingo y pone el acento en: “Permaneced en Mí”. No separaos de mí, permaneced en mí. Y la vida cristiana es precisamente esto: permanecer en Jesús. Y Jesús, para explicarnos bien qué es lo que quiere decir con esto, usa esta hermosa imagen de la vid: “Yo soy la vid verdadera, vosotros los sarmientos”. Y todo sarmiento que no está unido a la vid, muere, no da fruto; y luego es arrojado para hacer fuego. Sólo sirve para esto, para hacer fuego… en cambio, los sarmientos que están unidos a la vid, reciben de la vid la savia vital y así se desarrollan, crecen y dan los frutos. Sencilla, sencilla la imagen. Permanecer en Jesús significa estar unido a Él para recibir de Él la vida, de Él el amor, de Él el Espíritu Santo… Permanecer en Jesús quiere decir tener la voluntad de recibir de Él la vida, también el perdón, incluso la podada, pero recibirla de Él. Permanecer en Jesús significa buscar a Jesús, orar, la oración. Permanecer en Jesús significa buscar a Jesús, orar, la oración. Permanecer en Jesús significa acercarse a los sacramentos: la Eucaristía, la Reconciliación. Permanecer en Jesús – y esto es lo más dificil- significa hacer lo que hizo Jesús, tener la misma actitud de Jesús. Pero cuando nosotros “despellejamos” a los demás (hablamos mal de los demás), por ejemplo, o cuando criticamos, no permanecemos en Jesús. Jesús jamás hizo esto. Cuando somos mentirosos, no permanecemos en Jesús. Él nunca lo hizo. Cuando engañamos a los demás con esos asuntos sucios que están al alcance de todos, somos sarmientos muertos, no permanecemos en Jesús. Permanecer en Jesús es hacer lo mismo que Él hacía: hacer el bien, ayudar a los demás, orar al Padre, curar a los enfermos, ayudar a los pobres, tener la alegría del Espíritu Santo. Una hermosa pregunta para nosotros cristianos es esta: ¿Yo, permanezco en Jesús o estoy lejos de Jesús? ¿Estoy unido a la vid que me da la vida o soy un sarmiento muerto, que es incapaz de dar fruto, de dar testimonio?… ¿Y qué nos da el Señor si permanecemos en Él? Lo hemos escuchado: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará”.

Es domingo, el día del Señor, día consagrado a Él, día para fortalecer la unión con Él, día para hacer fuerte esa permanencia en Él, para acoger y guardar su Palabra. Deseo compartir con los que os llegue estas meditaciones que el pueblo al cual fui enviado y donde me encuentro, me estoy refiriendo a Caravaca de la Cruz, donde lucho cada mañana para hacer de mi existencia un servicio, una ofrenda, un sacrificio por amor al que me llamó, -con mayúsculas- ,al Señor, al que amo y quiero entregarle todo lo que soy, hoy, en estas lindas tierras del noroeste murciano nos hallamos en estos días que en el calendario deberían de ser de fiesta pero no podemos vivirlas con toda su grandiosidad, a causa de esta pandemia que se va alargando en el tiempo, que nos esta llevando a seguir guardando la distancia, la prudencia y la responsabilidad, nos queda el consuelo que a nuestra querida patrona, la Santísima Cruz, a diferencia del año pasado, este si podremos celebrarle todos los ritos, el año pasado fue muy duro, quisimos vivirlo desde el corazón, no teníamos otra posibilidad, estábamos confinados, hoy, hemos avanzado para mejor, hay aires de esperanza, se va a poder hacer el rito de la bendición de las flores y podremos celebrar la eucaristía donde volveremos a agradecer el inmenso regalo del cielo realizado en este lugar con la aparición de la Cruz de manos de los ángeles, también podremos honrarla, venerarla, esta tarde bajara de su santuario a la ciudad, donde durante estos días venideros se hará presente en las distintas comunidades cristianas, todo un motivo de gozo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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