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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,9-17: A vosotros os llamo amigos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,9-17: A vosotros os llamo amigos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy continua dentro del discurso de despedida de Ntro. Señor, fue pronunciado en esa última cena donde el Señor nos deja su legado, su testamento, donde pone el acento sobre lo fundamental, nos invita a: “Permaneced en mi amor” -el del Señor-, para “que mi alegría este en vosotros , y vuestra alegría llegue a plenitud”. Aborda el tema de la elección, la relación a la que nos invita: “Vosotros sois mis amigos” y el mandamiento nuevo: “que os améis unos a otros”.

Varias veces el Papa emérito Benedicto XVI, profundiza en el texto de hoy, aunque, hoy, me voy a centrar en la catequesis dada a los monaguillos, en la Audiencia General del 2 de agosto de 2006, donde realiza la catequesis sobre este pasaje evangélico: “¿qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran «amigos» de Jesús. Él mismo los llamó así en la última Cena, diciéndoles: «Ya no os llamo siervos, sino amigos». Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conocían a partir de la amistad, porque estaban cerca de él. Estaban unidos con un vínculo de amor vivificado por el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva podemos entender el tema de vuestra peregrinación: «Spiritus vivificat”. El Espíritu, el Espíritu Santo, es quien vivifica. Es él quien vivifica vuestra relación con Jesús, de modo que no sea sólo exterior: «sabemos que existió y que está presente en el Sacramento», pero la transforma en una relación íntima, profunda, de amistad realmente personal, capaz de dar sentido a la vida de cada uno de vosotros. Y puesto que lo conocéis, y lo conocéis en la amistad, podréis dar testimonio de él y llevarlo a las demás personas. Hoy, […] pienso en los Apóstoles y oigo la voz de Jesús que os dice: «Ya no os llamo siervos, sino amigos; permaneced en mi amor, y daréis mucho fruto». Os invito: escuchad esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace 2000 años; él vive y os lo dice a vosotros ahora. Escuchad esta voz con gran disponibilidad; tiene algo que deciros a cada uno. […] Escuchad siempre con confianza la voz de Jesús. La vocación de cada uno es diversa, pero Cristo desea hacer amistad con todos, como hizo con Simón, al que llamó Pedro, con Andrés, Santiago, Juan y los demás Apóstoles. Os ha dado su palabra y sigue dándoosla, para que conozcáis la verdad, para que sepáis cómo están verdaderamente las cosas para el hombre y, por tanto, para que sepáis cómo se debe vivir, cómo se debe afrontar la vida para que sea auténtica. Así, podréis ser sus discípulos y apóstoles, cada uno a su modo. […] El vínculo de amistad con Jesús tiene su fuente y su cumbre en la Eucaristía. Vosotros estáis muy cerca de Jesús Eucaristía, y este es el mayor signo de su amistad para cada uno de nosotros. No lo olvidéis; y por eso os pido: no os acostumbréis a este don, para que no se convierta en una especie de rutina, sabiendo cómo funciona y haciéndolo automáticamente; al contrario, descubrid cada día de nuevo que sucede algo grande, que el Dios vivo está en medio de nosotros y que podéis estar cerca de él y ayudar para que su misterio se celebre y llegue a las personas. […]mi última recomendación a vosotros es: ¡sed siempre amigos y apóstoles de Jesucristo!”

El Papa Benedicto XVI dedico la Audiencia General del 18 de octubre de 2006 para acercarnos a la figura de San Matías, un amigo del Señor, la cual comparto: “después de Pascua, fue elegido para ocupar el lugar del traidor. En la Iglesia de Jerusalén la comunidad presentó a dos discípulos; y después echaron suertes:  «José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y Matías”. Precisamente este último fue el escogido y de este modo «fue agregado al número de los doce Apóstoles». No sabemos nada más de él, salvo que fue testigo de la vida pública de Jesús, siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como para compensar su traición. De aquí sacamos una última lección:  aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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